Cómic
Carla Berrocal y el amor, la tragedia y la esperanza de ‘La tierra yerma’
Una maldición asola el paisaje, la sequía es persistente. Los Ellos, unas criaturas salvajes y predatorias, se acercan ya demasiado a las zonas habitadas y al ganado. Las charras pronto deberán volver a las armas y prepararse para la guerra. En medio, dos familias enfrentadas por la tierra y su pasado: la casa de Salvatierra y la de Isla Perdida. Y en el centro de ese conflicto, el romance prohibido entre Leonor e Isabel, las herederas de cada casa, que jugará un papel fundamental. ‘La tierra yerma’ es una novela gráfica editada por Reservoir Books con aires de tragedia clásica, de western y con una poderosa historia de amor. Un trabajo de Carla Berrocal, con la que hemos hablado sobre diferentes aspectos de este trabajo.

¿Dónde está el origen de este proyecto? Carla Berrocal: “La verdad es que, bueno, después de hacer ‘Doña Concha’, estaba un poco saturada, digámoslo así, de hacer un cómic con mucha rigidez por por estar inspirada en un personaje real, en términos históricos, y con mucha documentación, y me apetecía hacer algo como más ligero, de aventuras, un poco folletinesco. En definitiva, todos los intereses que tenía en aquel momento, que eran básicamente una historia de amor, entre familias enfrentadas, con un toque rural… Y a partir de ahí fui trabajando la idea de hacer un western pero en España, porque ya sabes que a mí el tema del folklore español me interesa mucho. Ahí está la génesis de la idea. Fui trabajando, documentándome un poco desde una perspectiva un poco más ligera y divertida de lo que había sido todo lo anterior”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Bueno, en ‘La tierra yerma’ encontrarán una historia de amor imposible, de tragedia, de esperanza y de duelo, que está salpicada con toques fantásticos y de realismo mágico”.

Cuéntanos algo del proceso de documentación e investigación para este cómic. “El proceso de trabajo ha sido un proceso corto en comparación con otras obras, porque ‘Doña Concha’ me llevó tres años y bueno, casi siempre mis obras han tenido como un proceso bastante largo. Y en el caso de ‘La tierra yerma’, el proceso fue corto porque pedí una ayuda, una subvención, y me la concedieron, y tenía que hacerlo muy rápido. De hecho, la obra está dibujada en apenas seis meses. El proceso de documentación es anterior, lo realicé mucho antes, ¿no? Previamente ya había visto películas, leído libros sobre el tema, porque me interesaba, y ya había escrito prácticamente el guión cuando llegó la subvención”, continúaCarla Berrocal.
“Una de los películas que más me ha influenciado para hacer esta historia es ‘Orgullo’ de Manuel Mur Oti, que es un director español de la época del franquismo. Es una historia también de amor imposible, con temas de territorio, enfrentamientos por territorio en España, y para mí fue un shock esa peli, porque fue como entender que se podían tratar los géneros que a mí me habían gustado, entre ellos el western, desde una ambientación española. No me parecía que hacer una historia así tuviera que estar ambientada en Colorado o en Texas, porque tenemos posibilidades, tenemos un territorio que es árido en algunos puntos, tenemos unas historias que pegan en ese sentido en esos territorios, y a partir de ahí pues empecé a trabajar en esa idea”.

“Todo esto junto con un viaje a la zona de Salamanca, a Salvatierra de Tormes, cuyo nombre es inspiración para la protagonista del cómic. Y a partir de aquí, de una serie de casualidades vitales, entre ellas, pues lo de Salvatierra, lo de ‘Orgullo’, lo de un viaje también que hice a la Extremadura profunda, pues ahí como que todo se gestó. Y me documenté mucho viendo sobre todo mucho cine western, algunos libros. También me interesaba reflexionar sobre cual es el sentido de la épica y desde qué formas podemos, desde el feminismo, cuestionar o renombrar lo que es la epicidad, porque es un concepto tremendamente masculino y patriarcal, y me parecía curioso como resignificar el concepto de épico y darle un punto de vista feminista”, asegura Carla Berrocal.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este cómic? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Yo creo que en este cómic hay un sentido homenaje al manga. Entonces eso es estilísticamente para mí un cambio. Hay un tema del blanco y negro puro que a mí también me gusta mucho, que me parece un poco homenajear al cómic clásico, así que estilísticamente digamos que es una obra distinta, que bebe mucho del manga y de la composición del manga, de pocas viñetas por página, y creo que esa es la principal diferencia de ésta con otras obras. No sé decirte muy bien qué es característico de mi estilo, podría decir que la síntesis y el minimalismo, que es una de las cosas que más me gusta, ¿no? Jugar un poco con la geometría, pero a la vez que sea algo orgánico. Básicamente diría que eso es característico de mis cómics”.

Nos gustaría que nos hablaras del uso del color en este cómic, que es, creemos, muy protagonista. ”Bueno, el color es evidente que tiene una importancia protagónica. Todo surgió porque yo tenía la idea de hacer el cómic un poco diferente -continúa Carla Berrocal. Mi idea era que empezara en amarillo y acabará en blanco por un tema argumental, por el tema de la sequía. Pero bueno, hablando con mi editor, con Jaume Bonfil, estuvimos viendo que técnicamente iba a ser muy complicado hacer el libro de esa manera. Entonces decidimos ponerlo amarillo completamente de inicio a fin y creo que la verdad es que ha sido un acierto, porque luego jugamos con algunos toques de blanco y eso produce cierta sorpresa en el lector, en la lectora, y en ese sentido estoy súper contenta. Además que da la sensación de esa opresión, de esa sequedad de ese territorio. Me parece que es una decisión bastante acertada”.
Y también del lenguaje cinematográfico del libro, del western y tus referencias en ese sentido. “Bueno, creo que hay muchas influencias y no solamente del cine o del western. Para mí también fue fundamental el cómic de ‘La Casta de los metabarones’ de Juan Giménez y Jodorowsky; películas como ‘Doña Bárbara’ con María Félix, así haciendo un papel muy empoderarte de una mujer, así como con ‘Orgullo’ de Mur Oti como ya te había comentado, o la película de Joan Crawford, ‘Johnny Guitar’, que son como Súper Clásicos, ‘Horizontes de grandeza’… Creo que hay una combinación como súper diversa de tipos y formas de entender el western”.

¿Con qué técnicas trabajas? “Trabajo sobre todo con pincel y tinta china, y luego coloreo con el ordenador. Pero bueno, depende un poco, porque hay trabajos, como los editoriales, que son más rápidos y tengo que dibujar muy rápido y uso la tablet. Pero en general suelo trabajar con papel y pincel y tinta china”, nos cuenta Carla Berrocal.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de elaboración de este libro. “La verdad es que en el proceso de trabajo fue más laboriosa la parte del guión que la parte de técnica de dibujo y entintado, porque eso me llevó seis meses exactos. Hacía como unas 10 páginas a la semana. Trabajé en un formato pequeño. Yo suelo trabajar en un formato A3, pero este libro lo hice en un formato pequeñito y fue un acierto porque porque iba mucho más rápido y la parte de guión fue un poco más laboriosa. Yo creo que me llevó por lo menos un par de años, pero no de forma continuada, sino pues eso, en huecos, en espacios mientras trabajaba. También fui a la zona en la que está ambientada la historia, en Salamanca, cerca de Ciudad Rodrigo, para ambientarme un poco y para conocer un poco el trabajo de las personas que trabajan en el campo”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Proyecto así personal personal lo tengo paradillo, porque hasta que no llegue el verano no me puedo poner con él. Ahora mismo estoy haciendo trabajos de encargo, pero bueno, el último proyecto que he hecho es el de Archivos Estatales, que es un cómic sobre el trabajo y los distintos archivos que existen en el Estado español, y básicamente estoy promocionando un poco eso. He acabado un libro ilustrado que se llama ‘El pozo de la soledad’, que es un una reedición de un clásico de la literatura lésbica de principios del 20 y bueno, pues más trabajillos así de ilustraciones sueltas”.
Cómic
Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.
¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.
Cómic
Sun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’
Cuando resultó seleccionado para viajar al espacio, fue el objeto de admiración de sus compañeros de estudios. Ahora, tras años realizando un trabajo monótono y posiblemente inútil, su vida parece menos envidiable. No solo no ha prosperado, sino que ha perdido todo el interés en hacerlo. Solo muy de tarde en tarde regresa a la Tierra, pero en su última visita se produjo un reencuentro. El recuerdo de ese día en que, junto a su única amiga, paseó por el parque y recordó unos pelícanos eléctricos que ya no existen será determinante para él. ¿Qué sentido tendría repetir un día que ya fue perfecto? ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’, editado por Fulgencio Pimentel, es el último trabajo de Sun Bai, una de las voces más interesantes surgidas en el ámbito de la BD en la última media década. Aprovechando su reciente visita a nuestro país, hablamos con ella un poquito más sobre este trabajo.

¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Qué te impulsa a crear esta historia? “Al principio era un fanzine que creé en 2019 y que presenté en el Off del festival de Angoulême. Mi editor César lo descubrió en ese momento. El nacimiento de esta historia viene de mi experiencia personal: como el protagonista, dejé mi ciudad natal y hoy vivo en Francia. Cada vez que vuelvo a mi ciudad, tengo la sensación de conectarme a otro servidor, como si entrara en otra realidad. La historia nació de la nostalgia por mi ciudad natal y de la búsqueda de un equilibrio entre esas diferentes realidades. Como los personajes del libro, yo también echo de menos los momentos que pasé con mis amigos dando paseos en patines con forma de cisne por el lago del parque”, nos cuenta Sun Bai.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Espero que encuentren ante todo una atmósfera, un momento suspendido y tranquilo. Quizás les den ganas de fumarse un cigarrillo o de tomarse un café”.

Háblanos un poco de las ilustraciones. ¿Qué dirías que tienen de característico? “Lo que me interesa de la ilustración es siempre la narración. No creo que se aleje demasiado de mi trabajo en el cómic.
Lo que las caracteriza, diría que son los personajes, las relaciones humanas entre ellos y las historias que existen detrás -continúa Sun Bai-. Como cuando hago un cómic, siempre me pregunto qué ropa llevan y qué tipo de vida llevan más allá de lo que se muestra. Con las naturalezas muertas es lo mismo: siempre pienso en quién podría usar esos objetos”.

Nos gustaría que nos contaras algo sobre el uso del color en este proyecto, el azul… “El azul es el color dominante del libro. El primer fanzine lo imprimí en casa con una impresora de escritorio. Usaba principalmente el cian, el amarillo y el azul. Luego conservé esa paleta para el libro. Decidí mantenerla por ese aspecto vaporoso, casi desvanecido, que produce esa técnica. Como el humo de un cigarrillo suspendido en el aire”.
En otra ocasión hablamos de ‘La playa más bonita del mar del Norte’. Nos hablabas entonces de una historia sobre el «fin del mundo». En este nuevo cómic, ¿ese mundo ya no existe? “Podría existir en otra realidad. Creo que nunca he abandonado del todo esa idea; en mis narraciones, el tiempo no es necesariamente lineal. El pasado, el presente y algunas posibilidades del futuro pueden a veces coexistir. En una de ellas, el mundo quizás ya haya desaparecido; en otra, algunos personajes siguen viviendo historias distintas. Todas esas realidades pueden existir de forma simultánea”, asegura Sun Bai.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Dibujar una historia que contiene varias realidades es bastante agotador. La próxima vez, igual me lo pienso dos veces antes de elegir realidades tan complejas de entrelazar :)”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Por lo general, en cuanto tengo una idea, empiezo a dibujar un storyboard muy en borrador. Trabajo el texto, los diálogos y las imágenes a menudo al mismo tiempo. Es raro que escriba un guión completo antes de empezar. Según el proyecto, a veces preparo un esquema o un resumen. Después desarrollo el storyboard, luego trabajo el dibujo a línea y, por último, el color. Por supuesto, también hay muchas conversaciones con mi editor a lo largo de todo el proceso”, confiesa Sun Bai.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Hay algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto de cómic, una historia de amor. Trata principalmente sobre hombres solitarios y las mujeres a las que nunca llegarán a alcanzar”.
Cómic
Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones
‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

En ‘Clockilandia’, Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.
¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.
¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”
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