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Entrevistas

Miguel Tanco y ‘La chispa en mí’

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Miguel Tanco

Algunas personas son soñadoras, otras más prácticas, y a algunas otras les gusta inventar. En este libro vas a encontrar a quien se hace preguntas: ¿por qué la galaxia es tan oscura si está llena de estrellas?, ¿podría andar por el techo como los insectos?, ¿por qué la nieve es blanca si el agua es transparente? La física puede ser un camino para dar respuesta a todas estas incógnitas que envuelven el mundo que nos rodea. Un bello homenaje a la búsqueda del conocimiento y de aquello que nos apasiona. ‘La chispa en mí’ es un álbum mezcla de ficción e informativo, empieza con una protagonista adorable que se hace las preguntas más increíbles, hasta que da con una profesora que la entiende. Ella despierta esa chispa que más tarde se convierte en pasión por la ciencia, concretamente la física. Un libro de Miguel Tanco y editado por Editorial Libre Albedrío perfecto para acabar con el tabú de que la ciencia es difícil mostrándo un punto de vista divertido, cercano, a través de la curiosidad y la imaginación. 

¿Cómo nace este proyecto? Miguel Tanco: “El libro precedente a La chispa en mí, ‘Cuenta conmigo‘ (Libre Albedrío 2019) ha tenido un gran éxito y ha sido bien recibido por lectores de todo el mundo. Con 18 ediciones, sigue siendo recomendado por escuelas y padres en muchos países. Muchos editores me preguntaban si haría una continuación con otros temas parecidos, como podrían ser la física o la química. Como ‘Cuenta conmigo‘ trataba desde mi punto de vista personal de lo que nos impulsa en la vida, de nuestro motor interior, y de una niña que comparte esa pasión, que son las matemáticas, no creí necesario hacer una continuación. Así que les contestaba a los editores que, si se me ocurría una idea interesante, lo haría”.

“Cuenta conmigo es de 2019 y La chispa en mí de 2024, por lo que pasaron casi cinco años entre uno y otro y la idea surgió en algún momento en esos cinco años -nos cuenta Miguel Tanco-. La idea gira en torno a la transformación de esa chispa que llevamos dentro y de los caminos que pueden seguir las preguntas que nos planteamos, especialmente los más pequeños, que, en mi opinión, son quienes tienen las mejores preguntas del mundo”. 

Miguel Tanco

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay una historia de ficción y una continuación de no ficción que se entrelazan a través de una niña inquieta y llena de preguntas. En la primera, se exploran las preguntas de la niña, que a veces son abstractas, otras divertidas y, en ocasiones, profundas, y se plantea si tienen respuestas diferentes. En la parte final, de no ficción, las respuestas se responden con la Física, ofreciendo una posible salida a esas preguntas. Naturalmente, es solo una de las posibles respuestas, pero podrían surgir otras respuestas desde diferentes perspectivas. Y esto creo que podría ser un buen ejercicio de clase”. 

“La niña transforma, con la ayuda de profesores y su familia, la chispa que siente por la física -continúa Miguel Tanco-. En mi trabajo no me interesa tanto esa transformación práctica. Las personas creativas tienden a jugar con esa chispa para ayudar a otros a ver las cosas de otra manera. Los artistas se quedan ahí, en el abstracto, no son prácticos, aunque su trabajo sea naturalmente muy importante. A los artistas les gusta descubrir nuevos mundos, y es ahí donde un físico puede explicarles cómo esos mundos podrían funcionar. Debo admitir que disfruté mucho aprendiendo sobre el tema y la física.Descubrir cómo los insectos no se caen del techo o por qué la nieve es blanca es fascinante”. 

“Trabajé con la astrofísica Silvia Garbari, y ella me ayudó a ver el camino de la física y su importancia en el mundo práctico. Ahora estamos trabajando en un activity book para usarlo en las escuelas junto al libro”. 

Miguel Tanco

Las respuestas muchas veces están en los libros… “¡Si! Las respuestas y los diferentes caminos que uno puede tomar”, asegura Miguel Tanco. 

¿Qué chispa hubo en tí para llegar a la ilustración? «Tal vez ya lo hemos hablado alguna vez, pero siempre he tenido el susurro de la ilustración y los libros para niños en el oído. Pero la ilustración y las historias están llenas de matices que hay que explorar poco a poco, llevan tiempo. Estas profesiones tan peculiares suelen tener un camino lleno de curvas, y creo que con los años he aprendido que ese camino hay que construirlo con tiempo y con mucho trabajo. Me viene a la mente una historia que me contaron hace tiempo: cuando algunos inmigrantes italianos llegaron a América, les habían dicho que las calles estaban empedradas con oro. Y al llegar, descubrieron tres cosas: que las calles no estaban empedradas de oro, que las calles ni siquiera estaban empedradas, y que los encargados de empedrarlas eran ellos”.

“Sé que esta historia es común para otras muchas profesiones y vivencias, pero lo que quiero decir es que uno tiene que construir su propia formación y su recorrido personal, lo cual requiere esfuerzo y mucho trabajo. Es cierto que encontrar a las personas y maestros adecuados ayuda mucho. Esta es una buena profesión para encontrar gente admirable y a mí me han ayudado tremendamente, pero sigo creyendo firmemente que la chispa es interna y hay que verificar diariamente que siga ahí”.

Nota: “Sigo empedrando, pero aún no he visto el oro», afirma Miguel Tanco.

Miguel Tanco

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? «Es difícil verlo desde dentro porque uno no siempre tiene la capacidad de apreciar esos cambios, pero diría que en este libro he puesto énfasis en los detalles que lo componen: el pasado de los protagonistas, el barrio donde viven, la ciudad, cómo sería la biblioteca, la escuela, etc.. He trabajado para no dejarme llevar tanto por una estética del momento, sino por una lógica que apoye la ambientación de la historia. Hace dos años viajé con mi familia al sur de California y me encantaron las zonas rurales con las casas pequeñas, su vegetación, los colores y la gente mixta. Quiseinspirarme en ello para situar la historia. Es una familia mixta, mitad mexicana en una sociedad muy abierta como la estadounidense”. 

¿Con qué técnicas trabajaste? «Es una técnica tradicional con tinta Black Star y acuarelas sobre papel Arches. El papel tiene una ligera textura, lo que ayuda a que la acuarela se expanda mejor. Sigo prefiriendo la fisicidad del papel y la acuarela, sobre todo porque me gusta trabajar en formatos grandes y poder sentir todo el espacio de la página, además dever un color real y los accidentes que ocurren en el proceso manual. Aún disfruto mucho el momento de crear los originales con las acuarelas y no lo cambiaría por lo digital». 

Háblanos un poco del proceso de realización de este libro. «Una vez que las ideas han girado lo suficiente en mi cabeza, intento escribirlas en una secuencia lógica. Después, paso a generar visualmente todas las ideas posibles, y al mismo tiempo trabajo en la ambientación, las sensaciones, los colores o los personajes. Abro varios cuadernos, al menos 3; uno para ideas, otro para ambientaciones y otro para personajes. A partir de esos cuadernos, vuelvo a empezar, pero esta vez juntándolo todo. A veces, el texto se combina con imágenes que, en un principio, no tienen mucho en común, pero que juntas crean un tercer elemento. Después de tener un storyboard decente -continúa Miguel Tanco-, lo comparto con personas que no han visto el proyecto todavía, como mi agente editorial, Debbie Bibo (https://www.debbiebiboagency.com/). Ella me ayuda con una mirada fresca a ver cosas que yo no había notado o percepciones que no había considerado. Una vez que el storyboard tiene un buen flujo y hay suficientes elementos, empiezo con las primeras pruebas de color». 

Danos algunas pinceladas sobre esa parte divulgativa del final del libro. «Al final del libro hay un cuaderno donde las preguntas abstractas de la niña encuentran una aplicación práctica a través de la física. En la parte didáctica, he contado con la ayuda de la astrofísica Silvia Garbari, con quien trabajé codo a codo. Ella, que también está involucrada en proyectos educativos, me ayudó a conectar todas las ideas relacionadas con la física y a hacerlas comprensibles para los niños».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Estoy trabajando en un libro álbum con el joven escritor Angelo Mozzillo sobre una historia prehistórica muy simpática, y también en un proyecto personal que ya he escrito y estoy ilustrando, pero del cual todavía no puedo hablar. ¡Espero poder hacerlo pronto!»

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Álbum Ilustrado

Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’

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Manuel Marsol

Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

Manuel Marsol

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

Manuel Marsol

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.

“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

Manuel Marsol

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

Manuel Marsol

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

Manuel Marsol

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.

¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.

“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.

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Cómic

Blanca Vázquez y cuando ‘Ya no llama nadie’

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Blanca Vázquez

Mariona piensa mucho en la muerte porque en este pueblo ya no le dejan pensar en nada más. Sus amigas han ido desapareciendo, y la cabeza de Vicente, su marido, es cada vez más volátil. Con sus ochenta y siete años, le pide poco a la vida: entretenerse con su jardín, discutir lo justo con su marido y ver a su hija los fines de semana. Las sensaciones nuevas, piensa, son algo que ya no le tocan. Aunque desde hace unas semanas algo le remueve el estómago cada vez que la familia se reúne para comer. Las palabras se le acumulan en la garganta, pero su figura se vuelve trasparente cada vez que intenta comunicarse con los suyos.

¿Qué pasará cuando ella ya no esté? ¿Qué dejará a los suyos tras su paso por la vida? ¿Alguien cuidará las calas de su jardín? ¿Dónde reposarán sus cenizas? Mariona quiere aprovechar una de esas sobremesas familiares para, por una vez, hablar de sus deseos. A través de su protagonista, ‘Ya no llama nadie’ ofrece un relato intimista sobre el ocaso de la vida, el olvido y la necesidad de crear legado. Un cómic de Blanca Vázquez y Elisabeth Casillas que edita Astiberri. Con Blanca charlamos un poquito más sobre este libro.

Blanca Vázquez

¿Dónde está el embrión de este proyecto? ¿Cómo llega a tus manos este trabajo? “En 2020 publiqué ‘Juntas en esto’, un cómic muy cortito, con Astiberri, sobre el aborto. Justo en esa época Elizabeth también estaba trabajando sobre el mismo tema, y me preguntaron si me parecería bien que Elizabeth presentara mi cómic en Madrid conmigo. Así conocí a Eli. Nos conocimos en la presentación de mi cómic. Me dijo que le gustaba mucho cómo ilustraba y que seguramente algún día podríamos hacer algo juntas”, nos cuenta Blanca Vázquez. “Cinco años más tarde me pasó el guion”.

¿Cuál fue tu primera impresión cuando recibes esta historia de Eli? “El guion no estaba terminado por completo. La escaleta estaba casi toda hecha, y al leer solamente la escaleta ya vi que era una preciosidad, me emocionó mucho. Por entonces ya estaba viviendo más lejos de mis abuelos, la relación que tenía con ellos era a distancia desde hacía años. Y, bueno, sigo teniendo relación con ellos a distancia. Entonces todo el tema de la familia y la visita me tocó mucho. Y me encantó”.

Blanca Vázquez

Al final sí que hay también, entonces, mucho de ti en este libro, ¿no? Te identificas… “Sí, sí. No lo he escrito yo, pero al leerlo lo sentía muy propio. Se lo decía mucho a Eli, que a veces sentía que la historia estaba escrita por mí. Al final he puesto mucho mío, pero porque creo que es un libro que tiene una historia muy fácil de leer, y pasarla a tus vivencias y a tus recuerdos”, asegura Blanca Vázquez.

¿Hay algún referente cercano que has reflejado de alguna manera en este cómic? “Los personajes tenían unas expresiones muy marcadas. Y claro, era un tipo de dibujo que yo lo siento muy mío, pero he tenido que trabajar con línea para llegar a determinados detalles. Cambia mucho de mi trabajo de otros años. El referente gráfico ha ido viniendo por el guion. Y como referentes de poses y tal, sí que he puesto a mis abuelos mucho a posar cada vez que iba al pueblo. Sí que me han ayudado mucho”.

¿Ellos han visto el cómic? “Pues sí, ya lo han visto, ly es ha gustado muchísimo, se han emocionado mucho. Yo me he emocionado de verlos emocionados, así que genial”.

Blanca Vázquez

¿Qué se va a encontrar la gente en sus páginas? “Se encuentran muchos recuerdos que se le remueven por dentro y también muchas sensaciones. Gente de 50, 60 años, en este libro se va a encontrar un poco la realidad quizá que tienen ahora de hijos cuidadores, pero también lo que se les viene en un futuro. Es un libro que va de la edad y del paso del tiempo, y a todos nos va a remover de cierta manera, a cada uno por la etapa siguiente que le viene”, confiesa Blanca Vázquez. 

¿Con qué técnicas trabajaste? “Por pasión y voluntad propia, siempre suelo trabajar en analógico con acuarela, tinta, es mi parte preferida. Y luego también, bueno, bocetando en lápiz. Pero durante estos años trabajando en empresas era todo digital. Cuando Eli me comentó que el libro eran 160 páginas, por ahorrar tiempo, economizar, también por recursos, me parecía mucho más cómodo pasarle bocetos en digital a Eli, y si ella veía que había que cambiar algo, al final siempre es más rápido el digital para los cambios. Y la técnica vino dada sobre todo por eso, por poder optimizar el tiempo y cambiar las cosas rápido”.

Blanca Vázquez

“Aunque también quería que mi huella de trabajar en acuarela estuviera presente -continúa Blanca Vázquez-. Entonces estuve investigando en Procreate, y siento que los pinceles que utilizas en ese programa se parecen muchísimo a los analógicos. Cuando los manejas parece de verdad que tengan el propio fallo y la espontaneidad que tiene la acuarela”.

¿Y del color qué nos puedes contar, Blanca? “Al principio hablábamos muchísimo que tenía que ser un libro que tuviese calidez, pero sobre todo también por la estación en la que está ambientado, que es el verano. Tenía que ser muy luminosa la parte exterior y muy sombría la parte interior de la casa para que hubiera ese contraste de fuera, alegría, familia, plantas, vida, y dentro el peso de la monotonía y la soledad que sienten y la casa que se les viene como un poco encima. Esto vino dado mucho por el color, por ese contraste que teníamos que buscar. Yo me imaginaba un poco el verano en el pueblo, radiante y rural”.

Blanca Vázquez

“Siento que la paleta le pega muy bien al mundo rural. Y también la paleta cálida, siento que la historia al ser tan dura y tan cruda, si hubiéramos cogido tonos fríos hubiera quedado como una historia un poco lúgubre y tampoco era esa la idea, porque la historia tiene mucha vida”. 

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Cómic

Ricardo Cavolo debuta en el cómic con ‘Lola y Estrella’

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Ricardo Cavolo

‘Lola y Estrella’ son dos jóvenes amigas que viven juntas en la ladera de una montaña, un lugar hermoso y fantástico. Estrella tiene un poder muy peculiar, el de comunicarse con el micelio, o las mismísimas raíces de su planeta, Matria. La vida de las niñas es bastante apacible. Cuando no están con los gnomos comiendo fresas o jugando a las cartas, van a visitar a la reina Cabra o a comprobar si han llegado nuevos libros al pueblo. Pero una mañana todo cambia. Su valle y toda su comunidad se ven amenazados. Unas extrañas máquinas están destruyendo el terreno y acaban de dejar a los gnomos sin hogar. Ninguna de las chicas es especialmente aventurera, pero tienen claro que no pueden quedarse de brazos cruzados y deciden emprender un viaje para obtener respuestas. Un viaje que las llevará muy lejos de casa. Editado por Astiberri, ‘Lola y Estrella’ es el debut en cómic infantil del artista Ricardo Cavolo. Con él hemos charlado un poquito más alrededor de este libro.

Ricardo Cavolo

¿Cómo se te ocurre este proyecto y también cómo te lo has pasado haciéndolo? Porque desde fuera parece que ha sido un proceso divertido. “Yo he chupado cómic desde antes de saber leer, de hecho mi padre tenía mucho cómic en casa. Es verdad que no era cómic infantil, porque tenía Conan y demás, pero bueno, cultura visual desde muy pequeño. Y siempre he tenido el cómic muy presente, independientemente de que me sirva para mi trabajo o no, como lectura constante, siempre ha habido cómics desde entonces”.

“Es un género que siento muy mío y que valoro mucho, y que además me ha dado cosas para mi trabajo. Nunca llegaba el momento de plantearme hacer un cómic, porque veía que era muchísimo trabajo, y al final ha sido un poco natural. Me envalentoné. Desde que estaba en la carrera, que descubrí Astiberri, tenía el capricho de poder hacer algo con ellos, porque valoro mucho lo que hacen”.

“Y sí que ha sido divertido, ha sido muy largo, han sido dos años, realmente nunca he trabajado dos años en un proyecto -continúa Ricardo Cavolo-. Nunca hago bocetos, por ejemplo, y aquí pues tuve que bocetar las 160 páginas. Normalmente hay que hacer un story, hay que trabajarlo bien, sobre todo teniendo en cuenta que es mi primer cómic y que encima es infantil. Entonces, ha sido un trabajo muy largo, pero como tú dices y se nota, ha sido muy divertido. Lo he disfrutado como un niño, y al final creo que se nota un poco desde fuera”.

Ricardo Cavolo

No sé si el hecho de hacer un cómic infantil tiene que ver con el hecho de ser padre. “Bueno, creo que sí, porque igual hubiera empezado por otra cosa más de adultos. Cuando tienes hijos, de alguna manera, también empiezas a conectar más con tu niño interior, con el niño que eras. Siempre he tratado de cuidar al niño interior y de mantenerlo vivo para mi trabajo, porque me parecía muy bonito y muy interesante hacerlo. Es verdad que desde que tengo hijos, ya sea porque he tenido que consumir también cultura adaptada a sus edades, entre series y cómics, pues me parecía muy chulo que la entrada en el cómic fuera una cosa para niños. Y sí que hay cosas presentes, de hecho, las dos protagonistas en realidad son mis hijos convertidos en chicas, mi hijo Max es igual que Lola y mi hijo León es igual que Estrella”.

¿Qué se va a encontrar el lector en las páginas de este cómic? “Por encima de todo, fantasía y aventura, que es un poco el leitmotiv que siempre me ha gustado -confiesa Ricardo Cavolo-. Con ese marco de fantasía y aventura, tenía muy claro que quería empaparlo de mi visión crítica sobre la sociedad, es una cosa que también hago en mi trabajo habitualmente, y esta es una historia anticapitalista, con un discurso muy ecologista, que es una cosa que siempre me ha gustado de Tolkien. Además mis hijos me preguntan, pero ¿por qué son niñas? Si nosotros somos niños… Quería que el libro tuviera un espíritu feminista. Cuando yo leía cuentos e historias de niño, no había ni una sola niña heroína, ninguna niña resolvíanada, y es verdad que desde hace unos años, poco a poco van haciéndose su espacio y yo quería aportar mi grano de arena en ese sentido”.

Ricardo Cavolo

Imagino que son cosas que también están en tu imaginario, pero es verdad que cuando estás leyendo el cómic, te recuerda un poco a El señor de los anillos, por ejemplo, hay cosillas que te recuerdan a Peter Pan… “Sí, y Nausicaä, hay de todo, por supuesto, La historia interminable también es uno de los pilares fundamentales. Me gusta mucho esa parte de La historia interminable en la que van de pueblo en pueblo, y en cada pueblo hay gente diferente, con unas características diferentes, y un poco mi cómic es eso. Justo antes de empezarlo tenía muy claro que tenía que leerme otra vez Nausicaä, de Miyazaki”, nos cuenta Ricardo Cavolo.

Háblanos un poco del desarrollo del cómic, de las técnicas que has utilizado. “Como sabía que esto implica mucho, mucho trabajo, lo trabajé en digital, porque me facilita y me ahorra muchísimo tiempo. He aprendido a generarme también mi cocina, como digo yo, mis alquimias y mis magias en digital, y estoy muy contento con ello”.

Ricardo Cavolo

“El proceso ha sido para mí muy educativo, porque no es lo mismo ser lector de cómic que luego hacer un cómic, por muchos cómics que hayas leído es mucho más complicado, y aquí siempre me gusta mucho valorar a mi editora en Astiberri. Me he hecho un máster de cómic con ella, me ha ayudado muchísimo. La parte más divertida, cuando ya está todo decidido en boceto, la tinta y el color, que es donde yo luzco un poco, porque domino bien el color y domino bien la línea”, afirma Ricardo Cavolo.

Visualmente es muy tú, ves el cómic, y dices: es Ricardo. “Sí, quería que fuera muy visual, muy disfrutable visualmente. De hecho, el fondo de cada página tiene como un rayado sepia, cada página es diferente. He tratado de mimar mucho lo que he podido mimar y lo que sé que puedo mimar”.

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