Álbum Ilustrado
Francesca Dell’Orto y su trabajo con el barón de Munchausen
¿Alguna vez te han contado una historia que no podías creer, una de esas de todo punto imposible? En este libro no hay solo una, sino muchas historias completa, total y absolutamente inverosímiles. ¿De verdad creerías a alguien que asegura haber volado a la Luna? ¿Tomarías en serio a quien afirma ser capaz de cabalgar águilas gigantes de una punta a otra del mundo? El barón de Munchausen tiene mucho cuento, pero a veces se le escapa alguna verdad. Con estas palabras la editorial Diego Pun Ediciones nos presenta ‘Las increíbles y exageradas aventuras del barón de Munchausen’, de Maddalena Oriani y Francesca dell’Orto. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este libro.

¿Dónde está el origen de este proyecto? “Me gusta mucho trabajar con los clásicos y buscaba una historia con una imaginería visual fantástica que pudiera estimular mi creatividad. Leyendo varias novelas, me enamoré del universo del Barón Munchausen: el mundo absurdo, surrealista, exagerado e increíble al que daban vida sus palabras. Le pregunté a una amiga, Maddalena, si le gustaría reescribir el texto en formato de libro ilustrado, resaltando estas características que me habían impactado. Cuando empecé a hacer los primeros dibujos, me di cuenta de que un personaje infantil (en lugar del anciano protagonista del clásico), habría resaltado aún más los aspectos fantásticos que me interesaba expresar con mis ilustraciones -nos cuenta Francesca Dell’Orto-. Un cuento absurdo que sale de la boca de un adulto suele parecer una simple mentira, ¿quién más que un niño puede utilizar su creatividad e imaginación para jugar entre la realidad y la fantasía y crear su propio mundo? Ya no es una mentira, sino toda la fuerza rebelde y poderosa de la palabra, que reescribe y sobrescribe lo ordinario, convirtiéndolo en extraordinario. La capacidad creativa del niño y la posibilidad de dar vida a nuevos universos son temas que, como ilustradora y creadora, me son muy queridos”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “El lector emprende con el protagonista un viaje cada vez más absurdo, un crescendo de fantasía e imaginación. Por mar, tierra, cielo y, finalmente, espacio: un movimiento parabólico más allá de los límites de la realidad, siguiendo los relatos del pequeño barón y sus grandes aventuras, contadas a un improbable y estrafalario grupo de amigos invitados a festejar todos juntos en un cráter lunar”.
¿Cómo ha sido el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Para mí, el trabajo preparatorio de un libro es ante todo investigación conceptual e identificación de los temas que quiero expresar, más que creación de bocetos y esbozos -asegura Francesca Dell’Orto-. Luego hay un pasaje de investigación personal e iconográfica que consiste en escuchar cómo resuenan en mí esos temas y buscar un universo visual que los exprese, recurriendo a referencias personales, artísticas, culturales y naturales. Por último, paso al trabajo digital: dibujo elementos por separado, los compongo como un collage, los muevo como si trabajara en un pequeño teatro, busco colores que expresen el momento de la historia (dramático, onírico, violento, tranquilo, etc.), es como construir un mundo paso a paso, esbozar sus elementos, atribuir un significado a los objetos, colores y decorados y jugar con ellos. No tengo bocetos, sino archivos digitales en constante evolución, en los que los elementos van cambiando de color, de tamaño, se añaden o se quitan, se borran, se vuelven a pintar…”.

No es el primer clásico al que te enfrentas. ¿Qué tienen de especial? ¿Y de difícil? “Cada clásico es diferente y, a su manera, especial. Contienen un abanico tan amplio de temas que pueden enriquecer y desafiar a un ilustrador y su imaginación durante años, manteniendo intacto su poder evocador. El reto para mí es siempre reinterpretar los clásicos de una manera personal, encontrar los aspectos que más me llaman la atención, hacerlos míos, revivir la historia a través de mí y darle una nueva forma -afirma Francesca Dell’Orto-. Aquí fue fundamental para mí reconocerme en el protagonista, en su ser creador y creativo. Las aventuras están contadas como si ocurrieran de verdad pero, en realidad, es la historia de un niño que se aburre, solo, en su habitación y que empieza a imaginar un mundo diferente: un mundo propio, donde se va con amigos, vive aventuras, descubre maravillas, crece y elige su propio camino. Un mundo vivo y colorido, hecho de luces y sombras, donde cada viaje abre nuevas tierras, nuevos encuentros y la confianza de que la página siguiente será aún más extraordinaria que la anterior”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis libros, aunque mantienen un lenguaje figurativo común, son cada uno un poco diferente del otro, para reflejar el universo específico de cada cuento que ilustro. Quería que el mundo del Barón tuviera algo de colorido e infantil, pero que al mismo tiempo tuviera el sabor de un cuento antiguo, con bellos grabados, bestias extrañas y páginas amarillentas, que contaran las grandes historias del mundo o catalogaran la naturaleza y los animales. Hay animales fantásticamente dibujados (con proporciones, colores y texturas poco realistas), criaturas híbridas, elementos bizarros y absurdos… Quería que parecieran salidos de la imaginación de un niño, que tuvieran la lógica del juego y la sorpresa. Estos elementos se mezclan con otros que recuerdan grabados antiguos, collage, el mundo natural, etc., creando una mezcla lúdica y divertida”, continúa Francesca Dell’Orto.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajo sobre todo digitalmente, con Photoshop, utilizando una tableta gráfica y pintando directamente en la pantalla. Sin embargo, preparo algunos fondos, texturas, manchas y pinceladas a mano, utilizando diferentes técnicas (acrílico, acuarela, pastel, grafito, óleo, etc.), que luego escaneo y utilizo dentro de los archivos digitales”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Estoy muy contenta con este libro: empezó como un proyecto personal, sin pensar inicialmente en una editorial, un formato, un número de páginas, un plazo… Me sentí muy libre y muy creativa -confiesa Francesca Dell’Orto-. Cuando tuve claro en qué historia quería trabajar, involucré a Maddalena, que aportó la forma, la estructura y la poética a la historia. Aprecié mucho el crescendo de fantasía e imaginación con el que desarrolló la línea narrativa, y el pretexto del banquete como momento de encuentro y narración de estas aventuras. Compartir, contar historias es algo primordial, una piedra angular de la civilización humana y es fascinante que aquí todo esto se manifieste como un banquete en la luna: simbólico, ligero y lleno de asombro”.
“La historia como objeto insertada por el texto de Maddalena da vida a una metanarrativa: esto me dio la oportunidad de desarrollar algunas imágenes que son importantes para mí a nivel narrativo, expresivo y simbólico. El cráter lunar en el que tiene lugar esta celebración no es más que un agujero en la página, un pasaje hacia otro mundo y al mismo tiempo una metáfora de lo que nos impulsa a cada uno de nosotros a ser el creador de nuestra propia realidad. Todo nace de la ausencia, del deseo, de la necesidad de ir más allá: un niño está solo, en una habitación, sin amigos, sin padres. Se aburre y desea encuentros, vida, conocimiento, amistades, una familia, ser protagonista en el mundo… Así comienza un viaje. También estoy especialmente satisfecha con el resultado del libro como objeto: el cuidado puesto por el editor, la calidad de la impresión, la elección del papel y la coincidencia de colores realzaron mis dibujos, me siento muy afortunada”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en varios proyectos, entre ellos dos libros de juegos que saldrán a la venta en Italia en otoño. Son para niños pequeños, inspirados en Caperucita Roja y Los tres cerditos. Quería experimentar con algo totalmente nuevo, más cercano al diseño que a la ilustración en sentido estricto. Son dos pequeños objetos en forma de casa que combinan la idea de libro con la de teatro, juego y puzzle. Contienen los dos cuentos clásicos, pero también son una herramienta para el juego libre, en el sentido de juego en el que el niño decide sus propias reglas, y el juego abierto, que puede utilizarse de diferentes maneras. La idea que me empujó a esta nueva aventura fue crear un objeto que rompiera los límites de la página del libro y llevara los elementos y personajes de la historia a la realidad concreta y cotidiana, a través de elementos manipulables por el niño, que se convierte en director y protagonista de estas historias, o en inventor de otras nuevas (incluso mezclando las piezas de ambos libros de juegos). Estoy ilustrando algunos libros más, pero son proyectos en ciernes, ¡mantendré el secreto por un tiempo más!”
Álbum Ilustrado
Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’
Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.


¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.


Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”
Álbum Ilustrado
Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’
‘El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.
Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con Pedro Oyarbide.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.
¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.
¿Tus versos favoritos?
«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»
Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.
“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.
Álbum Ilustrado
Verónica Aranda y su trabajo en ‘Bienvenida, amiga ardilla’
Cascabilla la ardilla tenía su nido en el hueco de un árbol y todo preparado para el invierno: una cálida cama hecha de hojas, una despensa a rebosar de frutos secos y cientos de semillas escondidas en lugares secretos del bosque… Ya falta poco para que se instale el invierno y Cascabilla ha trabajado duro para estar preparada. En su apacible nido, en lo alto del árbol, la ardilla ve caer las últimas hojas de otoño cuando, de repente, el tronco cae al suelo. ¡No puede ser! ¡Los castores lo han talado! Cascabilla está desconsolada. ¿Y ahora qué? Con estas palabras la editorial Cuento de Luz nos presenta ‘Bienvenida, amiga ardilla’, una emocionante aventura a través del bosque que construyen Daniel Cañas y Verónica Aranda, con la que hablamos de este álbum ilustrado.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Hace años que conozco a Daniel Cañas y, desde el primer día, habíamos tenido la intención de publicar algo juntos. Pero siempre iban surgiendo cosas y nunca encontrábamos el momento de ponernos manos a la obra con nuestro proyecto. Durante una etapa en la que yo tenía menos carga de trabajo pensé: “ahora es el momento”. Así que le escribí y le pedí que me enviara algunos de sus últimos cuentos. El de la Ardilla fue el que más me encajó y enseguida lo visualicé con mis ilustraciones”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Daniel la primera vez que la leíste? “Lo que más me gustó fue que los protagonistas fueran animales y que la historia transcurriera en el bosque. Soy una gran amante de la naturaleza y es lo que más disfruto dibujando -confiesa Verónica Aranda-. También me llamó la atención la estructura repetitiva del cuento, porque me pareció muy dinámica y divertida para los pequeños lectores. Además, transmite valores como el compañerismo, el respeto y la gratitud, algo que considero muy importante aprender desde edades tempranas”.
¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Animales. Muchos animales escondidos por aquí y por allá. En todos los libros que ilustro intento cuidar mucho los detalles para que los niños puedan entretenerse observando cada página. Pero en este álbum quise implicarme al 200%. Y si se fijan bien, incluso encontrarán una pequeña subtrama entre dos pájaros carpinteros que desarrollé para enriquecer todavía más la historia”.

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Pues como he dicho anteriormente, creo que mis ilustraciones se caracterizan principalmente por la cantidad de detalles que contienen. A nivel de color, me gusta trabajar con gamas cromáticas vivas y luminosas, y sobre todo jugar con las luces para crear escenas cálidas y envolventes”, nos cuenta Verónica Aranda.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Yo soy digital 100%, desde el storyboard hasta el arte final. Trabajo únicamente con Photoshop, en una tablet con pantalla grande. Aun así, me gusta conservar cierta sensación tradicional en el acabado, por eso trabajo con muchos pinceles y texturas diferentes que aportan ese aspecto más orgánico y “hecho a mano”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Siempre que ilustro un libro termino aprendiendo cosas nuevas relacionadas con su temática. En este caso descubrí algún que otro dato curioso sobre las ardillas, los pájaros carpinteros, los castores o las liebres. Por ejemplo, me sorprendió muchísimo la memoria que pueden llegar a tener las ardillas: son capaces de recordar los escondites donde almacenan su alimento creando mapas mentales y ayudándose con marcas visuales del entorno”, afirma Verónica Aranda.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En este álbum, la forma de trabajar fue muy distinta a la de otros encargos editoriales que había hecho anteriormente, porque Daniel y yo iniciamos el proyecto de una manera totalmente libre, sin la presión de una fecha de entrega. Fue un proceso que se cocinó a fuego lento durante dos años”.

“Primero realicé un storyboard para distribuir el texto en las distintas dobles páginas y decidir qué escenas podían ilustrarse mejor. Después empecé a trabajar en los bocetos a tamaño real, siempre contando con el feedback de Daniel. Precisamente, una de las cosas más bonitas de este proyecto fue la comunicación constante entre nosotros. Hubo un intercambio de ideas muy enriquecedor y, de alguna manera, ambos fuimos alimentando creativamente el trabajo del otro”.
“Cuando ya tuvimos una maqueta sólida, decidimos presentarla a algunos premios de álbum ilustrado, entre ellos el Premio Lazarillo, aunque finalmente no hubo suerte. Más adelante, Daniel -que ya tenía relación con la editorial Cuento de Luz y había publicado otros álbumes con ellos-, les enseñó nuestro proyecto. La editora quedó tan encantada que nos dio el sí prácticamente al momento. Gracias a ellos, nuestro cuento terminó convirtiéndose en realidad dos años después de haber comenzado este viaje”, asegura Verónica Aranda.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Hace poco se publicó el último libro que he tenido el placer de ilustrar, Joel i el Drac Ocult, escrito por Laura Borao y editado por Edelvives. Y ahora mismo estoy en una etapa un poco más pausada, ya que estos últimos meses han sido bastante intensos tras la compra de mi primera vivienda. Además, trabajo a jornada completa como maquetadora en una editorial y entre unas cosas y otras apenas me queda tiempo. Aun así, espero poder retomar pronto el dibujo y empezar nuevos proyectos”.
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