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Cómic

Juanjo Guarnido: «Siempre habrá un próximo Blacksad. Es una serie que funciona. Tener una serie así, que se acople al mercado, es el sueño de todo autor de tebeos»

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“Amarillo” es el título de la nueva historia de Blacksad, en la que está trabajando el dibujante granadino Juanjo Guarnido. Así nos lo cuenta en la entrevista telefónica que hemos mantenido con él, desde su residencia en París.

“Siempre habrá un próximo Blacksad -nos cuenta Juanjo-. Es una serie que funciona. Tener una serie así, que se acople al mercado, es el sueño de todo autor de tebeos. Se trata de una ‘road movie’, una aventura que tiene lugar en la carretera. Sucede en diferentes lugares, y Blacksad se irá desplazando de uno a otro en diferentes medios de transporte”.

“Amarillo” llegará tras las cuatro entregas de Blacksad que se han publicado en España por Norma Editorial, “Un lugar entre las sombras”, “Artic Nation”, “Alma Roja” y “El infierno, el silencio”. Sobre este personaje también se editaron dos volúmenes sobre “La historia de las acuarelas” (una recopilación de las acuarelas de Juanjo Guarnido sobre Blacksad), y un “Cómo se hizo…”.

“Empezó cuando Juan Díaz Canales y yo nos conocimos, en 1990, cuando trabajábamos en dibujos animados, en un estudio que se llamaba ‘Lápiz azul’, en Madrid. Surgió una gran amistad desde el principio, y descubrimos que teníamos en común este amor por los tebeos. Además del trabajo y la pasión por el dibujo, estaba esa pasión por los tebeos, que hizo que congeniáramos. Yo me di cuenta de que tenía un potencial como escritor y guionista muy importante, además del de dibujante. Por entonces ya empezamos a hablar de hacer, alguna vez, algo juntos. La idea no era ambiciosa, más bien hacer una historia corta por divertirnos, sin la idea de publicarlo”.

“Un tiempo más tarde, cuando me vine a Francia para trabajar para Disney, y Juan empezó con su propio estudio de animación en Madrid, volvieron esas ganas, esa intención de hacer algo juntos, y empezó a concretarse. Aquello se amplió y cogió unas dimensiones un poquito desmesuradas, porque ya era un proyecto de hacer un álbum, lo cual era algo arriesgado, un poco utópico, sabiendo que teníamos un trabajo fijo cada uno, que nos ocupaba bastante. Yo trabajaba para Disney, pero, al mismo tiempo, Juan, que es una persona muy persuasiva, me dijo que yo también tenía tiempo libre, que estaba en París, en Francia, en el centro del mercado del tebeo francés, el más importante a nivel de Europa e incluso del mundo. ¿Por qué no? Así, poco a poco, fue convenciéndome de que era un proyecto viable”.

“No sabía muy bien cuál sería el tema. Habíamos tenido ideas para hacer historias cortas, pero no ideas para un álbum. Él me sugirió varias, pero no me gustaron, y, en un momento dado, me atreví a decirle: ‘oye, mira, me gustaría retomar el personaje de Blacksad’, porque él había creado ese personaje y había hecho historias cortas, que no se llegaron a publicar. Él aceptó, y poco a poco fue viendo las posibilidades. Estaba claro que para mí representaba el trabajo ideal, me encantaba la idea de poder retomar ese personaje y dibujarlo a mi manera”.

“Ya por entonces, en esas historias cortas, era una historia policíaca con personajes con cabezas de animales. La idea de base de Juan era mezclar el género negro y la fábula”.

¿Cual fue el toque que le dio Juanjo Guarnido entonces a ese personaje? “Fue mi dibujo en particular. Dos cosas, una mi estilo propio de dibujo, bueno, la palabra estilo puede ser pretenciosa, estilo en cuanto se asocia a la originalidad, a la personalidad propia. Yo no he inventado nada, pero bueno, mi manera de dibujar, que es un cóctel de mis influencias principales, y luego pasado por mi manera de ser. Eso está ahí y está en Blacksad, la atención que yo le pongo a la expresividad de los personajes, de los gestos, no sólo las expresiones faciales, también el lenguaje del cuerpo. Eso forma parte de lo que yo he podido aportar a Blacksad. Y por otro lado mi idea de base, que era tratarlo de manera muy realista, porque las pequeñas historias de Juan tenían un estilo de dibujo distinto, menos realista. Yo me apliqué más, tanto en el realismo en general, como en el reconocimiento de las especies animales que se tratan, el tratamiento del color y de la luz,…”

¿Y qué hay de la relación entre dibujante y guionista? “Cada caso es diferente. Cada ejemplo es distinto, y cada equipo funciona de una manera. Juan y yo es que éramos amigos antes de socios de trabajo. Y siempre nos hemos llevado muy bien, y hay una amistad que está en el fondo de todo. Es frecuente, por suerte, que haya una amistad que refuerza la colaboración entre guionista y dibujante, pero entre nosotros es algo excepcional, una colaboración y una complicidad que va muy lejos”.

¿Cómo es el proceso que sigue desde la página en blanco, hasta que ésta está terminada? “Es muy complejo. (Risas). Es un proceso largo. Primero hago un pequeño story board, una distribución de viñetas, porque el guión que Juan me da no contempla la distribución de las viñetas ni de las páginas. En realidad es un guión de dibujo animado, que yo adapto a tebeo, porque me gusta hacerlo así, entre otras cosas. Disfruto tanto del trabajo de puesta en escena del tebeo… Esa organización de la narrativa es lo que da el lenguaje narrativo del tebeo, y para mí es tan interesante como el dibujo, si no más».

«Este story board es muy somero, son cabecillas de alfiler, garabatillos minúsculos que sólo entiendo yo, pero que me sirve para hacer después una primera versión de las páginas a lápiz, que hago en formato pequeño, en A-4. Una vez tengo eso, amplío esa versión a lápiz al doble, a tamaño A-3, y lo transfiero sobre papel de acuarela que he preparado a la manera tradicional. Primero lo transfiero con un sistema un poco engorroso y laborioso, con una especie de papel de calco, como el papel carbón de antes, pero que es de color azul, y la materia es una especie de tiza. El dibujo transferido es un poco grosero, hay que refinarlo un poquito a lápiz, ciertas partes, pero bueno, es una base de trabajo buena, y sobre esa versión hago el entintado, y luego el color con acuarela”.

¿Ordenador? “Ordenador, ninguno. En Blacksad, cero. En las páginas no verás nada hecho con ordenador, sólo el texto. Es una tipografía informática, pero que está basada en mi propia escritura. En cambio, en las páginas definitivas no hay nada de ordenador”.

¿Cuáles son las diferencias entre dibujar para cómic y dibujar para animación? “Son dos medios completamente distintos. El dibujo es el dibujo, pero la utilización que se hace de él es muy distinta. Sería imposible resumir aquí cuáles son las diferencias, las cualidades que se requieren de un dibujante para una cosa u otra… Hay un ejemplo muy elocuente. El hecho de que muchas personas me comentan, sobre todo en Blacksad, que encuentran mi dibujo muy dinámico y dicen: ‘claro, eso es porque es usted animador. Las poses de sus viñetas son poses de animación’. Yo les digo, pues no, todo lo contrario. El enfoque del dinamismo en cómic y en animación es el opuesto. Un dibujo de animación no serviría para una viñeta de cómic, y una viñeta de cómic no sería nunca un dibujo de animación”.

“Para animación, vas a necesitar un cierto número de dibujos que te van a desarrollar el movimiento, y ese movimiento está desglosado en sus mínimos detalles, contando con todos los desfases de tiempo de los diferentes elementos que intervienen en el movimiento. Un dibujo de animación representa un instante muy preciso del movimiento, y en general no son dibujos visualmente bonitos, en cambio, en el tebeo, hay que resumir todo eso, 10, 20 o 30 dibujos, en un solo dibujo. Ese dibujo será una síntesis de algunos de esos dibujos. Muy raramente un dibujo de animación serviría para resumir el plano entero. De un personaje de animación, hay siempre una o varias poses principales que se quedan en la retina del espectador, la sensación que tiene el espectador de ese personaje. Ese dibujo que el espectador retiene, normalmente no existe, en realidad es una síntesis de los diferentes dibujos. La imagen atractiva, la que marca, es justamente una ilusión de movimiento”.

¿Con qué personaje te quedarías de los que has diseñado para animación? “De lo que he hecho, lo que más me ha gustado,… hombre, estoy muy contento de todos los personajes en los que trabajé. De Disney, el que más me gustó trabajar, el último, que no es conocido, Lorenzo el gato. Era un cortometraje experimental, que se animó en el estudio de París. Había una especie de gato obeso, que se levantaba en un hechizo, y la cola cobraba vida y se ponía a bailar un tango con el gato”.

¿La industria española del cómic va un poco a remolque de otras? ¿Cómo ves este asunto? “No es culpa de la industria, ni de los editores españoles. La industria responde al mercado, y el mercado del tebeo en España es el que es. Es mínimo, está muy poco apoyado por las instituciones, los editores hacen lo que pueden. Pero con un público que no representa ni una décima parte del público y del mercado francés, qué quieres que hagan. No se le puede pedir peras al olmo. Los editores españoles en general lo hacen muy bien, pero es muy difícil que tomen iniciativas propias. Publican en general el material que se publica en Francia, que en parte es español”.

“El caso nuestro, de Juan Díaz y mío, trabajamos directamente para el mercado francés, es lo que nos interesa. Hay ciertos editores que se atreven y tienen la iniciativa de bregar contra el temporal y editar tebeos españoles, lo cual es fantástico. Es difícil que sea rentable. Cuando lo hacen, yo creo que es porque el tebeo está hecho y pensado para el mercado español. Aunque la situación editorial en España no sea comparable a la del mercado francófono, a quien no se le puede reprochar es a los editores. El patio no está para más. Últimamente encuentro que hay una cantidad enorme de material europeo que se publica en España, como cinco veces más que hace unos años, y representa una gran labor por parte de los editores”.

¿Qué cómic no puede faltar en la estantería de un amante de este género? “Es imposible resumir a uno, imposible resumir a varios. Lo que me gusta del tebeo es la variedad, y que me puede emocionar tanto y puedo considerar tan imprescindibles, y no estoy haciendo una lista resumen, “La Gloria de Hera”, de Le Tendre y Rossi, como “Maus” de Spiegelman, un “Spirit” de Will Eisner, un “Asterix” o un “Tintín”, un “Paracuellos” de Carlos Giménez, es tan rica la variedad en la creación de los tebeos, es una riqueza fantástica. Sería muy difícil limitar, he citado varias obras pero, claro, estoy dejando atrás en el tintero “Érase una vez en Francia”, “La hija del profesor” de Guibert y Sfar, “El cuaderno azul” de Juillard, … cada obra explora un registro diferente, de la narrativa, del dibujo, de la idea del tebeo, de los géneros, …”.

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Cómic

Ricardo Cavolo debuta en el cómic con ‘Lola y Estrella’

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Ricardo Cavolo

‘Lola y Estrella’ son dos jóvenes amigas que viven juntas en la ladera de una montaña, un lugar hermoso y fantástico. Estrella tiene un poder muy peculiar, el de comunicarse con el micelio, o las mismísimas raíces de su planeta, Matria. La vida de las niñas es bastante apacible. Cuando no están con los gnomos comiendo fresas o jugando a las cartas, van a visitar a la reina Cabra o a comprobar si han llegado nuevos libros al pueblo. Pero una mañana todo cambia. Su valle y toda su comunidad se ven amenazados. Unas extrañas máquinas están destruyendo el terreno y acaban de dejar a los gnomos sin hogar. Ninguna de las chicas es especialmente aventurera, pero tienen claro que no pueden quedarse de brazos cruzados y deciden emprender un viaje para obtener respuestas. Un viaje que las llevará muy lejos de casa. Editado por Astiberri, ‘Lola y Estrella’ es el debut en cómic infantil del artista Ricardo Cavolo. Con él hemos charlado un poquito más alrededor de este libro.

Ricardo Cavolo

¿Cómo se te ocurre este proyecto y también cómo te lo has pasado haciéndolo? Porque desde fuera parece que ha sido un proceso divertido. “Yo he chupado cómic desde antes de saber leer, de hecho mi padre tenía mucho cómic en casa. Es verdad que no era cómic infantil, porque tenía Conan y demás, pero bueno, cultura visual desde muy pequeño. Y siempre he tenido el cómic muy presente, independientemente de que me sirva para mi trabajo o no, como lectura constante, siempre ha habido cómics desde entonces”.

“Es un género que siento muy mío y que valoro mucho, y que además me ha dado cosas para mi trabajo. Nunca llegaba el momento de plantearme hacer un cómic, porque veía que era muchísimo trabajo, y al final ha sido un poco natural. Me envalentoné. Desde que estaba en la carrera, que descubrí Astiberri, tenía el capricho de poder hacer algo con ellos, porque valoro mucho lo que hacen”.

“Y sí que ha sido divertido, ha sido muy largo, han sido dos años, realmente nunca he trabajado dos años en un proyecto -continúa Ricardo Cavolo-. Nunca hago bocetos, por ejemplo, y aquí pues tuve que bocetar las 160 páginas. Normalmente hay que hacer un story, hay que trabajarlo bien, sobre todo teniendo en cuenta que es mi primer cómic y que encima es infantil. Entonces, ha sido un trabajo muy largo, pero como tú dices y se nota, ha sido muy divertido. Lo he disfrutado como un niño, y al final creo que se nota un poco desde fuera”.

Ricardo Cavolo

No sé si el hecho de hacer un cómic infantil tiene que ver con el hecho de ser padre. “Bueno, creo que sí, porque igual hubiera empezado por otra cosa más de adultos. Cuando tienes hijos, de alguna manera, también empiezas a conectar más con tu niño interior, con el niño que eras. Siempre he tratado de cuidar al niño interior y de mantenerlo vivo para mi trabajo, porque me parecía muy bonito y muy interesante hacerlo. Es verdad que desde que tengo hijos, ya sea porque he tenido que consumir también cultura adaptada a sus edades, entre series y cómics, pues me parecía muy chulo que la entrada en el cómic fuera una cosa para niños. Y sí que hay cosas presentes, de hecho, las dos protagonistas en realidad son mis hijos convertidos en chicas, mi hijo Max es igual que Lola y mi hijo León es igual que Estrella”.

¿Qué se va a encontrar el lector en las páginas de este cómic? “Por encima de todo, fantasía y aventura, que es un poco el leitmotiv que siempre me ha gustado -confiesa Ricardo Cavolo-. Con ese marco de fantasía y aventura, tenía muy claro que quería empaparlo de mi visión crítica sobre la sociedad, es una cosa que también hago en mi trabajo habitualmente, y esta es una historia anticapitalista, con un discurso muy ecologista, que es una cosa que siempre me ha gustado de Tolkien. Además mis hijos me preguntan, pero ¿por qué son niñas? Si nosotros somos niños… Quería que el libro tuviera un espíritu feminista. Cuando yo leía cuentos e historias de niño, no había ni una sola niña heroína, ninguna niña resolvíanada, y es verdad que desde hace unos años, poco a poco van haciéndose su espacio y yo quería aportar mi grano de arena en ese sentido”.

Ricardo Cavolo

Imagino que son cosas que también están en tu imaginario, pero es verdad que cuando estás leyendo el cómic, te recuerda un poco a El señor de los anillos, por ejemplo, hay cosillas que te recuerdan a Peter Pan… “Sí, y Nausicaä, hay de todo, por supuesto, La historia interminable también es uno de los pilares fundamentales. Me gusta mucho esa parte de La historia interminable en la que van de pueblo en pueblo, y en cada pueblo hay gente diferente, con unas características diferentes, y un poco mi cómic es eso. Justo antes de empezarlo tenía muy claro que tenía que leerme otra vez Nausicaä, de Miyazaki”, nos cuenta Ricardo Cavolo.

Háblanos un poco del desarrollo del cómic, de las técnicas que has utilizado. “Como sabía que esto implica mucho, mucho trabajo, lo trabajé en digital, porque me facilita y me ahorra muchísimo tiempo. He aprendido a generarme también mi cocina, como digo yo, mis alquimias y mis magias en digital, y estoy muy contento con ello”.

Ricardo Cavolo

“El proceso ha sido para mí muy educativo, porque no es lo mismo ser lector de cómic que luego hacer un cómic, por muchos cómics que hayas leído es mucho más complicado, y aquí siempre me gusta mucho valorar a mi editora en Astiberri. Me he hecho un máster de cómic con ella, me ha ayudado muchísimo. La parte más divertida, cuando ya está todo decidido en boceto, la tinta y el color, que es donde yo luzco un poco, porque domino bien el color y domino bien la línea”, afirma Ricardo Cavolo.

Visualmente es muy tú, ves el cómic, y dices: es Ricardo. “Sí, quería que fuera muy visual, muy disfrutable visualmente. De hecho, el fondo de cada página tiene como un rayado sepia, cada página es diferente. He tratado de mimar mucho lo que he podido mimar y lo que sé que puedo mimar”.

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Cómic

Anna Aparicio Català nos descubre a ‘La Ondina del estanque’

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Anna Aparicio Català

Tenía los ojos claros como el mar en verano, la piel blanca como la espuma de las olas y una voz que recordaba el vaivén de los océanos. Cuenta la leyenda que perdió su alma y que la soledad la sumió en una tristeza infinita. Desde entonces, vaga en búsqueda de un compañero… Con estas palabras la editorial Sallybooks nos presenta ‘La ondina del estanque’, un cómic de Anna Aparicio Català. Con ella charlamos un poquito más sobre este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto surgió a raíz de mi primer viaje a escuelas francesas, durante el Festival de Annonay de 2020. Paseando por la ciudad, entré por casualidad en una librería y descubrí un cómic ilustrado por Nuria Tamarit. Era una adaptación de un cuento de los hermanos Grimm, con una edición preciosa de la editorial Les Aventuriers de L’Étrange. Vi que tenían más títulos publicados y, entre ellos, estaba El zapatero y los duendes, adaptado por Pedro Rodríguez. Nunca había trabajado en cómic y pensé que sería genial poder hacerlo, y además dentro de una colección que me parecía tan interesante. Conocía a Pedro, así que me puse en contacto con él para pedirle consejo. Me animó a preparar una propuesta y presentársela al editor, y así fue como empezó todo”, nos cuenta Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este cómic? “En La Ondina del estanque los lectores encontrarán una historia llena de misterio y magia, pero también una mirada muy personal sobre uno de esos cuentos tradicionales que han pasado de generación en generación. He intentado conservar el espíritu del relato original y, al mismo tiempo, llevarlo a mi propio terreno a través del dibujo y del lenguaje del cómic. Hay momentos de oscuridad y de tensión, pero también mucha belleza y delicadeza. El agua, el bosque y la naturaleza tienen además un papel muy importante y ayudan a crear una atmósfera onírica que me interesa mucho”.

“Sobre todo, me gustaría que el cómic invitara a recuperar esa capacidad de creer en la parte poética de la vida, en aquello que no siempre podemos explicar ni comprender -continúa Anna Aparicio Català-. Creo que las leyendas tienen precisamente ese poder: hablarnos de lo misterioso, de lo invisible, de todo aquello que escapa a la razón y que, sin embargo, forma parte de nuestra manera de entender el mundo”.

Anna Aparicio Català
Anna Aparicio Català

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Recuerdo haber pasado días buscando qué historia quería adaptar, y no fue fácil. Tenía claro que no quería trabajar con un cuento demasiado conocido y que me interesaba que el personaje principal fuera femenino, algo que no es tan habitual en las historias de esa época”.

Anna Aparicio Català

“Al final encontré La Ondina del Estanque y me pareció una historia muy bonita. Además, el tema del agua me atrae especialmente. Siempre acabo encontrándome con historias en las que el agua tiene un papel importante, como en Agua, mi primer álbum ilustrado como autora, así que supongo que hay algo ahí que me interesa de manera muy intuitiva. La historia original era bastante larga y no encajaba con el número de páginas que teníamos, así que decidí acortarla, intentando mantener la línea del relato. A partir de ahí empecé a trabajar en el personaje, y la verdad es que surgió bastante fácilmente”, asegura Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

“No siempre tengo la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos, así que fue algo que disfruté mucho. Y, además, imaginar y dibujar a una mujer que vive en un lago me parecía una idea muy poética. Creo que desde el principio hubo algo en ese personaje y en ese entorno que me resultó muy sugerente”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “El formato cómic es muy diferente al del álbum ilustrado y, para mí, trabajar en él fue todo un descubrimiento. Las viñetas permiten hacer juegos visuales muy interesantes y detenerse en pequeños detalles, gestos o momentos que quizá en un álbum no habría tenido la oportunidad de desarrollar. Para mí fue un regalo poder hacer este proyecto. Fue un trabajo muy libre y muy feliz. Tenía una historia como punto de partida, pero poder adaptarla personalmente, decidir dónde había texto y dónde no, y dejar que en muchos momentos fueran las imágenes las que contaran, me resultó muy liberador”, confiesa Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

Anna Aparicio Català

“También fue revelador trabajar con una historia algo más adulta de las que suelo ilustrar y, sobre todo, tener la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos. Hay una especie de tríada femenina en la historia: la Ondina, Hannah y la guardiana del bosque. Y me interesaba especialmente jugar con la representación de estos personajes y romper un poco con ciertos arquetipos visuales que tenía interiorizados: la idea de que el personaje protagonista es bella, mientras que el antagonista suele tener una apariencia menos idealizada. No quería plantear los personajes desde esa oposición tan evidente. Me interesaba que la belleza no estuviera necesariamente asociada a la bondad, ni su ausencia a la maldad, y que cada personaje pudiera tener una personalidad más compleja”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Al principio me planteé hacer los originales a tinta y trabajar después el color en digital, pero era un proyecto largo y, además, era la primera vez que hacía un cómic, así que finalmente decidí trabajarlo todo digitalmente, en Photoshop. Aun así, intenté en todo momento que el resultado fuera lo más orgánico posible, que no se percibiera como un trabajo excesivamente digital y conservar, dentro de lo posible, la textura y la sensación del dibujo tradicional”, señala Anna Aparicio Català.

Anna Aparicio Català

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La verdad es que todo el proceso salió de una manera muy orgánica. Hice todos los bocetos a lápiz y, poco a poco, la historia fue desvelándose mientras avanzaba. Lo hice durante el verano, cuando tenía mucho tiempo para mí, y fue genial poder trabajar sin presión y dejar que el proyecto fuera tomando su propia forma. El editor me acompañó mucho y muy bien durante todo el proceso, y yo podía ir viendo qué funcionaba y qué no, haciendo cambios sobre la marcha. Aunque al principio pensaba que serían unas 80 páginas, al final fueron cien y pico. Pero era lo que pedía la historia, así que decidí dejar que creciera”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Justo acabo de terminar un libro que ha sido también una nueva aventura para mí: Il libro di febbraio, para la editorial Nomos, en Italia. Forma parte de una colección de almanaques ilustrados, uno dedicado a cada mes del año, en los que cada día es una pequeña puerta a la historia: descubrimientos, personajes, acontecimientos, curiosidades, arte, ciencia, literatura… Me ha gustado mucho trabajar en un proyecto tan diferente y poder jugar con tantas historias e imágenes. Y también tengo una noticia muy bonita: este año se va a publicarEl Vals de la Montaña, que es mi primer cómic como autora integral. Se publicó en Francia el año pasado, con Les Aventuriers d’Ailleurs, y ahora Liana lo publicará en castellano y catalán, lo que me hace muchísima ilusión”.

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Júlia Rubau nos descubre ‘El misterio de la Geoda Rosada’

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Julia Rubau

Lara, Nil y Dídac son tres amigos atrapados en el verano más aburrido del mundo. Como cada año, han ido con sus padres al pueblo y ya no saben qué hacer para entretenerse… Hasta que Lara descubre unas ranas que hablan y que crecen a una velocidad imposible. Tratando de averiguar algo más sobre el origen de esta magia, los tres amigos se ven inmersos en un misterio que incluye una geoda rosada capaz de cambiar las cosas, un complot y a una rana enfadada capaz de hacer cualquier cosa por perturbar la paz en el pueblo. Así nos presenta la editorial Astronave ‘El misterio de la Geoda Rosada’, un trabajo de Júlia Rubau, con la que hablamos un poco más sobre este libro.

Julia Rubau

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto.”Este proyecto nace justo cuando acabo mis estudios de cómic e ilustración en la Escola Joso de Barcelona. Me habían hablado de un concurso de cómic de la ciudad de Cornellà en el que solo tenías que presentar dos páginas, así que probé suerte. Todavía no tenía un estilo muy sólido y tenía muchas ganas de experimentar con diferentes influencias. Referentes como Kristof Ulbert, Ikegami Yoriyuki, Rebecca Sugar entre muchos otros, me llevaron a crear las páginas que entregué”, nos cuenta Júlia Rubau.

“En términos de historia no desarrollé demasiado; simplemente partí de la premisa de unos niños observando un río en medio del bosque en busca de algo. Uno de ellos, Lara, afirmaba haber visto un renacuajo mágico y esperaba volver a encontrarlo. Los demás no la creen y se marchan decepcionados, pero ella continúa con su búsqueda. Poco después, Lara presencia de nuevo un evento mágico: un pequeño renacuajo se transforma en rana, a una velocidad imposible. Solo gané una mención en ese concurso, pero no me quedé ahí. Al saber de la existencia de otro concurso, el Premi Carnet Jove de Còmic, el cual ofrecía la posibilidad de publicar con Norma Editorial, decidí desarrollar todo el trasfondo y la trama que esos personajes podían vivir. Unos meses después, y con cero esperanzas de ganar, recibí una llamada con una muy buena noticia”.

Julia Rubau

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En este cómic los lectores encontrarán una aventura de verano, uno de esos veranos que puede que muchos hayamos vivido, en el que el aburrimiento es el protagonista. Los personajes de esta historia pasan sus vacaciones en un pequeño pueblo donde los únicos niños son ellos y donde nunca pasa absolutamente nada. La protagonista, Lara, es una niña muy imaginativa y cabezota. Siempre es quien dirige fantásticas aventuras imaginarias para pasar el rato, pero ese verano está cansada de fingir, quiere vivir una aventura mágica de verdad. Así que no tarda en buscarse una por su propio pie. Lo que no espera es encontrarse con una geoda con poderes misteriosos y una sociedad de ranas parlantes y furiosas que planean algo muy malo contra el pueblo. Pero detrás de todos esos sucesos mágicos, esta historia habla sobre todo del rencor, del perdón y de la difícil tarea de gestionar las emociones dolorosas cuando todavía no sabes muy bien cómo hacerlo. En conjunto crean una tierna y divertida historia con muchas, muchas ranas”, afirma Júlia Rubau.

Julia Rubau

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Profundizando un poco en lo que comentaba antes, este proyecto nace realmente en un momento en el que lo que más me movía era experimentar con el estilo: la composición poco convencional de las viñetas, la estilización de los personajes, el sombreado a lápiz, las paletas de color armoniosas, el uso del negro, etc. Este proyecto me sirvió como una liberación de todos los referentes que me habían inspirado hasta ese momento. Fue mi primer cómic, mi primera historia creada completamente por mí, y también la primera vez que terminaba un proyecto de esta envergadura: una historia que empezaba y acababa. Nunca había hecho nada parecido, así que supuso un gran salto para mí”. 

“A nivel de desarrollo de personajes, personalmente no me requirió demasiado trabajo -continúa Júlia Rubau-. Con unos pocos bocetos ya encontré unos diseños que encajaban con la historia. Lo que realmente me interesaba era dibujar y componer páginas potentes, con fondos y colores impactantes, así que busqué muchas referencias de bosques, ríos y ranas para conseguirlo. También me inspiré mucho en los preciosos paisajes que Enrique Fernández crea en sus cómics”.

Julia Rubau

¿Cuántas ranas llegaste a dibujar? “Sinceramente, nunca las he contado, no diría con mucha seguridad que cientos de ranas pero unas cuantas decenas si”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que, al menos en este cómic en concreto, lo que más destaca es mi manera de estilizar a los personajes y las criaturas. Me gusta deformar ligeramente los cuerpos o llevar la anatomía hasta límites irreales para conseguir más vida y personalidad. Además, tengo una clara tendencia hacia las formas redondeadas y tiernas, o al menos eso es lo que suele decir la gente. También destaca bastante la paleta de color que utilizo. Me centro en una gama de tonos muy cercanos entre sí para crear paletas armoniosas que solo cambian según la escena. Además, en este proyecto, especialmente, utilicé colores muy ácidos que contrastan muy bien con el sombreado oscuro presente a lo largo de todo el cómic”, asegura Júlia Rubau.

Julia Rubau

¿Con qué técnicas trabajaste? “Aunque ahora mismo cada vez siento más pasión por el trabajo tradicional, en ese momento necesitaba trabajar en digital, así que utilicé mi iPad y el programa de dibujo, Procreate. Aun así, intenté crear páginas que se acercaran lo máximo posible al aspecto de una página hecha a mano. Me gusta mucho imitar las texturas del lápiz y de la acuarela, así que hice todo lo posible para conseguir ese efecto”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue, básicamente, el siguiente: primero pasé unos tres meses escribiendo el guión y dibujando, de forma paralela, el storyboard, es decir, el esquema de composición de las viñetas. Una vez tuve el storyboard, terminé de escribir los diálogos que aún faltaban y, con toda la historia planificada, empecé a dibujar las páginas definitivas. Cuando todo el dibujo estuvo listo, pasé al entintado y al sombreado. Para entonces ya llevaba unos cuatro o cinco meses más de trabajo y solo quedaba colorear todas las páginas. En total fue un trabajo de casi un año y podría decirse que durante ese tiempo fue a jornada completa. Fue una experiencia muy interesante en la que aprendí muchísimo sobre mi forma de afrontar un proyecto de tal calibre”, comenta Júlia Rubau.

Julia Rubau

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo cómic infantil gracias a haber sido seleccionada para una de las cuarenta ayudas del Ministerio de Cultura destinadas a la creación de cómic. Se trata de un proyecto protagonizado por Lalu, una niña hija única a la que le encanta serlo. La rutina que tanto le hace feliz es puesta en peligro cuando descubre que pronto tendrá una hermanita. Después de maldecir al universo y desahogarse con su circuito de canicas, es trasladada a través de su armario, a una realidad alternativa en la que siempre ha tenido una hermana gemela. Todos sus miedos toman forma en una niña igual que ella, una tal Lula. La vida de Lalu se convierte, según ella, en un infierno, mientras que Lula no entiende por qué su hermana de repente la odia tanto si siempre se han llevado bien. Antes de que termine la semana, Lula tendrá que convencer a Lalu de las ventajas de tenerla como hermana, si no lo consigue, la tradición de ir juntas en el autocar por las colonias de fin de curso se romperá por primera vez. Esta historia saldrá en un año aproximadamente, el nombre del proyecto es «Lalu & Lula».

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