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Cómic

Cristina Durán y Miguel Ángel Giner nos hablan de su última novela gráfica «La máquina de Efrén»

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La máquina de Efrén”, editado por ‘Sins Entido‘, y obra de Cristina Durán y Miguel Ángel Giner (que también son sus protagonistas) es la historia de un viaje. Un viaje emocionante en el que sus protagonistas, Cristina, Miguel Ángel y Laia, conocerán al nuevo miembro de la familia. Es el relato autobiográfico de un largo proceso de adopción. Desde la primera solicitud hasta el encuentro.

Nosotros hemos querido que sus autores y protagonistas nos hablaran de este proyecto, y hemos charlado vía e-mail, con Miguel Ángel y Cristina. El primero nos cuenta que “La máquina de Efrén” es “nuestra segunda novela gráfica, segunda parte de ‘Una posibilidad entre mil‘, aunque se puede leer de forma independiente. En cuanto a qué es exactamente ‘la máquina’ preferimos que el lector lo averigüe al leer el libro. Pensamos que es mejor no desvelar algunas cosas… pero como avance, os diremos que forma parte del hilo conductor de la historia”.

Miguel Ángel: “Seguimos la historia donde se quedó. Seguimos la evolución de Laia (el colegio especial, los médicos y fisios,… ). Así que son los mismos personajes, por un lado en la misma situación y, por otro lado, en una nueva situación como es la adopción internacional”.

¿Es una ventaja o una desventaja escribir y dibujar sobre experiencias personales? Miguel Ángel: “Bueno, tiene cosas buenas y cosas malas. El principal problema es solucionar el pudor, la vergüenza que produce mostrarte abiertamente ante el lector, aunque esto se soluciona cuando piensas en ellos como personajes y no como ‘nosotros’. La buena es que no tienes que ir pensando cual es el mejor final para tal escena o para el libro en general. No lo tienes que pensar porque ha pasado y sólo tienes que transcribir la realidad.”

Cristina: “Una de las ventajas es que en algunos momentos (los difíciles) supone un desahogo poder hablar de ciertos temas. Sacar fuera las preocupaciones, las dudas y los temores tiene siempre un efecto liberador. Otra ventaja es que te permite revivir también los momentos buenos. El hecho de recordar minuciosamente el viaje a Etiopía, viendo vídeos, fotos, los cuadernos de apuntes, escuchando música africana, tomando café etíope… incluso recurriendo a la propia memoria, te permite revivir los momentos buenos con gran intensidad”.

¿Como son las ilustraciones de este nuevo cómic? ¿Siguen la línea de otros realizados por vosotros? Miguel Ángel: “Siguen la línea del libro anterior. Al ser una continuación era preciso seguir con el mismo estilo, eso sí, algo evolucionado. A medida que se va dibujando, se van definiendo cada vez los personajes y el estilo adquiere más soltura. Respecto a los colores, este libro empieza igual que el anterior, pero a partir del momento en el que llegamos a África el bitono es diferente. Ya no es ese verde-azulado que aludía el verde hospital de la primera historia, se convierte, por necesidades narrativas, en un ocre-tierra que evoca la luz y colores africanos”.

¿Con qué técnica trabajáis? Miguel Ángel: “Pues la parte de dibujo y entintado, la clásica. Lápices, tinta china,… Y la parte de color con Photoshop. Y no, no hay ‘illustrator’ para hacer la línea. Está toda hecha minuciosamente a mano.

Cristina: “La verdad es que cada vez soy más partidaria de las nuevas tecnologías como herramienta. Pero hay ciertas cosas que todavía prefiero hacer a mano. El placer de dibujar con lápiz sobre papel es algo a lo que no creo que renuncie nunca. Y la parte que más disfruto del proceso es la del entintado con el pincel y los rotuladores calibrados”.

¿Cómo es el proceso de elaboración «a cuatro manos»? ¿Quién hace qué? Miguel Ángel: “Principalmente el guión y el arte final (el color y las luces) son míos, y el dibujo es de Cristina. Pero al final está todo muy entremezclado. Hemos hablado y consensuado todo el guión y hay páginas escritas enteramente por Cristina que yo he encajado después en la narración. Al mismo tiempo yo he participado en la planificación de las escenas e incluso en algún boceto. Es un trabajo totalmente de conjunto”.

¿Es esto lo que se muestra en la exposición? ¿Qué es lo que se expone? Cristina: “Si, en la exposición hacemos un recorrido por el proceso de trabajo. Se ve la parte de pre-producción (plot, storyboard) que son las páginas que muestran la planificación de las páginas a partir del guión ya escrito. Y también se muestra una selección de páginas originales enteras con el boceto a lápiz, páginas originales entintadas y algunas con el resultado final a color”.

¿Qué dicen vuestros hijos al verse reflejados en los dibujos de sus padres? Cristina: “Bueno, Laia no habla, y no sabemos hasta qué punto comprende cuál es la dimensión del libro, pero sí que se reconoce a ella misma, a nosotros, a los ‘iaios’, etc. Sabe quien es quien y que el libro habla de todos nosotros. Y Selam, cuando al principio llegamos de Etiopía y le enseñamos el libro de Laia, al poco tiempo, cuando ya chapurreaba el castellano nos dijo ‘¿Y mi libro? ¿Dónde está?’ … así que menos mal que ya lo habíamos empezado. Durante todo el proceso nos pedía que le fuéramos enseñando los dibujos y cuando, un año después lo vio acabado e impreso, lo cogió y abrió con mucha emoción. Ahora va diciendo por ahí que ‘es mi libro’ y se emociona cada vez que alguien le dice que ha leído su historia. Para cuando sea mayor, tener todo ese proceso en un libro y poder leerlo será para ella, esperamos, muy bonito. Para los niños adoptados es muy importante conocer su historia, necesitan tener claro de dónde vienen”.

¿Es difícil dibujarse a uno mismo? Cristina: “Lo más difícil es encontrar el tono, el estilo adecuado. Una vez solucionado eso, es también complicado conseguir las expresiones para transmitir emociones y pensamientos. Y por supuesto, que el dibujo consiga recordarte a la persona en concreto, que aunque no sea un retrato realista, al menos tenga ‘un aire’ que te recuerde a esa persona. En esta ocasión, ha habido una viñeta en concreto que me ha costado muchísimo más que las demás. Es la primera imagen que aparece de Selam (cuando nos dan la foto). Llegué a entintarla hasta seis veces hasta que me salió la expresión que quería. Para mi era muy importante que el lector tuviera la misma sensación que yo cuando vi la foto. Quería que vieran su expresión como yo la vi”.

¿Es fácil conseguir editar un cómic? ¿Cómo está el mercado en este sentido aquí en España? Miguel Ángel: “Editar, si el producto es de una cierta calidad, no es fácil, pero tampoco es extremadamente difícil. Lo que es difícil (e imposible) es vivir de ello. Lo tienes que compaginar con la ilustración, la animación o el diseño gráfico, algo que te vaya pagando las facturas. Y si tienes suerte y tu trabajo pega fuerte y consigues vender al extranjero y re-editar, a partir de la tercera edición puedes decir que empiezas a recuperar el tiempo invertido. Y el mercado, pues poco a poco va mejorando (es el único sector, dentro del sector del libro, que creció el año pasado a pesar de la crisis). Pensamos que la novela gráfica, el cómic o el tebeo, como queramos llamarlo, está en un buen momento. Por otro lado, si puedes publicar en Francia o Bélgica o Estados Unidos primero, que suelen pagar un adelanto para que puedas dedicarte en exclusiva a ello, sí puedes incluso vivir de ello. Es el caso de series exitosas o de los que hacen superhéroes para Marvel o DC o similar.

Cristina: “A pesar del poco rendimiento económico, es una gran satisfacción poder publicar una obra personal y que llegue a los lectores. Sobre todo si tu ilusión desde siempre ha sido hacer cómics, como es nuestro caso, ya que ambos estudiamos Bellas Artes por esta razón. Además, te da a conocer y esto repercute en nuevos trabajos que van llegando. También se abre un nuevo camino, te llaman de más sitios, das conferencias, talleres etc….y toda esa parte de contacto directo con el público es también muy interesante y la disfrutamos mucho”.

La exposición sobre “La máquina de Efrén” puede visitarse en Fnac Triangle (Barcelona), del 30 de noviembre al 20 de enero de 2013, en Fnac Plaza España (Zaragoza) del 11 de febrero al 27 de marzo de 2013, y en Fnac San Agustín (Valencia), del 16 de abril al 3 de junio de 2013.

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Cómic

Sun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’

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Sun Bai

Cuando resultó seleccionado para viajar al espacio, fue el objeto de admiración de sus compañeros de estudios. Ahora, tras años realizando un trabajo monótono y posiblemente inútil, su vida parece menos envidiable. No solo no ha prosperado, sino que ha perdido todo el interés en hacerlo. Solo muy de tarde en tarde regresa a la Tierra, pero en su última visita se produjo un reencuentro. El recuerdo de ese día en que, junto a su única amiga, paseó por el parque y recordó unos pelícanos eléctricos que ya no existen será determinante para él. ¿Qué sentido tendría repetir un día que ya fue perfecto? ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’, editado por Fulgencio Pimentel, es el último trabajo de Sun Bai, una de las voces más interesantes surgidas en el ámbito de la BD en la última media década. Aprovechando su reciente visita a nuestro país, hablamos con ella un poquito más sobre este trabajo.

Sun Bai

¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Qué te impulsa a crear esta historia? “Al principio era un fanzine que creé en 2019 y que presenté en el Off del festival de Angoulême. Mi editor César lo descubrió en ese momento. El nacimiento de esta historia viene de mi experiencia personal: como el protagonista, dejé mi ciudad natal y hoy vivo en Francia. Cada vez que vuelvo a mi ciudad, tengo la sensación de conectarme a otro servidor, como si entrara en otra realidad. La historia nació de la nostalgia por mi ciudad natal y de la búsqueda de un equilibrio entre esas diferentes realidades. Como los personajes del libro, yo también echo de menos los momentos que pasé con mis amigos dando paseos en patines con forma de cisne por el lago del parque”, nos cuenta Sun Bai.

¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Espero que encuentren ante todo una atmósfera, un momento suspendido y tranquilo. Quizás les den ganas de fumarse un cigarrillo o de tomarse un café”.

Sun Bai

Háblanos un poco de las ilustraciones. ¿Qué dirías que tienen de característico? “Lo que me interesa de la ilustración es siempre la narración. No creo que se aleje demasiado de mi trabajo en el cómic.

Lo que las caracteriza, diría que son los personajes, las relaciones humanas entre ellos y las historias que existen detrás -continúa Sun Bai-. Como cuando hago un cómic, siempre me pregunto qué ropa llevan y qué tipo de vida llevan más allá de lo que se muestra. Con las naturalezas muertas es lo mismo: siempre pienso en quién podría usar esos objetos”.

Sun Bai

Nos gustaría que nos contaras algo sobre el uso del color en este proyecto, el azul… “El azul es el color dominante del libro. El primer fanzine lo imprimí en casa con una impresora de escritorio. Usaba principalmente el cian, el amarillo y el azul. Luego conservé esa paleta para el libro. Decidí mantenerla por ese aspecto vaporoso, casi desvanecido, que produce esa técnica. Como el humo de un cigarrillo suspendido en el aire”.

En otra ocasión hablamos de ‘La playa más bonita del mar del Norte. Nos hablabas entonces de una historia sobre el «fin del mundo». En este nuevo cómic, ¿ese mundo ya no existe? “Podría existir en otra realidad. Creo que nunca he abandonado del todo esa idea; en mis narraciones, el tiempo no es necesariamente lineal. El pasado, el presente y algunas posibilidades del futuro pueden a veces coexistir. En una de ellas, el mundo quizás ya haya desaparecido; en otra, algunos personajes siguen viviendo historias distintas. Todas esas realidades pueden existir de forma simultánea”, asegura Sun Bai.

Sun Bai

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Dibujar una historia que contiene varias realidades es bastante agotador. La próxima vez, igual me lo pienso dos veces antes de elegir realidades tan complejas de entrelazar :)”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Por lo general, en cuanto tengo una idea, empiezo a dibujar un storyboard muy en borrador. Trabajo el texto, los diálogos y las imágenes a menudo al mismo tiempo. Es raro que escriba un guión completo antes de empezar. Según el proyecto, a veces preparo un esquema o un resumen. Después desarrollo el storyboard, luego trabajo el dibujo a línea y, por último, el color. Por supuesto, también hay muchas conversaciones con mi editor a lo largo de todo el proceso”, confiesa Sun Bai.

Sun Bai

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Hay algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto de cómic, una historia de amor. Trata principalmente sobre hombres solitarios y las mujeres a las que nunca llegarán a alcanzar”.

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Cómic

Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones

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Mathias Martinez

‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

Mathias Martinez

En ‘Clockilandia’Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

Mathias Martinez

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.

¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Mathias Martinez

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

Mathias Martinez

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”

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Cómic

Antonio J. Jiménez y el miedo a las bombas literales y metafóricas

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Antonio J. Jiménez

La vida de varios personajes se cruza un día cualquiera, un 22 de marzo, en el que, como en todos, el sol viene por el este y, antes de que se vaya por el oeste, habrá quien se enamore, quien pierda a un amigo, quien cuide de su madre enferma, quien nazca, quien llegue al trabajo tarde y cansado de todo. Un día en el que todo puede cambiar, mientras en otro lugar (siempre en otro lugar), las bombas caen, y el fin del mundo parece posible. Mientras los medios de comunicación informan de los conflictos que asolan medio mundo, varios personajes nos muestran cortes de su cotidianeidad: sus trabajos, sus relaciones sociales, sus desamores. En el futuro, en forma de un magistral prólogo, la amenaza se materializa en forma de bombas cayendo y vidas en peligro. El fin del mundo que nadie quiere ver.

Cada capítulo de ‘Viene del Este’ recorre las 24 horas del día y aborda una problemática contemporánea: el individualismo; la ceguera mental; la enajenación que provocan las nuevas tecnologías; la percepción selectiva. Mecanismos de evasión para seguir con la vida. De este cómic hablamos con su autor, Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: el contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, en el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, afirma Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Actualmente y desde hace, por desgracia, bastante tiempo, ese sonido de bombas se escucha en muchos puntos del mundo. ¿Cómo influye todo eso también en este cómic? “Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado, como dice el prólogo. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”.

Todo esto se refleja también en tu trabajo de una forma singular, por ejemplo con las noticias de la radio que en el cómic se convierten en frases que atraviesan las viñetas… Háblanos un poco de este recurso. “Hilando con la pregunta anterior, el contexto informativo de aquel día concreto fue vital en mi proceso creativo. Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrun de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro -continúa Antonio J. Jiménez-. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etc.”

Antonio J. Jiménez

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como dije al principio, algunos de los capítulos ya estaban dibujados como historias cortas. Una vez que decidí que quería que todas formaran parte de algo mayor, empezó una revisión y reestructuración de estas, manteniendo la esencia original de cada una. Esta revisión incluyó una sincronización de todas en el tiempo, junto con algunas nuevas que terminaron de hilarlo todo. Con un guión más o menos armado, elegí el día en el que sucedería la historia: el 22 de marzo de 2024. En este se daban varias condiciones que me resultaban evocadoras. Así, recopilé toda la información que pude sobre los eventos que discurrieron por aquellas 24 horas. Y con todo esto, empecé a dibujar. Finalmente en la novela gráfica ha acabado entrando una pequeña parte de todo lo recopilado, pero creo que a mí, a nivel vital, me influenció en mi proceso creativo. De algún modo mitifiqué el día”.

¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “La propia constancia que supone hacer algo largo. El sacar tiempo y dedicación para ver cómo avanza muy poco a poco. Sacar adelante un proyecto así me ha hecho relacionarme con él de una manera, en ocasiones, obsesiva. Llegue exhausto al final del proceso”, confiesa Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.

Una de las cosas que más nos llaman la atención y también más nos gustan es ese salirse de la viñeta tradicional, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, los mensajes de WhatsApp,… danos algunas pinceladas de estos recursos. “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina. Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, nos cuenta Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

Y otro recurso son esos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.

Y las páginas de la librería… juegas con la distribución de la página y con portadas de otros cómics y libros que esbozas, podríamos decir, pero que son identificables, al final parece que las viñetas son estanterías… Háblanos un poco de cómo se te ocurrió esta idea y del modo de resolverla… “Dicha doble página es una pincelada a la cantidad de novedades que salen hoy día, con una calidad indudable, y que a veces pasan desapercibidas por el ritmo de publicación frenético de algunas editoriales. El porqué están dibujadas así prefiero no revelarlo pues, por poco que el lector se fije en las páginas previas y posteriores, intuirá la razón. En general en el libro no hay ninguna decisión estilística y narrativa que no estén ahí sin una razón, descubrirlas es parte del juego que propongo, y de algún modo va en contra de ese consumo rápido en el que nos están domesticando. Aun así, siendo consciente de la realidad, intenté hacer un libro que fuera agradable desde su primera lectura”, asegura Antonio J. Jiménez.

Antonio J. Jiménez

¿Con qué técnicas trabajaste? “Debido a que viajo bastante y mi zona de trabajo suele cambiar constantemente, estoy acostumbrado a hacer todo en digital. Aunque, ya que al principio trabajaba en analógico, en mi método sigo las fases típicas del proceso de hacer un cómic: guión, storyboard, lápices, tinta y color. No obstante mantengo un diálogo bastante fluido entre todas estas partes, permitiéndome improvisar más o menos en función de cómo quiero contar cada página”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente he retomado la fase de investigación y guión de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarme con ‘Viene del Este’. Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas. Todo ello lo estoy compaginando con diversos encargos de ilustración que voy recibiendo”.

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