Álbum Ilustrado
Joanna Concejo y la profundidad de ‘M como el mar’
Poco sabemos de M, sólo la inicial de su nombre, que ya no es un niño, que está en la playa y le gustaría ser como el mar, que tiene los ojos azules, que a veces está triste, que a veces grita pero no tiene voz, piensa mucho y se hace muchas preguntas: ¿Hay alguien del otro lado? ¿Hay alguien allí donde las olas desaparecen? ¿Alguien como yo? ¿Y cómo está allí? ¿También le dicen que es pequeño? ¿Y cómo puedes estar tan triste con un sol como éste? ¿Y tan feliz al mismo tiempo? Joanna Concejo escribe e ilustra una historia delicada y profunda, que apunta hacia abajo, en la búsqueda de uno mismo, y se eleva alto, hasta el corazón, hasta la cabeza, para contar la ira, el dolor y la felicidad del alma humana. Diego Pun Ediciones publica este libro, sobre ‘M como el mar’ hemos hablado con su autora, Joanna Concejo.

¿Cómo surge este proyecto? “Este libro tiene una historia un tanto complicada. Comenzó como cualquier proyecto literario, con un texto que me sugirió un autor estadounidense residente en Polonia, a quien conocí durante un viaje a Cracovia. Trataba sobre un niño y el mar. Me gustó la historia y comencé a trabajar en las ilustraciones. Hubo algunas dificultades e interrupciones, pero finalmente logré terminar todas las láminas y el libro estuvo listo. Debía ser publicado por mi editorial italiana, Topipittori, pero el autor finalmente cambió de opinión y, tras muchas idas y venidas, retiró su texto. Así que tuve que buscar a alguien que escribiera el texto para las ilustraciones, que ya estaban terminadas. Le pedí a Rafael, mi esposo en ese momento, que me escribiera un texto porque no me sentía capaz. Y escribió un texto muy hermoso, muy poético… demasiado poético para el tipo de ilustraciones que había hecho. El libro no funcionaba. Así que decidí escribirlo yo misma, porque no quería abandonar el proyecto. Así que el texto que pueden leer ahora en «M como el mar» es el que escribí. No sin dificultad, pues conocía el texto original y era difícil desviarse de él. En definitiva, no fui yo quien eligió el tema del libro, no fui yo quien quiso hablar de un niño y el mar. Pero al final, tuve que hacerlo, lo hice, y ahora me alegra que el libro exista así”, confiesa Joanna Concejo.

¿Qué encontrarán los lectores en estas páginas? “Bueno, el lector encontrará, sobre todo, muchas ilustraciones. Muchas imágenes de paisajes marinos. Dibujé muchas. Usé fotos familiares tomadas por Rafael. Con su permiso, por supuesto. Fotos de sus vacaciones en el mar Báltico. También encontrarán el texto, un poco discreto, un poco retrasado, un poco inquisitivo. Y cuenta la historia de la mañana de un niño en la playa. Una mañana gris, una mañana como tantas otras, pero también muy especial. Y esta inmensidad del mar acompaña las emociones del niño durante un momento importante y difícil de su vida. Un momento en el que sentimos que la infancia se nos escapa y que tendremos que aceptarla, con todas las preguntas que esto pueda suscitar”.

¿Cómo fue el trabajo antes del libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas; no sé si hay dibujos en algún cuaderno… “Siempre hago muchos bocetos en mis cuadernos, investigo gráficamente, pruebo varias versiones de la misma ilustración, experimento diferentes composiciones. Siempre busco la mejor solución para la idea que tengo -continúa Joanna Concejo-. A veces, una idea funciona de inmediato. Pero a menudo tengo que esforzarme más para ponerla en práctica. Así que lleno los cuadernos de bocetos. Hay varios para este libro”.


“Y luego, a veces, puedo empezar a dibujar una ilustración final directamente. Me sumerjo y veo qué pasa. A veces funciona a la primera, a veces tengo que empezar de nuevo. Nunca tengo un plan completo para el libro. Se desarrolla a medida que avanzo con las ilustraciones. Al principio, nunca sé cómo será el libro al final. Es desconocido incluso para mí, y nunca puedo presentar un storyboard a la editorial. Para este proyecto, trabajé sin contrato y se lo presenté a la editorial una vez terminado. Lo prefiero así porque no tengo presión por los plazos”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otras obras? “No sé qué es realmente nuevo, qué distingue a las ilustraciones de este libro. Técnicamente, no hay nada nuevo. Lo que cambia es más bien la estructura narrativa -asegura Joanna Concejo-. Mencioné al principio que me vi obligada a escribir un nuevo texto para este libro. También fue una oportunidad para revisar cómo ubico el texto dentro del libro. Al principio, estaba previsto que apareciera en varias páginas y también en las extensiones. Lo dejé al quedarme sin texto. Al escribir mi versión, decidí que apareciera solo en algunas aperturas y dejar más espacio para las imágenes. Me gustó la idea de que las ilustraciones contaran la mayor parte de la historia del libro. Todo se volvió mucho más contemplativo, y eso me gustó. Este enfoque estuvo, por supuesto, influenciado por los libros que había escrito mientras tanto, especialmente «Un alma perdida», donde ya había usado largas secuencias sin texto”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como siempre, trabajo con lápiz y lápices de colores sobre papel reciclado, papel que ha estado en uso y conserva las huellas de otros usos. A veces está amarillento, tiene manchas… No he cambiado mi técnica desde que empecé mi carrera como ilustradora. Antes, probé muchas técnicas diferentes, y ahora no quiero cambiar. Al menos, no por ahora”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Este libro es muy especial para mí -afirma Joanna Concejo-. Su historia es compleja; tuvo un texto, luego otro. Me llevó mucho tiempo crearlo, mucho tiempo publicarlo. Tuve pausas en su creación. Se ha vuelto muy personal. Lo que también me llevó a titularlo «M como el Mar». Muchas palabras importantes en mi polaco nativo empiezan con la letra M. «Mamá», «morze» (mar), «milosc» (amor), «mlodosc» (juventud), y mis dos hijos tienen nombres que empiezan con la letra M. Lo escribí para mi hijo, para mi hija, pero también para mí. Y para todas las madres también. Es maravilloso ser madre, pero también es muy difícil…”.


¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy terminando la versión ilustrada del libro «El viejo que leía historias de amor» de Luis Sepúlveda, que será publicado por Tishina en Francia. Es un proyecto muy grande en el que llevo más de un año. Pero tengo otros proyectos esperándome”.
Álbum Ilustrado
Nanen García-Contreras alza la voz: ‘No me tigres’
A veces, el miedo se apodera de nosotros, causando un bloqueo físico y mental tan grande que las palabras se traban en nuestra garganta. Nanen García-Contreras, la autora de este libro, responde con firmeza al miedo: «Sapo de ti, me voy. Me voy y no cuervo». De esta manera, se apropia del tartamudeo y juega con las palabras creando una fauna esperanzadora. La protagonista se vuelve loba en vez de bola; su sentimiento de culpa se vuelve pulga; y poco a poco, paso a paso, todo se va volviendo más jilguero, más ligero. Muchas personas sufren abusos a los que no saben o pueden responder. ‘No me tigres’ presenta una llamada a la libertad. Porque todos queremos ser liebres. Con estas palabras la editorial A buen paso nos presenta este álbum ilustrado, sobre el que hablamos con su autora, con Nanen García-Contreras.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “En Febrero de 2024, estuve de baja con una faringitis casi un mes, el otorrino me prohibió hablar y aproveché para crear. Hacía tiempo un compañero me había contado un chiste sobre una persona que cambia las sílabas al hablar y que acababa con la frase “¡A mí no me tigres!”, y empecé a darle vueltas a la idea de jugar con las palabras. Justo en enero, había estado en uno de los Laboratorios de creación de Alicia Bululú y trabajamos con la métrica y la rima, así que decidí atreverme con la poesía”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Pretendo que se diviertan con las palabras mientras juegan a adivinar la original, que disfruten las imágenes y colores acompañando a la protagonista en su proceso de aprender a poner límites y hacerse valer”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Me funciona muy bien ponerme retos, normas auto impuestas, para activar la creatividad, así que, además de buscar la rima, me centré en juegos de palabras con animales. Tengo cuadernos llenos de rimas y palabras que poco a poco fui depurando, es la parte que más me costó, pero también me divertí mucho. Cuando disfruto el proceso sin pensar mucho en el resultado, la obra gana”.
“En un principio pensé en otro estilo de dibujo, se ve en los bocetos, pero el texto pedía imágenes realistas -continúa Nanen García-Contreras-, realmente es el álbum en el que el proceso ha sido más fluido, ha ido surgiendo de manera natural. La protagonista nació adulta, luego fue Arianna, editora de A Buen Paso, quien me sugirió que con una niña funcionaría mejor, y estuve haciendo pruebas hasta encontrar a la protagonista actual”.

No sé si has pensado en este libro como una herramienta para trabajar con el tema del maltrato, la igualdad, o lo que es lo mismo, el feminismo, por ejemplo, en el aula… “No lo pensé como un álbum “para trabajar valores” porque creo que el álbum infantil debe priorizar el placer literario y estético. Me ilusiona pensar que los lectores disfrutarán con el ritmo, el juego sonoro, que desarrollarán la creatividad a través de la conciencia fonológica y de las imágenes… Pero también es verdad, que ya sólo el título, “No me tigres”, contiene toda una declaración de intenciones”.

“Como en álbumes anteriores, este también me ha servido un poco de catarsis. He sido educada en la sumisión, me ha costado poner límites y hacerme valer; por eso, en este trabajo he volcado parte de esas experiencias, he alzado la voz junto a la protagonista, para decir: ‘¡No me tigres!’ Y con ella, me he sentido “jilguera”. Si sirve para reflexionar sobre ello y como herramienta para trabajar en el aula y fuera de ella, me sentiré también muy satisfecha”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La característica principal es que son imágenes más realistas que combinan la línea y la mancha y el atrevimiento de meterme a poeta”.
Háblanos un poco del uso del color en ese libro. “En las primeras ilustraciones, el magenta chillón representa eso, lo estridente, el grito, ocupando gran parte del fondo, pero conforme la niña va poniendo límites, ese fondo pierde intensidad, pierde protagonismo hasta convertirse en las últimas ilustraciones en agua que fluye. Las imágenes se van tornando más ligeras, más libres, como la protagonista”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica es lápiz de color digital”, afirma Nanen García-Contreras.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. ¿Cómo fue también la búsqueda de las palabras adecuadas? “En cuanto al proceso de realización, ya he comentado que fue muy divertido (y también algo obsesivo) buscando nombres de animales para reordenar sílabas y crear nuevos significados, componiendo las estrofas, cuidando la métrica… Quería darle un tono a lo Gloria Fuertes, salvando las distancias, ¡claro!, pero es una autora que leía desde muy pequeña y fuente de inspiración. He aprendido que este proceso de cambiar de posición sílabas en una palabra se llama metátesis, muy frecuente cuando estamos aprendiendo a hablar. De hecho, me preocupó que pudiese confundir a los pequeños lectores, pero investigando sobre el tema, encontré que los juegos con el lenguaje, pueden ser muy estimulantes para la conciencia fonológica. Como en otros libros texto e imagen nacen casi a la vez para narrar con ambos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un cómic, un reto muy interesante con el que estoy aprendiendo mucho”.
Álbum Ilustrado
Eugenia Alcázar y la libertad de ‘El peluquero invisible’
En Nomepeino vive un peluquero muy especial que hace felices a todos sus habitantes, sin excepción, con sus divertidos y estilosos peinados gratis. Hasta que un día aparece un rico y avaricioso empresario que le contrata bajo sus órdenes y entonces… todo cambia. Así nos presenta la editorial Babidibú ‘El peluquero invisible’, un trabajo de Eugenia Alcázar. Con ella charlamos un poquito más sobre este proyecto en las siguientes líneas.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Todo comienza en mi cabeza con un verso de la poetisa italiana Alda Merini, que traducido dice algo así como “Nadie me peina tan bien como el viento”. Esta frase evoca un sentimiento de libertad y autenticidad. Yo me imaginé a un viento peluquero creando sus peinados libremente, sin imposiciones ni restricciones, o sea, la fantasía de cualquier artista. Pero ¿qué pasaría si perdiese su preciada libertad? A partir de ahí, desarrollé esta fábula (sin pretensiones de convertirlo en fábula)”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un texto sencillo y ameno, escrito con un sutil sentido del humor; una reflexión sobre la dificultad de desarrollar un trabajo artístico cuando anulan tu espontaneidad. Todo ello acompañado de unas ilustraciones frescas y divertidas”, asegura Eugenia Alcázar.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no se si de dibujos en algún cuaderno… “No necesité documentarme ya que es una historia inventada, ni siquiera busqué referencias o información real de peluquerías. Todo está dibujado con conceptos básicos, de ahí sus formas simples y su frescura. En cuanto al proceso, tanto de escritura como de ilustración, siempre lo realizo a mano, porque el ordenador no me inspira (soy como el protagonista de mi cuento, no me llevo bien con la tecnología), únicamente lo uso al final, para pasar el manuscrito y mejorar la calidad de las imágenes”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis ilustraciones en general tienen mucho color pero, paradójicamente, cuando ilustraba mis propios cuentos no lo usaba demasiado -continúa Eugenia Alcázar-. Con ‘El Peluquero Invisible’ he pretendido hacer un cuento más colorista. Por otro lado, una de las cuestiones que me “preocupaban” cuando empecé a ilustrarlo era cómo resolver el personaje de Viento, de alguna forma ya le estaba humanizando porque tenía voz, pero al dibujarlo limitaría la imaginación del lector, así que opté por la solución más sencilla, no dibujarlo”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Las ilustraciones las realicé con lápiz y las coloreé con témpera y rotulador. También incluí collage donde me lo pedía el dibujo”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Desde el principio hasta que el libro ha salido impreso he intervenido en cada uno de los procesos. Me gusta controlarlo todo, hasta la tipografía. Una vez que el manuscrito está aprobado y corregido y las ilustraciones terminadas, viene el trabajo de distribución (texto-dibujo) en cada página, es decir, crear las escenas. Esa labor siempre prefiero hacerla yo, al ser mi propia ilustradora me resulta más fácil. De todo, lo que más me costó fue elegir el dibujo de la portada, la portada de un libro es lo primero que la gente ve y hay que cuidarla mucho”, afirma Eugenia Alcázar.

¿En qué trabajas ahora?, ¿algún proyecto nuevo? “Aparte de hacer colaboraciones como ilustradora y organizar actividades en colegios o bibliotecas con ‘El Peluquero Invisible’, he comenzado a escribir mi próximo cuento, más que escribir a darle vueltas, porque aún no tengo la historia definida. Como dice Haruki Murakami: “Escribir es como abrir una ventana y dejar que el mundo entre en tu habitación”, y yo lo que he hecho es abrir esa ventana”.
Álbum Ilustrado
Sonia María Luce Possentini y la reivindicación de ‘Por mil blusas al día’
‘Por mil blusas al día’ cuenta la tragedia de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York en 1911, en la que un incendio provocó la muerte de 129 obreras. Sesenta y dos de ellas murieron al saltar desde las ventanas, intentando desesperadamente evitar quemarse vivas. La mayoría eran inmigrantes y habían llegado a la isla de Ellis con la cabeza repleta de sueños. La autora elige para narrar la historia un punto de vista muy original: el de una blusa expuesta en el escaparate de una tienda situada enfrente del rascacielos, desde donde lo contempla todo. El de la Triangle Shirtwaist fue el mayor accidente laboral femenino de la época y uno de las acontecimientos históricos que dieron pie a la celebración del 8 de marzo.

El libro no habla solo del incendio, sino que también recrea el nacimiento de las luchas de las mujeres por sus derechos laborales; mujeres que, en las manifestaciones, se atrevieron a pedir no solo pan, sino también rosas. Un trabajo de Serena Ballista y Sonia María Luce Possentini, que edita aquí en España A fin de cuentos, y ganador de No Ficción de los BolognaRagazzi Awards 2025. Con Sonia María Luce Possentini charlamos un poquito más sobre este libro.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia real, ocurrida en 1911, pero también una historia de gran actualidad. Trata sobre la emigración, la lucha por los derechos, la explotación y las muertes en el trabajo. Pero también trata sobre la belleza y la esperanza”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la investigación, la documentación, la experimentación, incluso a los bocetos en un cuaderno… “Sin duda, una extensa investigación histórica, documentos y referencias que me ayudaron a narrar a través de imágenes”, nos cuenta Sonia María Luce Possentini.
¿Cuál fue tu mayor descubrimiento después de todo este trabajo? “Que es un libro actual y atemporal”.
¿Qué fue lo que más te sorprendió tras este proceso? “La capacidad de los niños para comprender de inmediato lo que sucedía a través de las imágenes y, sobre todo, para hacer referencias históricas contemporáneas”.

¿Cómo fue trabajar con Serena? “Conozco a Serena y sus dificultades, y fue un proyecto maravilloso y profundamente compartido”, asegura Sonia María Luce Possentini.
¿Qué significó para ti el reconocimiento de esta obra en Bolonia? “Nunca lo esperé. Fue realmente importante, sobre todo porque un jurado internacional reconoció un libro que considero importante tanto históricamente como en la actualidad. Y, por supuesto, la oportunidad de ver tu obra trascender las fronteras de tu país”.

¿Qué caracteriza tus ilustraciones para este libro? “Me resulta difícil decirlo; dejo que los lectores hagan su propia crítica visual. Sin duda, es un esfuerzo de colaboración entre la editorial y la ilustradora -continúa Sonia María Luce Possentini-. En este caso, trabajar con Fausta Orecchio es un verdadero privilegio, y las cosas bellas nacen, sobre todo, del respeto mutuo. Que es lo que sucedió con este libro”.
¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sin duda, tener la oportunidad de contar la historia del antes, el durante y el después a través de imágenes sin texto, al estilo de un cómic, por así decirlo. Esto ha permitido a los niños y niñas ver la historia incluso en sus facetas ocultas. De dónde vienen, cómo llegaron, y luego la Isla Elis, que es una historia dentro de otra historia. Una comparación con los nuevos «refugios» y, dentro de ellos, cómo vivía la gente”.

¿Qué técnicas usaste? “Lápices de acuarela y témpera”, afirma Sonia María Luce Possentini.
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “En muchas cosas… Sí, tengo un nuevo proyecto que estoy presentando en varias reuniones titulado: «La Canción del Mañana», escrito e ilustrado por mí y publicado por Orecchio Acerbo. Una historia vinculada en este caso al relato de mi abuela”.
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