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Cómic

Kenny Ruiz y la metáfora de Cira ‘Dos Espadas’

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Kenny Ruiz

Norma Editorial nos invita a conocer a ‘Cira Dos Espadas’ en una nueva edición integral. Una nueva edición, revisada y remasterizada, de este manga de capa y espada lleno de acción obra de Kenny Ruiz. Pese a su habilidad con el acero, su baja cuna y su relación con una banda de ladronzuelos le impiden entrar en la elitista Escuela Unicornia para convertirse en una Primera Espada. Pero ella no piensa cejar en su empeño, aunque un fortuito encuentro con dos espadachines salidos de las leyendas cambiará su destino para siempre… y pondrá a todo lo que ama en peligro de muerte. Así nos presenta la editorial esta edición integral. Hablamos con Kenny Ruiz de este y de otros de sus trabajos.

Kenny Ruiz

¿Cómo nació este personaje? “Cira. El personaje principal de ‘Dos Espadas’ es una traslación de mi personalidad como dibujante, pero contado en calidad de esgrima. O sea, a mí me apetecía o necesitaba, más que me apetecía. Necesitaba explicar el proceso que yo estaba siguiendo en aquel momento de intentar dibujar cómics como a mí me gustaba dibujarlos, pero adaptarme al formato, a la industria del cómic franco-belga, que estaba muy lejos de lo que yo quería hacer. Entonces, creía que podía hacer algo interesante en esa industria, pero no sabía muy bien cómo”. 

Kenny Ruiz

“Y esa incertidumbre me parecía interesante de tratar, de trasladarla de alguna forma para, primero, yo explorarla, a ver qué sentía yo en todo eso e intentar sacar algo en claro -continúa Kenny Ruiz-. Porque creo que muchas personas se sentirían igual, intentando ser ellos mismos, pero al mismo tiempo adaptarse a lo que la gente les exige. Pensé que era un sentimiento muy global. Me parecía guay hablar de eso. Pero iba a ser bastante aburrido si contaba la vida de un dibujante. Entonces, encontré una metáfora a través de la esgrima. Y, en realidad, lo que le pasa a Cira de tener un estilo mezcla de un montón de cosas, pero aspirar a ser una gran esgrimista, una primera espada, en un mundo en el que le exigen ser diferente, explicaba bastante bien lo que yo estaba sintiendo. Así que, en realidad, Cira era mi traducción al mundo de la épica”. 

Kenny Ruiz

¿Qué se van a encontrar los lectores en esa edición integral? “Es toda la serie que hice hace diez años, entre 2014 y 2017. Hice cuatro tomos de la serie que cuentan dos arcos completos de la aventura de Cira. En ‘Dos espadas’ podemos seguir al personaje desde que comienza, desde que tiene su llamada a la aventura. Y encuentra su camino y cómo se desarrolla, va creciendo como esgrimista.Y, en el segundo arco, cuando se enfrenta al peor de sus miedos. El segundo arco, que sería el cuarto tomo, el final de este cofre, cerraba una etapa muy fuerte de Cira. A mí me hubiera gustado que la serie continuara, pero la vida… Así que se quedó solamente en eso. Si compras el cofre que ha sacado Norma editorial ahora, tienes la totalidad de la historia que yo pude dedicarle a este universo”, nos cuenta Kenny Ruiz

Kenny Ruiz

A la hora de trabajar, ¿qué técnicas utilizaste para la historia de Cira? “Toda esa época fue pre Clip Studio, entonces yo trabajaba en papel. Aquí yo estaba entintando con rotuladores Unipin y en A3, con un montón de páginas, y trabajaba con Rubén Candel, que es un gran ilustrador y siempre me ha hecho de asistente, que en aquel momento tenía mucho más trabajo que ahora, porque escaneaba las páginas, ponía líneas cinéticas, los diálogos… Al ser trabajo material, había mucho trabajo de preparación de la página, que lo hacía Rubén y venía a mi casa y nos pasábamos toda la tarde entintando y poniendo música y jugando videojuegos, pero sobre todo muy concentrados. Y lo que intenté con ‘Dos Espadas’ fue trabajar al ritmo japonés”.

“En aquel momento yo quería aprender a hacer manga como lo hacen los japoneses y sabía que una de las grandes exigencias es que allí se trabaja mucho más rápido que en Europa, así que yo me autoimpuse hacer un tomo en cuatro meses, que era el tiempo que se suele tardar en un manga -confiesa Kenny Ruiz-. Y así lo hicimos. Pero todo en papel y muy sufrido, pero muy contento con cómo quedó, la verdad”.

Kenny Ruiz

“Ahora es totalmente distinto, claro. Ahora cambio… Clip Studio es un software que en aquel momento estaba en proceso y cuando ya creo que maduró, digamos, ha otorgado un montón de herramientas que hacen que el entintado sea muy natural y que la sensación se parezca mucho a la que tienes cuando estás entintando en papel y agiliza infinito los procesos más técnicos. El entintar y el dibujar sigue siendo igual, tienes que hacerlo tú y no hay atajos, pero las líneas cinéticas, los bocadillos, el marco de página, estas cosas que nunca piensas en ellas cuando estás formando, en realidad se llevan muchísimas horas de trabajo. Y con software las hacemos más rápidas. Y la situación de la industria ahora exige ser muy rápido. Así que me pasé al dibujo digital y a este software y desde entonces todo lo hago así”.

Kenny Ruiz

¿Cómo fue el trabajo de documentación para este trabajo? “Muchísimo, sobre todo porque yo no diferencio la documentación del proceso creativo. La documentación forma parte, porque cuando me voy documentando voy descubriendo cosas que generan nuevas ideas. No trabajo creando un guión y una vez que está sólido busco las cosas que necesito, sino que mientras que estoy escribiendo voy leyendo cosas, y esas cosas producen nuevas ideas -afirma Kenny Ruiz-. De hecho, con ‘Dos Espadas’ fue un caso muy emocionante porque en realidad con muchos de los personajes empezaba porque había encontrado una espada que me parecía preciosa y buscaba cómo se había hecho, a quién pertenecía, qué tipo de ejército. Recuerdo que me pasó mucho con los húsares. El sable húsar es muy bonito y es muy diferente de un sable de un tercio español o de un florete francés. Y al leer quiénes eran los húsares, cómo lo utilizaban, luchaban a caballo, este tipo de duelos, lo reconocí enseguida de películas que había visto como Barry Lyndon o Los Duelistas, donde aparece esa espada que me pareció tan bonita. Y ahora resulta que tiene toda una mitología detrás, y al documentarme sobre ella enriquece el personaje en el que estaba trabajando. Así que, sobre todo, yo creo que siempre me pasa, pero en concreto en ‘Dos Espadas’ la documentación era la escritura del propio guión”.

¿Qué nos puedes contar de tu trabajo en ‘Hijos del trueno’? “Sí, mi nueva serie, ya es la segunda vez que utilizo la mitología como herramienta porque ya estuvo en ‘Telemaco’, y con Los Pequetruenos, que yo creo que lo vamos a llamar así, ojalá en español pronto, pero en Francia se llama ‘Fils du Tonnerre’, que es Los Hijos del Trueno, pues adaptamos los relatos nórdicos de la manera más fiel posible. Pero hemos encontrado que si te los imaginas protagonizados por niños de siete años en vez de por tíos brutacos y bien hechos, tiene más sentido. O sea, a diferencia de la mitología griega, la nórdica está llena de travesuras, toda la mitología nórdica son trampitas, engaños.…”, nos cuenta Kenny Ruiz.

Kenny Ruiz

“Entonces cuando empezamos a trabajar aquí, Toussaint y yo, en que queríamos hacer algo de mitología nórdica, él me propuso hacerlo con niños. Me dijo, es que yo creo que si son niños, tiene más sentido. Y yo tengo dos niños pequeños, entonces de pronto me cuadraba todo mucho. Y además me identifiqué mucho con Odín, que es el padre de todos y que está soltero la mitad del año porque su mujer está en otro lado y tiene que lidiar con todo esto. Y al principio yo quería llamarlo Odín padre soltero, pero al final aquí me convenció de que Thor fuera el protagonista. Así que lo estamos pasando muy bien porque en realidad son anécdotas mitológicas, pero tratadas con la ingenuidad de un niño”. 

Kenny Ruiz

Y también me gustaría que me dieras alguna pincelada de este nuevo trabajo que hemos conocido del universo de Star Wars, lo que puedas contar. “Todos sabemos que estas grandes franquicias conllevan unas grandes responsabilidades. Pero es cierto… Claro, un gran poder. Pero es cierto que vamos a hacer un manga que se llama ‘Path of the Lightsaber’ y que escribo y dibujo, y que es todo lo que yo había soñado hacer en mi vida y que probablemente sea el cómic más interesante a todos los niveles que he podido hacer hasta ahora. La experiencia está siendo muy, muy motivadora y estoy muy, muy contento con cómo está quedando”. 

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Cómic

Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones

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Mathias Martinez

‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

Mathias Martinez

En ‘Clockilandia’Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

Mathias Martinez

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.

¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

Mathias Martinez

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”

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Antonio J. Jiménez y el miedo a las bombas literales y metafóricas

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Antonio J. Jiménez

La vida de varios personajes se cruza un día cualquiera, un 22 de marzo, en el que, como en todos, el sol viene por el este y, antes de que se vaya por el oeste, habrá quien se enamore, quien pierda a un amigo, quien cuide de su madre enferma, quien nazca, quien llegue al trabajo tarde y cansado de todo. Un día en el que todo puede cambiar, mientras en otro lugar (siempre en otro lugar), las bombas caen, y el fin del mundo parece posible. Mientras los medios de comunicación informan de los conflictos que asolan medio mundo, varios personajes nos muestran cortes de su cotidianeidad: sus trabajos, sus relaciones sociales, sus desamores. En el futuro, en forma de un magistral prólogo, la amenaza se materializa en forma de bombas cayendo y vidas en peligro. El fin del mundo que nadie quiere ver.

Cada capítulo de ‘Viene del Este’ recorre las 24 horas del día y aborda una problemática contemporánea: el individualismo; la ceguera mental; la enajenación que provocan las nuevas tecnologías; la percepción selectiva. Mecanismos de evasión para seguir con la vida. De este cómic hablamos con su autor, Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: el contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, en el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, afirma Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Actualmente y desde hace, por desgracia, bastante tiempo, ese sonido de bombas se escucha en muchos puntos del mundo. ¿Cómo influye todo eso también en este cómic? “Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado, como dice el prólogo. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”.

Todo esto se refleja también en tu trabajo de una forma singular, por ejemplo con las noticias de la radio que en el cómic se convierten en frases que atraviesan las viñetas… Háblanos un poco de este recurso. “Hilando con la pregunta anterior, el contexto informativo de aquel día concreto fue vital en mi proceso creativo. Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrun de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro -continúa Antonio J. Jiménez-. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etc.”

Antonio J. Jiménez

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como dije al principio, algunos de los capítulos ya estaban dibujados como historias cortas. Una vez que decidí que quería que todas formaran parte de algo mayor, empezó una revisión y reestructuración de estas, manteniendo la esencia original de cada una. Esta revisión incluyó una sincronización de todas en el tiempo, junto con algunas nuevas que terminaron de hilarlo todo. Con un guión más o menos armado, elegí el día en el que sucedería la historia: el 22 de marzo de 2024. En este se daban varias condiciones que me resultaban evocadoras. Así, recopilé toda la información que pude sobre los eventos que discurrieron por aquellas 24 horas. Y con todo esto, empecé a dibujar. Finalmente en la novela gráfica ha acabado entrando una pequeña parte de todo lo recopilado, pero creo que a mí, a nivel vital, me influenció en mi proceso creativo. De algún modo mitifiqué el día”.

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “La propia constancia que supone hacer algo largo. El sacar tiempo y dedicación para ver cómo avanza muy poco a poco. Sacar adelante un proyecto así me ha hecho relacionarme con él de una manera, en ocasiones, obsesiva. Llegue exhausto al final del proceso”, confiesa Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.

Una de las cosas que más nos llaman la atención y también más nos gustan es ese salirse de la viñeta tradicional, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, los mensajes de WhatsApp,… danos algunas pinceladas de estos recursos. “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina. Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, nos cuenta Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Y otro recurso son esos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.

Y las páginas de la librería… juegas con la distribución de la página y con portadas de otros cómics y libros que esbozas, podríamos decir, pero que son identificables, al final parece que las viñetas son estanterías… Háblanos un poco de cómo se te ocurrió esta idea y del modo de resolverla… “Dicha doble página es una pincelada a la cantidad de novedades que salen hoy día, con una calidad indudable, y que a veces pasan desapercibidas por el ritmo de publicación frenético de algunas editoriales. El porqué están dibujadas así prefiero no revelarlo pues, por poco que el lector se fije en las páginas previas y posteriores, intuirá la razón. En general en el libro no hay ninguna decisión estilística y narrativa que no estén ahí sin una razón, descubrirlas es parte del juego que propongo, y de algún modo va en contra de ese consumo rápido en el que nos están domesticando. Aun así, siendo consciente de la realidad, intenté hacer un libro que fuera agradable desde su primera lectura”, asegura Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Con qué técnicas trabajaste? “Debido a que viajo bastante y mi zona de trabajo suele cambiar constantemente, estoy acostumbrado a hacer todo en digital. Aunque, ya que al principio trabajaba en analógico, en mi método sigo las fases típicas del proceso de hacer un cómic: guión, storyboard, lápices, tinta y color. No obstante mantengo un diálogo bastante fluido entre todas estas partes, permitiéndome improvisar más o menos en función de cómo quiero contar cada página”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente he retomado la fase de investigación y guión de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarme con ‘Viene del Este’. Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas. Todo ello lo estoy compaginando con diversos encargos de ilustración que voy recibiendo”.

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Javier de Isusi nos traslada a ‘El año en que fuimos reyes’

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Javier de Isusi

El año en que fuimos Reyes. Tomo 1’ es lo nuevo de Javier de Isusi, ganador del Premio Nacional del Cómic 2020 con La Divina Comedia de Oscar Wilde. Ya podemos leer el tomo 1 de este cómic que edita Astiberri. Es una historia ambiciosa que nos transporta a Babilô, una ciudad universitaria y efervescente, meca de la disciplina artística del Esquinismo y lugar de origen de revueltas sociales. Con Javier charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Javier de Isusi

¿Dónde está el embrión de toda esta historia, dónde está esa chispa que te hace empezar a trabajar en este proyecto? “Pues es una chispa múltiple, tiene varios orígenes, por eso es una historia con tantas capas. La primera chispa tuvo lugar hace 25 años, cuando yo era un estudiante que estaba haciendo el Erasmus. Fue un año muy especial, un año en el que yo también fui rey de alguna manera y en ese momento me surgió la idea de hacer alguna vez un cómic de lo que estaba pasando. Pero no lo hice porque no sabía cómo abordarlo, no soy muy de autobiografías”.

“Unos años después, hace 15 años, desarrollé un proyecto en el que contaba una revolución desde el punto de vista de unos estudiantes -continúa Javier de Isusi-. De alguna manera estaba queriendo vivir ese mayo del 68 que no me tocó. Presenté el proyecto a Astiberri, pero reconozco que no estaba muy bien armado y me lo rechazaron. Volví sobre él intentando darle una vuelta, pero ocurrió algo absolutamente inesperado: el movimiento del 15-M, que resultó ser tremendamente similar a lo que yo estaba imaginando para mi cómic. Recuerdo mi incredulidad al pasar por entre las carpas del 15-M, era como ver materializado lo que yo había inventado, pero mucho más interesante porque era real. Así que mi proyecto se fue al cajón. Ya no era necesario contarlo”.

Javier de Isusi

“Ahora mismo me parece que vuelve a ser interesante, incluso necesario. En un momento dado se me ocurrió juntar esas dos historias de las que he hablado y otras que también me danzaban alrededor y así surgió esta historia con tantas capas… y tantas páginas”.

¿Qué se van a encontrar los lectores que empiecen a pasar las páginas de este cómic? “A mí me gustaría que vivan, en unas páginas, la experiencia de compartir piso con los cuatro protagonistas. Que se conviertan en el quinto inquilino del piso, podríamos decir”, asegura Javier de Isusi.

¿Tú compartirías piso con alguno de ellos? “Con los cuatro. De hecho, es un poco lo que estoy haciendo. Cuando haces una historia de alguna manera la estás viviendo. Y llevo aquí metido en el piso con ellos ya como mínimo dos o tres años”. 

Y sigues con ellos, porque claro, este es el tomo 1, imagino que estás trabajando en el segundo… Estoy en el segundo. Y sí, sigo con ellos”. 

Javier de Isusi

Javier, hay mucho de arquitectura también en este libro. Ese concepto de ciudad y Bilbao tiene mucho que ver también, ¿no? “Sí, ya en el propio nombre de Babilô están las letras de Bilbao cambiadas de orden, es una especie de Bilbao de otra dimensión. Aquí desarrollo otra de las ideas que tenía en la cabeza, que era hacer una ciudad que podría ser la Bilbao que nunca existió. En Babilô lo que he hecho ha sido poner edificios que se proyectaron para Bilbao, pero no se hicieron, o edificios que sí se hicieron, pero se derribaron. Incluso planes urbanísticos que se diseñaron, pero que no se llevaron a cabo. Lo que hago es jugar con esa ciudad que es mi ciudad, donde nací y crecí, pero como si nos la encontráramos en una dimensión paralela: se parece mucho a Bilbao, pero es distinta. También tiene cosas de Lisboa, de Praga, de Roma incluso. Aquí me he permitido sacar mi vena más arquitectónica; yo estudié arquitectura, pero no ejercí apenas la profesión.

Javier de Isusi

En el cómic se habla del Esquinismo. Uno de los ejercicios que hacen los estudiantes es buscar figuras en la forma de los edificios. No sé si tú eras de esos que veías figuras en las nubes, en las montañas… “Sí, la verdad que sí. No es que haya sido un virtuoso encontrando formas, conozco a gente que se le da mucho mejor que a mí, pero me parece divertido encontrar figuras en las montañas, en las rocas, en todo. Pero el concepto de Esquinismo, en realidad, no lo inventé yo, sino que lo saqué de un relato de la escritora mexicana Laia Jufresa, a la cual homenajeo: la única profesora interesante de la facultad de Esquinismo del cómic se llama Laia. Tengo una relación especial con este relato suyo de “El esquinista”. Le pedí permiso para usarlo y ella accedió entusiasmada. Todos los fragmentos en los que mi personaje Maesa Laia habla del Esquinismo y de la historia del Esquinismo, están sacados de su relato”.

Si hablamos un poquito del dibujo, ¿qué hay de diferente con respecto a otros trabajos anteriores, Javier? “Es el primero en el que yo hago bitono, en este caso negro y amarillo. En otros cómics también he utilizado solo dos colores, pero, al final, aunque yo usara solo dos tintas, se mezclaban y daban otros tonos, por lo cual la impresión era en cuatricomía. Pero este es bitono estricto y eso le da un aspecto diferente a otros cómics que he hecho, es más… fuerte”, asegura Javier de Isusi.

Javier de Isusi

¿Y por qué el amarillo, Javier? “Cuando me planteé el bitono, era por economía de tiempos, pensé que tardaría menos. Podía haberlo hecho en blanco y negro, pero me pedía algo más de luz; es una historia que para mí tiene mucha luz, de ahí el color amarillo. Y además la combinación de negro y amarillo es muy enérgica. Es un libro en el que hay mucha energía, hay luz, pero también hay sombras”.

¿Con qué técnica trabajaste en este proyecto? “Es básicamente la misma que he usado desde hace años: lápiz y acuarela. Es verdad que en cada uno de los libros lo hago de manera un pelín distinta, pero muy parecida, al fin y al cabo. Me gusta mucho trabajar con acuarela porque crea unas texturas que permiten que la acuarela trabaje un poco por mí”.

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