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Ana Penyas y ‘Todas estamos bien’: «Siempre han sido personajes secundarios de otras vidas: la esposa de, la madre de. Como Maruja y Herminia. Sus anécdotas, sus ideas y su mundo están aquí, en este libro, un pequeño homenaje que quiere convertirlas en protagonistas»

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Ana Penyas Todas estamos bien

Todas estamos bien‘ es el título ganador del X Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Salamandra Graphic. Editado por Salamandra Graphic, su autora, Ana Penyas, nos lo presenta así: «cuando le dije a mi abuela Maruja que iba a hacer un cómic basado en su vida, me respondió que mejor escribiera una historia de amor. Cuando le dije lo mismo a mi abuela Herminia, se alegró mucho y me dijo “sí, claro, nena”. Así que, grabadora en mano, me fui a ver a mi abuela Maruja para que me explicara,por ejemplo, lo que escondía ese cuadro de flores y el porqué de su obsesión por la cocina. Después visité a mi abuela Herminia y descubrí la importancia de su abuela Hermenegilda y las causas de ese aire bohemio tan peculiar. Las mujeres de su generación, a quienes no solemos cuidar como ellas nos cuidaron, siempre han sido personajes secundarios de otras vidas: la esposa de, la madre de, o la abuela de. Como Maruja y Herminia. Sus anécdotas, sus ideas y su mundo están aquí, en este libro, un pequeño homenaje que quiere convertirlas en protagonistas».

¿Cómo nace este proyecto? Ana Penyas: “Este proyecto parte de un viaje que hice a Alcorcón, Madrid, que es donde vive mi abuela Maruja. Fue hace cuatro años, un fin de semana que fui con mi padre y vi a mi abuela, que era la primera vez que vivía sola, y estaba perdiendo facultades. Y entonces me quedé como removida. La vi muy triste. Y justo al día siguiente un profesor de Bellas Artes, yo estaba terminando Bellas Artes, nos pidió que hiciéramos un pequeño ejercicio de cómic de un día nuestro. Yo le pregunté si podía hacerlo de mi abuela, y le pareció bien. Entonces hice cuatro páginas de un día de mi abuela, una vez que vivía sola. Aquello le gustó a la gente, pero se quedó ahí.”

“Luego terminada la carrera, quise participar en un festival de autoedición -nos cuenta Ana Penyas-. Y entonces decidí completar el cómic, esa historieta que había creado de mi abuela Maruja, con otra de mi abuela Herminia. Y esta historia de mi abuela Herminia estaba basada en un texto que escribió mi madre en el 86, sobre su madre, sobre mi abuela, que también trataba de un día como ama de casa, que se llamaba ‘Tal vez mañana’, y que era cómo ella no conseguía terminar todas las tareas que tenía que hacer en ese momento. Entonces hice ese fazine, lo estuve vendiendo y tal, y de repente un editor se interesó por ese trabajo, y me dijo que eso tenía potencial, que podía extenderlo, hacer una novela gráfica y tal. En principio iba a hacerlo con él, pero la cosa es que me dejó colgada a mitad de trabajo, yo tenía como 50 páginas hechas, y entonces ya decidí continuar por mi cuenta. Y ya fue cuando, una vez lo tenía súper desarrollado, me hablaron del premio, me presenté, y lo gané. Esa es la historia”.

Ana Penyas Todas estamos bien

¿Qué supone ganar este Premio? “La verdad que supone muchísimas cosas, porque atraviesa lo personal, porque al ser mis abuelas y no solo mi ego profesional… Obviamente que valoren un trabajo que has hecho, que fue una locura, porque en ese momento yo no estaba ganando nada, no era para nadie, y en verdad las cosas luego he sabido que no se hacen así. Tú no haces una novela gráfica entera y luego la presentas. No hace falta que la hagas entera para presentarla. A nivel profesional obviamente ha significado muchísimo -nos confiesa Ana Penyas-. Pero a nivel personal ha sido para mí la parte más importante, porque era una deuda que de algún modo yo tenía con mis abuelas, no solo como nieta, sino como mujer de esta generación, como que siento que las mujeres de esa generación que, en el caso de mis abuelas, fueron niñas en la guerra, vivieron la guerra de una manera un poco inconsciente, ¿no? Y realmente se criaron en la posguerra. Entonces son mujeres que no han estado en el espacio público, han sido un poco más de casa, porque les tocó ese rol que se dio a las mujeres. Y son mujeres que pocas veces se habla de ellas, es un poco lo que digo en la sinopsis, siempre son las hijas de, las mamás de, las esposas de, y como que a nivel personal a mí eso me ha aportado mucho porque siento que una es muy consciente de lo que he hecho, la otra no, pero bueno, es como te decía como una deuda”.

Ana Penyas Todas estamos bien

¿Qué nos puedes contar de las ilustraciones para este proyecto? “Mi manera de dibujar en verdad este proyecto la ha atravesado mucho, me ha enseñado muchas cosas, entonces de este proyecto me llevo un estilo también -asegura Ana Penyas-. Y una manera de enfocar los proyectos que sale fuera del plano de la gráfica. Yo trabajo siempre por transferencias, creo que es una característica de mi trabajo, utilizo mucha foto, entonces las personas se pueden reconocer en esos espacios, ¿no? Hay por ejemplo muchos de los objetos cotidianos que muchos de nosotros hemos visto en las casas de nuestras madres, de nuestras abuelas: la foto del arlequín, determinados cuadros… objetos que no solo forman parte del universo de mis abuelas. Algo que dijo Álvaro Pons, el crítico de cómic que me presentó en la presentación de la novela gráfica en Fnac, y que me gustó, es que mis espacios no eran simplemente fondos, sino que tenían una vida, ¿no? Y que eran lugares donde pasaban cosas, que tú notabas que habían pasado cosas. Y un poco es lo que he intentado, que todo elemento, todo no, pero cuantos más elementos tengan un valor simbólico, desde lo que estoy poniendo detrás, hasta qué persona está pasando por la calle… Porque también pasan muchas épocas y en el cómic tienes que representar mucho con menos. Quieres decir que eran los 80, habrá algún hito que coloques que tendrá que estar asociado a esa época”.

“El color también tiene una parte muy importante. Cobra un valor narrativo importante porque al ser dos abuelas y diferentes épocas, pues si no estuviera el color, quizá el lector se podía perder un poco”.

Ana Penyas Todas estamos bien

¿Lo más difícil de este proyecto? “Lo más difícil del proyecto creo que ha sido no dulcificar a mis abuelas -afirma Ana Penyas-. Por ejemplo en el caso de mi abuela Maruja, es un personaje bastante amargo. Entonces para mí ha sido difícil hacer eso, como nieta. Yo las entrevisté. Les dije, voy a hacer esto y tal. Pero claro, yo entiendo que por mucho que yo les diga eso, a lo mejor no lo entienden del todo. Ellas contaron su vida, pero no entienden del todo qué tipo de difusión puede tener. Yo tampoco sabía que iba a ganar un premio… (risas). Era una cosa mucho más de andar por casa al principio. Y lo más difícil ha sido pues ser a veces dura. No es una crítica hacia ellas, sino hacia el contexto que les tocó vivir. Pero no es, qué bonito todo, ni qué personajes tan buenos. Hay de todo. Hay muchos claroscuros ahí”.

¿Han visto ya tus abuelas la novela gráfica? “Una de ellas sí ha visto el libro ya, que es mi abuela Herminia, que es la que sí que está consciente y tal, y ella está muy contenta. Con ella sí lo he hablado, que del todo no es ella, que yo también he utilizado ficción, que también las he caricaturizado de algún modo, y ella está muy contenta. Yo pedí en la presentación en Fnac que el primer aplauso fuera para ellas, mis tías abuelas que salen también en algunas escenas, pues contentísimas de verse en un libro -asegura Ana Penyas-. Pero mi otra abuela Maruja todavía no lo ha visto, y es que yo no sé si lo va a entender. Porque hace cuatro años empezó a deteriorarse, y tiene párkinson, y entonces el deterioro está siendo muy rápido, y ella ya no entiende muchas cosas”.

¿En qué andas metida ahora? “Estoy terminando otro proyecto, que está dirigido a niños, en un tono amable y divertido. Es de una mujer mayor, eso sí que tiene que ver. Es una especie de retrato de un barrio cualquiera, a través de los ojos de una mujer que aunque sea mayor, pues ha tenido una vida muy tranquila. Estoy terminándolo. Y me propusieron recientemente un proyecto, del que no puedo decir mucho, sobre un poeta valenciano de los sesenta, que me apetece mucho, y realizar parte de la historia de mi ciudad y de esa época de la transición -afirma Ana Penyas-. Y tenía ganas de esa parte de ver un poco el folio en blanco, y pensar qué voy a hacer, porque me he pasado como cuatro años con proyectos en mente, y este proyecto ha sido mucho tiempo, entonces me apetece dar un salto y repensar qué voy a hacer”.

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Fran Mariscal une problemas sociales y fantasía en ‘Moribundo’

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Fran Mariscal

Novelista de terror en cierne, Egon trata de mantenerse a flote mientras su vida entera se va a pique. La causa de su caída se llama Liz Tombstone y es la única heredera del antiquísimo clan de vampiros que gobierna la localidad de Hollow Hill. Juntos, Liz y Egon han establecido una relación tóxica que solo puede conducir a un destino peor que la muerte. Fran Mariscal debuta con una historia angustiosa y sobrenatural a medio camino entre el horror y el delirio, una historia que expresa al mismo tiempo el miedo a la separación y la esperanza de construir una vida mejor. Norma Editorial publica este cómic. Sobre ‘Moribundo’ hablamos en las siguientes líneas con su autor.

Fran Mariscal

¿Dónde está el origen de este proyecto? “Nace, precisamente, de una depresión que tuve a raíz de una ruptura de pareja que fue muy nociva, y que termina en una depresión. Estuve yendo a una psicóloga, con terapia, rodeado de la familia, todo para salir del bache. Y fue durante estas sesiones donde la propia psicóloga me sugirió la idea de que yo expresara, purgara ese malestar que tenía, mediante la escritura. Como la escritura no era mi medio de expresión, decidí hacerlo mediante el dibujo. Hice algunas páginas, pero no lo continué porque no estaba en condiciones en ese momento de hacer realmente nada”.

“Pasó el tiempo, me recuperé, rehice mi vida, con todo lo que conlleva una recuperación, que es un proceso lento. Cuando ya me vi más capacitado, retomé aquellas páginas y sentí la necesidad de terminar ese tebeo para ya purgar del todo lo que tenía ahí dentro. También para utilizarlo a modo de cuento, como podría ser un cuento de los hermanos Grimm, con metáforas y con alegorías de los peligros que de adultos nos podemos encontrar, por ejemplo, lo que puede ser una depresión, o una relación de pareja tóxica y relaciones, en general, nocivas”, nos cuenta Fran Mariscal

Fran Mariscal

“Yo no quería hacer una crónica ni una historia autobiográfica, así que me lo llevé a mi terreno y encontré la figura del vampiro, un ejemplo perfecto para hablar de esto mismo que he comentado, y así nace Moribundo”. 

Si tuvieras que definirlo en una o dos frases, ¿qué se van a encontrar los lectores en las páginas de este cómic? “Se van a encontrar una historia con tintes góticos sobrenaturales, con una estética que bebe mucho de autores como Dave McKean, como Bill Sinclair, como Jorge González, y que bebe mucho, sobre todo, de esa gran época que fueron los cómics de vértigo, en mi opinión, y van a encontrar una historia con una doble lectura”, asegura Fran Mariscal.

Si hablamos del dibujo, de las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? A simple vista con ilustraciones como desdibujadas… “Sí, y creo que también está entrando por los ojos precisamente por el apartado gráfico. Sí que es mi primera obra como autor completo, pero con el tema de los lápices, sí que tenía más seguridad en mí mismo. Entiendo que gráficamente pueda sorprender, porque se ve diferente a lo que hay ahora”. 

Fran Mariscal

Has hablado de que te sientes cómodo con los lápices, ¿con qué técnicas sueles trabajar o con qué técnicas has trabajado en concreto en este proyecto? “Vengo de darle mucha caña a lo que es el tema tradicional y de mancharme las manos con pintura y técnicas mixtas, pero sí que es verdad que en ‘Moribundo’ y en los últimos trabajos que he ido realizando he optado por trabajar en digital, más que nada por la versatilidad y por la velocidad con la que se puede trabajar -continúa Fran Mariscal-. Siendo Moribundo un cómic tan extenso, haberlo hecho todo en tradicional habría sido muy laborioso y, sobre todo, que me habría llevado mucho más tiempo. Entonces opté por hacerlo en digital. El que me conoce sabe que yo trabajo el digital de la misma manera que en tradicional, voy pintando encima y voy aplicando mis texturas, uso mis pinceles, o sea, que más o menos es lo mismo, solo cambia el medio, la herramienta”.

Fran Mariscal

Hay una cosa que me ha llamado mucho la atención, y es ese recurso que utilizas cuando rompes en pedazos la línea que separa las viñetas. “No puedo decir que sea original, no lo es, ya había un cómic de Batman, en el que cuando las cosas se iban poniendo un poco tensas o desagradables, pues las viñetas se rompían y parecían que formaban parte de la propia ilustración, como si fuera un collage, y eso en su día me sorprendió bastante. En Moribundo lo vi como un recurso que podía ir bien y que le podía aportar un punto más interesante, eso de romper lo que son las viñetas, al final las viñetas separan las acciones de la historia y muchas veces son elipsis de tiempo”, asegura Fran Mariscal.

“Entonces, siendo un cómic, digamos, tan onírico y tan personal, me parecía interesante que se rompieran todos los esquemas posibles y que precisamente el lector, cuando ve una página en la que se están rompiendo esas celdas que encasillan las acciones, se quede desconcertado también, y creo que eso sí que lo he conseguido”. 

Fran Mariscal

Me estás contando que al final es un proyecto que es bastante personal. ¿Es más fácil de trabajar con ello, porque es algo que evidentemente has vivido, o es más difícil porque realmente te expones al lector? “Creo que un poco de ambas, la verdad. Creo que no sería capaz de contar una historia de algo que no conozco, de lo que no tengo información o algo con lo que no me sienta cómodo. Pero, por otro lado, también durante el proceso de la creación del cómic, sí que había momentos en los que me incomodaba un poco contar alguna cosa, porque al final sí que eran muy parecidas a como realmente a mí me ocurrieron. Tenía que buscar alguna manera de contar cosas sin entrar en el morbo, porque es algo que a mí no me interesaba, yo realmente con esta historia no quería hablar de mí, ni de mi expareja, ni de nadie, al final quería hacer algo lo más genérico posible, pero teniendo alma, que no quedara un producto vacuo, y que, sobre todo, el lector se pudiera sentir identificado o que le pudiera ayudar si está pasando por algo parecido o conoce a alguien que haya vivido algo parecido”, nos cuenta Fran Mariscal.

Fran Mariscal

Ahora estás volcado con la promoción de Moribundo, que acaba de salir, como quien dice, pero no sé si tienes algún proyecto ya en mente y no sé hasta dónde nos puedes contar. Pues sí, ahora estoy volcado con esto, pero sí que ya empecé con otro proyecto, que es un western. Es un género que a mí me gusta mucho y creo que se pueden contar historias también crudas e historias de violencia, de venganza, pero quiero darle mi toque de terror, volcar mis inquietudes ahí. De momento lo tengo en pausa. Ahora toca Moribundo”.

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Agustina Guerrero nos invita en ‘Hoy’ a cambiar la mirada

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Agustina Guerrero

¿Qué pasaría si una mañana decidieras cambiar el rumbo de tu día? Si por una vez dejaras de lado todos los planes que has ido elaborando en tu cabeza con milimétrica perfección. Si te propusieras huir de la hiperconectividad, de las prisas y de las tareas que te autoimpones.

A veces es necesario bajar el ritmo: detenerse, caminar sin destino, sumergirse en el presente y mirar. Mirar es una elección, nos recuerda Agustina Guerrero en esta novela gráfica que transcurre en una transformadora jornada en Barcelona: un día dedicado a dejarse llevar, a escuchar las historias que la ciudad tiene que contarle y a abrirse a que surja lo inesperado. Porque son precisamente esos momentos en los que uno se permite observar, sentir e improvisar los que dejan una mayor huella en la memoria y le dan sabor y sentido a la vida. En las siguientes líneas charlamos con Agustina sobre ‘Hoy’, su último trabajo, que edita Lumen.

Agustina Guerrero

¿Cómo surge la idea de las diapositivas? “Pues, porque sucedió. Me las encontré y me dije, tengo que hacer algo con este tesoro. A la hora de escribir y de dibujar, siempre parto de hechos reales. Me cuesta mucho escribir ficción. Y están en el libro, estas diapositivas, que además son maravillosas, están también manifestando en cierto modo el paso del tiempo, y que el personaje esté caminando por esas calles y por esos lugares, y reconociéndolos, pero 50 años después. Me parecía que era como tener presente el paso del tiempo, y también utilizar estas diapositivas como mapa, que la vayan guiando”.

Tanto el título como, bueno, un poco a donde nos va llevando también la historia en este libro, se habla de aprovechar y de disfrutar el ahora, el presente. Y que muchas veces, como le pasa a la protagonista, como te pasa a ti, empiezas a pensar mucho en todo lo que hay que hacer, en el futuro, en cosas que pasarán o no pasarán, y hay que pararse más y disfrutar del presente, ¿no? “Sí, de hecho, es la intención del libro. El libro no se iba a llamar así, se iba a llamar de otro modo. Y dándole vueltas también a la historia y a la esencia que tiene el libro, que es justamente esto, disfrutar, darle valor a lo cotidiano, a cada día. No sé, me da la sensación de que vivimos cada día tan aceleradamente, siempre esperando las vacaciones, siempre esperando el fin de semana para descansar… Y me parece que los días van pasando, que esto no es para siempre”, asegura Agustina Guerrero.

Agustina Guerrero

“Y la finalidad del libro es esta, es como que estar bien de vacaciones, en un lugar bonito, es relativamente fácil. Pero me parece más interesante cómo cada uno habita lo cotidiano, y con qué ojos, y con qué mirada lo hace. Entonces, para mí, la intención del libro es esta”.

Hay una frase en el libro, de Gloria Fuertes, que es magnífica, me parece magnífica. Dice así: «O te subes al carro o tendrás que empujarlo. Ni me subí ni lo empujé. Me senté en la cuneta y alrededor de mí, a su debido tiempo, brotaron las amapolas». “Maravillosa, sí, es maravillosa esa frase. De hecho, creo que encaja a la perfección con el libro, es bellísima. Y además me encanta Gloria Fuertes también, así que, es fantástico que esté en las páginas de este libro”, afirma Agustina Guerrero.

¿Con qué técnicas has trabajado en este libro? “Yo desde hace ya muchos años trabajo en digital. Mis primeros libros eran todos analógicos, pero llegó un momento en el que empecé ya a trabajar más en digital. Es un proceso largo, porque al principio es como que trabajo en el ordenador, dibujando y escribiendo a la vez, como que las historias, lo que escribo y lo que dibujo, tienen que ir a la vez. No es que yo hago el guión y luego dibujo. Voy dibujando los bocetos, y luego una vez que está toda la página acabada, con su texto, con sus dibujos, lo traslado al iPad. Entonces ahí empieza el siguiente paso, que es pasar a limpio, de bocetos que están muy acabados. Muchas veces mi editora dice: bueno, pero Agustina, esto ya se puede publicar. Y digo, no, que ahora hay que pasarlo a limpio. Es como que lo rehago, pero puliendo mucho los detalles, los colores”. 

Agustina Guerrero

Háblame un poco del uso del color en este libro, que sí que es súper llamativo. “La verdad que respecto a la paleta de colores, al principio yo tenía claro que quería que estuviese el azul. Me traslada a Barcelona, a ese ambiente marítimo, y el rosa tan potente, que para mí el rosa simboliza la felicidad, la alegría -continúa Agustina Guerrero-. De hecho, el rosa está presente cuando el personaje está bien. Porque el libro comienza con todos los colores fríos, con los azules. Y solo el rosa aparece cuando el personaje se siente en calma, cuando se siente bien. Cuando empieza a dar el paseo, el rosa ya es protagonista. Como que siento que los colores también comunican, se relacionan entre sí, y me parece que no se ponen al azar”.

Agustina Guerrero

“En este caso los he pensado mucho. Y bueno, el amarillo que solo sale prácticamente en su camiseta, que es esa luz, que sale como de su pecho, ¿no? Que dentro de esa ropa oscura que lleva, pues adentro tiene un brillito. Y el rojo, que aparece con otro carácter, en detalles, pero creo que muy acertados para mí”. 

En el libro aparecen diferentes espacios de Barcelona, por donde vas paseando. No sé si ahí aparece alguno de tus sitios favoritos, o quizá hay alguno que no aparece y donde también te gusta escaparte, a descansar, a mirar, a observar, a escuchar… “Para mí uno de mis sitios favoritos, que aparecen en el libro, son los Jardines del Larival, donde está el Teatro Grec. Para mí recorrer esos jardines es como salir del bullicio y meterte como en una selva, porque está llena de plantas diferentes, de silencio. Pero bueno, intenté mostrar una Barcelona más de barrio, como que son los espacios que yo recorro cuando estoy bien, cuando me apetece. No suelo ir al centro y meterme allí, por esas calles”, nos cuenta Agustina Guerrero.

Agustina Guerrero

Al final hablas de vivencias, de cosas que son reales, que han pasado de verdad. ¿Es más fácil cuando hablas de algo que has vivido, que conoces perfectamente, o al mismo tiempo quizá es más difícil porque te expones también más al lector, te abres más al lector? “Sí, ahora, a día de hoy, me resulta fácil. Todos mis libros son autobiográficos. Tuve como mucho temor a dar este paso, abrirme. Pero con el libro ‘El viaje’, creo que hubo un cambio respecto a todos los libros que venía haciendo. En ‘El viaje’ el personaje, mi manera de contar, cogió otra dirección”.

“Tengo que reconocer que antes de lanzar ese libro tenía mucho miedo. Mis anteriores libros surgían más desde el humor, y aquí dí un giro. De todos modos la forma de exponerme no deja de ser algo que yo voy controlando. No deja de ser también poner en duda qué existe, qué no, en lo que cuento. No deja de ser una novela gráfica en donde voy explicando y contando lo que a mí me apetece. Te digo que me cuesta más exponerme en persona, ir a presentaciones, entrevistas, y hablar de ello, que dibujarme desnuda, por ejemplo. Poner mi cuerpo real frente a las personas y tal, es algo que había evitado. Bueno, ahora me estoy animando más, pero ese tipo de exposición es la que más me cuesta y la que más cuido también. De hecho, en mis redes prácticamente no salgo, muestro solo mis dibujos, porque eso lo quiero preservar, porque eso sí que me da más vértigo”, confiesa Agustina Guerrero

Agustina Guerrero

Volviendo un poco a los dibujos, me gustaría que me hablaras también un poco del uso de diferentes perspectivas, no sé si hablar de planos cinematográficos de alguna manera… “Sí, mi amiga me dice: “juegas mucho con la cámara, como los encuadres”. Tú piensa que en este libro aparece prácticamente siempre el mismo personaje, entonces el ritmo también se va ganando y generando a través de los encuadres, porque si no, resultaría un libro muy monótono”.

Agustina Guerrero

“Además también para mí el mostrar las ilustraciones desde diferentes ángulos, es hacer una especie de guiño a que cuando uno pasea, cuando tienes los ojos puestos en mirar los detalles, miras para arriba, miras para abajo, miras para el costado, como que hay toda una mirada de 360 grados que quise también plasmarla en el libro. También con los detalles, que es un libro que tiene mucho detallito, que mi intención es que te den ganas, al cerrar el libro, de decir: quiero ir a mirar mi barrio con otros ojos. Es como un entrenamiento, una entrada en calor de la mirada. Yo siempre digo que este libro hay que mirarlo lento, para que cuando lo cierres digas, ostras, nunca me había percatado de este árbol que hay aquí. Como que la mirada se entrena también”, comenta Agustina Guerrero

Agustina Guerrero

Hay muchas ilustraciones que nos encantan, que es verdad que te atraen, que te quedas mirándolas, observándolas. Hay una página en concreto en la que estás como dentro de una burbuja. Es como una pompa, como una pompa de jabón. Estás como en tu mundo y de pronto la cotidianidad o el día a día, rompe esa burbuja… “Sí, esta doble página me gusta mucho. En el libro yo no quiero demostrar que uno tiene que dejar de ser lo que es. Yo, por ejemplo, soy una persona que soy muy controladora, que me anticipo, que me gusta tenerlo todo organizado, saber lo que va a suceder. Ya forma parte de mí eso. Pero sí que es verdad que, claro, cuando ya se pasa al exceso, y cuando ya controla toda tu vida y tu cabeza no para de pensar y de analizar y de planear, es tóxico, me resulta tóxico a mí. Entonces, es la idea de buscar esos espacios o esas cosas que te hagan anclarte en el presente, como por ejemplo en este caso las plantas, que me llevan a esta burbujita, o salir en furgoneta, que me ponen a una Agustina que se deja fluir, digamos, que se deja improvisar. Y es lo que yo intento hacer ahora, como recuperar esas burbujitas, y que haya muchas a lo largo de la semana”.

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Carine Hinder nos presenta a ‘Bruma’ en su primera aventura

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Carine Hinder

Encontrada en el bosque cuando apenas empezaba a caminar, ‘Bruma’ es hoy una niña espabilada que tiene un único sueño: ¡convertirse en bruja! El día en que su padre adoptivo le revela que la encontró con un libro secreto, un grimorio mágico, todo queda cristalino… ¿Y si Bruma fuera realmente una bruja? No se hable más, da con un caldero de segunda mano y se dispone a abrir su primera tienda de brujería. Con gran determinación, recluta por el camino a su ayudante, un cerdito negro llamado Hubert, y tiene en su amigo Hugo un compañero de aventuras encantado de ayudarla en esta empresa emocionante.

Pero Bruma no parece tener las habilidades de una bruja de verdad: sus hechizos no surten efecto y en cuanto a su primera poción, ¡acaba de dejar a todo el pueblo con una espesa niebla! No importa: convencida de la fuerza de sus poderes, decide adentrarse en el bosque prohibido para luchar contra un dragón legendario que cree que es el único causante de esta misteriosa niebla. Terca, decidida y un poco arrogante, guiará a Hugo y Hubert en una aventura salvaje que sorprenderá a muchos. ¿Y si Bruma tuviera realmente un don y un destino extraordinarios?

Carine Hinder

La editorial Astiberri lanza esta serie protagonizada por una pequeña heroína fuerte, divertida y entrañable. Los dibujos de Carine Hinder y el guión de Jérôme Pelissier la convierten instantáneamente en una lectura imprescindible. En Francia, su país de publicación original, son muchos los que han disfrutado de la lectura de este primer volumen: la crítica, que ha galardonado a ‘Bruma’ en numerosas ocasiones (premios BDGest’, Splash!, Quai des bulles, Planète BD, Bulles de cristal), el público, ya que la serie lleva unos 225.000 ejemplares vendidos, y los profesionales de la animación, dado que el estudio Folivari tiene un proyecto de adaptación audiovisual en marcha. Con Carine charlamos un poquito más sobre ‘Bruma 1. El despertar del dragón’ en las siguientes líneas.

¿Cómo nació este proyecto? ¿Cómo se creó este personaje? “Jérôme Pelissier y yo vivíamos en París cuando decidimos mudarnos al campo, a un pueblo llamado Rochefort-en-Terre. Es un lugar precioso que se cubre de niebla en otoño. Estos paisajes me inspiraron mucho y quise crear un libro ilustrado ambientado en esa atmósfera. Imaginé que mi personaje principal podría ser una bruja, ya que su silueta -con sombrero puntiagudo y ropa oscura- resaltaría con gracia en la niebla. Le pedí a Jérôme que me escribiera una historia sobre una bruja y la niebla, ¡y así nació nuestro proyecto!”, nos cuenta Carine Hinder.

Carine Hinder

¿Qué encontramos en este libro? “El pueblo de Groach siempre ha tenido una bruja para proteger a sus habitantes. Desafortunadamente, la última desapareció hace varios años, y ahora los aldeanos ya no se atreven a aventurarse más allá de los límites del pueblo. ¡Bruma, una niña traviesa, decide convertirse en la bruja del pueblo! Pero se mete en problemas constantemente y termina arrastrando a su mejor amiga y a su cerdito a una gran aventura lejos de casa. Bruma es un cómic muy divertido, lleno de aventuras y personajes entrañables”.

¿Cómo fue la colaboración con Jérôme? ¿Cómo se desarrolló el proceso creativo? “Jérôme escribe la historia y yo la dibujo. Como Jérôme también es ilustrador, ¡también se encarga del color! Somos pareja y trabajamos en el mismo estudio, lo que nos permite intercambiar ideas constantemente y consultarnos en cada etapa de la creación -continúa Carine Hinder-. Tener la perspectiva del otro es extremadamente valioso; nos ayuda a mejorar nuestro trabajo constantemente. Ya habíamos colaborado en otros libros ilustrados antes, siempre yo me encargaba de los dibujos y él de los colores: nuestros respectivos puntos fuertes”.

Carine Hinder

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, la documentación, las pruebas, quizás incluso los bocetos en un cuaderno… “Crear un cómic es un poco como hornear un pastel: ¡te aseguras de tener todos los ingredientes antes de empezar la receta! Así que primero tuve que diseñar a los personajes principales. Bruma tardó tres días en crearse. Después, todo fue más rápido: los aldeanos, el dragón, la aldea, el bosque y todas las criaturas que vagaban por los alrededores… Todo se desarrolló de forma natural. Me inspiré en mi propio pueblo para los escenarios, y también en la naturaleza. ¡Tenía un montón de bocetos y fotos para guiarme! Los propios aldeanos se inspiraron en personas reales de mi pueblo. Todo este trabajo se hizo en cuadernos de bocetos y en el ordenador, y me llevó aproximadamente un mes. En ese momento, teníamos todos los ingredientes listos y pudimos empezar la «receta»… en nuestro caso: el storyboard”, asegura Carine Hinder.

Carine Hinder

¿Cómo nació este personaje? “En aquel momento, estábamos en pleno confinamiento en Francia. Fue una época difícil la que vivimos con nuestros dos hijos. Les leímos muchas historias, y les encantaban especialmente los personajes divertidos, traviesos y torpes, aquellos con personalidades fuertes, pero de buen corazón. Bruma fue concebida para ellos, para aportar un poco de ligereza durante esos momentos estresantes”.

Háblanos de las ilustraciones. “Queríamos un cómic que combinara aventuras trepidantes con momentos de tranquila contemplación: grandes páginas ilustradas para variar el ritmo de lectura. Como el dibujo lo hacemos los dos, hicimos algunas pruebas para perfeccionar nuestro dúo. Cada nuevo volumen trae nuevos retos, ¡y es una verdadera alegría trabajar en esta serie!”, afirma Carine Hinder.

Carine Hinder

Háblanos de la técnica utilizada en este libro. “Trabajamos digitalmente, tanto para el dibujo como para el coloreado. Cada paso se realiza en el ordenador con nuestras tabletas gráficas. Esto nos permite ajustar fácilmente el storyboard y realizar mejoras en el cómic cuando sea necesario”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Un nuevo proyecto? “¡Acabamos de empezar a trabajar en el volumen 5 de Bruma! En Francia, acaba de publicarse el volumen 4. También hemos empezado un álbum de cómics con relatos cortos protagonizados por nuestros tres héroes, que se publicará en 2027… ¡Y tenemos un montón de sorpresas preparadas!”

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