Entrevistas
Emily Hughes y ‘Salvaje’: «Creo que mucha gente deja de ver que el amor es aceptación, y aunque es difícil de aceptar todo lo relacionado con alguien, es necesario saber que no está en tu poder cambiarlo»
‘Salvaje‘ es el brillante debut de la autora hawaiana Emily Hughes. Con frescura y desparpajo nos cuenta la historia de una niña que vive feliz en la naturaleza, donde los osos le han enseñado a comer, los pájaros a hablar y los zorros a jugar. Ella es audaz, valiente e increíblemente libre. Pero un día un nuevo animal entra en escena, un animal extrañamente parecido a ella…
Así nos presenta la editorial Libros del Zorro Rojo este álbum ilustrado que está teniendo un gran éxito entre los lectores. Nosotros tuvimos la oportunidad de coincidir y conocer a Emily y en las siguientes líneas nos acercamos un poco más a este proyecto y cómo fue el proceso de elaboración del mismo.
¿Cómo nació este proyecto? «Después de haber terminado la universidad, nuestro espectáculo de graduación se celebraba bajo el lema ‘salvaje’. Al final dibujé algunos lobos para el espectáculo, pero tenía fascinación por las personas que nacían siendo salvajes. No sé si yo hubiera empezado a pensar en la profundidad de tener un protagonista como un niño salvaje si no hubiéramos tenido este espectáculo. Necesitaba una idea rápida para comenzar a publicar con mis nuevos editores de Flying Eye, y como el espectáculo sucedió durante las discusiones y decisiones en torno al libro, naturalmente, estos dos mundos chocaron. Sin embargo, cuanto más profunda llegué a hacer la historia, más conexiones tenía la historia con mi propia vida y reflexiones».
¿Qué querías contar con esta historia? «Yo quería decir un montón de cosas -que es lo que es tan difícil al hacer una historia-. ¡Sólo tenía 32 páginas para contarlo todo! Quería que esta historia fuera sobre todo una historia sobre el amor. El verdadero significado de «amor» se interpretó erróneamente muchas veces. La gente en esta historia piensa que están dando amor empujando a alguien a integrarse en la sociedad, aun cuando ese alguien se siente asustado o confundido. Ellos piensan que es ridículo para un ser humano vivir en el bosque, sin familia humana, sin modales, sin disciplina. Para mostrar su amor lo que tratan es de impulsar su idea de lo que es correcto. Los animales sin embargo, muestran su verdadero amor- ellos la aceptan por lo que ella es, y fomentan su espíritu. Creo que mucha gente deja de ver que el amor es aceptación, y aunque es difícil de aceptar todo lo relacionado con alguien, es necesario saber que no está en tu poder cambiarlo. No es su libertad».
«Al mismo tiempo, también estoy tratando de simpatizar con los niños. Nuestra protagonista es un ejemplo exagerado de los niños de todos los padres. Ella es rebelde, tiene berrinches, es destructiva… Por supuesto, los padres que viven en una sociedad no pueden dejar que su niño salte detrás de los carniceros para comer trozos de carne cruda o destruya sus hogares. Algunas personas no ven la sátira en esto. Sin embargo, deben ser capaces de relacionarse con niños, que no comprenden el sentido práctico de usar un tenedor, o no entienden al instante las bondades de ser capaz de hablar y leer. Para ellos es difícil de hacer, y difícil de entender por qué es importante. Que debemos estar abiertos a sus pasiones, que se adormecen a medida que envejecemos. Entender que los seres humanos son intrínsecamente curiosos, que nos cuestionamos un poco todo. ¡Eso está bien!
¿Qué parte de la protagonista de «Salvaje» podemos encontrar en Emily? «Tal vez solamente un poco. Creo que no mucha gente dice que la ven en mí, aunque no puedo ver muy bien en mí misma. Creo que el único aspecto que puede relacionarse es el cabello, la escena de cepillarse el pelo si está muy cerca de lo que sucedía en casa. A mi padre le gustaba mi pelo largo y debía cepillármelo por la mañana cuando nos preparábamos para ir a la escuela. Lo odiaba, odiaba el cepillado, odiaba peinarme. Cuando me hice mayor me sentí muy satisfecha de poder cortármelo».
«Sin embargo hay una gran parte de mi papá en esta historia. Mi padre había fallecido una semana o así antes de empezar este libro. Mientras trabajaba en el libro me di cuenta de que era una oda hacia él. Mi padre era esquizoafectivo y a veces era difícil vivir con sus excentricidades. Hablaba en voz alta consigo mismo en público y, a veces, esto le causaba problemas. Sin embargo, mi madre fue paciente y nunca parecía molestarse. Era difícil cuando yo era adolescente, pero mi familia tenía sus propias maneras de protegerlo de la mirada de los demás. Mi hermana le apretaba la mano con fuerza, nos gustaba ir a caminar retirados, y hacerle muchas preguntas para mantenerlo presente y no en sus pensamientos. Todos lo amábamos intensamente. Sólo llegaba a ser embarazoso cuando la gente se quedaba mirando, o se les veía asustados al ver u oír a mi padre. O peor aún, lo miraban con lástima. Es probablemente ese profundo resentimiento de haber recibido esas miradas que nos lanzaban lo que sitúa en la vanguardia de esta historia la necesidad de la empatía y la aceptación».
¿Qué puedes contarnos de las ilustraciones? «¡Las ilustraciones! Las realicé después de terminar la universidad, por lo que ahora cuando las miro, ¡veo todas las mejoras que podría hacerles! Inicialmente quería que la historia se situara en los años victorianos, y yo creo que hubiera cambiado el color que elegí un poco. En su lugar, decidimos ir con una sensación más de mediados de siglo, que dio a las escenas de interior más de una yuxtaposición de colores llamativos y colores apagados finales. Yo estaba muy nerviosa al principio de trabajar con Flying Eye porque siempre creí que nuestros estilos eran demasiado diferentes, ellos eran más minimalistas y refinados en las opciones de color. ¡Estaba asustada! Me tuvieron que convencer mucho para tener confianza con mis decisiones sobre el color. Me resultó difícil hacer las escenas de interior, y creo que las decisiones que he tomado en los libros desde entonces ¡reflejan esos miedos en mí!»
¿Con qué técnica trabajaste? «Las ilustraciones están hechas en un primer momento con lápiz. Usé un lápiz 2B, y trato de obtener todo el valor tonal en esta etapa, trabajar con la captura correcta de las luces y las sombras. Escaneo estas imágenes y luego las coloreo en forma digital. Yo era bastante mala, y utilicé un escáner barato en Staples (impresoras muy accesibles, comerciales). ¡La próxima vez los enviaría fuera para un mejor escaneo! Después las coloreé con el uso de pinceles de textura digital. Todavía me siento bastante inestable utilizando digital, pero en ese momento yo era todavía, en gran medida, una principiante.»
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? «El proceso de creación de este libro ha sido único para mí, porque yo también estaba de duelo en ese momento, así que me sentí bastante distraída una gran parte del proceso de elaboración del libro. También porque hacerlo era la primera experiencia para mí, no estaba segura de si estaba haciendo lo «correcto» o si podría ser «profesional» y hacerlo a tiempo. ¡Fue difícil! Sin embargo, cuando conseguí combinar mis sentimientos de duelo con en el proceso de hacer el libro, encontré que iba todo mucho más suave. Me he dado cuenta que tanto con ‘Salvaje’ como con ‘El pequeño jardinero’, que cuando me siento triste o especialmente cerca de la historia soy absorbida por la fase de dibujo. Aparte de esa etapa, sé que los editores dirán que me llevó mucho tiempo y ¡les asustaba con los plazos en algunas ocasiones!»
¿Cuál es la reacción de los niños a esta historia? «Las reacciones de los niños han tendido a ser muy diferentes dependiendo de qué tipo de niños están leyendo el libro. Lo leí en la escuela de mi mamá (ella enseña a niños de 8-9 años), es una escuela pública y sus alumnos inmediatamente pudieron identificar a Salvaje, y sobre todo el ‘miedo a mamá’. Sin embargo, me fui a una escuela privada muy cara en la ciudad, y allí fueron más rápidos en empatizar con los padres. Unos pocos niños comentaron que nunca se debe comer con las manos, y un chico, incluso, dijo ‘Mi madre se estresaría tanto’… Esa clase me sorprendió ya que eran niños de sólo ¡6-7 años de edad! Sin embargo, en todas las escuelas la decisión de vivir fuera o ‘dormir en un árbol’ está siempre bastante dividida. Cuando agrego que puede haber insectos que también duermen en el árbol, ¡muchos deciden volver a casa!»
«Curiosamente los padres generalmente están divididos entre estar de acuerdo y en desacuerdo. Creo que ‘Salvaje’ no es un libro para todo el mundo. Es tan interesante para mí lo pronto que se puede ver la división en las actitudes. Es un buen experimento social para mí cada vez que visito un aula.»
¿Estás trabajando en un nuevo proyecto ahora? ¿Qué nos puedes contar? «Estoy trabajando en un par de nuevos proyectos, ambos con Chronicle books. Un libro se llama ‘Charlie and Mouse’ con Laurel Snyder, se trata de dos hermanos y sus aventuras, y es para primeros lectores (un rango de edad nuevo para mí y muy divertido). El otro libro se llama ‘Everything You Need for a Treehouse’, de Carter Higgins. Es un libro poético sin narrativa, sólo sueños de una casa en un árbol. Creo que es todavía una idea soñada por una gran cantidad de personas, ¡yo incluida! Estoy muy emocionada con ambos».
«En cuanto a proyectos más personales, estoy trabajando en dos para los que espero poder despertar el interés. Uno va sobre una patata salvaje, y otro acerca de un insecto tímido y desconfiado. ¡Veremos cómo van!»
Álbum Ilustrado
Marina Montero nos acerca a la ‘Mecánica ilustrada’
¿Por qué una pelota vuelve al suelo cuando la lanzas? ¿Cómo consigue una noria mantenerse en movimiento? ¿Qué tienen en común una tortilla, un satélite, una bicicleta y una montaña rusa? La mecánica clásica es la rama de la física que estudia el movimiento de los cuerpos y las fuerzas que actúan sobre ellos. Aunque pueda parecer una disciplina compleja, sus principios están presentes en casi todo lo que hacemos cada día. Con un lenguaje accesible, mucho humor y unas ilustraciones llenas de personalidad, Marina Montero convierte conceptos como la gravedad, la inercia, la energía o las leyes de Newton en experiencias visuales fáciles de comprender y difíciles de olvidar. Premio Andersen de iIlustración 2026, ‘Mecánica ilustrada’ es un álbum que edita Zahorí Books y que estará en librerías los primeros días de septiembre. Con su autora hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro.

¿Dónde está el origen de este proyecto? “El origen de este libro está en el proyecto final de un curso de ilustración que realicé en la Escuela Minúscula. Aunque, pensándolo bien, creo que la semilla se plantó mucho antes, cuando dibujaba e ilustraba mis propios apuntes durante primaria y secundaria para motivarme con el estudio. El dibujo siempre fue clave en mis procesos de aprendizaje, sobre todo en las materias científicas, a pesar de que al terminar el bachillerato me decantase por las Bellas Artes”.
“Cuando me enfrenté al proyecto final del curso, volví a los manuales escolares de física que tan tediosos me parecían en su momento y, de repente, descubrí un universo fascinante -continúa Marina Montero-. No me preocupaba tanto comprender el contenido denso, sino que me cautivaron los diagramas y ese lenguaje visual científico tan cuadriculado, encontré una belleza inesperada en él. Tuve claro que quería apropiarme de esa estética, llevármela a mi terreno y explorar algo nuevo. El detonante fueron unas ilustraciones de máquinas simples del siglo XVIII que me parecieron hermosas. A partir de ahí nació la idea de crear una especie de glosario ilustrado de principios físicos. Tras presentarlo, hice una breve tirada en fanzine con Another Press y funcionó muy bien. Después lo presenté al Serpa Award y, gracias a la mención especial, contactaron conmigo unos editores italianos (Quinto Quarto) que vieron el potencial del proyecto para convertirse en un libro de física para niños”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán una introducción algo particular a la mecánica clásica, que viene siendo la física de las cosas que podemos ver y tocar: aquella que no es ni macro ni microscópica y que no viaja a la velocidad de la luz. Se trata de un recorrido por algunos de los principios fundamentales de la mecánica clásica: levantarse de la cama, entrar en el metro, recalentarse unos espaguetis, dar la vuelta a la tortilla… Quiero decir: las máquinas simples, las leyes de newton, la ley de gravitación universal, los tipos de movimientos, las fuerzas… y que son explicados a través de situaciones cotidianas aparentemente absurdas o banales. Además, la editorial me pidió añadir breve repaso histórico para conocer a los pensadores que formularon estas ideas”, asegura Marina Montero.
¿Qué ha supuesto el reconocimiento en Bolonia? ¿Y el premio Andersen? “Honestamente, ni siquiera imaginaba que esta idea pudiera llegar a publicarse en formato libro, así que todo lo que ha venido después me ha sorprendido enormemente. Estoy muy feliz por estos reconocimientos y porque se haya valorado el trabajo. Sobre todo, me alegra ver que se apuesta por propuestas inusuales y por la visión subjetiva del creador. Siento que en este proyecto he podido ser muy fiel a mí misma”.


¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Realmente fue la fase más lúdica del proceso -confiesa Marina Montero-. Elaboré un listado con los principios y fenómenos físicos que deseaba incluir. Los buscaba en manuales para analizar cómo se representaban visualmente y leer su definición teórica. A partir de ahí, el reto consistía en buscar analogías o momentos cotidianos que encajaran con ese principio físico para integrarlos en la composición”.
“Una vez resuelto esto, tocaba plasmar en la ilustración los diferentes vectores y magnitudes. Finalmente, tomaba la definición científica original y la modificaba para que dialogara con la escena cotidiana. Fue como realizar un ejercicio de estilo como hizo Raymond Queneau en 1947 con su obra Ejercicios de estilo, que era un referente que tenía muy presente en la cabeza en ese momento y que descubrí gracias a una clase con la ilustradora Ana Bustelo. Como es natural, también descarté muchas ideas por el camino. Algunos ejemplos cotidianos no lograban sintetizar bien el principio físico o resultaban menos sugerentes”.


¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento tras todo ese proceso? “He aprendido muchísimo en el camino y me cuesta elegir un solo descubrimiento. Sin embargo, algo bellísimo ha sido comprobar que es posible trabajar con editores que confían plenamente en tu criterio y en tu visión artística. Antes de este proyecto, no me proyectaba como «autora» de libros ni pensaba que tuviera grandes historias que contar, me veía más como una ilustradora de encargo. Este proceso me ha demostrado que sí tengo una voz propia y que, curiosamente, lo que me interesa narrar a menudo está estrechamente ligado a la ciencia”, afirma Marina Montero.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que lo que caracteriza a estas piezas es el nivel de síntesis que he alcanzado, el cual dialoga muy bien con el código gráfico y técnico de la ciencia. Es un registro que no había explorado en proyectos anteriores y me sorprende lo bien que funciona en este contexto. También resultó novedoso para mí plantear una estructura en el diseño de la doble página: en el lado izquierdo presento los «ingredientes» (la definición, la fórmula, los personajes, las “variables” en juego), mientras que la página derecha funciona como la «resolución» visual del problema”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Combiné técnicas digitales y analógicas. Siempre me gusta que mis ilustraciones contengan un componente táctil. En este caso, incorporé texturas de grafito, pinceles y tinta realizadas sobre papel -nos cuenta Marina Montero-. Después las integré digitalmente para aportar un acabado más orgánico. El digital me permite trabajar con la agilidad y rapidez necesarias para abordar un proyecto de este tipo. Para proyectos de otra naturaleza, sigo prefiriendo la pausa y la plasticidad del papel”.
Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Dediqué mucho tiempo a la investigación, especialmente cuando llegó el momento de ampliar la parte científica. Tuve que repasar conceptos y detenerme a comprender a fondo nociones que ya había olvidado. Precisamente eso es algo que valoro enormemente de esta experiencia, el haber recuperado el interés por materias que en su día me parecieron más ajenas. Poder mirarlas hoy con otra perspectiva y transformarlas en una propuesta creativa ha sido muy motivador y enriquecedor, sobre todo pensando en que pueda inspirar a otras personas a mirar la física con otros ojos”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy ilustrando un nuevo álbum con Quinto Quarto, la editorial que publicó el título original en italiano. En esta ocasión trabajo sobre un texto e idea de otra autora: un libro que explora los diferentes tipos de corazas y armaduras, desde las que existen en el mundo natural hasta las creadas por el ser humano. En paralelo, estoy desarrollando otro proyecto con la editorial que lo publica en España, Zahorí Books, en coedición con el CSIC, para la colección Mentes Curiosas”.
Álbum Ilustrado
Ester García y ‘El día en que Úrsula Mon se convirtió en oso’
‘El día en que Úrsula Mon se convirtió en oso’ es una novela emotiva y magnética que transcurre en las montañas del norte peninsular, con una protagonista valiente y frágil, fuerte y vulnerable. Úrsula es una niña diferente que ha forjado una fortaleza especial para sobrellevar la ausencia de su madre, la convivencia con su abuela y superar las dificultades de comunicación por su tartamudez. Su infancia está marcada por las adversidades, los complejos y el rechazo en la escuela, que la llevan a refugiarse y evadirse en el bosque como una criatura más en la libertad de la naturaleza, desarrollando una habilidad única para entenderse con la fauna. Algo maravilloso le cambia la vida: el encuentro con un oso despierta en ella una conexión emocional tan intensa que buscar el reencuentro con ese imponente animal se vuelve una obsesión, desafiando incluso las advertencias del guarda forestal que, junto con la nueva maestra que llega a la aldea, son de las pocas personas que la comprenden.
Con una narrativa envolvente que atrapa y conmueve, Mónica Rodríguez se adentra en su Asturias natal para crear este relato, un viaje personal que comienza cuando las pupilas de su protagonista se funden con la mirada penetrante de un oso pardo. Ester García acompaña el texto con unas espectaculares imágenes realistas, de gran detallismo, que destacan por su calado poético, la expresividad y la ternura de los personajes que representa. Con ella hemos hablado un poco más sobre su trabajo en este libro que edita Kalandraka.

Lo primero, cuéntanos dónde está el origen de este proyecto. “El punto de partida fue una llamada de Manuela, que me invitó a leer esta historia de Mónica porque desde la editorial Kalandraka pensaban que podría ser yo quien la ilustrara. Me contó que era una novela ambientada en Asturias, con un oso y una niña como protagonistas, y que a ellos les había fascinado. Creo que no necesité saber mucho más para lanzarme a la aventura”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Mónica va a llevarles de la mano a través de una historia en la que la naturaleza está muy presente. Úrsula, la protagonista, vive en un entorno rural y se siente diferente a todos los que la rodean. Encuentra cobijo y consuelo en el bosque y los animales que lo habitan. A través de su mirada nos adentramos en una reflexión honda sobre la soledad, el abandono y el instinto de supervivencia. El encuentro de Úrsula con un oso marcará el inicio de una transformación que cambiará para siempre su manera de habitar el mundo”, nos cuenta Ester García.

¿Qué te pareció la historia de Mónica la primera vez que la leíste? ¿Qué es lo que más te gusta del relato? “Me resultó una novela muy hermosa, y también dura. Tiene un punto salvaje, y a la vez está narrada con mucha sensibilidad. Disfruto de la poética presente en las historias que Mónica crea, y de la naturalidad con la que hace avanzar el relato. Todo es muy verdadero, como si ella nos escribiese desde allí, en el monte, acompañando a los personajes, sintiendo con ellos, sabiendo de sus pensamientos, emociones y anhelos. Es un libro muy sensorial, de olores, tonos, sonidos y sensaciones. También silencios. Todo ello hace que haberlo ilustrado haya sido verdaderamente inspirador”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Siempre imprimo el manuscrito -no me gusta trabajar leyendo en el ordenador- y en los márgenes van apareciendo ideas, esbozos, palabras sueltas… Voy subrayando y tomando notas de los pasajes que me resultan más relevantes. Después, esas primeras ideas crecen en hojas aparte: las dibujo, las comparo, las dejo reposar, las descarto o vuelvo a ellas hasta que encuentran su forma -continúa Ester García-. También dedico mucho tiempo a la documentación. Reúno fotografías de animales, insectos, árboles o plantas y las organizo en carpetas que me acompañan durante el proceso. Me gusta que cada elemento pertenezca de verdad al lugar y al tiempo de la historia. En este caso, como la narración transcurre en paisaje de monte Asturiano, ha sido una oportunidad para perderme en el bosque y retratar algunas referencias de primera mano”.


Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. Sigues más o menos con la línea de los últimos trabajos, ¿no? “Siempre que inicio un proyecto, lo que más tarda en aparecer es la primera imagen que dará el tono general al libro. Normalmente hago distintas pruebas, hasta que ya tengo una ilustración que abre el camino. En este libro, ese punto de partida fueron dos retratos, el del oso y el de Úrsula, ambos de frente. Desde el principio supe que esas dos miradas debían ocupar el centro de la historia. Fueron el tronco del que nació el resto. Y todo lo demás fue ir construyendo alrededor de ellas, ramas y hojas, hasta terminar el árbol de las ilustraciones, del libro”, nos cuenta Ester García.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Tinta Quink y grafito. Una vez escaneadas, apliqué un leve color digital”.



Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. Por lo que hemos visto en alguna imagen, al menos algún tema de ‘El último de la fila’ ha estado ahí en la banda sonora del proceso… “Sí, jeje… En esta ocasión me acompañaron mucho temas tan emblemáticos como «La piedra redonda» o «Dios de la lluvia». Suelo elegir una banda sonora de canciones concretas, y hacer una pequeña playlist de canciones que relaciono con el libro. Me ayudan a permanecer dentro de la historia mientras dibujo -asegura Ester García-. Desde hace un tiempo, además, he incorporado otra pequeña costumbre. A medida que voy avanzando en las ilustraciones, las coloco unas junto a otras en un panel, todas a la vista, para convivir con ellas. Me gusta ver cómo dialogan entre sí cuando están en proceso, y me ayuda a que el libro conserve una armonía visual de principio a fin y tenga coherencia.


¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabo de terminar un álbum ilustrado para pequeños lectores, y ahora mismo estoy comenzando a ilustrar un clásico al que le tengo muchas ganas”.
Cómic
Júlia Rubau nos descubre ‘El misterio de la Geoda Rosada’
Lara, Nil y Dídac son tres amigos atrapados en el verano más aburrido del mundo. Como cada año, han ido con sus padres al pueblo y ya no saben qué hacer para entretenerse… Hasta que Lara descubre unas ranas que hablan y que crecen a una velocidad imposible. Tratando de averiguar algo más sobre el origen de esta magia, los tres amigos se ven inmersos en un misterio que incluye una geoda rosada capaz de cambiar las cosas, un complot y a una rana enfadada capaz de hacer cualquier cosa por perturbar la paz en el pueblo. Así nos presenta la editorial Astronave ‘El misterio de la Geoda Rosada’, un trabajo de Júlia Rubau, con la que hablamos un poco más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto.”Este proyecto nace justo cuando acabo mis estudios de cómic e ilustración en la Escola Joso de Barcelona. Me habían hablado de un concurso de cómic de la ciudad de Cornellà en el que solo tenías que presentar dos páginas, así que probé suerte. Todavía no tenía un estilo muy sólido y tenía muchas ganas de experimentar con diferentes influencias. Referentes como Kristof Ulbert, Ikegami Yoriyuki, Rebecca Sugar entre muchos otros, me llevaron a crear las páginas que entregué”, nos cuenta Júlia Rubau.
“En términos de historia no desarrollé demasiado; simplemente partí de la premisa de unos niños observando un río en medio del bosque en busca de algo. Uno de ellos, Lara, afirmaba haber visto un renacuajo mágico y esperaba volver a encontrarlo. Los demás no la creen y se marchan decepcionados, pero ella continúa con su búsqueda. Poco después, Lara presencia de nuevo un evento mágico: un pequeño renacuajo se transforma en rana, a una velocidad imposible. Solo gané una mención en ese concurso, pero no me quedé ahí. Al saber de la existencia de otro concurso, el Premi Carnet Jove de Còmic, el cual ofrecía la posibilidad de publicar con Norma Editorial, decidí desarrollar todo el trasfondo y la trama que esos personajes podían vivir. Unos meses después, y con cero esperanzas de ganar, recibí una llamada con una muy buena noticia”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En este cómic los lectores encontrarán una aventura de verano, uno de esos veranos que puede que muchos hayamos vivido, en el que el aburrimiento es el protagonista. Los personajes de esta historia pasan sus vacaciones en un pequeño pueblo donde los únicos niños son ellos y donde nunca pasa absolutamente nada. La protagonista, Lara, es una niña muy imaginativa y cabezota. Siempre es quien dirige fantásticas aventuras imaginarias para pasar el rato, pero ese verano está cansada de fingir, quiere vivir una aventura mágica de verdad. Así que no tarda en buscarse una por su propio pie. Lo que no espera es encontrarse con una geoda con poderes misteriosos y una sociedad de ranas parlantes y furiosas que planean algo muy malo contra el pueblo. Pero detrás de todos esos sucesos mágicos, esta historia habla sobre todo del rencor, del perdón y de la difícil tarea de gestionar las emociones dolorosas cuando todavía no sabes muy bien cómo hacerlo. En conjunto crean una tierna y divertida historia con muchas, muchas ranas”, afirma Júlia Rubau.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Profundizando un poco en lo que comentaba antes, este proyecto nace realmente en un momento en el que lo que más me movía era experimentar con el estilo: la composición poco convencional de las viñetas, la estilización de los personajes, el sombreado a lápiz, las paletas de color armoniosas, el uso del negro, etc. Este proyecto me sirvió como una liberación de todos los referentes que me habían inspirado hasta ese momento. Fue mi primer cómic, mi primera historia creada completamente por mí, y también la primera vez que terminaba un proyecto de esta envergadura: una historia que empezaba y acababa. Nunca había hecho nada parecido, así que supuso un gran salto para mí”.
“A nivel de desarrollo de personajes, personalmente no me requirió demasiado trabajo -continúa Júlia Rubau-. Con unos pocos bocetos ya encontré unos diseños que encajaban con la historia. Lo que realmente me interesaba era dibujar y componer páginas potentes, con fondos y colores impactantes, así que busqué muchas referencias de bosques, ríos y ranas para conseguirlo. También me inspiré mucho en los preciosos paisajes que Enrique Fernández crea en sus cómics”.

¿Cuántas ranas llegaste a dibujar? “Sinceramente, nunca las he contado, no diría con mucha seguridad que cientos de ranas pero unas cuantas decenas si”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que, al menos en este cómic en concreto, lo que más destaca es mi manera de estilizar a los personajes y las criaturas. Me gusta deformar ligeramente los cuerpos o llevar la anatomía hasta límites irreales para conseguir más vida y personalidad. Además, tengo una clara tendencia hacia las formas redondeadas y tiernas, o al menos eso es lo que suele decir la gente. También destaca bastante la paleta de color que utilizo. Me centro en una gama de tonos muy cercanos entre sí para crear paletas armoniosas que solo cambian según la escena. Además, en este proyecto, especialmente, utilicé colores muy ácidos que contrastan muy bien con el sombreado oscuro presente a lo largo de todo el cómic”, asegura Júlia Rubau.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Aunque ahora mismo cada vez siento más pasión por el trabajo tradicional, en ese momento necesitaba trabajar en digital, así que utilicé mi iPad y el programa de dibujo, Procreate. Aun así, intenté crear páginas que se acercaran lo máximo posible al aspecto de una página hecha a mano. Me gusta mucho imitar las texturas del lápiz y de la acuarela, así que hice todo lo posible para conseguir ese efecto”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue, básicamente, el siguiente: primero pasé unos tres meses escribiendo el guión y dibujando, de forma paralela, el storyboard, es decir, el esquema de composición de las viñetas. Una vez tuve el storyboard, terminé de escribir los diálogos que aún faltaban y, con toda la historia planificada, empecé a dibujar las páginas definitivas. Cuando todo el dibujo estuvo listo, pasé al entintado y al sombreado. Para entonces ya llevaba unos cuatro o cinco meses más de trabajo y solo quedaba colorear todas las páginas. En total fue un trabajo de casi un año y podría decirse que durante ese tiempo fue a jornada completa. Fue una experiencia muy interesante en la que aprendí muchísimo sobre mi forma de afrontar un proyecto de tal calibre”, comenta Júlia Rubau.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo cómic infantil gracias a haber sido seleccionada para una de las cuarenta ayudas del Ministerio de Cultura destinadas a la creación de cómic. Se trata de un proyecto protagonizado por Lalu, una niña hija única a la que le encanta serlo. La rutina que tanto le hace feliz es puesta en peligro cuando descubre que pronto tendrá una hermanita. Después de maldecir al universo y desahogarse con su circuito de canicas, es trasladada a través de su armario, a una realidad alternativa en la que siempre ha tenido una hermana gemela. Todos sus miedos toman forma en una niña igual que ella, una tal Lula. La vida de Lalu se convierte, según ella, en un infierno, mientras que Lula no entiende por qué su hermana de repente la odia tanto si siempre se han llevado bien. Antes de que termine la semana, Lula tendrá que convencer a Lalu de las ventajas de tenerla como hermana, si no lo consigue, la tradición de ir juntas en el autocar por las colonias de fin de curso se romperá por primera vez. Esta historia saldrá en un año aproximadamente, el nombre del proyecto es «Lalu & Lula».
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