Entrevistas
Alessandra Maria ilustra con pan de oro ‘Piel de Asno’
Una nueva versión del cuento clásico, basado en las versiones y adaptaciones de los textos de Charles Perrault y los hermanos Grimm, y de la película de Jacques Demy. Las elegantes ilustraciones de la artista estadounidense Alessandra Maria combinan con maestría el grafito, la tinta y el pan de oro. Benjamin Lacombe es el director artístico de esta colección de cuentos clásicos de la literatura infantil publicada por Edelvives que reúne algunas de las obras más conocidas y queridas por los lectores, renovadas a través de la mirada personal de cada uno de sus extraordinarios ilustradores. Nosotros hemos hablado con la autora de estas maravillosas ilustraciones para ‘Piel de asno’.

¿Cómo nació este proyecto? Alessandra Maria: «Nunca antes había hecho un libro para niños, y Benjamin Lacombe se acercó a mí para preguntarme si estaría interesada. Al principio, no estaba segura de poder hacerlo, porque es una cantidad sustancial de trabajo; pero lo resolvimos donde podía tomar más tiempo de lo que originalmente pensé, y me permitió producir el trabajo».
¿Qué encontramos dentro de este libro? «Piel de Asno es una historia sobre una niña que desafía a su padre, desafía las expectativas de la sociedad sobre ella y que sigue su propio corazón para hacer lo que sabe que es lo correcto. Es un libro sobre defenderse y sobre conocer lo que es correcto».

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. Son diferentes… «Siempre me he inspirado en artistas del Renacimiento e imágenes medievales: Fray Angelico, Botticelli, Da Vinci, etc. Y, por supuesto, Klimt», nos cuenta Alessandra Maria.
Cuéntanos algo sobre las técnicas utilizadas en este libro. «Mi trabajo está hecho en papel teñido con tinta de nogal, con carbón y dorado con pan de oro de 23 quilates. Me encanta dibujar, siempre ha sido mi medio de elección, y el carbón en particular siempre ha tenido más sentido para mí».

¿Cómo fue el proceso de hacer este libro? «¡Fue maravilloso! Todo el proceso fue una alegría; Nunca antes había hecho tantas obras de arte, y al principio estaba un poco intimidada -asegura Alessandra Maria-. Pero una vez que me puse al ritmo de hacer el trabajo, todo fue fácil. Fue muy divertido pensar en diferentes ideas y conceptos para los diferentes lugares y los personajes».
¿Qué dirías que has aprendido trabajando en este libro? «Aprendí un nuevo proceso para dibujar y crear nuevos mundos y paisajes, animales y personajes. Aprendí todo sobre el proceso de producción de un libro para niños y cómo estas cosas normalmente se unen. Todo fue una alegría».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «En este momento me estoy preparando para una exposición individual con mi galería, Galerie Fledermaus, además de algunas comisiones y proyectos a gran escala. 2020 va a ser un gran año».
Cómic
Sun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’
Cuando resultó seleccionado para viajar al espacio, fue el objeto de admiración de sus compañeros de estudios. Ahora, tras años realizando un trabajo monótono y posiblemente inútil, su vida parece menos envidiable. No solo no ha prosperado, sino que ha perdido todo el interés en hacerlo. Solo muy de tarde en tarde regresa a la Tierra, pero en su última visita se produjo un reencuentro. El recuerdo de ese día en que, junto a su única amiga, paseó por el parque y recordó unos pelícanos eléctricos que ya no existen será determinante para él. ¿Qué sentido tendría repetir un día que ya fue perfecto? ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’, editado por Fulgencio Pimentel, es el último trabajo de Sun Bai, una de las voces más interesantes surgidas en el ámbito de la BD en la última media década. Aprovechando su reciente visita a nuestro país, hablamos con ella un poquito más sobre este trabajo.

¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Qué te impulsa a crear esta historia? “Al principio era un fanzine que creé en 2019 y que presenté en el Off del festival de Angoulême. Mi editor César lo descubrió en ese momento. El nacimiento de esta historia viene de mi experiencia personal: como el protagonista, dejé mi ciudad natal y hoy vivo en Francia. Cada vez que vuelvo a mi ciudad, tengo la sensación de conectarme a otro servidor, como si entrara en otra realidad. La historia nació de la nostalgia por mi ciudad natal y de la búsqueda de un equilibrio entre esas diferentes realidades. Como los personajes del libro, yo también echo de menos los momentos que pasé con mis amigos dando paseos en patines con forma de cisne por el lago del parque”, nos cuenta Sun Bai.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Espero que encuentren ante todo una atmósfera, un momento suspendido y tranquilo. Quizás les den ganas de fumarse un cigarrillo o de tomarse un café”.

Háblanos un poco de las ilustraciones. ¿Qué dirías que tienen de característico? “Lo que me interesa de la ilustración es siempre la narración. No creo que se aleje demasiado de mi trabajo en el cómic.
Lo que las caracteriza, diría que son los personajes, las relaciones humanas entre ellos y las historias que existen detrás -continúa Sun Bai-. Como cuando hago un cómic, siempre me pregunto qué ropa llevan y qué tipo de vida llevan más allá de lo que se muestra. Con las naturalezas muertas es lo mismo: siempre pienso en quién podría usar esos objetos”.

Nos gustaría que nos contaras algo sobre el uso del color en este proyecto, el azul… “El azul es el color dominante del libro. El primer fanzine lo imprimí en casa con una impresora de escritorio. Usaba principalmente el cian, el amarillo y el azul. Luego conservé esa paleta para el libro. Decidí mantenerla por ese aspecto vaporoso, casi desvanecido, que produce esa técnica. Como el humo de un cigarrillo suspendido en el aire”.
En otra ocasión hablamos de ‘La playa más bonita del mar del Norte’. Nos hablabas entonces de una historia sobre el «fin del mundo». En este nuevo cómic, ¿ese mundo ya no existe? “Podría existir en otra realidad. Creo que nunca he abandonado del todo esa idea; en mis narraciones, el tiempo no es necesariamente lineal. El pasado, el presente y algunas posibilidades del futuro pueden a veces coexistir. En una de ellas, el mundo quizás ya haya desaparecido; en otra, algunos personajes siguen viviendo historias distintas. Todas esas realidades pueden existir de forma simultánea”, asegura Sun Bai.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Dibujar una historia que contiene varias realidades es bastante agotador. La próxima vez, igual me lo pienso dos veces antes de elegir realidades tan complejas de entrelazar :)”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Por lo general, en cuanto tengo una idea, empiezo a dibujar un storyboard muy en borrador. Trabajo el texto, los diálogos y las imágenes a menudo al mismo tiempo. Es raro que escriba un guión completo antes de empezar. Según el proyecto, a veces preparo un esquema o un resumen. Después desarrollo el storyboard, luego trabajo el dibujo a línea y, por último, el color. Por supuesto, también hay muchas conversaciones con mi editor a lo largo de todo el proceso”, confiesa Sun Bai.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Hay algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto de cómic, una historia de amor. Trata principalmente sobre hombres solitarios y las mujeres a las que nunca llegarán a alcanzar”.
Álbum Ilustrado
Marta Sevilla nos descubre a ‘Mi amigo el monstruo’
El protagonista lleva años habitando las profundidades del agua. Ha oído muchas historias sobre un monstruo terrible que, según dicen, vive allí… pero nunca lo ha visto. Mientras observa a todos desde la distancia se pregunta cómo será tener un amigo. Al salir a la superficie descubre por fin a ese ser extraordinario del que todos hablan. Sin miedo y con curiosidad, se acerca a él y nace una amistad sincera que desafía los rumores y las apariencias. ‘Mi amigo el monstruo’ es una historia que invita a preguntarse quién es realmente el monstruo y que celebra la amistad, la empatía y la mirada del otro sin prejuicios. Un trabajo de Marta Sevilla que edita Tres Tigres Tristes. Con Marta charlamos un poquito más sobre este álbum ilustrado.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto nace, como cualquier proyecto personal, de una mezcla entre preguntas que me hago sobre la vida y las relaciones, y un momento vital concreto. Estaba reflexionando mucho sobre las conexiones, la soledad y la amistad en una época de mi vida en la que, además, empecé a obsesionarme con el monstruo del lago Ness”.
“Comencé a leer mucho sobre él, sobre la historia que hay detrás, sobre todo lo que se dice y se cuenta, y de pronto apareció esta historia en mi cabeza. Sé que hay gente que cuenta experiencias parecidas, pero fue exactamente así: me vino de golpe. Escribí el texto de un tirón y dibujé los primeros bocetos también de una manera muy impulsiva, casi sin detenerme -confiesa Marta Sevilla-. Curiosamente, esto nunca me había pasado antes. La versión final del libro es muy parecida a la primera. Apenas sufrió cambios durante el proceso”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un libro sobre el valor de la vida, la amistad, las conexiones y los intereses o deseos que nos movilizan y nos llevan a acercarnos a los demás. Creo que es un libro que habla de ser diferente y, al mismo tiempo, de entender que todos somos diferentes. Hay algo de aceptar lo propio para poder aceptar también lo propio de los demás, y es precisamente eso lo que permite conectar. Además, encontrarán unas ilustraciones completamente analógicas, realizadas con tinta, monotipo, lápiz, plumilla… Imágenes que espero que tengan carácter y calidez, y que dialogan constantemente con el blanco, con el vacío y con el mar”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación o pruebas. ¿Cómo nace este personaje? “Como te comentaba antes, fue un proyecto personal que surgió de una manera muy natural y orgánica. Yo no me senté a pensar en hacer un libro. Simplemente estaba atravesando un momento en el que me hacía muchas preguntas, seguía trabajando en mis encargos habituales y leyendo cosas que me interesaban por puro placer”, nos cuenta Marta Sevilla.

“Fue entonces cuando, leyendo sobre el monstruo del lago Ness, apareció este personaje en mi cabeza junto con la primera frase del libro. A partir de ahí fui tirando de ese hilo. Obviamente, el monstruo del libro no es Nessie, pero el punto de partida sí fue ese personaje mítico. Mientras leía sobre él pensé: si hubiera existido, ¿qué solo tendría que haberse sentido? Siendo el único de su especie, viviendo durante tantísimos años… pensé que sería normal que, de vez en cuando, hubiera querido dejarse ver”.
¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “En este álbum el color es fundamental. Si te digo la verdad, soy una entusiasta del color en general, tanto en mis proyectos como en mis intereses personales, pero aquí me permití utilizarlo directamente como una herramienta narrativa. El blanco y el espacio vacío hablan de algo muy importante en la historia. El verde, que es el color del monstruo, habla de su singularidad, de aquello que lo hace diferente”, asegura Marta Sevilla.
“Cuando el monstruo está en su hábitat, aparece como una gran masa verde y texturada dentro de un mar blanco, mientras que el resto del mundo se mueve entre grafitos, blancos y negros. Hay dos personajes en este libro y ambos tienen color. Comparten algunos tonos y, cuando se encuentran, aparece además un nuevo color: el rosa. Me gustaba la idea de que la mezcla de sus singularidades ampliara también la paleta del libro”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos como Pipo y Bruma? “En este libro me permití mucha libertad. Creo que, precisamente porque surgió de una manera tan orgánica y porque respondía antes a una pregunta personal que a una intención de ser publicado, trabajé con menos filtros. En un principio ni siquiera pensé que alguien fuera a verlo. La principal diferencia con Pipo y Brumaes que aquel fue mi primer proyecto personal. Tardé mucho tiempo en hacerlo, cambió innumerables veces y las ilustraciones evolucionaron muchísimo entre la primera versión y la última. Fue un proceso precioso y muy formativo, pero también largo y complejo”, afirma Marta Sevilla.
“Mi amigo el monstruo fue justo lo contrario: rápido, fresco y espontáneo. Creo que ya tenía una base sobre cómo contar historias a mi manera, algo que fui construyendo durante años mientras trabajaba en Pipo y Bruma, y aquí pude apoyarme en todo ese aprendizaje de una forma mucho más natural. Todo en este libro fue fácil, en el mejor sentido de la palabra. Y para mí eso suele ser una buena señal: indica que algo está fluyendo y que tiene sentido”.

“Además, con el tiempo me he dado cuenta de que ambos libros no hablan de cosas tan distintas. Los dos nacen de preguntas que me hago sobre la vida y de asuntos que me importan profundamente. Aunque visualmente y técnicamente sean muy diferentes, conceptualmente comparten mucho más de lo que yo misma imaginaba. Descubrir eso ha sido una sorpresa bonita”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé principalmente con monotipo realizado con acrílico para construir al monstruo. Después utilicé distintos tipos de grafito para aportar unidad visual, pero también riqueza de matices y texturas. Además, empleé tinta china, plumillas, pinceles y una cera roja que aparece en momentos concretos del libro. Y, por supuesto, el blanco del papel, que para mí es un material más dentro de la historia y juega un papel fundamental”, confiesa Marta Sevilla.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso técnico comenzó con mucha experimentación. En aquel momento me interesaba especialmente el monotipo. Me atrae la idea de que sea una técnica de estampación que, sin embargo, produce una única imagen irrepetible. Hay error, accidente, sorpresa. Y eso me interesa muchísimo. Encontrarme con lo inesperado es una de las cosas que hacen que seguir trabajando tenga sentido para mí”.

“Estuve realizando muchas pruebas hasta que apareció el monstruo, o al menos una primera versión de él. Aquella mancha verde tenía tanta fuerza que decidí construir el resto del libro a su alrededor, también desde un punto de vista compositivo. Llenaba el estudio de monotipos, los dejaba en el suelo y los observaba durante días. Los miraba desde lejos hasta que poco a poco iba encontrando la siguiente página. Entonces la trabajaba con el resto de materiales y volvía a empezar el proceso”, continúa Marta Sevilla.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy en un momento bonito. Aunque sigo trabajando en algunos encargos que tenía pendientes y continúo dando clases en la universidad, también se están gestando cosas que me interesan mucho a nivel personal. Estoy trabajando en imágenes y pinturas que todavía no tienen una forma definida. No sé si acabarán convirtiéndose en un libro o en algo completamente distinto. De momento estoy intentando escuchar lo que necesitan ser y acompañar ese proceso con curiosidad”.
Álbum Ilustrado
Daniel Montero Galán nos mete en ‘La Casa de Bernarda Alba’
Viuda por segunda vez, Bernarda Alba impone un luto de ocho años para toda su familia. Las cinco hijas luchan por abrirse paso en una sociedad patriarcal marcada por el fanatismo religioso y el miedo al qué dirán. Dos de ellas se enamoran del mismo hombre y se desata la tragedia. Escrita en 1936, poco antes del ajusticiamiento de García Lorca, ‘La casa de Bernarda Alba’ no se estrenó hasta 1945. Esta obra maestra del teatro español contiene la quintaesencia del estilo lorquiano: el increíble manejo del lenguaje coloquial, el abrumador retrato de una mujer absorbente y, en resumen, la metáfora perfecta de la España reprimida por el odio y la envidia que se adivinaba en el horizonte. Daniel Montero Galán ilustra este trabajo de Federico en una edición de la Editorial Alma. Con Daniel charlamos sobre este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Llevo unos años realizando libros junto a Alma, editorial especializada en editar libros clásicos con un enfoque actualizado a través de la ilustración. Este es el tercer texto de Lorca que ilustro, el primero fue Romancero gitano en 2023, al que le siguió Poeta en Nueva York en 2025”.
“El placer es proporcional a la responsabilidad a la hora de ilustrar a un autor con la relevancia de Lorca -confiesa Daniel Montero Galán-. Aunque ya no me siento tan perdido como cuando realicé las imágenes de Romancero gitano, el compromiso sigue siendo gigantesco. La obra de Lorca es una gran carga, además del peso de su propia relevancia acarrea todas las adaptaciones que se han hecho de ella. Todos/as tenemos un montón de referencias grabadas en la retina asociadas a cada una de las obras de Lorca, es difícil limpiar la mirada y verlas con nuevos enfoques”.

“Ahora estoy más cómodo metiéndome en la cabeza de Lorca, es un lugar que ya he explorado, pero el peso de su obra cada vez es mayor. Ahora, además de distinguirme del resto de creadores que le han interpretado, también intento no repetirme”.
¿Cómo era tu relación con este libro de Federico antes de abordar este proyecto? ¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título? “Cuando lees un texto como “espectador” no lo haces con los mismos ojos que cuando lo haces como ilustrador, es otra mirada, más profunda, una lectura rumiante en la que intentas sacar todo el sabor a cada una de las palabras para poder llevarlas a escena. Antes de recibir el proyecto nunca me había adentrado profundamente en la casa de Bernarda Alba, en un lugar que produce claustrofobia”, asegura Daniel Montero Galán.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Busqué adaptaciones teatrales, así como películas, composiciones musicales, obras pictóricas y demás obras artísticas que representen o evoquen esta obra, tanto de manera directa o indirecta, hay todo tipo de materiales”.
“Lorca es omnipresente en nuestra cultura, uno no se da cuenta de cuantos artistas se han inspirado en su obra hasta que comienzas a leer con atención. Es un autor que no descansa, su obra sigue vigente tras casi un siglo de su asesinato, su alma vive en otros autores y su cuerpo sigue desaparecido en una cuneta”.

“Para ilustrar esta obra, como cualquier otro proyecto, seguí la misma receta de siempre: Leer el texto, volver a leer, releer, rerreleer… Sé que las ideas no vienen por si solas cuando a mí me apetezca, así que a la vez que rerrerreleo salgo a buscarlas a la calle. La recolección de anotaciones comienza de manera errática, apuntando todo lo que se me pasa por la cabeza, aunque a priori no tenga relación con lo que he de representar. Llego a casa con montón de borrones, pintarrajos y garabatos y poco a poco trato de ordenar estas líneas confusas, agarrando el hilo que me guie en cada proyecto”, nos cuenta Daniel Montero Galán.
Este no es tu primer contacto con el teatro… “Efectivamente, tengo una larga trayectoria ilustrando los libros de Juan Mayorga para la editorial La uÑa Rota”.
¿Qué personaje te resulta más atractivo? “No me gustaría estar en la piel de ninguna de ellas y deseo que ninguna mujer tenga que pasar por estas experiencias. Siento simpatía por la inocencia de María Josefa y admiración por la esperanza de Adela, pero es una época oscura a la que no debemos volver. La obra representa esa España reprimida por el odio y la envidia, presa del catolicismo y “elquedirán”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Intento adaptar mi dibujo a cada proyecto, camuflarme con cada obra. Procuro modular mi voz para que el tono suene bien con lo que tengo que contar”, afirma Daniel Montero Galán.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Realicé los dibujos que componen cada escena sobre papel milimetrado, una vez digitalizados trabajé el color con Photoshop, suelo crear en papel las texturas que uso. El interior de los libros de esta colección de Alma están impresos en bitono, está técnica consiste en reproducir las imagen utilizando únicamente dos tintas, en este caso trabajé con un Pantone verde oscuro (Lorquiano) y otro naranja fosforito. Estas dos tintas se superponen y según su opacidad puedes ir creando tonalidades, el tono más oscuro (parecido al negro) se consigue con la suma de ambos colores. Esto requiere trabajar las imágenes de una manera muy específica y plantear las ilustraciones en conjunto, para que encajen con una paleta tan limitada”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Me gusta trabajar con imágenes asociativas, buscar símbolos que se identifiquen con las esencias y que a su vez formen parte del contexto y de la época que representan, en este caso busqué cómo simbolizar la claustrofobia, el control, la toxicidad y la angustia con elementos rurales de la Granada de los años 30”, continúa Daniel Montero Galán.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy terminado las ilustraciones del siguiente libro que vamos a sacar de Lorca, Bodas de sangre”.
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