Álbum Ilustrado
María J. Cisneros ilustra las aventuras de ‘Leona y Anita’
¿Te atreves a viajar a través del tiempo y el espacio para resolver el más misterioso de los misterios? En la Granada de 1830, Jacinto Roque, un niño huérfano del Hospital Real, se siente perdido tras extraviar su más preciado tesoro. Por suerte, Leona, una niña de ocho años con más energía que un cohete, y su fiel compañera Anita, una traviesa perra adolescente, acudirán en su ayuda. Las dos son agentes de la Liga de los Guardianes de la Memoria y ¡están listas para resolver el enigma! Con estas palabras la editorial Baker Street nos presenta ‘Leona y Anita. El misterio de los juguetes desaparecidos’, un trabajo de Clara Peñalver y María J. Cisneros. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “Recibí con muchísima alegría el encargo de ilustrar «Leona y Anita y el misterio de los juguetes desaparecidos». Me llamó una persona de la Universidad de Granada para preguntarme si estaba interesada en el proyecto y me pidió que compartiera mi contacto con la autora del texto. En cuanto me contaron de qué se trataba, acepté sin dudarlo -confiesa María J. Cisneros-. Este proyecto nació con motivo del quinto centenario de la Universidad de Granada, con el objetivo de dar a conocer su valioso patrimonio. Es una iniciativa a cinco años que contempla exposiciones en edificios históricos vinculados a la UGR, dirigidas tanto al público adulto como infantil. Cada exposición irá acompañada de actividades, talleres, charlas y una colección de cuentos, «Lo que hacéis cuenta», ambientada en esos espacios, con un misterio por resolver como hilo conductor. Es una forma de despertar en los niños y niñas, la curiosidad por la historia, para iluminar las vidas de otras personas —otros niños y niñas— que habitaron esos lugares tan emblemáticos, y así hacerlos más conscientes de la ciudad en la que viven y de la riqueza de su entorno”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Los textos son de Clara Peñalver, una autora con un sólido recorrido y un estilo muy particular, que conecta fácilmente con el público. Su narrativa es desenfadada, accesible y con un toque de humor que la hace muy atractiva. Es una manera divertida de descubrir lugares icónicos de Granada, cargados de historia y anécdotas. La historia gira en torno a un misterio que deben resolver las protagonistas: Leona, una niña muy pizpireta y con personalidad, y su perra Anita. Además, las misiones les llegan a través de una misteriosa «Liga de la Memoria», que les permite viajar en el tiempo”, continúa María J. Cisneros.

¿Qué te pareció la historia de Clara la primera vez que la leíste? “Nunca olvidaré nuestra primera reunión. Quedamos en el patio de la capilla del Hospital Real. Allí perfilamos las ideas clave: lo que se quería contar, cuántos personajes habría, en qué época se ambientaba la historia y el rango de edad del público al que se dirigía el libro. Como licenciada en Historia y enamorada de la historia de Granada, me fascinó la idea de ilustrar un cuento ambientado en un edificio tan significativo como el Hospital Real. Lo había visitado muchas veces, pero hacerlo ahora como ilustradora, me ofrecía una mirada completamente nueva y estimulante. Me enfrentaba a un reto importante: dar continuidad a varios personajes a lo largo de una colección, lo que implicaba trabajar con mucha inventiva para abordar cada escena de forma distinta, pero sin perder la idea principal, el estilo… También sentí una gran responsabilidad: el proyecto está respaldado por la UGR y por Clara Peñalver, y yo quería estar a la altura. Cuando la autora me explicó el tono que buscaba y el tipo de ilustración que imaginaba, comencé a sentirme mucho más cómoda, nos entendimos enseguida”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Lo más distinto respecto a mi trabajo anterior fue la paleta cromática -asegura María J. Cisneros-. Una de las particularidades de esta colección es que cada volumen se ilustra con solo dos colores: el negro y otro que cambia en cada libro. En este primer cuento, los colores eran el negro y el amarillo. Fue un reto, ya que suelo trabajar con ilustraciones muy coloridas, con tonos saturados y apenas uso el negro. Pero decidí lanzarme, y con cada ilustración fui ganando confianza. De hecho, ahora empiezo a incorporar el negro en otros proyectos, algo que antes nunca hacía. Lo más bonito de todo esto es que, a pesar de esa limitación cromática, siento que mi personalidad aflora en cada ilustración. Este proyecto no solo me ha hecho crecer como ilustradora, también me ha dado seguridad y me ha permitido explorar y divertirme”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Principalmente con técnica digital, usando mi tablet y programas como Procreate. Por cuestiones de tiempo, no pude incluir elementos hechos a mano, aunque me habría gustado para aportar texturas más orgánicas. Aun así, estoy muy contenta con el resultado: utilicé pinceles digitales tipo lápiz o gouache que aportaron esa calidez que estaba buscando”, afirma María J. Cisneros.

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración del libro. “Ilustrar un texto ajeno no siempre es sencillo. Es fundamental entender las ideas del autor y establecer una comunicación directa entre dos tipos de imaginación: la escrita y la visual. Un escritor trabaja con palabras, ritmo y estructura; el ilustrador, con color, trazo y composición. Fue un proceso muy intenso por los plazos ajustados, pero también muy enriquecedor. Hubo una importante labor de documentación para poder representar con fidelidad los espacios y los detalles históricos. Además, trabajar con Clara ha sido un placer: tiene una visión muy práctica y, al mismo tiempo, sabe dar espacio para que cada parte del equipo aporte su creatividad. Supo entenderme y sacar lo mejor de mí, especialmente en aquellas escenas que requerían más matices. Me ha encantado la historia que hemos contado. Acabamos de lanzar la segunda edición, lo que me hace pensar que también está conectando con el público infantil, los verdaderos protagonistas de este proyecto”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún nuevo proyecto en marcha? “Sí, acabo de terminar un manual ilustrado sobre el mundo textil romano que espero se publique después del verano. Ha sido el proyecto más largo y complejo en el que he trabajado hasta ahora, una auténtica obra faraónica con textos de la doctora Macarena Bustamante-Álvarez, del Departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR. Actualmente estoy en la fase de documentación del segundo volumen del cuento ‘Bajo nuestros pies: un paseo por Florentia’, una colección de cuentos sobre la historia de Granada. Es una etapa que disfruto mucho, porque me permite explorar en profundidad la realidad que rodeó a los personajes y nutrirme de ella para crear. Este fue mi primer libro ilustrado y le tengo un cariño especial. Me hace muy feliz continuar con esta colección que ha tenido tan buena acogida, ya que el primer volumen trata sobre la Granada romana. Iluminar con mis lápices un periodo tan desconocido, en una ciudad donde tiene tanto peso la Edad Media, fue una aventura preciosa”.
Álbum Ilustrado
Raquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’
Nina y Tita son dos abuelas muy distintas a las que aparecen en los cuentos. No caminan con bastón ni se quedan en casa tejiendo: una siempre anda deprisa; hace dieta y va a la piscina; la otra se mueve en bicicleta; cocina a la parrilla y practica yoga. ¿Será entonces que los libros están equivocados? Todo se desvelará en la próxima reunión familiar. Con estas palabras la editorial Kalandraka nos presenta ‘Nina y Tita’, un álbum ilustrado de Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina. Con ésta última hemos hablado un poquito más sobre su trabajo en este libro.
¿Dónde está el embrión de este libro? “Curiosamente Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, me propuso este libro antes de presentarme con Arianna Squiloni al Premio Internacional Compostela. Y como al final ‘Grande y pequeña’ ganó, hubo que aplazarlo un tiempo. Así que cuando empezamos con el libro, había tenido ya la oportunidad de trabajar con Manuela y de conocernos”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay varias lecturas, pero a mí me gusta mucho la que habla de modelos y de generaciones distintas. La niña protagonista es aún una “página en blanco” y su familia, las mujeres que la preceden, son un espejo en el que mirarse y además, van llenando su vida de experiencias, de recuerdos. A la mesa de cumpleaños se sientan cuatro generaciones y creo que es inevitable pensar los cambios enormes que ha habido de unas a otras”, asegura Raquel Catalina.
¿Qué te pareció la historia de Beatriz la primera vez que la leíste? ¿Has tenido referentes para crear estos personajes? “Cuando leí el texto de Beatriz, la primera imagen que me vino a la cabeza fueron mis compañeras de gimnasio. Hago deporte por las mañanas y hay un grupo de amigas mayores que son tremendamente constantes y, sobre todo, ¡muy disfrutonas! Su mañana de gimnasio termina en la cafetería, con el almuerzo, las risas y las bromas”.
“Me da siempre la sensación de que son mujeres que han conquistado un espacio nuevo, que su manera de habitarlo es una celebración constante. Por eso disfruto con ellas, las observo mucho. En el libro es una niña la que habla de sus abuelas y de sus bisabuelas, no me parece casual que el texto hable de mujeres y que sea para describir una ruptura de roles, una ampliación de posibilidades, de cómo se ha desmontado un estereotipo. ¡Y luego además me di cuenta de que abuela podría ser yo misma! Es muy agradable pensar que no hay nada escrito sobre cómo debe de ser una abuela”, nos cuenta Raquel Catalina.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Tiendo a observar mucho a la gente, y sí, suelo llevar algún cuaderno para dibujar. En este caso, las bisabuelas son más cercanas al imaginario de los cuentos. Sus proporciones y su tamaño están estilizados. Las abuelas, en cambio, son más realistas. En mi cabeza tenía referencias de mujeres que conozco para Nina y Tita, no solo físicamente, sino también en su espíritu, en su manera de estar, en el tipo de energía que transmiten. Mis referencias, no obstante, son un punto de partida, una orientación, el personaje termina de tomar cuerpo en el papel, a base de pruebas”.
¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Aprendo mucho trabajando con Manuela, la editora. Y eso que empezamos teniendo ideas distintas sobre algunos puntos, pero creo que ella me hizo algunas concesiones, y yo, desde luego, aprendo mucho de su mirada”, confiesa Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Desde un principio Nina y Tita se iba a incluir también en la colección de Minilibros Imperdibles, que miden 7 cm. Ese condicionante técnico fue muy interesante, tuve que trabajar todo el tiempo pensando en simplificar los dibujos y hacerlos legibles a ese tamaño. Me gusta mucho esa colección, me parece una idea preciosa. Son perfectos para llevarlos de viaje, en el bolso, son una alternativa maravillosa para esos momentos en que muchos padres recurren al móvil para entretener a sus hijos”.
No es la primera vez que dibujas un personaje con el pelo blanco… “La verdad es que después de mi primer libro con un personaje de un abuelo, “A manta do José”, me han ofrecido muchísimos libros con abuelos y abuelas, muchos más de los que he hecho en realidad. Creo que tiene que ver precisamente con que no suelo dibujar el estereotipo de abuelo o abuela”, afirma Raquel Catalina.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Hice una base de lápiz y grafito y luego lo coloreé digitalmente. La verdad es que no es mi manera habitual de trabajar”.
Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Bueno, una parte interesante para mi era que, en esa cantinela que compara las abuelas de los libros con las abuelas de la protagonista, la parte que muestra a Nina y Tita estaba bastante clara, pero como contar la otra parte no. Ahí se me ocurrió que fuesen preparando la fiesta de la tarde, y ella anda por aquí y por allá con su libro, que además un libro concreto Caperucita roja, y me gusta mucho reflejar ese deambular infantil, sin hacer nada y haciendo de todo. Ese es el tiempo que les roban muchas veces las pantallas”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, tengo por delante tres proyectos de esos que ilusionan y con gente con las que es maravilloso trabajar, mentes deslumbrantes. Pero es pronto para contar…”.
Álbum Ilustrado
Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto.
¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.
¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”.
“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”.

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.
Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.
¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”.
¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.
¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.
¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.
Álbum Ilustrado
Guridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
‘Straniero’ es un álbum ilustrado de Guridi, en el que el ilustrador ofrece una reinterpretación de la historia de Robinson Crusoe, y lo hace desde la perspectiva de Viernes. Editado por Kite Edizioni en Italia, hemos charlado un poquito más con su autor sobre este proyecto.

Lo primero es preguntarte por el embrión de este proyecto. ¿En qué momento decides abordar esta visión tuya de la historia de Robinson Crusoe? “La novela de Daniel Dafoe cae en mis manos muy joven, quizás sea de mis primeras lecturas junto a Frankenstein (por cierto, encuentro bastantes similitudes entre ambas, pero bueno, esa es otra historia) y siempre me ha fascinado la idea de la soledad compartida que impregna esta obra”.
¿Qué vamos a encontrar en las páginas de ‘Straniero’? “Straniero plantea el paradigma de la identidad, pero desde el punto de vista del arraigo, sin rechazos. Plantea como nuestra visión debería ser global en el más maravilloso de los sentidos, sin miedos, sin localismos, sin despreciar lo diferente”, asegura Guridi.

¿Cómo se aborda un proyecto con una historia que está tan arraigada en el imaginario colectivo? “Pues intentando aportar algo nuevo. No pretendo hacer crítica de la novela original ni exponer una perspectiva diferente en la que las visiones encontradas no sean lo clásico del encuentro de dos mundos, sino mostrar la visión del que recibe al invasor, el que valora y pone en contexto su riqueza natural y cultural desde el respeto”.
Respecto a la historia, al texto, me gustaría que nos hablaras de esas palabras que incluyes de la lengua del archipiélago de Juan Fernández. “En este álbum el proceso de documentación ha sido bastante intenso, la lengua, la flora, la fauna, las costumbres,… Me interesaba profundizar en aquello que el invasor encontraba al llegar y no era capaz de valorar ni respetar, por eso era importante nombrar como ellos nombran, en su lengua original”, nos cuenta Guridi.

¿Cuál era tu relación con la historia de Robinson Crusoe antes de este proyecto? “Como te citaba antes, tiene que ver con mis primeras lecturas y películas, con lo que forma parte de mi, con sentirse naufrago en el mundo actual”.
¿Ha cambiado tu visión de la historia tras todo el proceso de este proyecto? “Por supuesto, me ha abierto los ojos a planteamientos más solidarios, más conscientes y a pensar con más sentido común”, afirma Guridi.

Respecto a las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? “Son ilustraciones deliberadamente poco definidas, con trazos expresivos y utilizando binomios de imagen y símbolos para ahondar en lo conceptual frente a lo descriptivo”.
Háblanos del color, ¿por qué ese binomio naranja y azul? “La idea es contrastar dos miradas diferentes, la del invasor y la del invadido, en principio quería realizar el proyecto sobre azulejos, de ahí el azul y or otro lado quería superponer el naranja a modo de veladura para forzar la mezcla de ambos”, continúa Guridi.

Sabemos que entre tus manos bailan muchos más proyectos, más a corto o largo plazo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Pues a raíz del fallecimiento de mi madre, he tenido que posponer proyectos en los que la parte cómica o infantil estaban más presentes, centrándome en proyectos personales que trabajan desde lo más oscuro de mí. En concreto llevo adelante dos proyectos muy complejos: una versión de la Divina Comedia de Dante y un proyecto personal basado en la memoria, el recuerdo y las sombras como archivos biográficos. En Corea acabo de publicar con Namumalmi un proyecto llamado In the Future que está teniendo muy buena acogida con ilustraciones más enfocadas a lo que quiero hacer ahora”.


“Por otro lado estoy colaborando en proyectos muy curiosos con gente en Portugal y buscando planteamientos expositivos que están entre la pintura, el diseño y la ilustración. En total son más de 15 proyectos esperando a desarrollarse en estos próximos años”.
-
Cómic1 mes agoAnna Aparicio Català nos descubre a ‘La Ondina del estanque’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoSergio Alcántara y Manuel Gavilán dan vida a ‘Aslan, un ángel de 4 patas’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoAbierta la convocatoria para participar en el Mazoka 2026
-
Álbum Ilustrado4 semanas agoEvelyn Daviddi ilustra ‘¿Qué es el sonido?’
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoGuridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoCarolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
-
Encuentros1 semana agoJohn Romita Jr., Pepe Larraz y Jorge Jiménez en la primera jornada de San Diego Comic-Con Málaga
-
Encuentros6 días agoCinco dibujantes hispanohablantes de DC en la segunda jornada de San Diego Comic-Con Málaga

