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Sara Morante ilustra la selecta poesía de Federico

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Sara Morante

Si hay un poeta indiscutible en el siglo XX español, un artista tan sugerente que ha atravesado todas las fronteras y llegado a varias generaciones ese es sin duda Federico García Lorca. Su obra se caracteriza por una enigmática originalidad que se transforma al ritmo de la variedad cambiante de palos que tocan sus poemas: del mito al Romancero gitano, de la elegía a todos los matices del amor, de la canción más pura a la sofisticación vanguardista de Poeta en Nueva York. Una secuencia única de guitarras, colores, rascacielos y llantos. Así arranca Alba Editorial su presentación de ‘Poesía selecta’, una antología seleccionada por Gonzalo Torné, que ofrece una panorámica de todas las etapas del poeta. Para desvelar todos los enigmas de la caja de sorpresas que es este libro nos encontramos con el prólogo de un poeta contemporáneo, Juan F. Rivero, gran admirador y concienzudo lector de Lorca que nos ofrece las principales claves interpretativas. 

Sara Morante

‘Poesía selecta’ cuenta con las ilustraciones de Sara Morante, que nos ofrece una visión pictórica del universo de Lorca. Una sugestiva compenetración entre palabra e imagen con la que la editorial inaugura su colección de libros de poesía ilustrados. Con Sara hemos charlado un poquito más alrededor de este trabajo.

¿Cómo nace este proyecto? Sara Morante: “Fue una propuesta de la editorial Alba, con quienes ya había colaborado con la cubierta de la novela ‘Retrato del fin del mundo’, de Carlos Ruiz Caballero. Conocía su forma de trabajar y me gusta cómo cuidan las ediciones de sus libros, así que no me costó decidirme y acepté. Ilustrar la poesía de Lorca es para mí un hito. Es un autor que siempre he admirado por su mirada y originalidad”. 

Sara Morante

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Gonzalo Torné ha antologado esta edición y los lectores encontrarán una selección de la obra poética de Lorca; Cante jondo, Poeta en Nueva York, Romancero gitano… Juan F. Rivero nos introduce en la lectura a través de su prólogo y respecto a mi trabajo, he intentado dialogar con esos poemas a través de unas cincuenta ilustraciones que, sin dejar de lado mi imaginario, adoptan parte del de Lorca”.

Sara Morante

Háblanos de tu relación con la poesía de Federico. “Esta no es la primera vez que trabajo con los versos de Lorca -nos cuenta Sara Morante-. Hace una década presenté en Granada, invitada por el Centro Cultural Caja Granada, un proyecto más lúdico o libre que editorial. Durante meses seleccioné versos sueltos de distintos poemarios de Lorca, versos que me llamaban la atención, que pese a ser de distintos poemas, poemarios y épocas de su obra, casaban los unos con los otros. Versos sobre el cuerpo, lo humano, lo anatómico. Los recorté de las páginas de distintos libros y con ellos, apoyada en ellos o inspirada por ellos, construí una figura de mujer articulada. Era un juego, un cadáver exquisito a una mano; algo experimental. Gracias a ese proyecto conocí parte de ese imaginario de Lorca que tanto me cautiva. Por aquella época conocí a la persona tras el poeta gracias a su libro ‘Mi pueblo’, unas memorias de su infancia, su gente y la gente a su alrededor que me descubrieron a una persona con una enorme sensibilidad y empatía. Así que, aunque no es necesario conocer al poeta para ilustrar su poesía, es alguien por quien siento simpatía e interés. Su mirada es única porque él era una persona profunda, comprometida, con todos los sentidos atentos y despiertos”. 

Sara Morante

¿Cómo era esa relación antes de este proyecto y cómo ha cambiado? “Cuando ilustro una obra literaria trato de distanciarme del autor. Lo hice con Sylvia Plath y me dio buenos resultados en el sentido de que me sentí muy libre a la hora de interpretar o responder sus versos con mis ilustraciones. Con Lorca he trabajado de la misma manera. Es importante para mí no tratar de meterme en la cabeza del poeta porque no daría buenos resultados. Yo no sé en qué pensaba Lorca cuando escribió Hospicio o qué sentía o a qué se refería en este o en otro poema, pero sé lo que me hace sentir cuando lo leo. La lectura es un acto creativo en sí; también lo es la ilustración. Aportamos nuestra experiencia a la hora de interpretar un texto y aportamos nuestra mirada a la hora de ilustrarlo. Mis ilustraciones conversan con los versos; cada uno tenemos nuestro léxico y nuestra experiencia vital”, asegura Sara Morante.

Sara Morante

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “He “jugado” mucho. He disfrutado muchísmo este proyecto porque los versos de Lorca son tan surrealistas, la forma de percibir los sonidos, los olores, los roces y todas las emociones me ha permitido distanciarme del contexto y acercarme a todo eso: emociones, sensaciones. Y, a partir de ahí, he recreado lo mío. He jugado, he jugado mucho también porque la poesía de Lorca se presta a ese juego y a ese baile. Me he sentido muy libre”. 

Sara Morante

¿Con qué técnicas trabajaste? “He dibujado con las mismas técnicas de siempre: lápiz, lápices de colores, acuarela, gouache. A partir de estos dibujos, algunos nuevos y otros de otros trabajos del pasado, he hecho collage. Algunos con bisturí y otros digitales”. 

Háblanos un poco del proceso de realización de este libro. “Ha sido caótico porque mi proceso es caótico -confiesa Sara Morante-. Al principio tenía una idea muy clara de lo que quería hacer. Era un poco arriesgada, pero a la editorial le gustó. Cuando por fin me puse me di cuenta de que técnicamente era imposible de hacer. Me llevé un disgusto, pero me repuse pronto porque las ideas para hacer esa idea del principio seguían ahí, tenía el contenido; solo cambiaba la forma. Antes de todo esto ha habido lecturas y lecturas de los poemas. Leía hasta que desaparecía la figura del poeta y seguía leyendo hasta que desaparecían los escenarios de los poemas, y seguía leyendo hasta que desaparecían los versos y quedaba lo que me hacían sentir. De esta inmersión surgieron -no se me ocurre otra forma de expresarlo- ideas, composiciones, y colores. Hay aves, hay corazones anatómicos de los que brotan arbustos o serpientes, hay gargantas que entonan zarzas. He hecho muchas ilustraciones y tuve que parar porque llegó la fecha de entrega, pero podría haber hecho muchas más; no podía dejar de imaginar”. 

Sara Morante

¿Cuál es, de los que aparecen en esta selección, tu poema de Lorca preferido? “Es difícil decir uno… Creo que cualquiera de ‘Sonetos del amor oscuro’. O, más que cualquiera, todos ellos”. 

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este año, o este curso, tengo la intención de descansar un poco de la ilustración, del libro ilustrado. Eso me digo yo siempre, pero luego me proponen libros como este de Lorca y me arremango. En cualquier caso, daré clases de ilustración en varios centros, ilustraré algunas cubiertas y me he puesto firme con una novela que estoy escribiendo, que escribo mientras la ilustración me deja, en esos ratos libres, pero ahora está avanzada y toca ponerse firme con el teclado Qwerty”. 

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Manuel Marsol reflexiona en torno a ‘El cielo en casa’

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Manuel Marsol

Cuando tenía veinte años, Manuel encontró una fotografía en la vieja casa familiar. La fotografía mostraba a un hombre lanzando un penalti. Había también un portero a contrapié y un balón detenido en el aire. Ninguno de los jugadores que aparecían en la foto le resultaba familiar, excepto uno, el que chutaba el balón. Era su padre, que murió cuando Manuel era un niño. ¿Cómo saber entonces si aquel penalti se convirtió en gol? Como un detective que siguiera la estela borrosa de sus propios pasos en la nieve, Manuel Marsol se sirve de unas pocas películas, de una canción legendaria de Gino Paoli y del penalti fallado por Roberto Baggio en la final del Mundial 94 para contestar la pregunta más apremiante que le plantea su corazón de niño: ¿puede el ser querido seguir vivo en el misterio? Editado por Fulgencio Pimentel, hemos charlado un poquito más sobre ‘El cielo en casa’ con Manuel.

Manuel Marsol

En el origen sobre todo, hay una fotografía. Me gustaría que me hablaras un poquito de eso, del origen, del embrión de este proyecto. “Es una fotografía que yo encuentro. Tendría unos 20 años. La encontré en una casa familiar. Había muchas fotos de fútbol de mi padre, que murió cuando yo tenía 11 años. Encontré muchas fotos de él jugando en campos de arena entre los años 60 y 70. Y me quedé atrapado con esta, porque el balón estaba ahí, era un penalti que él lanzaba, y el balón estaba ahí parado a mitad de camino entre la portería y el punto de penalti, y no se sabía si el balón entraba o no. Como él había muerto cuando yo era pequeño, era una metáfora de todos esos misterios, de todas esas cosas que yo no iba a poder preguntar. A partir de ahí, empecé a trabajar en el libro”.

Manuel Marsol

¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de El cielo en casa? “Se va a encontrar una investigación, pero no la que haría un detective, sino más bien una investigación hacia dentro de uno mismo, hacia la memoria. Me di cuenta que tampoco el libro debía ir tanto sobre esa búsqueda, sino sobre todos los recuerdos que yo tenía con mi padre”, nos cuenta Manuel Marsol.

“Es un libro que está enfocado para el público adulto. Es el primer libro que no hago, digamos, para todos los públicos, por el tono, la manera de contarlo. Y es un viaje hacia el interior, hacia recuerdos con él, películas que veíamos juntos… El formato es de álbum ilustrado, pero tiene una longitud más propia de la novela gráfica. Hay mucho más texto de lo que acostumbro en mis libros”.

Manuel Marsol

“Primero, hay una parte en la que imagino cómo fue ese penalti, cómo pudo suceder. Hay otra parte en la que ya cada vez me voy alejando más de ese balón, y ese balón se va convirtiendo casi más en una estrella en el cielo. Y voy mirando más al pasado, a las películas que veíamos juntos, que tienen resonancias con esta historia. Al final es una historia que habla sobre el estar y el no estar, sobre lo que está adentro y lo que está afuera, como un penalti que marca la diferencia… El gol es la vida y el fallo es la muerte. El ser o no ser. En un penalti está recogidas un montón de metáforas”, continúa Manuel Marsol.

Manuel Marsol

“Por ejemplo, una película como ‘Centauros del desierto’, que es una peli que era de sus favoritas y que veíamos juntos, yo la narro desde los ojos del niño. Y hay cierta simbología con el dentro y el fuera. Es una peli que habla del regreso al hogar, de la casa. Se abre con un plano desde dentro de una casa y se cierra igual. Siempre está presente ahí el marco, lo que entra, lo que sale. Es como si en ese balón cupiesen muchísimas asociaciones. Entonces voy tirando de ese hilo, de ese balón, donde cabe todo lo que hacíamos juntos, canciones que escuchábamos…”.

Manuel Marsol

“Y luego ya hay una relación con el famoso penalti de Baggio en el Mundial del 94, que por una casualidad de fechas tiene mucho que ver con mi padre. Desde que se lanzó el penalti hasta que murió mi padre pasó justo un año. A través de ese penalti, que en su momento yo había visto con otros ojos, desde que Baggio nos había eliminado, y le tenía hasta cierta manía, pues de repente ese penalti se fue cambiando a raíz de ese descubrimiento de las fechas y volviéndose también parte de ese balón suspendido en el aire. Todo sirve para hacerme preguntas de todo tipo”, afirma Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Manuel, y en cuanto a las ilustraciones, no sé si has trabajado con alguna cosa diferente o más o menos en la línea en la que venías trabajando hasta ahora. “Yo diría que es una línea un poco distinta, digamos más realista de lo que acostumbro. Es una historia que no es como las anteriores, de fantasía y tal, aunque la hay, hay una parte de fantasía, pero esta necesitaba que estuviese pegada a la realidad. Primero por la foto. La foto es una foto real y a la hora de representarla la dificultad era justo esa… Un equilibrio entre esa parte más expresionista mía y un realismo que necesitaba la historia”.

¿Y técnicas, Manuel? “Es pintura sobre papel. No tiene óleo, no hay collage, no hay digital tampoco. Es todo acrílico, acuarela y lápiz sobre papel”, indica Manuel Marsol.

Manuel Marsol

Estoy viendo ahora una de las imágenes que muestra la editorial del libro y que habla del cine. Se ve en la ilustración incluso el logotipo de La 2 de Televisión Española. “Es porque hay muchos recuerdos… Los objetos guardan como una especie de memoria. El niño que yo fui, el adulto que soy ahora, ve esos objetos de la casa familiar y están cargados de muchos recuerdos. Uno de esos objetos que salen en el libro es la cinta del VHS de Centauros del Desierto. A la hora de hacer el libro la llevé a una tienda, la digitalizaron, y me volví a ver Centauros en calidad VHS”.

“De ahí salieron muchos símbolos, lo que te contaba antes del dentro, del fuera. La búsqueda, porque también está buscando a una niña, que la secuestran los indios, y es una búsqueda sin saber muy bien si la niña está viva o muerta. Es un poco como la búsqueda del balón, algo que tú buscas y buscas, pero no sabes si tiene solución”.

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Josefina Tai y Larisa Cumin nos abren ‘Las Puertas’

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Josefina Tai

¿Qué puede descubrir una niña curiosa del otro lado de las puertas de su nueva casa? ‘Las puertas’ nos muestra los hilos invisibles de todas las cosas que echan raíz: un trabajo, un hogar, una familia. Cada puerta es una invitación a la aventura, pues nunca sabemos qué nos aguarda del otro lado. Editado por Limonero, es un trabajo de Larisa Cumin y Josefina Tai. Con ellas hemos charlado un poquito más sobre este libro.

¿Dónde está el origen de este proyecto? Larisa Cumin: “Si tiene un origen, está en la infancia. En una voz que de chica fui inventando en el patio de mi casa bajo un árbol que no era nuestro, pero que nos daba sombra y flores y hojas. Y en el recuerdo que ahora puedo tener de lo que esa nena que alguna vez fui pensaba, decía, imaginaba. Con esa voz y con dos recuerdos atados a una misma puerta -quizás de los recuerdos más viejos que tengo- es que armé un poema largo. Ese poema le llegó a Jose a través de la editorial Limonero y ella lo ilustró maravillosamente”.

Josefina Tai

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Josefina Tai: “Los lectores encontrarán un libro nostálgico de una memoria cuidada, tanto por la escritora como por la ilustradora. De mi parte, indagué sobre la infancia de Larisa y de mi entorno, hurgando entre fotos y recuerdos, para crear el escenario un tanto ficticio de la protagonista”.

Larisa Cumin: “Para mí los lectores se van a encontrar con un libro que puede resonar tanto en adultxs como en niñxs. Se trata de un mundo imaginado que puede parecerse al de ellos, como no. Y posiblemente se encuentren con esas preguntas y silencios que a veces nos hacen la poesía”.

¿Qué son para cada una de vosotras las puertas? Larisa: “Para mí las puertas pueden ser múltiples cosas: inicios, posibilidades,salidas, fines, conexiones, encuentros… El poema juega con eso todo el tiempo, porque la nena que es la voz del poema mientras experimenta cambios va reflexionando mucho. En un momento dice por ejemplo:

“Las puertas como las monedas tienen dos caras

una para entrar, otra para salir.

Son caras que cambian dependiendo de si se quiera

entrar o salir al mundo; entrar o salir de una casa.”

Y los dibujos de Jose le siguen ese juego por caminos más oníricos”.

Josefina Tai

Josefina Tai: “Creo que conecté mucho con el poema desde el principio, justamente por el juego con las puertas; me da múltiples posibilidades para pensar en lo que puedo dibujar, lo que hay detrás de la puerta, lo que vaya a pasar una vez que la puerta se abra. Y este juego onírico creo que es algo bastante característico de mi trabajo”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… Josefina Tai: “Como mencioné antes, el trabajo previo a lanzarse a ilustrar fue la conversación con Larisa. Conocernos y escuchar de dónde viene ella y de dónde vienen sus palabras, investigar sobre los objetos que guarda en su memoria. Este fue un proceso clave para mi trabajo como ilustradora: poder visualizar el origen de la niña del libro y, a partir de ahí, empezar a construir aquella casa llena de puertas con los elementos que recolecté”.

Larisa: “En este sentido que nombra Jose, hay algo del libro que tiene que ver con lo recordado, con “volver a pasar por el corazón” algunas vivencias y volverlas vívidas al narrarlas e ilustrarlas. Conversamos mucho, pero no respecto a cómo o qué tenía que ilustrar Jose, sino que hablamos de nuestras infancias, de objetos que rodearon ese tiempo. La historia del poema sucede en una casa que se va construyendo de a poco a las afueras de una ciudad del interior de Argentina en los 90, es decir en un contexto donde se cruza lo urbano y lo rural. Entonces hay objetos muy ligados a lo analógico, ciertos colores, texturas particulares (algo de esos tonos lavados de las fotos de rollo de esa época), una vegetación particular, una dimensión del espacio que está marcado por eso”.

Josefina Tai

¿Cuál ha sido vuestro mayor descubrimiento tras todo ese proceso? Josefina Tai: “Lo que más aprendí en el proceso de ilustrar este libro fue a observar y a tener paciencia, tanto conmigo como con mis dibujos. En general, cuando tengo una idea, me apuro mucho a realizarla y no suelo hacer muchos bocetos. Sin embargo, para este libro, el proceso de los bocetos fue más largo, ya que no dependía solo de mi visión, lo cual, para mi sorpresa, me gustó muchísimo. Tuve que hurgar mucho más a fondo en mí para encontrar la imagen perfecta, aprendí que no hacía falta apurarme y quedarme con la primera idea, que a veces puede estar bien. También en el libro ilustro muchos objetos, cosas de la casa, y para esto, tuve que sentarme a mirar los objetos que me rodeaban, observar cómo son sus texturas, cómo se ven las marcas del tiempo en ellos, para que la imagen que yo ilustrara fuese rica visualmente. Así aprendí a detenerme, tanto en la vida real como en mi trabajo”.

Larisa: “Para mí fue maravilloso encontrarme con las imágenes que Jose trajo al poema. Es la primera vez que escribo y otro lo ilustra, hasta ahora había publicado libros para adultos sin ilustración, entonces ver el poema hecho libro me produjo un placer parecido a abrir un libro álbum por primera vez pero con la salvedad de que acá esas palabras las había puesto yo. También nos viene sorprendiendo el recorrido que el libro fue haciendo… a quiénes fue llegando, qué cosas cuentan los lectores que les produce. Y entre esas cosas maravillosas fue seleccionado entre los 100 Outstanding Picturebooks 2026 de D-pictus y hace poco las ilustraciones de Jose fueron elegidas para conformar el Catálogo Iberoamericano de Ilustración de publicaciones infantiles y juveniles de Iberoamérica Ilustra”.

Josefina Tai

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? Josefina Tai: “Creo que en general mis ilustraciones suelen ser silenciosas. Me gustan los trabajos que me hagan suspirar por su belleza y sentir que todo el resto se apaga, y eso intento hacer con mis imágenes. Sé que son íntimas, porque intento buscar las imágenes a través de mi cuerpo y de lo que yo experimento con cierto sentimiento, para traducirlo a una imagen. Y creo que justo hace una buena dupla con el poema porque es igual de sensible e íntimo. Lo diferente a lo que vengo haciendo siempre es esto de haberle dedicado tanto tiempo, fueron como 8 meses de estar inmersa en este proyecto”. 

Josefina Tai
Boceto

¿Con qué técnicas trabajaste? Josefina Tai: “Trabajo digitalmente con Photoshop, desde la pantalla de la compu y usando una tableta pequeña de wacom. Uso casi siempre los mismos pinceles: uno de acuarela y otro de lápiz, así que un poco sigue siendo analógico ese proceso de trabajar en capas y generar texturas. También aprendí a ser más organizada con mi espacio de trabajo de Photoshop, porque son más de 100 capas y por momentos se me hacía difícil encontrar las cosas”.

Josefina Tai
Boceto

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. Josefina Tai: “Al principio me costó mucho encontrarle la voz de la imagen al libro, hasta que hice el boceto de la primera doble del libro, que es una niña asomándose, pero solo se ve su sombra. Un poco porque ilustrar personajes no es mi fuerte y otro poco para generar misterio. Cuando vi ese boceto, me di cuenta de que la poesía de las ilustraciones de este libro se va a trabajar a partir de las sombras (contar algo sin contarlo todo). Por lo que a lo largo de todo el libro, me enfoqué en encontrar las diferentes sombras posibles de una casa. Excepto la parte en donde todo el libro se apaga y, en vez de dibujar las sombras, dibujo las luces y creo que ahí se genera un juego interesante”.

“El libro está dividido en 4 partes, y lo mismo hice con las ilustraciones. Arranqué con esa paleta tierra que menciona Lari, por las baldosas terracota del piso que encontré en algún lugar; son baldosas que creo que ya no se usan y los colores funcionan perfectamente para hablar de un recuerdo, de algo que ya pasó. En la segunda parte, cuando la niña se muda a un lugar con patio, todo se vuelve vibrante y brillante, virando a los colores saturados. En la tercera es cuando todo se apaga, el rojo/rosado se entristece y vira a los violetas. Y por último, vuelve la luz y todo vuelve a ser brillante”.

Josefina Tai
Boceto

¿En qué trabajáis ahora? ¿Algún proyecto nuevo? Larisa y Josefina: “Ahora estamos probando el camino inverso, que Jose ilustre y luego Larisa escriba. Este nuevo proyecto por ahora parece una continuación del anterior aunque se separa y prueba algo nuevo. Hay dos niñas y hay ventanas. No podemos contar mucho más”.

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Richolly Rosazza nos habla del trabajo tras ‘Tornare’

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Richolly Rosazza

Cuando el invierno llama a las puertas de la ciudad, decide marcharse a un lugar donde aún es verano. Al regresar a casa, una sensación de inquietud la llevará a emprender nuevos viajes, en un intento por llenar el vacío que se ha instalado en sus pensamientos. Así comienza un viaje interior a través de las estaciones, entre partidas y regresos. Un relato poético de crecimiento interior, viajes y el descubrimiento de lo que verdaderamente importa. Así nos presenta Kite Edizioni ‘Tornare’, un álbum ilustrado de Nadia Al Omari y Richolly Rosazza. Con éste último hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Tornare es un proyecto que nace inspirado en uno de mis cuadros y en la idea de trabajar sobre las estaciones. Después, Nadia me entregó el texto y empezamos a trabajar juntos sobre la idea general del proyecto”.

Richolly Rosazza

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Nadia la primera vez que la leíste? “Del proyecto me gustó mucho la idea del viaje y, sobre todo, que el lugar al que llega la protagonista es un lugar que Nadia y yo conocemos bien. Además de realizar nuestros proyectos juntos, somos pareja y estamos casados, así que es un lugar que forma parte de nuestra vida. Busqué representar, de alguna manera, ese lugar y llevarlo al mundo de la historia. La historia me gustó mucho desde el principio, pero, trabajando juntos en nuestros proyectos, sé que puede evolucionar un poco durante el proceso. Me gusta esa posibilidad de ir descubriendo cosas nuevas mientras trabajamos”, asegura Richolly Rosazza.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia introspectiva y poética, en la que podrán reconocerse, al menos en parte. Tornare habla de viajes, partidas y regresos, pero sobre todo de ese viaje interior que todos emprendemos en algún momento para intentar comprendernos y encontrar aquello que realmente importa. Una historia sobre el crecimiento, las relaciones y la búsqueda de un lugar al que, más que volver, sentir que pertenecemos”.

Richolly Rosazza

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Busco crear en mis libros un escenario poético y onírico, donde lo cotidiano pueda convivir con lo fantástico. Me gusta crear imágenes que no lo explican todo, que dejan espacio a la imaginación y a la interpretación de cada lector -continúa Richolly Rosazza-. La naturaleza, las estaciones y los paisajes tienen un papel importante, porque acompañan y reflejan el mundo interior de los personajes. Intento que cada ilustración transmita una sensación o una emoción, más que simplemente representar lo que ocurre en la historia”.

Richolly Rosazza

¿Con qué técnicas trabajaste? “Para este libro utilicé acrílico y óleo sobre lienzo. Es una técnica que amo y que, hasta ese momento, había utilizado solo para mis cuadros. Sentía que Tornare necesitaba algo diferente, una técnica con presencia, que pudiera acompañar su parte más poética y emocional. Trabajar directamente sobre lienzo también me permitió disfrutar mucho de la materia y de la textura de la pintura”.

Háblanos un poco de ese recurso de la hoja a través de la que solo vemos el ojo o los ojos de los personajes… “Me gusta la idea de que la naturaleza forme parte de mis personajes, casi como una manera de fusionarlos con el entorno. La hoja funciona como una especie de máscara, con dos aberturas que son como ventanas o puertas: permiten al espectador acercarse y sentir curiosidad, pero también marcan un límite. Podemos ver los ojos del personaje, podemos intuir lo que siente, pero no podemos entrar en sus pensamientos sin su consentimiento”, afirma Richolly Rosazza.

“La idea nació de un cuadro que pinté durante el lockdown, cuando buscaba trabajar sobre algo enigmático y misterioso. Después sentí que este recurso podía encajar muy bien en Tornare, porque me permitía reforzar ese mundo onírico y dejar que algunas cosas permanecieran ocultas”.

Richolly Rosazza

¿Qué has aprendido con este proyecto? “He aprendido que limitarme pensando que una determinada técnica es adecuada para mis proyectos de ilustración puede ser un error. A veces salir de nuestra zona de confort y experimentar nos puede llevar a resultados inesperados y sorprendentes. Tornare me enseñó precisamente eso”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En general, para todos los proyectos que he realizado junto a Nadia, el proceso es casi siempre el mismo. Ella escribe el libro, a veces inspirándose en uno de mis personajes o, como en este caso, en uno de mis cuadros. Después me entrega el texto, hacemos juntos la división en páginas y preparo un storyboard. Diría que esta es la parte más difícil del proceso, porque es cuando tengo que encontrar el ritmo de la historia y decidir cómo se desarrolla visualmente página a página”, nos cuenta Richolly Rosazza.

“Una vez que tengo el storyboard aprobado, paso a realizar las ilustraciones definitivas. En esta fase me doy la libertad de añadir pequeños detalles o hacer algunos cambios que no comprometan la esencia del proyecto, pero que pueden enriquecer las imágenes y aportar algo más a la historia”.

Richolly Rosazza

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy evaluando algunas historias sobre las que me gustaría trabajar. Ya tengo algunas propuestas y estoy viendo cuáles pueden convertirse en mis próximos proyectos. Por ahora estoy en una fase de evaluación y de búsqueda, intentando encontrar aquellas historias que realmente me despierten algo y que me den ganas de trabajar visualmente sobre ellas”.

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