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María Rico nos desgrana ‘Versos a la luz de la luna’

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María Rico

Carlos Reviejo escribe a la luna, a la noche, a los sueños y la naturaleza, acompañado por el arte y los colores de María Rico en ‘Versos a la luz de la luna’, quinta entrega de la premiada colección Abril. Esta colección, que publica la editorial Iglú, se propone acercar la poesía de calidad a los más pequeños a través de poetas consagrados e ilustradores de renombre.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto nació casi de manera natural. Desde la editorial conocían un trabajo anterior mío ilustrando poesía y sintieron que mi forma de mirar y de construir imágenes podía encajar con la sensibilidad que buscaban para este título de la colección Abril. Cuando me propusieron acompañar los versos de Carlos Reviejo, sentí que era una invitación muy especial. Desde ahí empezó todo, con mucha ilusión y respeto hacia el texto”.

María Rico

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En estas páginas los lectores encontrarán ilustraciones que nacen de lo cotidiano: pequeños gestos, miradas, juegos, momentos de calma… escenas aparentemente sencillas, pero llenas de emoción -nos cuenta María Rico-. Me interesa mucho esa poesía que existe en el día a día, en aquello que a veces pasa inadvertido. Mi trabajo ha sido detener el tiempo y dar protagonismo a esos instantes, aunque también hay fantasía, escenas imaginadas y metáforas visuales. Todo ello dialoga de una forma natural y sensible con los versos de Carlos Reviejo”.

“He intentado que cada imagen no solo acompañe al poema, sino que lo amplifique, que aporte una atmósfera y una emoción, creando un espacio donde texto e ilustración inviten a sentir”.

¿Qué te parecieron los poemas de Carlos Reviejo la primera vez que los leíste? “La primera vez que leí los poemas de Carlos Reviejo sentí una conexión inmediata -continúa María Rico-. Sus versos te llevan a su tierra, a su universo emocional y poético, con una sensibilidad tan delicada que realmente eriza la piel. Consigue que percibas los aromas, la luz, los paisajes… que te sientas navegando por el cielo, caminando entre pinos o sentada observando la luna. No estaba simplemente leyendo poesía: cada poema se convertía en una experiencia muy cercana. Y cuando algo te emociona de esa manera, el proceso creativo fluye con verdad”.

María Rico

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? “No siempre sigo el mismo patrón cuando afronto un proyecto así, pero en este caso hubo algo muy especial desde el inicio. Antes de empezar a dibujar, tuve una conversación con Carlos Reviejo que fue muy inspiradora. Me transmitió mucha confianza y me dio total libertad para interpretar sus poemas, aportando solo alguna sugerencia puntual, pero dejando claro que quería que yo decidiera y los llevase a mi terreno emocional y visual. Ese gesto de respeto creativo marcó mucho el proceso”, confiesa María Rico.

“A partir de ahí, comencé leyendo los poemas varias veces, dejándolos reposar, permitiendo que las imágenes se formaran poco a poco. Hubo pocos bocetos en papel porque, en este caso, gran parte del trabajo ocurrió primero en mi cabeza: visualicé escenas, atmósferas, gestos… y después busqué documentación para darles cuerpo. Investigué poses, objetos y escenarios, todo lo necesario para construir cada composición”.

María Rico

“En este libro hubo además algo muy bonito: para algunos poemas preparé pequeñas sesiones fotográficas que me ayudaron durante el proceso, y mis dos hijos fueron los modelos en varias de las ilustraciones. Eso aportó una dimensión aún más emocional al proyecto. Una vez tuve clara la imagen, el siguiente paso clave para mí fue la paleta de color. Busqué los tonos que mejor expresaran la emoción que quería transmitir y, cuando esa atmósfera estuvo definida, pasé directamente a crear las ilustraciones finales. Fue un proceso intenso, pero muy fluido”, asegura María Rico.

¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? “Aunque disfruto ilustrando cualquier tipo de proyecto, la poesía tiene algo que la hace muy especial para mí. Ilustrar poesía supone entrar en un territorio imaginario donde todo puede ocurrir, donde las metáforas, los símbolos y las emociones tienen un espacio natural. Es un lugar muy libre, en el que lo real y lo poético conviven, y donde puedo permitir que las imágenes nazcan tanto de la emoción como del texto”.

“La poesía me permite jugar con escenas reconocibles, cercanas, casi cotidianas, pero que contienen siempre un punto mágico, simbólico o emocional que conecta directamente con esa memoria visual que todos llevamos dentro: recuerdos, sensaciones, imágenes que nos han acompañado alguna vez. Me gusta trabajar en ese límite entre lo real y lo evocador. Para mí, ilustrar poesía es manejar un lenguaje en el que me siento muy cómoda: es libertad, es juego, pero también es profundidad y sensibilidad. Es un espacio creativo en el que puedo dibujar no solo lo que veo, sino, sobre todo, lo que siento”, afirma María Rico.

María Rico

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Creo que en este libro mi voz como ilustradora se muestra de una forma muy sincera. Las ilustraciones hablan mucho de cómo me gusta traducir emociones y sensaciones en imágenes aparentemente sencillas, pero cargadas de significado. Me interesa contar sin decirlo todo, sugerir más que explicar, dejar que la emoción se perciba a través de gestos, atmósferas y escenas cotidianas que invitan a sentir”.

“Con respecto a otros trabajos, ilustrar ‘Versos a la luz de la luna’ me ha permitido explorar un territorio diferente. Aquí no estaba narrando una historia lineal ni una única poesía, como en otros proyectos, sino interpretando versos y convirtiéndolos en imágenes. Ese diálogo entre palabra y dibujo ha sido un juego creativo muy enriquecedor, que me ha mantenido atenta y conectada durante todo el proceso. Además, la temática del libro ha supuesto para mí explorar un imaginario en el que he disfrutado mucho entrando y encontrando mi manera de habitarlo visualmente. En este proyecto hay continuidad con mi esencia, pero también descubrimiento y crecimiento”.

María Rico

¿Con qué técnicas trabajaste? “Cada proyecto me pide una forma distinta de trabajar. Manteniendo mi voz artística, estudio qué técnica resulta más acertada en cada caso -continúa María Rico–. Estoy en un momento personal y profesional en el que me siento muy abierta a explorar, investigar y cambiar de proceso si la obra lo necesita. Me gusta pensar que la técnica está siempre al servicio de lo que quiero transmitir. En este libro he trabajado con técnica mixta. Hay partes más definidas, especialmente en los rostros y en aquellos elementos donde considero que la precisión aporta significado, realizadas con lápiz de madera. Conviven con zonas mucho más libres realizadas con pincel y tinta, otras hechas con monotipos de tinta sobre plancha de silicona, manchas y texturas generadas de manera más intuitiva sobre papeles reciclados o superficies preparadas previamente”.

“Todo ese material lo integro después en digital. Trabajo en Photoshop, donde uno las distintas capas y ajusto atmósferas y color -ya que muchas de las ilustraciones nacen primero en blanco y negro- hasta que la imagen final encuentra su equilibrio. Es una técnica que combina control y espontaneidad, definición y emoción, algo que encaja muy bien con la poesía”.

María Rico

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Este libro, la mayor parte del proceso creativo tuvo lugar en horas nocturnas, que eran las que en ese momento me permitían encontrar calma, silencio y espacio interior. Curiosamente, el propio título del libro se convirtió también en una compañía simbólica durante el proceso: ilustrar Versos a la luz de la luna… Fue un trabajo íntimo. Había algo casi ritual en esas noches de creación: leer, sentir, dejar que la poesía respirara y, poco a poco, permitir que las imágenes fueran apareciendo”, nos desvela María Rico.

“Además, he tenido la suerte de contar con el cariño y la sensibilidad de Carlos Reviejo durante todo el camino. En más de una ocasión le compartí emociones que surgían mientras ilustraba sus poemas. Recuerdo especialmente la ilustración para “La alondra levanta el vuelo”. Saber que estaba dedicada la convirtió en un momento muy bonito. Seguí su recomendación de escuchar música de Vaughan Williams mientras trabajaba y, casi sin darme cuenta, la imagen apareció: una niña bailando, con su capa convertida en alas, con el color y la luz construyendo ese amanecer que evocaba el poema. Fue uno de esos momentos mágicos en los que texto, emoción e imagen se unen de manera natural. En definitiva, ha sido un proceso cuidado y muy mío”.

María Rico

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Elegir un solo poema es realmente difícil, porque cada uno me ha llevado a un lugar emocional distinto. Aun así, hay algunos que guardo de una manera muy especial. “Se ha dormido la luna” me parece precioso; hay un verso en particular -“Se ha dormido la luna / sobre unas nubes / de algodones y espuma, / de gasa y tules”- que me atrapó desde la primera lectura por su delicadeza y su capacidad de crear imagen y atmósfera casi al instante”.

“También me emociona mucho “El viento en los pinos”, por esa idea tan sugerente de la luna como una niña que, con su pincel de plata, pinta de azul los senderos. Es una imagen poética que conecta directamente con mi manera de imaginar y dibujar. “En mi barco de papel” fue otro poema muy especial para mí, porque disfruté enormemente construyendo la ilustración y dejándome llevar por su universo”.

“Y hay poemas como “Versos para Olivia”, donde la relación entre abuelos y nietos me parece profundamente tierna y conmovedora, o “Paisaje con lluvia”, siempre evocador, con unos versos de una belleza muy sutil. En realidad, cada poema ha sido un pequeño regalo y ha encontrado su lugar dentro del proceso creativo”.

María Rico

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este 2026 ha comenzado con muchos proyectos nuevos, algo que me llena de ilusión y energía. En estos momentos estoy inmersa en un nuevo libro para Editorial Iglú; se trata de un texto que no es poesía, y cuya entrega está ya muy próxima. Además, estoy terminando un álbum ilustrado de proyecto personal, en el que he trabajado tanto el texto como las ilustraciones. Es un proyecto muy especial para mí, y tengo muchas ganas de comenzar a compartirlo con editoriales y ver si encuentra su camino de publicación”, afirma María Rico.

“Paralelamente, estoy preparando una serie de ilustraciones para concursos, un espacio que para mí funciona casi como un reseteo creativo entre proyecto y proyecto, donde puedo experimentar, probar nuevas ideas y seguir creciendo como ilustradora”.

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Pierre-Emmanuel Lyet nos habla de su trabajo en ‘Indomable’

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Pierre Emmanuel-Lyet

Una niña toma una decisión: abandonar el mundo de los adultos y fundar su propio reino. Salvaje, valiente e indomable, construirá una fortaleza en su cabaña del árbol y gobernará con sus propias leyes. Allí todo estará permitido: no habrá horarios, ni órdenes ni reglas. Rodeada de sus peluches, se siente feroz como una leona, guerrera y libre. Sin embargo, incluso los reinos más poderosos esconden desafíos inesperados cuando cae la noche… ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Se habrán acordado de ella? ‘Indomable’ es un álbum sobre el deseo de libertad, la imaginación infantil y el delicado equilibrio entre la independencia y el cariño de quienes nos esperan en casa. Con estas palabras describe la editorial Kókinos este libro de Morgane de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet. Con éste último charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Cómo surgió este proyecto? “El proyecto comenzó cuando la editorial me invitó a ilustrar el libro y me envió el texto de Morgane”.

¿Qué podemos encontrar en este libro? “El libro reúne un texto poético e ilustraciones vibrantes que, espero, transporten poco a poco al lector a otro mundo”, nos cuenta Pierre-Emmanuel Lyet.

¿Cómo nació este personaje? “El personaje fue tomando forma a medida que trabajaba en las ilustraciones. Es curioso, porque al principio imaginaba algo más dramático, más cercano al universo de Miyazaki. Pero, sobre la marcha, me inspiré más en ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’), de Maurice Sendak. Me encantó la idea de un personaje que se disfraza de animal para parecer salvaje. Para mí, es una niña pequeña —indomable, por supuesto—, pero creo que su disfraz también le confiere un carácter universal. Cualquiera puede identificarse con ella”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué pensaste de la historia de Morgane cuando la leíste por primera vez? “El texto de Morgane me cautivó desde la primera lectura; fue lo que me convenció de ilustrar el libro -confiesa Pierre-Emmanuel Lyet-. Me pareció potente y profundamente poético, y despertó mi imaginación al instante. Había en él una fuerza y ​​una libertad enormes, una oleada de energía, casi como un grito. Me pareció maravilloso y no veía la hora de empezar”.

¿Cómo fue el trabajo previo, me refiero al proceso de investigación, documentación, bocetos en algún cuaderno…? “Me lancé a crear las ilustraciones con mucha rapidez, trabajando de forma muy espontánea. Me pareció lo más adecuado para el texto: quería responder a su energía con algo instintivo, en lugar de planificarlo todo intelectualmente de antemano. Me encantó la energía que se desprendía, sobre todo en los colores, que quería que fueran muy vivos. Envié dos o tres ilustraciones a mis fantásticos editores de HongFei para mostrarles la dirección que tenía en mente, y la acogieron de inmediato. Fue una colaboración preciosa”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Podrías contarnos algo sobre las ilustraciones? “La ilustración permite explorar aspectos que no se mencionan explícitamente en el texto, creando una especie de eco entre las palabras y las imágenes -asegura Pierre-Emmanuel Lyet-. Lo que me encantó del texto de Morgane fue su poesía y el espacio que dejaba para la interpretación. Eso me dio libertad para desarrollar a los personajes, en particular a esa niña con su disfraz de animal, cuyos peluches cobran vida y se convierten en sus compañeros. Aunque estos elementos no aparecen descritos explícitamente en el texto, la autora hace referencia a amigos imaginarios; así que los imaginé y les di una presencia física. Mi idea era construir, poco a poco, un mundo a su alrededor, explorando esa incertidumbre sobre si lo que ocurre es real o puramente imaginario. Eso es precisamente lo que me resultó tan apasionante”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué técnicas has utilizado en este libro? “He ilustrado este libro mediante pintura digital, una técnica que disfruto especialmente porque me permite trabajar con trazos rápidos, audaces e instintivos. Es muy distinta a mi trabajo con lápices de colores, que resulta más lento y minucioso. En ambos casos busco la luz y el color, pero trabajar directamente sobre una tableta gráfica me otorga una gran libertad para crear las atmósferas que imagino. Puedo experimentar, realizar ajustes y volver atrás siempre que lo necesite. Es una técnica que se presta muy bien al trabajo con la luz. La utilizo con frecuencia en mis proyectos cinematográficos —sobre todo en animación— y también he ilustrado varios libros de esta manera. Es un enfoque diferente al de los lápices de colores, pero que disfruto tanto como aquel”.

¿Cómo fue el proceso general de creación del libro? “Fue muy bien, y además bastante rápido -continúa Pierre-Emmanuel Lyet-. Por supuesto, siempre hay que compaginar un libro con otros proyectos, pero mantuve un diálogo excelente con la editorial, y Morgane confió plenamente en mí. Eso me dio libertad para proponer imágenes bastante atrevidas, especialmente para la portada. No tenía ninguna certeza de que aceptarían, pero tanto la editorial como Morgane quedaron encantadas desde el primer momento. Me alegré muchísimo”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Sí, tengo entre manos algunos proyectos maravillosos. En el ámbito editorial, estoy escribiendo e ilustrando el primer libro de una serie sobre un perro mágico, que publicará la editorial Little Urban. Es una historia que me encanta y en la que llevo pensando mucho tiempo. Espero que sea el primero de muchos. Además, estoy creando ilustraciones para Hermès. Es un encargo maravilloso: valoran mucho la artesanía y las imágenes bellas, y trabajar con ellos me resulta muy gratificante”.

“Estos son mis dos proyectos principales en este momento, pero hay muchos otros en camino, incluidos más libros ilustrados y mi primera novela gráfica para adolescentes y adultos. Es un gran desafío y espero poder hacerla realidad pronto. También tengo algunos proyectos de cine de animación en desarrollo, aunque estos siempre llevan más tiempo. Espero poder contarles más al respecto pronto”.

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Sandra Castaño nos habla de su trabajo en ‘Alas’

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Sandra Castaño

¿No te parece extraño darte cuenta, de repente, de que no tienes alas? ¿Qué pasaría si a todo el mundo le saliesen alas? O mejor, ¿y si todas las cosas tuviesen alas? Todo sería tan distinto… Con este planteamiento la Editorial Thule nos presenta ‘Alas’, un álbum ilustrado de Sandra Castaño. Con ella hemos charlado un poquito más en torno a este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto de “Alas” nace en una clase que impartía Pato Mena. Exactamente a raíz de una maravillosa propuesta, que era nada más y nada menos que crear un álbum ilustrado desde cero. Creé varias propuestas diferentes y terminé por desarrollar “Alas”. El resto de las propuestas las dejé archivadas para otro momento y me enfoqué en la idea elegida para llevarla a cabo de la mejor manera posible”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una dinámica de causa consecuencia que se resume en unos personajes de granja a los que les salen alas y la manera en la que actúan éstos con esas alas. A lo largo del libro, hay pausas que dan ritmo a la historia, humor, reaparición de personajes… “Alas» es un álbum divertido que contiene ciertos detalles escondidos en las páginas que le añaden coherencia a la historia. Por no hablar de las guardas, las cuales son dignas de analizar”, nos asegura Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Las ilustraciones hablan por sí solas. Son dibujos muy visuales que muestran claramente la acción que está ocurriendo, de hecho, se podría considerar que existe una sinergia entre el texto y la imagen, que hace muy cómoda y dinámica la lectura. Lo característico de estas ilustraciones es la simpleza que muestran y lo bien que funcionan sin necesidad de ser más detalladas”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como bien he mencionado anteriormente, el proyecto de “Alas” nació en el aula y en ese momento estábamos trabajando de una manera digital. Por lo tanto, utilicé una técnica digital que trata de simular parches con textura, superponiendo capas una encima de otra y dándoles forma cautelosamente hasta encontrar una armonía general que funcione. La intención de esta técnica era simular el collage y considero que el acabado ha sido todo un acierto, ya que es una técnica que la propia historia pide a gritos”, nos cuenta Sandra Castaño.

Sandra Castaño

Si Sandra tuviera alas… “Si tuviera alas, considero que vería la vida desde arriba, como un personaje secundario que observa y analiza a la protagonista de la historia. Vería todo con más perspectiva, y dejaría caer desde lo alto del cielo todos los miedos y preocupaciones, para así quitarme pesos innecesarios y volar con esas alas a donde quiera que me lleven. También me haría mi propio nido en la copa del árbol más alto de mi pueblo (aunque creo que ya está ocupado por las cigüeñas)”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Este proyecto me ha enseñado muchísimo. Me ha enseñado que hay que probar maneras diferentes de ilustrar una idea hasta encontrar la más afín, pero, también me ha enseñado a parar de probar cuando te enamoras de una de las ideas, porque ésta ya habla por sí sola -continúa Sandra Castaño-. “Alas” también me ha enseñado a trabajar en equipo con el editor, cosa que me ha encantado y que me ha aportado puntos de vista muy interesantes para enriquecer la historia. El trabajar de esta manera te hace sentir acompañada en todo momento y eso se agradece”.

“No obstante, el mayor aprendizaje ha sido el descubrir que ésta es mi pasión, que me lo paso como una niña pequeña creando álbumes ilustrados y que sé con certeza que “Alas” será el primero de muchos álbumes ilustrados que haré a lo largo de mi vida”.

Sandra Castaño

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Ya he comentado anteriormente que la técnica final ha sido digital. Sin embargo, la creación de personajes, pruebas de color y textura, o bocetos relacionados a las imágenes las realicé sobre papel. Primero, dibujé 12 dobles páginas en las que creé una composición que daba ritmo a la historia: en la página derecha el personaje sin alas abajo y el texto arriba; y en la página izquierda el personaje con alas en la parte de arriba y el texto abajo”.

Sandra Castaño

“Una vez elegida esa dinámica, empecé a pensar personajes que podrían funcionar: un perro, una oveja… incluso metí una pelota que con alas se convertiría en una snitch dorada de Harry Potter pero que terminé retirando.Tras elegir los personajes, empecé a bocetar cómo serían. Ésto diría que fue la parte más complicada ya que no quería que fueran muy detallados, pero, a la vez quería movimiento, vivacidad y expresividad. Finalmente opté por la técnica de la superposición de capas y no puedo estar más contenta con la decisión tomada. Cuando todas las páginas, las guardas y la portada/contraportada cogieron forma, hice una maqueta de cómo sería el álbum en conjunto y, es esa la maqueta que mostré y gustó. Antes de publicarlo se realizaron adaptaciones de color, algún cambio de personaje y corrección de texto, para que finalmente naciera Alas”, afirma Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en la realización de las ilustraciones para un texto de una tercera persona. Es un proyecto que se convertirá en álbum ilustrado, pero de momento no hay editorial de por medio. Además, tengo varias maquetas de álbumes ilustrados que voy realizando en casa y que me gustaría publicar, en especial dos: uno al que he llamado: “La curiosidad sorprendió al gato”, un álbum con poco texto, pero que interactúa mucho con el lector. Por otro lado, “El cartero”, un álbum ilustrado sobre un cartero que se encarga de repartir el correo en el pueblo, y al que de repente, le aparece un misterioso paquete frente a la puerta”.

Sandra Castaño

“Tengo en una libreta apuntadas muchas ideas de álbum ilustrado que quiero desarrollar y eso es algo que me encanta, ya que me mantiene constantemente activa respecto al álbum, haciéndome experimentar, probar, borrar, colorear y sobre todo disfrutar y mejorar, porque vivimos en un constante aprendizaje”.

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Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’

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Manuel Marsol

Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

Manuel Marsol

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

Manuel Marsol

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.

“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

Manuel Marsol

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

Manuel Marsol

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

Manuel Marsol

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.

¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.

“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.

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