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María Pascual y Ana Garralón transitan ‘Calle de la Oca’

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María Pascual de la Torre

Todos los días, Oliver recorre la misma calle para ir a la escuela pero, esta semana, caminando junto a nuevos acompañantes, un historiador, una bióloga, una fotógrafa… descubrirá un mundo diferente en cada trayecto. Una invitación a redescubrir tu calle. ‘Calle de la Oca’ es un libro de información ricamente ilustrado sobre las formas en que el conocimiento y la curiosidad cambian nuestros puntos de vista. Editado por Ekaré, ha obtenido el Premio Todos tus libros al Mejor libro infantil 2024. Sobre este libro hablamos un poco más con sus autoras, Ana Garralón y María Pascual de la Torre.

María Pascual de la Torre

¿Cómo surge ese proyecto? Ana Garralón: “Bueno, hace tantos años, yo creo que surge a partir de una anécdota que cuenta una fotógrafa norteamericana que ha hecho muchos libros para niños. Ella va a una escuela experimental y les pregunta a los niños que habéis visto al venir a la escuela y ellos dicen nada. Entonces, les regala unas cámaras y la siguiente vez que los encuentra han visto un montón de cosas. Entonces, esta idea de mirar a través de un marco me parecía muy interesante y de ahí yo creo que llegué a esta idea de cómo vemos el mundo desde una perspectiva personal”. 

María Pascual de la Torre: “El inicio de mi andadura en Calle de la Oca cuando aún era Una calle, tengo que agradecérselo a las dos magníficas sherpas-editoras de Ekaré, Irene Savino y María Cecilia Silva-Díaz que confiaron en mí para ilustrar el texto de Ana y embarcarme en la aventura que ha sido la construcción de este libro”.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de este libro? Ana Garralón: “Se va a encontrar con que lo cotidiano es sorprendente y además encierra historias y puede ser hermoso”.

María Pascual de la Torre

María Pascual de la Torre: “La vida de un barrio repleto de historias y peculiaridades que iremos descubriendo junto a Óliver, el niño protagonista que a lo largo de la semana irá por primera vez caminando desde su casa al colegio de la mano de diferentes acompañantes. Su abuelo historiador, un escritor, su tía bióloga, un filósofo, una fotógrafa, su primo músico, una tipógrafa y su vecino fisioterapeuta ciego. Descubriremos la cantidad de cosas que habían pasado desapercibidas dependiendo de quién nos acompañe en el camino y los mundos que abre cada profesión. Como un vecino más, podremos escudriñar por la calle asomándonos a los escaparates, fisgoneando por las ventanas, siguiendo a los personajes e imaginando sus historias”.

“Calle de la Oca es una invitación a la pausa, a la lectura detenida y minuciosa. Una declaración de amor a los barrios vividos por vecinos con los que se puede compartir desde la charleta en el portal a la copia de tu llave. Con establecimientos de largas raíces que conservan la caja registradora que contaba en pesetas y céntimos. Espacios que hacen más acogedor nuestro trajín cotidiano. Ante todo, busca pellizcar la curiosidad y abrir el apetito para conversar, dialogando con el mundo, máximas que contagia Oliver Sacks, a quien homenajeamos en este libro. El niño protagonista toma de él su nombre, su imagen, al igual que su abuelo”.

María Pascual de la Torre

¿Y el trabajo con María? Ana Garralón: “Bueno, yo tengo que decir que Ekaré solamente me dijo que lo iba a ilustrar María. Ellos tienen una política que nunca nos encontramos, nunca hemos conversado, lo cual agradezco muchísimo, porque cuando vi la primera maqueta me pareció una locura que yo no imaginaba que alguien pudiera hacer ese trabajo. Creo que María realmente ha habitado esa calle, se la ha apropiado, ha creado personajes, ha dado mucha más vida a un texto que era relativamente sencillo, en un sentido, pero ella le ha dado una vida impresionante”. 

¿Qué te pareció la historia de Ana cuando llegó a tus manos? María Pascual de la Torre: “Me abrió tal cantidad de senderos y posibilidades que lo difícil fue decidir el camino más sugerente para cada recorrido. Un milhojas que requería múltiples capas de lectura que fuesen desvelando nuevos matices. Uno de los retos fue estructurar visualmente los diversos hilos narrativos del texto para que se complementaran entre sí, buscando que cada doble página funcionara como un todo, interconectadas para construir un libro-calle sólido y coherente en su conjunto. Fue una mezcla de responsabilidad y disfrute máximo, buscando cómo potenciar las voces de cada acompañante para que sus recorridos ofreciesen transformaciones inesperadas de la calle dependiendo de sus universos. Que el riesgo de la monotonía de un mismo recorrido que se repite durante todo el libro se convirtiese en una aventura. Al fin y al cabo es lo que desearíamos que fuese nuestro caminar cotidiano”.

María Pascual de la Torre

Los detalles, madre mía los detalles. Háblanos un poco de este aspecto, cómo lo has trabajado, cuánto tiempo te llevaron estas ilustraciones… “Una de las peculiaridades que me caracterizan como ilustradora es la minuciosidad en el empeño por crear diversos planos narrativos -confiesa María Pascual de la Torre-. Marca de la chifladura que sentí durante mi infancia por libros que me permitían descubrir más y más sorpresas en cada lectura. Ciertamente en ‘Calle de la Oca’ esta obsesión ha alcanzado quizás el punto más alto, a riesgo de no salir de ese mundo en dos dimensiones en el que viví durante períodos bastante intensos a lo largo de más de tres años. Comenzamos el proyecto en el último trimestre de 2021 y se publicó en octubre de 2024. Entre risas, la he rebautizado como la calle de la loca. He querido cuidar al máximo los detalles para que los diversos hilos propuestos se entrelazaran formando la unidad que debe de ser el libro álbum. Desde la planificación del urbanismo de la calle para lo que me asesoraron unos amigos arquitectos a los que freí a consultas, a extensos casting de todo tipo para cada elemento. Calle de la Oca la forman los personajes, los vecinos y los detalles que modelan la identidad del barrio: farolas, puertas, ventanas, árboles, alcorques, rótulos, señales,…”.

María Pascual de la Torre

La perspectiva también es importante en algunas páginas… “Es un recurso muy potente para representar la singularidad de cada recorrido -asegura María Pascual de la Torre-. Refleja la manera de mirar, desde dónde nos posicionamos según lo que nos interesa o queramos contar. Entre los referentes que compartí, cada trayecto proponía diferentes perspectivas que abriesen itinerarios muy distintos. Poderlos contrastar forma parte del juego. La mirada arriba y abajo, adelante y atrás en el tiempo para asomarse a la historia actual y pasada. La perspectiva frontal, usada desde la escritura jeroglífica a las viñetas, para el relato del escritor y su camino. La perspectiva aérea y la imagen volteada para sugerir el cuestionamiento de las certezas que propone la filosofía. El recorrido sinuoso y bailongo del paseo musical. La vista de la ruta junto a la tipógrafa con la planta de la calle desplegada en sus dos lados para mostrarla al completo, usada también en la imagen nocturna de las guardas. Cierra el recorrido libre, azaroso y juguetón del fin de semana de Óliver junto a sus amigos, con la calle segmentada en casillas, versionando el tablero del juego de la oca”. 

María Pascual de la Torre

“Un camino en espiral que anima a la relectura. Esta representación que propuse para el fin de semana dio nombre a la calle y título definitivo al libro. Los nombres de los establecimientos y lugares de la calle están tomados de las casillas del juego de la oca: el puente, la posada, el laberinto, el jardín, el pozo, los dados… La oca ha sido considerada como animal sagrado y sabio en muchas mitologías, y en una de las simbologías más conocidas, ligada a la diosa Rea/Cibeles, es el acompañante que se transforma para facilitar tu trayecto, protectora del camino. El juego plantea un viaje iniciático que cambia la manera de ver el mundo”, nos cuenta María Pascual de la Torre.

María Pascual de la Torre

Y sobre el proceso de documentación, porque hay mucha información en estas páginas… “Me fascina la documentación a la que me lleva cada nuevo proyecto y uno de los retos que más me cuesta es detener la búsqueda. El primer pdf que compartí con Irene y Cecilia tenía 170 páginas de referencias, sugerencias, propuestas y bocetos esbozando las primeras ideas para contar visualmente y estructurar la narrativa visual del libro. Me hechicé buscando archivos, recorriendo calles y multiplicando el contenido de centenares de carpetas de imágenes que me obligaron a ampliar la memoria del servicio de almacenamiento de mi ordenador. Pero cómo no alucinar descubriendo los antiguos Barrios de las Injurias de nuestras ciudades embarradas, sin asfaltar. Siguiendo el rastro de aguadores, edecanes, faroleros… El sonido del pito del sereno me llevó al del afilador que pasaba por mi plaza. ¿Cómo eran los camiones cisternas que reemplazaron a los burros para surtir de agua a las ciudades? ¿Cuánto tiempo nos acompañarán los quioscos en los que cada domingo escogía el tebeo que devoraría? 630 fotos de Robinia pseudoacacia en diferentes estaciones y posiciones a lo top model, 301 tiendas de ultramarinos para caracterizar “El Puente”. La diversidad de las bacterias que viven en un yogur. Investigar colegios que fuesen antiguas fábricas. ¿Cómo transmitir con imágenes las percepciones de una persona ciega? Aún no soy capaz de pasear sin seguir incorporando rincones de la calle”, afirma María Pascual de la Torre.

María Pascual de la Torre

¿Con qué técnicas trabajaste? “Experimenté con muchas técnicas: grafito, lápices de colores, acuarela, acrílico, collage, mucha composición y limpieza digital, fotografía, e incluso sellos”.

Hemos visto algún famoso por ahí, pero me interesa saber cuántas personas conocidas, de tu entorno, pasean por esta Calle de la Oca… “Este libro está lleno de personas inspiradoras. Mi pareja, mi hermano, mis sobrinos y mi madre son musos recurrentes que no pueden faltar en mi barrio de la vida. La caminan mis tías, primos y sus peques, pero además de la piña familiar, dan identidad a la calle amigos con quienes comparto inquietudes, pasión, hallazgos y todo. No es el primer libro en el que encontraréis a mi querida Ellen Duthie, Llanos de la Torre, Patricia Metola, Raquel Martínez, Karishma Chugani y su hijo Rai, Pep Carrió, mis amigos arquitectos y sus hijas… Los niños que caminan por Calle de la Oca son grandes cómplices que enriquecen mi camino y me enseñan a mirar. No podían faltar las compañeras de este viaje, Ana, Cecilia e Irene y muchos autores y mediadores compañeros de profesión literaria. El listado de mi gente de la oca es inmenso, incluidos médicos y personal de la sanidad pública que me han atendido de manera excepcional, pero para seguir el juego con el lector que propone el libro, os animo a buscar entre los conocidos, lupa en mano, a Maurice Sendak, Roald Dahl, Christine Nöstlinger, Arnold Lobel, William Steig, John Burningham, Helen Oxenbury, Worlf Erlbruch, Tonucci, Joaquín Díaz, Ana Pelegrín, Gloria Fuertes, Antonio Rodríguez Almodóvar, Almudena Grandes, Javier Sáez Castán, Teresa Durán, Hitchcock, Vivienne Maier, Sophie Calle, Punset, Ara Malikian, Los Beetles, Rosalía, Montserrat Caballé, Louis Amstrong, Greta Thumber, Chus Lampreave, Emma Penella, Angelica Houston… Un vecindario que crece con cada nuevo lector”, afirma María Pascual de la Torre.

María Pascual de la Torre
María Pascual de la Torre
María Pascual de la Torre

Hemos visto, igual nos equivocamos, un autorretrato en una de las páginas, a través de un reflejo… “Cazador cazado. ¿No es genial la cantidad de guiños cómplices entre autores y lectores que posibilita el libro álbum? Es muy gratificante comprobar cómo se siguen las piedrecitas que se van dejando y las propuestas tan diversas que abre un texto, estimulando la exploración. Ese juego de reflejos en el camino junto a la fotógrafa también es un homenaje a grandes fotógrafos y artistas que nos fascinan con su manera única de representar el mundo. Ojalá este libro incite a seguir buscando mientras caminamos por nuestras calles, a conocer grandes profesionales de otros campos, a leer otros libros, a dejarnos llevar en exposiciones, conciertos y actuaciones de todo tipo. En definitiva, a curiosear y a fliparnos”.

María Pascual de la Torre

De esos trabajos, o profesiones que vamos conociendo a la par que el protagonista, ¿cuál es la que más te llama la atención? O la que elegirías si no fueses ilustradora… “Difícil elección. El rastreo al que me ha llevado el texto de Ana me ha permitido indagar sobre las profesiones de los acompañantes de Óliver desde otro ángulo y me apasionan todas -continúa María Pascual De la Torre-. La escritura, la fotografía o la tipografía las siento muy cercanas al explorarlas en mi trabajo. La historia, la biología y la filosofía me fascinan y espero seguir aprendiendo, pero las disfruto más como practicante amateur. Si tuviera que elegir otra vivencia profesional de lleno, soñaría con ser músico, aunque con lo que he fantaseado desde pequeña es con el baile. En concreto bailaora de flamenco, ¡arsa!”

Por último, ¿en qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un nuevo libro con Ekaré para los primeros lectores y están a punto de entrar dos álbumes en los que colaboraré con profesionales magníficos que garantizan un viaje lleno de descubrimientos. Me encantan estas inmersiones en otros campos que abren caminos antes encriptados, como le ocurre a Óliver. En cuanto a mis iniciativas personales, estoy pendiente de cerrar un proyecto propio especialmente “engatusante” que inicié hace diez años. Siempre hay ideas saltarinas esperando el espacio que necesitan, con muchas ganas de ser retomadas”.

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Richolly Rosazza nos habla del trabajo tras ‘Tornare’

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Richolly Rosazza

Cuando el invierno llama a las puertas de la ciudad, decide marcharse a un lugar donde aún es verano. Al regresar a casa, una sensación de inquietud la llevará a emprender nuevos viajes, en un intento por llenar el vacío que se ha instalado en sus pensamientos. Así comienza un viaje interior a través de las estaciones, entre partidas y regresos. Un relato poético de crecimiento interior, viajes y el descubrimiento de lo que verdaderamente importa. Así nos presenta Kite Edizioni ‘Tornare’, un álbum ilustrado de Nadia Al Omari y Richolly Rosazza. Con éste último hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Tornare es un proyecto que nace inspirado en uno de mis cuadros y en la idea de trabajar sobre las estaciones. Después, Nadia me entregó el texto y empezamos a trabajar juntos sobre la idea general del proyecto”.

Richolly Rosazza

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Nadia la primera vez que la leíste? “Del proyecto me gustó mucho la idea del viaje y, sobre todo, que el lugar al que llega la protagonista es un lugar que Nadia y yo conocemos bien. Además de realizar nuestros proyectos juntos, somos pareja y estamos casados, así que es un lugar que forma parte de nuestra vida. Busqué representar, de alguna manera, ese lugar y llevarlo al mundo de la historia. La historia me gustó mucho desde el principio, pero, trabajando juntos en nuestros proyectos, sé que puede evolucionar un poco durante el proceso. Me gusta esa posibilidad de ir descubriendo cosas nuevas mientras trabajamos”, asegura Richolly Rosazza.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia introspectiva y poética, en la que podrán reconocerse, al menos en parte. Tornare habla de viajes, partidas y regresos, pero sobre todo de ese viaje interior que todos emprendemos en algún momento para intentar comprendernos y encontrar aquello que realmente importa. Una historia sobre el crecimiento, las relaciones y la búsqueda de un lugar al que, más que volver, sentir que pertenecemos”.

Richolly Rosazza

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Busco crear en mis libros un escenario poético y onírico, donde lo cotidiano pueda convivir con lo fantástico. Me gusta crear imágenes que no lo explican todo, que dejan espacio a la imaginación y a la interpretación de cada lector -continúa Richolly Rosazza-. La naturaleza, las estaciones y los paisajes tienen un papel importante, porque acompañan y reflejan el mundo interior de los personajes. Intento que cada ilustración transmita una sensación o una emoción, más que simplemente representar lo que ocurre en la historia”.

Richolly Rosazza

¿Con qué técnicas trabajaste? “Para este libro utilicé acrílico y óleo sobre lienzo. Es una técnica que amo y que, hasta ese momento, había utilizado solo para mis cuadros. Sentía que Tornare necesitaba algo diferente, una técnica con presencia, que pudiera acompañar su parte más poética y emocional. Trabajar directamente sobre lienzo también me permitió disfrutar mucho de la materia y de la textura de la pintura”.

Háblanos un poco de ese recurso de la hoja a través de la que solo vemos el ojo o los ojos de los personajes… “Me gusta la idea de que la naturaleza forme parte de mis personajes, casi como una manera de fusionarlos con el entorno. La hoja funciona como una especie de máscara, con dos aberturas que son como ventanas o puertas: permiten al espectador acercarse y sentir curiosidad, pero también marcan un límite. Podemos ver los ojos del personaje, podemos intuir lo que siente, pero no podemos entrar en sus pensamientos sin su consentimiento”, afirma Richolly Rosazza.

“La idea nació de un cuadro que pinté durante el lockdown, cuando buscaba trabajar sobre algo enigmático y misterioso. Después sentí que este recurso podía encajar muy bien en Tornare, porque me permitía reforzar ese mundo onírico y dejar que algunas cosas permanecieran ocultas”.

Richolly Rosazza

¿Qué has aprendido con este proyecto? “He aprendido que limitarme pensando que una determinada técnica es adecuada para mis proyectos de ilustración puede ser un error. A veces salir de nuestra zona de confort y experimentar nos puede llevar a resultados inesperados y sorprendentes. Tornare me enseñó precisamente eso”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En general, para todos los proyectos que he realizado junto a Nadia, el proceso es casi siempre el mismo. Ella escribe el libro, a veces inspirándose en uno de mis personajes o, como en este caso, en uno de mis cuadros. Después me entrega el texto, hacemos juntos la división en páginas y preparo un storyboard. Diría que esta es la parte más difícil del proceso, porque es cuando tengo que encontrar el ritmo de la historia y decidir cómo se desarrolla visualmente página a página”, nos cuenta Richolly Rosazza.

“Una vez que tengo el storyboard aprobado, paso a realizar las ilustraciones definitivas. En esta fase me doy la libertad de añadir pequeños detalles o hacer algunos cambios que no comprometan la esencia del proyecto, pero que pueden enriquecer las imágenes y aportar algo más a la historia”.

Richolly Rosazza

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy evaluando algunas historias sobre las que me gustaría trabajar. Ya tengo algunas propuestas y estoy viendo cuáles pueden convertirse en mis próximos proyectos. Por ahora estoy en una fase de evaluación y de búsqueda, intentando encontrar aquellas historias que realmente me despierten algo y que me den ganas de trabajar visualmente sobre ellas”.

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Raquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’

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Raquel Catalina

Nina y Tita son dos abuelas muy distintas a las que aparecen en los cuentos. No caminan con bastón ni se quedan en casa tejiendo: una siempre anda deprisa; hace dieta y va a la piscina; la otra se mueve en bicicleta; cocina a la parrilla y practica yoga. ¿Será entonces que los libros están equivocados? Todo se desvelará en la próxima reunión familiar. Con estas palabras la editorial Kalandraka nos presenta ‘Nina y Tita’, un álbum ilustrado de Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina. Con ésta última hemos hablado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Dónde está el embrión de este libro? “Curiosamente Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, me propuso este libro antes de presentarme con Arianna Squiloni al Premio Internacional Compostela. Y como al final ‘Grande y pequeña’ ganó, hubo que aplazarlo un tiempo. Así que cuando empezamos con el libro, había tenido ya la oportunidad de trabajar con Manuela y de conocernos”. 

Raquel Catalina

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay varias lecturas, pero a mí me gusta mucho la que habla de modelos y de generaciones distintas. La niña protagonista es aún una “página en blanco” y su familia, las mujeres que la preceden, son un espejo en el que mirarse y además, van llenando su vida de experiencias, de recuerdos. A la mesa de cumpleaños se sientan cuatro generaciones y creo que es inevitable pensar los cambios enormes que ha habido de unas a otras”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué te pareció la historia de Beatriz la primera vez que la leíste? ¿Has tenido referentes para crear estos personajes? “Cuando leí el texto de Beatriz, la primera imagen que me vino a la cabeza fueron mis compañeras de gimnasio. Hago deporte por las mañanas y hay un grupo de amigas mayores que son tremendamente constantes y, sobre todo, ¡muy disfrutonas! Su mañana de gimnasio termina en la cafetería, con el almuerzo, las risas y las bromas”.

“Me da siempre la sensación de que son mujeres que han conquistado un espacio nuevo, que su manera de habitarlo es una celebración constante. Por eso disfruto con ellas, las observo mucho. En el libro es una niña la que habla de sus abuelas y de sus bisabuelas, no me parece casual que el texto hable de mujeres y que sea para describir una ruptura de roles, una ampliación de posibilidades, de cómo se ha desmontado un estereotipo. ¡Y luego además me di cuenta de que abuela podría ser yo misma! Es muy agradable pensar que no hay nada escrito sobre cómo debe de ser una abuela”, nos cuenta Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Tiendo a observar mucho a la gente, y sí, suelo llevar algún cuaderno para dibujar. En este caso, las bisabuelas son más cercanas al imaginario de los cuentos. Sus proporciones y su tamaño están estilizados. Las abuelas, en cambio, son más realistas. En mi cabeza tenía referencias de mujeres que conozco para Nina y Tita, no solo físicamente, sino también en su espíritu, en su manera de estar, en el tipo de energía que transmiten. Mis referencias, no obstante, son un punto de partida, una orientación, el personaje termina de tomar cuerpo en el papel, a base de pruebas”. 

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Aprendo mucho trabajando con Manuela, la editora. Y eso que empezamos teniendo ideas distintas sobre algunos puntos, pero creo que ella me hizo algunas concesiones, y yo, desde luego, aprendo mucho de su mirada”, confiesa Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Desde un principio Nina y Tita se iba a incluir también en la colección de Minilibros Imperdibles, que miden 7 cm. Ese condicionante técnico fue muy interesante, tuve que trabajar todo el tiempo pensando en simplificar los dibujos y hacerlos legibles a ese tamaño. Me gusta mucho esa colección, me parece una idea preciosa. Son perfectos para llevarlos de viaje, en el bolso, son una alternativa maravillosa para esos momentos en que muchos padres recurren al móvil para entretener a sus hijos”.

No es la primera vez que dibujas un personaje con el pelo blanco… “La verdad es que después de mi primer libro con un personaje de un abuelo, “A manta do José”, me han ofrecido muchísimos libros con abuelos y abuelas, muchos más de los que he hecho en realidad. Creo que tiene que ver precisamente con que no suelo dibujar el estereotipo de abuelo o abuela”, afirma Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Con qué técnicas trabajaste? “Hice una base de lápiz y grafito y luego lo coloreé digitalmente. La verdad es que no es mi manera habitual de trabajar”. 

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Bueno, una parte interesante para mi era que, en esa cantinela que compara las abuelas de los libros con las abuelas de la protagonista, la parte que muestra a Nina y Tita estaba bastante clara, pero como contar la otra parte no. Ahí se me ocurrió que fuesen preparando la fiesta de la tarde, y ella anda por aquí y por allá con su libro, que además un libro concreto Caperucita roja, y me gusta mucho reflejar ese deambular infantil, sin hacer nada y haciendo de todo. Ese es el tiempo que les roban muchas veces las pantallas”. 

Raquel Catalina

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, tengo por delante tres proyectos de esos que ilusionan y con gente con las que es maravilloso trabajar, mentes deslumbrantes. Pero es pronto para contar…”.

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Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’

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Carolina Luzón

Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto. 

¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”. 

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

Carolina Luzón

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.

¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”. 

“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”. 

Carolina Luzón

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.

Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.

¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

Carolina Luzón

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”. 

¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.

¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Carolina Luzón

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.

¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.

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