Entrevistas
María Pascual de la Torre nos presenta a ‘Maya y Selou’
Una niña y un niño vecinos comparten las mismas actividades cotidianas: despertar, comer, jugar, bañarse y escuchar cuentos. Sin embargo, a partir del mismo día a día, cada uno crea universos muy distintos. Mientras Selou se imagina galopando sobre su caballo en la sabana o asustando a los cocodrilos en el río, Maya desea recorrer la India a lomos de un elefante rojo o nadar en las fuentes del Nilo. Así nos presenta Thule Ediciones ‘Maya y Selou. Selou y Maya’, un álbum ilustrado de Lara Meana y María Pascual de la Torre. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este maravilloso libro.

¿Cómo nace este proyecto? María Pascual de la Torre: “Fue un proceso largo desde la primera idea. Surgió en el Festival Internacional de Ilustración IlustraTour 2010, durante las disfrutonas conversaciones fuera del taller que hice con Sophie Blackall. Allí conocí a Lara Meana, la escritora coautora del libro. Hablábamos de lo carcajeantemente distintas que suenan las onomatopeyas de los animales en las diferentes lenguas y entre esas divagaciones, surgieron las primeras puntadas de un proyecto que en principio urdieron Lara y Sophie. Entonces yo estaba entregada al que fue mi primer álbum ilustrado como autora, ¿Dónde están mis gafas?, publicado también por Thule. Sophie no contaba con el tiempo necesario para ilustrarlo y propuso que yo tomase el relevo para construir la historia junto a Lara”.
“De IlustraTour a IlustraTour y tiro porque me toca, el taller de Martin Salisbury en 2011 me vino como anillo al dedo para poder contrastar ideas y seguir puliendo el trabajo ya avanzado del proyecto. Fueron tres años de trabajo hasta su publicación en Ediçoes SM en 2013 que se coronaron con un premiazo sorpresa que puso en valor todo ese camino, ser seleccionado por la Fundación Social Itaú de Brasil para la campaña de fomento de la lectura en la primera infancia “Leia para uma Criança” con una edición de 1.800.000 ejemplares por todo Brasil, incluyendo una tirada en braille. Fue una maravilla saber que nuestro libro formaba parte de una iniciativa que apuesta por la lectura en voz alta y por las conversaciones que genera esta lectura conjunta para incentivar el placer de leer a niños y niñas. Bajo el lema “Cuando compartimos un libro con un niño, transformamos su mundo y el nuestro”, tratan de llegar al máximo número de lectores entregando libros gratuitos a bibliotecas, colegios y hogares”, nos cuenta María Pascual de la Torre.
“Once años después de este dilatado camino, es otro regalo que Maya y Selou haya vuelto a su país de origen y que los personajes sigan contando su historia en castellano y en catalán con Thule”.

¿Qué se encontrarán los lectores en sus páginas? “Maya y Selou es un álbum ilustrado con dos portadas de inicio que te adentran en la narrativa infinita a partir de dos historias que convergen en la doble página central. Una abre la puerta del día a día de Maya y otra la de Selou. A través de sus juegos, de sus rutinas y de todos los detalles cuidadosamente escogidos que aparecen en el libro, iremos descubriendo el universo de lo protagonistas”.
¿Qué te pareció la historia de Lara la primera vez que los leíste? “El proceso de trabajo fue muy interesante. No hubo un texto previo, sino una idea enormemente juguetona, como la construcción de un engranaje que teníamos que hacer funcionar juntas. Esa idea dio pie a un trabajo minucioso de creación del story y de las imágenes -continúa María Pascual de la Torre-. El texto no se escribió hasta que se encajó toda la estructura visual del libro, con la secuenciación y las imágenes terminadas. Fue muy enriquecedor trabajar mano a mano con Lara desde el principio de esta manera tan inusual. Cuando todo parecía cerrado y presentamos la maqueta en Bolonia, tuvimos una nueva pelota en el juego de malabares al acordar la publicación con la filial brasileña de SM”.

“En la idea original el libro iba a ser bilingüe. Un álbum ilustrado con dos historias en espejo: cada niño nos abriría la puerta de su casa, invitándonos a seguir su rutina diaria contada por ellos mismos y cada cual en su idioma, Maya en español y Selou en inglés. Esta premisa tuvo que modificarse porque en Edições SM no interesaba un texto bilingüe, sino una narración completa en un mismo idioma manteniendo el juego en espejo de las imágenes, pero no de las historias. Lo que iba a ser una traducción de un idioma a otro, se convirtió en un texto que debía de transmitir de manera individual el mundo de cada uno de los niños con sus identidades particulares”.

“Aunque el peso de los cambios lo llevó el replanteamiento del texto, hubo algunas modificaciones en las ilustraciones, como el árbol genealógico materno de Maya. El roble que identificaba la procedencia española-asturiana de la familia materna y que vuelve a echar sus raíces originarias en esta nueva edición con Thule, se trasplantó por un ipê en flor, el árbol característico de Brasil, proporcionando a Maya una ascendencia brasileña. También he sido consciente del trabajo extra para el ilustrador que implica el uso caligráfico de texto en las imágenes en una venta de derechos, objetivo importantísimo para el recorrido amplio de un libro”, asegura María Pascual de la Torre.
Háblanos un poco del formato del libro y del juego que ofrece. “Saber de qué manera conseguir que ambas historias se entrelazaran y llevasen de una a otra en una secuencia infinita siguiendo el “cuéntamelo otra vez” tan característico de las niñas y niños, fue uno de los propósitos más complejos e interesantes de la propuesta. La página central en la que se encuentran las dos historias y la frase que las enmarca, es el resorte que lleva a cerrar el libro por la mitad, a darle la vuelta y a comenzar de nuevo abriendo el relato del otro protagonista. Cada portada va seguida de unas guardas que son sus árboles genealógicos y nos muestran unas raíces mestizas largas y enriquecedoras que se extienden por todo el libro a través de los detalles que caracterizan a Maya y a Selou”.

“Queríamos crear un juego en el que pudiésemos seguir a cada uno de los personajes hasta descubrir que son vecinos que viven pared con pared. Proponer al lector la búsqueda de las diferencias y las semejanzas de niñas y niños de edades similares, acompañados por los animales con los que juegan y que determinan cada momento del día a través de rutinas muy similares entre las y los más pequeños de diversas ciudades del globo. El formato vertical permite también centrarse en la historia de cada uno de los protagonistas de cada relato”.
Nos gusta mucho cuando trabajas el plano cenital, ¿qué destacarías de este recurso? “Son imágenes que me han fascinado desde la infancia. Esta vista de pájaro permite al lector adentrarse en la escena, asomarse y revolotear, dejando ver todo para descubrir cantidad de detalles que nos dan más información. Incita a buscar nuevas pistas que se esconden y enriquecen el relato”.

“Me apasionaban las casas de muñecas -continúa María Pascual de la Torre-. Me pasaba horas y horas construyendo casas para cada personaje, escogiendo cada rincón, mezclando esos mini objetos de juguete con todo lo que encontraba: piedrecitas, palos, conchas, chapas, tapones, cajas de cerillas… La vista cenital me conecta con estos juegos. Algunos de los libros que más desgasté fueron los de Beatrix Potter y Jill Barcklem, hipnotizada en las imágenes de madrigueras y casas que te permitían detenerte en sus alacenas repletas de comida deliciosa y hasta oler la comida humeante de las cazuelas con la sensación de que también tú estabas sentado en la mesa saboreando una tarta de moras junto al fuego. Podías descubrir qué frutos o vegetación hay en cada estación o dónde encontrar madrigueras de diferentes animales. En arte también lo denominan punto de vista divino o neutral. Quizás en el plano cenital hay algo de la sensación de visión todopoderosa, pero sobre todo es una mirada curiosa y juguetona que te coloca en la posición de artífice del juego”.


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este proyecto? “Siguiendo el hilo de la curiosidad, otra parte importante de la narrativa visual para la caracterización de Maya y Selou y poder mostrar lo valioso que es crecer entre diferentes culturas, fue escoger dos niños reales de amigos cercanos. Tan cercanos que una de ellas es Maya, la hija de Lara Meana. Esto me permitió observarles detectivescamente para reproducir desde sus posturas al dormir hasta su ropa, muchos de sus juguetes, detalles de su habitación, sus gustos y aversiones… Me ayudó a escoger los contrastes entre un Selou comilón y una Maya capaz de convertir en fósil un bocadito de comida. Del despertar tranquilo y lleno de energía de Maya al calvario para despegar a Selou de su almohada. También observar lo que puede contarnos de un personaje su pelo rizado y desbocado, frente a otro liso y sereno. Ha sido muy impactante poder seguir el paso del tiempo del libro a través del crecimiento de Maya y Selou, ahora en plena adolescencia”.

“Además de la caracterización de los protagonistas, hubo un amplio casting para la elección de los animales-juguetes más representativos para cada rutina y momento del día. E incluso alguna anécdota de autocensura, como una gallina friendo el huevo del desayuno, que parecía representar una versión amable de Saturno devorando a su hijo”, confiesa María Pascual de la Torre.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La base principal que viene siendo muy característica en mi trabajo es el grafito. Al lápiz le acompañan acuarelas y collage con diferentes materiales. La intervención digital se limitó a la limpieza y ajustes de color de las imágenes escaneadas y a los cambios de textos caligráficos que implica la traducción a otra lengua”.

¿Cómo fue el proceso de elaboración de este libro? “Aunque hubo una buena parte de trabajo individual, además de la inversión habitual del orden de texto previo a las imágenes, lo interesante de este proceso fue el intercambio constante que tuvimos entre Lara y yo desde el principio. La oportunidad de contrastar ideas, compartir dudas y hallazgos, replantear y cuestionar pasos y elecciones para hacer que funcionase la secuencia, dar sentido a cada imagen, adaptar el texto… Pasar la pelota y cambiar de sombrero para ponerte en lugares diferentes a los que te colocas cuando trabajas individualmente como escritor e ilustrador, es muy motivador”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Entre otros trabajos personales, estoy cerrando un proyecto para prelectores muy especial para mí que pronto comenzará su andadura. Además, me encuentro inmersa y entusiasmada con el primero de dos álbumes ilustrados fantásticos que me están permitiendo trabajar con una de mis editoriales favoritas, Ekaré”.
Arte Urbano
Millo: «Me encanta pintar y, una vez en la plataforma, me siento como pez en el agua»
Desde que conocemos su trabajo nos fascina cada vez que nos topamos con alguna pared obra suya, por su estilo tan singular y por el significado de sus trabajos. Son como ilustraciones editoriales plasmadas en un formato gigante. En las siguientes líneas conocemos un poquito más sobre el trabajo como muralista de Millo, y lo hacemos partiendo de uno de sus trabajos, realizado en Nueva York.
¿Cómo surgió la idea de «Urban Ecosystem Restoration»? “La idea detrás del mural era reflejar nuestra conexión vital con la naturaleza y la necesidad de proteger la biodiversidad en las zonas urbanas. A pesar de la abundancia de acero, hormigón, multitudes y tráfico, las ciudades y pueblos siguen siendo ecosistemas cuya condición marca profundamente la calidad de nuestras vidas. Este mural en particular también forma parte de la serie Murales de Restauración de Ecosistemas y apoya la iniciativa global del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre restauración de ecosistemas”, nos cuenta Millo.

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Antes, solía hacer un boceto muy simple antes de la realización, solo era el personaje, para centrarme mejor en su postura. Ahora, cada vez me piden más que envíe bocetos con antelación, así que tengo que situar al personaje en la ciudad, así los bocetos se van completando. Después, estoy listo para empezar con las paredes”.
¿Con qué técnicas trabajas habitualmente? ¿Y qué materiales? “Como decía antes, completo el boceto y puedo empezar a trabajar. Con la ayuda de plataformas aéreas, empiezo a dibujar las fachadas. Uso un palo largo en cuyo extremo hay un pincel pequeño y dibujo el personaje y algunos edificios a mi alrededor, con las manos libres. Luego empiezo a pintar la pared con rodillos y pinceles, y siempre uso pintura para exteriores. Así que primero los colores, las sombras y luego el negro”, afirma Millo.

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Urban Ecosystem Restoration’ con respecto a otros trabajos? “Ha sido la primera vez que he probado un tipo de diseño anamórfico, ya que las paredes formaban una esquina. Los tamaños de las paredes eran una locura, al igual que el tiempo necesario para realizarlo. Una experiencia muy intensa”.
¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “Tiempo. Ser puntual no siempre es fácil. Puede llover, la máquina podría dejar de funcionar y, en consecuencia, hay que darse prisa para terminar el trabajo. La verdad es que no me gusta trabajar bajo presión”.
¿Y lo más satisfactorio? “Una pared es un lienzo gigante. Me encanta pintar y, una vez en la plataforma, me siento como pez en el agua”, confiesa Millo.

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Estoy acostumbrado a trabajar solo; recientemente mi compañero empezó a ayudarme con los colores planos, y no puedo negar que agiliza mucho el proceso”.
¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Creo que mi estilo sigue siendo el mismo en todas las ciudades, en todas las paredes, pero lo que marca la diferencia es el dibujo en sí, el mensaje que quiero transmitir, que cada vez es diferente”.

Me gustaría que me hablaras también de tu trabajo con la instalación ‘Los amantes’. “El verano pasado tuve la gran oportunidad de producir una instalación tridimensional en Roma. Roma es increíblemente hermosa, pero intocable. Casi toda la ciudad está protegida, lo que significa que es muy difícil construir un muro, así que tuve esta idea en mente desde hace mucho tiempo, y finalmente encontró su expresión en Roma. Los amantes eran inflables de 18 metros de largo por 7 metros de alto, totalmente hechos en Italia e instalados en la orilla del río Tíber, desde donde se podía ver el Castillo de Sant’Angelo y San Pedro al fondo. Ha sido realmente mágico, una especie de sueño hecho realidad”.

¿Qué nos puedes contar del proceso y el resultado de la exposición junto a Seth? “Conocí a Seth hace mucho tiempo. Me invitó a China a pintar para el mismo evento y, a partir de ese momento, seguimos reuniéndonos por todo el mundo en diferentes proyectos y festivales. Cuando recibimos la propuesta de hacer una exposición juntos en Miami, para Wynwood Walls, me sentí realmente feliz -continúa Millo-. Es innegable que nuestros mundos funcionan juntos; ambos compartimos caminos similares y solemos centrarnos en la imaginación infantil, llevándola al límite”.

“La exposición «Más allá de los ecos de una vida sin fronteras» funcionó como un «archivo viviente» de nuestros viajes, traduciendo narrativas personales y encuentros culturales a un lenguaje visual universal, celebrando el poder del arte para conectar a personas a través de la distancia. Ha sido un gran honor para mí trabajar juntos y una gran alegría. Ver cómo las cosas iban saliendo fácilmente”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este año dedicaré más tiempo a los muros. Estoy planeando algunos viajes más, como a China y Australia, y luego me centraré en una producción más europea que incluya eventos sin ánimo de lucro y algunos festivales de arte callejero”.
Álbum Ilustrado
María Rico nos desgrana ‘Versos a la luz de la luna’
Carlos Reviejo escribe a la luna, a la noche, a los sueños y la naturaleza, acompañado por el arte y los colores de María Rico en ‘Versos a la luz de la luna’, quinta entrega de la premiada colección Abril. Esta colección, que publica la editorial Iglú, se propone acercar la poesía de calidad a los más pequeños a través de poetas consagrados e ilustradores de renombre.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto nació casi de manera natural. Desde la editorial conocían un trabajo anterior mío ilustrando poesía y sintieron que mi forma de mirar y de construir imágenes podía encajar con la sensibilidad que buscaban para este título de la colección Abril. Cuando me propusieron acompañar los versos de Carlos Reviejo, sentí que era una invitación muy especial. Desde ahí empezó todo, con mucha ilusión y respeto hacia el texto”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En estas páginas los lectores encontrarán ilustraciones que nacen de lo cotidiano: pequeños gestos, miradas, juegos, momentos de calma… escenas aparentemente sencillas, pero llenas de emoción -nos cuenta María Rico-. Me interesa mucho esa poesía que existe en el día a día, en aquello que a veces pasa inadvertido. Mi trabajo ha sido detener el tiempo y dar protagonismo a esos instantes, aunque también hay fantasía, escenas imaginadas y metáforas visuales. Todo ello dialoga de una forma natural y sensible con los versos de Carlos Reviejo”.
“He intentado que cada imagen no solo acompañe al poema, sino que lo amplifique, que aporte una atmósfera y una emoción, creando un espacio donde texto e ilustración inviten a sentir”.
¿Qué te parecieron los poemas de Carlos Reviejo la primera vez que los leíste? “La primera vez que leí los poemas de Carlos Reviejo sentí una conexión inmediata -continúa María Rico-. Sus versos te llevan a su tierra, a su universo emocional y poético, con una sensibilidad tan delicada que realmente eriza la piel. Consigue que percibas los aromas, la luz, los paisajes… que te sientas navegando por el cielo, caminando entre pinos o sentada observando la luna. No estaba simplemente leyendo poesía: cada poema se convertía en una experiencia muy cercana. Y cuando algo te emociona de esa manera, el proceso creativo fluye con verdad”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? “No siempre sigo el mismo patrón cuando afronto un proyecto así, pero en este caso hubo algo muy especial desde el inicio. Antes de empezar a dibujar, tuve una conversación con Carlos Reviejo que fue muy inspiradora. Me transmitió mucha confianza y me dio total libertad para interpretar sus poemas, aportando solo alguna sugerencia puntual, pero dejando claro que quería que yo decidiera y los llevase a mi terreno emocional y visual. Ese gesto de respeto creativo marcó mucho el proceso”, confiesa María Rico.
“A partir de ahí, comencé leyendo los poemas varias veces, dejándolos reposar, permitiendo que las imágenes se formaran poco a poco. Hubo pocos bocetos en papel porque, en este caso, gran parte del trabajo ocurrió primero en mi cabeza: visualicé escenas, atmósferas, gestos… y después busqué documentación para darles cuerpo. Investigué poses, objetos y escenarios, todo lo necesario para construir cada composición”.

“En este libro hubo además algo muy bonito: para algunos poemas preparé pequeñas sesiones fotográficas que me ayudaron durante el proceso, y mis dos hijos fueron los modelos en varias de las ilustraciones. Eso aportó una dimensión aún más emocional al proyecto. Una vez tuve clara la imagen, el siguiente paso clave para mí fue la paleta de color. Busqué los tonos que mejor expresaran la emoción que quería transmitir y, cuando esa atmósfera estuvo definida, pasé directamente a crear las ilustraciones finales. Fue un proceso intenso, pero muy fluido”, asegura María Rico.
¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? “Aunque disfruto ilustrando cualquier tipo de proyecto, la poesía tiene algo que la hace muy especial para mí. Ilustrar poesía supone entrar en un territorio imaginario donde todo puede ocurrir, donde las metáforas, los símbolos y las emociones tienen un espacio natural. Es un lugar muy libre, en el que lo real y lo poético conviven, y donde puedo permitir que las imágenes nazcan tanto de la emoción como del texto”.
“La poesía me permite jugar con escenas reconocibles, cercanas, casi cotidianas, pero que contienen siempre un punto mágico, simbólico o emocional que conecta directamente con esa memoria visual que todos llevamos dentro: recuerdos, sensaciones, imágenes que nos han acompañado alguna vez. Me gusta trabajar en ese límite entre lo real y lo evocador. Para mí, ilustrar poesía es manejar un lenguaje en el que me siento muy cómoda: es libertad, es juego, pero también es profundidad y sensibilidad. Es un espacio creativo en el que puedo dibujar no solo lo que veo, sino, sobre todo, lo que siento”, afirma María Rico.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Creo que en este libro mi voz como ilustradora se muestra de una forma muy sincera. Las ilustraciones hablan mucho de cómo me gusta traducir emociones y sensaciones en imágenes aparentemente sencillas, pero cargadas de significado. Me interesa contar sin decirlo todo, sugerir más que explicar, dejar que la emoción se perciba a través de gestos, atmósferas y escenas cotidianas que invitan a sentir”.
“Con respecto a otros trabajos, ilustrar ‘Versos a la luz de la luna’ me ha permitido explorar un territorio diferente. Aquí no estaba narrando una historia lineal ni una única poesía, como en otros proyectos, sino interpretando versos y convirtiéndolos en imágenes. Ese diálogo entre palabra y dibujo ha sido un juego creativo muy enriquecedor, que me ha mantenido atenta y conectada durante todo el proceso. Además, la temática del libro ha supuesto para mí explorar un imaginario en el que he disfrutado mucho entrando y encontrando mi manera de habitarlo visualmente. En este proyecto hay continuidad con mi esencia, pero también descubrimiento y crecimiento”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Cada proyecto me pide una forma distinta de trabajar. Manteniendo mi voz artística, estudio qué técnica resulta más acertada en cada caso -continúa María Rico–. Estoy en un momento personal y profesional en el que me siento muy abierta a explorar, investigar y cambiar de proceso si la obra lo necesita. Me gusta pensar que la técnica está siempre al servicio de lo que quiero transmitir. En este libro he trabajado con técnica mixta. Hay partes más definidas, especialmente en los rostros y en aquellos elementos donde considero que la precisión aporta significado, realizadas con lápiz de madera. Conviven con zonas mucho más libres realizadas con pincel y tinta, otras hechas con monotipos de tinta sobre plancha de silicona, manchas y texturas generadas de manera más intuitiva sobre papeles reciclados o superficies preparadas previamente”.
“Todo ese material lo integro después en digital. Trabajo en Photoshop, donde uno las distintas capas y ajusto atmósferas y color -ya que muchas de las ilustraciones nacen primero en blanco y negro- hasta que la imagen final encuentra su equilibrio. Es una técnica que combina control y espontaneidad, definición y emoción, algo que encaja muy bien con la poesía”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Este libro, la mayor parte del proceso creativo tuvo lugar en horas nocturnas, que eran las que en ese momento me permitían encontrar calma, silencio y espacio interior. Curiosamente, el propio título del libro se convirtió también en una compañía simbólica durante el proceso: ilustrar Versos a la luz de la luna… Fue un trabajo íntimo. Había algo casi ritual en esas noches de creación: leer, sentir, dejar que la poesía respirara y, poco a poco, permitir que las imágenes fueran apareciendo”, nos desvela María Rico.
“Además, he tenido la suerte de contar con el cariño y la sensibilidad de Carlos Reviejo durante todo el camino. En más de una ocasión le compartí emociones que surgían mientras ilustraba sus poemas. Recuerdo especialmente la ilustración para “La alondra levanta el vuelo”. Saber que estaba dedicada la convirtió en un momento muy bonito. Seguí su recomendación de escuchar música de Vaughan Williams mientras trabajaba y, casi sin darme cuenta, la imagen apareció: una niña bailando, con su capa convertida en alas, con el color y la luz construyendo ese amanecer que evocaba el poema. Fue uno de esos momentos mágicos en los que texto, emoción e imagen se unen de manera natural. En definitiva, ha sido un proceso cuidado y muy mío”.

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Elegir un solo poema es realmente difícil, porque cada uno me ha llevado a un lugar emocional distinto. Aun así, hay algunos que guardo de una manera muy especial. “Se ha dormido la luna” me parece precioso; hay un verso en particular -“Se ha dormido la luna / sobre unas nubes / de algodones y espuma, / de gasa y tules”- que me atrapó desde la primera lectura por su delicadeza y su capacidad de crear imagen y atmósfera casi al instante”.
“También me emociona mucho “El viento en los pinos”, por esa idea tan sugerente de la luna como una niña que, con su pincel de plata, pinta de azul los senderos. Es una imagen poética que conecta directamente con mi manera de imaginar y dibujar. “En mi barco de papel” fue otro poema muy especial para mí, porque disfruté enormemente construyendo la ilustración y dejándome llevar por su universo”.
“Y hay poemas como “Versos para Olivia”, donde la relación entre abuelos y nietos me parece profundamente tierna y conmovedora, o “Paisaje con lluvia”, siempre evocador, con unos versos de una belleza muy sutil. En realidad, cada poema ha sido un pequeño regalo y ha encontrado su lugar dentro del proceso creativo”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este 2026 ha comenzado con muchos proyectos nuevos, algo que me llena de ilusión y energía. En estos momentos estoy inmersa en un nuevo libro para Editorial Iglú; se trata de un texto que no es poesía, y cuya entrega está ya muy próxima. Además, estoy terminando un álbum ilustrado de proyecto personal, en el que he trabajado tanto el texto como las ilustraciones. Es un proyecto muy especial para mí, y tengo muchas ganas de comenzar a compartirlo con editoriales y ver si encuentra su camino de publicación”, afirma María Rico.
“Paralelamente, estoy preparando una serie de ilustraciones para concursos, un espacio que para mí funciona casi como un reseteo creativo entre proyecto y proyecto, donde puedo experimentar, probar nuevas ideas y seguir creciendo como ilustradora”.
Álbum Ilustrado
Rosita Uricchio ilustra respuestas sobre ‘El ojo’
¿Cómo vemos al nacer? ¿Es posible que el cielo no sea azul? ¿Pueden mis ojos no parecerse a los de mis padres? ¿Por qué alejamos las cosas para verlas mejor? ¿Por qué ir al parque es bueno para los ojos? ‘El ojo. 20 preguntas sobre la maravillosa capacidad de ver’ rescata veinte enigmas que la Oftalmología ha ido resolviendo a lo largo de la historia sobre la complejidad de los ojos y la maravillosa capacidad de ver. Un trabajo de Raúl Plasencia Salini y Rosita Uricchio que edita la editorial peruana De Lirio Ediciones.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán explicaciones que ayudarán fácilmente incluso a los lectores más pequeños a comprender el mundo de los ojos. El libro responde a preguntas y curiosidades sobre la vista, y las ilustraciones minimalistas y simbólicas acompañan la lectura de forma agradable y alegre”.

¿Es el primer libro informativo en el que trabajas? “He estado trabajando en otro libro de divulgación científica sobre plantas medicinales de Sudamérica y el sur de Italia, un libro que presenta las plantas de una manera romántica y atractiva”, nos cuenta Rosita Uricchio.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Comencé con un guión gráfico compartido con el director de arte, en el que esbocé sugerencias visuales para cada capítulo. Tras recibir comentarios, coloreamos los bocetos. La investigación se basa principalmente en mi experiencia diaria, pero también en libros, enciclopedias, otras imágenes evocadoras y obras de arte”.

¿Cual ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso o qué te ha sorprendido más? “Me sorprendió descubrir el mundo de los ojos. Además, me estaba recuperando de una cirugía ocular cuando creé el libro, y esto me pareció muy curioso”, asegura Rosita Uricchio.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis ilustraciones son sencillas pero impactantes. Tienen un toque vintage en algunas zonas e incluso son un poco surrealistas. Los elementos cambian de tamaño y forma, e intenté que las imágenes fueran lo más divertidas posible para abordar un tema tan científico. A diferencia de otras obras, he incluido algunas secciones de collage, pero en general me encanta combinar técnicas digitales con collage en mi práctica artística personal”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso, como siempre, ha sido un flujo constante y una sucesión de inspiraciones provenientes del teatro, la música, la ciencia y mundos aparentemente distantes, pero que en realidad están conectados -continúa Rosita Uricchio-. En una imagen, por ejemplo, hay una figura que se asemeja a Lennon tomando el sol, otra cita Hamlet de Shakespeare y otra encuentra un detalle de una pintura impresionista de Monet”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente trabajo en proyectos transdisciplinarios que abarcan el ámbito editorial, el arte y la botánica. Soy comisaria de varios proyectos de arte comunitario y trabajo en una serie de ilustraciones para una revista y otros encargos para organizaciones independientes”.
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