Álbum Ilustrado
Sol Ruiz nos guía por la vida y obra de Guillermo del Toro
Conozco a un niño al que le aterrorizaban los monstruos. Un día se armó de valor y decidió hablar con uno de ellos. Este es el universo fantástico del director de cine ‘Guillermo del Toro, el niño que pactó con los monstruos’. La editorial Libre Albedrío nos invita a descubrir la biografía de uno de los directores de cine más fantásticos de todos los tiempos: Guillermo del Toro. Una aventura llena de misterios y desafíos, de criaturas extraordinarias y películas inolvidables como Hellboy, La forma del agua, Pinocho o Pacific Rim, entre otras. De la mano de Sol Ruiz, entramos en un universo cinematográfico fascinante y en la vida de un creador único.


¿Dónde está el origen de este proyecto? “El origen es mi anterior publicación ‘El libro secreto de los vampiros’, y es que durante el proceso de documentación averigüé un montón de curiosidades sobre el director de Nosferatu de 1922, Friedrich Wilhelm Murnau, y es que soy una apasionada de este tipo de cosas. Si escribo sobre vampiros, estudio sobre mitos y leyendas, consumo cine relacionado, leo libros sobre el tema… Soy un poco obsesiva con conocer pequeños detalles. Hablando de estas cosas con mi editora, Gema Sirvent, que ya me conoce… ella misma me preguntó si me apetecería ilustrar y escribir sobre un director de cine, y directamente me ofreció poder hacer la biografía de Guillermo del Toro. La verdad es que no podía haber elegido mejor director, amo su cine y en casa habíamos visto sus películas varias veces… Pero esta era la primera vez que hacía algo por encargo, así que le pedí que me dejara un tiempo para estudiar sobre él y ver cómo enfocarlo”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «No quería que fuera una simple biografía, sino que pudiera leerse como una historia -nos cuenta Sol Ruiz-. Profundizando en la vida de Guillermo del Toro me di cuenta de que era un niño que había vencido sus miedos y los había transformado en admiración y respeto por aquellos monstruos que le asustaban, ya que se había dado cuenta de que sufrían por ser diferentes. Creo que es un mensaje que se repite a lo largo de todo su cine, además de otras muchas cuestiones, como el recuerdo, el amor… A través de esa historia de niño, se va construyendo su cine, busqué entre sus vivencias de la infancia relaciones con sus películas, libros que leía de pequeño, películas que le habían marcado, anécdotas que le habían ocurrido de niño… y para cada película encontré a ese Guillermo”.
¿Cómo ha sido el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… Imagino que mucho cine… “Mucha, mucha, mucha documentación, no sólo leí su biografía, ‘Del Toro por del Toro’, de Antonio Trashorras, sino horas y horas del maestro en canales como YouTube, donde habla de su trabajo, de sus películas, da consejos, habla de su vida… Ha sido como asistir a un máster -confiesa Sol Ruiz-. Por supuesto revisionado de todas sus películas por orden cronológico, así podía ir viendo su evolución como director”.


“En este punto tengo que dar las gracias a mi familia que ha pasado varios meses viéndolas conmigo, de hecho fue mi hijo el que se dio cuenta de que había elementos que se repetían de una película a otra, objetos, planos… Hicimos una labor de estudio pormenorizado de cada película. Pero además, conforme iba leyendo sobre él, me di cuenta de que teníamos un montón de cosas en común, dibujos que habíamos visto de niños, películas, lecturas que compartíamos… y si alguna no me la había leído en su momento, lo hice ahora para tener sus referencias y entenderlo, como Cumbres Borrascosas, que lo leí durante este proceso de documentación”.

“En cuanto al dibujo tardé mucho en dar con el personaje del fauno, que para mí era la clave de esta historia -continúa Sol Ruiz-. Hay mucho dibujado, mucho fan art y no quería ver muchas referencias, así que me dejé llevar un poco e hice un pequeño fauno que iba a crecer a su lado. Suelo empezar mis libros con una ilustración completa, donde aparece el personaje principal y un poco refleja la atmósfera que seguirá el resto de ilustraciones. Le mostré la ilustración a Gema en la Feria de Bolonia del año pasado y supe que iba por buen camino”.

“Respecto al personaje de Guillermo del Toro, no tenía mucho material de pequeño, así que de una sola foto que encontré junto a sus hermanos y por descripciones que él hace de sí mismo, creé su personaje de niño. Curiosamente, es el primer libro que ilustro en el que el personaje principal va creciendo a lo largo de muchos años, así que cada ilustración tiene una media de diferencia de edad de entre cinco y diez años. He de confesar que tengo el ordenador lleno de miles de fotos del director, rodando, en estrenos, de artículos… Creo que llegué a soñar con él como si fuera de la familia. Como curiosidad, la imagen de su madre está basada en una foto que encontré de ella de joven”.

“Como era un proceso completo, es decir texto e imagen, escribí primero la historia que quería contar, y luego iba dibujando poco a poco, creo que no hice un storyboard completo, solo dividiendo las escenas según creía que debían aparecer. Y luego fui dibujando una a una”, afirma Sol Ruiz.
¿Cómo era tu relación con el trabajo de Guillermo del Toro antes de este proyecto y cómo ha cambiado tras terminarlo? “Antes de este proyecto su cine me gustaba, tenía ese punto de fantasía oscura que tanto me agrada, pero después de conocer toda su historia lo que siento es admiración absoluta, creo que la gente no sabe realmente todo lo que hay detrás de este director y espero que en este texto se quede reflejado parte de ello. La verdad es que después de estudiar con tanta profundidad me asombra la determinación que tiene, creo que es un punto que ha sido muy importante para conseguir llegar hasta donde ha llegado”.
¿Cual es el trabajo de Guillermo que más te gusta? «Sin duda para mí es ‘El Laberinto del fauno’, me siento identificada con esa niña que vive en un mundo de fantasía… Creo que hasta que no fui mayor no me di cuenta de que era una película muy cruda sobre la guerra… Para mí siempre había sido un cuento de hadas”, asegura Sol Ruiz.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Las ilustraciones tienen muchísimas referencias a su cine, pero creo que solo él podrá darse cuenta. Por ejemplo, el libro está dividido visualmente en dos partes, hay dos paletas de color que aparecen representadas en el cine de Guillermo, una más azul, oscura, terrosa para el mundo real, y otra dorada, roja y brillante para el mundo de fantasía. En este caso utilicé la primera paleta de color para su mundo real, cuando era un niño con el que se metían en la escuela, y la segunda para su cine, cuando su vida se llena; así hay un montón más de detalles. En la ilustración en la que se encuentra con el fauno en su habitación hay detalles de cada una de sus películas, y referencias a toda su infancia, quería hacer un guiño a la película Dentro del laberinto, una de mis preferidas y que también era un referente para él”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica usada es digital, aunque tengo un digital muy basado en manchas y texturas que yo misma realizo y escaneo. Uso máscaras o recortes sobre el boceto a modo de grabado digital”.
Háblame del trabajo en las guardas, que también es interesante… «En las guardas decidí hacerme un Guillermo (risas), que él usaba decorado de otras películas y lo iba reutilizando… Pues yo decidí hacerme este gabinete de curiosidades e incluir de forma secreta elementos de mis libros anteriores. Además él es un gran coleccionista, así que no podía dejar pasar la oportunidad de crear una estantería llena de objetos curiosos que aparecen en sus películas”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. Creo que al finalizarlo me di cuenta de dos cosas, la primera que se había convertido en un homenaje hacia él. De hecho estuve tan implicada durante el proceso de documentación que antes de que se supiera yo incluí en la última página cuál iba a ser su siguiente película -afirma Sol Ruiz-. Hablaba con mi editora y le decía, yo creo que sí, que está trabajando que lo he visto en Groenlandia grabando… y acerté. Y la segunda, la sensación de haber transmitido esta admiración a los lectores. Recibo mensajes diciéndome que después de leerlo han querido ver de nuevo todas sus películas y que las han visto con otros ojos”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Siempre ando en algún proyecto, es algo que también me ha reforzado conocer tan a fondo la figura de Guillermo del Toro, y es que él, siendo tan grande, tiene cajones llenos de historias… Si no estoy con algún encargo, escribo y realizo mis propios proyectos. De momento acabo de publicar como ilustradora ‘Kokoro y el Mar’, escrito por María Belón (proyecto que surgió justo cuando acababa de entregar los artes finales de Guillermo). Después del verano habrá novedades, en las que he estado trabajando, y actualmente estoy inmersa en otra biografía de otro director de la que no puedo dar muchas pistas”.
Álbum Ilustrado
Lulelia nos pregunta ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’
‘¡Mamááá! ¿Sabes dónde está mi lápiz amarillo? ¿Y mi estuche? ¿Y mi mochila?’ Cuando su lápiz favorito desaparece, la pequeña Rita emprende un viaje que la llevará a los lugares más recónditos e inesperados, hasta descubrir que lo que busca nunca estuvo tan lejos como pensaba. Indicaciones equivocadas, animales despistados y alguna estrella con buen ojo para los productos de papelería habitan las páginas de este maravilloso álbum debut de la argentina Lucía Rovira (Lulelia). Con humor y ligereza, la autora construye un delicado universo a dos tintas. Entre trazos de lápiz y un luminoso color amarillo, acompañamos a la artista Rita en un viaje para descubrir aquello que más le gusta. Con Lucía hemos hablado un poco más sobre ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’, editado por Editorial Juventud.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nació como tesis del Posgrado de Ilustración que hice en la Universidad de Buenos Aires. En un principio no sabía si iba a ser un libro, un juego o qué forma iba a tomar. Lo que sí sabía era que me gustaba el concepto de caos como obstáculo por el cual se genere una aventura, que ese obstáculo fuese excusa de entretenimiento y anécdota, en gran parte por experiencia personal, ya que siempre pierdo cosas y armo planes estrambóticos para resolver. Lo lúdico siempre estuvo presente como también la idea de que sea algo gracioso y, a medida que se fue desarrollando el guión, fue apareciendo la idea de búsqueda y de camino dentro de la posible historia, tomando su estructura desencadenada”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar la historia de una niña de unos 5 años que ha perdido su lápiz preferido y dialogará con quien se cruce en su búsqueda atravesando diferentes escenarios para lograr encontrarlo. Es un libro álbum híbrido que contiene recursos de historieta como globos de diálogo y viñetas diversas fragmentando las páginas a medida que la trama se dramatiza”, asegura Lulelia.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nace este personaje? “Tomé de referencia cuentos, cómics, películas o revistas de juegos que tuvieran personajes de niñas con actitud desenvuelta, espontánea, informal y desinhibida como la de Rita, la protagonista. Las referentes fueron desde Mafalda a Pippi Lamstrung. Además, fue autorreferencial porque busqué fotos mías de chiquita y tomé de accesorios los anteojos grandes que siempre se me rompían (o mejor dicho, se me rompen): El hecho de que Rita los tenga con una cinta en el medio del marco refuerza su cualidad inquieta”.
“Cuando empecé a bocetar los escenarios, mis amigas y colegas que tienen hijos/hijas me enviaron imágenes de los juguetes y objetos que podían andar por la casa y por su habitación -continúa Lulelia-. Hasta el último momento seguí agregando objetos en el libro para llenar cada doble página, para mostrar la acumulación de cachivaches y, por otro lado, para homenajear a las personas que me ayudaron a hacer el libro porque no me iba a alcanzar la página de agradecimientos”.
“Como dato de color, el libro trae un señalador (entiendo que en España le dicen “punto de lectura” o “marcapáginas”) con una lista de objetos para buscar además del lápiz… Quizás para Rita no son tan importantes como el lápiz pero andan por ahí tirados algunos pares de medias incompletos”.

¿Por qué el amarillo? “Quería que el lápiz perdido no fuese cualquiera, que sea algo más específico y que además vaya marcando un camino cromático en el libro a medida que avanza la historia. Fue muy fácil elegirlo porque es un color que me gusta mucho y me encanta su combinación con el gris del grafito -nos cuenta Lulelia-. Es el color más brilloso, se usa como resaltador de textos y para dar acentos en el gris de la ciudad (que es donde Rita arranca su recorrido), las señales de tránsito, los cascos de los obreros de la construcción, las maquinarias, muchos taxis e incluso el estereotipo del transporte escolar suele pensarse amarillo… Avanzando hacia la naturaleza podemos pensar en las representaciones del sol y el resto de las estrellas (que tienen su momento importante en el libro), animales de distintas especies, desde leopardos hasta aves… Los rastros de hojas otoñales, las margaritas (de acá viene el nombre del personaje) y también la comida que más me gusta (choclo, papas, queso, huevo…). Si sigo pensando referencias amarillas por supuesto se suma el universo Simpsons y hasta el primer Smile fue amarillo, por lo que los emojis que usamos también lo son”.
“Por otro lado, en distintos momentos de la historia editorial ha habido cubiertas amarillas para que llamen la atención, como la colección las novelas amarillas del siglo XIX o en la colección Robin Hood. También en la editorial Juventud que publica “¿Donde esta mi Lápiz Amarillo?”, podemos encontrar lomos amarillos en el clásico Tintín en español. Rita necesita llamar la atención así que se comunica con ese amarillismo”, confiesa Lulelia. “El amarillo destaca, es un camino… Desde las líneas que dividen los carriles de la ruta o como las baldosas del Camino amarillo de El mago de Oz”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La gran diferencia con otros trabajos es que es mi primer trabajo como autora integral y tuve total libertad al hacerlo. Durante el desarrollo encontré un modo de contar suelto como los trazos y esa forma llegó también a los textos que hice con lettering según el personaje que habla y según el tono con el que habla, creo que eso logró una integración total entre el texto y la ilustración”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabaje con lápiz de grafito al principio y lápices digitales para los archivos finales”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Le dediqué mucho tiempo a la parte de investigación y de guión, desde lo más general hasta los pequeños gestos, idas y vueltas de los personajes, guiños internos, relaciones entre las páginas. Le doy bastante atención a los chistes que se puedan encontrar tanto en el texto como en las ilustraciones. Tal es así que debe haber 2 capas de historias o más.. Me encanta dejar esos detalles para que quien lo lea pueda encontrar en una segunda lectura o años después”, afirma Lulelia.

“El proceso fue similar a la dinámica que vive Rita en el cuento; yendo y viniendo, tomando algo de todos los lugares donde lo estuve dibujando y con quienes compartí el proceso. Hasta que no tuve el guión completo no empecé a dibujarlo, solo tenía apenas bocetado el personaje de la protagonista, pero ni bien terminé de escribir los diálogos, las propuestas de las páginas salieron de una vez porque estaban en mi cabeza. Hacia la entrega final de los archivos, el trabajo fue de pulir los dibujos buscando la manera de “emprolijar” mis bocetos sin perder la expresividad que me gusta en cada momento de cada personaje”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Con respecto a “¿Dondé está mi lápiz amarillo?” se está desarrollando como corto animado. En cuanto a proyectos editoriales tengo en proceso un libro álbum con un escritor español, un cartoné para primeras infancias de mi autoría y, cuando encuentro el momento, sumo una viñeta a un proyecto personal en formato novela gráfica. En paralelo me dedico a la docencia en la facultad y en mi taller de ilustración”.
Álbum Ilustrado
Ramón París acompaña en su viaje a ‘Amiga gallina’
Perro, cerdo y gallina no conocen nada más allá del cercado de su corral. Un día, muertos de aburrimiento, sienten que ha llegado el momento de salir a explorar. Aunque a gallina esta idea no parece hacerle ni pizca de gracia. Acompaña a estos tres amigos en una aventura a través de ríos, montañas y bosques y déjate guiar por la determinación de perro, el asombro de cerdo o la cobardía de gallina. ‘Amiga gallina’ es un cuento dulce y divertido que nos recuerda que lo más importante son los amigos, a pesar de sus defectos o, quizás, exactamente gracias a ellos. Un álbum ilustrado de Juan Arjona y Ramón París que edita A buen paso. Con Ramón hemos charlado un poquito más sobre este libro.
¿Dónde está el origen de este proyecto? “Arianna Squilloni, la editora de A buen paso, y yo coincidimos en una feria de libros en Miami y me comentó que tenía un proyecto en el que había pensado en mí. Una vez de vuelta ambos en Barcelona nos reunimos y me propuso trabajar una reedición de este cuento”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Una historia de tolerancia, aceptación y amor incondicional de la amistad. Pero dicho así suena muy formal; es una aventura de 3 amigos que salen de viaje con muchas, muchas ganas hasta que las cosas se tuercen y la solución a sus problemas llega de la manera más inesperada”, afirma Ramón París.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Una vez me leí la historia y supe que los personajes eran un cerdo, un perro y una gallina, empecé a hacer bocetos en distintos cuadernos, papeles, técnicas, sin demasiado orden; sencillamente todo lo que dibujaba en mis momentos de ocio eran esos 3 animales. Nunca dibujé el entorno o dónde iban a convivir, creía que eso llegaría luego. Hasta que en un momento dado empezaron a aparecer los mismos, es decir, los hiciera como los hiciera empezaban, sospechosamente, a parecerse: el mismo cerdo, el mismo perro, la misma gallina. Casi como si se impusieran en mí. Así que los dejé ser; «supongo que estos son», me dije”.

¿Con cuál de los tres te identificas más? “Supongo que con el cerdo, que se apunta a cualquier plan y vive un poco más distraído -confiesa Ramón París-. Así voy yo por la calle: sé hacia dónde quiero ir pero me pierdo en el contexto”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el recurrente universo animal, que claro, trabajando para literatura infantil no es que sea el más original. Pero sí, dibujo muchos animales todo el tiempo, hago serigrafías de ellos, talleres; a lo mejor debí estudiar zoología o algo parecido, aunque uno nunca sabe si hubiera acabado en el mismo sitio. Lo que sí es que experimenté con una técnica nueva, por más que la realicé en digital. ¿Se puede hablar de diferentes técnicas si tu entorno de realización casi siempre es digital, en una tableta? Hmmm… bueno, igual sí, o por lo menos yo lo sentí totalmente diferente -continúa Ramón París-. En el libro anterior, El hombre dorado, había usado una escala cromática muy limitada buscando una metáfora de la estampación serigráfica. Para ‘Amiga Gallina’ son lápices de colores, trazos con más textura, colores menos planos y línea más discontinua. Vuelvo a usar la doble página para hacer ilustraciones desplegadas a todo lo ancho y largo de página y contar desde la totalidad del formato”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Una vez tuve los personajes empecé con la travesía; literalmente, de eso va: es un viaje, una road movie. Perro y cerdo, que se mueren de aburrimiento, deciden echarse una escapada para ver qué hay más allá; querían tener una aventura que los sacara de su hastío. Gallina duda, pero ante el temor de quedarse sola prefiere irse con sus amigos y vivir la experiencia con angustia. Partiendo del relato de Juan Arjona y de las evocaciones al entorno que hacía, decidí unirme a la aventura a ver adónde me llevaban los animales y realicé una primera secuencia de imágenes a ver como funcionaba la historia, más machas y composición que otra cosa. Luego busqué inspiración en los campos en los alrededores de donde vivo, Cardedeu, y fui construyendo una ruta imaginaria con ancla en la realidad”.


“Siempre trato de dibujar desde mi experiencia personal porque me sirve de apuntador. Hay imágenes que pertenecen a mi entorno y hay otras que quisiera que ya pertenecieran, aderezadas con recuerdos de mi infancia, paisajes en los que estuve. Y así salieron los entornos por los que discurre la historia. Lo demás, un poco más de lo mismo: horas de trabajo hasta que terminaba de perseguirme y dejaba tranquila cada ilustración para que viviera su vida sin mis constantes intervenciones”, nos cuenta Ramón París.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabo de terminar un libro para una editorial americana sobre el sonido; después de un par de meses de intensidad estaba en proceso de recuperación. Y el futuro lo tengo lleno de proyectos, a ver cuál termino: suelo ser bastante disperso y salto de un lugar a otro todo el tiempo, por eso me cuesta sentarme a desarrollar cada proyecto, y si a eso le sumamos todos los micro proyectos en el área de animación y diseño para mantenerme a flote, pues muchos quedan en el tintero. Espero poder terminar una biografía ilustrada que estoy haciendo de un científico del siglo XVIII, la cual además estoy escribiendo yo mismo. Ya veremos…”
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Miguel Pang y sus lectores y lectoras en el Retiro
El ilustrador Miguel Pang es el autor del cartel de la Feria del Libro de Madrid 2026. Con él hemos querido charlar un poquito más sobre este trabajo, cómo llega a sus manos, cómo fue el proceso de desarrollo de la idea, y también de cómo los y las diferentes personajes del cartel, siguen cobrando vida propia fuera del propio cartel.

¿Cómo nace este proyecto? ¿Qué supone para ti recibir un encargo de estas características? “Recibí un correo de la Feria de Libro un domingo por la mañana y desde allí todo fue muy fluido. Hablamos con Eva Orúe por teléfono y luego se sucedieron un viaje a Madrid para conocer de cerca el sitio donde tiene lugar la feria, el paseo de carruajes del Retiro, reuniones y dibujos en las libretas. Un encargo de este tipo es una alegría y un gran compromiso”, asegura Miguel Pang.
¿Qué has querido reflejar en tu propuesta? “Con mi propuesta quería reflejar el tema principal de la edición de la Feria del libro de este año, el humor. Lo he querido hacer con lectores y lectoras en posturas extrañas, personajes que iban apareciendo en mis libretas una y otra vez”.


¿Cómo ha sido el proceso previo a la imagen que finalmente vemos? Ideas, bocetos,… “El proceso anterior ha sido muy largo. Nada más que cuatro libretas. Una libreta inicial con dibujos del viaje a Madrid y el Retiro, del encuentro con las organizadoras para tener un brief más acotado. Con un dibujo obsesivo de querer captar todo lo que podía en esos días de escapada a Madrid”.


“Luego -continúa Miguel Pang-, dos libretas pequeñas donde me sumergí en el tema propuesto por la feria y también la incertidumbre de intentar explorar caminos inexplorados. Y finalmente una última libreta donde fui concretando más y donde ya aparecen las primeras propuestas de cartel y las exploraciones del último cartel”.



¿Con que técnica has trabajado? “La técnica del cartel es gouache sobre un formato de papel bastante grande. Al pintar el final tuve la necesidad de pintarlo a un tamaño más grande de lo que estoy habituado, porque el mismo cartel y los personajes me lo pedían”.
“Pero antes de la técnica creo que sobretodo ha sido más importante el trabajo con el calibrado Uniball o pilot en las libretas. Toda esa exploración anterior ha sido esencial y esos bolígrafos que corren tanto, me permitían poder dibujar sin parar, sin dejar un espacio para pensar reflexivamente. Cuando esbozo me gusta dibujar pensando y que el pensamiento y el dibujo fluyan. Una vez esbozado viene el análisis”, asegura Miguel Pang.

En el cartel vemos varios personajes, ¿con cuál de ellos te irías a dar una vuelta por la Feria del Libro de Madrid? “Con todos”.
Estos personajes van a seguir su camino y además en otras firmas artísticas. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Estos personajes como casi todo en mi trabajo se van entremezclando y en este caso se están transformando en esculturas (podéis ver algunas imágenes del proceso escultórico en el canal de Instagram de Miguel). Cuando acabé el cartel necesitaba que tomaran vida en tres dimensiones, así que volví a retomar el modelado en barro que hacía veinte años que no tocaba. Me hace mucha ilusión y estoy muy feliz de cómo están quedando. Espero poderlas presentar en la feria del libro”, nos cuenta Miguel Pang.

Y por último, que nos puedes contar de tus trabajos futuros. ¿En qué andas metido? “Ahora con dos álbumes por acabar y dos cómics en los cuales llevo ya un tiempo trabajando. Los cómics son proyectos personales. Uno es fruto y continuación de un cómic breve que quedó seleccionado en el Premio Ara de Cómic y que saldrá publicado pronto. Este trata sobre mi experiencia con el racismo en Barcelona desde mi infancia hasta ahora. El otro cómic trata de la historia de mi familia, que huyó de la guerra en Camboya y es en el que llevo más tiempo trabajando, con pausas entremedias y que espero poder acabar y publicar un día”.
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