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Elena Odriozola, ‘Lecciones de cosas’ y alguna cosa más

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Elena Odriozola

Un botón, un dado, el frisbee, el matamoscas, la hucha… son objetos cotidianos en los que pocas veces reparamos. Sin embargo, cuando los observamos con atención resultan verdaderamente fascinantes. ‘Lecciones de cosas’ es una invitación al juego, la especulación y la creación. Tomando como inspiración el género pedagógico de las «Lecciones de cosas», que gozó de gran popularidad a finales del s. XIX y principios del XX, en sus páginas se entrecruzan el libro informativo, el de actividades, la meditación filosófica y el humor tontorrón. Una lectura que no acaba en la última página, sino que, por el contrario, llevará a los chavales a escribir, dibujar, pensar, imaginar… Un libro de Elena Odriozola y Gustavo Puerta Leisse que edita Ediciones Modernas El Embudo. Con Elena hemos charlado un poco más sobre este proyecto, y de alguna cosilla más.

Elena Odriozola

¿Dónde está el origen de este proyecto? “Me resulta difícil decirlo. La idea surgió de Gustavo Puerta, el editor de Ediciones Modernas El Embudo. Es un libro inspirado por aquellas Lecciones de cosas que fueron habituales por los años 30. Él había tenido algún ejemplar en casa y lo leyó desde pequeño. Tengo la sensación de que es un libro que siempre quiso hacer, le hacía especial ilusión. Y luego esa ilusión me la contagió a mí. La idea del libro es que veamos los objetos cotidianos como si nunca antes los hubiéramos visto”, nos cuenta Elena Odriozola.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán cosas maravillosas: desde cuáles son las partes de un frisbee (y te puedo asegurar que son muchas y sorprendentes) a cómo coser un botón a cuatro manos, o cómo hacerte un amuleto egipcio con una pastilla de jabón, cómo hacer un arreglo floral… y montones de cosas más. Hice más de 600 ilustraciones. También encontraréis 10 páginas de bibliografía comentada y un bonito colofón”.

Elena Odriozola

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Lo más importante fue dar con los dos personajes. Estaba claro desde el principio que al ser un libro tan ilustrado, con dibujos de todo tipo, esas figuras tenían que ser muy sencillas, de líneas muy limpias -continúa Elena Odriozola-. No tengo muchas pruebas de esos personajes, la verdad. Desde el principio los tuve bastante claros. No suelo usar cuadernos para hacer pruebas, aunque tengo unos cuantos, todos están en blanco. No es mi forma de trabajar. Directamente empiezo a dibujar en el papel de boceto, de poco gramaje. Luego lo paso a limpio utilizando una mesa de luz”.

Elena Odriozola

“En cuanto a la investigación, esta se fue dando a medida que avanzábamos en el libro, e iba desde buscar los árboles con los que se pueden fabricar las cucharas de madera para hacer un bosque, a determinar cuál es la función de cada una de las herramientas de una navaja suiza, pasando por adentrarnos en la iconografía del juego de la oca”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Son ilustraciones que están hechas a rotulador, una técnica que apenas había utilizado y que no controlaba. O que no controlo. Simplemente porque no me llamaba mucho la atención, no tenía mucho interés para mí. Estaba claro desde el principio que sería un libro a dos tintas, y creo que era la mejor forma de hacerlo. Una de ellas tenía que ser bastante oscura, sobre todo al tener que utilizarla también para el texto, y decidir que sería el color marrón fue bastante fácil. Escoger la otra tinta costó algo más, pero estaba claro que tenía que ser un color cálido -confiesa Elena Odriozola-. Resulta curioso que me acabe de dar cuenta, mientras estoy escribiendo ahora, de que el lápiz también hubiera sido una buena opción. Pero ni me lo planteé”.

Elena Odriozola

“He tenido que hacer cosas como una cesta, un cuadro de Caravaggio o del Bosco…entre otras muchas cosas, y sin un método concreto. Cada vez que empezaba a pasar a rotulador una de estas imágenes pensaba que no iba a ser capaz, pero me ponía a ello y disfrutaba mucho haciéndolo. Una de las cosas más difíciles del libro fue que requería distintos tipos y géneros de ilustración: científica, descriptiva, pictórica, humorística… y tenía que haber una coherencia entre todas ellas, de modo que nada pareciera estar fuera de lugar. Creo que para mí esto fue algo totalmente nuevo, porque nunca había hecho libros así”, asegura Elena Odriozola.

Elena Odriozola
Canestra di frutta (Caravaggio)

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Fue un libro que nos llevó mucho tiempo hacer, creo que unos cuatro años. Yo de vez en cuando tenía que dejarlo para hacer otros trabajos. Y también hubo épocas en las que se me atascaba, me costaba muchísimo ponerme con él, para desesperación de Gustavo. No fue fácil, tuve bastantes resistencias. Pero en la etapa final, cuando todavía quedaba algo menos de la mitad para acabarlo, me metí de lleno sin darle demasiadas vueltas a la cabeza, pensando sólo que lo tenía que terminar… y la cosa cambió. A partir de ahí fue todo más rodado”.

Nos gustaría que nos contaras también algo sobre tu trabajo en ‘En el bosque’, del que la editorial ha publicado recientemente una nueva edición. “Desde la editorial Libros del Zorro Rojo me propusieron, allá por el año 2017, ilustrar un texto de Ana María Matute: el extracto del discurso leído el 18 de enero de 1998 con motivo de su ingreso en la Real Academia Española. Se titulaba ‘En el bosque’ y me pidieron que hiciera un álbum. Una vez leído, y aunque me gustó mucho, me di cuenta de que yo no era capaz de hacer un álbum con ese texto. Después de leerlo muchas veces, supe que lo que quería contar se resumía en la última frase del texto: Es la historia de todas las historias que siempre quise y quiero contar. A mi entender, la mejor forma de contar esa historia era a través de un miriorama”, afirma Elena Odriozola. 

Elena Odriozola

“¿Hay una fórmula mejor de contar tantas historias? Hice nueve tarjetas. Da igual en qué orden se pongan, todas juntas forman una sola ilustración. Depende de en qué orden se pongan, la historia que cuenta cambia. Las distintas combinaciones dan lugar a más de trescientas mil escenas. También hice un cuadernillo que va aparte, donde va el texto acompañado de unas pocas ilustraciones, a una sola tinta. Las tarjetas y el librito van metidos en una caja. Utilicé pinturas acrílicas para pintar la historia, sobre papel sumi-e (imprescindible para mí desde hace mucho tiempo). Lo apliqué con pincel y con el dedo (algo también habitual en mi trabajo, lo del dedo). El color dorado de fondo, el camino naranja y las copas de los árboles azules unifican todas las tarjetas. La parte trasera también está ilustrada, al modo de las cartas de una baraja. En cuanto al cuadernillo, tanto el texto como las ilustraciones las dibujé con un lápiz de color azul oscuro”.

Elena Odriozola

“Este año, coincidiendo con el 100 aniversario del nacimiento de Ana María Matute, se ha publicado una nueva edición conmemorativa. Me pidieron que renovara la portada: utilicé un color más vivo para el fondo e hice una ilustración que es una continuación de la anterior: el árbol que era un retoño ahora ha crecido, con la presencia de los mismos personajes. Para mí era importante que las dos portadas tuvieran relación, no le hubiera visto ningún sentido a hacer algo completamente distinto -asegura Elena Odriozola-. También se ha mejorado la aplicación del dorado del fondo de las ilustraciones. Es muy de agradecer que, al proponer mi visión del proyecto, la editorial me dijera “adelante”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy trabajando en un nuevo libro para la editorial, todavía estamos empezando y va para largo. Tanto, que le llamamos nuestro pequeño Escorial. Aunque quiero creer que pueda salir a finales del año que viene. Por ahora sólo puedo decir que es un proyecto que me propuso Gustavo y que me entusiasmó (como tantas otras veces cuando me propone ideas y que para mí es tan necesario). Te puedo adelantar que lo estoy pintando con lápices de colores, van a ser más de 365 ilustraciones y está inspirado en los frescos de un edificio del Renacimiento”.

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Pierre-Emmanuel Lyet nos habla de su trabajo en ‘Indomable’

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Pierre Emmanuel-Lyet

Una niña toma una decisión: abandonar el mundo de los adultos y fundar su propio reino. Salvaje, valiente e indomable, construirá una fortaleza en su cabaña del árbol y gobernará con sus propias leyes. Allí todo estará permitido: no habrá horarios, ni órdenes ni reglas. Rodeada de sus peluches, se siente feroz como una leona, guerrera y libre. Sin embargo, incluso los reinos más poderosos esconden desafíos inesperados cuando cae la noche… ¿Qué estarán haciendo los demás? ¿Se habrán acordado de ella? ‘Indomable’ es un álbum sobre el deseo de libertad, la imaginación infantil y el delicado equilibrio entre la independencia y el cariño de quienes nos esperan en casa. Con estas palabras describe la editorial Kókinos este libro de Morgane de Cadier y Pierre-Emmanuel Lyet. Con éste último charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Cómo surgió este proyecto? “El proyecto comenzó cuando la editorial me invitó a ilustrar el libro y me envió el texto de Morgane”.

¿Qué podemos encontrar en este libro? “El libro reúne un texto poético e ilustraciones vibrantes que, espero, transporten poco a poco al lector a otro mundo”, nos cuenta Pierre-Emmanuel Lyet.

¿Cómo nació este personaje? “El personaje fue tomando forma a medida que trabajaba en las ilustraciones. Es curioso, porque al principio imaginaba algo más dramático, más cercano al universo de Miyazaki. Pero, sobre la marcha, me inspiré más en ‘Donde viven los monstruos’ (‘Where the Wild Things Are’), de Maurice Sendak. Me encantó la idea de un personaje que se disfraza de animal para parecer salvaje. Para mí, es una niña pequeña —indomable, por supuesto—, pero creo que su disfraz también le confiere un carácter universal. Cualquiera puede identificarse con ella”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué pensaste de la historia de Morgane cuando la leíste por primera vez? “El texto de Morgane me cautivó desde la primera lectura; fue lo que me convenció de ilustrar el libro -confiesa Pierre-Emmanuel Lyet-. Me pareció potente y profundamente poético, y despertó mi imaginación al instante. Había en él una fuerza y ​​una libertad enormes, una oleada de energía, casi como un grito. Me pareció maravilloso y no veía la hora de empezar”.

¿Cómo fue el trabajo previo, me refiero al proceso de investigación, documentación, bocetos en algún cuaderno…? “Me lancé a crear las ilustraciones con mucha rapidez, trabajando de forma muy espontánea. Me pareció lo más adecuado para el texto: quería responder a su energía con algo instintivo, en lugar de planificarlo todo intelectualmente de antemano. Me encantó la energía que se desprendía, sobre todo en los colores, que quería que fueran muy vivos. Envié dos o tres ilustraciones a mis fantásticos editores de HongFei para mostrarles la dirección que tenía en mente, y la acogieron de inmediato. Fue una colaboración preciosa”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Podrías contarnos algo sobre las ilustraciones? “La ilustración permite explorar aspectos que no se mencionan explícitamente en el texto, creando una especie de eco entre las palabras y las imágenes -asegura Pierre-Emmanuel Lyet-. Lo que me encantó del texto de Morgane fue su poesía y el espacio que dejaba para la interpretación. Eso me dio libertad para desarrollar a los personajes, en particular a esa niña con su disfraz de animal, cuyos peluches cobran vida y se convierten en sus compañeros. Aunque estos elementos no aparecen descritos explícitamente en el texto, la autora hace referencia a amigos imaginarios; así que los imaginé y les di una presencia física. Mi idea era construir, poco a poco, un mundo a su alrededor, explorando esa incertidumbre sobre si lo que ocurre es real o puramente imaginario. Eso es precisamente lo que me resultó tan apasionante”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿Qué técnicas has utilizado en este libro? “He ilustrado este libro mediante pintura digital, una técnica que disfruto especialmente porque me permite trabajar con trazos rápidos, audaces e instintivos. Es muy distinta a mi trabajo con lápices de colores, que resulta más lento y minucioso. En ambos casos busco la luz y el color, pero trabajar directamente sobre una tableta gráfica me otorga una gran libertad para crear las atmósferas que imagino. Puedo experimentar, realizar ajustes y volver atrás siempre que lo necesite. Es una técnica que se presta muy bien al trabajo con la luz. La utilizo con frecuencia en mis proyectos cinematográficos —sobre todo en animación— y también he ilustrado varios libros de esta manera. Es un enfoque diferente al de los lápices de colores, pero que disfruto tanto como aquel”.

¿Cómo fue el proceso general de creación del libro? “Fue muy bien, y además bastante rápido -continúa Pierre-Emmanuel Lyet-. Por supuesto, siempre hay que compaginar un libro con otros proyectos, pero mantuve un diálogo excelente con la editorial, y Morgane confió plenamente en mí. Eso me dio libertad para proponer imágenes bastante atrevidas, especialmente para la portada. No tenía ninguna certeza de que aceptarían, pero tanto la editorial como Morgane quedaron encantadas desde el primer momento. Me alegré muchísimo”.

Pierre Emmanuel-Lyet

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Sí, tengo entre manos algunos proyectos maravillosos. En el ámbito editorial, estoy escribiendo e ilustrando el primer libro de una serie sobre un perro mágico, que publicará la editorial Little Urban. Es una historia que me encanta y en la que llevo pensando mucho tiempo. Espero que sea el primero de muchos. Además, estoy creando ilustraciones para Hermès. Es un encargo maravilloso: valoran mucho la artesanía y las imágenes bellas, y trabajar con ellos me resulta muy gratificante”.

“Estos son mis dos proyectos principales en este momento, pero hay muchos otros en camino, incluidos más libros ilustrados y mi primera novela gráfica para adolescentes y adultos. Es un gran desafío y espero poder hacerla realidad pronto. También tengo algunos proyectos de cine de animación en desarrollo, aunque estos siempre llevan más tiempo. Espero poder contarles más al respecto pronto”.

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Sandra Castaño nos habla de su trabajo en ‘Alas’

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Sandra Castaño

¿No te parece extraño darte cuenta, de repente, de que no tienes alas? ¿Qué pasaría si a todo el mundo le saliesen alas? O mejor, ¿y si todas las cosas tuviesen alas? Todo sería tan distinto… Con este planteamiento la Editorial Thule nos presenta ‘Alas’, un álbum ilustrado de Sandra Castaño. Con ella hemos charlado un poquito más en torno a este libro.

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto de “Alas” nace en una clase que impartía Pato Mena. Exactamente a raíz de una maravillosa propuesta, que era nada más y nada menos que crear un álbum ilustrado desde cero. Creé varias propuestas diferentes y terminé por desarrollar “Alas”. El resto de las propuestas las dejé archivadas para otro momento y me enfoqué en la idea elegida para llevarla a cabo de la mejor manera posible”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una dinámica de causa consecuencia que se resume en unos personajes de granja a los que les salen alas y la manera en la que actúan éstos con esas alas. A lo largo del libro, hay pausas que dan ritmo a la historia, humor, reaparición de personajes… “Alas» es un álbum divertido que contiene ciertos detalles escondidos en las páginas que le añaden coherencia a la historia. Por no hablar de las guardas, las cuales son dignas de analizar”, nos asegura Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Las ilustraciones hablan por sí solas. Son dibujos muy visuales que muestran claramente la acción que está ocurriendo, de hecho, se podría considerar que existe una sinergia entre el texto y la imagen, que hace muy cómoda y dinámica la lectura. Lo característico de estas ilustraciones es la simpleza que muestran y lo bien que funcionan sin necesidad de ser más detalladas”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como bien he mencionado anteriormente, el proyecto de “Alas” nació en el aula y en ese momento estábamos trabajando de una manera digital. Por lo tanto, utilicé una técnica digital que trata de simular parches con textura, superponiendo capas una encima de otra y dándoles forma cautelosamente hasta encontrar una armonía general que funcione. La intención de esta técnica era simular el collage y considero que el acabado ha sido todo un acierto, ya que es una técnica que la propia historia pide a gritos”, nos cuenta Sandra Castaño.

Sandra Castaño

Si Sandra tuviera alas… “Si tuviera alas, considero que vería la vida desde arriba, como un personaje secundario que observa y analiza a la protagonista de la historia. Vería todo con más perspectiva, y dejaría caer desde lo alto del cielo todos los miedos y preocupaciones, para así quitarme pesos innecesarios y volar con esas alas a donde quiera que me lleven. También me haría mi propio nido en la copa del árbol más alto de mi pueblo (aunque creo que ya está ocupado por las cigüeñas)”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Este proyecto me ha enseñado muchísimo. Me ha enseñado que hay que probar maneras diferentes de ilustrar una idea hasta encontrar la más afín, pero, también me ha enseñado a parar de probar cuando te enamoras de una de las ideas, porque ésta ya habla por sí sola -continúa Sandra Castaño-. “Alas” también me ha enseñado a trabajar en equipo con el editor, cosa que me ha encantado y que me ha aportado puntos de vista muy interesantes para enriquecer la historia. El trabajar de esta manera te hace sentir acompañada en todo momento y eso se agradece”.

“No obstante, el mayor aprendizaje ha sido el descubrir que ésta es mi pasión, que me lo paso como una niña pequeña creando álbumes ilustrados y que sé con certeza que “Alas” será el primero de muchos álbumes ilustrados que haré a lo largo de mi vida”.

Sandra Castaño

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Ya he comentado anteriormente que la técnica final ha sido digital. Sin embargo, la creación de personajes, pruebas de color y textura, o bocetos relacionados a las imágenes las realicé sobre papel. Primero, dibujé 12 dobles páginas en las que creé una composición que daba ritmo a la historia: en la página derecha el personaje sin alas abajo y el texto arriba; y en la página izquierda el personaje con alas en la parte de arriba y el texto abajo”.

Sandra Castaño

“Una vez elegida esa dinámica, empecé a pensar personajes que podrían funcionar: un perro, una oveja… incluso metí una pelota que con alas se convertiría en una snitch dorada de Harry Potter pero que terminé retirando.Tras elegir los personajes, empecé a bocetar cómo serían. Ésto diría que fue la parte más complicada ya que no quería que fueran muy detallados, pero, a la vez quería movimiento, vivacidad y expresividad. Finalmente opté por la técnica de la superposición de capas y no puedo estar más contenta con la decisión tomada. Cuando todas las páginas, las guardas y la portada/contraportada cogieron forma, hice una maqueta de cómo sería el álbum en conjunto y, es esa la maqueta que mostré y gustó. Antes de publicarlo se realizaron adaptaciones de color, algún cambio de personaje y corrección de texto, para que finalmente naciera Alas”, afirma Sandra Castaño.

Sandra Castaño

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy trabajando en la realización de las ilustraciones para un texto de una tercera persona. Es un proyecto que se convertirá en álbum ilustrado, pero de momento no hay editorial de por medio. Además, tengo varias maquetas de álbumes ilustrados que voy realizando en casa y que me gustaría publicar, en especial dos: uno al que he llamado: “La curiosidad sorprendió al gato”, un álbum con poco texto, pero que interactúa mucho con el lector. Por otro lado, “El cartero”, un álbum ilustrado sobre un cartero que se encarga de repartir el correo en el pueblo, y al que de repente, le aparece un misterioso paquete frente a la puerta”.

Sandra Castaño

“Tengo en una libreta apuntadas muchas ideas de álbum ilustrado que quiero desarrollar y eso es algo que me encanta, ya que me mantiene constantemente activa respecto al álbum, haciéndome experimentar, probar, borrar, colorear y sobre todo disfrutar y mejorar, porque vivimos en un constante aprendizaje”.

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Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’

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Manuel Marsol

Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

Manuel Marsol

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

Manuel Marsol

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.

“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

Manuel Marsol

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

Manuel Marsol

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

Manuel Marsol

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.

¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.

“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.

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