Cómic
Ken Niimura habla de la vida en Tokio en ‘Henshin’
‘Henshin’ significa “transformación” en japonés, y en las trece historias que componen este manga, las decisiones y los acontecimientos -ya sean trascendentales o aparentemente insignificantes-, cambian la vida de las personas que buscan su camino en el Tokio moderno, desplegando a su paso una visión única de la vida japonesa. La imaginativa narración gráfica de Ken Niimura -ganador un Premio Eisner por ‘Umami’ y, junto con el guionista Joe Kelly, del Premio lnternacional de Manga por ‘Soy una matagigantes’ (Astiberri, 2024)- se adentra en las vidas emocionales de sus personajes, desde un niño con poderes peculiares o un empleado que pierde el último metro, hasta una chica solitaria que busca una nueva vida en la gran ciudad… Historias que van del costumbrismo al thriller y de la comedia al drama para reflexionar sobre la constante transformación que supone la vida.
Esta edición de Astiberri actualizada cuenta con una nueva portada y 32 páginas de extras con una muestra del proceso de creación desde el primer storyboard, los diseños de personajes y un capítulo completo a lápiz, que no estaban en la edición original de 2013. Sobre este trabajo hemos charlado un poquito más con Ken Niimura, y este es el resultado.

¿Dónde está el origen de este proyecto? “Este proyecto se serializó en la web de la revista Ikki, de la editorial Shogakukan, porque conocí a Taiyo Matsumoto, que es un autor que me encanta y trabajaba en esta revista, en el salón del manga de Barcelona del 2009 . “Henshin” se realizó en 2013, a lo largo de un año entero, a razón de un capítulo por mes”, nos cuenta Ken Niimura.
“Me presentó a su editor, al que le gustó mi trabajo. Habían visto sobre todo ‘I kill Giants’, y me propusieron hacer algún proyecto juntos. Después de varias pruebas con algunos proyectos fallidos, que al final no acabaron de cristalizar, me propusieron trabajar en un proyecto compuesto de 12 capítulos, a lo largo de un año entero, que se publicarían en su página web. Después de dar muchas vueltas, decidí que quería hacer un proyecto que hablara un poco del día a día de mi vida en Tokio, que fuera una especie de diario de mis experiencias allí”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Son historias cortas, de corte costumbrista, con un punto un poco fantástico y a veces surrealista, que hablan de la vida en la gran ciudad, y en la que sus personajes pasan todos por un proceso de cambio. La palabra Henshin en japonés quiere decir transformación o cambio, y es de alguna manera también la premisa de toda historia corta, donde un personaje atraviesa un cierto tipo de transformación”, asegura Ken Niimura.
“En Japón es muy habitual que a los autores nóveles se les encarguen historias cortas antes de comenzar a hacer un proyecto largo. Con mi editor llegamos a la conclusión de que merecía la pena trabajar en historias cortas para ir viendo un poco cómo me defendía con ellas, y el resultado fue este libro”.
¿Qué hay de Ken en estas historias? “Creo que estas historias funcionan un poco a modo de diario. Comparo un poco a veces el proceso de creación de este cómic con lo que se llama comida de mercado, como los chefs que van a un mercado, ven los ingredientes que hay frescos ese día y con eso preparan un plato. Eso en este proyecto se traduce en que yo estaba viviendo en Tokio, y lo que hacía era un poco tomar elementos de cosas que había visto y vivido, y trataba de crear una historia nueva con cada uno de ellos. Lo que hay de mí es, probablemente, mi mirada sobre el Japón de ese momento”, confiesa Ken Niimura.

¿Con cuál de ellas te quedas? ¿Cuál es tu favorita? “Creo que mi favorita es una que creo que en español se llama ‘El gatito y yo’, que es una historia semi-autográfica. Yo vivía en ese momento en una casa, y había un gato que venía a menudo a mearse fuera de mi casa, y de alguna manera se estableció una relación entre yo y este gato que nunca veía, porque siempre venía cuando estaba durmiendo, fuera o trabajando. Fue la primera historia de corte semi-autobiográfico que realicé para este proyecto, y si te digo la verdad, lo realicé con bastante miedo, pensando que el editor me lo iba a echar atrás”.
“Sin embargo, -continúa Ken Niimura-, fue una de las pocas historias que casi me aprobó de manera automática. Es una historia de las que más me gustan, quizás por el elemento personal”.

En alguna de ellas prescindes de las palabras, ¿por qué? “Estas historias cortas se publicaron inicialmente en la web de la revista. Daba por hecho que cuando se publicaran, y yo anunciara la publicación de cada historia en mis redes sociales, la gente vendría a verla, incluso lectores que no hablaban japonés. Uno de los objetivos que me establecí fue tratar de que cada historia tuviera un elemento visual divertido o interesante, para que incluso aunque la gente que no hablara el idioma encontrara algo que les divirtiera, al margen de lo que se transmite a través de los textos. Con mi editor lo que acordamos fue, por lo menos, hacer una historia que fuera completamente sin palabras para que todos pudieran disfrutarla”.
“Se trata de la historia que se llama ‘La primera nevada’, que en su versión original online la hicimos en formato webtoon, un scroll vertical continuo en el que las diferentes viñetas se iban encadenando, como una manera de aprovechar las ventajas de publicar en formato digital”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, de pruebas, no sé si de dibujos, en algún cuaderno, etc. “Hubo mucho más de lo que se puede apreciar a simple vista, porque con este editor creamos dos proyectos previos a ‘Henshin’ que al final no cuajaron. Creo que estos proyectos, que eran muy diferentes en su temática y naturaleza a ‘Henshin’, fueron el trabajo previo, porque decidí hacer ‘Henshin’ como reacción a estos dos proyectos. En Japón el trabajo con el editor se hace todo en torno al storyboard, y por lo tanto lo que hacía en cada caso era realizar un storyboard, presentárselo al editor, discutir con él el contenido, e irlo puliendo poco a poco. Una vez que teníamos el story, es cuando ya me ponía a trabajar en la parte visual, con lo cual el guión o la idea de fondo era un poco el germen de cada una de las historias”, afirma Ken Niimura.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Cada historia tiene un estilo diferente, hechas con técnicas distintas, un poco en la extensión de esta idea que te comentaba, de que se utilizan mucho aquí en Japón las historias cortas como elemento para ir fogueando a los autores. Aproveché esa premisa a fondo y lo que me planteé fue que cada historia tuviera un estilo diferenciado, una técnica diferente, para poder probar cosas en estas historias.”
¿Con qué técnicas trabajaste? “Hay historias que están hechas todas con rotuladores, otras con plumilla, a lápiz y pincel también. Están todas acabadas en digital, en Photoshop”.
¿Por qué decidiste incluir al final unas páginas dedicadas a la creación de los personajes y el proceso? “Me gusta pensar no solamente en los lectores, sino en gente a la que le guste conocer el proceso de creación de una obra, como quien mira un poco los extras de una película, y también para posibles futuros autores que, o bien quieran ver un poco cómo trabajo”, asegura Ken Niimura.

“Tanto en ‘I Kill Giants’ (‘Soy una Matagigantes’), como en Sargento Inmortal, hay una sección bastante extensa de extras, hablando del proceso creativo, y apliqué esta misma filosofía en ‘Henshin’. Lo que hay aquí son bocetos preparatorios y el story completo de la primera historia, así como los lápices de esta misma historia. Me encantaría que la gente vaya mirando la versión final y la versión bocetada, y, viendo las diferencias, se hagan una idea de cómo ha ido evolucionando esa historia”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, estoy preparando un proyecto de cómic nuevo, guionizado y dibujado por mí. Llevo un año trabajando en ese proyecto, y todavía no tiene fecha de salida. Espero poder tener noticias en breve”.
Cómic
Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.
¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.
Cómic
Sun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’
Cuando resultó seleccionado para viajar al espacio, fue el objeto de admiración de sus compañeros de estudios. Ahora, tras años realizando un trabajo monótono y posiblemente inútil, su vida parece menos envidiable. No solo no ha prosperado, sino que ha perdido todo el interés en hacerlo. Solo muy de tarde en tarde regresa a la Tierra, pero en su última visita se produjo un reencuentro. El recuerdo de ese día en que, junto a su única amiga, paseó por el parque y recordó unos pelícanos eléctricos que ya no existen será determinante para él. ¿Qué sentido tendría repetir un día que ya fue perfecto? ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’, editado por Fulgencio Pimentel, es el último trabajo de Sun Bai, una de las voces más interesantes surgidas en el ámbito de la BD en la última media década. Aprovechando su reciente visita a nuestro país, hablamos con ella un poquito más sobre este trabajo.

¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Qué te impulsa a crear esta historia? “Al principio era un fanzine que creé en 2019 y que presenté en el Off del festival de Angoulême. Mi editor César lo descubrió en ese momento. El nacimiento de esta historia viene de mi experiencia personal: como el protagonista, dejé mi ciudad natal y hoy vivo en Francia. Cada vez que vuelvo a mi ciudad, tengo la sensación de conectarme a otro servidor, como si entrara en otra realidad. La historia nació de la nostalgia por mi ciudad natal y de la búsqueda de un equilibrio entre esas diferentes realidades. Como los personajes del libro, yo también echo de menos los momentos que pasé con mis amigos dando paseos en patines con forma de cisne por el lago del parque”, nos cuenta Sun Bai.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Espero que encuentren ante todo una atmósfera, un momento suspendido y tranquilo. Quizás les den ganas de fumarse un cigarrillo o de tomarse un café”.

Háblanos un poco de las ilustraciones. ¿Qué dirías que tienen de característico? “Lo que me interesa de la ilustración es siempre la narración. No creo que se aleje demasiado de mi trabajo en el cómic.
Lo que las caracteriza, diría que son los personajes, las relaciones humanas entre ellos y las historias que existen detrás -continúa Sun Bai-. Como cuando hago un cómic, siempre me pregunto qué ropa llevan y qué tipo de vida llevan más allá de lo que se muestra. Con las naturalezas muertas es lo mismo: siempre pienso en quién podría usar esos objetos”.

Nos gustaría que nos contaras algo sobre el uso del color en este proyecto, el azul… “El azul es el color dominante del libro. El primer fanzine lo imprimí en casa con una impresora de escritorio. Usaba principalmente el cian, el amarillo y el azul. Luego conservé esa paleta para el libro. Decidí mantenerla por ese aspecto vaporoso, casi desvanecido, que produce esa técnica. Como el humo de un cigarrillo suspendido en el aire”.
En otra ocasión hablamos de ‘La playa más bonita del mar del Norte’. Nos hablabas entonces de una historia sobre el «fin del mundo». En este nuevo cómic, ¿ese mundo ya no existe? “Podría existir en otra realidad. Creo que nunca he abandonado del todo esa idea; en mis narraciones, el tiempo no es necesariamente lineal. El pasado, el presente y algunas posibilidades del futuro pueden a veces coexistir. En una de ellas, el mundo quizás ya haya desaparecido; en otra, algunos personajes siguen viviendo historias distintas. Todas esas realidades pueden existir de forma simultánea”, asegura Sun Bai.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Dibujar una historia que contiene varias realidades es bastante agotador. La próxima vez, igual me lo pienso dos veces antes de elegir realidades tan complejas de entrelazar :)”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Por lo general, en cuanto tengo una idea, empiezo a dibujar un storyboard muy en borrador. Trabajo el texto, los diálogos y las imágenes a menudo al mismo tiempo. Es raro que escriba un guión completo antes de empezar. Según el proyecto, a veces preparo un esquema o un resumen. Después desarrollo el storyboard, luego trabajo el dibujo a línea y, por último, el color. Por supuesto, también hay muchas conversaciones con mi editor a lo largo de todo el proceso”, confiesa Sun Bai.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Hay algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto de cómic, una historia de amor. Trata principalmente sobre hombres solitarios y las mujeres a las que nunca llegarán a alcanzar”.
Cómic
Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones
‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

En ‘Clockilandia’, Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.
¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.
¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”
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