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Lulelia nos pregunta ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’

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Lulelia

‘¡Mamááá! ¿Sabes dónde está mi lápiz amarillo? ¿Y mi estuche? ¿Y mi mochila?’ Cuando su lápiz favorito desaparece, la pequeña Rita emprende un viaje que la llevará a los lugares más recónditos e inesperados, hasta descubrir que lo que busca nunca estuvo tan lejos como pensaba. Indicaciones equivocadas, animales despistados y alguna estrella con buen ojo para los productos de papelería habitan las páginas de este maravilloso álbum debut de la argentina Lucía Rovira (Lulelia). Con humor y ligereza, la autora construye un delicado universo a dos tintas. Entre trazos de lápiz y un luminoso color amarillo, acompañamos a la artista Rita en un viaje para descubrir aquello que más le gusta. Con Lucía hemos hablado un poco más sobre ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’, editado por Editorial Juventud.

Lulelia

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nació como tesis del Posgrado de Ilustración que hice en la Universidad de Buenos Aires. En un principio no sabía si iba a ser un libro, un juego o qué forma iba a tomar. Lo que sí sabía era que me gustaba el concepto de caos como obstáculo por el cual se genere una aventura, que ese obstáculo fuese excusa de entretenimiento y anécdota, en gran parte por experiencia personal, ya que siempre pierdo cosas y armo planes estrambóticos para resolver. Lo lúdico siempre estuvo presente como también la idea de que sea algo gracioso y, a medida que se fue desarrollando el guión, fue apareciendo la idea de búsqueda y de camino dentro de la posible historia, tomando su estructura desencadenada”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar la historia de una niña de unos 5 años que ha perdido su lápiz preferido y dialogará con quien se cruce en su búsqueda atravesando diferentes escenarios para lograr encontrarlo. Es un libro álbum híbrido que contiene recursos de historieta como globos de diálogo y viñetas diversas fragmentando las páginas a medida que la trama se dramatiza”, asegura Lulelia.

Lulelia

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nace este personaje? “Tomé de referencia cuentos, cómics, películas o revistas de juegos que tuvieran personajes de niñas con actitud desenvuelta, espontánea, informal y desinhibida como la de Rita, la protagonista. Las referentes fueron desde Mafalda a Pippi Lamstrung. Además, fue autorreferencial porque busqué fotos mías de chiquita y tomé de accesorios los anteojos grandes que siempre se me rompían (o mejor dicho, se me rompen): El hecho de que Rita los tenga con una cinta en el medio del marco refuerza su cualidad inquieta”.

“Cuando empecé a bocetar los escenarios, mis amigas y colegas que tienen hijos/hijas me enviaron imágenes de los juguetes y objetos que podían andar por la casa y por su habitación -continúa Lulelia-. Hasta el último momento seguí agregando objetos en el libro para llenar cada doble página, para mostrar la acumulación de cachivaches y, por otro lado, para homenajear a las personas que me ayudaron a hacer el libro porque no me iba a alcanzar la página de agradecimientos”.

“Como dato de color, el libro trae un señalador (entiendo que en España le dicen “punto de lectura” o “marcapáginas”) con una lista de objetos para buscar además del lápiz… Quizás para Rita no son tan importantes como el lápiz pero andan por ahí tirados algunos pares de medias incompletos”.

Lulelia

¿Por qué el amarillo? “Quería que el lápiz perdido no fuese cualquiera, que sea algo más específico y que además vaya marcando un camino cromático en el libro a medida que avanza la historia. Fue muy fácil elegirlo porque es un color que me gusta mucho y me encanta su combinación con el gris del grafito -nos cuenta Lulelia-. Es el color más brilloso, se usa como resaltador de textos y para dar acentos en el gris de la ciudad (que es donde Rita arranca su recorrido), las señales de tránsito, los cascos de los obreros de la construcción, las maquinarias, muchos taxis e incluso el estereotipo del transporte escolar suele pensarse amarillo… Avanzando hacia la naturaleza podemos pensar en las representaciones del sol y el resto de las estrellas (que tienen su momento importante en el libro), animales de distintas especies, desde leopardos hasta aves… Los rastros de hojas otoñales, las margaritas (de acá viene el nombre del personaje) y también la comida que más me gusta (choclo, papas, queso, huevo…). Si sigo pensando referencias amarillas por supuesto se suma el universo Simpsons y hasta el primer Smile fue amarillo, por lo que los emojis que usamos también lo son”.

“Por otro lado, en distintos momentos de la historia editorial ha habido cubiertas amarillas para que llamen la atención, como la colección las novelas amarillas del siglo XIX o en la colección Robin Hood. También en la editorial Juventud que publica “¿Donde esta mi Lápiz Amarillo?”, podemos encontrar lomos amarillos en el clásico Tintín en español. Rita necesita llamar la atención así que se comunica con ese amarillismo”, confiesa Lulelia. “El amarillo destaca, es un camino… Desde las líneas que dividen los carriles de la ruta o como las baldosas del Camino amarillo de El mago de Oz”.

Lulelia

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La gran diferencia con otros trabajos es que es mi primer trabajo como autora integral y tuve total libertad al hacerlo. Durante el desarrollo encontré un modo de contar suelto como los trazos y esa forma llegó también a los textos que hice con lettering según el personaje que habla y según el tono con el que habla, creo que eso logró una integración total entre el texto y la ilustración”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabaje con lápiz de grafito al principio y lápices digitales para los archivos finales”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Le dediqué mucho tiempo a la parte de investigación y de guión, desde lo más general hasta los pequeños gestos, idas y vueltas de los personajes, guiños internos, relaciones entre las páginas. Le doy bastante atención a los chistes que se puedan encontrar tanto en el texto como en las ilustraciones. Tal es así que debe haber 2 capas de historias o más.. Me encanta dejar esos detalles para que quien lo lea pueda encontrar en una segunda lectura o años después”, afirma Lulelia.

Lulelia

“El proceso fue similar a la dinámica que vive Rita en el cuento; yendo y viniendo, tomando algo de todos los lugares donde lo estuve dibujando y con quienes compartí el proceso. Hasta que no tuve el guión completo no empecé a dibujarlo, solo tenía apenas bocetado el personaje de la protagonista, pero ni bien terminé de escribir los diálogos, las propuestas de las páginas salieron de una vez porque estaban en mi cabeza. Hacia la entrega final de los archivos, el trabajo fue de pulir los dibujos buscando la manera de “emprolijar” mis bocetos sin perder la expresividad que me gusta en cada momento de cada personaje”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Con respecto a “¿Dondé está mi lápiz amarillo?” se está desarrollando como corto animado. En cuanto a proyectos editoriales tengo en proceso un libro álbum con un escritor español, un cartoné para primeras infancias de mi autoría y, cuando encuentro el momento, sumo una viñeta a un proyecto personal en formato novela gráfica. En paralelo me dedico a la docencia en la facultad y en mi taller de ilustración”.

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Raquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’

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Raquel Catalina

Nina y Tita son dos abuelas muy distintas a las que aparecen en los cuentos. No caminan con bastón ni se quedan en casa tejiendo: una siempre anda deprisa; hace dieta y va a la piscina; la otra se mueve en bicicleta; cocina a la parrilla y practica yoga. ¿Será entonces que los libros están equivocados? Todo se desvelará en la próxima reunión familiar. Con estas palabras la editorial Kalandraka nos presenta ‘Nina y Tita’, un álbum ilustrado de Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina. Con ésta última hemos hablado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Dónde está el embrión de este libro? “Curiosamente Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, me propuso este libro antes de presentarme con Arianna Squiloni al Premio Internacional Compostela. Y como al final ‘Grande y pequeña’ ganó, hubo que aplazarlo un tiempo. Así que cuando empezamos con el libro, había tenido ya la oportunidad de trabajar con Manuela y de conocernos”. 

Raquel Catalina

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay varias lecturas, pero a mí me gusta mucho la que habla de modelos y de generaciones distintas. La niña protagonista es aún una “página en blanco” y su familia, las mujeres que la preceden, son un espejo en el que mirarse y además, van llenando su vida de experiencias, de recuerdos. A la mesa de cumpleaños se sientan cuatro generaciones y creo que es inevitable pensar los cambios enormes que ha habido de unas a otras”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué te pareció la historia de Beatriz la primera vez que la leíste? ¿Has tenido referentes para crear estos personajes? “Cuando leí el texto de Beatriz, la primera imagen que me vino a la cabeza fueron mis compañeras de gimnasio. Hago deporte por las mañanas y hay un grupo de amigas mayores que son tremendamente constantes y, sobre todo, ¡muy disfrutonas! Su mañana de gimnasio termina en la cafetería, con el almuerzo, las risas y las bromas”.

“Me da siempre la sensación de que son mujeres que han conquistado un espacio nuevo, que su manera de habitarlo es una celebración constante. Por eso disfruto con ellas, las observo mucho. En el libro es una niña la que habla de sus abuelas y de sus bisabuelas, no me parece casual que el texto hable de mujeres y que sea para describir una ruptura de roles, una ampliación de posibilidades, de cómo se ha desmontado un estereotipo. ¡Y luego además me di cuenta de que abuela podría ser yo misma! Es muy agradable pensar que no hay nada escrito sobre cómo debe de ser una abuela”, nos cuenta Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Tiendo a observar mucho a la gente, y sí, suelo llevar algún cuaderno para dibujar. En este caso, las bisabuelas son más cercanas al imaginario de los cuentos. Sus proporciones y su tamaño están estilizados. Las abuelas, en cambio, son más realistas. En mi cabeza tenía referencias de mujeres que conozco para Nina y Tita, no solo físicamente, sino también en su espíritu, en su manera de estar, en el tipo de energía que transmiten. Mis referencias, no obstante, son un punto de partida, una orientación, el personaje termina de tomar cuerpo en el papel, a base de pruebas”. 

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Aprendo mucho trabajando con Manuela, la editora. Y eso que empezamos teniendo ideas distintas sobre algunos puntos, pero creo que ella me hizo algunas concesiones, y yo, desde luego, aprendo mucho de su mirada”, confiesa Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Desde un principio Nina y Tita se iba a incluir también en la colección de Minilibros Imperdibles, que miden 7 cm. Ese condicionante técnico fue muy interesante, tuve que trabajar todo el tiempo pensando en simplificar los dibujos y hacerlos legibles a ese tamaño. Me gusta mucho esa colección, me parece una idea preciosa. Son perfectos para llevarlos de viaje, en el bolso, son una alternativa maravillosa para esos momentos en que muchos padres recurren al móvil para entretener a sus hijos”.

No es la primera vez que dibujas un personaje con el pelo blanco… “La verdad es que después de mi primer libro con un personaje de un abuelo, “A manta do José”, me han ofrecido muchísimos libros con abuelos y abuelas, muchos más de los que he hecho en realidad. Creo que tiene que ver precisamente con que no suelo dibujar el estereotipo de abuelo o abuela”, afirma Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Con qué técnicas trabajaste? “Hice una base de lápiz y grafito y luego lo coloreé digitalmente. La verdad es que no es mi manera habitual de trabajar”. 

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Bueno, una parte interesante para mi era que, en esa cantinela que compara las abuelas de los libros con las abuelas de la protagonista, la parte que muestra a Nina y Tita estaba bastante clara, pero como contar la otra parte no. Ahí se me ocurrió que fuesen preparando la fiesta de la tarde, y ella anda por aquí y por allá con su libro, que además un libro concreto Caperucita roja, y me gusta mucho reflejar ese deambular infantil, sin hacer nada y haciendo de todo. Ese es el tiempo que les roban muchas veces las pantallas”. 

Raquel Catalina

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, tengo por delante tres proyectos de esos que ilusionan y con gente con las que es maravilloso trabajar, mentes deslumbrantes. Pero es pronto para contar…”.

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Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’

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Carolina Luzón

Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto. 

¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”. 

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

Carolina Luzón

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.

¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”. 

“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”. 

Carolina Luzón

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.

Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.

¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

Carolina Luzón

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”. 

¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.

¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Carolina Luzón

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.

¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.

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Guridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos

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Guridi

‘Straniero’ es un álbum ilustrado de Guridi, en el que el ilustrador ofrece una reinterpretación de la historia de Robinson Crusoe, y lo hace desde la perspectiva de Viernes. Editado por Kite Edizioni en Italia, hemos charlado un poquito más con su autor sobre este proyecto. 

Guridi

Lo primero es preguntarte por el embrión de este proyecto. ¿En qué momento decides abordar esta visión tuya de la historia de Robinson Crusoe? “La novela de Daniel Dafoe cae en mis manos muy joven, quizás sea de mis primeras lecturas junto a Frankenstein (por cierto, encuentro bastantes similitudes entre ambas, pero bueno, esa es otra historia) y siempre me ha fascinado la idea de la soledad compartida que impregna esta obra”.

¿Qué vamos a encontrar en las páginas de ‘Straniero’? “Straniero plantea el paradigma de la identidad, pero desde el punto de vista del arraigo, sin rechazos. Plantea como nuestra visión debería ser global en el más maravilloso de los sentidos, sin miedos, sin localismos, sin despreciar lo diferente”, asegura Guridi.

Guridi

¿Cómo se aborda un proyecto con una historia que está tan arraigada en el imaginario colectivo? “Pues intentando aportar algo nuevo. No pretendo hacer crítica de la novela original ni exponer una perspectiva diferente en la que las visiones encontradas no sean lo clásico del encuentro de dos mundos, sino mostrar la visión del que recibe al invasor, el que valora y pone en contexto su riqueza natural y cultural desde el respeto”.

Respecto a la historia, al texto, me gustaría que nos hablaras de esas palabras que incluyes de la lengua del archipiélago de Juan Fernández. “En este álbum el proceso de documentación ha sido bastante intenso, la lengua, la flora, la fauna, las costumbres,… Me interesaba profundizar en aquello que el invasor encontraba al llegar y no era capaz de valorar ni respetar, por eso era importante nombrar como ellos nombran, en su lengua original”, nos cuenta Guridi.

Guridi

¿Cuál era tu relación con la historia de Robinson Crusoe antes de este proyecto? “Como te citaba antes, tiene que ver con mis primeras lecturas y películas, con lo que forma parte de mi, con sentirse naufrago en el mundo actual”.

¿Ha cambiado tu visión de la historia tras todo el proceso de este proyecto? “Por supuesto, me ha abierto los ojos a planteamientos más solidarios, más conscientes y a pensar con más sentido común”, afirma Guridi.

Guridi

Respecto a las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? “Son ilustraciones deliberadamente poco definidas, con trazos expresivos y utilizando binomios de imagen y símbolos para ahondar en lo conceptual frente a lo descriptivo”.

Háblanos del color, ¿por qué ese binomio naranja y azul? “La idea es contrastar dos miradas diferentes, la del invasor y la del invadido, en principio quería realizar el proyecto sobre azulejos, de ahí el azul y or otro lado quería superponer el naranja a modo de veladura para forzar la mezcla de ambos”, continúa Guridi.

Guridi

Sabemos que entre tus manos bailan muchos más proyectos, más a corto o largo plazo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Pues a raíz del fallecimiento de mi madre, he tenido que posponer proyectos en los que la parte cómica o infantil estaban más presentes, centrándome en proyectos personales que trabajan desde lo más oscuro de mí. En concreto llevo adelante dos proyectos muy complejos: una versión de la Divina Comedia de Dante y un proyecto personal basado en la memoria, el recuerdo y las sombras como archivos biográficos. En Corea acabo de publicar con Namumalmi un proyecto llamado In the Future que está teniendo muy buena acogida con ilustraciones más enfocadas a lo que quiero hacer ahora”.

Guridi
Proyecto sobre la Divina Comedia

Guridi
In the future

“Por otro lado estoy colaborando en proyectos muy curiosos con gente en Portugal y buscando planteamientos expositivos que están entre la pintura, el diseño y la ilustración. En total son más de 15 proyectos esperando a desarrollarse en estos próximos años”.

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