Entrevistas
Victoria Semykina y Truffaut, el niño que amaba el cine
“Un hombre se forma entre los siete y los dieciséis años. Después vivirá de todo lo que ha asimilado entre esas dos edades”. Para François Truffaut, tan solo el cine iluminó ese período de crecimiento y formación. La Editorial Libre Albedrío nos presenta este álbum ilustrado, ‘François Truffaut, el niño que amaba el cine’, un viaje fascinante y emotivo por la infancia de uno de los directores de cine más relevantes de la historia. Su vida está marcada por su amor por el cine. En este álbum encontramos un homenaje no solo a la vida de su protagonista, también al cine y a las películas que amaba, y que le convirtieron en el genio contemporáneo que hoy recordamos».

«Premio Andersen 2021 al mejor álbum ilustrado. Por sus ilustraciones vivas y elegantes, nerviosas y musicales, siempre marcadas por un dominio seguro de las técnicas. Acompaña brillantemente un diálogo ameno y cercano que se desarrolla página tras página entre la historia escrita con palabras y las imágenes. Una narrativa eficaz, envolvente y emotiva que atrapará al lector desde su portada hasta la última página. Un trabajo de Luca Tortolini y Victoria Semykina. Con ésta última mantuvimos la siguiente conversación en torno a su trabajo en este maravilloso libro.

¿Cómo nace este proyecto acerca de Truffaut? Victoria Semykina: “Recibí una carta del escritor, Luca Tortolini, en la cual me proponía hacer un libro para niños sobre Truffaut. Esta idea me pareció totalmente loca, porque hoy día tenemos libros para niños, como libros biográficos, sobre David Bowie, pero el tema era tan extraño, nouvelle vague para niños, en un libro ilustrado. Pensé que era completamente loco, y tenía previsto rechazar el proyecto, pero por suerte, soy una gran fan de la nouvelle vague y recuerdo que me fui a la cama y soñé con este libro toda la noche. Y cuando desperté, decidí que no podía rechazarlo porque era un desafío, iba a ser muy difícil, en particular vender este libro. Lo podía hacer, pero encontrar un editor…”.
“Y otro tema que es muy complicado, y pensé en esto al principio, es que hablamos de cultura francesa, y los franceses en general son muy celosos en cuanto a su cultura. Y un autor italiano que escribe una historia en italiano con una chica rusa que ilustra esta historia, pensé que iba a ser muy difícil publicar este libro en francés. Y de hecho, no encontramos editorial en francés. La mayoría de las editoriales francesas interesadas nos decían abiertamente: “Si fuesen ustedes franceses, el libro ya estaría publicado. Pero como no son franceses, tenemos miedo de publicarlo, a pesar de que nos gusta mucho. Entonces cuando desperté, me di cuenta que el libro sería ideal en términos de los hechos de nouvelle vagueporque somos extranjeros y no tenemos derecho a equivocarnos. Entonces tenía que estudiar muy en profundidad toda la historia, toda la biografía de Truffaut, nouvelle vague y todo. Y otra cosa, también me di cuenta que no podía ser sólo para niños, y tampoco podía ser solo para aficionados al cine, tenía que ser dos cosas reunidas. Así fue como empezó”, nos relata Victoria Semykina.

¿Qué encontramos en este libro? “Cuando decidí ilustrar este libro, decidí meter dentro muchas referencias a diferentes películas. Entonces encontraremos referencias a películas de Truffaut, y las películas que Truffaut pudo haber visto cuando era niño, porque era un loco del cine, intentaba escapar del cole, te acordarás de ‘Los 400 golpes’ por supuesto. Y cuando trabajaba para “Cahiers du Cinéma” como crítico de cine, sé que adoraba a Hitchcock, entonces encontraremos algunas referencias a Hitchcock y el mismo Hitchcock. Casi todas las películas están aquí en lengua original, decidimos no traducirlas, los aficionados al cine podrán encontrarlas. Estas películas son películas que Truffaut vio cuando trabajaba como crítico y director de cine. Y pensé que podría ser buena idea poner las referencias para que todo el mundo las pueda reconocer, como Chaplin. Todo el mundo conoce Chaplin, incluso alguien que no tiene ni idea de cine. Nosferatu es un poco más complicado pero aun así es fácil de reconocer. Y otros caracteres como Doctor Caligari son para un público un poco más sofisticado. Intenté hacer varios niveles de aficionados al cine, por decirlo de alguna manera. Y pregunté a mis lectores y seguidores si habían comprado este libro para niños, para ellos mismos o para aficionados al cine. El resultado fue muy sorprendente porque casi el 90% de ellos compraron este libro para ellos mismos y no para sus niños. Es un poco decepcionante. Pero es importante que funcione”, asegura Victoria Semykina.

¿Qué sabías de Truffaut antes del proyecto? Y ahora, ¿cual es tu visión sobre este cineasta ? “Evidentemente me encanta Truffaut. No había visto todas sus películas, pero había visto ‘Los 400 golpes’, y algunas de las películas que hizo más tarde, pero soy una gran fan de ‘Los 400 golpes’. Y he leído el libro, me han impresionado mucho las entrevistas que hizo Truffaut a Alfred Hitchcock. Estudié la historia del cine en la escuela de arte, no era una asignatura obligatoria, la escogí porque me encanta el cine, y recuerdo que mi profesor me habló de este libro. Lo encontré en una edición muy bonita, grande, con fotos e instantáneas de películas. Me impresionó mucho cómo redescubrió a Hitchcock para los amantes del cine. Eso es lo que conocía de Truffaut”.
“Por supuesto -continúa Victoria Semykina-, tuve que ver todas sus películas, tuve que estudiar sus libros biográficos, las fotos. De hecho es casi imposible encontrar fotos de su niñez. Hay tres o cuatro imágenes, muy borrosas, donde casi no se ve nada. Entonces recreé esta visión de él, porque nadie sabe cómo era de niño. Y fue muy interesante y cada vez que empiezo un libro, estoy intentando crecer y descubrir algo nuevo para mí. Y siempre es un desafío y es muy interesante”.

Me gustaría que nos contaras algo sobre tus ilustraciones para este libro. “Usé una gama de colores muy limitada porque nos preguntamos con Luca Tortolini si debíamos enseñar qué ocurría durante la segunda guerra mundial, porque en esta época, Francia estaba bajo la ocupación nazi. Y recuerdo que me preguntó: “¿Piensas dibujar a los nazis?” Y le dije: “No, creo que es demasiado para este libro”. Y dije: “¿Sabes? Voy a usar una paleta de colores muy limitada, colores fríos, muchos azules, para que se pueda sentir que es una época muy dura. Recuerdo que, cuando terminé el libro, lo llevé a la feria del libro de Bolonia y algunos editores dijeron que los colores era un poco deprimentes y los editores franceses dijeron que era un poco glamuroso. Y pensé que probablemente había encontrado el equilibrio perfecto, no es demasiado deprimente y no se parece demasiado a la visión europea de la cultura francesa, si podemos decirlo así. Espero que sea un buen equilibrio”, asegura Victoria Semykina.

Y, ¿en cuanto a la técnica? “Lo que descubrí, cuando estaba trabajando en este proyecto, es que es mejor para mí dibujar varias versiones de una ilustración en vez de trabajar en una sola versión. Por ejemplo, la doble página con la vista de París, la hice en un par de horas. Para todas las páginas que dibujé, como ésta, hice muchas versiones, por lo menos tres o cuatro, pero todas bastante rápido porque la frescura de la imagen, para mí, es crucial, y el único método para lograr esta frescura, es cuando vuelvo a dibujar una cosa una vez tras otra. Y una de las veces, hay un clic y funciona. Este fue el método. Es muy difícil trabajar de esta manera, necesita mucha energía porque tienes que estar muy concentrada durante un par de horas. Normalmente me siento exhausta y tengo muchísima hambre, puedo comerme un elefante después de dibujar una imagen -bromea Victoria Semykina-. Esto fue lo que descubrí cuando trabajaba en este libro porque me dí cuenta que tenía que trabajar de esta forma. Algunos artistas pueden trabajar en el mismo dibujo durante una semana o más, para dibujar pequeños detalles. Para mí, no funciona así, necesito poner toda mi energía en un par de horas. Y si no funciona, debo volver al empezar desde el principio”.


Una película de Truffaut… Aunque después de escucharte igual nos lo podemos imaginar… “Los 400 golpes sin duda. Tuve la suerte de verla dos veces en pantalla grande, una vez en el museo del cine y otra vez en Bolonia, donde tenemos un festival increíble de cine al aire libre en la plaza principal de la ciudad. Tenemos la pantalla más grande de Europa. Todas las películas se proyectan en lengua original. Y cuando la vi, fue increíble porque ves las estrellas, ves la arquitectura del Renacimiento y mucha gente, miles de personas viendo esta película. Recuerdo que lloré al final como si la viera por primera vez. Me encanta de verdad esta película. Es genio en estado puro. Y creo que es la mejor película de Jean-Pierre Léaud, el actor protagonista”.

Y finalmente, ¿en qué estas trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Es un secreto porque, sabes, tengo la experiencia de que, si digo algo acerca de mi proyecto en curso, no se materializa nunca. Entonces prefiero guardarlo secreto. A lo mejor podemos hablar de esto en un par de años, ya lo verás”, afirma Victoria Semykina.
Una última pregunta. ¿Cual es la experiencia de este libro con los lectores? Vi en las redes sociales una exposición en Salerno con las ilustraciones de este libro. Vi una reproducción de las ilustraciones en formato grande. “Sí. Hay una asociación cultural “Tempi moderni”, y decidieron hacer una gran exposición, íntegramente dedicada a la nouvelle vague, es muy bonita, con fotografías muy raras, impresas en muy buena calidad y en tamaño enorme. Y sencillamente invitaron a nuestro libro a formar parte de ello. Estaba muy sorprendida, pregunté: “¿Dónde nos encontrásteis?” El director de la exposición dijo: “En la librería, compré vuestro libro”. Fue increíble, ¡alguien compra tu libro y te invita a una exposición! Llevé los originales a esta exposición y los imprimieron en tamaño enorme, como un mural, de tres metros por cuatro. Nunca había visto una calidad de impresión tan buena. Esto crea una atmósfera muy especial. Entras en la exposición y te envuelve instantáneamente. Hice una pequeña serie de estos dibujos, de los objetos, como si fueran de Truffaut. Dibujé viejos zapatos, un lápiz, un libro, una llave, y los puse todos juntos en una pared para retratarlo a través de estos objetos. Esta exposición va muy bien y los comentarios fueron muy buenos y calurosos, estoy muy contenta con ello. También fue muy sorprendente. No me esperaba que hubiera tantos fans de la nouvelle vague en el sur de Italia”.
Arte Urbano
Wedo Goás: «Intento que mis trabajos hagan reflexionar al viandante»
El mural As Mouras, del artista gallego Wedo Goás, creado en el marco del Perla Mural Fest 2025 de Fene, ha recibido el premio a mejor mural del mundo 2025 en la categoría Expert Spotlight por la plataforma internacional Street Art Cities. Hace unos días preparábamos una pequeña entrevista con él sobre su trabajo como muralista, partiendo de uno de sus trabajos. Este es el resultado.

¿Cómo surge la idea de ‘Don’t be afraid of wasting time’? “Esta idea me rondaba desde hace tiempo, casi desde mi llegada a Barcelona ya hace 13 años. Las grandes ciudades tienden a devorar el tiempo de las personas, a hacer que nos centremos en la productividad, el trabajo y el consumo, dejando apenas tiempo para poder tomar conciencia de nosotros mismos, nuestros intereses o nuestros verdaderos deseos”.
¿Qué has querido reflejar en este mural? “En este mural quiero generar un reflexión sobre cómo afrontamos nuestro día a día en esta sociedad de consumo. Creo profundamente en la necesidad de aburrirse, de no tener miedo a dejar que los minutos pasen sin un propósito concreto. Estos momentos son los que de verdad podemos utilizar para poner en marcha nuestra mente y cuestionarnos nuestro entorno, nuestra vida, divagar y dejar volar la imaginación. Una sociedad que termina con esto es una sociedad que ha terminado con la autodeterminación, la creatividad y el amor propio. Pero esta es mi opinión claro”, afirma Wedo Goás.

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Normalmente mi proceso creativo comienza como un bombardeo de ideas, los conceptos y las imágenes van tomando forma en mi mente a medida que me acerco al tema que me gustaría tratar y dónde lo voy a tratar. Una vez tengo la idea que quiero trabajar compongo la imagen mediante fotografías. Cada mural requiere de un proceso distinto para llevar la idea de la mente al muro”.
¿Con que técnicas trabajas habitualmente? Y ¿materiales? “Mis murales los trabajo completamente con pintura plástica, la clásica pintura de fachadas, y con brochas y rodillos -continúa Wedo Goás-. Me gusta afrontar el mural de la misma forma que se afronta un lienzo, con mi paleta de colores y mis pinceles. Solo cambia el tamaño del soporte y las brochas”.

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Don’t be afraid of wasting time’ respecto a otros trabajos? “Creo que en todos los trabajos siempre se añade algo nuevo ya sea de forma consciente o no. En este caso opté por mucha luz, una imagen a cielo abierto en un día soleado y despejado, a la mujer le da el viento en la cara y está en una azotea, sobre el bullicio de la ciudad. Son las sensaciones que yo evoco a ese momento de reflexión y de no hacer nada. Como curiosidad te diré que en un primer momento la mujer estaba sentada encima de una cámara de vigilancia, que quedaba situada entre sus piernas en la parte baja de la composición. Pero el ayuntamiento me invitó a quitar ese elemento. Elemento que en mi opinión reforzaba la narrativa del mural y ponía énfasis en una sociedad en continua exposición”.

¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “En mi caso lo más difícil siempre es el momento de dar color a la imagen, cambiamos constantemente de marca de pintura dependiendo de donde pintes y siempre se comportan de formas distintas -asegura Wedo Goás-. La pintura plástica al secar tiene la característica de que el tono varía mucho de húmedo a seco, por lo que controlar este cambio y hacerte con el control del color suele ser una batalla compleja cuando la pintura no está de tu parte”.
¿Y lo más satisfactorio? “Lo más satisfactorio es cuando hay pocos contratiempos y puedes invertir ese tiempo que has ganado en dar más detalle y más calidad a la obra. También, claramente, el momento final cuando el mural ya está terminado y todo ha ido bien, la gente está contenta con el trabajo y te sientes orgulloso de la obra”.

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Creo que la colaboración siempre es enriquecedora, se aprende mucho de otros artistas, su forma de afrontar el trabajo, su técnica y su visión. En este trabajo en concreto no tiene una envergadura muy compleja, pero en trabajos de edificios de 14 plantas o similares, creo que la colaboración es esencial, ya que este es un trabajo que desgasta mucho tanto física como mentalmente, y siempre es más fácil remar cuando no estás solo”, nos cuenta Wedo Goás.
¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Es complicada esta pregunta, me cuesta ver mucho qué es lo que me caracteriza. Intento que mis trabajos tengan un mensaje que hagan reflexionar al viandante, o que devuelvan trozos de la cultura que quizás se están perdiendo. Me gustan mucho la pintura clásica, el barroco y creo que eso también se hace notar en mi obra”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy en un proyecto que estoy disfrutando muchísimo. Se trata de una nueva línea de cuadros, en los que realizo maquetas de edificios representativos, con un alto realismo y detalle para luego intervenirlos con pinturas al oleo que simulan murales. Así pretendo unir mis pasiones, escapando del formato clásico de cuadro y generando estos objetos tridimensionales llenos de materiales y detalles que capturan la calle para llevarla a los interiores”.


Álbum Ilustrado
Raquel Catalina ilustra las múltiples lecturas de ‘Grande y pequeña’
‘Grande y pequeña’ es una historia conmovedora de múltiples lecturas que aborda el paso del tiempo, la memoria, la naturaleza, el arte y la inspiración. Nos acerca a la vida, desde la infancia a la vejez, de una mujer curiosa y creadora, libre y empoderada, sensible y auténtica; un apasionante recorrido desde su casa natal en el bosque hasta la ciudad, y de vuelta a sus orígenes. El arte -siempre inspirado en la naturaleza- ha marcado su trayectoria y también da aliento a un hombre desamparado que se instala en su casa cuando la protagonista ha menguado tanto que hasta el vecindario se ha olvidado de su existencia.
La obra distinguida con el XVIII Premio Internacional Compostela para Álbumes Ilustrados destaca por su calado poético y emotivo, su poder evocador y su carácter poliédrico: la vida, la memoria como sanación, el paso del tiempo, la soledad elegida, la naturaleza, el hogar, la resiliencia… Siguiendo un hilo cronológico y con un tono descriptivo, el texto de Arianna Squilloni aborda también el día a día de las personas mayores; una propuesta literaria que, de forma audaz, introduce silencios narrativos donde -en ausencia de palabras- se potencia el relato visual. Las ilustraciones de Raquel Catalina nos envuelven en una atmósfera cambiante que va desde la calidez de los escenarios domésticos a la frescura de los espacios abiertos. Con ésta última hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro que edita Kalandraka.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Arianna Squilloni y yo ya habíamos trabajado juntas en ‘Diario desayuno’, para su editorial A buen paso. Me ofreció ilustrar un cuento suyo. Podría haberle dicho que sí sin siquiera leerlo, porque me encanta su trabajo, su manera de contar y su mirada sobre las cosas. Me encontré con una historia llena de significados profundos y que me tocaba en lo personal. Recuerdo de forma muy nítida pensar que tenía un tesoro entre las manos, pensar “¡qué suerte!”. La idea en principio era presentarlo al Premio Internacional Compostela y luego ya veríamos”, nos cuenta Raquel Catalina.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Un relato sobre el paso del tiempo, sobre plenitudes, renuncias, sobre búsquedas y encuentros fortuitos…”.
¿Qué te pareció la historia de Arianna la primera vez que la leíste? “Como ya te decía, me enamoró. Las historias como ésta, que recurren a imágenes más simbólicas, tienen el poder de hablarnos de cosas profundas y muy universales”.

¿Cómo fue el trabajo con ella? “Yo con Arianna me siento muy a gusto trabajando, con mucha libertad para proponer ideas que a veces cuajan y otras no -confiesa Raquel Catalina-. Pero es muy delicada con el trabajo del otro. Fuimos poco a poco ajustando dibujo y texto y ese proceso siempre es bonito”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Mi búsqueda inicial fue en torno al personaje y cómo construirlo. Su físico, su ropa, los objetos que la iban a rodear, la casita del bosque… Siempre me hago un archivo lleno de fotos muy variadas y que selecciono de manera bastante intuitiva, poco racional. Son muy útiles para el proceso. Empiezo a dibujar sobre esa base, pero luego los dibujos siempre van creciendo solos”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? La última vez que hablamos fue sobre tu trabajo en ‘Ingrávida’, ¿qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Ha habido una especie de coyuntura feliz para mí con esta historia. Me parecía que lo que más me apetecía hacer en ese momento en cuanto a técnicas, colores, le quedaba bien a la historia. Así que ha sido un proceso que he disfrutado mucho a pesar de que hubo que hacerlo en un plazo bastante ajustado de tiempo”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Usé gouache, lápiz y lápices de color”.

Si hablamos del color, al pasar las páginas el amarillo se nos hace muy presente… “En general no me gusta trabajar sobre papel blanco y, si es posible, lo suelo llevar hacia tonos cálidos. Pero en este caso el color del fondo tiene una función que es resaltar el pelo blanco del personaje de Natalia y ayudar a encontrarla cuando va encogiendo”, afirma Raquel Catalina.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La parte que me llevó más tiempo fue encontrar el personaje de Natalia. Empieza siendo adolescente hasta cumplir los noventa años. Es difícil conectar todas estas etapas, necesitaba crear algún tipo de hilo conductor y acabé construyéndolo en gran parte a través de su pelo. Si te fijas hay toda una historia en torno a él que conecta con la narración. También quería que fuese un personaje con personalidad y encanto y creo que lo he conseguido porque ahora la gente ve “Natalias” por la calle y me lo cuenta. ¡Eso me encanta!”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, voy justo a comenzar otro libro para Kalandraka que tiene como protagonistas a una niña y sus dos abuelas. Y otro con A fin de cuentos que me apetece muchísimo y será mi primer libro de no ficción”.
Álbum Ilustrado
Mercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
¿Qué es un artista? ¿Qué inspira su creatividad? Quizá no haya una sola respuesta, pero lo cierto es que todos y todas compartimos la capacidad de imaginar, de emocionarnos y ¡de crear cosas extraordinarias! ‘Un artista es…’ es un pequeño manifiesto que pretende desmitificar las ideas preconcebidas sobre el arte, y nos hace sentir más cercanos a la figura del artista y a su manera de ver el mundo mediante la imaginación y la libertad creativa… Un álbum de Marta Ardite y Mercè Galí que edita Juventud. Con Mercè charlamos un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? «El proyecto nace a partir de la propuesta de Elodie, de la editorial Juventud. Ella y Marta pensaron que podía encajar conmigo y me enviaron el texto. Desde el inicio me dieron libertad para desarrollar el proyecto y darle una vuelta personal, tanto a nivel visual como narrativo».
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Encontrarán un álbum que invita a lecturas abiertas y a generar debate entre lectores de distintas edades. El libro aborda un tema que ha sido tratado muchas veces, pero desde una mirada muy vinculada al mundo del arte y a las personas que trabajamos en disciplinas creativas. Comparto muchas de las características que Marta describe en el texto y quise expresarlas desde el juego, la experimentación y una mirada muy personal», nos cuenta Mercè Galí.

«La relación entre texto e imagen es fundamental: uno no funciona sin el otro. En cada doble página el lector conecta lo que lee con lo que ve. El libro comienza con un diálogo entre Pau y su hermana Greta, a partir de la pregunta ¿qué es un artista?, y Pau va enumerando distintas características que siente que definen a un artista. Cada definición se traduce visualmente de una forma distinta. En algunas páginas se habla de inventar mundos, con guiños a artistas como Joan Miró; en otras, el collage, la fotografía o la poesía visual ayudan a ampliar el significado del texto. La idea es que cada lector complete la lectura desde su propia experiencia».

«En una de las dobles páginas aparece una fotografía integrada en la ilustración de mi hermano y mía cuando éramos pequeños, con las rodillas bien sucias. Me vino esta foto a la cabeza cuando leí este enunciado. En este caso encajaba perfectamente con el texto que habla de experimentar, ensuciarse y explorar nuevos caminos… Joan es escenógrafo y ambos hemos seguido caminos relacionados con el arte. Me gusta hacer este tipo de guiños cuando tienen sentido dentro del libro», afirma Mercè Galí.

¿Qué dirías que caracteriza las ilustraciones de este libro? «Cada doble página es como una pequeña sorpresa. Cuando empiezas el libro ya sabes que no se repiten las técnicas y esperas algo nuevo en la siguiente. Las imágenes se inspiran directamente en las definiciones del texto. He trabajado mezclando collage, fotografía, tinta china, acuarela, frottage, lápiz de color, estarcido, técnicas digitales y gyotaku, buscando siempre coherencia con lo que se está contando».
¿Con qué técnicas te sientes más cómoda? «Me gusta experimentar y mezclar materiales, pero siempre intento mantener un equilibrio entre trazo, mancha y color -continúa Mercè Galí-. Me interesa especialmente el trazo manual y dejar espacio al azar y a lo imperfecto, aunque después sea yo quien decide qué permanece en la imagen».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Este verano terminé el álbum “Niño Tejuela” (Pehuén) y después trabajé en dos libritos de canciones tradicionales para Combel: Si fa sol de cantarelles y Mi sol si de cantinelas. Por último ilustré “Rondas para susurrar” para Muñeca de Trapo (Chile), un proyecto muy lindo escrito por Eugenia Roman. Ahora estoy con “Crecer” para Amanuta. un libro informativo que sigue la línea de “Nacer” con texto de Eugenia Perrella».


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