Álbum Ilustrado
Dibujando la resistencia antimicrobiana: EU-JAMRAI 2
La Acción Conjunta EU-JAMRAI 2 presenta Sketching Antimicrobial Resistance (Dibujando la Resistencia Antimicrobiana), una iniciativa que sitúa a la ilustración en el centro de una estrategia europea de sensibilización sobre la resistencia antimicrobiana (RAM), combinando creatividad, divulgación científica y un enfoque colaborativo entre 30 países.
El proyecto convoca a 30 ilustradores, uno por cada Estado participante, para crear un repertorio visual inédito que explora desde los retos que plantea la resistencia a los antimicrobianos a la diversidad estética y cultural europea. Las obras abordan temas como el uso responsable de antibióticos, la salud humana y animal, la relación con el medio ambiente, la confianza en la ciencia o el enfoque One Health, que integra todas estas dimensiones. La campaña se articula en varios ejes complementarios que conectan el arte con la ciudadanía, desde lo digital a las calles.

Una campaña online que celebra el poder de la ilustración
Sketching Antimicrobial Resistance arranca como una campaña digital. Desde su lanzamiento en el marco del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos, EU-JAMRAI 2, de manera conjunta con todos los ilustradores, están desvelando una ilustración al día en sus redes sociales. Cada obra se acompaña de una breve explicación sobre diferentes aspectos que tejen el problema de la resistencia antimicrobiana y cómo se aborda desde la perspectiva del artista.
Esta estrategia convierte el proyecto en una galería virtual en evolución, que permite al público descubrir diariamente nuevas piezas, seguir el proceso creativo de los ilustradores y ampliar la conversación digital en torno a la resistencia antimicrobiana. La colaboración de los propios artistas -todos ellos con una presencia destacada en redes sociales- amplifica el alcance y la diversidad de las audiencias.

Un álbum ilustrado y exposiciones al aire libre en 5 ciudades europeas
Cada artista ha desarrollado una pieza original en su propio idioma, respetando su estilo y lenguaje narrativo. El resultado es un álbum ilustrado colectivo que reúne 30 visiones distintas sobre un mismo desafío global. El volumen será distribuido como herramienta educativa y estará disponible también para descarga libre en formato digital.

Las ilustraciones se exhibirán además en 5 ciudades europeas, en espacios públicos abiertos, reforzando el vínculo entre arte, ciudadanía y ciencia. Estas exposiciones permitirán acercar la ilustración contemporánea a audiencias amplias y diversas, invitando a reflexionar sobre la RAM a través de un lenguaje visual accesible y evocador. En España, podrá visitarse en Madrid en 2026, estando aún por confirmar el lugar y la fecha.
Arte y ciencia para transformar la comunicación en salud
La iniciativa apuesta por un enfoque comunicativo positivo, alejado de imágenes alarmistas o bélicas, y centrado en la capacidad del arte para generar empatía, comprensión y compromiso social. Los artistas han colaborado estrechamente con el equipo científico y de comunicación de EU-JAMRAI 2 para garantizar que las obras combinan libertad creativa y precisión conceptual.

Un proyecto europeo de amplia escala
EU-JAMRAI 2 reúne a más de 120 socios de 30 países, respaldados por unas 40 entidades colaboradoras, y está cofinanciado por el programa EU4Health. Su misión es reforzar la respuesta europea frente a la RAM, responsable de más de 35.000 muertes al año en la UE/EEE.
La campaña Sketching Antimicrobial Resistance se lanzó en el marco del Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos y de la Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos, en noviembre de 2025.

Álbum Ilustrado
Rosa Álamo hace de guía en ‘¡Esto está en un museo!’
Una araña gigante, una lata de sopa, una rana de tela… ¿Se puede encontrar todo esto en un museo? ‘¡Esto está en un museo!’ te invita a viajar por los museos más sorprendentes del mundo, repletos de creaciones curiosas y extraordinarias. No solo esculturas o pinturas, sino también juguetes, arte callejero, fósiles, inventos y objetos cotidianos que demuestran que el arte puede surgir en cualquier lugar. Un museo es una puerta a la imaginación y la maravilla; ábrela de par en par y descubre el mundo que hay dentro. Porque en un museo cabe el mundo entero. Así nos presenta la editorial Tres Tigres Tristes este álbum ilustrado de Rosa Álamo, con la que charlamos un poquito más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Pues este libro nació después de haberle dado forma a mi primer libro álbum informativo titulado “Animales y artistas. Historias de amistad entre creadores y fieras” con mis editores Bárbara Centorbi y Guillermo Pérez para su sello Avenauta en 2024. Cuando estábamos ya en la última fase de construcción del libro, coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid, quedamos para tomar un café y ver los bocetos de la portada y las diversas pruebas de color que yo había hecho. En un momento dado, una vez que dejamos bien atado “Animales y artistas”, me propusieron un libro sobre museos del mundo para su otro sello Tres Tigres Tristes. La propuesta me fascinó. En ese momento ellos no sabían aún lo importantes que habían sido los museos en cada viaje que yo había hecho, tanto con mis padres, como yo sola o con mi pareja. Enseguida pensé que era un libro perfecto para mí. Fue muy bonito también porque ellos tenían esta propuesta para mí, pero yo iba con otra para ellos, porque me había mucha ilusión seguir trabajando con ambos”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En el mercado hay muchos libros sobre museos, así que cuando empezamos a darle forma decidimos salir un poco de los lugares comunes y pensar en aquellos museos que albergan piezas realmente extraordinarias, algunas de ellas incluso desconocidas para el gran público -nos cuenta Rosa Álamo-. Esto suponía dejar un poco más de lado la pintura, para hablar de instalaciones artísticas que parecen tiendas, esculturas de arañas gigantes, de fósiles de ballenas descomunales, de momias de gato, de un retrete de oro o incluso de marionetas de ranas verdes muy famosas”.

“La estructura es la de una página doble en la que describo y doy información sobre el museo en cuestión, y a continuación, en la página siguiente la pieza que me parece más increíble de ese museo. Por ejemplo, del Museo Ghibli, que se encuentra en Japón, conoceremos datos del mismo para acto seguido descubrir que la pieza que he escogido de ese museo es el impresionante robot de la película de Hayao Miyazaki “El castillo en el cielo” que nos espera desde la azotea, rodeado de pájaros y vegetación”.


“También hemos incluido algunas páginas especiales muy bonitas, como una sobre los museos del videojuego alrededor del mundo, otra sobre los museos del juguete o una página en la que hablo de la ciudad como museo a través del arte de Banksy”.

¿Cuál es tu museo favorito? ¿Qué hay en ese museo que lo hace especial para ti? “Esa pregunta es igual de difícil de responder porque me encanta descubrir o redescubrir museos -confiesa Rosa Álamo-. En una ciudad nueva es lo primero que hago cuando viajo: interesarme por sus museos. Y en las que ya conozco siempre hay tiempo para descubrir alguno o revisitar y perderte de nuevo en los que ya has visitado con anterioridad. En Madrid el Museo Geominero me parece una joya, tanto a nivel arquitectónico como por los tesoros que podemos encontrar”.
“Los miércoles, que es mi día de trabajar en mi estudio intensamente es fácil que salga un rato a ver alguna exposición. Perderme en un museo es puro placer, algo que difícilmente me dejará indiferente porque de un museo salimos transformados”.
“Volver al Museo del Prado siempre es una experiencia extraordinaria, y me encanta también encontrar algún rato para visitar de nuevo el Museo Reina Sofía y pasear por su colección permanente. Quien diga que por haber estado una vez en un museo lo conoce se equivoca, ¡hay tanto siempre por descubrir!”, afirma Rosa Álamo.

“Si hablamos de museos en el extranjero también me resulta muy difícil escoger, pero recuerdo con mucha viveza la impresión que me supuso como estudiante de quinto de Bellas Artes, tanto la estructura arquitectónica del Museo Pompidou, con sus líneas geométricas y sus colores, como todo su contenido, ya que además yo en ese momento estaba matriculada en todas las asignaturas de arte contemporáneo que encontré en la facultad, y ver en directo obras de Land Art o de Arte Povera, de Joseph Beuys o de Louise Bourgeois… me resultó absolutamente fascinante, iba como una loca por todo el museo y me sentía como si les conociese. Fui una chica muy feliz”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Hubo un período bastante largo de investigación. Recopilé muchísima información, algunas veces a través de catálogos de los propios museos, para trazar un primer “mapa” de los mismos y de las piezas de las que quería hablar. Estuvimos puliendo la lista durante unos cuantos meses entre Guillermo, Bárbara y yo, hasta que la delimitamos en los diecisiete que podemos encontrar en el libro”, continúa Rosa Álamo.

“Mientras tanto iba documentándome y escribiendo un primer borrador para desarrollar la estructura del libro en el que buscábamos que una primera doble página recibiese a los lectores con la fachada del edificio, y una segunda doble página en la que desvelaba la pieza escogida. Buscábamos sorprender al lector, y por eso hay museos más desconocidos, como el Museo de Astronomía de Shanghái, que es el más grande del mundo, y cuya pieza escogida es una instalación de realidad virtual donde el visitante puede tener la sensación de gravedad de la luna, que es seis veces menor que la de la Tierra. Me consta que es uno de los museos que más están sorprendiendo del libro, el que más gusta a niños y a adultos, y también es un guiño a mi hermano que es Doctor Cum Laude en matemáticas y astrónomo”.


“En otros libros no suelo empezar a hacer pruebas de color o esbozos hasta que tengo todo el texto construido, pero en este caso, cuando ya llevaba algunos museos redactados decidí que necesitaba empezar a hacer pruebas de técnicas para darle forma a las imágenes. Fui trabajando paralelamente imágenes y texto por períodos. Hacía bocetos, bastante detallados, para jugar con el tamaño de la página, se los iba enseñando a Bárbara y Guillermo y según me daban el visto bueno seguía avanzando con las ilustraciones finales y seguía escribiendo. Creo que ha crecido de una manera muy orgánica durante todo el proceso”, asegura Rosa Álamo.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Son más vibrantes, saturadas y coloridas que otros trabajos míos anteriores”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Tenía en la cabeza que en este libro la imagen quizá podría funcionar con técnicas mixtas, dudaba si acuarela y gouache, pero al final me decanté por gouache y pastel. Descarté el óleo sobre papel, que es la técnica que había usado en “Animales y artistas. Historias de amistad entre creadores y fieras”, Avenauta (2024) o “Mi madre me contó que mi abuela”, Thule (2025), porque buscaba un acabado diferente y otra vibración de color y texturas”.

“Los primeros museos que hice fueron La casa Azul de Frida Kahlo y el Museo Gibhli y me encantó el resultado. Vi que además podía jugar con el color del fondo del papel de las ilustraciones alternando varios colores a lo largo del libro. A Bárbara y Guillermo también les gustaron así que esta vez no aboceté en pequeño las escenas del libro en mi libreta, como estoy acostumbrada a hacer, sino que directamente realicé unos bocetos más detallados, de cada museo y cada pieza, con los que luego trabajé en el papel definitivo para pastel”, afirma Rosa Álamo.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido un proceso largo, que he ido intercalando con otros proyectos mientras lo dejaba reposar ligeramente. Lo he sentido como muy enriquecedor y sobre todo me ha parecido apasionante poder darle forma. Al ser mi segundo libro informativo me sentía un poco más segura de mí misma y te diría que me encanta ese proceso de crear un libro con la editorial y ver como va naciendo poco a poco. De las primeras listas con museos que fui haciendo, ilusionadísima hace ya año y medio, a ese libro que ahora tenemos en nuestras manos, pues ha pasado tiempo y muchas horas de trabajo. Es muy bonito como todo eso ha tomado forma gracias a un esfuerzo que es colectivo”.
“También me encanta la idea de acompañar a niños en sus primeros acercamientos a museos porque además el libro álbum es una especie de primer museo para los niños, un espacio maravilloso en el que sumergirse en la literatura y el arte, y del que puedes volver transformado y haciéndote muchas preguntas”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo me encuentro en la fase final de mi primera novela gráfica titulada “Personajes secundarios” y que saldrá publicado en castellano y catalán con la editorial Babulinka Books a finales de este año. Es un cómic que cuenta la relación entre cuatro amigos de quince años a finales de los años noventa. He querido explorar el sentir adolescente hablando sobre la amistad, el amor, y la capacidad de afrontar los cambios en esa época tan extraña de nuestra vida. Mis personajes aún se encuentran descubriendo quienes son cuando se enfrentan a que deben decidir qué quieren estudiar. Han sido dos años de trabajo muy intensos. Es un proyecto muy importante para mí y trabajar con Mar Gónzalez, de Babulinka Books, ha sido también un regalo porque desde el principio entendió muy bien el proyecto y apostó por él”.
“Después tengo una pequeña aportación como ilustradora a un libro homenaje a Dulce Chacón que saldrá el próximo año. Es un proyecto precioso movido por su hermana Inma Chacón en el que participamos varios ilustradores y escritores. Yo ilustraré un texto de Mónica Rodríguez, algo que soñaba hacer, así que estoy contentísima”, confiesa Rosa Álamo.
“Y estoy deseando darles un poquito más de forma a varios proyectos personales aún sin editorial: un libro informativo; un álbum sobre el tiempo compartido entre un padre y una hija, en el que no todo es lo que parece; y un libro ilustrado sobre una gran pintora por desgracia algo desconocida. Con el que más me apetece avanzar es con el libro informativo para el que me he ido documentando en los últimos meses y en el que quiero hablar de arquitectura, pero vinculándolo con otro elemento que no desvelaré aún”.
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Sonja Wimmer nos presenta a las ‘Princesas de hoy en día’
Cuando pensamos en princesas, imaginamos cuentos clásicos, castillos, dragones y hadas… Pero, ¿sabes? No todas las princesas pertenecen al mundo de la fantasía. A nuestro alrededor existen muchas princesas de carne y hueso, que tienen aficiones, persiguen sus sueños, viven aventuras y no necesitan parecerse a nadie. Ellas son las verdaderas princesas de hoy en día. ¡Seguro que conoces a alguna! Quizás una compañera del cole, quizás tu madre, tu abuela… ¡quizás tú también eres una princesa! ¿Quieres saber más de ellas? En ‘Princesas de hoy en día’ encontrarás sus inspiradoras historias. Diecisiete micro relatos de princesas actuales editados por Nube Ocho, escritos por Dolores Brown y Luis Amavisca, e ilustrados por Sonja Wimmer. Con ella hemos hablado alrededor de este libro.

¿Cómo nace este proyecto? ¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “La idea la incubaron Dolores y Luis. Luis un día me escribió para contarme sobre el proyecto y me gustó mucho. Pocas mujeres se asemejan a ese concepto de mujer perfecta, que nos hablan los cuentos clásicos a través de las princesas, o también de otra forma los medios actuales de comunicación de nuestra sociedad -nos comenta Sonja Wimmer-. ‘Las Princesas de hoy en día’ nos muestra que cada mujer y niña es princesa a su manera. El libro es una especie de recopilación de mujeres y niñas de todas las edades, circunstancias sociales y culturales, con sus sueños y dificultades; madres solteras, abuelas, hijas, novias, cajeras, médicas, bibliotecarias, vecinas,… Son princesas cercanas con las que muchas nos podemos identificar de alguna forma”.
¿Cómo fue el trabajo con Luis y Dolores? “Genial. Estuve trabajando con Luis ya en otros proyectos, y siempre es un placer”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Las ilustraciones son una mezcla entre acrílicos, lápiz, pasteles y papeles varios, que añadí digitalmente después de escanear todo”, afirma Sonja Wimmer.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Como el libro iba a ser una especie de catálogo, la idea era que cada doble página del libro esté dedicada a una princesa, compuesta por un retrato en un lado, y una escena de la vida diaria de ella en el otro lado. Mi idea del retrato era que fuese una mezcla entre estos retratos pintados clásicos (donde la persona te observa con mirada seria desde su cuadro dorado) y una foto moderna. Opté por un retrato a lápiz con toques más sueltos de color donde la princesa mira al lector en postura relajada desde su entorno cotidiano -continúa Sonja Wimmer-. En un lado de cada retrato vemos escrito en un papel un pequeño perfil de la princesa. Para mostrar visualmente ese contraste de la princesa clásica de los cuentos y las princesas imperfectas, pero «reales» y adorables en su vida diaria, me iba bien también aplicar un toque de collage, usando diferentes trozos de papel”.

Háblanos un poco del trabajo previo al libro, ese trabajo de buscar a los personajes, no sé si bocetos en algún cuaderno… “Efectivamente empecé llenando varios páginas de mi cuaderno con bocetos de mujeres y niñas de todo tipo a las que puse coronas diferentes. Quería que la técnica que iba a usar y la manera como estarían retratadas las mujeres y niñas, reflejara y reforzara también la idea de imperfección y encanto al mismo tiempo”.



¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? ¿Qué hay de diferente, si lo hay, con respecto a otros trabajos? “Lo característico pienso es lo que conté ya sobre la manera en la que he trabajado los retratos de las princesas: a lápiz con toques de color, casi como bocetos elaborados, en combinación con las escenas a pleno color. Eso es algo que no apliqué de esa forma en trabajos anteriores. Fue un poco como jugar con la combinación de las diferentes técnicas”, asegura Sonja Wimmer.

En la descripción del libro se habla de que estamos rodeados de princesas, ¿quién es tu princesa? “Oh, hay varias princesas en mi vida, a las que admiro y tengo cariño, entre ellas mis amigas con las que puedo reír y hablar de lo que sea, y mi Mamá, que es experta en valorar las pequeñas alegrías cotidianas. Pero mi princesa principal es mi hija Luna, que sabe hacer magia y que me inspira a dar lo mejor de mí cada día”.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “En estos momentos justo estoy trabajando en otro proyecto hermoso junto con Nube Ocho y Ariel Almada. Va de los sueños y espero poder contar más muy pronto”.
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Una vuelta al mundo en más de 60 infografías
¡Hola! Me llamo Lucía y vivo con mis padres, mi hermano pequeño y mi perro en Barcelona. ¡Me gusta jugar con mis amigos, practicar deporte e ir de vacaciones! También voy a la escuela y hago deberes, claro… Como la mayoría de niños. Esta es una pequeña historia dentro de una gran historia, la del mundo y su diversidad. De la mano de Lucía, en ‘Yo y el mundo’ descubriremos cómo es la vida de los niños de todos los rincones del planeta: una colorida realidad representada con infografías y datos para aprender de forma muy visual y divertida. Un álbum ilustrado que edita Zahorí Books y sobre el que hablamos un poquito más en profundidad con sus autoras, Mireia Trius y Joana Casals.

Lo primero que me gustaría saber es cómo surgió este proyecto. Mireia Trius: “Surgió bastante de una obsesión personal con los datos y las infografías. Siempre me ha gustado mirar estadísticas, mapas, gráficos… Porque creo que explican el mundo de una forma muy directa y visual. Y me preguntaba por qué ese lenguaje casi siempre se reserva para adultos. Tenía ganas de hacer un libro que demostrara que los niños también pueden disfrutar de este tipo de información, siempre que esté bien contada. No como algo escolar o académico, sino como una forma de mirar el mundo con curiosidad”.
“Y también había otra idea detrás del libro: mostrar que el mundo es muchísimo más grande de lo que a veces imaginamos -continúa Mireia Trius-. Muchas veces miramos el planeta desde una visión muy europea, como si todo girara alrededor nuestro, y los datos rompen enseguida esa idea. Por ejemplo, si preguntas cuál es la ciudad más visitada del mundo, mucha gente piensa en París o Roma… pero es Bangkok. O con los idiomas: en la edición francesa tuve una discusión bastante divertida con el editor porque no podía creer que el francés no estuviera entre los idiomas más hablados del mundo. Y eso me interesa mucho: cómo los datos pueden desmontar clichés y obligarnos a mirar el mundo de otra manera”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? MT: “Van a encontrar muchísimos datos curiosos sobre cómo vivimos: qué comemos, cómo nos movemos, qué idiomas hablamos, a dónde vamos en vacaciones, cuántas horas dedicamos a hacer deberes… Pero sobre todo encontrarán comparaciones y maneras de entender el mundo de forma visual. La idea era que cada página despertara un poco el “¿en serio?” o el “no tenía ni idea”. Es un libro para leer, pero también para mirar mucho y para comentar con otras personas”.
¿Cómo fue la selección de información que entraba y no entraba en el libro? Mireia Trius: “Para mí fue muy importante encontrar una estructura que hiciera el libro cercano y fácil de recorrer. Y ahí apareció la idea de seguir, de alguna manera, el día a día de una niña que representara a los niños del mundo. A partir de ahí fui construyendo una especie de recorrido: su nombre, su familia, el idioma que habla, la escuela, lo que come, sus mascotas, sus vacaciones… Eso ayudaba a que el lector entrara de forma natural en temas muy globales y comparativos, pero desde cosas cotidianas y reconocibles. Creo que esa mezcla entre lo íntimo y lo global es una de las claves del libro. Muchas veces descartaba datos interesantes simplemente porque no aportaban una mirada nueva o porque rompían el ritmo del libro”.
“Y después venía la parte más bonita y más complicada: transformar toda esa información en algo visual, claro y atractivo para un lector joven. Joana Casals fue una maestra en esa parte”, nos cuenta Mireia Trius.

Me gustaría que me habléis del proceso de investigación y documentación para este proyecto. MT: “Fue un trabajo muy intenso. Consulté muchísimas fuentes: informes internacionales, estudios, bases de datos oficiales… Y luego había otra parte igual de importante, que era comprobar que los datos se podían comparar y que realmente tenían sentido juntos. Siempre fui muy consciente de lo peligrosos que pueden ser los datos si se usan mal o se sacan de contexto. Por eso durante todo el proceso tuve muchísimo cuidado en trabajar con fuentes serias y fiables. Hubo un esfuerzo muy grande por buscar organismos oficiales, estudios sólidos y datos contrastados. También me parecía importante que esa transparencia estuviera presente en el libro, así que incluimos al final un listado completo de fuentes. Quería que el lector entendiera que detrás de cada página había un trabajo de investigación real y muy riguroso”.

Como periodista, la información estadística, los datos, son muy importantes, y generan interesantes noticias y reportajes de investigación. ¿Qué conexiones crees que hay entre este libro y ese trabajo periodístico? MT: “Muchísimas. Creo que tanto el periodismo como este libro parten de la misma curiosidad por entender cómo funciona el mundo. Como he dicho, siempre me han apasionado los datos y el lenguaje infográfico. Me parece increíble cómo un gráfico o una comparación visual pueden contar una historia muy potente en pocos segundos. Y para mí había también un reto: demostrar que este lenguaje no tiene por qué ser frío ni aburrido para los niños. Al contrario, puede ser muy directo, muy visual y muy emocionante”.
También hay cierta conexión entre los libros de no ficción y el periodismo. ¿Cómo lo veis? Mireia Trius: “Sí, totalmente. Al final los dos trabajan con la realidad. Investigas, seleccionas información, buscas una manera de explicarla y decides qué mirada quieres ofrecer. Creo que la no ficción infantil hoy se parece cada vez más a un periodismo visual y pausado. No se trata solo de transmitir datos, sino de ayudar a entender el mundo y despertar preguntas. Y eso me parece muy importante en libros para niños: no dar todas las respuestas, sino abrir la curiosidad”.

¿Qué nos podéis contar de las ilustraciones? ¿Que dirías que tienen de característico? Joana Casals: “Las ilustraciones vienen muy marcadas por mi forma de trabajar. Recortar, pegar, deformar… Me gusta simplificar mucho las formas y quedarme con lo básico. No hay florituras ni decoraciones que no tengan un significado explícito. Lo que ves en la ilustración es el contenido de ella, la imagen en realidad es el texto y eso me encanta. Además, estoy muy contenta con la gama de colores, es muy especial. Desde el principio tenía muy claro que iba a ser un libro muy colorista y alegre, porque queríamos alejarnos al máximo del libro académico, y creo que lo hemos conseguido”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajo siempre en digital, con un método, lo reconozco, muy arcaico para ilustrar, ya que dibujo con un programa de maquetación. Trabajo con formas geométricas que voy recortando y ensamblando, y eso me resulta muy divertido y me permite abstraerme de la representación más figurativa y realista de las cosas -afirma Joana Casals-. El resultado me parece gracioso y, en realidad, creo que tiene mucho que ver con cómo dibujan los niños. Esa libertad de saltarse convencionalismos, ignorar leyes de la física, deformar la perspectiva y representar la proporción de las cosas… Ellos lo adaptan todo a su forma de ver y sentir el mundo de un modo totalmente subjetivo, me flipa”.

Danos algunas pinceladas sobre el trabajo de elaboración de este libro. Joana Casals: “Siempre me ha gustado ilustrar, pero la verdad es que nunca me había enfrentado a un proyecto tan grande de no-ficción. Para empezar, la propuesta no podía ser mejor, si a mi me encantaba recibir la información de las nuevas páginas y sorprenderme con los datos, ¡era imposible que a los lectores no les pasara lo mismo al abrir el libro! Eso hizo que todo el proyecto fuese muy ameno y divertido. Además, comprobé que la representación geométrica de datos se adaptaba muy bien con mi manera “especial” de trabajar, me sentía cómoda y el método era muy ágil. Aunque no todo fue fácil, era un trabajo riguroso, te obligaba a asegurarte que la representación de los datos era correcta y eso le sumaba una reflexión importante sobre cómo representar la información en la página. En esta parte del proyecto me sentí en todo momento muy acompañada por el equipo de Zahorí, y eso me permitió sentirme más segura con el manejo de la información y su representación”.
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