Entrevistas
María Pascual de la Torre nos presenta a ‘Maya y Selou’
Una niña y un niño vecinos comparten las mismas actividades cotidianas: despertar, comer, jugar, bañarse y escuchar cuentos. Sin embargo, a partir del mismo día a día, cada uno crea universos muy distintos. Mientras Selou se imagina galopando sobre su caballo en la sabana o asustando a los cocodrilos en el río, Maya desea recorrer la India a lomos de un elefante rojo o nadar en las fuentes del Nilo. Así nos presenta Thule Ediciones ‘Maya y Selou. Selou y Maya’, un álbum ilustrado de Lara Meana y María Pascual de la Torre. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este maravilloso libro.

¿Cómo nace este proyecto? María Pascual de la Torre: “Fue un proceso largo desde la primera idea. Surgió en el Festival Internacional de Ilustración IlustraTour 2010, durante las disfrutonas conversaciones fuera del taller que hice con Sophie Blackall. Allí conocí a Lara Meana, la escritora coautora del libro. Hablábamos de lo carcajeantemente distintas que suenan las onomatopeyas de los animales en las diferentes lenguas y entre esas divagaciones, surgieron las primeras puntadas de un proyecto que en principio urdieron Lara y Sophie. Entonces yo estaba entregada al que fue mi primer álbum ilustrado como autora, ¿Dónde están mis gafas?, publicado también por Thule. Sophie no contaba con el tiempo necesario para ilustrarlo y propuso que yo tomase el relevo para construir la historia junto a Lara”.
“De IlustraTour a IlustraTour y tiro porque me toca, el taller de Martin Salisbury en 2011 me vino como anillo al dedo para poder contrastar ideas y seguir puliendo el trabajo ya avanzado del proyecto. Fueron tres años de trabajo hasta su publicación en Ediçoes SM en 2013 que se coronaron con un premiazo sorpresa que puso en valor todo ese camino, ser seleccionado por la Fundación Social Itaú de Brasil para la campaña de fomento de la lectura en la primera infancia “Leia para uma Criança” con una edición de 1.800.000 ejemplares por todo Brasil, incluyendo una tirada en braille. Fue una maravilla saber que nuestro libro formaba parte de una iniciativa que apuesta por la lectura en voz alta y por las conversaciones que genera esta lectura conjunta para incentivar el placer de leer a niños y niñas. Bajo el lema “Cuando compartimos un libro con un niño, transformamos su mundo y el nuestro”, tratan de llegar al máximo número de lectores entregando libros gratuitos a bibliotecas, colegios y hogares”, nos cuenta María Pascual de la Torre.
“Once años después de este dilatado camino, es otro regalo que Maya y Selou haya vuelto a su país de origen y que los personajes sigan contando su historia en castellano y en catalán con Thule”.

¿Qué se encontrarán los lectores en sus páginas? “Maya y Selou es un álbum ilustrado con dos portadas de inicio que te adentran en la narrativa infinita a partir de dos historias que convergen en la doble página central. Una abre la puerta del día a día de Maya y otra la de Selou. A través de sus juegos, de sus rutinas y de todos los detalles cuidadosamente escogidos que aparecen en el libro, iremos descubriendo el universo de lo protagonistas”.
¿Qué te pareció la historia de Lara la primera vez que los leíste? “El proceso de trabajo fue muy interesante. No hubo un texto previo, sino una idea enormemente juguetona, como la construcción de un engranaje que teníamos que hacer funcionar juntas. Esa idea dio pie a un trabajo minucioso de creación del story y de las imágenes -continúa María Pascual de la Torre-. El texto no se escribió hasta que se encajó toda la estructura visual del libro, con la secuenciación y las imágenes terminadas. Fue muy enriquecedor trabajar mano a mano con Lara desde el principio de esta manera tan inusual. Cuando todo parecía cerrado y presentamos la maqueta en Bolonia, tuvimos una nueva pelota en el juego de malabares al acordar la publicación con la filial brasileña de SM”.

“En la idea original el libro iba a ser bilingüe. Un álbum ilustrado con dos historias en espejo: cada niño nos abriría la puerta de su casa, invitándonos a seguir su rutina diaria contada por ellos mismos y cada cual en su idioma, Maya en español y Selou en inglés. Esta premisa tuvo que modificarse porque en Edições SM no interesaba un texto bilingüe, sino una narración completa en un mismo idioma manteniendo el juego en espejo de las imágenes, pero no de las historias. Lo que iba a ser una traducción de un idioma a otro, se convirtió en un texto que debía de transmitir de manera individual el mundo de cada uno de los niños con sus identidades particulares”.

“Aunque el peso de los cambios lo llevó el replanteamiento del texto, hubo algunas modificaciones en las ilustraciones, como el árbol genealógico materno de Maya. El roble que identificaba la procedencia española-asturiana de la familia materna y que vuelve a echar sus raíces originarias en esta nueva edición con Thule, se trasplantó por un ipê en flor, el árbol característico de Brasil, proporcionando a Maya una ascendencia brasileña. También he sido consciente del trabajo extra para el ilustrador que implica el uso caligráfico de texto en las imágenes en una venta de derechos, objetivo importantísimo para el recorrido amplio de un libro”, asegura María Pascual de la Torre.
Háblanos un poco del formato del libro y del juego que ofrece. “Saber de qué manera conseguir que ambas historias se entrelazaran y llevasen de una a otra en una secuencia infinita siguiendo el “cuéntamelo otra vez” tan característico de las niñas y niños, fue uno de los propósitos más complejos e interesantes de la propuesta. La página central en la que se encuentran las dos historias y la frase que las enmarca, es el resorte que lleva a cerrar el libro por la mitad, a darle la vuelta y a comenzar de nuevo abriendo el relato del otro protagonista. Cada portada va seguida de unas guardas que son sus árboles genealógicos y nos muestran unas raíces mestizas largas y enriquecedoras que se extienden por todo el libro a través de los detalles que caracterizan a Maya y a Selou”.

“Queríamos crear un juego en el que pudiésemos seguir a cada uno de los personajes hasta descubrir que son vecinos que viven pared con pared. Proponer al lector la búsqueda de las diferencias y las semejanzas de niñas y niños de edades similares, acompañados por los animales con los que juegan y que determinan cada momento del día a través de rutinas muy similares entre las y los más pequeños de diversas ciudades del globo. El formato vertical permite también centrarse en la historia de cada uno de los protagonistas de cada relato”.
Nos gusta mucho cuando trabajas el plano cenital, ¿qué destacarías de este recurso? “Son imágenes que me han fascinado desde la infancia. Esta vista de pájaro permite al lector adentrarse en la escena, asomarse y revolotear, dejando ver todo para descubrir cantidad de detalles que nos dan más información. Incita a buscar nuevas pistas que se esconden y enriquecen el relato”.

“Me apasionaban las casas de muñecas -continúa María Pascual de la Torre-. Me pasaba horas y horas construyendo casas para cada personaje, escogiendo cada rincón, mezclando esos mini objetos de juguete con todo lo que encontraba: piedrecitas, palos, conchas, chapas, tapones, cajas de cerillas… La vista cenital me conecta con estos juegos. Algunos de los libros que más desgasté fueron los de Beatrix Potter y Jill Barcklem, hipnotizada en las imágenes de madrigueras y casas que te permitían detenerte en sus alacenas repletas de comida deliciosa y hasta oler la comida humeante de las cazuelas con la sensación de que también tú estabas sentado en la mesa saboreando una tarta de moras junto al fuego. Podías descubrir qué frutos o vegetación hay en cada estación o dónde encontrar madrigueras de diferentes animales. En arte también lo denominan punto de vista divino o neutral. Quizás en el plano cenital hay algo de la sensación de visión todopoderosa, pero sobre todo es una mirada curiosa y juguetona que te coloca en la posición de artífice del juego”.


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este proyecto? “Siguiendo el hilo de la curiosidad, otra parte importante de la narrativa visual para la caracterización de Maya y Selou y poder mostrar lo valioso que es crecer entre diferentes culturas, fue escoger dos niños reales de amigos cercanos. Tan cercanos que una de ellas es Maya, la hija de Lara Meana. Esto me permitió observarles detectivescamente para reproducir desde sus posturas al dormir hasta su ropa, muchos de sus juguetes, detalles de su habitación, sus gustos y aversiones… Me ayudó a escoger los contrastes entre un Selou comilón y una Maya capaz de convertir en fósil un bocadito de comida. Del despertar tranquilo y lleno de energía de Maya al calvario para despegar a Selou de su almohada. También observar lo que puede contarnos de un personaje su pelo rizado y desbocado, frente a otro liso y sereno. Ha sido muy impactante poder seguir el paso del tiempo del libro a través del crecimiento de Maya y Selou, ahora en plena adolescencia”.

“Además de la caracterización de los protagonistas, hubo un amplio casting para la elección de los animales-juguetes más representativos para cada rutina y momento del día. E incluso alguna anécdota de autocensura, como una gallina friendo el huevo del desayuno, que parecía representar una versión amable de Saturno devorando a su hijo”, confiesa María Pascual de la Torre.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La base principal que viene siendo muy característica en mi trabajo es el grafito. Al lápiz le acompañan acuarelas y collage con diferentes materiales. La intervención digital se limitó a la limpieza y ajustes de color de las imágenes escaneadas y a los cambios de textos caligráficos que implica la traducción a otra lengua”.

¿Cómo fue el proceso de elaboración de este libro? “Aunque hubo una buena parte de trabajo individual, además de la inversión habitual del orden de texto previo a las imágenes, lo interesante de este proceso fue el intercambio constante que tuvimos entre Lara y yo desde el principio. La oportunidad de contrastar ideas, compartir dudas y hallazgos, replantear y cuestionar pasos y elecciones para hacer que funcionase la secuencia, dar sentido a cada imagen, adaptar el texto… Pasar la pelota y cambiar de sombrero para ponerte en lugares diferentes a los que te colocas cuando trabajas individualmente como escritor e ilustrador, es muy motivador”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Entre otros trabajos personales, estoy cerrando un proyecto para prelectores muy especial para mí que pronto comenzará su andadura. Además, me encuentro inmersa y entusiasmada con el primero de dos álbumes ilustrados fantásticos que me están permitiendo trabajar con una de mis editoriales favoritas, Ekaré”.
Álbum Ilustrado
Elena Mompó ilustra los poemas de Alex Nogués en ‘Volátil’
A veces un poema llega sin permiso. El poeta tropieza en él. No sabe o no quiere contenerlo. Se sumerge en él. Deja que las palabras lo encuentren. Disfruta de la suerte de estar vivo. Y vuela. ‘Volátil’ es una recopilación de poemas en verso libre sobre una naturaleza viva y llena de encanto, en la que los campos, las playas o las noches se expresan con pinceladas únicas. Poemas de Alex Nogués que ilustra Elena Mompó y edita Akiara Books. Con Elena hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nace de una propuesta de Inês, la editora. Nos conocimos en la Feria de Bolonia en marzo, donde le presenté mi trabajo, y tres meses después llegó la propuesta. Me contó que los poemas habían nacido de forma muy espontánea y me envió el texto. Cuando los leí, me encantaron. Además, yo estaba en un momento de mi vida en el que intentaba desacelerar y centrarme en proyectos que realmente me llenaran, y este fue un regalo”, asegura Elena Mompó.
“Buscaban naturaleza, algo muy cambiante, fresco y vivo, que pudiera transmitir la energía de las flores, los árboles que aplauden o el cielo estrellado. También conectaba mucho con mi manera de trabajar, con esa pincelada más gruesa y suelta y el uso del color. Acepté muy rápido; hicimos un Zoom para conocernos mejor y así empezó todo”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar un recorrido muy sensorial, donde la imagen no ilustra de forma literal, sino que acompaña y baila con los poemas. Un libro para detenerse, mirar despacio y dejarse llevar”, afirma Elena Mompó.
¿Qué te parecieron los poemas de Álex la primera vez que los leíste? “Uf, me encantaron. Me puse muy nerviosa y muy contenta porque, como te comentaba antes, conectaban mucho con el momento vital que estaba viviendo. Para mí eran como un paseo: pararte, mirar los árboles, las flores, disfrutar de la luz del sol, de las olas del mar… Disfrutar de estar vivo y de estar presente. Además, el ritmo que tienen es como un balanceo, un baile, como volar de un lado a otro. Te dejan una calma y una ligereza muy bonitas”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Fue una fase muy libre y muy espontánea, sin juzgar demasiado, dejándome llevar por lo que me pedían los propios poemas y la composición de la página. Más que una investigación formal, fue una búsqueda de sensaciones y de lenguaje visual, jugando entre lo abstracto y lo figurativo -continúa Elena Mompó-. Después de esos bocetos diminutos vinieron otros un poco más grandes, pero manteniendo siempre esa frescura. Al final, queríamos que esa espontaneidad y ese movimiento también estuvieran presentes en los originales”.
¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? ¿Es la primera vez que ilustras poesía? “Lo especial es que no tienes una narrativa cerrada. Eso te da mucha libertad, pero también implica una conexión emocional muy fuerte: qué te transmite el poema y cómo decides llevarlo a imagen. Además, creo que abre mucho el juego en el uso del color, la textura y el movimiento, y eso lo he disfrutado muchísimo. Es la primera vez que ilustro poesía y me ha encantado”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Hay algo más gestual, más vivo en la pincelada. Se acerca mucho a mi obra personal, donde el paisaje tiene mucha presencia. Además, el color está muy cuidado. Fue un reto que cada poema tuviera su propia paleta, pero que a la vez todo conviviera de forma coherente dentro del libro. También hay un mimo especial en los detalles: todo está muy cuidado, incluso la tipografía y los títulos, que están hechos a mano”, nos cuenta Elena Mompó.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Todas las ilustraciones originales están hechas con gouache sobre papel. Después, en digital, ajusto contrastes y algunos detalles. Eso me permite trabajar el original con más libertad, sabiendo que luego puedo revisar la imagen al digitalizarla”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Primero mandé una tanda de bocetos y enseguida estuvimos de acuerdo en que la pincelada tenía que ser gruesa y tener mucho movimiento. El reto estaba en cómo compensar páginas más llenas y abstractas, como las olas, con otras más vacías y más figurativas, como las amapolas. Me sentí muy acompañada por la editora -confiesa Elena Mompó-. Hubo algunos cambios: algunas ilustraciones salieron muy rápido, de manera muy intuitiva, prácticamente a la primera, y otras las fuimos trabajando un poco más hasta que nos convencieron a todos. Ha sido un proceso muy fácil y muy bonito, y destaco especialmente la comunicación tanto con la editora como con el autor”.

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Desde el principio me enganchó el de los chopos, esa sensación de que te están aplaudiendo, el ruido de las hojas… Me pareció una imagen súper potente. En ese poema me llegaron muy claras las imágenes del paseo, de encontrarte a ti mismo en contacto con la naturaleza, la sensación de estar tumbado en el suelo mirando el cielo mientras las hojas bailan. Me dio mucho gustito cuando lo leí por primera vez y sigue siendo mi favorito, aunque me cuesta decidirme”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Está a puntito de salir, el mes que viene creo, un libro práctico de reverse colouring. Estamos ultimando detalles. Va a ser un libro con muchísimas ilustraciones de flores, en el que el lector está invitado a intervenirlo con bolis, lápices… Lo he disfrutado mucho y sigue bastante esta línea de mancha libre y pincelada gruesa. Además, estoy trabajando en algún proyecto personal que espero que muy pronto vea la luz 🙂
Cómic
Zainab Fasiki y el feminismo y la denuncia de sus cómics
Hace tiempo coincidimos con la ilustradora marroquí Zainab Fasiki y conocimos su trabajo. Tuvimos la suerte de poder charlar con ella. Hablamos de algunos de sus trabajos. De su participación en ‘Los nadie’, o de sus trabajos ‘Vergüenza’ o ‘Madame Haram’. En las siguientes líneas conocemos un poquito más sobre su trabajo.
“Los Nadie es uno de mis proyectos que trata, no solo el feminismo, no solo la cuestión sobre género e igualdad, sino también el racismo, todos los crímenes que suceden en las fronteras, y lo que ocurrió en Melilla en 2022. Fue un tema tabú también, y yo dibujo sobre tabús, sobre temas relacionados con la vergüenza, y fue una vergüenza que en 2022 muchos emigrantes murieron en el momento de cruzar la frontera. Después fueron solo números, es por eso el título de Los Nadie”.

“Es un cómic que trata cinco historias de cinco personas. En mi caso hablaba de un emigrante de Sudán. También en mis otros cómics siempre abordo historias reales, a mí no me gusta hacer ficción. Tenemos muchos problemas en la realidad que vivimos, y tengo que ilustrarlos. Entonces Los Nadie son cinco historias con el objetivo de dar un valor, y presentar la vida de los inmigrantes”, nos cuenta Zainab Fasiki.
¿Cómo fue el trabajo de documentación o de investigación para hacer ese cómic? “La verdad, todo ese trabajo fue de Sergio, el periodista que firma estas historias en el libro. Quiero agradecerle su labor, porque sin él no podríamos tener ese cómic en nuestras manos, y por supuesto a las otras artistas que hacen las ilustraciones. Para mí fue un honor poder participar. El público va a encontrar un estilo muy diferente en cada historia, porque cada artista tiene su universo, sus colores, y esa diversidad da valor a este cómic”.

Lo acabas de decir, cada uno tiene su universo, su estilo, ¿tú qué dirías que caracteriza tu trabajo como ilustradora, como dibujante? “Pues mi universo de colores fue siempre azul, rojo, colores llamativos. También me inspira mucho la religión hinduista, porque es la religión que tiene a mujeres como diosas, y eso para mí fue muy importante, porque siempre en mi cultura, en el norte de África, usamos el género masculino para el dios. Cuando era adolescente, cuando tenía 15 años, para mí fue una gran influencia -continúa Zainab Fasiki-. Las mujeres diosas en hinduismo tienen ese color azul de su piel, y yo lo uso también, el color azul en el piel de mis personajes. Esas mujeres fueron víctimas que después se transforman en diosas. Mis personajes tienen la piel azul, tienen esa historia, pero a mí no me gusta estar solo en eseterreno de victimización, así que se une también el poder, el ser diosa”.

¿Ves al cómic como herramienta de reivindicación y de denuncia social? “Por supuesto, para mí fue una herramienta de lucha por mis derechos, porque fue una terapia, fue una herramienta para escapar de la triste realidad de mi entorno. Crecí en la medina de Fez, y fui una chica que quería viajar, que quería siempre caminar por la noche, pero todo eso era muy complicado de hacer, por el entorno peligroso en el calle, en la noche… Entonces estar en mi habitación, con mi tableta, ydibujar, era el único momento seguro en mi vida”.
“Los dibujos en las redes sociales fueron también mi idioma, fueron mi manera de expresarme. Después de eso también tuve amenazas de muerte -confiesa Zainab Fasiki-. Es como que las mujeres nunca están en un entorno seguro, ya seanlas redes sociales o en su propia casa, porque la casa es también un ambiente peligroso para muchas mujeres, por la violencia doméstica”.

“Tanto Los Nadie, como Madame Haram, Vergüenza… Todos son libros, son cómics políticos, y a mí me encanta cuando jóvenes que leen manga todo el tiempo, pueden comprar esto también, ese tipo de cómics. Hago talleres cada semana en la universidad, mi público quiero que sean los jóvenes, porque son la esperanza para el futuro. Estos temas pueden seraburridos para ellos, en esos casos añado el dibujo, lo he hecho con jóvenes en Marruecos y funciona bien. Cuando lo hago, los jóvenes cuando ven mis dibujos, es muy bonito, tiene algo de energía positiva, pero estamos hablando sobre política”, asegura Zainab Fasiki.

¿Qué nos puedes avanzar contar de lo que se van a encontrar los lectores en las páginas de Madame Haram? “Es mi último cómic. Aborda el matrimonio de chicas menores en las aldeas de Marruecos. Surgió en una aldea cerca de Marrakech, después del terremoto. Estuve con una asociación de chicas menores, para hacer talleres de dibujo, pero después de cada taller, la mayoría de las chicas me contaban que estaban en una situación de matrimonio forzado por sus padres. Hablo sobre chicas que tienen 15 años, 12 años, entonces, cuando terminé mis talleres, después de 3 meses, tuve un trauma. Pero también creía que eso debía ser un cómic, para mí fue una obligación hacerlo, publicarlo. Y volví a la aldea, desde donde las chicas siempre me escriben, y son muy, muy, muy felices, porque, por fin, se ha tratado este tema que es un tabú en los medios en Marruecos. Es una cosa que ataca a la imagen del país, pero para mí, lo que es importante es la vida de esas chicas, no la imagen”.

Álbum Ilustrado
Anna Pedron ilustra el poemario ‘Y cien tesoros más’
‘Y cien tesoros más’ contiene quince composiciones repletas de emoción, elegancia y sensibilidad. A través de metáforas de gran belleza y calado lírico, Franca Perini formula preguntas retóricas sobre el mundo de las niñas y los niños -la realidad, los sueños, la dimensión del tiempo…-lanzando certezas rotundas en su profundidad y sencillez. Estos poemas ensalzan el afán de los más pequeños por ahondar en la esencia del entorno, su audacia para la exploración, esa inagotable curiosidad de la que nacen la capacidad para el asombro y el desarrollo de una sorprendente lógica infantil.
La autora insta a los adultos a respetar y a tratar con rigor los interrogantes de los niños y las niñas, dándoles rienda suelta para que expresen sus ideas, en una clara defensa de la libertad creativa. Y pese a que tratan de huir de una infancia que viven intensamente, es en la inocencia y la autenticidad de estos primeros años donde atesoran su máximo poder. La editorial Kalandraka edita este poemario ilustrado por Anna Pedron, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.


Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El proyecto nació de una solicitud de la Editorial Kalandraka para crear un libro de poemas ilustrados, escrito por Franca Perini, con quien colaboré en el libro de 2019 «L’infilitrice di lacrime» (La enhebradora de lágrimas), de la misma editorial”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En sus páginas, los lectores descubrirán pequeños mundos poéticos que muestran preguntas, experiencias y emociones típicas del crecimiento de todos los niños: miedos y logros, dificultades y alegrías, descubrimientos y esperanzas, oscuridad y luz. Las ilustraciones se formaron buscando e identificando el hilo conductor que une un poema con el siguiente”, nos cuenta Anna Pedron.
¿Qué te parecieron los poemas de Franca la primera vez que los leíste? “Siento un gran respeto y admiración por la escritura de Franca. Percibo una gran profundidad emocional en sus palabras, lo cual es conmovedor. Palabras y contenidos nunca predecibles ni banales, que abren nuevas visiones.
«Y Cien Otros Tesoros» no ofrece poemas fáciles de ilustrar, pero a través de la comparación de nuestras sensibilidades y los diálogos resultantes, pude captar su significado más oculto para expresarlo a través de mis sentimientos y mi técnica”.



¿Cómo fue el proceso que condujo a la creación del libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, experimentación, quizás incluso bocetos en un cuaderno… “Como en todos mis proyectos, las fases de estudio, investigación y análisis requieren un tiempo largo y reflexivo -continúa Anna Pedron-. Primero, siento la necesidad de ahondar paso a paso en las profundidades del texto hasta sentir que también es mío. Inicialmente, para este proyecto, había pensado en insertar hojas de papel vegetal dentro del libro para dar transparencia y movimiento a las imágenes: de esta manera, las ilustraciones individuales podrían transformarse en algo «diferente» al pasar las páginas. Tras una cuidadosa discusión con la editorial, esta opción no fue viable debido a limitaciones técnicas.
Sin embargo, al desarrollar el storyboard, mantuve la estructura original del proyecto: mediante el uso de herramientas técnicas (grafito, pasteles acuarela, acrílico, pincel), confié únicamente a las ilustraciones el dinamismo pictórico que consideré necesario”.
¿Qué dirías que hace únicas a las ilustraciones de poesía? “Las ilustraciones no se utilizan para explicar el significado del poema. El texto poético se presenta al lector de forma abierta, jugando con el sonido, el ritmo y las sugerencias emocionales. El ilustrador se mueve en un espacio particularmente libre para imaginar y experimentar”, asegura Anna Pedron.



¿Qué caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Quizás el aspecto más significativo de este proyecto sea el uso del grafito para crear amplios campos que sirven de fondo para los temas representados. En el contraste entre blanco/negro/color, quise expresar simbólicamente las diferentes dimensiones emocionales propias de la infancia y el proceso de crecimiento de niños y niñas: curiosidad, alegría, asombro, pero también miedo, dolor, soledad… También experimenté con una mayor libertad de expresión gráfica, yendo más allá de las formas de mi estilo habitual”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Utilicé grafito, pastel acuarela y acrílico blanco sobre papel Fabriano de 300 gramos, creando las ilustraciones estrictamente a mano y sin intervención digital”, afirma Anna Pedron.
Cuéntanos brevemente el proceso creativo de este libro. “Mis imágenes se inspiraron en los textos poéticos. Intenté encontrar una continuidad visual y una dimensión narrativa entre un poema y el siguiente. Utilicé el color simbólicamente, contrastando la oscuridad, la sombría del grafito, con la luminosidad, la alegría de los colores brillantes”.
¿Cuál de los poemas del libro te gusta más? “Mis poemas favoritos son «Árboles», «Oscuridad» y «Mar».
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Además de los libros ilustrados, imparto talleres de arte con niños y adultos. «En el cajón», tengo un proyecto de libro que me apasiona especialmente y que espero desarrollar pronto. Esta vez, mis ilustraciones inspirarán el texto de un autor: un proceso inverso a los caminos de diseño que he seguido hasta ahora en mi experiencia”.
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