Entrevistas
La ‘Carmen’ de Concha Pasamar y Margarita del Mazo
Tengo nueve años, un balón del que no me separo jamás y un amigo que es cabo del Regimiento de Dragones de Alcalá. En mi ciudad vive la mujer más guapa que conozco: Carmen. Todos la quieren, también mi amigo don José, pero ella prefiere volar. Mi vecina Carmen trabaja en la fábrica de cigarros de mi ciudad. Es una mujer tan deslumbrante que, cuando suena la sirena indicando el fin de la jornada, la plaza se llena de admiradores. Sin embargo, Carmen es un espíritu libre, y siempre repite: “El amor es un pájaro rebelde que nadie puede domesticar, y llamarlo es en vano, si él prefiere rehusar”.
El clásico de Mérimée que Bizet trajo a la ópera se presenta aquí en una nueva versión, inspirada en la coreografía de Johan Inger para la Compañía Nacional de Danza. Esta ‘Carmen’ de Margarita del Mazo, Concha Pasamar y la editorial Cuento de Luz, es una historia que acerca a los más pequeños al mundo de la ópera y la danza y nos invita a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del amor. Margarita y Concha nos cuentan muchos más detalles de lo que hay detrás de este proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? Margarita del Mazo: “El proyecto nace del afán de la Compañía Nacional de Danza, que dirige Joaquín de Luz, por acercar su trabajo a niños y jóvenes. Es la propia CND la que le encarga a Ana Eulate, editora de Cuento de Luz, un álbum ilustrado para apoyar ese fin. Se trataba de hacer un libro inspirado en la coreografía que Johan Inger había creado para la Compañía. Ana pensó en Concha y en mí para realizar ese trabajo. Me emocionó enormemente que depositara su confianza en mi manera de contar historias. Cuando me llamó con la propuesta, daba botes de contenta al otro lado del teléfono. El proyecto era precioso, esa ópera es una de mis favoritas, me fascina la danza y admiro la labor de nuestra Compañía Nacional. Inmediatamente dije que sí. No lo dudé ni un segundo. Aunque también reconozco que, después de colgar el teléfono, entré en pánico. Soy muy exigente con mi trabajo y el reto era mayúsculo. ¿Sería capaz de contar la historia de Carmen con la verdad con la que a mí me gusta contar las historias? ¿Sería capaz de contar esa historia alejándome de todas las historias que se han escrito sobre esa historia? Me sentí feliz y muerta de miedo al mismo tiempo. Hoy, después de ver el resultado, no puedo dejar de agradecer aquella llamada”.
Concha Pasamar: “Ana Eulate, la editora de Cuento de Luz, me llamó para hacerme la propuesta. Habían contactado con ella desde la Compañía Nacional de Danza, que bajo la dirección de Joaquín de Luz desarrolla un interesante proyecto educativo con distintas vertientes. Querían realizar un álbum a partir de su coreografía y montaje de Carmen, y Ana pensó enseguida que Margarita y yo podríamos hacer un buen tándem. Los plazos eran algo ajustados para mí y, aunque me parecía un proyecto fascinante, de los que no se pueden rechazar, le pedí unas horas para decidirme, porque temía no llegar a tiempo con todos los asuntos que me esperaban ese verano. Al comentarlo en casa me dijeron que no me lo pensara, porque quien me conoce sabe que confluyen ahí muchos de mis gustos (la danza y también la música) y que lo iba a disfrutar. En definitiva, que no tardé más que un rato en aceptar”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Margarita del Mazo: “Una montaña rusa de emociones. Un regalo para los sentidos que se presenta sobre unas páginas con tacto de seda debido a ese papel de piedra que utiliza Cuento de Luz para sus libros. Un trabajo impecable de edición. La elegancia de las ilustraciones de Concha Pasamar. Y la voz de un niño que, sin pretenderlo y como mero espectador, nos cuenta la historia. Los lectores encontrarán una Carmen totalmente diferente. Aquí no hay juicios. La frescura de esa mirada infantil, aún sin contaminar, nos sacará la sonrisa, la lágrima y alguna que otra carcajada, nos hará enfadar con cada uno de los personajes y también a empatizar con ellos. Y todo eso puede suceder en una sola de sus páginas. Su lectura no va a dejar indiferente a ningún lector”.
Cuéntanos algo del proceso de elaboración de este libro. ¿Cómo ha sido el trabajo con Concha? Margarita del Mazo: “El proceso, en sus comienzos, no fue fácil, todo lo contrario que trabajar con Concha. La propuesta llegó a mi vida en un momento personal un tanto complejo. Desde que supe de ella, se instaló en mi cabeza. El tiempo que nos marcaron para acabar el encargo era escaso y eso lo complicaba aún más. En mi caso, el proceso creativo nace con la invitación que nos hizo la CND para ver su último ensayo en Madrid antes de salir de gira con Carmen. El cuerpo de baile estaba apenas a dos metros de distancia, su sentir se convirtió en el nuestro. He vivido pocos momentos tan emocionantes. Después, tuve la suerte de asistir a su función en Sevilla como una espectadora más. Esa Carmen me enganchó. No sé cuántas veces pude ver la grabación que nos facilitó la CND de una de sus muchas representaciones. Kayoko Everheart, en el papel de Carmen, y Dean Vervoort, en el papel de Don José y su desgarradora historia hicieron que no pudiese resistirme a verla sin parar. Se volvió adictivo. Con cada visionado descubría detalles que no había visto en el anterior. Leí todo lo que encontré sobre la novela de Mérimée y sobre la ópera de Bizet. Pude ver varias entrevistas de Johan Inger. Supe de su forma de interpretar aquella ópera. Descubrí lo que cada uno de ellos quiso contar. Investigando sobre la ópera, tropecé con detalles que me permitieron jugar con las palabras y palabras que ofrecían metáforas visuales que daban mucho juego”.
“Empecé a escribir -continúa Margarita del Mazo-. Después de varias páginas tiradas a la papelera (mis cuentos siempre nacen sobre papel), encontré lo que quería contar y cómo quería contarlo. Como dicen los cantaores de flamenco, cuando el duende llega, todo fluye. Eso fue lo que ocurrió: en plena ola de calor madrileña, con varios ventiladores alrededor y el brazo derecho recién escayolado, no podía parar de escribir, bueno, de dictarle al ordenador, que soy diestra. Puede decirse, literalmente, que parí ese texto con sudor y lágrimas”.
“Aquella noche de agosto, no pude dormir hasta ver acabado el primer manuscrito. Ya era de día. Había nacido Carmen. Igual que un recién nacido, necesitaba de cuidados y amor para crecer y yo no estaba sola. Allí estaban mis compañeras de viaje. Lo hablábamos todo, comentábamos todo, llovían ideas, se compartían dudas, se consensuaban decisiones. Siempre buscando, hasta encontrar aquello que hiciera brillar a nuestra Carmen. Si lo hemos conseguido, ha sido entre las tres. Cada descubrimiento lo comentaba con Ana y Concha, un trabajo a tres bandas. Lo que no veía una, lo veía otra. Trabajar con Concha ha sido un lujo y le agradezco enormemente cada paso del camino. Fue un proceso agotador, pero no pudo ser más gratificante”.

Concha Pasamar: “En el proceso Margarita y yo nos comunicamos muchísimo, también con la editorial. Curiosamente, las dos acabábamos de hacer un curso de álbum en línea con Marián Lario, donde ella había ejemplificado una cuestión con dos modos de hacer o dos estilos: echao palante (a lo Margarita del Mazo) y tímido (a lo Concha Pasamar). Ahí nos habíamos “conocido”, así que Ana Eulate, sin saberlo, propició una casualidad no casual de esas, al reunirnos al cabo de un mes en un proyecto tan especial. La editora nos concedió total libertad, pero siguió muy de cerca todo el trabajo, dando el visto bueno a las decisiones que íbamos tomando sobre texto e imagen, algunas de ellas de manera consensuada. Fue muy enriquecedor compartir el trabajo, hacer y recibir sugerencias, y hablar detenidamente sobre lo que teníamos entre manos. Este proyecto tenía también la particularidad de que abordaba un clásico muy conocido, pero muy sesgado también culturalmente, que sería traducido y recibido por un público amplio, y se trataba de intentar seguir la línea marcada por la CND: deslocalización, universalidad, actualización, pese a algunas concreciones y detalles imprescindibles”.
¿Cómo ha sido el trabajo de documentación / investigación para este libro? ¿Qué papel ha jugado en el proyecto la Compañía Nacional de Danza? Concha Pasamar: “En relación con la investigación, puede decirse que había una parte básica de documentación que estaba ya hecha: conocía la novela de Mérimée –mucha gente desconoce que Carmen y don José son precisamente navarros-, la ópera de Bizet y varias coreografías, montajes y adaptaciones al cine; incluso uno de mis hijos había formado parte del coro infantil en una puesta en escena de la ópera, pero me faltaba lo esencial: conocer la visión de esta historia en la coreografía de Johan Inger. La CND no solo nos facilitó la asistencia a un pase en la propia sede de la compañía, que fue emocionantísimo, sino que puso a nuestra disposición la grabación de la representación en La Rochelle (2017), con Kayoko Everheart y Daan Vervoort en los principales papeles. Así tuve ocasión de visionar con detenimiento este montaje que incorpora la figura de un niño unas veces como testigo, otras como deseo de futuro (queda ambiguo en el ballet). Volver una y otra vez sobre las escenas facilitó muchísimo el trabajo: permite varias relecturas, prestar atención al detalle y atender a los distintos aspectos: desde la iluminación o la escenografía a los detalles de la interpretación. Las responsables de comunicación de la Compañía, al igual que Cuento de Luz, favorecieron un trabajo libre por nuestra parte, y para mí fue de gran ayuda para tomar ciertas decisiones iniciales que les gustara la línea en que había hecho los primeros apuntes y pruebas cuando acudimos al primer pase. Eso ya me aseguraba un punto de partida en los materiales, el trazo o los fondos, porque lo que sí estaba claro para mí es que el álbum debía reflejar el montaje y atraer al mundo de la danza a los lectores de cualquier edad. La CDN, además, organizó una lectura/presentación con carácter inclusivo, pues la oralización de Margarita contó con intérpretes de signos, y se realizaron copias en braille del texto y algunas ilustraciones, gracias al trabajo de Xisca Rigo, con quien también pude hablar en el proceso de adaptación, algo nuevo para mí, e interesantísimo”.

Háblanos un poco de tus ilustraciones para este proyecto. ¿Con qué técnicas trabajaste? Concha Pasamar: “Me pareció que el personaje, la historia y la danza me pedían un trazo espontáneo, así que recurrí a los materiales que propician que trabaje de una manera suelta. También tomé la decisión de abstraer la mayor parte de los fondos, especialmente en aquellas escenas que remiten al montaje, porque quería, como he dicho, mantenerme fiel al trabajo de la CND y la escenografía es muy sobria, con unos prismas que juegan con las luces y las sombras”.

“Sin embargo, para quien no conociera bien el relato y para complementar las indicaciones del texto sobre los escenarios, decidí trazar a línea, de manera esquemática, algunos elementos que remitieran a esos lugares concretos: el barrio, la fábrica, la plaza, la taberna… Como digo, de un modo muy esquemático, un poco al modo en que el vestuario de David Delfín se inspira en los 60 pero resulta atemporal. El relato del amor posesivo que culmina en tragedia, por desgracia, se da en todo tiempo y lugar y también debe poder interpretarse así, algo más lejos de los estereotipos –también lícitos, por supuesto- que a menudo acompañan las puestas en escena o versiones de Carmen.

Empleé en esos fondos acrílico mezclado con tinta y acuarelas. Por lo demás, usé lápiz, grafito acuarelable, algo de lápiz de color y también tinta: un batiburrillo, vamos. La paleta está determinada por la del ballet, como otros aspectos; en ella estaca el rojo sobre los neutros, el blanco y el negro. En cuanto a lo representado, he intentado un equilibrio entre las escenas que proceden de la coreografía y le son más fieles, por un lado, frente a algunos recursos expresivos y retóricos, por otro; recursos que a veces se sustentan, como el texto de Margarita, en elementos que ya están en el libreto de Bizet: don José es cabo del Regimiento de Dragones, la famosa Habanera habla del amor como pájaro rebelde e indómito… Otras veces he jugado con la multiplicidad para representar el movimiento, o con la desproporción que puede remitir a los sentimientos de los protagonistas”.

“Para mí -continúa Concha Pasamar– ha sido un auténtico placer, además de una experiencia intensa y compleja, poder ilustrar esta versión de un clásico que remite a temas y pulsiones tan humanas: el amor, la libertad, el afán de posesión, el desamor, la violencia, la muerte… el descubrimiento de la vida en toda su complejidad y con todos sus matices: alegres y oscuros. Estoy profundamente agradecida por ello a la CND, a Cuento de Luz y a Ana Eulate y Margarita, que me han acompañado en este viaje tan cargado de belleza y de momentos inolvidables”.
¿Qué ha supuesto para ti realizar esta versión del clásico de Bizet? Margarita del Mazo: “Un reto personal y profesional. Personal por todas las emociones que me invadieron a lo largo del proceso y porque tuve que abandonar mi yo para ponerme en otras pieles y, en alguna de ellas, no fue fácil. A nivel profesional, la dificultad radicaba en que es una obra de la que se han hecho miles de versiones, en todas las artes posibles, y con todo tipo de medios. Ya he dicho que era una de mis óperas favoritas y eso me cargaba de responsabilidad. Siempre que he tenido oportunidad de verla, lo he hecho. La disfruté en la gran pantalla, en el Teatro Real como la ópera que es, vi la Carmen de Antonio Gades. Fue todo un reto. Sentí el vértigo de no encontrar la forma de contar lo que quería contar. No puedo dejar de agradecerle a la CND el regalo que nos hizo con este encargo. Y a Ana Eulate, jamás le agradeceré lo suficiente que quisiera mis maneras para este proyecto”.

¿Y qué papel ha jugado la coreografía de Johan Inger y la Compañía Nacional de Danza en todo este proyecto? Margarita del Mazo: “Sin duda alguna, han jugado un papel esencial. Si Johan Inger no hubiese sacado a escena a ese niño que me llevó a cuestionarme tantas cosas y la coreografía hubiese sido otra, no sé si mejor o peor, pero nuestra Carmen también sería diferente. Si la representación de la obra por parte de la CND no me hubiese revuelto tantas cosas por dentro, seguramente no habría escrito lo que escribí como lo escribí. Lloré, reí, sonreí y sentí rabia cuando vi su Carmen. Creo que es eso mismo lo que siente el lector que se mete en las páginas de nuestro libro. Carmen a pesar de lo trágico de la historia es un canto a la vida y a la libertad de amar”.
Álbum Ilustrado
Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto.
¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.
¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”.
“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”.

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.
Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.
¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”.
¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.
¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.
¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.
Álbum Ilustrado
Guridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
‘Straniero’ es un álbum ilustrado de Guridi, en el que el ilustrador ofrece una reinterpretación de la historia de Robinson Crusoe, y lo hace desde la perspectiva de Viernes. Editado por Kite Edizioni en Italia, hemos charlado un poquito más con su autor sobre este proyecto.

Lo primero es preguntarte por el embrión de este proyecto. ¿En qué momento decides abordar esta visión tuya de la historia de Robinson Crusoe? “La novela de Daniel Dafoe cae en mis manos muy joven, quizás sea de mis primeras lecturas junto a Frankenstein (por cierto, encuentro bastantes similitudes entre ambas, pero bueno, esa es otra historia) y siempre me ha fascinado la idea de la soledad compartida que impregna esta obra”.
¿Qué vamos a encontrar en las páginas de ‘Straniero’? “Straniero plantea el paradigma de la identidad, pero desde el punto de vista del arraigo, sin rechazos. Plantea como nuestra visión debería ser global en el más maravilloso de los sentidos, sin miedos, sin localismos, sin despreciar lo diferente”, asegura Guridi.

¿Cómo se aborda un proyecto con una historia que está tan arraigada en el imaginario colectivo? “Pues intentando aportar algo nuevo. No pretendo hacer crítica de la novela original ni exponer una perspectiva diferente en la que las visiones encontradas no sean lo clásico del encuentro de dos mundos, sino mostrar la visión del que recibe al invasor, el que valora y pone en contexto su riqueza natural y cultural desde el respeto”.
Respecto a la historia, al texto, me gustaría que nos hablaras de esas palabras que incluyes de la lengua del archipiélago de Juan Fernández. “En este álbum el proceso de documentación ha sido bastante intenso, la lengua, la flora, la fauna, las costumbres,… Me interesaba profundizar en aquello que el invasor encontraba al llegar y no era capaz de valorar ni respetar, por eso era importante nombrar como ellos nombran, en su lengua original”, nos cuenta Guridi.

¿Cuál era tu relación con la historia de Robinson Crusoe antes de este proyecto? “Como te citaba antes, tiene que ver con mis primeras lecturas y películas, con lo que forma parte de mi, con sentirse naufrago en el mundo actual”.
¿Ha cambiado tu visión de la historia tras todo el proceso de este proyecto? “Por supuesto, me ha abierto los ojos a planteamientos más solidarios, más conscientes y a pensar con más sentido común”, afirma Guridi.

Respecto a las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? “Son ilustraciones deliberadamente poco definidas, con trazos expresivos y utilizando binomios de imagen y símbolos para ahondar en lo conceptual frente a lo descriptivo”.
Háblanos del color, ¿por qué ese binomio naranja y azul? “La idea es contrastar dos miradas diferentes, la del invasor y la del invadido, en principio quería realizar el proyecto sobre azulejos, de ahí el azul y or otro lado quería superponer el naranja a modo de veladura para forzar la mezcla de ambos”, continúa Guridi.

Sabemos que entre tus manos bailan muchos más proyectos, más a corto o largo plazo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Pues a raíz del fallecimiento de mi madre, he tenido que posponer proyectos en los que la parte cómica o infantil estaban más presentes, centrándome en proyectos personales que trabajan desde lo más oscuro de mí. En concreto llevo adelante dos proyectos muy complejos: una versión de la Divina Comedia de Dante y un proyecto personal basado en la memoria, el recuerdo y las sombras como archivos biográficos. En Corea acabo de publicar con Namumalmi un proyecto llamado In the Future que está teniendo muy buena acogida con ilustraciones más enfocadas a lo que quiero hacer ahora”.


“Por otro lado estoy colaborando en proyectos muy curiosos con gente en Portugal y buscando planteamientos expositivos que están entre la pintura, el diseño y la ilustración. En total son más de 15 proyectos esperando a desarrollarse en estos próximos años”.
Álbum Ilustrado
Evelyn Daviddi ilustra ‘¿Qué es el sonido?’
¿Qué es el sonido? Hay sonidos cercanos, como la voz o los latidos del corazón, y sonidos lejanos, como el viento que sopla entre los árboles. Algunos sonidos pueden asustar, como el rugido de un león; otros nos hacen sentir bien, como la voz de un padre o una madre. De hecho, los sonidos transmiten imágenes y sensaciones, cuentan historias y nos emocionan. Muchos sonidos juntos crean el ritmo y la música. ¿Y el silencio? Hay silencios que hay que llenar de palabras, y otros preciosos que hay que cuidar… ‘¿Qué es el sonido? ¡Somos nosotros!’ es un libro lúdico y poético editado por Takatuka que consigue representar y explicar a los niños un concepto abstracto como el del sonido de una forma original y divertida. Un trabajo de Stefano Ascari y Evelyn Daviddi. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto surgió a partir del primer libro de la colección «¿EL TIEMPO? ¡SOMOS NOSOTROS!», a partir de una idea de Christian Lodesani, uno de los otros dos autores. Su hijo de 5 años no paraba de hacerle preguntas sobre el antes y el después, el hoy, el ayer y el mañana, «dentro de un rato», «¿cuántos son 5 segundos?» y «¿y un año?», etc. Así que se dio cuenta de que hacía falta un libro divertido y creativo para responder a las preguntas de los niños. Me llamó a mí para las ilustraciones y a Stefano para el texto, y así nació el proyecto. Después del Tiempo, fue natural pasar al SONIDO, al ESPACIO, a la LUZ y, muy pronto, ¡llegará también el CUERPO!”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Los lectores encontrarán a los personajes que caracterizan al SONIDO, una familia de seres divertidos y creativos que les acompañarán en el descubrimiento del mundo de los RUIDOS y los SONIDOS, de la naturaleza, de la ciudad, de la música y del sonido que cada uno lleva dentro”, nos cuenta Evelyn Daviddi.

¿Cómo fue el trabajo con Stefano y Christian? “Trabajar con Stefano y Christian ha sido perfecto; somos amigos y hemos compartido plenamente nuestras visiones e intenciones, hasta tal punto que esto se ha convertido en una colaboración estable y duradera”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “En cuanto al SONIDO, la preparación fue la fase más compleja: tuvimos que estudiar y comprender técnicamente la diferencia entre sonido y ruido, cómo se propagan y qué son las ondas sonoras; aunque el libro no pretende ser científico, debía ser preciso y contener información correcta -continúa Evelyn Daviddi-. Por eso fue muy valiosa la ayuda de Zoe, mi hija, que es música y se licenció en el Conservatorio. Para los dibujos tengo un cuaderno de bocetos y la creación de los personajes es siempre la parte más divertida”.

¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “El color es un elemento narrativo fundamental en este álbum: da vida a los personajes y las situaciones; el rojo representa, inevitablemente, el sonido agudo, y para el ruido me pareció perfecta la mezcla de colores que se superponen. Además, las partes en blanco y negro realizadas con grafito son necesarias para la comprensión narrativa del color, que dialoga con el lápiz y se expresa gracias al espacio visual que el grafito le concede”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sin duda, el rasgo distintivo de este y de todos los libros de la colección es la personificación de conceptos abstractos. Los sonidos que se convierten en personajes crean empatía con el lector y hacen más comprensible un tema que no resulta evidente a primera vista”, asegura Evelyn Daviddi.

¿Con qué técnicas trabajaste? “He trabajado con una técnica mixta: pasteles, rotuladores y témpera, alternados con lápices de grafito de diferentes grados de dureza. Además, he completado y retocado todo el trabajo de forma digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El libro ha surgido y se ha elaborado partiendo siempre de ideas comunes a los tres autores; los dibujos completan el texto y el texto respalda y refuerza los dibujos. Ha sido un auténtico trabajo en equipo”, confiesa Evelyn Daviddi.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estamos empezando a trabajar en las ideas para el quinto libro de la colección, el dedicado al CUERPO; en España, si no me equivoco, aún no han salido ni siquiera los del ESPACIO y la LUZ. ¡Espero poder tener pronto en mis manos también la edición española de todos los libros de la colección! ¡No dejéis de estar en contacto, por favor!”.
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