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Álbum Ilustrado

Ainhoa Rodz, David y Sergio Gómez y ‘Bruno y (mi otro) yo’

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Ainhoa Rodz

‘Bruno y (mi otro) yo’ es una historia que nos ayuda a entender la realidad del autismo en el entorno escolar, y nos recuerda la importancia de comprender, respetar y acompañar los ritmos y formas de cada persona. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta este álbum ilustrado, un trabajo de David y Sergio Gómez junto a Ainhoa Rodz. Con ellos charlamos en las siguientes líneas sobre su trabajo.

La historia está narrada por Oliver, un niño con autismo que, junto con sus compañeros Gael y Bruno, asisten a un aula específica para niños y niñas con necesidades relacionadas con el espectro autista. Bruno, recién llegado, tiene dificultades para adaptarse al nuevo entorno, lo que lo lleva a comportarse de manera impulsiva y disruptiva. Oliver, con una gran sensibilidad a los ruidos y muy poca tolerancia a los conflictos, se enfrenta a importantes retos para manejar sus propias emociones frente a estas situaciones. A través de diferentes incidentes y momentos de reflexión, junto a su madre, profesoras y terapeuta, Oliver aprende a aceptar esa sensibilidad como parte de su identidad, mientras que Bruno también comienza a sentirse integrado y regular su comportamiento.

“Con ‘Bruno y (mi otro) Yo’ pretendemos ayudar a romper estereotipos, mostrando que las personas con autismo no son todas iguales y que tienen sentimientos, emociones y aspiraciones como cualquier otra persona”, nos indica Ainhoa Rodz.

Ainhoa Rodz

Habladnos un poco del origen de este proyecto. “Este proyecto nació de una forma muy natural -nos cuenta David Gómez-. Sergio venía trabajando en terapia aspectos relacionados con sus emociones: cómo se siente, cómo gestiona sus conflictos cotidianos. Al finalizar una de las sesiones, su terapeuta me enseñó un dibujo que él mismo había hecho sobre una situación que le estaba incomodando en el instituto. Sergio se expresa mucho a través de las imágenes, ya que en su caso, como en el de muchas personas con autismo, lo visual juega un papel fundamental. Ese dibujo en particular reflejaba su lucha interna con lo que él llama su “yo sensible”. Una parte de sí mismo que se ve muy afectada, por ejemplo, por el ruido, y que, al no poder gestionarlo, le lleva en ocasiones a tener comportamientos disruptivos. Lo que para otros puede ser un estímulo menor, para él puede resultar abrumador”.

“Cuando vi ese dibujo, supe que ahí había una historia que necesitaba ser contada -continúa David Gómez-. Nuestra aportación a la literatura infantil ha venido por caminos distintos, pero complementarios. Yo, por mi parte, llevo tiempo escribiendo historias en las que los protagonistas tienen características propias del espectro autista, con el objetivo de naturalizar diferentes formas de ser y estar en el mundo (‘El vuelo de Sofía’, editado por Cuento de Luz; ‘Leo no es un extraterrestre’, editado por Libre Albedrío; ‘¡Ana, dónde vas!’, editado por La Estrella Azul). Sergio, en cambio, comparte su maravilloso universo creativo a través de cuentos muy suyos, con un estilo surrealista propio en el que todo tiene cabida. En su mente creativa no hay límites (‘Mi universo azul: de zombies, monstruos y personajes imaginarios’, editado por Allanamiento de Mirada)”.

“En este caso en concreto, sentí que podíamos cerrar un círculo y comenzar a colaborar desde un lugar nuevo. Mostrar cómo un chico con autismo, ya con conocimiento de su condición, percibe y se relaciona con su entorno. Me parece un testimonio valiosísimo. Y llevarlo al formato de álbum ilustrado me pareció una bonita manera de seguir sensibilizando y generando conciencia sobre el autismo. Además, para mí tiene un valor añadido muy importante: es una historia contada desde dentro. La voz que narra es la de un chico con autismo, en este caso, Sergio, que tiene casi 17 años”, asegura David Gómez.

Ainhoa Rodz

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “El texto de ‘Bruno y (mi otro) yo’ me llegó a través de David Gómez -afirma Ainhoa Rodz-. Es una historia autobiográfica de su hijo Sergio, centrada en los conflictos que vive en un aula de educación especial de la ESO y en la manera que encuentra para resolverlos. El hecho de que la historia esté contada en primera persona por un adolescente con autismo me fascinó, así que no dudé en embarcarme con ellos y con La Maleta Ediciones en este proyecto. El álbum es excepcional porque apenas encontramos ejemplos en la literatura infantil y juvenil historias escritas por niñas, niños o adolescentes, y menos aún que hablen de las percepciones, experiencias y desafíos que conlleva vivir con diversidad sensorial en esta sociedad. Además del autismo, que no se nombra de manera explícita, en el álbum aparecen temas universales como el autoconocimiento y la autoaceptación personal, la empatía, la búsqueda de apoyo y comprensión, valor de la amistad, la paciencia y el esfuerzo colectivo para superar dificultades”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “En esta historia, los lectores y lectoras van a encontrarse con una situación que, en principio, podría ocurrirle a cualquier persona. Aunque parte de un contexto muy particular, lo que plantea tiene un alcance universal, porque todos y todas, en algún momento, nos hemos visto envueltos en conflictos internos parecidos donde la empatía y la impotencia chocan de frente”, asegura David Gómez. “Como decía en mi respuesta anterior, el valor añadido de esta historia es que nos permite asomarnos a cómo un chico con autismo vive y gestiona sus emociones y conflictos. Y ese enfoque, contado desde dentro, a mí me resulta muy revelador. La trama se sitúa en un contexto educativo. Llega un chico nuevo a clase, pero no consigue adaptarse bien. ¿Qué ocurre entonces? Que otro compañero, Oliver -que representa al propio Sergio-, quiere ayudarlo. Tiene la intención, pero no sabe cómo hacerlo. Esa incertidumbre, esa tensión, empieza a generarle estrés y ansiedad”

“Y lo que en un principio era un gesto empático, termina por volverse en su contra. Al no saber gestionar la situación, Oliver también comienza a tener dificultades y comportamientos que no son adecuados. Esto complica más el conflicto y, además, despierta en él un sentimiento de impotencia y culpabilidad. No solo siente que no ha podido ayudar al compañero, sino que además cree que ha empeorado todo. Es un conflicto doble, pero muy bonito en el fondo, que viene a poner de manifiesto que la empatía, el compañerismo, el sentimiento de amistad, la conciencia social y la autopercepción también están presentes en las personas con autismo. A lo largo de la historia, Oliver va trabajando en ello y comprendiendo lo que le pasa, para intentar encontrar maneras de afrontar sus emociones y, al final, llega a la conclusión de que, aunque no siempre haya una solución inmediata, al menos podemos entender lo que está sucediendo y empezar a gestionar la situación desde el respeto a los demás y con la conciencia de quienes somos. Ese es, para mí, un mensaje muy potente”, confiesa David Gómez. 

Ainhoa Rodz

Háblanos un poco del trabajo con David y con Sergio… “Con David había colaborado hace dos años en el álbum ‘La compañía de Nicoleta’. Me gusta trabajar con él porque dialogamos frecuentemente sobre nuestras respectivas tareas y aprendemos juntos -nos cuenta Ainhoa Rodz-. Fue él quien me dio a conocer los cuentos fantásticos de Sergio, algunos publicados en ‘Mi universo azul de zombis, monstruos y personajes imaginarios’. Admiro su libertad creativa y expresiva, también en su faceta de dibujante de cómic. Ha sido, además de un honor, un reto poder ilustrar una historia tan suya. Tratar de ponerme en la piel de un chico con autismo y representar la temática sin caer en estereotipos que pudieran alimentar el estigma no es fácil. A mí, por ejemplo, me encantaba la fuerza y espontaneidad de las primeras versiones de la historia de Sergio, pero contenían expresiones que corrían el riesgo de ser mal interpretadas por un público no especializado, aquí fue David el que se encargó de matizar y pulir el texto definitivo. Además de su experiencia, consultó para ciertas partes del texto a una psicoterapeuta. En la presentación de este libro en Granada tuve la oportunidad de conversar con ella y me reconfortó saber que algunas de las ilustraciones se parecen a los dibujos que hacen sus pacientes y que otras ha logrado llamar poderosamente su atención”. 

¿Cómo ha sido el trabajo con Sergio? Imaginamos que muy especial… Háblanos un poco de ese trabajo de colaboración entre los dos para el texto de esta historia. “Trabajar con Sergio siempre es muy especial, la verdad. Pero en este caso concreto, ha sido algo diferente -asegura David Gómez-. Normalmente cuando trabajamos juntos suele ser para escribir sus propias historias inventadas, esas que va creando en su cabeza con todas sus influencias: su vida, sus lecturas, sus intereses… y que, cuando las tiene listas, necesita pasarlas al papel. Ahí es cuando intervengo yo. En esos casos, básicamente actúo como su escriba. Me siento frente al ordenador y escribo lo que él me va contando”.

“Como te decía, esta vez fue distinto, porque la historia que queríamos contar era algo que le había sucedido realmente. Era una vivencia que había trabajado previamente en terapia y que quisimos convertirla en una historia para compartirla con el mundo. Para eso, necesitábamos hacerla un poco más universal y también proteger la privacidad de las personas que aparecen en ella, ya que todos los personajes están basados en personas reales. Ahí es donde empezó lo realmente interesante del proceso. Cuando yo intervenía como coautor para incorporar situaciones que eran necesarias para dar a la historia ese carácter más universal, Sergio a veces no lo entendía. Le costaba aceptar que modificáramos detalles o incorporáramos elementos nuevos. Él entiende el mundo de una forma muy literal, y si lo que estaba contando es algo que vivió, le resultaba difícil aceptar cambios en la narrativa, aunque estos fuesen clave para darle coherencia o mayor profundidad a la historia”.

“Tuvimos que gestionar eso juntos, con mucho diálogo y paciencia. Pero al final, todo fue muy bien. Sergio entendió cuál era el proceso, y creo que también fue muy enriquecedor para él ver cómo una experiencia personal puede transformarse en una historia con la que muchas personas pueden sentirse identificadas”.

Ainhoa Rodz

¿Y el trabajo con Ainhoa? “Trabajar con Ainhoa es una auténtica maravilla -continúa David Gómez-. Además de compartir la pasión por el álbum ilustrado, somos compañeros de trabajo desde hace muchos años. En los últimos tiempos, a través de la literatura infantil -yo desde la escritura y ella desde la ilustración-, hemos desarrollado una conexión muy especial. Ainhoa es una persona con mucha sensibilidad y muy comprometida con lo social, y eso se refleja claramente en sus ilustraciones y en la forma en que interpreta los textos que ilustra. En nuestro caso, además, ella ya tenía un interés muy particular por las historias que escribe Sergio, esas historias tan suyas, tan creativas”.

“Cuando le hablé de este proyecto y le propuse la posibilidad de que fuera ella quien diera forma a los personajes y pusiera imagen a la historia, le entusiasmó la idea. Conoce el día a día de Sergio y su relación con la literatura desde hace tiempo, porque suelo compartirlo con ella. Y fue muy bonito ver cómo conectaron también a través de lo creativo. Ainhoa es una ilustradora en constante crecimiento. Siempre está formándose, investigando, probando estilos, evolucionando. No se detiene. Creo sinceramente que es una artista con mucho talento, y deseo de corazón que se le abran muchas puertas en este mundo, porque tiene mucho que aportar”.

Una vez más, el álbum ilustrado como recurso para poder abordar cualquier tema, darlo a conocer, reivindicar… “Una vez más, el álbum ilustrado… pues sí. La verdad es que en el álbum ilustrado cabe todo. Es un formato que me tiene completamente enamorado desde hace muchísimo tiempo, porque -como he dicho mil veces- reúne en un solo objeto dos de mis grandes pasiones: la literatura y el arte. Además, es un formato sin edad. Va dirigido de 0 a 99 años… por no decir 100, 101, 102… Es un vehículo perfecto para llegar a personas de cualquier edad. En nuestro caso, seguiremos apostando por él. Es un formato que nos ayuda a transmitir, de forma muy natural y visual, que hay muchas formas de entender el mundo y muchas maneras de relacionarse con los demás. Ninguna es mejor que otra. Todas son distintas, y precisamente en esa diferencia está la riqueza. Cuanto más diversos seamos, más rica será la sociedad en la que vivimos”, asevera David Gómez.

Ainhoa Rodz

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Son ilustraciones particularmente coloridas, con una paleta reducida y contrastada de naranjas, azules, amarillo y negro. Pensé mucho en el color a nivel simbólico y psicológico -asegura Ainhoa Rodz-. Por ejemplo, el principal contraste cromático se da entre Óliver y Bruno, los protagonistas del conflicto. El resto de personajes mantienen una armonía convivencial con Óliver (el narrador) representada mediante una analogía cromática. Bruno es azul y no solo porque este sea el color representativo del autismo. También disfruté mucho creando el personaje de Gael. Como no está determinada su personalidad en el texto, me permitió romper estereotipos de género y mostrar la diversidad sexual y de género como algo relativamente frecuente en las personas con autismo”.

“Volviendo a la pregunta, otra característica de las ilustraciones de este libro es la búsqueda de un equilibrio entre la mirada externa (lo realista) y las sensaciones internas (lo fantástico o imaginado). Hay una metáfora principal que atraviesa todo el libro, que es la representación gráfica de las sensaciones y emociones a través de las plantas. Algunas tienen pinchos, otras son trepadoras o cuelgan, algunas hasta tienen frutos, hay plantas que crecen en los bolsillos, en la cabeza o en otros lugares. También aparecen animales simbolizando emociones intensas, incluso una locomotora para mostrar la hiperacusia”.

Ainhoa Rodz

¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? Al menos respecto a nuestra última entrevista sobre ‘Climática’, sí que a simple vista se trata de proyectos muy diferentes… Efectivamente, este álbum es muy diferente a ‘Climática’ en el color, en la atmósfera, en los fondos, en las metáforas visuales, etc., y no tanto, por ejemplo en las proporciones anatómicas, aunque en esta ocasión he preferido romper (no eliminar) la línea que delimita a los personales. La historia se desarrolla en el ámbito escolar, sin embargo he preferido abstraer a las personas de este entorno, que solo aparece dibujado en las dos primeras páginas del libro y en la última. En este libro tienen más peso los vacíos y el blanco del papel, lo que permite una mayor focalización en los personajes”, afirma Ainhoa Rodz.

¿Con qué técnicas trabajaste en este libro? “Para ilustrar este álbum realicé numerosos bocetos con pasteles al óleo, lápices de colores, témperas en barra y tinta china. Finalmente, orientada por el editor, volví a la técnica digital, que es la que utilizo con mayor frecuencia”.

¿Cómo fue la reacción tuya (David) y de Sergio al tener el libro en la mano? “La reacción al ver el álbum ya impreso fue muy emocionante, aunque muy diferente en ambos casos. En mi caso, trabajo con Ainhoa, somos compañeros de oficina y, quieras o no, yo ya había ido viendo parte del proceso de ilustración. Ella compartía conmigo el avance del trabajo. La forma en la que solemos trabajar -no es la primera vez que colaboramos en un proyecto- es muy colaborativa, y eso, sin duda, hace que el proyecto crezca y se enriquezca. Así que, en mi caso, ya tenía una idea bastante clara de cuál había sido la paleta de colores elegida, cómo iban quedando la historia, los personajes,… Aun así, cuando lo vi finalmente en papel, me pareció maravilloso. La edición que ha hecho La Maleta Ediciones es fantástica, y estamos encantados con el resultado”.

Ainhoa Rodz

“En el caso de Sergio, fue muy curioso -prosigue David Gómez-. Como comentaba antes, Sergio entiende todo de forma muy literal. Le chocó bastante ver que los personajes tenían colores de piel poco convencionales: uno era amarillo, otro azul, otro naranja… También le desconcertó que los personajes no se parecieran físicamente a las personas reales en las que están inspirados. Por ejemplo, no entendía por qué al personaje de Oliver le habían puesto gafas si él no usa gafas. Todo eso le llamó mucho la atención al principio, pero cuando le expliqué que la historia estaba pensada para que cualquier persona pudiera sentirse identificada, y que por eso no podíamos representar a las personas reales tal cual -para proteger su identidad, entre otras cosas-, lo entendió perfectamente. Lo cierto es que le gustó mucho. De vez en cuando coge el álbum y lo hojea. Pero también es verdad que, una vez que el proyecto ha salido de su cabeza y lo ve terminado en papel, pasa rápidamente a otra cosa. Necesita dejar hueco libre. Es muy práctico en ese sentido: “Vale, esto ya está listo. Ahora, a otra cosa”.

Ainhoa Rodz

Seguro que ya tenéis más proyectos en mente… “Te mentiría si dijera que no tengo proyectos en mente. Y, de hecho, algunos de ellos ya están bastante avanzados en lo que a redacción se refiere -afirma David Gómez-. Por un lado, sigo escribiendo historias en las que el autismo está presente en los personajes. Hay una muy avanzada que espero poder terminar pronto para compartirla con una persona con la que voy a colaborar. La idea es que, entre los dos, podamos sacarla adelante y encontrarle una casa editorial. Además, tengo otras historias en marcha, sobre temas diferentes, que también espero seguir desarrollando. Y, sobre todo, confío en que, una vez finalizadas, puedan interesar a alguna editorial. Sabemos que publicar no es fácil, a veces resulta desalentador ver que las puertas no se abren, pero seguimos intentándolo. Si salen, estupendo; y si no, las guardamos en un cajón hasta que llegue su momento. Y ya está”.

“En cuanto a mi colaboración con Sergio, ya hay una segunda historia escrita, con el mismo protagonista, en la misma línea de la que acabamos de publicar juntos. Espero que también encuentre editorial pronto. Además hay otra historia más, aún en fase de germen, que nació a partir de otro dibujo suyo. Creo que hay mucho que contar en esta línea que hemos abierto Sergio y yo. Y confío en que el mercado editorial la reciba, la acoja y le dé el espacio que merece”.

“Pues me han invitado a participar con otras ilustradoras en un libro de poemas ilustrados de grandes mujeres poetas -nos cuenta Ainhoa Rodz-. También sigo formándome y trabajando en proyectos personales. Ahora estoy cerrando el storyboard de un álbum en el que aparecen multitud de animales con alta capacidad crítica. A ver si encuentro una editorial interesada en publicarlo”.

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Beatriz Martín Vidal y lo que pasa ‘En la escuela’

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Beatriz Martín Vidal

Esta escuela es muy singular. En ella se aprenden disciplinas muy distintas, algunas difíciles, incomprensibles y aparentemente inútiles, hasta que las alumnas averiguan la que les está destinada, aquella sin nombre, la que no se puede enseñar y solo se puede descubrir. Con estas palabras Thule Ediciones nos presenta ‘En la escuela’, un álbum ilustrado de Beatriz Martín Vidal. Con ella hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro.

¿Cómo nace este proyecto? “Como todos los proyectos, “En la Escuela” nace de una pregunta. Creo que es el motor de cualquier trabajo. Cuando yo era una niña me intrigaban mucho las niñas que vestían uniformes escolares y que iban a colegios distintos del mío. Me preguntaba por qué vestían todas iguales, qué se enseñaba en esas otras escuelas. Esa pregunta me vino de nuevo a la cabeza hace unos años y reverberó de manera distinta, como si moviera aún más cosas ¿Qué ocurre tras los muros de la escuela? ¿Qué tenemos que aprender en la escuela? ¿Qué es una escuela? La pregunta original se fragmentó y se hizo más profunda y entonces supe que era una buena semilla para un proyecto. Empecé a darle vueltas y esas niñas con uniforme en mi cabeza empezaron a hacer cosas, y las escuché hasta qué me imaginé qué querían decir”.

Beatriz Martín Vidal

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Una narración en imágenes principalmente, que habla de lo que somos y de lo que podemos ser. Del miedo a lo desconocido, del aburrimiento, de la confusión de seguir caminos que no entendemos y, sobre todo, del descubrimiento, de hallar el sentido de las cosas y entender el mundo”, asegura Beatriz Martín Vidal.

Beatriz Martín Vidal

¿Qué hay en este libro de tu paso por la Escuela? “Hay mucho, creo que son sensaciones que todos compartimos hasta cierto punto, la sensación sobre todo, de tener que seguir un camino que no entendemos del todo. De aprender cosas que, en cierto modo, nos parecen aleatorias ¿Quién decide qué es lo que hay que aprender y qué no? Desde la perspectiva de un niño todo parece arbitrario. Estudias lo que te dicen, aprendes lo que te dicen que hay que aprender y sólo el paso del tiempo hace que comprendas por qué era importante. Sólo después de aprender te das cuenta de cuánto has crecido”.

Cuéntanos algo de los trabajos previos al libro, de cómo fueron surgiendo los personajes, no sabemos si hay bocetos en algún cuaderno… “Mis bocetos suelen ser pequeñitos, casi incomprensibles. Repito mucho el storyboard, ajustando el ritmo de la narración y, al mismo tiempo, decidiendo las composiciones de las imágenes. No suele ocurrirme, pero en este caso hubo incluso alguna ilustración terminada que sustituí por otra porque no me convencía. En general creo que el trabajo más intenso para mí es estructurar la idea y desarrollarla en un storyboard -continúa Beatriz Martín Vidal-. Una vez que eso está claro, llega la parte más laboriosa que es hacer las ilustraciones, pero en esa parte la historia ya está resuelta y eso quita mucha presión. Los personajes surgieron espontáneamente, las niñas en conflicto, la que está sola… No son personajes muy marcados, pero sí que quería que se mantuvieran constantes a lo largo del libro, sobre todo por el contraste entre la ilustración en las escaleras que es la “foto” del principio del curso, con la del final del curso”.

Beatriz Martín Vidal

Las ilustraciones son como grandes cuadros, ¿qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Bueno, creo que lo característico de mis ilustraciones es precisamente eso, que son muy pictóricas. Cuando hago trabajos para galerías, uso las mismas técnicas en realidad. Siempre he tendido a un estilo muy figurativo, un poco surrealista, pero muy anclado en los volúmenes y formas de la realidad. Eso, unido a que siempre uso técnicas tradicionales, hace que mi obra a menudo tenga un aire algo vintage, un poco victoriano. En este libro he usado óleos, que es la técnica que más he usado en mis álbumes y que, al ser la técnica más clásica en pintura, contribuye a esa atmósfera victoriana, un poco inquietante que suele tener mi trabajo”.

¿Con qué técnicas trabajaste entonces? “Realmente esta vez intenté resistirme al óleo. Empecé con acuarelas y lápices pero al final, acabé dando una capa de imprimación transparente sobre el trabajo que tenía y pinté con óleo por encima. Es difícil para mí resistirme a la profundidad de color y a las texturas que proporciona la pintura al óleo. En realidad no es una técnica nada práctica, ya que lleva mucho tiempo. Hay que trabajarla en capas, tarda mucho en secarse, lo mancha todo, hace difícil trabajar el detalle. Aún así me acaba arrastrando una y otra vez. Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo proyecto y de nuevo he decidido utilizar otras técnicas, pero aún no está terminado y no puedo garantizar nada”, confiesa Beatriz Martín Vidal.

Beatriz Martín Vidal

¿Con qué ilustración del libro te quedas? A nosotros nos encanta la de las chicas refugiadas por los paraguas con el traje de esgrima, o la de la belleza de las ecuaciones… “Esas dos también son de mis favoritas. La de los paraguas llevó mucho tiempo porque hay muchos personajes, muchos paraguas y muchas ranas. La de las ecuaciones es la primera que hice. Me enamoró la idea de una niña flotando sobre los pupitres. También me gusta mucho la ilustración en que una niña se eleva para hablar con un pájaro mientras las otras sostienen ramas en círculo debajo y la que está en la contraportada, que es más simple, con la niña mirando hacia arriba y, seguramente hacia el futuro, en el que ella aprenderá lo que hay que aprender en la escuela”.

Beatriz Martín Vidal

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? ¿Qué fue lo más difícil? “Creo que lo que he aprendido es que todas las niñas son iguales y todas las niñas son distintas. Entendiendo niñas como un concepto amplio que abarca a todo el mundo. Todos tenemos algo que nos eleva, algo que nos hace ir más allá, ser más de lo que somos, todos tenemos que encontrarlo de algún modo, buscando aprendiendo, estudiando, dibujando…Y cada uno lo va a encontrar en un sitio diferente, cada uno tenemos un camino para llegar a un mismo lugar -nos cuenta Beatriz Martín Vidal-. Lo más difícil fue articular esta sensación o, más bien, definirla. No sabía que esta certeza estaba dentro de mí, la encontré a medida que el álbum se desarrollaba. Lo más difícil fue encontrar el camino hasta llegar ahí, a una respuesta que, en realidad, plantea más preguntas”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Como ya he comentado, la semilla de todos los proyectos para mí, es una pregunta. Siempre me resulta muy inspirador no saber las respuestas. De hecho, creo que es necesario para poner en marcha el proceso creativo, que, al fin y al cabo, es una búsqueda. La pregunta es el motor que pone en marcha todo. Una vez que me abracé a la pregunta ¿Qué hacen las niñas en la escuela? Empecé a hacer pequeños bocetos, secuencias de tres o cuatro ilustraciones ¿Qué hacen uno en la escuela, al fin y al cabo? Aburrirse, pelearse con otras niñas, ejercicios, exámenes, pero, en definitiva ¿Qué haces en la escuela? Aprender. Y¿Qué aprendes? A partir de ahí, en los storyboards empezaron a aparecer primero los conflictos y luego las resoluciones. Una vez que me gustó el ritmo y las estructura, pasé a las imágenes, a componer, a fijar algunos personajes, a pensar en los colores y después, cogí mi papel favorito y me puse a dibujar las imágenes que se habían ido formando. Las ilustraciones finales son siempre la parte final y más concreta del largo proceso de creación de un álbum”.

Beatriz Martín Vidal

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en un nuevo álbum que se llama “Caída Libre”. Por primera vez me voy a salir del formato convencional con un libro que se abrirá en vertical y se leerá de arriba a abajo. Debería haberlo terminado en verano pero, como suele pasar, acabaré terminándolo en otoño. También estoy escribiendo bastante, sobre todo cuentos. La escritura como tal es un campo nuevo para mí y me tiene bastante emocionada. De todas maneras los álbumes siempre han sido algo que se construye con la tensión entre el texto y la imagen, así que tal vez no es tan raro que las palabras por sí solas también me hayan acabado tentando”.

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Susana Marinas nos cuenta la ‘Historia de un helado’

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Susana Marinas

¿Alguna vez habéis sentido unas ganas enooormes de comeros un helado? Pero no un helado cualquiera: el mejor helado del mundo, el helado perfecto. Esta es la historia de ese helado. ¿Quieres conocerla? A veces las cosas no salen como estaban planeadas, sino mucho mejor… Con estas palabras Apila ediciones nos presenta ‘Historia de un helado’, un álbum ilustrado de Susana Marinas que resultó ganador del Premio Apila de Primera Impresión 2026. Con Susana hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “La idea surgió observando a la hija de unos amigos mientras se comía un enorme helado de chocolate. Lo disfrutaba al máximo y cuando una gota cayó sobre su precioso vestido, no dudó ni un segundo en llevárselo a la boca y relamerlo sin ninguna prudencia ni remilgo. El resto de la historia es ficción, pero tendrás que leerla para saber cómo acaba”, nos cuenta entre risas Susana Marinas.

Susana Marinas

“Hasta ese momento, había iniciado proyectos de álbum ilustrado porque tengo muchas ideas que voy apuntando en una pequeña libreta, pero no había conseguido finalizar ninguna. El proceso de este libro duró unos seis meses aproximadamente, yo estaba convaleciente por una operación y me propuse como objetivo de final de año terminar ese proyecto personal. Una vez lo tuve, decidí presentarlo al concurso de Apila Primera Impresión porque quería compartirlo con alguien y sabía que era para autores e ilustradores que no hubieran publicado nunca ninguna obra. En mi entorno, el proyecto solo lo habían visto mis sobrinas y mi hija. Ellas me dieron su visto bueno (no sin hacerme antes ciertas recomendaciones) y eso fue suficiente para animarme a presentarlo al concurso”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Mi intención era contar una historia sencilla, basada en algo cotidiano y a partir de ahí, crear el conflicto del personaje y ver como actuaba -continúa –Susana Marinas. Me gustaría que los lectores se encontraran una historia divertida, que les mantenga por un rato en suspenso (sin saber muy bien qué ha pasado con el helado) y sobre todo que llegue a emocionar. Espero que surjan preguntas en el lector al ponerse en lugar de la protagonista y que disfrute con la historia. No buscaba ningún tipo de moraleja o lección”.

¿Qué ha supuesto el Premio Apila? “El Premio Apila Primera Impresión lo ha supuesto todo para mí. No soy ilustradora a tiempo completo, pero disfruto creando historias e ilustrando las mismas. Siempre estoy con algún proyecto, generalmente personal, realizando ilustraciones y escribiendo historias. Aunque mi formación profesional ha ido en otra dirección, no he dejado en ningún momento de realizar formaciones relacionadas con la ilustración y con el álbum ilustrado, puesto que es un tema que me apasiona. Todo esto, mi propia experiencia y conocer el trabajo de otros ilustradores, me han permitido aprender mucho, pero siempre tenía la duda de saber si mi trabajo era lo suficientemente bueno como para, por ejemplo, ser publicado. Para mí, ha sido un sueño hecho realidad ver mi historia en papel y en la estantería de una librería. Además, este premio me abre la posibilidad de entrar en este mundo de forma profesional, por lo que intentaré aprovechar esta oportunidad al máximo posible”.

Susana Marinas

¿Cuáles son para ti los ingredientes de un helado perfecto? “Bueno, tengo que reconocer que no soy mucho de helados, por lo menos ahora, pero en mi infancia claro que disfrutaba comiéndome un buen helado (no había tanta variedad como ahora, eso sí). Me gustan casi todos los sabores, excepto el chocolate que lo disfruto, pero en pequeñas cantidades. Recuerdo una heladería que había en Madrid, que todavía existe, donde mi madre me llevaba a veces y siempre pedía el helado de Tutti Frutti. Por eso para crear el helado perfecto de “Historia de un helado” recurrí a dos grandes expertas que son mis sobrinas y mi hija Olivia. Entre las tres fuimos creando ese helado perfecto. Lo del mousse de mango no es muy común ¿verdad? Eso sí, siempre hay que comerlos con moderación. Aunque eso a veces sea complicado…”, nos cuenta Susana Marinas.

¿Cómo nacieron estos personajes? “Tenía claro cuáles serían los personajes, sobre todo el aspecto del perro (está basado en el perro de unos amigos), pero en el caso de la niña, tuve que hacer muchas pruebas porque no me convencía ninguno de los bocetos. De hecho, la idea que plasmé en mi cuaderno de bocetos, luego resultó ser muy diferente al resultado final. El personaje definitivo surgió en el propio proceso del storyboard. Cambié las proporciones y también los colores en el último momento. Lo del pelo azul, es el resultado de un error…cogí una pintura creyendo que era negro y al verlo sobre el papel me encantó el resultado. Quería lograr un personaje divertido y que no respondiera a estereotipos”.

Susana Marinas
Susana Marinas

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Bueno, creo que son frescas y diferentes, con un estilo propio. La verdad es que es lo que me sale de forma natural. Luego veo las ilustraciones de otros profesionales y me encantaría reproducir algo con otro estilo, pero a mí lo que me sale es esto; personajes expresivos, sencillos y muy naturales -comenta Susana Marinas-. Mi madre dice que parece que te miran a los ojos, así que creo que destacan por su expresividad. Intento siempre crear personajes que inspiren y que transmiten algo, que no sean personajes planos. No quería introducir demasiados colores para destacar sobre todo a los personajes”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Suelo hacer los primeros dibujos en un cuaderno pequeño de apuntes y después ya lo digitalizo para trabajar más los bocetos. La verdad es que antes usaba más el papel, pero como es un trabajo que suele modificarse bastante, hasta que no tengo algo muy definitivo, lo hago todo a través de Procreate (así también ahorro mucho papel). Después traslado el boceto al papel y ya de forma analógica lo finalizo con lápices de colores, gouache, ceras…En este caso, sin embargo, lo hice todo de manera digital, más que nada por tema de tiempos y por si tenía que posteriormente realizar algún cambio de última hora, pero me gusta combinar ambas técnicas”.

Susana Marinas

¿Qué has aprendido con este proyecto? “He aprendido a confiar más en mí misma y en creer que a veces es posible conseguir aquello que te propones. Fue un proyecto que surgió más que nada como una terapia para poder sobrellevar un tiempo de convalecencia y al final se convirtió en uno de los momentos más importantes para mí durante el 2026. Espero poder llevar a cabo muchos más proyectos en el futuro y seguir dedicando parte de mi vida a la ilustración”, asegura Susana Marinas.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Pues era un proceso al que me enfrenté de primeras algo temerosa, ya que era la primera vez que hacía algo así, pero desde Apila Ediciones, Edu y Raquel, me lo han puesto muy fácil la verdad. El proyecto que presenté estaba muy terminado y solo he realizado algunos cambios que considerábamos que daba más potencia a la historia y a las ilustraciones. Además, me llama mucho la atención todo lo relacionado con el mundo editorial, así que he intentado entender muy bien cómo funciona todo el proceso. Ahora estoy con la promoción del libro, moviéndome por librerías y realizando lecturas compartidas y talleres. ¡Es muy divertido!”

Susana Marinas

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “A nivel personal siempre estoy trabajando en algo, pero por ahora nada definitivo. También espero poder realizar alguna colaboración como ilustradora para algún otro proyecto. Tengo muchas ganas de poder empezar algo nuevo, pero también quiero darle el tiempo y la importancia que se merece a la promoción de “Historia de un helado”. Y sobre todo, disfrutar de esta experiencia lo máximo posible”. 

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Pierre-Emmanuel Lyet nos habla de su trabajo en ‘Indomable’

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Pierre Emmanuel-Lyet

Una niña toma una decisión: abandonar el mundo de los adultos y fundar su propio reino. Salvaje, valiente e indomable, construirá una fortaleza en su cabaña del árbol y gobernará con sus propias leyes. Allí todo estará permitido: no habrá horarios, ni órdenes ni reglas. Rodeada de sus peluches, se siente feroz como una leona, guerrera y libre. Sin embargo, incluso los reinos más poderosos esconden desafíos inesperados cuando cae la noche… ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Se habrán acordado de ella? ‘Indomable’ es un álbum sobre el deseo de libertad, la imaginación infantil y el delicado equilibrio entre la independencia y el cariño de quienes nos esperan en casa. Con estas palabras describe la editorial Kókinos este libro de Morgane de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet. Con éste último charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Cómo surgió este proyecto? “El proyecto comenzó cuando la editorial me invitó a ilustrar el libro y me envió el texto de Morgane”.

¿Qué podemos encontrar en este libro? “El libro reúne un texto poético e ilustraciones vibrantes que, espero, transporten poco a poco al lector a otro mundo”, nos cuenta Pierre-Emmanuel Lyet.

¿Cómo nació este personaje? “El personaje fue tomando forma a medida que trabajaba en las ilustraciones. Es curioso, porque al principio imaginaba algo más dramático, más cercano al universo de Miyazaki. Pero, sobre la marcha, me inspiré más en ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’), de Maurice Sendak. Me encantó la idea de un personaje que se disfraza de animal para parecer salvaje. Para mí, es una niña pequeña —indomable, por supuesto—, pero creo que su disfraz también le confiere un carácter universal. Cualquiera puede identificarse con ella”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué pensaste de la historia de Morgane cuando la leíste por primera vez? “El texto de Morgane me cautivó desde la primera lectura; fue lo que me convenció de ilustrar el libro -confiesa Pierre-Emmanuel Lyet-. Me pareció potente y profundamente poético, y despertó mi imaginación al instante. Había en él una fuerza y ​​una libertad enormes, una oleada de energía, casi como un grito. Me pareció maravilloso y no veía la hora de empezar”.

¿Cómo fue el trabajo previo, me refiero al proceso de investigación, documentación, bocetos en algún cuaderno…? “Me lancé a crear las ilustraciones con mucha rapidez, trabajando de forma muy espontánea. Me pareció lo más adecuado para el texto: quería responder a su energía con algo instintivo, en lugar de planificarlo todo intelectualmente de antemano. Me encantó la energía que se desprendía, sobre todo en los colores, que quería que fueran muy vivos. Envié dos o tres ilustraciones a mis fantásticos editores de HongFei para mostrarles la dirección que tenía en mente, y la acogieron de inmediato. Fue una colaboración preciosa”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Podrías contarnos algo sobre las ilustraciones? “La ilustración permite explorar aspectos que no se mencionan explícitamente en el texto, creando una especie de eco entre las palabras y las imágenes -asegura Pierre-Emmanuel Lyet-. Lo que me encantó del texto de Morgane fue su poesía y el espacio que dejaba para la interpretación. Eso me dio libertad para desarrollar a los personajes, en particular a esa niña con su disfraz de animal, cuyos peluches cobran vida y se convierten en sus compañeros. Aunque estos elementos no aparecen descritos explícitamente en el texto, la autora hace referencia a amigos imaginarios; así que los imaginé y les di una presencia física. Mi idea era construir, poco a poco, un mundo a su alrededor, explorando esa incertidumbre sobre si lo que ocurre es real o puramente imaginario. Eso es precisamente lo que me resultó tan apasionante”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué técnicas has utilizado en este libro? “He ilustrado este libro mediante pintura digital, una técnica que disfruto especialmente porque me permite trabajar con trazos rápidos, audaces e instintivos. Es muy distinta a mi trabajo con lápices de colores, que resulta más lento y minucioso. En ambos casos busco la luz y el color, pero trabajar directamente sobre una tableta gráfica me otorga una gran libertad para crear las atmósferas que imagino. Puedo experimentar, realizar ajustes y volver atrás siempre que lo necesite. Es una técnica que se presta muy bien al trabajo con la luz. La utilizo con frecuencia en mis proyectos cinematográficos —sobre todo en animación— y también he ilustrado varios libros de esta manera. Es un enfoque diferente al de los lápices de colores, pero que disfruto tanto como aquel”.

¿Cómo fue el proceso general de creación del libro? “Fue muy bien, y además bastante rápido -continúa Pierre-Emmanuel Lyet-. Por supuesto, siempre hay que compaginar un libro con otros proyectos, pero mantuve un diálogo excelente con la editorial, y Morgane confió plenamente en mí. Eso me dio libertad para proponer imágenes bastante atrevidas, especialmente para la portada. No tenía ninguna certeza de que aceptarían, pero tanto la editorial como Morgane quedaron encantadas desde el primer momento. Me alegré muchísimo”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Sí, tengo entre manos algunos proyectos maravillosos. En el ámbito editorial, estoy escribiendo e ilustrando el primer libro de una serie sobre un perro mágico, que publicará la editorial Little Urban. Es una historia que me encanta y en la que llevo pensando mucho tiempo. Espero que sea el primero de muchos. Además, estoy creando ilustraciones para Hermès. Es un encargo maravilloso: valoran mucho la artesanía y las imágenes bellas, y trabajar con ellos me resulta muy gratificante”.

“Estos son mis dos proyectos principales en este momento, pero hay muchos otros en camino, incluidos más libros ilustrados y mi primera novela gráfica para adolescentes y adultos. Es un gran desafío y espero poder hacerla realidad pronto. También tengo algunos proyectos de cine de animación en desarrollo, aunque estos siempre llevan más tiempo. Espero poder contarles más al respecto pronto”.

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