Álbum Ilustrado
Personajes, técnicas y trabajos de Rebecca Dautremer
Quedamos para charlar con Rebecca Dautremer en Sevilla, aprovechando que impartía un taller en la Galería Roja. Este es el resultado de una larga charla en un pequeño bar de la capital andaluza, en la que hablamos de diferentes aspectos de su trabajo y en la que nos da algunas pinceladas de lo que será su nuevo trabajo, un cómic.
Ya que estás aquí en Sevilla para impartir un taller, me gustaría que nos contaras qué es lo que te gusta transmitir, o con qué te gustaría que los alumnos y alumnas del taller se fueran cuando terminaran. ¿Cuál es a priori tu objetivo? “Es la quinta vez que vengo aquí para dar un taller con la Galería Roja. Suelo compartir este momentito con los alumnos para hablar de ilustración, hablar del trabajo de la ilustración. Suelo empezar contando mi vida, mi viaje profesional. Y después, tengo que decir que no puedo dar reglas de trabajo a los alumnos, intento compartir con ellos energía, ganas de seguir trabajando, progresar, motivación para tratar de hacerlo mejor”, nos contaba Rebecca Dautremer.

“El punto principal es trabajar el vínculo entre las imágenes, la ilustración y el texto. Cómo asociar las dos para crear emociones, sentimientos. Tenemos dos sentidos con la imagen y el texto, pero al final tenemos el tercer sentido porque asociamos las dos. Y enseñarles un poquito de mi propia técnica. Sí tengo que decir que estoy cambiando mi manera de trabajar. Ahora me siento un poquito cansada de trabajar como lo hacía antes. Es decir, con el gouache, con pinceles y que me lleva mucho tiempo terminar una imagen. Ahora me dedico mucho más al dibujo, al dibujo en sí mismo. Porque estoy haciendo un cómic. Normalmente los estudiantes, cuando se van, espero que se lleven la cabeza llena, la energía para probar cosas y las ganas de probar cosas. Intentar experimentar”.

Me gustaría que me hablaras también del teatro. Cómo el teatro al final está presente en tu trabajo, pero también en tuvida. Hay un proyecto teatral, un espectáculo. Pero por otro lado, el teatro está también muy presente en tu trabajo como ilustradora. Por ejemplo, si hablamos de ‘Jacominus’, al final como que creas también una especie de obra de teatro. Unos escenarios, unos personajes, una genealogía de personajes. Entonces, una de las cosas que me gustaría que me contaras sería esa vinculación con el teatro.
“Me parece que hay un vínculo muy fuerte entre el teatro y el trabajo de la ilustración -asegura Rebecca Dautremer-. Puedo decir que cuando tengo que hacer una imagen para ilustrar una historia, tengo la página en blanco sobre la mesa, es como si fuera una escena vacía del teatro. Y entonces tengo que invitar a actores y actrices para actuar en sus roles. Hacer un fondo, un escenario, decoración, vestuario… E iluminar la escena como si fuera en el teatro, pero en el papel de la mesa. Me parece bien concebir mis composiciones como una escena de obra de teatro. Es más fácil para mí imaginar eso y compartir eso con mis alumnos, por ejemplo”.

“Además, el teatro funciona como ilustración. Es decir, que tenemos una historia que contar, pero tenemos solo algunasescenas para contar la historia. No tenemos como en una película muchas imágenes que se desarrollan. En un libro ilustrado para los niños, es lo mismo, tenemos un cuadro, una imagen para decir muchas cosas, como en el teatro. Hacer el paralelismo me parece interesante. A mí me ayuda mucho. Y además, a mí me gustan mucho las obras de teatro. Ir al teatro para ver a gente que va a contarme algo en vivo. Me emociona mucho. Me parece el mejor arte posible”.
¿Cómo nace el personaje de Jacominus? Porque además luego has creado una familia entera, un personaje que luego se repite en otros libros. Entonces me gustaría que me hablaras de cómo nace ese personaje. “Es difícil para mí resumir todo lo que hice en Jacominus porque, al inicio, empezando, había muchas ideas. Ante todo quería hacer algo que fueseacogedor para los niños, con personajes que fueran animales. Porque es más fácil seducir a pequeños y adultos con caras de conejitos y todo eso. Entonces esos personajes me dieron la oportunidad de trabajar con temas más profundos. A lo mejor hablar de la vida, cómo es la vida desde un punto de vista un poco más real. Gracias a los personajes que son animales puedo hablar de la vida, de la muerte, de la tristeza, … Ese era el primer paso para hacer Jacominus. Y la verdad es que sí que quería hablar de la vida. Es un tema enorme”, confiesa Rebecca Dautremer.

“Hablar de la vida, cómo es la vida. Nacemos y vamos a morir. Y entre los dos tenemos eventos, tristeza y felicidad. Quería hablar de todo eso al mismo tiempo, en el mismo libro. A menudo hacemos libros para niños y cuando queremos hablarles de la muerte, por ejemplo, hacemos un libro que trata de la muerte, y le decimos al niño: “vamos a leer un libro sobre la muerte”. Y a mí eso no me gusta. Entonces yo quería hablar, por ejemplo, de la muerte, pero dentro de una historia de vida normal. Para decir: “de acuerdo, la muerte es la muerte, pero es un elemento de la vida, y la vida no es únicamente la muerte”.
“Volviendo a la pregunta concreta, para mí era también importante crear un personaje que estuviera en el mundo con otros personajes. Tenemos a Jacominus como héroe, pero vive por los demás también. Para mí es un punto importante en la vida. No podemos vivir solo por nosotros mismos. Un héroe hace cosas extraordinarias, hay un foco sobre el personaje mismo, pero no pasa así en la vida. Vivimos por los demás”, continúa Rebecca Dautremer.

“Al principio no quería hacer diferentes libros. Quería hacer uno. Pero finalmente me sentí un poco frustrada justo después de terminar el libro, pensaba que podía desarrollar un poquito más de su vida. Me di permiso para hacer otros libros con Jacominus, pero sin hacer de nuevo lo mismo. Entonces, una regla era hacer un libro diferente cada vez. Diferentes formas. Diferentes tipos de narración. No quería hacer dos veces la misma cosa. No quería hacer Jacominus uno, dos, tres, no. Así que la segunda vez hice un libro de papel troquelado. El tercero fue un libro acordeón. El número cuatro era un libro con sonido, con música. Y el número cinco fue un libro para los más pequeños, para primeros lectores. Tengo otras ideas para continuar esta línea como, por ejemplo, hacer una novela sin ilustraciones, o casi sin ilustraciones, para adultos. Y también querría hacer un cómic”.

Ahora estás trabajando precisamente en un cómic que se editará en Francia. ¿Para cuándo? “¿Sabes que es un trabajo inmenso? Es un libro de 432 páginas. Es enorme. Lo querría terminar para el año próximo, es decir, publicarlo en otoño de 2026. Si todo va bien. Pero la verdad es que será muy difícil. He terminado el storyboard. Es un proyecto ambicioso, porque voy a trabajar con diferentes estilos. Se trata de una historia con cuatro épocas diferentes de la historia que se van entrelazando. Entonces, cambio de estilo para determinar en qué época está la historia”, afirma Rebecca Dautremer.

¿Y de la historia puede adelantar algo? “El libro se llama ‘Bise Ruby’. Son dos chicas, amigas, que vienen de diferentes mundos sociales. Pasan todas las vacaciones juntas, pero hay una diferencia entre los dos futuros. Y cuando tienen 18 años, una va a salir de Francia para estudiar, y la otra desaparece. La gente piensa que a lo mejor ha sido asesinada por un asesino en serie. Pero no se sabe realmente porque no tenemos pruebas. Entonces, 30 años después, la otra chica, la otra mujer, vuelve a la casa de su infancia con su propia hija y le habla a su hija de esta historia. Elegí como lugar para desarrollar la historia la casa familiar de mi abuela en el sur de Francia, en la Côte d’Azur”.

¿Y está siendo muy diferente trabajar en un cómic respecto a trabajar en un álbum ilustrado? “Sí, sí. Muchísimo. Es más como una película. Hacer de directora de una película, en las escenas elegir el mejor punto de vista para contar la historia. Y hacer un montaje de las escenas es muy interesante. No importa tanto la técnica del dibujo. Estoy cambiando mis técnicas, mis materiales”.

Sí, te iba a preguntar sobre la técnica con la que has trabajado. Es un proceso muy meticuloso y al final le dedicas mucho tiempo a cada ilustración entre el escenario, los personajes. Luego hay muchos detalles, hay mucho en una ilustración tuya. “Solía trabajar, durante años, 20 o 25 años, a mano sobre el papel, con gouache, con pinceles, punto a punto, haciendo bocetos antes de pintar, todo muy clásico, pero me lleva mucho tiempo hacer eso -reconoce Rebecca Dautremer-. Me gusta mucho tener imágenes con muchos detalles, porque yo cuando era más joven, de niña, me gustaban mucho las imágenes llenas de detalles, sumergirme dentro de las imágenes, sentirme perdida en el mundo de esa imagen. Entonces a mí me gusta más ese tipo de imagen. Y bueno, es lo que suelo hacer normalmente en mis imágenes enlos libros para niños. Pero a veces me siento un poquito cansada, porque me lleva mucho tiempo hacer cada imagen”.

“Quería hacer progresos dibujando. Me interesa más el dibujo puro. Como estoy trabajando con un cómic, tengo que trabajar más rápidamente. Hice un libro que se llama ‘Ratones y hombres’ de Steinbeck, que fue publicado por Edelvivestambién. Este libro me gustó muchísimo hacerlo durante el COVID, durante la pandemia. Porque lo hice bastante rápido, cada día dos páginas, sin hacer bocetos, dibujos más espontáneos. Me gustó muchísimo trabajar así. Hice muchos progresos dibujando. Pero las dos formas me gustan, y me gusta cambiar”.

“Al final también lo adaptas al proyecto que tengas entre manos. En el cómic estoy mezclando los estilos y tengo imágenes que son clásicas, como las hacía antes, pero también ilustraciones más espontáneas”.

Ya es un proyecto de hace mucho tiempo, pero quería preguntarte por ‘El pequeño teatro de Rebecca’, al final fue una técnica completamente diferente… Estaba también ese dibujo detallado, porque al final el dibujo está ahí, pero la técnica fue completamente diferente y ese proyecto tuvo que ser un poco locura, ¿no? “¿Conoces el libro de Jacominus Midipil? ‘La cita’ en español. Es un libro de papel troquelado también, como el pequeño teatro, pero tuve ganas de hacer de nuevo un libro como el pequeño teatro, pero aprovechando la técnica para contar algo. En el pequeño teatro, la verdad es que no aproveché realmente la técnica. Es un objeto maravilloso, pero no cuenta nada -asegura Rebecca Dautremer-. Entonces hice el segundo libro de la serie de Jacominus. ¿Cómo contar una historia que aprovechara ese papel troquelado? Que aprovechara el hecho de que tenemos que atravesar todo la espesor del libro. El lector, podemos decir, va a atravesar todas las páginas como si estuviera atravesando un espacio real. Elegí hacer ‘La cita’. Estamos con uno de los dos personajes al inicio, y tenemos que ir al punto del reencuentro, al punto de la cita. Entonces tenemos que atravesar todas las páginas”.

“Es muy diferente respecto a hacer un libro, porque es más un trabajo de escultura que un trabajo de ilustración, la verdad. Es concebir un espacio de papel y el lector va pasando las páginas para quitar un elemento de la decoración del espacio ydescubrir entonces otra decoración. Y paso a paso los elementos van a desaparecer y la decoración va a cambiar lentamente. En ‘La cita’ empiezas en una habitación, vas a abrir la puerta, ir al jardín, atravesar el bosque, el pueblo, atravesar el pueblo hasta el puerto donde están las barcas… El puerto y el mar. Desde la habitación hasta el mar vas a atravesar todo el libro”.
Álbum Ilustrado
Linda Bondestam nos presenta al robot ‘Vengavá’
’Vengavá’ es un robot alegre, incansable y siempre dispuesto a echar una mano. Trabaja sin parar y con entusiasmo en todo lo que le encargan, pero el mundo que lo rodea cambia constantemente: nuevas máquinas, nuevos trabajos, nuevas exigencias. Programado para responder a cualquier demanda, Vengavá avanza al mismo ritmo que el mundo que lo rodea, dando siempre lo máximo de sí, aunque nunca parezca suficiente. Hasta que, casi sin darse cuenta, se ve arrastrado a un escenario que no encaja en absoluto con aquello para lo que fue creado. Con estas palabras, la editorial Takatuka, que edita el libro en España, nos presenta esta trepidante historia futurista con un final inesperado, impactante y también esperanzador. Un trabajo de Linda Bondestam, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nació este proyecto? ”Tuve la idea de usar un robot como protagonista en una noche oscura y nevada en Helsinki. En Finlandia, tenemos robots de reparto que llevan comida a domicilio. Vi uno atascado en la nieve, pidiendo ayuda a gritos. Logré liberarlo y continuó su camino como si nada hubiera pasado, sin siquiera dar las gracias. De alguna manera me sentí un poco ofendida, pero aun así me quedé fascinada. Empecé a observar cómo la gente interactuaba con los robots y me pareció entrañable cómo los trataban como si fueran niños pequeños o mascotas, hablándoles siempre con voz suave”.

¿Qué encontramos en este libro? ”Nos encontramos con un pequeño robot, muy simpático y creado por el hombre, cuya principal tarea es ayudar a los humanos. Siempre quiere complacernos, sea cual sea el trabajo, pero a menudo falla y lo despiden, obligándolo a buscar otro empleo. A través de las numerosas tareas que realiza, llega a conocer mejor a los seres humanos. El libro trata en gran medida sobre la sensación de insuficiencia en el mundo actual. Hemos optimizado la sociedad y, al hacerlo, nos resulta cada vez más difícil seguir el ritmo vertiginoso”, nos cuenta Linda Bondestam.
”Al final, estalla la guerra y Vengavá debe unirse al esfuerzo bélico. A pesar de la oscuridad, el libro termina de forma esperanzadora: Vengavá logra crear una nueva vida y por todas partes brotan nuevas plantas”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, quizás incluso los dibujos en un cuaderno… ”Me llevó mucho tiempo crear el personaje de Vengavá; quería que fuera perfecto. Inocente y extremadamente adorable, un poco infantil. Cuando escribo, no tengo un plan preestablecido al empezar a dibujar; todo el proceso es un poco como el de un detective: busco, fallo, busco de nuevo y, finalmente, encuentro una pista que me impulsa -continúa Linda Bondestam-. El elemento sorpresa es algo que me encanta, es lo que me llena de alegría. Tengo la gran suerte de contar con una editorial que me apoya y cree en mis ideas, incluso cuando no están del todo claras, y abordo temas que algunos considerarían inapropiados para niños, como la guerra, el cambio climático y el consumismo. Creo que no existen buenos libros infantiles exclusivos para niños; son para todos, y personas de diferentes edades los interpretarán de manera distinta, según sus experiencias vitales, pero todos pueden disfrutarlos. Creo que muchos ilustradores de libros simplemente no tendrían la oportunidad de trabajar de una manera tan creativa”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. ”En este libro era importante que las imágenes tuvieran un toque espontáneo. Quiero que la gente vea que están dibujadas por un ser humano real. Dibujé todo a mano con acuarelas, gouache, lápices y tinta. Luego escaneo mis dibujos y sigo trabajando en ellos con Photoshop. Cada imagen es como un rompecabezas, compuesto por muchos dibujos pequeños que se pueden mover hasta encontrar su lugar perfecto. Me gusta Photoshop porque me permite mantener la creatividad hasta el final. Si una parte de la imagen no me convence, puedo redibujar solo esa parte sin tener que cambiarlo todo. Para mí, sigue siendo muy importante dibujar a mano sobre papel. En mi libro hago un comentario sobre la IA: Vengavá empieza a trabajar como ilustrador y los artistas se enfadan. Me parece triste que queramos ceder la creatividad a las máquinas; al fin y al cabo, es una de las cosas más bellas que hacemos los humanos. Quiero que la gente vea que mis dibujos son obra de un ser humano, y no algo frío y limpio producido por la IA”, afirma Linda Bondestam.


¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? ”El proceso fue un poco como una montaña rusa. El libro se alargó mucho para ser un libro ilustrado; al principio, la editorial quería que lo acortara, pero a medida que avanzaba el trabajo, todos coincidimos en que debía ser largo. Hablé mucho de la historia con mis hijos; suelen ser mis críticos más duros. A veces, el proceso fue muy lúdico y creativo. Estuve varios meses en una pequeña isla de Finlandia y tuve tiempo de concentrarme en mi trabajo. Aun así, debo admitir que tengo una personalidad incurable con los plazos de entrega. Muchas de mis mejores ideas surgen cuando solo me quedan unos pocos días para terminar. Normalmente no tengo tiempo para dormir; trabajo como una máquina. En Vengavá, no se me ocurrió el final hasta unos días antes de la fecha límite, lo cual, por supuesto, fue muy estresante. Al mismo tiempo, creo que es la mejor parte del proceso: es extremadamente creativo y gratificante ver cómo cada pieza del rompecabezas encuentra su lugar”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? ”Estoy a punto de empezar un libro sobre un extraterrestre nacido en una familia de humanos en la Tierra y otra familia de extraterrestres que tiene un bebé humano”.
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Ernesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario
Los hermanos Grimm publicaron Los músicos de Bremen en 1819. En el relato original, un burro, un perro, un gato y un gallo —ya incapaces de realizar sus tareas domésticas— emprenden un viaje a Bremen con la intención de convertirse en músicos. Este texto es una adaptación teatral del clásico de la literatura infantil, pero lo verdaderamente extraordinario de este libro, editado por Pintacoda Ediciones, reside en sus ilustraciones: un relato paralelo que muestra una divertida función de teatro protagonizada por un grupo de niños simpáticos y llenos de encanto. Un trabajo de Ernesto Navarro, con el que hemos charlado un poquito más en torno a su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Un día se me ocurrió hacer un proyecto combinando un texto teatral y una función de teatro infantil. La idea era que el texto fuera neutro y universal, y que fueran las imágenes las que trasladasen al lector la puesta en escena particular de un festival de teatro. Es decir, que en las imágenes acontecieran cosas no incluidas en el texto: una introducción musical, el comportamiento de los niños-actores, un olvido de guion, el sonido de un móvil…”
“Después fue cuando tuve que elegir el texto para hacer la adaptación, en esta búsqueda recurrí a los clásicos. Hice una lista de fábulas, cuentos de hadas y cuentos tradicionales. Al final, me decanté por adaptar Los músicos de Bremen porque me siento muy vinculado a esa historia desde la niñez y porque me fascinaba la idea de disfrazar a los niños de animales”, nos cuenta Ernesto Navarro.


¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia muy divertida con dos relatos paralelos. Por un lado, una adaptación teatral del cuento recogido por los hermanos Grimm y por otro todo lo que ocurre encima del escenario. Es una experiencia familiar: el lector adulto lee el texto y el prelector expande la lectura con todo lo que ocurre en las imágenes”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Es un proceso muy laborioso. Adapté el guión a un formato teatral y, simultáneamente, realicé multitud de bocetos de diseño de personajes. De cada uno de éstos dibujé una hoja de personajes casi al estilo de una producción audiovisual. He llenado multitud de grandes páginas de apuntes y esbozos. Después realicé varios guiones gráficos para compaginar de manera adecuada texto e imagen. Como podréis comprobar la imagen releva al texto en numerosas ocasiones”, afirma Ernesto Navarro.


¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “No sabría decirte, yo disfruto mucho haciendo libros infantiles. En las etapas de ideación siempre hay más incertidumbre e inseguridad. Tomar decisiones para avanzar quizás sea lo más complicado”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el diseño de personajes es lo más particular. Como he comentado anteriormente, disfrazar a niños de animales fue una de las motivaciones para desarrollar el relato de Los músicos de Bremen -continúa Ernesto Navarro-. Otra característica original del libro es la manera de enfocar la relación texto-imagen. Aunque la idea en apariencia es sencilla creo que el lector se sorprende al encontrar este formato en el relato”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “El dibujo lo realizo con técnicas tradicionales: con lápices blandos. Realizo dibujos para las escenas y trabajo las texturas de manera independiente. El color lo aplico de manera digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido muy laborioso porque es un libro de ochenta páginas. Aunque el texto no es muy extenso si lo es la cantidad de imágenes. Me apetecía trabajar revisando un clásico de la literatura infantil y estoy muy satisfecho de la acogida que está teniendo por el público y la crítica”, confiesa Ernesto Navarro.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues tengo varias ideas en procesos de creatividad. Hago anotaciones, esquemas, bocetos, notas de voz… De momento estoy trabajando en paralelo con varias de ellas. Van creciendo y tomando forma poco a poco. Supongo que alguna de ellas tomará ventaja y se convertirá en un nuevo proyecto”.
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Nanen García-Contreras alza la voz: ‘No me tigres’
A veces, el miedo se apodera de nosotros, causando un bloqueo físico y mental tan grande que las palabras se traban en nuestra garganta. Nanen García-Contreras, la autora de este libro, responde con firmeza al miedo: «Sapo de ti, me voy. Me voy y no cuervo». De esta manera, se apropia del tartamudeo y juega con las palabras creando una fauna esperanzadora. La protagonista se vuelve loba en vez de bola; su sentimiento de culpa se vuelve pulga; y poco a poco, paso a paso, todo se va volviendo más jilguero, más ligero. Muchas personas sufren abusos a los que no saben o pueden responder. ‘No me tigres’ presenta una llamada a la libertad. Porque todos queremos ser liebres. Con estas palabras la editorial A buen paso nos presenta este álbum ilustrado, sobre el que hablamos con su autora, con Nanen García-Contreras.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “En Febrero de 2024, estuve de baja con una faringitis casi un mes, el otorrino me prohibió hablar y aproveché para crear. Hacía tiempo un compañero me había contado un chiste sobre una persona que cambia las sílabas al hablar y que acababa con la frase “¡A mí no me tigres!”, y empecé a darle vueltas a la idea de jugar con las palabras. Justo en enero, había estado en uno de los Laboratorios de creación de Alicia Bululú y trabajamos con la métrica y la rima, así que decidí atreverme con la poesía”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Pretendo que se diviertan con las palabras mientras juegan a adivinar la original, que disfruten las imágenes y colores acompañando a la protagonista en su proceso de aprender a poner límites y hacerse valer”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Me funciona muy bien ponerme retos, normas auto impuestas, para activar la creatividad, así que, además de buscar la rima, me centré en juegos de palabras con animales. Tengo cuadernos llenos de rimas y palabras que poco a poco fui depurando, es la parte que más me costó, pero también me divertí mucho. Cuando disfruto el proceso sin pensar mucho en el resultado, la obra gana”.
“En un principio pensé en otro estilo de dibujo, se ve en los bocetos, pero el texto pedía imágenes realistas -continúa Nanen García-Contreras-, realmente es el álbum en el que el proceso ha sido más fluido, ha ido surgiendo de manera natural. La protagonista nació adulta, luego fue Arianna, editora de A Buen Paso, quien me sugirió que con una niña funcionaría mejor, y estuve haciendo pruebas hasta encontrar a la protagonista actual”.

No sé si has pensado en este libro como una herramienta para trabajar con el tema del maltrato, la igualdad, o lo que es lo mismo, el feminismo, por ejemplo, en el aula… “No lo pensé como un álbum “para trabajar valores” porque creo que el álbum infantil debe priorizar el placer literario y estético. Me ilusiona pensar que los lectores disfrutarán con el ritmo, el juego sonoro, que desarrollarán la creatividad a través de la conciencia fonológica y de las imágenes… Pero también es verdad, que ya sólo el título, “No me tigres”, contiene toda una declaración de intenciones”.

“Como en álbumes anteriores, este también me ha servido un poco de catarsis. He sido educada en la sumisión, me ha costado poner límites y hacerme valer; por eso, en este trabajo he volcado parte de esas experiencias, he alzado la voz junto a la protagonista, para decir: ‘¡No me tigres!’ Y con ella, me he sentido “jilguera”. Si sirve para reflexionar sobre ello y como herramienta para trabajar en el aula y fuera de ella, me sentiré también muy satisfecha”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La característica principal es que son imágenes más realistas que combinan la línea y la mancha y el atrevimiento de meterme a poeta”.
Háblanos un poco del uso del color en ese libro. “En las primeras ilustraciones, el magenta chillón representa eso, lo estridente, el grito, ocupando gran parte del fondo, pero conforme la niña va poniendo límites, ese fondo pierde intensidad, pierde protagonismo hasta convertirse en las últimas ilustraciones en agua que fluye. Las imágenes se van tornando más ligeras, más libres, como la protagonista”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica es lápiz de color digital”, afirma Nanen García-Contreras.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. ¿Cómo fue también la búsqueda de las palabras adecuadas? “En cuanto al proceso de realización, ya he comentado que fue muy divertido (y también algo obsesivo) buscando nombres de animales para reordenar sílabas y crear nuevos significados, componiendo las estrofas, cuidando la métrica… Quería darle un tono a lo Gloria Fuertes, salvando las distancias, ¡claro!, pero es una autora que leía desde muy pequeña y fuente de inspiración. He aprendido que este proceso de cambiar de posición sílabas en una palabra se llama metátesis, muy frecuente cuando estamos aprendiendo a hablar. De hecho, me preocupó que pudiese confundir a los pequeños lectores, pero investigando sobre el tema, encontré que los juegos con el lenguaje, pueden ser muy estimulantes para la conciencia fonológica. Como en otros libros texto e imagen nacen casi a la vez para narrar con ambos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un cómic, un reto muy interesante con el que estoy aprendiendo mucho”.
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