Entrevistas
Margarita del Mazo y Ester García nos presentan a ‘Valeria’
Valeria había aprendido muchas cosas en el colegio. Sabía de números, letras y colores. Andaba mucho en las nubes, pero su timidez la hacía caminar mirando al suelo hasta que un día levantó la mirada para enfrentarse al viento. Entonces, descubrió aquello que nunca había visto. Margarita del Mazo y Ester García están detrás de este álbum ilustrado que edita Cuento de Luz. Con ellas dos hemos charlado un poquito más sobre este bonito proyecto.

¿Cómo nace este proyecto? Margarita del Mazo: “Debo empezar diciendo que Valeria es, quizás, el proyecto que me toca más de cerca a nivel personal. Nace de mis miedos y temores como madre. Alguien me ha dicho, no hace mucho, que “criar es un sufrir” y es una gran verdad. También es cierto, que es lo más hermoso del mundo, pero se sufre, y mucho. Sobre todo, sufrimos por lo que no queremos que sufran nuestros hijos y nuestras hijas, por querer evitarles sufrimientos o, más bien, por lo que “consideramos” puede ser un sufrimiento para ellas y para ellos, aunque a veces no lo sea. Una de mis hijas se llama Valeria. Es la Valeria de esta historia. El texto lo escribí hace mucho más de una década. Aunque ha mejorado con los años y aún más al bailar junto a las ilustraciones de una de las más grandes. Cuando Ana Eulate, la editora de Cuento de Luz, supo del proyecto, le encantó. Fue ella quien me dijo que Ester sería una gran compañera de viaje. Puedes imaginar mi alegría al recibir esa propuesta. Había que esperar, eso sí, pero para mí lo más importante es que el proyecto en el que trabajo salga bien y la espera nunca me preocupa. Ha tardado en llegar, pero ya la tenemos aquí y es de una increíble belleza”.
Ester García: “Valeria” surge de la propuesta de Cuento de Luz, la editorial, y de las ganas que teníamos tanto Margarita como yo de hacer algo juntas desde hacía bastante tiempo. ¡Así que fue el cóctel perfecto! Yo recibí el texto por parte de la editorial, y a partir de ahí tuve total libertad para trabajar. Estuve en contacto con Margarita durante el proceso y entre ambas comentamos posibilidades, enfoques y puntos de vista. Fue muy interesante, aunque yo soy lenta y os confesaré que el proyecto tardó un tiempo bastante largo en cocinarse. Pero a fuego lento, todo sabe mejor…”

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Margarita del Mazo: “Encontrarán la calidez de unas imágenes increíbles que cuentan muchas cosas y un texto que habla de la timidez sin ninguna pretensión, sin intentar aleccionar a nadie. Encontrarán una historia que es la historia de muchas niñas y niños a los que solo hay que darles tiempo y algunas herramientas, claro que sí, para que vayan abriéndose al mundo. La vida (el viento) y lo que en ella nos va sucediendo nos ayuda a despertar sin perder nuestra esencia. La historia que van a encontrar es tierna y auténtica, como su protagonista”.
¿Qué te pareció la historia de Margarita la primera vez que lo leíste? Ester García: “Me resultó muy tierna y veraz, y me sentí muy identificada con el personaje de Valeria. Entendía su timidez desde mi propia niñez, lo cual me hizo conectar mucho con ella. Me pareció un texto muy cercano. Además, saber que Margarita se había basado para escribirlo en la propia infancia de su hija Valeria, lo hacía muy especial e íntimo. Supo cómo hilar las palabras con una sensibilidad extraordinaria”.

¿Quién es Valeria? Margarita del Mazo: “Valeria es una conejita muy tímida que desconoce sus poderes, y tiene muchos como: su voz, su risa, sus abrazos… Es un personaje que adora la naturaleza con la que juega feliz porque es un espíritu salvaje y libre; un ser excepcional, diferente y único que tiene una forma muy particular de ver el mundo y también de vivirlo. Los poderes de Valeria están, sobre todo, en su alma honesta, en lo que de verdad es y en cómo es. Así es como todos la quieren cuando la descubren, cuando se muestra tal cual es. El personaje no cambia a lo largo del libro, simplemente logra apreciar lo que antes no había visto porque no miraba en esa dirección”.
¿Qué tal el trabajo con Ester? Margarita del Mazo: “Sencillamente impecable. Es un libro hecho para la delicadeza de los pinceles de Ester García. Conocía a Ester personalmente y ella sabe lo mucho que la admiro. Tenía muchas ganas de compartir un proyecto con ella. Es como lo que ilustra, adorable, delicada y única. Me encanta la paleta de colores. Nunca imaginé esta historia con animales. Cuando me lo propuso Ester, simplemente confié. Hice bien porque el resultado es extraordinario. Me gustó mucho el juego con los caracoles. Me enamoré de la imagen final, cuando todos sus compañeros andan jugando con el sombrero, mientras Valeria aparece bailando feliz, sintiéndose libre. No ha perdido su esencia en absoluto. Pero se atreve a mirar el mundo y a disfrutarlo de otro modo permitiendo a los demás que entren en él en determinadas ocasiones. Es genial el guiño a “La máscara del león”. Qué bien plasmado está el personaje de Raúl (la ardilla), ese compañero, más que inquieto, con su oreja partida y su pierna escayolada. Es una delicia pasearse por las ilustraciones de Valeria. El destino quiso que este libro fuese para ella y así ocurrió”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? Ester García: “En el texto de Margarita no aparecían personajes animales. Ella había imaginado esta historia protagonizada por niños, pero yo la visualizaba en mi cabeza de forma distinta. Para mí, los animales son una manera de representar de forma más general un tema, y creo que los niños tienen la capacidad de empatizar mucho con ellos. Como decía, el texto me hizo conectar de forma profunda con mi propia niñez y mis intereses, alegrías y miedos de aquella época. Así que regresé a algunos libros de mi infancia temprana, y allí apareció Richard Scarry. Mi madre tenía libros suyos que nos leía a mi hermano y a mí desde siempre. Quise abordarlo desde ese punto, y hacer un homenaje (salvando las distancias por supuesto) a las ilustraciones repletas de animales fabulosos y divertidos que plagaban sus libros, con las que tanto disfruté y disfruto”.
¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? Ester García: “No sabría decir exactamente qué hay de diferente, ya que todos los proyectos son distintos. Sí que es cierto que en cada libro trato de entrar dentro de la historia y trabajarla desde donde me nace, con la técnica o el enfoque que siento necesarios. Creo que todos estos procesos tienen una parte intuitiva. Me ha gustado mucho poder trabajar en contacto con Margarita en esta ocasión, y hay elementos del texto o de la ilustración que fuimos ajustando o cambiando juntas para darle forma y unidad a la historia. Eso no siempre pasa en todos los proyectos, pero creo que cuando sucede y hay ilusión por ambas partes y respeto por el trabajo del otro, siempre es enriquecedor y beneficioso para el resultado del libro. Ahora estamos muy felices por su acogida, porque en menos de un mes desde su llegada a librerías y gracias al trabajo de Cuento de Luz, la segunda edición ya salió a la venta”.
¿Con qué técnicas trabajaste? Ester García: “He trabajado con grafito, lápices de colores y retoque digital. Me gusta mucho emplear la técnica analógica siempre que es posible, pues soy muy feliz durante el proceso de trabajo a mano”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. Ester García: “Recuerdo que comencé planteando algún pequeño boceto con niños, pero no lo veía claro. Así que le propuse a Margarita la idea de hacer un libro con animales, cosa que al principio le pilló por sorpresa, pero aceptó enseguida. Me gusta muchísimo más ilustrar animales siempre que tengo ocasión, ¡no lo puedo negar! Así que comencé a buscar a Valeria, y tras algunas pruebas, llegué a la conclusión de que fuese una coneja. Las orejas aportaban mucho juego para que un personaje tímido pudiera comunicarse de forma no verbal: podían mostrar muy fácilmente su estado de ánimo, incluso llegar a cubrirle la cara para esconderse. Quería jugar con la expresividad de sus orejas a la hora de mostrar su timidez, tema clave y central de este álbum, y me parecían un elemento interesante. Los fondos son muy sencillos, planos, situando toda la atención en el personaje de Valeria y su expresividad, en lo que sucede en la historia. Me apetecía conseguir un libro íntimo, no tanto de paisaje y entorno. A la vez que tuviera pequeños detalles que poder seguir a lo largo de la historia: el pequeño caracol, el sombrero, un pájaro…”
“Una vez que tuve claras esas premisas, me puse a trabajar elaborando un pequeño storyboard muy sencillo y a lápiz, que compartí con Ana, editora de Cuento de Luz, y con Margarita -continúa Ester García-. Una vez que ya estaban claras las decisiones de las escenas, comencé a trabajar en la primera ilustración final. Cuando conseguí el tono adecuado, continué con el resto del libro”.



¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? Ester García: “Sobre todo, que cada proyecto requiere de una reflexión, unos tiempos y una toma de decisiones, y que los desarrollos de los libros se benefician cuando hay márgenes amplios de trabajo. Ojalá siempre pudiéramos trabajar con libertad creativa y temporal. También a seguir más el instinto para la creación de un personaje”.
¿En qué estás trabajando ahora? Ester García: “En una colección para peques sobre animales y sus familias, de la que pronto verán la luz los dos primeros títulos. A su vez, estoy trabajando en varias ilustraciones a más corto plazo, que pertenecen a diversos proyectos de magazines, packaging, etc… Y también ando con ganas de tener tiempo para retomar proyectos personales que están en el cajón”.
Cómic
Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones
‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

En ‘Clockilandia’, Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.
¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.
¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”
Álbum Ilustrado
Ramón París acompaña en su viaje a ‘Amiga gallina’
Perro, cerdo y gallina no conocen nada más allá del cercado de su corral. Un día, muertos de aburrimiento, sienten que ha llegado el momento de salir a explorar. Aunque a gallina esta idea no parece hacerle ni pizca de gracia. Acompaña a estos tres amigos en una aventura a través de ríos, montañas y bosques y déjate guiar por la determinación de perro, el asombro de cerdo o la cobardía de gallina. ‘Amiga gallina’ es un cuento dulce y divertido que nos recuerda que lo más importante son los amigos, a pesar de sus defectos o, quizás, exactamente gracias a ellos. Un álbum ilustrado de Juan Arjona y Ramón París que edita A buen paso. Con Ramón hemos charlado un poquito más sobre este libro.
¿Dónde está el origen de este proyecto? “Arianna Squilloni, la editora de A buen paso, y yo coincidimos en una feria de libros en Miami y me comentó que tenía un proyecto en el que había pensado en mí. Una vez de vuelta ambos en Barcelona nos reunimos y me propuso trabajar una reedición de este cuento”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Una historia de tolerancia, aceptación y amor incondicional de la amistad. Pero dicho así suena muy formal; es una aventura de 3 amigos que salen de viaje con muchas, muchas ganas hasta que las cosas se tuercen y la solución a sus problemas llega de la manera más inesperada”, afirma Ramón París.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Una vez me leí la historia y supe que los personajes eran un cerdo, un perro y una gallina, empecé a hacer bocetos en distintos cuadernos, papeles, técnicas, sin demasiado orden; sencillamente todo lo que dibujaba en mis momentos de ocio eran esos 3 animales. Nunca dibujé el entorno o dónde iban a convivir, creía que eso llegaría luego. Hasta que en un momento dado empezaron a aparecer los mismos, es decir, los hiciera como los hiciera empezaban, sospechosamente, a parecerse: el mismo cerdo, el mismo perro, la misma gallina. Casi como si se impusieran en mí. Así que los dejé ser; «supongo que estos son», me dije”.

¿Con cuál de los tres te identificas más? “Supongo que con el cerdo, que se apunta a cualquier plan y vive un poco más distraído -confiesa Ramón París-. Así voy yo por la calle: sé hacia dónde quiero ir pero me pierdo en el contexto”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el recurrente universo animal, que claro, trabajando para literatura infantil no es que sea el más original. Pero sí, dibujo muchos animales todo el tiempo, hago serigrafías de ellos, talleres; a lo mejor debí estudiar zoología o algo parecido, aunque uno nunca sabe si hubiera acabado en el mismo sitio. Lo que sí es que experimenté con una técnica nueva, por más que la realicé en digital. ¿Se puede hablar de diferentes técnicas si tu entorno de realización casi siempre es digital, en una tableta? Hmmm… bueno, igual sí, o por lo menos yo lo sentí totalmente diferente -continúa Ramón París-. En el libro anterior, El hombre dorado, había usado una escala cromática muy limitada buscando una metáfora de la estampación serigráfica. Para ‘Amiga Gallina’ son lápices de colores, trazos con más textura, colores menos planos y línea más discontinua. Vuelvo a usar la doble página para hacer ilustraciones desplegadas a todo lo ancho y largo de página y contar desde la totalidad del formato”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Una vez tuve los personajes empecé con la travesía; literalmente, de eso va: es un viaje, una road movie. Perro y cerdo, que se mueren de aburrimiento, deciden echarse una escapada para ver qué hay más allá; querían tener una aventura que los sacara de su hastío. Gallina duda, pero ante el temor de quedarse sola prefiere irse con sus amigos y vivir la experiencia con angustia. Partiendo del relato de Juan Arjona y de las evocaciones al entorno que hacía, decidí unirme a la aventura a ver adónde me llevaban los animales y realicé una primera secuencia de imágenes a ver como funcionaba la historia, más machas y composición que otra cosa. Luego busqué inspiración en los campos en los alrededores de donde vivo, Cardedeu, y fui construyendo una ruta imaginaria con ancla en la realidad”.


“Siempre trato de dibujar desde mi experiencia personal porque me sirve de apuntador. Hay imágenes que pertenecen a mi entorno y hay otras que quisiera que ya pertenecieran, aderezadas con recuerdos de mi infancia, paisajes en los que estuve. Y así salieron los entornos por los que discurre la historia. Lo demás, un poco más de lo mismo: horas de trabajo hasta que terminaba de perseguirme y dejaba tranquila cada ilustración para que viviera su vida sin mis constantes intervenciones”, nos cuenta Ramón París.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabo de terminar un libro para una editorial americana sobre el sonido; después de un par de meses de intensidad estaba en proceso de recuperación. Y el futuro lo tengo lleno de proyectos, a ver cuál termino: suelo ser bastante disperso y salto de un lugar a otro todo el tiempo, por eso me cuesta sentarme a desarrollar cada proyecto, y si a eso le sumamos todos los micro proyectos en el área de animación y diseño para mantenerme a flote, pues muchos quedan en el tintero. Espero poder terminar una biografía ilustrada que estoy haciendo de un científico del siglo XVIII, la cual además estoy escribiendo yo mismo. Ya veremos…”
Cómic
Antonio J. Jiménez y el miedo a las bombas literales y metafóricas
La vida de varios personajes se cruza un día cualquiera, un 22 de marzo, en el que, como en todos, el sol viene por el este y, antes de que se vaya por el oeste, habrá quien se enamore, quien pierda a un amigo, quien cuide de su madre enferma, quien nazca, quien llegue al trabajo tarde y cansado de todo. Un día en el que todo puede cambiar, mientras en otro lugar (siempre en otro lugar), las bombas caen, y el fin del mundo parece posible. Mientras los medios de comunicación informan de los conflictos que asolan medio mundo, varios personajes nos muestran cortes de su cotidianeidad: sus trabajos, sus relaciones sociales, sus desamores. En el futuro, en forma de un magistral prólogo, la amenaza se materializa en forma de bombas cayendo y vidas en peligro. El fin del mundo que nadie quiere ver.
Cada capítulo de ‘Viene del Este’ recorre las 24 horas del día y aborda una problemática contemporánea: el individualismo; la ceguera mental; la enajenación que provocan las nuevas tecnologías; la percepción selectiva. Mecanismos de evasión para seguir con la vida. De este cómic hablamos con su autor, Antonio J. Jiménez.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: el contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, en el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, afirma Antonio J. Jiménez.
Actualmente y desde hace, por desgracia, bastante tiempo, ese sonido de bombas se escucha en muchos puntos del mundo. ¿Cómo influye todo eso también en este cómic? “Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado, como dice el prólogo. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”.
Todo esto se refleja también en tu trabajo de una forma singular, por ejemplo con las noticias de la radio que en el cómic se convierten en frases que atraviesan las viñetas… Háblanos un poco de este recurso. “Hilando con la pregunta anterior, el contexto informativo de aquel día concreto fue vital en mi proceso creativo. Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrun de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro -continúa Antonio J. Jiménez-. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etc.”

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como dije al principio, algunos de los capítulos ya estaban dibujados como historias cortas. Una vez que decidí que quería que todas formaran parte de algo mayor, empezó una revisión y reestructuración de estas, manteniendo la esencia original de cada una. Esta revisión incluyó una sincronización de todas en el tiempo, junto con algunas nuevas que terminaron de hilarlo todo. Con un guión más o menos armado, elegí el día en el que sucedería la historia: el 22 de marzo de 2024. En este se daban varias condiciones que me resultaban evocadoras. Así, recopilé toda la información que pude sobre los eventos que discurrieron por aquellas 24 horas. Y con todo esto, empecé a dibujar. Finalmente en la novela gráfica ha acabado entrando una pequeña parte de todo lo recopilado, pero creo que a mí, a nivel vital, me influenció en mi proceso creativo. De algún modo mitifiqué el día”.
¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “La propia constancia que supone hacer algo largo. El sacar tiempo y dedicación para ver cómo avanza muy poco a poco. Sacar adelante un proyecto así me ha hecho relacionarme con él de una manera, en ocasiones, obsesiva. Llegue exhausto al final del proceso”, confiesa Antonio J. Jiménez.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.
Una de las cosas que más nos llaman la atención y también más nos gustan es ese salirse de la viñeta tradicional, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, los mensajes de WhatsApp,… danos algunas pinceladas de estos recursos. “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina. Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, nos cuenta Antonio J. Jiménez.

Y otro recurso son esos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.
Y las páginas de la librería… juegas con la distribución de la página y con portadas de otros cómics y libros que esbozas, podríamos decir, pero que son identificables, al final parece que las viñetas son estanterías… Háblanos un poco de cómo se te ocurrió esta idea y del modo de resolverla… “Dicha doble página es una pincelada a la cantidad de novedades que salen hoy día, con una calidad indudable, y que a veces pasan desapercibidas por el ritmo de publicación frenético de algunas editoriales. El porqué están dibujadas así prefiero no revelarlo pues, por poco que el lector se fije en las páginas previas y posteriores, intuirá la razón. En general en el libro no hay ninguna decisión estilística y narrativa que no estén ahí sin una razón, descubrirlas es parte del juego que propongo, y de algún modo va en contra de ese consumo rápido en el que nos están domesticando. Aun así, siendo consciente de la realidad, intenté hacer un libro que fuera agradable desde su primera lectura”, asegura Antonio J. Jiménez.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Debido a que viajo bastante y mi zona de trabajo suele cambiar constantemente, estoy acostumbrado a hacer todo en digital. Aunque, ya que al principio trabajaba en analógico, en mi método sigo las fases típicas del proceso de hacer un cómic: guión, storyboard, lápices, tinta y color. No obstante mantengo un diálogo bastante fluido entre todas estas partes, permitiéndome improvisar más o menos en función de cómo quiero contar cada página”
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente he retomado la fase de investigación y guión de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarme con ‘Viene del Este’. Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas. Todo ello lo estoy compaginando con diversos encargos de ilustración que voy recibiendo”.
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