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Matthias Picard y las tres dimensiones de ‘Pataslargas’

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Matthias Picard

Ponte las gafas 3D y sigue a ‘Pataslargas’ en su viaje al interior de la tierra, recorriendo simas calcáreas y bosques de cristal y enfrentándote a murciélagos, tormentas abisales y la inagotable belleza del inframundo. Una cuerda sobresale de la superficie del agua. En su bote, un misterioso ser, llamémoslo Pataslargas, lo agarra para ver adónde lo lleva: a una isla. Atraca y sigue ese hilo de Ariadna, que lo conduce a las profundidades de la tierra. ¡Cuántas maravillas! ¡Qué espectáculo! Matthias Picard nos ofrece una nueva y espléndida aventura en 3D, esta vez fotografiando los sublimes paisajes que se esconden bajo nuestros pies, en un libro que edita Fulgencio Pimentel.

Matthias Picard

¿Cómo surgió este proyecto? «Todo comenzó en otoño de 2020. Realicé una residencia artística en Pont-du-Fossé, en la región de los Altos Alpes, rodeado de árboles y montañas. Justo después de la pandemia de COVID-19, me emocionó poder ir a investigar en la naturaleza. Al pasear libremente, me fascinaron las setas que brotaban del suelo y las diminutas cosas que veía a mis pies. Esto me inspiró a explorar este mundo macroscópico en 3D. En la biblioteca me prestaron una cámara digital y, utilizando las imágenes que tomé durante mis paseos, incorporé a mis fotografías a este personaje, que ya existía en mis cuadernos. Al mismo tiempo, sentía un gran deseo de recrear una cueva y comencé a hacer maquetas de yeso. De vuelta de la residencia, continué el proyecto sin tener ni idea de la historia, y me equipé comprando una cámara y un objetivo macro. También encontré un taller, un lugar ideal para hacer maquetas».

Matthias Picard

¿Qué encontraremos en las páginas de este libro? «Morfológicamente, ‘Pataslargas’ (Jeanjambe) es el opuesto de Jim Curious, el protagonista de mis primeros libros en 3D. Le puse ese apodo porque era una figura de alambre, con dos piernas largas, dos brazos largos y una cabeza muy pequeña. Jim Curious, en cambio, es todo curvas, mucho más detallado, pero está creado principalmente con la técnica del raspado y se mueve dentro de un entorno dibujado donde los planos están recortados. En los volúmenes de un entorno fotográfico, parecería completamente plano. El dibujo de alambre se integra fácilmente en cualquier entorno. Con una línea, puedes recorrer cualquier espacio y crear una ilusión. La silueta de Pataslargas surge de esta idea de reducir una forma a la mínima expresión, de dejar que el dibujo emerja a través de la experiencia sin un plan predefinido. Con Pataslargas descubro el proceso al mismo tiempo que él, y veo adónde nos lleva», nos cuenta Matthias Picard.

Matthias Picard

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, la documentación, las pruebas, incluso los bocetos en una libreta… «No hay una fase de investigación seguida de una fase de producción. Como en Pataslargas, se trata de exploración. Con Pataslargas, por primera vez, también me interesé por los videojuegos. Juegos como Heart of Darkness, Limbo, Inside y Another World influyeron en mi concepción del movimiento y la circulación, especialmente en las ilustraciones a doble página. Adopté la idea de avanzar sin poder retroceder. Al darle este ritmo, la trama se sustituye por el viaje a través de diferentes atmósferas», continúa Matthias Picard.

«Las secuencias de escenarios crean la historia, pero para imaginar el significado de esta exploración, también necesitaba anticipar la puesta en escena de las fotografías. Dado que había realizado todos mis experimentos de forma independiente, imagen por imagen, finalmente decidí descartar todas las imágenes que había tomado en la naturaleza y crear todas mis fotografías en el estudio, diseñando mis instalaciones como lo había hecho para la maqueta de yeso de la cueva. Así que pasé a otra fase».

Matthias Picard

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. «La naturaleza sigue siendo mi principal fuente de inspiración. El erizo de mar, por ejemplo, fue uno de mis primeros experimentos. Al fotografiarlo, descubrí unas columnas gigantescas, imposibles de ver a simple vista. En las rodillas, añadí unos pequeños ojos al estilo de Miyazaki e imaginé seres diminutos e inmóviles, como los juguetes de la máquina de garras de Toy Story, que veneran la garra y celebran al elegido cada vez que uno de los suyos es atrapado. Todos nos detenemos frente a un árbol, un trozo de corteza, una nube, una piedra donde creemos reconocer un rostro, una forma. El dibujo comienza ahí, y muchas de mis imágenes juegan con este fenómeno de la pareidolia, que consiste en ver un símbolo en una imagen de la realidad -asegura Matthias Picard-. La fotografía captura estos efectos. Inicialmente, quería crear este libro con estas fotos tomadas en la naturaleza a escala de conejo, pero técnicamente es muy complicado homogeneizar el procesamiento y la iluminación. No logré establecer una conexión entre un mundo y otro, encontrar una lógica para organizar las imágenes. En el estudio, al tener control sobre lo que veo, me siento más cómodo como artista que crea sus imágenes y paisajes. Sin embargo, desde mis primeros modelos de yeso para la cueva, trabajé con bicarbonato de sodio para que el material adquiriera cierta elasticidad, permitiendo así cierta libertad creativa; no buscaba un efecto esculpido, un modelado demasiado liso».

Matthias Picard

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. «El 3D mediante anaglifos es una técnica antigua, que data del siglo XIX. La conozco bastante bien porque ya he creado dos libros con este método: ‘Jim Curious: Viaje al corazón del océano’ y ‘Jim Curious: Viaje a través de la selva’. Hay que separar los planos, construyendo una imagen para el ojo izquierdo y otra para el derecho. Para este libro, añadí muchas otras técnicas, que fui aprendiendo sobre la marcha. Fotografía, escultura, modelado, …».

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? «El proceso fue muy empírico. Experimenté mucho acompañando a Pataslargas en sus exploraciones y descubrimientos. Al principio, sentía una gran fascinación por las setas, las cuevas y la exploración subterránea. Para la ocasión, leí Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne, que me encantó. También me regalaron el libro del diseñador gráfico italiano Bruno Munari, «Desde lejos parecía una isla», que juega con la percepción en torno a un guijarro que, visto de cerca, se convierte en una montaña, una ciudad, una isla. Esto resonó con mi intuición y empecé a fotografiar los guijarros que tengo en casa -afirma Matthias Picard-. Después creé esta isla de guijarros con un mar de silicona. Para mí, un libro siempre es un poco como una isla esperando ser explorada. Partiendo de esta premisa, inicialmente quise agotar la imaginación colectiva, evocando la isla misteriosa, el volcán, la cueva, las calaveras que sugerían una presencia humana, el vuelo de los murciélagos, la escalera que conducía a un reino más fantástico con los cristales. Jugando con estos clichés, el lector se siente lo suficientemente seguro como para continuar el viaje».

Matthias Picard

«Siempre había soñado con crear cristales, pero al llevar a cabo este experimento, me topé con las limitaciones del proceso artificial. En la naturaleza, las rocas y los cristales son el resultado de procesos complejos, entrelazados y fascinantes. Necesitaba encontrar ejemplares reales. Serge Darpeix, organizador de los Rencontres du 9ème art (Encuentros del Cómic) en Aix-en-Provence, me había hablado de las colecciones del Museo de Historia Natural de la ciudad, que cerró en 2014. Me puso en contacto con el equipo de paleontólogos que aún trabaja en los depósitos, y me encontré ante esas colecciones almacenadas en cientos de cajas. Había minerales, conchas, corales. Con las conchas, se abrió una nueva puerta, trazando un nuevo camino. Imaginé un viaje que partiría de un entorno artificial, modelado con materia inerte, hacia la materia natural, cada vez más animada y viva, hasta llegar finalmente a la realidad. También juego con los materiales para crear sensaciones de aventura», asegura Matthias Picard.

«Lo que me interesa es ver aparecer imágenes que me sorprenden, no necesariamente crear las que tengo en mente. En Jim Curious, proyecté principalmente imágenes mentales. Con la fotografía, es todo lo contrario; soy el primero en ver los resultados, y eso a veces es engañoso: lo que conmueve a simple vista no necesariamente se traduce bien en una fotografía. Trabajo alternando entre la fotografía y el dibujo, entablando un diálogo entre ambos. Un reflejo en una roca inspiró la secuencia de relámpagos. Partiendo de las formas florales de la calcita, añadí pistilos. Lo importante es percibir cómo reaccionan los objetos y los materiales a la luz. Con el yeso, es obvio: demasiada luz y no se ve absolutamente nada. Para obtener fotos convincentes y poder reutilizarlas, hay que perfeccionar el juego de luces y sombras. La iluminación lleva casi más tiempo que la construcción de los decorados. Para crear mis paisajes, también hago montajes. En el ordenador, no me limito a superponer dos imágenes en azul y rojo para crear profundidad; combino varias fotos, añado un cielo…».

Matthias Picard

No es solo un libro, creemos que leerlo es una experiencia, un viaje… ¿Qué opinas? «El fenómeno de los espejismos siempre me ha fascinado; debí de descubrirlo en mi infancia con Tintín y el cangrejo de las pinzas de oro. La imagen del capitán Haddock creyendo ver una botella de champán en el desierto. ¡Impresionante! Cuestionar el espejismo significa, ante todo, intentar comprender cómo la imaginación proyecta significado sobre los fenómenos reales, cómo se crean los mitos y las historias a partir de la percepción de los fenómenos físicos. El espejismo sugiere esta ambivalencia entre realidad e imaginación, el placer de la ilusión óptica y la promesa de una decepción que quería superar. Pensé mucho en el final. Al llevar a Pataslargas a descubrir la otra cara de la moneda con un efecto similar al de «El show de Truman», el viaje adquiere una dimensión más filosófica sin resultar moralizante -asegura Matthias Picard-. Cuando el sol se revela como iluminación artificial, como un foco de escenario, el personaje dibujado se percata gradualmente de los efectos del resplandor al descubrir el trasfondo de su viaje. Proyecto el shock existencial producido por este viaje a través del espejo. ¿Entonces, todo fue solo un decorado? ¿Soy solo un personaje de cómic, una ilusión de mí mismo? El espejismo es tanto la idea que Pataslargas tiene de su identidad, su viaje y sus experiencias, como la imagen que percibe en el mundo real de las representaciones de lo imaginario sobre la mesa del creador. Al concluir con la figura de pie sobre la mano del artista, reconectando con la realidad, quise reafirmar la existencia de dos mundos, borrar la frontera que supuestamente separa lo real de lo imaginario».

Matthias Picard

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Ahora mismo acabo de tener un bebé y estoy en plena hibernación, encerrado en casa; así que cualquier proyecto tendrá que esperar hasta la primavera».

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Ina Hristova ilustra ‘Haikus para detener un tren’

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Ina Hristova

Haikus para detener un tren’ es un viaje poético que cuenta la historia de una guerra desde los ojos de un niño. Cada haiku revela un instante: un estallido, el sinsentido, la pérdida y el miedo, la esperanza y, finalmente, el resurgir de la vida. El libro avanza como una travesía poética con un lenguaje mínimo y delicado, convirtiendo la devastación en poesía y el dolor en un canto a la resiliencia. Una obra para detenerse, mirar y recordar que, incluso después de la guerra, la vida siempre encuentra cómo volver a florecer. Un trabajo de Fran Pintadera e Ina Hristova que edita Libre Albedrío, y sobre el que hablamos más en profundidad con Ina. 

Ina Hristova

¿Dónde está el embrión de este libro? “Creo que todo nace de una necesidad interna de entender el dolor que provoca la guerra, entender la fuerza que te arrebata todo. Y encontrar una semilla de fe que te sostenga con lo que queda y con estos restos reconstruir como un acto de resiliencia y esperanza -asegura Ina Hristova-. Recibí la invitación de Gema Sirvent de Libre Albedrío en un momento de mucho dolor y tristeza por lo que está atravesando el mundo, me atraviesa la incertidumbre”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán una historia que se repite en distintas latitudes, en distintas generaciones. Es un viaje poético que cuenta la historia de una guerra desde los ojos de un niño”.

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

¿Qué te parecieron los textos de Fran la primera vez que los leíste? “Al leer sus haikus sentí un nudo en la garganta, con sus palabras suaves y aterciopeladas nos adentra en la paz de la vida cotidiana de una infancia y luego nos impacta con el estallido, rugidos, plomo, gritos, el vacío y el llanto -continúa Ina Hristova-. Fran Pintadera sabe que juega con el contraste de sentimientos de alta intensidad y creo que la maestría en su texto está ligada al ritmo minimalista del haiku. Sentí inmediatamente su fuerza y comencé a imaginar”.

¿Qué supone el reconocimiento que ha tenido el libro? “El libro fue reconocido con el IX Premio Muestra de libro infantil y juvenil de la comunidad de Madrid y esto nos alegra mucho porque significa que llegará a más bibliotecas y a más lectores. Es difícil percibir desde la distancia estos reconocimientos, pero siempre es bueno saber que un libro toma sus propios caminos y llega a lugares inesperados”.

Ina Hristova

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Sabemos de antemano que un libro de poemas no suele ilustrarse de manera narrativa, suele necesitar espacio, aire para que la imagen conecte con el texto. Desde un comienzo supimos que nuestra intención sería diferente. En un primer etapa comencé el trabajo en un guión gráfico, lo presenté a Gema Sirvent y hablamos sobre sus posibilidades y efectos narrativos”, afirma Ina Hristova.

“Desde allí propuse un juego con la simbología codificada en los poemas. Tenía la idea de la sombra como presencia, en este primer etapa imaginaba algo más gráfico para el álbum: dibujaba con lápiz de grafito, con tintas. Hasta que sentí que las palabras de Fran cargaban una simbología del color y una atmósfera muy notoria”.

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Tuve mucha claridad desde un principio de cómo quería desarrollar la narrativa interna del libro. A pesar de que es un libro con poemas breves se sostiene una unidad visual y narrativa, los poemas conectan entre sí y crean una imagen más completa. Aprendí a trabajar de manera directa sobre el papel, la imagen necesitaba ser espontánea. Así iba haciendo tres o cuatro versiones de cada imagen y luego decidía cuál tenía la fuerza suficiente para entrar en la maqueta”, nos cuenta Ina Hristova.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Para mí es muy importante que cada libro sea diferente y que me enseñe a buscar matices, distintos lenguajes y comunicar de mejor manera. Lo que me enseñó este proyecto fue abordar la narrativa desde otro tipo de conexiones entre las imágenes. Quería dibujar una infancia que pueda sentirse universal, sin la necesidad de mostrar el personaje principal, quería construir un personaje que pueda ser cambiante. Para mí era importante que se pueda construir la idea de la comunidad, de una familia más universal. Estoy dibujando instantes, momentos de la vida para poder captar esta contemplación, asombro y conexión con la vida que tiene el haiku”.

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

“El libro comienza con un personaje que está trepando un árbol: árbol que luego se convierte en un lugar emblemático. Desde allí el personaje comienza a contar su historia. Se despliega su sombra sobre la casa, se asoma por la ventana (otro elemento clave en las ilustraciones). Convive con sus hermanos y su madre en la cotidianidad y parece que nada acecha su paz. Una de las imágenes que rompe este esquema es la bandada de aves que ve a lo lejos como presagio de algo que se acerca. Jugué y experimenté mucho con esta imagen, ya que quería lograr impacto. En esta imagen descubrí el poder de la tinta permanente sobre la cera de óleo y a partir de allí tuve más claridad de cómo iba a abordar el libro a nivel técnico y simbólico a través de los materiales”.

“Era importante reflejar el paso del tiempo para poder cicatrizar la herida, para poder reconstruir la esperanza. Juego con la metáfora del tren transformado en una bestia que engulla el pueblo y arrasa con todo y deja una huella en todo lo que toca. Es una huella física de tinta que se superpone sobre el óleo, el color repela la maldad y aun así logra quedarse sobre el papel un rastro… Para mí fue importante usar los materiales y su gestualidad natural.”

Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova
Ina Hristova

Con qué técnicas trabajaste? “Nunca había hecho un libro con ceras al óleo -confiesa Ina Hristova-. Es una imagen que se crea con muchas capas, iba usando el material y diluyendo los colores con aceite de linaza para construir texturas y matices. De allí algunas de las pinceladas que marcan el libro. Todo supone un experimento, no sabía si la tinta iba a funcionar encima del óleo. Es un libro que dependía de mucha gestualidad y libertad en el trazo de la tinta y las ceras de óleo. Buscaba crear algo de contraste en el libro, quería conseguir una atmósfera aterciopelada y contrastarlo con la tinta negra permanente. También experimenté con el lettering del título y los capítulos porque sentía que tenía que responder a la estética del libro. Fue muy bonito que la editora respetara esta decisión creativa”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Intenté construir una narrativa abierta a partir de los poemas y usé el concepto de la transformación con los símbolos que se repiten y se encuentran entre sí: las nubes se transforman desde las primeras páginas, los pájaros se convierten en bombas, la flor de bugambilia se transforma en pájaro, la flor en alimento, la piedra en huevo, el huevo en pérdida, El cristal roto se transforma en pájaro, el poema en pájaro. La imagen de la ventana es una entrada en el interior de una infancia rota por la guerra. Es una imagen que me detonó una fotografía de Sebastiao Salgado. Tuve muchas otras referencias como por ejemplo los grabados de Katte Kollwitz, que para mí siempre fueron una referencia del dolor, la guerra y la maternidad”.

Ina Hristova

¿Con qué haiku te quedas? “Me quedo con una frase de Fran Pintadera que da cuerpo a mi sentir en el mundo ahora: No hay guerra que suceda lejos. No hay llanto que me resulte ajeno”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un proyecto personal sobre la creación, la maternidad, la crianza y el juego que he ido escribiendo en los últimos tres años. Sigo escribiendo historias que esperan su turno a ser dibujadas. También estoy ilustrando una novela de Héctor Gómez Navarro, un autor muy querido que marcó mi comienzos como ilustradora. Es bonito volver a conectar con su escritura diez años después de conocernos”.

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Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’

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Iacopo Bruno

Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Iacopo Bruno

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.

Iacopo Bruno

Iacopo Bruno

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

Iacopo Bruno

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”

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Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’

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Pedro Oyarbide

El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.

Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con  Pedro Oyarbide.

Pedro Oyarbide

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.

¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

Pedro Oyarbide

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

Pedro Oyarbide

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.

¿Tus versos favoritos?

«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»

Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

Pedro Oyarbide

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.

“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

Pedro Oyarbide

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

Pedro Oyarbide

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.

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