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Cómic

Carla Berrocal y el amor, la tragedia y la esperanza de ‘La tierra yerma’

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Carla Berrocal

Una maldición asola el paisaje, la sequía es persistente. Los Ellos, unas criaturas salvajes y predatorias, se acercan ya demasiado a las zonas habitadas y al ganado. Las charras pronto deberán volver a las armas y prepararse para la guerra. En medio, dos familias enfrentadas por la tierra y su pasado: la casa de Salvatierra y la de Isla Perdida. Y en el centro de ese conflicto, el romance prohibido entre Leonor e Isabel, las herederas de cada casa, que jugará un papel fundamental. ‘La tierra yerma’ es una novela gráfica editada por Reservoir Books con aires de tragedia clásica, de western y con una poderosa historia de amor. Un trabajo de Carla Berrocal, con la que hemos hablado sobre diferentes aspectos de este trabajo.

Carla Berrocal

¿Dónde está el origen de este proyecto? Carla Berrocal: “La verdad es que, bueno, después de hacer ‘Doña Concha’, estaba un poco saturada, digámoslo así, de hacer un cómic con mucha rigidez por por estar inspirada en un personaje real, en términos históricos, y con mucha documentación, y me apetecía hacer algo como más ligero, de aventuras, un poco folletinesco. En definitiva, todos los intereses que tenía en aquel momento, que eran básicamente una historia de amor, entre familias enfrentadas, con un toque rural… Y a partir de ahí fui trabajando la idea de hacer un western pero en España, porque ya sabes que a mí el tema del folklore español me interesa mucho. Ahí está la génesis de la idea. Fui trabajando, documentándome un poco desde una perspectiva un poco más ligera y divertida de lo que había sido todo lo anterior”. 

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Bueno, en ‘La tierra yerma’ encontrarán una historia de amor imposible, de tragedia, de esperanza y de duelo, que está salpicada con toques fantásticos y de realismo mágico”. 

Carla Berrocal

Cuéntanos algo del proceso de documentación e investigación para este cómic. “El proceso de trabajo ha sido un proceso corto en comparación con otras obras, porque ‘Doña Concha’ me llevó tres años y bueno, casi siempre mis obras han tenido como un proceso bastante largo. Y en el caso de ‘La tierra yerma’, el proceso fue corto porque pedí una ayuda, una subvención, y me la concedieron, y tenía que hacerlo muy rápido. De hecho, la obra está dibujada en apenas seis meses. El proceso de documentación es anterior, lo realicé mucho antes, ¿no? Previamente ya había visto películas, leído libros sobre el tema, porque me interesaba, y ya había escrito prácticamente el guión cuando llegó la subvención”, continúaCarla Berrocal.

“Una de los películas que más me ha influenciado para hacer esta historia es ‘Orgullo’ de Manuel Mur Oti, que es un director español de la época del franquismo. Es una historia también de amor imposible, con temas de territorio, enfrentamientos por territorio en España, y para mí fue un shock esa peli, porque fue como entender que se podían tratar los géneros que a mí me habían gustado, entre ellos el western, desde una ambientación española. No me parecía que hacer una historia así tuviera que estar ambientada en Colorado o en Texas, porque tenemos posibilidades, tenemos un territorio que es árido en algunos puntos, tenemos unas historias que pegan en ese sentido en esos territorios, y a partir de ahí pues empecé a trabajar en esa idea”. 

Carla Berrocal

“Todo esto junto con un viaje a la zona de Salamanca, a Salvatierra de Tormes, cuyo nombre es inspiración para la protagonista del cómic. Y a partir de aquí, de una serie de casualidades vitales, entre ellas, pues lo de Salvatierra, lo de ‘Orgullo’, lo de un viaje también que hice a la Extremadura profunda, pues ahí como que todo se gestó. Y me documenté mucho viendo sobre todo mucho cine western, algunos libros. También me interesaba reflexionar sobre cual es el sentido de la épica y desde qué formas podemos, desde el feminismo, cuestionar o renombrar lo que es la epicidad, porque es un concepto tremendamente masculino y patriarcal, y me parecía curioso como resignificar el concepto de épico y darle un punto de vista feminista”, asegura Carla Berrocal.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este cómic? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Yo creo que en este cómic hay un sentido homenaje al manga. Entonces eso es estilísticamente para mí un cambio. Hay un tema del blanco y negro puro que a mí también me gusta mucho, que me parece un poco homenajear al cómic clásico, así que estilísticamente digamos que es una obra distinta, que bebe mucho del manga y de la composición del manga, de pocas viñetas por página, y creo que esa es la principal diferencia de ésta con otras obras. No sé decirte muy bien qué es característico de mi estilo, podría decir que la síntesis y el minimalismo, que es una de las cosas que más me gusta, ¿no? Jugar un poco con la geometría, pero a la vez que sea algo orgánico. Básicamente diría que eso es característico de mis cómics”.

Carla Berrocal

Nos gustaría que nos hablaras del uso del color en este cómic, que es, creemos, muy protagonista. ”Bueno, el color es evidente que tiene una importancia protagónica. Todo surgió porque yo tenía la idea de hacer el cómic un poco diferente -continúa Carla Berrocal. Mi idea era que empezara en amarillo y acabará en blanco por un tema argumental, por el tema de la sequía. Pero bueno, hablando con mi editor, con Jaume Bonfil, estuvimos viendo que técnicamente iba a ser muy complicado hacer el libro de esa manera. Entonces decidimos ponerlo amarillo completamente de inicio a fin y creo que la verdad es que ha sido un acierto, porque luego jugamos con algunos toques de blanco y eso produce cierta sorpresa en el lector, en la lectora, y en ese sentido estoy súper contenta. Además que da la sensación de esa opresión, de esa sequedad de ese territorio. Me parece que es una decisión bastante acertada”.

Y también del lenguaje cinematográfico del libro, del western y tus referencias en ese sentido. “Bueno, creo que hay muchas influencias y no solamente del cine o del western. Para mí también fue fundamental el cómic de ‘La Casta de los metabarones’ de Juan Giménez y Jodorowsky; películas como ‘Doña Bárbara’ con María Félix, así haciendo un papel muy empoderarte de una mujer, así como con ‘Orgullo’ de Mur Oti como ya te había comentado, o la película de Joan Crawford, ‘Johnny Guitar’, que son como Súper Clásicos, ‘Horizontes de grandeza’…  Creo que hay una combinación como súper diversa de tipos y formas de entender el western”.

Carla Berrocal

¿Con qué técnicas trabajas? “Trabajo sobre todo con pincel y tinta china, y luego coloreo con el ordenador. Pero bueno, depende un poco, porque hay trabajos, como los editoriales, que son más rápidos y tengo que dibujar muy rápido y uso la tablet. Pero en general suelo trabajar con papel y pincel y tinta china”, nos cuenta Carla Berrocal.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de elaboración de este libro. “La verdad es que en el proceso de trabajo fue más laboriosa la parte del guión que la parte de técnica de dibujo y entintado, porque eso me llevó seis meses exactos. Hacía como unas 10 páginas a la semana. Trabajé en un formato pequeño. Yo suelo trabajar en un formato A3, pero este libro lo hice en un formato pequeñito y fue un acierto porque porque iba mucho más rápido y la parte de guión fue un poco más laboriosa. Yo creo que me llevó por lo menos un par de años, pero no de forma continuada, sino pues eso, en huecos, en espacios mientras trabajaba. También fui a la zona en la que está ambientada la historia, en Salamanca, cerca de Ciudad Rodrigo, para ambientarme un poco y para conocer un poco el trabajo de las personas que trabajan en el campo”.

Carla Berrocal

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Proyecto así personal personal lo tengo paradillo, porque hasta que no llegue el verano no me puedo poner con él. Ahora mismo estoy haciendo trabajos de encargo, pero bueno, el último proyecto que he hecho es el de Archivos Estatales, que es un cómic sobre el trabajo y los distintos archivos que existen en el Estado español, y básicamente estoy promocionando un poco eso. He acabado un libro ilustrado que se llama ‘El pozo de la soledad’, que es un una reedición de un clásico de la literatura lésbica de principios del 20 y bueno, pues más trabajillos así de ilustraciones sueltas”.

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Cómic

Blanca Vázquez y cuando ‘Ya no llama nadie’

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Blanca Vázquez

Mariona piensa mucho en la muerte porque en este pueblo ya no le dejan pensar en nada más. Sus amigas han ido desapareciendo, y la cabeza de Vicente, su marido, es cada vez más volátil. Con sus ochenta y siete años, le pide poco a la vida: entretenerse con su jardín, discutir lo justo con su marido y ver a su hija los fines de semana. Las sensaciones nuevas, piensa, son algo que ya no le tocan. Aunque desde hace unas semanas algo le remueve el estómago cada vez que la familia se reúne para comer. Las palabras se le acumulan en la garganta, pero su figura se vuelve trasparente cada vez que intenta comunicarse con los suyos.

¿Qué pasará cuando ella ya no esté? ¿Qué dejará a los suyos tras su paso por la vida? ¿Alguien cuidará las calas de su jardín? ¿Dónde reposarán sus cenizas? Mariona quiere aprovechar una de esas sobremesas familiares para, por una vez, hablar de sus deseos. A través de su protagonista, ‘Ya no llama nadie’ ofrece un relato intimista sobre el ocaso de la vida, el olvido y la necesidad de crear legado. Un cómic de Blanca Vázquez y Elisabeth Casillas que edita Astiberri. Con Blanca charlamos un poquito más sobre este libro.

Blanca Vázquez

¿Dónde está el embrión de este proyecto? ¿Cómo llega a tus manos este trabajo? “En 2020 publiqué ‘Juntas en esto’, un cómic muy cortito, con Astiberri, sobre el aborto. Justo en esa época Elizabeth también estaba trabajando sobre el mismo tema, y me preguntaron si me parecería bien que Elizabeth presentara mi cómic en Madrid conmigo. Así conocí a Eli. Nos conocimos en la presentación de mi cómic. Me dijo que le gustaba mucho cómo ilustraba y que seguramente algún día podríamos hacer algo juntas”, nos cuenta Blanca Vázquez. “Cinco años más tarde me pasó el guion”.

¿Cuál fue tu primera impresión cuando recibes esta historia de Eli? “El guion no estaba terminado por completo. La escaleta estaba casi toda hecha, y al leer solamente la escaleta ya vi que era una preciosidad, me emocionó mucho. Por entonces ya estaba viviendo más lejos de mis abuelos, la relación que tenía con ellos era a distancia desde hacía años. Y, bueno, sigo teniendo relación con ellos a distancia. Entonces todo el tema de la familia y la visita me tocó mucho. Y me encantó”.

Blanca Vázquez

Al final sí que hay también, entonces, mucho de ti en este libro, ¿no? Te identificas… “Sí, sí. No lo he escrito yo, pero al leerlo lo sentía muy propio. Se lo decía mucho a Eli, que a veces sentía que la historia estaba escrita por mí. Al final he puesto mucho mío, pero porque creo que es un libro que tiene una historia muy fácil de leer, y pasarla a tus vivencias y a tus recuerdos”, asegura Blanca Vázquez.

¿Hay algún referente cercano que has reflejado de alguna manera en este cómic? “Los personajes tenían unas expresiones muy marcadas. Y claro, era un tipo de dibujo que yo lo siento muy mío, pero he tenido que trabajar con línea para llegar a determinados detalles. Cambia mucho de mi trabajo de otros años. El referente gráfico ha ido viniendo por el guion. Y como referentes de poses y tal, sí que he puesto a mis abuelos mucho a posar cada vez que iba al pueblo. Sí que me han ayudado mucho”.

¿Ellos han visto el cómic? “Pues sí, ya lo han visto, ly es ha gustado muchísimo, se han emocionado mucho. Yo me he emocionado de verlos emocionados, así que genial”.

Blanca Vázquez

¿Qué se va a encontrar la gente en sus páginas? “Se encuentran muchos recuerdos que se le remueven por dentro y también muchas sensaciones. Gente de 50, 60 años, en este libro se va a encontrar un poco la realidad quizá que tienen ahora de hijos cuidadores, pero también lo que se les viene en un futuro. Es un libro que va de la edad y del paso del tiempo, y a todos nos va a remover de cierta manera, a cada uno por la etapa siguiente que le viene”, confiesa Blanca Vázquez. 

¿Con qué técnicas trabajaste? “Por pasión y voluntad propia, siempre suelo trabajar en analógico con acuarela, tinta, es mi parte preferida. Y luego también, bueno, bocetando en lápiz. Pero durante estos años trabajando en empresas era todo digital. Cuando Eli me comentó que el libro eran 160 páginas, por ahorrar tiempo, economizar, también por recursos, me parecía mucho más cómodo pasarle bocetos en digital a Eli, y si ella veía que había que cambiar algo, al final siempre es más rápido el digital para los cambios. Y la técnica vino dada sobre todo por eso, por poder optimizar el tiempo y cambiar las cosas rápido”.

Blanca Vázquez

“Aunque también quería que mi huella de trabajar en acuarela estuviera presente -continúa Blanca Vázquez-. Entonces estuve investigando en Procreate, y siento que los pinceles que utilizas en ese programa se parecen muchísimo a los analógicos. Cuando los manejas parece de verdad que tengan el propio fallo y la espontaneidad que tiene la acuarela”.

¿Y del color qué nos puedes contar, Blanca? “Al principio hablábamos muchísimo que tenía que ser un libro que tuviese calidez, pero sobre todo también por la estación en la que está ambientado, que es el verano. Tenía que ser muy luminosa la parte exterior y muy sombría la parte interior de la casa para que hubiera ese contraste de fuera, alegría, familia, plantas, vida, y dentro el peso de la monotonía y la soledad que sienten y la casa que se les viene como un poco encima. Esto vino dado mucho por el color, por ese contraste que teníamos que buscar. Yo me imaginaba un poco el verano en el pueblo, radiante y rural”.

Blanca Vázquez

“Siento que la paleta le pega muy bien al mundo rural. Y también la paleta cálida, siento que la historia al ser tan dura y tan cruda, si hubiéramos cogido tonos fríos hubiera quedado como una historia un poco lúgubre y tampoco era esa la idea, porque la historia tiene mucha vida”. 

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Cómic

Ricardo Cavolo debuta en el cómic con ‘Lola y Estrella’

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Ricardo Cavolo

‘Lola y Estrella’ son dos jóvenes amigas que viven juntas en la ladera de una montaña, un lugar hermoso y fantástico. Estrella tiene un poder muy peculiar, el de comunicarse con el micelio, o las mismísimas raíces de su planeta, Matria. La vida de las niñas es bastante apacible. Cuando no están con los gnomos comiendo fresas o jugando a las cartas, van a visitar a la reina Cabra o a comprobar si han llegado nuevos libros al pueblo. Pero una mañana todo cambia. Su valle y toda su comunidad se ven amenazados. Unas extrañas máquinas están destruyendo el terreno y acaban de dejar a los gnomos sin hogar. Ninguna de las chicas es especialmente aventurera, pero tienen claro que no pueden quedarse de brazos cruzados y deciden emprender un viaje para obtener respuestas. Un viaje que las llevará muy lejos de casa. Editado por Astiberri, ‘Lola y Estrella’ es el debut en cómic infantil del artista Ricardo Cavolo. Con él hemos charlado un poquito más alrededor de este libro.

Ricardo Cavolo

¿Cómo se te ocurre este proyecto y también cómo te lo has pasado haciéndolo? Porque desde fuera parece que ha sido un proceso divertido. “Yo he chupado cómic desde antes de saber leer, de hecho mi padre tenía mucho cómic en casa. Es verdad que no era cómic infantil, porque tenía Conan y demás, pero bueno, cultura visual desde muy pequeño. Y siempre he tenido el cómic muy presente, independientemente de que me sirva para mi trabajo o no, como lectura constante, siempre ha habido cómics desde entonces”.

“Es un género que siento muy mío y que valoro mucho, y que además me ha dado cosas para mi trabajo. Nunca llegaba el momento de plantearme hacer un cómic, porque veía que era muchísimo trabajo, y al final ha sido un poco natural. Me envalentoné. Desde que estaba en la carrera, que descubrí Astiberri, tenía el capricho de poder hacer algo con ellos, porque valoro mucho lo que hacen”.

“Y sí que ha sido divertido, ha sido muy largo, han sido dos años, realmente nunca he trabajado dos años en un proyecto -continúa Ricardo Cavolo-. Nunca hago bocetos, por ejemplo, y aquí pues tuve que bocetar las 160 páginas. Normalmente hay que hacer un story, hay que trabajarlo bien, sobre todo teniendo en cuenta que es mi primer cómic y que encima es infantil. Entonces, ha sido un trabajo muy largo, pero como tú dices y se nota, ha sido muy divertido. Lo he disfrutado como un niño, y al final creo que se nota un poco desde fuera”.

Ricardo Cavolo

No sé si el hecho de hacer un cómic infantil tiene que ver con el hecho de ser padre. “Bueno, creo que sí, porque igual hubiera empezado por otra cosa más de adultos. Cuando tienes hijos, de alguna manera, también empiezas a conectar más con tu niño interior, con el niño que eras. Siempre he tratado de cuidar al niño interior y de mantenerlo vivo para mi trabajo, porque me parecía muy bonito y muy interesante hacerlo. Es verdad que desde que tengo hijos, ya sea porque he tenido que consumir también cultura adaptada a sus edades, entre series y cómics, pues me parecía muy chulo que la entrada en el cómic fuera una cosa para niños. Y sí que hay cosas presentes, de hecho, las dos protagonistas en realidad son mis hijos convertidos en chicas, mi hijo Max es igual que Lola y mi hijo León es igual que Estrella”.

¿Qué se va a encontrar el lector en las páginas de este cómic? “Por encima de todo, fantasía y aventura, que es un poco el leitmotiv que siempre me ha gustado -confiesa Ricardo Cavolo-. Con ese marco de fantasía y aventura, tenía muy claro que quería empaparlo de mi visión crítica sobre la sociedad, es una cosa que también hago en mi trabajo habitualmente, y esta es una historia anticapitalista, con un discurso muy ecologista, que es una cosa que siempre me ha gustado de Tolkien. Además mis hijos me preguntan, pero ¿por qué son niñas? Si nosotros somos niños… Quería que el libro tuviera un espíritu feminista. Cuando yo leía cuentos e historias de niño, no había ni una sola niña heroína, ninguna niña resolvíanada, y es verdad que desde hace unos años, poco a poco van haciéndose su espacio y yo quería aportar mi grano de arena en ese sentido”.

Ricardo Cavolo

Imagino que son cosas que también están en tu imaginario, pero es verdad que cuando estás leyendo el cómic, te recuerda un poco a El señor de los anillos, por ejemplo, hay cosillas que te recuerdan a Peter Pan… “Sí, y Nausicaä, hay de todo, por supuesto, La historia interminable también es uno de los pilares fundamentales. Me gusta mucho esa parte de La historia interminable en la que van de pueblo en pueblo, y en cada pueblo hay gente diferente, con unas características diferentes, y un poco mi cómic es eso. Justo antes de empezarlo tenía muy claro que tenía que leerme otra vez Nausicaä, de Miyazaki”, nos cuenta Ricardo Cavolo.

Háblanos un poco del desarrollo del cómic, de las técnicas que has utilizado. “Como sabía que esto implica mucho, mucho trabajo, lo trabajé en digital, porque me facilita y me ahorra muchísimo tiempo. He aprendido a generarme también mi cocina, como digo yo, mis alquimias y mis magias en digital, y estoy muy contento con ello”.

Ricardo Cavolo

“El proceso ha sido para mí muy educativo, porque no es lo mismo ser lector de cómic que luego hacer un cómic, por muchos cómics que hayas leído es mucho más complicado, y aquí siempre me gusta mucho valorar a mi editora en Astiberri. Me he hecho un máster de cómic con ella, me ha ayudado muchísimo. La parte más divertida, cuando ya está todo decidido en boceto, la tinta y el color, que es donde yo luzco un poco, porque domino bien el color y domino bien la línea”, afirma Ricardo Cavolo.

Visualmente es muy tú, ves el cómic, y dices: es Ricardo. “Sí, quería que fuera muy visual, muy disfrutable visualmente. De hecho, el fondo de cada página tiene como un rayado sepia, cada página es diferente. He tratado de mimar mucho lo que he podido mimar y lo que sé que puedo mimar”.

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Anna Aparicio Català nos descubre a ‘La Ondina del estanque’

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Anna Aparicio Català

Tenía los ojos claros como el mar en verano, la piel blanca como la espuma de las olas y una voz que recordaba el vaivén de los océanos. Cuenta la leyenda que perdió su alma y que la soledad la sumió en una tristeza infinita. Desde entonces, vaga en búsqueda de un compañero… Con estas palabras la editorial Sallybooks nos presenta ‘La ondina del estanque’, un cómic de Anna Aparicio Català. Con ella charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto surgió a raíz de mi primer viaje a escuelas francesas, durante el Festival de Annonay de 2020. Paseando por la ciudad, entré por casualidad en una librería y descubrí un cómic ilustrado por Nuria Tamarit. Era una adaptación de un cuento de los hermanos Grimm, con una edición preciosa de la editorial Les Aventuriers de L’Étrange. Vi que tenían más títulos publicados y, entre ellos, estaba El zapatero y los duendes, adaptado por Pedro Rodríguez. Nunca había trabajado en cómic y pensé que sería genial poder hacerlo, y además dentro de una colección que me parecía tan interesante. Conocía a Pedro, así que me puse en contacto con él para pedirle consejo. Me animó a preparar una propuesta y presentársela al editor, y así fue como empezó todo”, nos cuenta Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este cómic? “En La Ondina del estanque los lectores encontrarán una historia llena de misterio y magia, pero también una mirada muy personal sobre uno de esos cuentos tradicionales que han pasado de generación en generación. He intentado conservar el espíritu del relato original y, al mismo tiempo, llevarlo a mi propio terreno a través del dibujo y del lenguaje del cómic. Hay momentos de oscuridad y de tensión, pero también mucha belleza y delicadeza. El agua, el bosque y la naturaleza tienen además un papel muy importante y ayudan a crear una atmósfera onírica que me interesa mucho”.

“Sobre todo, me gustaría que el cómic invitara a recuperar esa capacidad de creer en la parte poética de la vida, en aquello que no siempre podemos explicar ni comprender -continúa Anna Aparicio Català-. Creo que las leyendas tienen precisamente ese poder: hablarnos de lo misterioso, de lo invisible, de todo aquello que escapa a la razón y que, sin embargo, forma parte de nuestra manera de entender el mundo”.

Anna Aparicio Català
Anna Aparicio Català

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Recuerdo haber pasado días buscando qué historia quería adaptar, y no fue fácil. Tenía claro que no quería trabajar con un cuento demasiado conocido y que me interesaba que el personaje principal fuera femenino, algo que no es tan habitual en las historias de esa época”.

Anna Aparicio Català

“Al final encontré La Ondina del Estanque y me pareció una historia muy bonita. Además, el tema del agua me atrae especialmente. Siempre acabo encontrándome con historias en las que el agua tiene un papel importante, como en Agua, mi primer álbum ilustrado como autora, así que supongo que hay algo ahí que me interesa de manera muy intuitiva. La historia original era bastante larga y no encajaba con el número de páginas que teníamos, así que decidí acortarla, intentando mantener la línea del relato. A partir de ahí empecé a trabajar en el personaje, y la verdad es que surgió bastante fácilmente”, asegura Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

“No siempre tengo la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos, así que fue algo que disfruté mucho. Y, además, imaginar y dibujar a una mujer que vive en un lago me parecía una idea muy poética. Creo que desde el principio hubo algo en ese personaje y en ese entorno que me resultó muy sugerente”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “El formato cómic es muy diferente al del álbum ilustrado y, para mí, trabajar en él fue todo un descubrimiento. Las viñetas permiten hacer juegos visuales muy interesantes y detenerse en pequeños detalles, gestos o momentos que quizá en un álbum no habría tenido la oportunidad de desarrollar. Para mí fue un regalo poder hacer este proyecto. Fue un trabajo muy libre y muy feliz. Tenía una historia como punto de partida, pero poder adaptarla personalmente, decidir dónde había texto y dónde no, y dejar que en muchos momentos fueran las imágenes las que contaran, me resultó muy liberador”, confiesa Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

Anna Aparicio Català

“También fue revelador trabajar con una historia algo más adulta de las que suelo ilustrar y, sobre todo, tener la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos. Hay una especie de tríada femenina en la historia: la Ondina, Hannah y la guardiana del bosque. Y me interesaba especialmente jugar con la representación de estos personajes y romper un poco con ciertos arquetipos visuales que tenía interiorizados: la idea de que el personaje protagonista es bella, mientras que el antagonista suele tener una apariencia menos idealizada. No quería plantear los personajes desde esa oposición tan evidente. Me interesaba que la belleza no estuviera necesariamente asociada a la bondad, ni su ausencia a la maldad, y que cada personaje pudiera tener una personalidad más compleja”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Al principio me planteé hacer los originales a tinta y trabajar después el color en digital, pero era un proyecto largo y, además, era la primera vez que hacía un cómic, así que finalmente decidí trabajarlo todo digitalmente, en Photoshop. Aun así, intenté en todo momento que el resultado fuera lo más orgánico posible, que no se percibiera como un trabajo excesivamente digital y conservar, dentro de lo posible, la textura y la sensación del dibujo tradicional”, señala Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La verdad es que todo el proceso salió de una manera muy orgánica. Hice todos los bocetos a lápiz y, poco a poco, la historia fue desvelándose mientras avanzaba. Lo hice durante el verano, cuando tenía mucho tiempo para mí, y fue genial poder trabajar sin presión y dejar que el proyecto fuera tomando su propia forma. El editor me acompañó mucho y muy bien durante todo el proceso, y yo podía ir viendo qué funcionaba y qué no, haciendo cambios sobre la marcha. Aunque al principio pensaba que serían unas 80 páginas, al final fueron cien y pico. Pero era lo que pedía la historia, así que decidí dejar que creciera”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Justo acabo de terminar un libro que ha sido también una nueva aventura para mí: Il libro di febbraio, para la editorial Nomos, en Italia. Forma parte de una colección de almanaques ilustrados, uno dedicado a cada mes del año, en los que cada día es una pequeña puerta a la historia: descubrimientos, personajes, acontecimientos, curiosidades, arte, ciencia, literatura… Me ha gustado mucho trabajar en un proyecto tan diferente y poder jugar con tantas historias e imágenes. Y también tengo una noticia muy bonita: este año se va a publicarEl Vals de la Montaña, que es mi primer cómic como autora integral. Se publicó en Francia el año pasado, con Les Aventuriers d’Ailleurs, y ahora Liana lo publicará en castellano y catalán, lo que me hace muchísima ilusión”.

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