Cómic
Teresa Valero y ‘Contrapaso: Mayores, con reparos’
Teresa Valero vuelve a demostrar su talento como creadora de cómics con la esperada segunda entrega de su trilogía en clave de ‘thriller’ ambientada en el franquismo ‘Contrapaso. Mayores, con reparos’. Después de asombrar a propios y extraños con la primera entrega de ‘Contrapaso’, una impecable novela gráfica ambientada en los duros años 50 en España, la dibujante madrileña Teresa Valero regresa con ‘Contrapaso: Mayores, con reparos’, publicada como la anterior entrega por NORMA Editorial.

Una nueva peripecia en clave de thriller que parte del mundo periodístico del momento para reflejar toda una época tremendamente dura de la historia de España, tomando como protagonistas a unos redactores de sucesos y una ilustradora ya familiares para el público lector. La acción se ubica en Madrid en 1956, cuando comienza el deshielo del aislamiento internacional del país, que ingresa en la ONU y acoge las primeras bases estadounidenses. La inflación desorbitada, la corrupción institucionalizada y los primeros conflictos laborales y estudiantiles contrastan con un hecho novedoso: el desembarco de Hollywood en un territorio subdesarrollado, pero de enorme potencial turístico.
Emilio Sanz, periodista en permanente regate a la censura, falangista de vieja escuela, sigue investigando una serie de crímenes contra mujeres junto a su joven compañero, León Lenoir, francés, joven e inexperto, enamorado de su prima, Paloma Ríos, que destaca como ilustradora en las páginas de la revista ‘Mujer de verdad’. En esta nueva historieta, un censor de la Iglesia aparece muerto en la butaca de un cine con un rollo de celuloide en la boca. Esa primera pista llevará al inquieto trío a asomarse a oscuros manejos donde se mezclan estraperlistas, hombres de negocios sin escrúpulos, gente del cine, jerarcas del régimen e idealistas de variado pelaje, con la compra fraudulenta de terrenos y la especulación como telón de fondo.

La propia Valero confiesa rendir homenaje en esta esperada entrega a “dos formas de expresión que explican muy certeramente este país extraño, dispar, tremebundo y seductor que es España: el Esperpento de Valle-Inclán y el Berlanguianismo de Berlanga y Azcona. Hay en este ‘Contrapaso’ situaciones absurdas, rocambolescas o que parecen increíbles que, en la mayoría de los casos, tienen una base real”.
¿Dónde está el embrión de este cómic? ¿Empezó a rondarte la cabeza nada más terminar la primera entrega de Contrapaso? ¿Dónde está un poco el origen de este libro? “Sí, pues un poco ahí, ¿sabes? Cuando terminé sí que tenía claro que quería hacer algo que tuviera que ver con la censura de cine, y luego a partir de esa primera idea fue creciendo un poco, buscando más información -nos cuenta Teresa Valero-. También me interesaba mucho la situación de la vivienda en España y cómo, además a raíz de la película ‘El inquilino’, se mezclaban muy bien ambas cosas, pues empecé a tirar del hilo por un lado y del hilo por otro, a darle forma, y es lo que ha quedado al final”.

Háblame un poco de todo ese proceso de documentación, de investigación. Al final del libro lo explicas, das algunas pinceladas y apuntas a algunos de esos hechos que son reales… “Algunas historias las llevas oyendo un montón de tiempo, como por ejemplo la del abuelo de mi marido, ¿no? Que vivió en una cueva y cómo consiguió una puerta que venía de la finca de Franco y que estaba prevista para sus perros, y al final pues acaba siendo la puerta de una cueva en la que tú te tienes que refugiar porque no encuentras vivienda. Y esa historia que siempre me ha fascinado, pues bueno, si quería incluirla sin que fuera la historia real. Y con otras pues vas dando en el viaje de investigación, por ejemplo, con la de la hermana de Franco y unos terrenos, un plano catastral que era falso, y que fue modificándose y haciéndose cada vez más grande, y acaba siendo comprado por la hermana de Franco y el ayuntamiento la tiene que indemnizar cuando van a expropiar los terrenos. Pues todo eso que es tan fascinante, te lo vas encontrando y es lo que va dando forma finalmente. Tienes que crear un caso, una investigación en la que tiene que haber muchos puntos de giro, tiene que haber diferentes sospechosos y tratar de que todo tenga un poquillo de aliciente y sea interesante. De todo lo que lees para documentarte, hay ideas que vas guardando y otras por las vas desechando”, asegura Teresa Valero.
Hay mucho de cine en este cómic. “Pues sí, yo creo que el cine era un poco lo que mejor reflejaba cómo eran los años 50, incluido todo el peso de la censura y cómo tenían que andar evitándola. Si vemos las películas, por ejemplo, de Berlanga, pues son un reflejo impresionante, o ‘Muerte de un ciclista’ también de Bardem. Son un reflejo de la sociedad, y no digamos ya las de Nieves Conde, como ‘Surcos’ o ‘El inquilino’, que eran críticas muy directas a cómo se vivía y a cómo las autoridades ayudaban o dejaban de ayudar a poder vivir mejor. Entonces es una fuente de documentación muy importante de qué es lo que pasaba entonces y cómo vivía la gente, qué aspiraciones tenía y cuáles eran sus dificultades”.

Y lo mismo que el cine, el periodismo también está muy presente en el libro y además en los agradecimientos también te refieres a varios fotoperiodistas… “Eso fue un poco la génesis de la trilogía. El hablar de la prensa y del poder de la prensa como contrapoder. Y también cómo la prensa puede ser libre en un régimen que no la deja ser libre. La prensa, que de hecho tiene que ser por definición objetiva y tratar de buscar la verdad, ¿no? Cómo puedes existir en un régimen en el que desde el ministerio se están controlando los medios de comunicación y se dice que deben de ser un servicio público al servicio del gobierno. Entonces todo eso me gustaba mucho, me fascinaba y quería ver cómo transmitirlo. Y después de muchas entrevistas con periodistas de la época y cómo me explicaban cómo se habían enfrentado a la censura, cómo habían intentado mantenerse un poco libres, pues la verdad es que todavía me dieron más ganas porque ellos te contaban un montón de anécdotas y un montón de cosas interesantes de cómo se ejercía el periodismo en aquella época, y era algo épico totalmente”, afirma Teresa Valero.

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de este cómic? “Yo creo que en principio te encuentras una historia de género negro. Un crimen que hay que resolver, y te vas a encontrar también a dos periodistas de sucesos que son los que van a intentar resolver ese crimen en un entorno político y social en el que la censura prácticamente llega a todo. Hay un gobierno que está vigilando todas las costumbres, todo lo que se hace, toda la transmisión de la información y luego creo que también te vas a encontrar muchos contrastes y unos personajes interesantes que nos van a indicar un poco cómo han vivido la generación de nuestros padres. Cómo vivió la generación que fue joven en los años 50 y 60 y qué aspiraciones tenían y cómo intentaban buscarle las vueltas a ese régimen que asfixiaba un poco las ansias de libertad de los más jóvenes”.

¿Qué hay de Teresa en cada uno de esos tres personajes principales? Pues en Sanz me imagino que un poco lo de ser muy testaruda y la tendencia a enfadarme, y a ser un poco irracional cuando me enfado. Es un rasgo de carácter del que no estoy muy orgullosa, pero que sé que tengo, que cuando me enfado soy verdaderamente una máquina de matar, un poco -continúa Teresa Valero-. Pero en cuanto a León, que es un personaje que es muy vulnerable, es un poco el más sensible de ellos, pues yo creo que esa inseguridad de hacer las cosas y luego preguntarte si realmente estás actuando bien o no. Y en Paloma es en quien me reconozco más a nivel profesional. Porque todavía en mi generación era muy raro que tú quisieras dedicarte a ser dibujante o a contar historias. Y tenías que empeñarte demasiado, porque la gente te preguntaba ¿por qué? ¿Por qué quieres hacer algo como esto? Entonces, en ese tipo de mujeres que a pesar del entorno dijeron, no, yo es que quiero hacer esto y lo hago, aunque lo pase mal, aunque me cueste, aunque sea el camino difícil, pues ahí sí que me gusta pensar que tiene bastante mío, que me empeñé mucho, mucho, mucho, en llevar este camino. Y ahora es cuando mis padres dicen, jo, pues mira, tenías razón, ¿no? Ya has podido vivir bien de ello y merecía la pena. Pero en un principio no estaban nada convencidos”.

Si hablamos un poquito de las ilustraciones, de los dibujos, ¿qué dirías tú que tienen de característico esas ilustraciones para este libro? O quizás, ¿qué hay de diferente, si hay algo distinto, con respecto a otros trabajos? “Bueno, yo creo que ahora estoy más suelta con el dibujo. Es verdad que cuando hice el primer tomo de Contrapaso, salía de un periodo grande de dibujar muy poco, porque había dejado un poco mi carrera de lado para ser mamá y criar a mis niños. Y entonces, pues sí que al final esto es como tocar un instrumento, ¿no? Es una habilidad que vas perdiendo si no la practicas mucho tiempo. Tienes que estar siempre como en lo alto, siempre practicando, siempre practicando. Eso unido además a que eran personajes de nueva creación, que normalmente necesitan un rodaje, ¿no?”
“Los primeros tomos de Asterix o de cualquier cosa que cojas que sea una serie y ves cómo empieza, ves que luego hay una evolución de personaje hasta que el personaje se define a sí mismo. Entonces, en este segundo yo creo que ya está todo eso mucho más consolidado, los personajes más enteros -asegura Teresa Valero-. Yo estoy más suelta con el dibujo, no he sufrido tanto, podríamos decir. Y creo que todo eso sí se nota, que es un estilo un poco más depurado y sigue siendo un estilo de dibujo muy detallista, semirealista, ¿no? Que intenta reflejar cómo era la época, cómo eran todos los coches, los vestidos. Entonces es un dibujo muy trabajado y también con un color narrativo que tiene mucho que ver con la luz, que tiene una iluminación dramática. Que va acompañando a la acción y a lo que se está contando en el libro”.

Si hablamos de técnicas, ¿con qué técnicas has trabajado en este proyecto? No sé si es con las que venías trabajando o has introducido algo nuevo. “Yo trabajo digitalmente y trabajo con acuarela digital. Lo que pasa que trabajo todo como si lo hiciera sobre papel. O sea, el color lo utilizo por veladuras, igual que si lo hiciera sobre papel. De hecho, para mí ha supuesto un entrenamiento, trabajar la acuarela así, digitalmente, porque luego cuando pasó al papel, pues se comporta más o menos de forma muy parecida. El digital me da la oportunidad de poder corregir más y no tener que tirar la página si me equivoco. Pero siempre añoro el poder trabajar en papel, porque a nivel físico, incluso a nivel intelectual, la aproximación del dibujo en papel es otra cosa, es otra experiencia. Y entonces siempre ando diciendo, venga, este voy a tratar ya de arriesgarme y lo hago en papel en vez de en digital. Y a ver si con el siguiente, yo creo que haré otro intento, no sé si al final me quedaré en el digital o lo haré algún día en papel, pero es algo que me gustaría”.
Y por último, Teresa, imagino que ahora estarás volcada con la difusión de este libro y será un poco lo que te ocupe más a corto plazo, pero no sé si estás pensando ya un poco en el siguiente trabajo. “Sí, sí. Tengo ya un poco las primeras directrices, tengo ya construido y escrito en mi cabeza toda la parte final, quiero que haya un epílogo, así pasados unos años ya, cuando estamos entrando en democracia. Ver qué ha sido de todos estos personajes y ando ya dándole vueltas. Lo que pasa que es verdad que ahora estoy metida en la promoción en España. En verano, a finales de verano o septiembre sale en Francia, que también, como ha funcionado muy bien, quieren darle también mucha promoción, y entonces al final, quieras que no, se te va casi un año, en viajes, en salones, pero bueno, aprovecho los viajes y eso para irme documentando, para ir escribiendo un poquito de guión y en esas estoy”, concluye Teresa Valero.
Cómic
Anna Aparicio Català nos descubre a ‘La Ondina del estanque’
Tenía los ojos claros como el mar en verano, la piel blanca como la espuma de las olas y una voz que recordaba el vaivén de los océanos. Cuenta la leyenda que perdió su alma y que la soledad la sumió en una tristeza infinita. Desde entonces, vaga en búsqueda de un compañero… Con estas palabras la editorial Sallybooks nos presenta ‘La ondina del estanque’, un cómic de Anna Aparicio Català. Con ella charlamos un poquito más sobre este proyecto.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto surgió a raíz de mi primer viaje a escuelas francesas, durante el Festival de Annonay de 2020. Paseando por la ciudad, entré por casualidad en una librería y descubrí un cómic ilustrado por Nuria Tamarit. Era una adaptación de un cuento de los hermanos Grimm, con una edición preciosa de la editorial Les Aventuriers de L’Étrange. Vi que tenían más títulos publicados y, entre ellos, estaba El zapatero y los duendes, adaptado por Pedro Rodríguez. Nunca había trabajado en cómic y pensé que sería genial poder hacerlo, y además dentro de una colección que me parecía tan interesante. Conocía a Pedro, así que me puse en contacto con él para pedirle consejo. Me animó a preparar una propuesta y presentársela al editor, y así fue como empezó todo”, nos cuenta Anna Aparicio Català.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este cómic? “En La Ondina del estanque los lectores encontrarán una historia llena de misterio y magia, pero también una mirada muy personal sobre uno de esos cuentos tradicionales que han pasado de generación en generación. He intentado conservar el espíritu del relato original y, al mismo tiempo, llevarlo a mi propio terreno a través del dibujo y del lenguaje del cómic. Hay momentos de oscuridad y de tensión, pero también mucha belleza y delicadeza. El agua, el bosque y la naturaleza tienen además un papel muy importante y ayudan a crear una atmósfera onírica que me interesa mucho”.
“Sobre todo, me gustaría que el cómic invitara a recuperar esa capacidad de creer en la parte poética de la vida, en aquello que no siempre podemos explicar ni comprender -continúa Anna Aparicio Català-. Creo que las leyendas tienen precisamente ese poder: hablarnos de lo misterioso, de lo invisible, de todo aquello que escapa a la razón y que, sin embargo, forma parte de nuestra manera de entender el mundo”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Recuerdo haber pasado días buscando qué historia quería adaptar, y no fue fácil. Tenía claro que no quería trabajar con un cuento demasiado conocido y que me interesaba que el personaje principal fuera femenino, algo que no es tan habitual en las historias de esa época”.

“Al final encontré La Ondina del Estanque y me pareció una historia muy bonita. Además, el tema del agua me atrae especialmente. Siempre acabo encontrándome con historias en las que el agua tiene un papel importante, como en Agua, mi primer álbum ilustrado como autora, así que supongo que hay algo ahí que me interesa de manera muy intuitiva. La historia original era bastante larga y no encajaba con el número de páginas que teníamos, así que decidí acortarla, intentando mantener la línea del relato. A partir de ahí empecé a trabajar en el personaje, y la verdad es que surgió bastante fácilmente”, asegura Anna Aparicio Català.

“No siempre tengo la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos, así que fue algo que disfruté mucho. Y, además, imaginar y dibujar a una mujer que vive en un lago me parecía una idea muy poética. Creo que desde el principio hubo algo en ese personaje y en ese entorno que me resultó muy sugerente”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “El formato cómic es muy diferente al del álbum ilustrado y, para mí, trabajar en él fue todo un descubrimiento. Las viñetas permiten hacer juegos visuales muy interesantes y detenerse en pequeños detalles, gestos o momentos que quizá en un álbum no habría tenido la oportunidad de desarrollar. Para mí fue un regalo poder hacer este proyecto. Fue un trabajo muy libre y muy feliz. Tenía una historia como punto de partida, pero poder adaptarla personalmente, decidir dónde había texto y dónde no, y dejar que en muchos momentos fueran las imágenes las que contaran, me resultó muy liberador”, confiesa Anna Aparicio Català.


“También fue revelador trabajar con una historia algo más adulta de las que suelo ilustrar y, sobre todo, tener la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos. Hay una especie de tríada femenina en la historia: la Ondina, Hannah y la guardiana del bosque. Y me interesaba especialmente jugar con la representación de estos personajes y romper un poco con ciertos arquetipos visuales que tenía interiorizados: la idea de que el personaje protagonista es bella, mientras que el antagonista suele tener una apariencia menos idealizada. No quería plantear los personajes desde esa oposición tan evidente. Me interesaba que la belleza no estuviera necesariamente asociada a la bondad, ni su ausencia a la maldad, y que cada personaje pudiera tener una personalidad más compleja”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Al principio me planteé hacer los originales a tinta y trabajar después el color en digital, pero era un proyecto largo y, además, era la primera vez que hacía un cómic, así que finalmente decidí trabajarlo todo digitalmente, en Photoshop. Aun así, intenté en todo momento que el resultado fuera lo más orgánico posible, que no se percibiera como un trabajo excesivamente digital y conservar, dentro de lo posible, la textura y la sensación del dibujo tradicional”, señala Anna Aparicio Català.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La verdad es que todo el proceso salió de una manera muy orgánica. Hice todos los bocetos a lápiz y, poco a poco, la historia fue desvelándose mientras avanzaba. Lo hice durante el verano, cuando tenía mucho tiempo para mí, y fue genial poder trabajar sin presión y dejar que el proyecto fuera tomando su propia forma. El editor me acompañó mucho y muy bien durante todo el proceso, y yo podía ir viendo qué funcionaba y qué no, haciendo cambios sobre la marcha. Aunque al principio pensaba que serían unas 80 páginas, al final fueron cien y pico. Pero era lo que pedía la historia, así que decidí dejar que creciera”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Justo acabo de terminar un libro que ha sido también una nueva aventura para mí: Il libro di febbraio, para la editorial Nomos, en Italia. Forma parte de una colección de almanaques ilustrados, uno dedicado a cada mes del año, en los que cada día es una pequeña puerta a la historia: descubrimientos, personajes, acontecimientos, curiosidades, arte, ciencia, literatura… Me ha gustado mucho trabajar en un proyecto tan diferente y poder jugar con tantas historias e imágenes. Y también tengo una noticia muy bonita: este año se va a publicarEl Vals de la Montaña, que es mi primer cómic como autora integral. Se publicó en Francia el año pasado, con Les Aventuriers d’Ailleurs, y ahora Liana lo publicará en castellano y catalán, lo que me hace muchísima ilusión”.
Cómic
Júlia Rubau nos descubre ‘El misterio de la Geoda Rosada’
Lara, Nil y Dídac son tres amigos atrapados en el verano más aburrido del mundo. Como cada año, han ido con sus padres al pueblo y ya no saben qué hacer para entretenerse… Hasta que Lara descubre unas ranas que hablan y que crecen a una velocidad imposible. Tratando de averiguar algo más sobre el origen de esta magia, los tres amigos se ven inmersos en un misterio que incluye una geoda rosada capaz de cambiar las cosas, un complot y a una rana enfadada capaz de hacer cualquier cosa por perturbar la paz en el pueblo. Así nos presenta la editorial Astronave ‘El misterio de la Geoda Rosada’, un trabajo de Júlia Rubau, con la que hablamos un poco más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto.”Este proyecto nace justo cuando acabo mis estudios de cómic e ilustración en la Escola Joso de Barcelona. Me habían hablado de un concurso de cómic de la ciudad de Cornellà en el que solo tenías que presentar dos páginas, así que probé suerte. Todavía no tenía un estilo muy sólido y tenía muchas ganas de experimentar con diferentes influencias. Referentes como Kristof Ulbert, Ikegami Yoriyuki, Rebecca Sugar entre muchos otros, me llevaron a crear las páginas que entregué”, nos cuenta Júlia Rubau.
“En términos de historia no desarrollé demasiado; simplemente partí de la premisa de unos niños observando un río en medio del bosque en busca de algo. Uno de ellos, Lara, afirmaba haber visto un renacuajo mágico y esperaba volver a encontrarlo. Los demás no la creen y se marchan decepcionados, pero ella continúa con su búsqueda. Poco después, Lara presencia de nuevo un evento mágico: un pequeño renacuajo se transforma en rana, a una velocidad imposible. Solo gané una mención en ese concurso, pero no me quedé ahí. Al saber de la existencia de otro concurso, el Premi Carnet Jove de Còmic, el cual ofrecía la posibilidad de publicar con Norma Editorial, decidí desarrollar todo el trasfondo y la trama que esos personajes podían vivir. Unos meses después, y con cero esperanzas de ganar, recibí una llamada con una muy buena noticia”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En este cómic los lectores encontrarán una aventura de verano, uno de esos veranos que puede que muchos hayamos vivido, en el que el aburrimiento es el protagonista. Los personajes de esta historia pasan sus vacaciones en un pequeño pueblo donde los únicos niños son ellos y donde nunca pasa absolutamente nada. La protagonista, Lara, es una niña muy imaginativa y cabezota. Siempre es quien dirige fantásticas aventuras imaginarias para pasar el rato, pero ese verano está cansada de fingir, quiere vivir una aventura mágica de verdad. Así que no tarda en buscarse una por su propio pie. Lo que no espera es encontrarse con una geoda con poderes misteriosos y una sociedad de ranas parlantes y furiosas que planean algo muy malo contra el pueblo. Pero detrás de todos esos sucesos mágicos, esta historia habla sobre todo del rencor, del perdón y de la difícil tarea de gestionar las emociones dolorosas cuando todavía no sabes muy bien cómo hacerlo. En conjunto crean una tierna y divertida historia con muchas, muchas ranas”, afirma Júlia Rubau.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Profundizando un poco en lo que comentaba antes, este proyecto nace realmente en un momento en el que lo que más me movía era experimentar con el estilo: la composición poco convencional de las viñetas, la estilización de los personajes, el sombreado a lápiz, las paletas de color armoniosas, el uso del negro, etc. Este proyecto me sirvió como una liberación de todos los referentes que me habían inspirado hasta ese momento. Fue mi primer cómic, mi primera historia creada completamente por mí, y también la primera vez que terminaba un proyecto de esta envergadura: una historia que empezaba y acababa. Nunca había hecho nada parecido, así que supuso un gran salto para mí”.
“A nivel de desarrollo de personajes, personalmente no me requirió demasiado trabajo -continúa Júlia Rubau-. Con unos pocos bocetos ya encontré unos diseños que encajaban con la historia. Lo que realmente me interesaba era dibujar y componer páginas potentes, con fondos y colores impactantes, así que busqué muchas referencias de bosques, ríos y ranas para conseguirlo. También me inspiré mucho en los preciosos paisajes que Enrique Fernández crea en sus cómics”.

¿Cuántas ranas llegaste a dibujar? “Sinceramente, nunca las he contado, no diría con mucha seguridad que cientos de ranas pero unas cuantas decenas si”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que, al menos en este cómic en concreto, lo que más destaca es mi manera de estilizar a los personajes y las criaturas. Me gusta deformar ligeramente los cuerpos o llevar la anatomía hasta límites irreales para conseguir más vida y personalidad. Además, tengo una clara tendencia hacia las formas redondeadas y tiernas, o al menos eso es lo que suele decir la gente. También destaca bastante la paleta de color que utilizo. Me centro en una gama de tonos muy cercanos entre sí para crear paletas armoniosas que solo cambian según la escena. Además, en este proyecto, especialmente, utilicé colores muy ácidos que contrastan muy bien con el sombreado oscuro presente a lo largo de todo el cómic”, asegura Júlia Rubau.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Aunque ahora mismo cada vez siento más pasión por el trabajo tradicional, en ese momento necesitaba trabajar en digital, así que utilicé mi iPad y el programa de dibujo, Procreate. Aun así, intenté crear páginas que se acercaran lo máximo posible al aspecto de una página hecha a mano. Me gusta mucho imitar las texturas del lápiz y de la acuarela, así que hice todo lo posible para conseguir ese efecto”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue, básicamente, el siguiente: primero pasé unos tres meses escribiendo el guión y dibujando, de forma paralela, el storyboard, es decir, el esquema de composición de las viñetas. Una vez tuve el storyboard, terminé de escribir los diálogos que aún faltaban y, con toda la historia planificada, empecé a dibujar las páginas definitivas. Cuando todo el dibujo estuvo listo, pasé al entintado y al sombreado. Para entonces ya llevaba unos cuatro o cinco meses más de trabajo y solo quedaba colorear todas las páginas. En total fue un trabajo de casi un año y podría decirse que durante ese tiempo fue a jornada completa. Fue una experiencia muy interesante en la que aprendí muchísimo sobre mi forma de afrontar un proyecto de tal calibre”, comenta Júlia Rubau.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo cómic infantil gracias a haber sido seleccionada para una de las cuarenta ayudas del Ministerio de Cultura destinadas a la creación de cómic. Se trata de un proyecto protagonizado por Lalu, una niña hija única a la que le encanta serlo. La rutina que tanto le hace feliz es puesta en peligro cuando descubre que pronto tendrá una hermanita. Después de maldecir al universo y desahogarse con su circuito de canicas, es trasladada a través de su armario, a una realidad alternativa en la que siempre ha tenido una hermana gemela. Todos sus miedos toman forma en una niña igual que ella, una tal Lula. La vida de Lalu se convierte, según ella, en un infierno, mientras que Lula no entiende por qué su hermana de repente la odia tanto si siempre se han llevado bien. Antes de que termine la semana, Lula tendrá que convencer a Lalu de las ventajas de tenerla como hermana, si no lo consigue, la tradición de ir juntas en el autocar por las colonias de fin de curso se romperá por primera vez. Esta historia saldrá en un año aproximadamente, el nombre del proyecto es «Lalu & Lula».
Cómic
Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.
¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.
-
Cómic1 mes agoJúlia Rubau nos descubre ‘El misterio de la Geoda Rosada’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoIna Hristova ilustra ‘Haikus para detener un tren’
-
Álbum Ilustrado4 semanas agoEster García y ‘El día en que Úrsula Mon se convirtió en oso’
-
Álbum Ilustrado4 semanas agoMarina Montero nos acerca a la ‘Mecánica ilustrada’
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoMariana Alcántara: “Mi trabajo es encontrar la voz de cada libro”
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoRut Pedreño nos acompaña en ‘Parque de perros’
-
Cómic2 semanas agoAnna Aparicio Català nos descubre a ‘La Ondina del estanque’
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoSergio Alcántara y Manuel Gavilán dan vida a ‘Aslan, un ángel de 4 patas’

