Entrevistas
Miradas. 5 años de Mazoka en Vitoria-Gasteiz
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Increíble, organización maravillosa, buen ambiente, contacto con otros y otras profesionales, feedback de tu trabajo,… Así definen su experiencia las personas que han participado en alguna de las primeras cuatro ediciones del Mazoka, el Mercado de Dibujo e Ilustración de Vitoria-Gasteiz. Sus puertas se vuelven a abrir en unos días. Llega el quinto aniversario de este interesante encuentro, que entre el 20 y el 22 de diciembre llenará el Centro Cultural Montehermoso de actividades. Pero además este año se suman otros espacios: el Palacio Villasuso, el BIBAT, Museo de Arqueología y Naipes Fournier, las librerías Zuloa y Mara-Mara y la Sala de Conciertos The Garage.

Retrocedemos en el tiempo a los inicios del Mazoka, y visitamos sus diferentes ediciones a través de los ojos y la experiencia de algunos y algunas de las mazokalaris que han participado desde 2015 en este Mercado de Dibujo e Ilustración. “Mi experiencia en Mazoka, las dos veces que he participado, han sido increíbles. La maravillosa organización es lo que más destaco, forman un equipo que lo da todo, se dejan la piel en que lo tengamos todo cubierto y con mucho mimo. El feedback con el público sería lo segundo que más me gustó. Acostumbrada a estar sola en mi estudio e interaccionar con él sólo a través de las redes, sentir sus miradas de asombro, sus palabras de reconocimiento, su calorcito, se convierten en una gran motivación para seguir dibujando”. Son las palabras de Natalia López de Munain. Ella participó como mazokalari en la primera edición del mercado, y repitió el año pasado, en la cuarta. “La primera vez, como gran novata, fui con todo originales y la acogida, sorprendentemente, fue brutal. Recuerdo que vendí un dibujo de 50×60 antes de colocarlo en la mesa. No llevé tarjetas (las hacía a mano en el momento si me las pedían), ni reproducciones, ni bolsas, ni página web, ni blog….nada de nada…”, nos cuenta. Natalia ahora está metida de lleno en un proyecto que se llama ‘miss rayas’. “Retrato a gente metamorfoseándola. Para hacer la transmutación les paso una batería de preguntas que comienzan con un «y si fueras…» un animal, una flor… una vez recogida la información, doy forma al retrato introduciendo elementos que definen a la persona, creando una obra que va más allá de un mero retrato. Por otro lado sigo haciendo obra propia y preparo exposición para el año que viene”.

Con Natalia coincidió en la primera edición la ilustradora Yolanda Mosquera. Esa ha sido su única participación como mazokalari en el mercado, aunque también está detrás de la imagen gráfica de la edición de 2017 del Mazoka. Yolanda recuerda aquella primera edición “con los nervios e incertidumbre de lo que se estaba fraguando. Recuerdo con mucho cariño el éxito de público, el ambiente distendido con la música en directo y el espacio tan bonito. También recuerdo los momentos compartidos con los compañeros, en los momentos de descanso. Para mi lo mejor fue el cuidado de la exquisita organización, que además hizo que me sintiera apreciada y partícipe de un evento tan especial”.

En su rinconcito en la primera edición del Mazoka encontrábamos prints, algún calendario y libro. “Al ser la primera edición todo lo preparé con mucha inocencia y sin grandes pretensiones, porque no sabía lo que iba a pasar ni la repercusión que tendría, pero recuerdo colocar la mesa expositiva con mucho mimo e ilusión -confiesa Yolanda-. Y nervios, también. Ahora, viendo la repercusión que tiene, tendría otra estrategia”. Yolanda ha trabajado este año sobre todo para instituciones, y en breve se publicará un librito ilustrado para el Departamento de Restauración de la Diputación Foral de Álava. “Tengo algún proyecto de álbum ilustrado a la vista súper emocionante y estoy preparando una exposición que presenta mi trabajo como oficio. Por lo demás, siempre con los proyectos personales y los encargos del día a día”.

El éxito de la primera edición desembocó como no podía ser de otra manera, y gracias al gran esfuerzo de la organización, en la segunda edición del Mazoka, en diciembre de 2016. Esa segunda edición fue la primera experiencia de Celsius Pictor en el mercado. “Mi experiencia en el Mazoka siempre ha sido una maravilla (repitió también en la tercera edición). Desde la organización, que vela porque no te falte de nada y estés a gusto, hasta la propia ciudad que me tiene enamorado desde el primer año que fui. Mi primer Mazoka fue en 2016, el segundo año que se organizó, y era mi tercer mercado de ilustración. Recuerdo que además de disfrutar de Vitoria, que estéticamente me recuerda mucho a mi Ourense natal, me sorprendió la afluencia de público y el interés de la gente. Hice algunos amigos y en general lo disfruté. Volví el año siguiente, en 2017, por la buena experiencia vivida”.

Esa segunda edición del Mazoka fue también destacada para Celsius Pictor porque para el evento inició su colección de porcelana. “Para aprovechar que iba al mercado a llevar mis animales mecánicos, probé a aplicar mis ilustraciones en algunas piezas de porcelana en el horno de una amiga y su éxito en Mazoka hizo que lleve desde entonces metido en ello. Vendí todas las piezas el sábado, así que me hace ilusión pensar que mis primeras porcelanas están repartidas por hogares de Vitoria”. Actualmente está trabajando mucho con marcas de moda de fuera de España, aplicando sus ilustraciones a campañas y productos. “Además para Bolonia del año que viene publicaré un libro ilustrado con la editorial Thule que va a ser un bombazo porque es espectacular. Y mientras, mi marca paralela de porcelana ilustrada ha ido creciendo, aumentando las piezas y desarrollando su propia identidad y a partir de esta navidad se va a hacer más grande y con posibilidad de hacer encargos. Este año he creado varias piezas para el Orgullo por encargo de un hotel rural y estoy creando varias piezas como regalo de boda, así que el universo de Monsterkompendium que estaba en pañales en el primer Mazoka está ahora en plena preadolescencia”.

Con Celsius coincidió en la segunda (2016) y tercera edición del Mazoka (2017) la ilustradora Calle. “La primera vez que participé en el Mazoka era también la primera vez que participaba en un mercado de ilustración de estas características, y recuerdo que fue una experiencia muy emocionante. Viajaba sola y no conocía a nadie. No sabía qué podía pasar. Lo mejor sin duda fue conocer a tantas compañeras y compañeros de profesión y hacer piña como colectivo. Compañeras con las que colaboré en proyectos posteriores como Vireta o Pili Aguado”.

En su primera participación expuso sobre todo originales y prints. “En aquella ocasión estaba experimentando. No tenía un registro de ilustración marcado y estaba empezando a familiarizarme con la acuarela y la tinta. También probé con la ilustración aplicada a objetos como puzzles de madera pintados a mano”, nos cuenta Calle.

Ahora Calle sigue experimentando en otros medios. “Soy una persona que se ahoga en su círculo de confort, necesito constantemente aprender y probar cosas nuevas. Mi primer objetivo fue especializarme en la acuarela y la tinta, y ahora que me manejo bien en técnicas tradicionales, me estoy centrando en la edición de vídeo y la animación”. En la tercera edición, Calle coincidió con Elena Odriozola, Premio Nacional de Ilustración en 2015. “Sobre todo tengo un recuerdo por comparación -nos cuenta Elena-. Antes de ir, recuerdo pensar que sería duro estar tantas horas seguida… y que luego no se me hizo pesado en absoluto, se pasó sin sentir. También recuerdo pensar que me daría vergüenza estar de cara al público y vender… al final fue todo lo contrario, lo disfruté mucho. Fue un poco como jugar a las tiendas. Me gustó mucho el ambiente que había, hablar con los que se paraban en el puesto, el resto de participantes, la parada para el café… todo son buenos recuerdos”.

En el stand de Elena en 2017 había sobre todo impresiones digitales de muy buena calidad, algunos dibujos originales, serigrafías, una pieza de madera para montar y ejemplares de la revista ¡La leche! Ahora Elena Odriozola está ilustrando un texto de Clarice Lispector para la editorial Nórdica y “dando vueltas a un cartel”. Aparte de eso, “el resto del tiempo se lo dedico a la editorial que he creado junto a Gustavo Puerta Y Marta Ansón: Ediciones Modernas el Embudo”.
En esa tercera edición, la de 2017, junto a Celsius Pictor, Calle y Elena, estaba Juanjo Gasull. “Mi paso por el Mazoka ha sido quizá de los viajes relacionados con la ilustración que más me ha influido a nivel personal. Quizá sea por las grandes amistades que se han generado estos dos años o también por el buen rollo que se vive en la ciudad durante esos días”, nos cuenta. “Creo que explicar lo mejor del Mazoka es complicado. Una organización de oro y un entorno totalmente enigmático te obliga a que desciendas hasta las profundidades de un antiguo deposito de aguas de la ciudad, para vender ilustraciones y arte la semana previa a las Navidades. La combinación perfecta”. “La primera vez que llegue a Vitoria, acababa de terminar mis estudios y estaba enfrentándome al mundo laboral con mis primeros encargos y publicaciones”, confiesa Juanjo. “Me pareció fantástico poder conocer a gente que del mismo modo y desde puntos muy distintos al mio, se dedicaban a lo mismo que yo. Quise ser ambicioso como cualquier novato y llevé de todo. Muchas láminas y también algunos muñecos que por aquel entonces estaba haciendo en un taller fallero utilizando mis ilustraciones. También camisetas y algunas lámparas que hice ilustrando botes de cristal. Y un proyecto de libro ilustrado que mi pareja y yo estábamos haciendo por aquel entonces”.

Juanjo repitó en la cuarta edición, la pasada, en 2018. “El segundo año mi trabajo estaba dirigiéndose hacia otra dirección pero sin perder la línea de ilustración conceptual. Este segundo año llegué con un trabajo mucho más profundo y dado a la reflexión, elegancia y estética. También llevé algunas camisetas con una ilustración muy concreta que funcionaron a la perfección. Preferí llevar menos cantidad, pero con la lección aprendida del primer año de lo que podía o no funcionar.” Desde principios de año Juanjo está representado por la agencia Colagene Creative Clinic, con sede en París. “Ellos en cierta manera están haciendo que mi trabajo esté madurando y cobrando presencia a un ritmo mucho más rápido de lo normal. Trabajando para medios editoriales y prensa, aprendes a ser rápido y a solucionar problemas de una manera casi instantánea. Pronto publicaré en mis redes sociales uno de los mejores proyectos que he realizado hasta el momento, consta de 4 portadas de sección para la revista francesa del Centro Nacional de investigación científica o CNRS”.

Con Juanjo coincidió en las ediciones de 2017 y 2018 la ilustradora Bea Enríquez. “Cualquiera de las ediciones del Mazoka en las que he estado, me he encontrado como en mi casa. Recuerdo días agotadores, pero llenos de conversaciones con la gente que pasaba por allí, con personas interesadas en tu obra y en seguir tu trayectoria, comprando las cosas que haces y aguantando la enorme cola para poder entrar al recinto donde estábamos todos los compañeros”, recuerda Bea. “También recuerdo en la segunda edición en el 2018, primer día sin dormir (rematando últimos detalles) y viaje desde Madrid. ¿Cómo aguanté despierta? Yo creo que por la gente y el movimiento del primer día, montar el puesto y organizarte con todo el material. Toda la organización del Mazoka siempre me ha parecido de 10, mucho cuidado hacia nosotros por parte de todo el equipo y la información de todo el funcionamiento siempre bastante clara. Un dato importante para mi es el coste de este Festival y las facilidades que te ofrecen como mercado, con una tarifa bastante asequible sin ser el negocio que se han convertido muchos eventos de este tipo”.

“La segunda edición en la que particié (2018) la recuerdo con especial cariño porque varios compañeros hicimos piña, cada uno veníamos de una parte de España y hasta de otros países. Mucho intercambio de obra y mucho apoyo para poder descansar durante las jornadas. Una maravilla. Además desde mi stand, pude hacer el llamamiento de la presentación en la librería Mara-Mara de mi Novela Gráfica premiada ese mismo año ‘¿Dónde estás?’, XI Premio Internacional Fnac-Salamandra Graphic. Fue un éxito porque gran parte de la gente que pasó por el Mazoka, después se desplazó a la presentación”. En su primera edición, en 2017, llevó láminas impresas de exposiciones anteriores celebradas en Madrid, junto con sus cuentos-caja, y “algún experimento que me gustaba siempre llevar y ver cómo reaccionaba el público. Experimentos que te ayudan a tener más información sobre el impacto de lo que creas en los demás. Otra maravilla”.

“Ahora estoy escribiendo la segunda parte de ‘¿Dónde estás?’ y mientras tanto moviendo nuevos proyectos de Cómic adulto y para niños con intención de publicarlos en Francia y EEUU. Por cierto, el año que viene en el mes de enero ‘¿Dónde estás?’ llegará a las librerías en Francia, publica Editorial Cambourakis. También estoy actualizando mi página web junto con la tienda online y como siempre, dándole vueltas a la cabeza para crear cosas nuevas. A fin de cuentas, un no parar constante y necesario para seguir desarrollando nuestra obra y crecer hacia nuevos lugares.”. El año pasado en Mazoka también estaba Patricia Gutiérrez, aunque al contrario de Bea, esa era su primera participación. “La experiencia fue muy positiva. El evento tiene una organización estupenda y eso se nota. Nos acogieron muy bien y en todo momento estuvieron pendientes de nosotros. Poder compartir momentos con otros ilustradores fue igualmente muy positivo, en general el ambiente era genial y los compañeros estupendos. Desde mi punto de vista es necesario para nuestro trabajo salir un poquito de la cueva y poder compartir espacios y opiniones con otros compañeros. Para mi lo mejor fue el público que acudió al evento, gente muy interesada y respetuosa con el trabajo que llevaba y muy amable. También me encantó conocer a Noemí Villamuza a la que admiro mucho y que es una persona maravillosa”.

En el rinconcito del Mazoka de Patricia encontrábamos diversas ilustraciones originales enmarcadas y sin enmarcar, láminas de varios formatos, tazas decoradas con sus personajes y ejemplares de uno de sus libros, «Me das un beso». “También conté con unas lámparas hechas con material reciclado para iluminar el puesto que mis hermanos fabricaron y que agradaron a bastante público. Y por supuesto a mi marido y a mi hijo, que disfrutaron un montón”. Ahora Patricia está tomándome un descanso debido a su segunda maternidad. “Junto con la crianza de mi hijo de 2 años, ocupa todo mi tiempo. Quiero pensar que este reposo me hará ver las cosas con perspectiva y coger impulso para retomar este trabajo, que me encanta”.
Como decía Patricia, en la cuarta edición coincidió con Noemí Villamuza. Para Noemí “participar en el Mazoka tiene mucho encanto, de repente eres parte de un colectivo en el que se mantiene la singularidad pero predomina el equipo. Imagino que esto es por el espíritu de sus organizadoras, yo me sentí parte de una comunidad de artistas. Lo mejor fue reflexionar sobre mi propio trabajo a partir de lo que el público comentaba, porque estás allí, en una tiendecita sin puertas, y desprovista de palabras, de guión… de la historia que estructura tus imágenes habitualmente. Vender ilustraciones originales fue un gesto muy liberador”.

“En la edición pasada, llevé una tela roja sobre la que resaltar mis dibujos de grafito sobre fondo blanco, y acompañaban para dar ambiente, algunos pequeños objetos fetiche, que forman parte de mi estudio, una muñeca Heidi, cajitas, muebles diminutos, lápices, hojas secas…”.
Ahora Noemí está ilustrando un proyecto editorial literario y otro musical, “no puedo contar gran cosa todavía, salvo que son trabajos dirigidos a la infancia, que verán la luz en primavera, espero que transmitan el humor y la sensibilidad de quienes los han creado”.

En la última edición, junto a Patricia y Noemí, también estaba Luis F. Sanz. “Recuerdo la experiencia con bastante cariño y extremadamente positiva. Es difícil seleccionar lo mejor porque fueron muchas cosas, sin duda la organización: la atención y trabajo de Marta y compañía. También destacaría el espacio y el ambiente”. Era su primera vez en Mazoka, y llevó ilustraciones originales de un proyecto personal de Humor Gráfico llamado «Oscuras Razones. Razones Métricas», un par de publicaciones y algunos prints.

Actualmente Luis está realizando un par de libros para Anaya que aparecerán el próximo año y otros libros para el mercado americano. “También estoy con un proyecto de cómic que espero publicar el próximo año e ilustraciones varias para clientes diversos”. Junto a Patricia y Luis, Sara Betula también participaba por primera vez en la pasada edición, en diciembre de 2018. “Es un festival que seguía desde sus inicios porque como ilustradora me parecía muy interesante. Mazoka ha sido una experiencia increíble, una oportunidad que pude disfrutar a tope, ¡me traje mucho más de que lo que lleve! Fue la primera vez que participaba en un mercado de este tipo y me sorprendió gratamente las redes que pude crear con mis compañeros. Lo mejor de Mazoka es sin duda acercar la ilustración a un público receptivo, involucrado y con ganas de conocer, todo esto gracias a una organización que cuida todos los detalles”.

Sara trajo al Mazoka mucha ilusión. “Ilusión en forma de láminas de la colección “Animales Singulares”, cuadernos cosidos a mano, chapas donde se podían apreciar las siluetas de algunos de mis dibujos, ilustraciones originales de pequeño formato y piezas únicas de cerámica en forma de platos, tazas o lámparas de la serie “COSMOS”. En estos momentos Sara está trabajando “en la nueva imagen de BAFFEST 2020 (Barakaldo Foto Festival) como ilustradora en mi faceta más gráfica, además de dos álbumes ilustrados que próximamente verán la luz y como colofón a este año inauguro en diciembre una exposición en Palencia (El Cafetín) donde di a conocer mi primeras obras”.

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Álbum Ilustrado
Elena Mompó ilustra los poemas de Alex Nogués en ‘Volátil’
A veces un poema llega sin permiso. El poeta tropieza en él. No sabe o no quiere contenerlo. Se sumerge en él. Deja que las palabras lo encuentren. Disfruta de la suerte de estar vivo. Y vuela. ‘Volátil’ es una recopilación de poemas en verso libre sobre una naturaleza viva y llena de encanto, en la que los campos, las playas o las noches se expresan con pinceladas únicas. Poemas de Alex Nogués que ilustra Elena Mompó y edita Akiara Books. Con Elena hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nace de una propuesta de Inês, la editora. Nos conocimos en la Feria de Bolonia en marzo, donde le presenté mi trabajo, y tres meses después llegó la propuesta. Me contó que los poemas habían nacido de forma muy espontánea y me envió el texto. Cuando los leí, me encantaron. Además, yo estaba en un momento de mi vida en el que intentaba desacelerar y centrarme en proyectos que realmente me llenaran, y este fue un regalo”, asegura Elena Mompó.
“Buscaban naturaleza, algo muy cambiante, fresco y vivo, que pudiera transmitir la energía de las flores, los árboles que aplauden o el cielo estrellado. También conectaba mucho con mi manera de trabajar, con esa pincelada más gruesa y suelta y el uso del color. Acepté muy rápido; hicimos un Zoom para conocernos mejor y así empezó todo”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar un recorrido muy sensorial, donde la imagen no ilustra de forma literal, sino que acompaña y baila con los poemas. Un libro para detenerse, mirar despacio y dejarse llevar”, afirma Elena Mompó.
¿Qué te parecieron los poemas de Álex la primera vez que los leíste? “Uf, me encantaron. Me puse muy nerviosa y muy contenta porque, como te comentaba antes, conectaban mucho con el momento vital que estaba viviendo. Para mí eran como un paseo: pararte, mirar los árboles, las flores, disfrutar de la luz del sol, de las olas del mar… Disfrutar de estar vivo y de estar presente. Además, el ritmo que tienen es como un balanceo, un baile, como volar de un lado a otro. Te dejan una calma y una ligereza muy bonitas”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Fue una fase muy libre y muy espontánea, sin juzgar demasiado, dejándome llevar por lo que me pedían los propios poemas y la composición de la página. Más que una investigación formal, fue una búsqueda de sensaciones y de lenguaje visual, jugando entre lo abstracto y lo figurativo -continúa Elena Mompó-. Después de esos bocetos diminutos vinieron otros un poco más grandes, pero manteniendo siempre esa frescura. Al final, queríamos que esa espontaneidad y ese movimiento también estuvieran presentes en los originales”.
¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? ¿Es la primera vez que ilustras poesía? “Lo especial es que no tienes una narrativa cerrada. Eso te da mucha libertad, pero también implica una conexión emocional muy fuerte: qué te transmite el poema y cómo decides llevarlo a imagen. Además, creo que abre mucho el juego en el uso del color, la textura y el movimiento, y eso lo he disfrutado muchísimo. Es la primera vez que ilustro poesía y me ha encantado”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Hay algo más gestual, más vivo en la pincelada. Se acerca mucho a mi obra personal, donde el paisaje tiene mucha presencia. Además, el color está muy cuidado. Fue un reto que cada poema tuviera su propia paleta, pero que a la vez todo conviviera de forma coherente dentro del libro. También hay un mimo especial en los detalles: todo está muy cuidado, incluso la tipografía y los títulos, que están hechos a mano”, nos cuenta Elena Mompó.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Todas las ilustraciones originales están hechas con gouache sobre papel. Después, en digital, ajusto contrastes y algunos detalles. Eso me permite trabajar el original con más libertad, sabiendo que luego puedo revisar la imagen al digitalizarla”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Primero mandé una tanda de bocetos y enseguida estuvimos de acuerdo en que la pincelada tenía que ser gruesa y tener mucho movimiento. El reto estaba en cómo compensar páginas más llenas y abstractas, como las olas, con otras más vacías y más figurativas, como las amapolas. Me sentí muy acompañada por la editora -confiesa Elena Mompó-. Hubo algunos cambios: algunas ilustraciones salieron muy rápido, de manera muy intuitiva, prácticamente a la primera, y otras las fuimos trabajando un poco más hasta que nos convencieron a todos. Ha sido un proceso muy fácil y muy bonito, y destaco especialmente la comunicación tanto con la editora como con el autor”.

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Desde el principio me enganchó el de los chopos, esa sensación de que te están aplaudiendo, el ruido de las hojas… Me pareció una imagen súper potente. En ese poema me llegaron muy claras las imágenes del paseo, de encontrarte a ti mismo en contacto con la naturaleza, la sensación de estar tumbado en el suelo mirando el cielo mientras las hojas bailan. Me dio mucho gustito cuando lo leí por primera vez y sigue siendo mi favorito, aunque me cuesta decidirme”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Está a puntito de salir, el mes que viene creo, un libro práctico de reverse colouring. Estamos ultimando detalles. Va a ser un libro con muchísimas ilustraciones de flores, en el que el lector está invitado a intervenirlo con bolis, lápices… Lo he disfrutado mucho y sigue bastante esta línea de mancha libre y pincelada gruesa. Además, estoy trabajando en algún proyecto personal que espero que muy pronto vea la luz 🙂
Cómic
Zainab Fasiki y el feminismo y la denuncia de sus cómics
Hace tiempo coincidimos con la ilustradora marroquí Zainab Fasiki y conocimos su trabajo. Tuvimos la suerte de poder charlar con ella. Hablamos de algunos de sus trabajos. De su participación en ‘Los nadie’, o de sus trabajos ‘Vergüenza’ o ‘Madame Haram’. En las siguientes líneas conocemos un poquito más sobre su trabajo.
“Los Nadie es uno de mis proyectos que trata, no solo el feminismo, no solo la cuestión sobre género e igualdad, sino también el racismo, todos los crímenes que suceden en las fronteras, y lo que ocurrió en Melilla en 2022. Fue un tema tabú también, y yo dibujo sobre tabús, sobre temas relacionados con la vergüenza, y fue una vergüenza que en 2022 muchos emigrantes murieron en el momento de cruzar la frontera. Después fueron solo números, es por eso el título de Los Nadie”.

“Es un cómic que trata cinco historias de cinco personas. En mi caso hablaba de un emigrante de Sudán. También en mis otros cómics siempre abordo historias reales, a mí no me gusta hacer ficción. Tenemos muchos problemas en la realidad que vivimos, y tengo que ilustrarlos. Entonces Los Nadie son cinco historias con el objetivo de dar un valor, y presentar la vida de los inmigrantes”, nos cuenta Zainab Fasiki.
¿Cómo fue el trabajo de documentación o de investigación para hacer ese cómic? “La verdad, todo ese trabajo fue de Sergio, el periodista que firma estas historias en el libro. Quiero agradecerle su labor, porque sin él no podríamos tener ese cómic en nuestras manos, y por supuesto a las otras artistas que hacen las ilustraciones. Para mí fue un honor poder participar. El público va a encontrar un estilo muy diferente en cada historia, porque cada artista tiene su universo, sus colores, y esa diversidad da valor a este cómic”.

Lo acabas de decir, cada uno tiene su universo, su estilo, ¿tú qué dirías que caracteriza tu trabajo como ilustradora, como dibujante? “Pues mi universo de colores fue siempre azul, rojo, colores llamativos. También me inspira mucho la religión hinduista, porque es la religión que tiene a mujeres como diosas, y eso para mí fue muy importante, porque siempre en mi cultura, en el norte de África, usamos el género masculino para el dios. Cuando era adolescente, cuando tenía 15 años, para mí fue una gran influencia -continúa Zainab Fasiki-. Las mujeres diosas en hinduismo tienen ese color azul de su piel, y yo lo uso también, el color azul en el piel de mis personajes. Esas mujeres fueron víctimas que después se transforman en diosas. Mis personajes tienen la piel azul, tienen esa historia, pero a mí no me gusta estar solo en eseterreno de victimización, así que se une también el poder, el ser diosa”.

¿Ves al cómic como herramienta de reivindicación y de denuncia social? “Por supuesto, para mí fue una herramienta de lucha por mis derechos, porque fue una terapia, fue una herramienta para escapar de la triste realidad de mi entorno. Crecí en la medina de Fez, y fui una chica que quería viajar, que quería siempre caminar por la noche, pero todo eso era muy complicado de hacer, por el entorno peligroso en el calle, en la noche… Entonces estar en mi habitación, con mi tableta, ydibujar, era el único momento seguro en mi vida”.
“Los dibujos en las redes sociales fueron también mi idioma, fueron mi manera de expresarme. Después de eso también tuve amenazas de muerte -confiesa Zainab Fasiki-. Es como que las mujeres nunca están en un entorno seguro, ya seanlas redes sociales o en su propia casa, porque la casa es también un ambiente peligroso para muchas mujeres, por la violencia doméstica”.

“Tanto Los Nadie, como Madame Haram, Vergüenza… Todos son libros, son cómics políticos, y a mí me encanta cuando jóvenes que leen manga todo el tiempo, pueden comprar esto también, ese tipo de cómics. Hago talleres cada semana en la universidad, mi público quiero que sean los jóvenes, porque son la esperanza para el futuro. Estos temas pueden seraburridos para ellos, en esos casos añado el dibujo, lo he hecho con jóvenes en Marruecos y funciona bien. Cuando lo hago, los jóvenes cuando ven mis dibujos, es muy bonito, tiene algo de energía positiva, pero estamos hablando sobre política”, asegura Zainab Fasiki.

¿Qué nos puedes avanzar contar de lo que se van a encontrar los lectores en las páginas de Madame Haram? “Es mi último cómic. Aborda el matrimonio de chicas menores en las aldeas de Marruecos. Surgió en una aldea cerca de Marrakech, después del terremoto. Estuve con una asociación de chicas menores, para hacer talleres de dibujo, pero después de cada taller, la mayoría de las chicas me contaban que estaban en una situación de matrimonio forzado por sus padres. Hablo sobre chicas que tienen 15 años, 12 años, entonces, cuando terminé mis talleres, después de 3 meses, tuve un trauma. Pero también creía que eso debía ser un cómic, para mí fue una obligación hacerlo, publicarlo. Y volví a la aldea, desde donde las chicas siempre me escriben, y son muy, muy, muy felices, porque, por fin, se ha tratado este tema que es un tabú en los medios en Marruecos. Es una cosa que ataca a la imagen del país, pero para mí, lo que es importante es la vida de esas chicas, no la imagen”.

Álbum Ilustrado
Anna Pedron ilustra el poemario ‘Y cien tesoros más’
‘Y cien tesoros más’ contiene quince composiciones repletas de emoción, elegancia y sensibilidad. A través de metáforas de gran belleza y calado lírico, Franca Perini formula preguntas retóricas sobre el mundo de las niñas y los niños -la realidad, los sueños, la dimensión del tiempo…-lanzando certezas rotundas en su profundidad y sencillez. Estos poemas ensalzan el afán de los más pequeños por ahondar en la esencia del entorno, su audacia para la exploración, esa inagotable curiosidad de la que nacen la capacidad para el asombro y el desarrollo de una sorprendente lógica infantil.
La autora insta a los adultos a respetar y a tratar con rigor los interrogantes de los niños y las niñas, dándoles rienda suelta para que expresen sus ideas, en una clara defensa de la libertad creativa. Y pese a que tratan de huir de una infancia que viven intensamente, es en la inocencia y la autenticidad de estos primeros años donde atesoran su máximo poder. La editorial Kalandraka edita este poemario ilustrado por Anna Pedron, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.


Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El proyecto nació de una solicitud de la Editorial Kalandraka para crear un libro de poemas ilustrados, escrito por Franca Perini, con quien colaboré en el libro de 2019 «L’infilitrice di lacrime» (La enhebradora de lágrimas), de la misma editorial”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En sus páginas, los lectores descubrirán pequeños mundos poéticos que muestran preguntas, experiencias y emociones típicas del crecimiento de todos los niños: miedos y logros, dificultades y alegrías, descubrimientos y esperanzas, oscuridad y luz. Las ilustraciones se formaron buscando e identificando el hilo conductor que une un poema con el siguiente”, nos cuenta Anna Pedron.
¿Qué te parecieron los poemas de Franca la primera vez que los leíste? “Siento un gran respeto y admiración por la escritura de Franca. Percibo una gran profundidad emocional en sus palabras, lo cual es conmovedor. Palabras y contenidos nunca predecibles ni banales, que abren nuevas visiones.
«Y Cien Otros Tesoros» no ofrece poemas fáciles de ilustrar, pero a través de la comparación de nuestras sensibilidades y los diálogos resultantes, pude captar su significado más oculto para expresarlo a través de mis sentimientos y mi técnica”.



¿Cómo fue el proceso que condujo a la creación del libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, experimentación, quizás incluso bocetos en un cuaderno… “Como en todos mis proyectos, las fases de estudio, investigación y análisis requieren un tiempo largo y reflexivo -continúa Anna Pedron-. Primero, siento la necesidad de ahondar paso a paso en las profundidades del texto hasta sentir que también es mío. Inicialmente, para este proyecto, había pensado en insertar hojas de papel vegetal dentro del libro para dar transparencia y movimiento a las imágenes: de esta manera, las ilustraciones individuales podrían transformarse en algo «diferente» al pasar las páginas. Tras una cuidadosa discusión con la editorial, esta opción no fue viable debido a limitaciones técnicas.
Sin embargo, al desarrollar el storyboard, mantuve la estructura original del proyecto: mediante el uso de herramientas técnicas (grafito, pasteles acuarela, acrílico, pincel), confié únicamente a las ilustraciones el dinamismo pictórico que consideré necesario”.
¿Qué dirías que hace únicas a las ilustraciones de poesía? “Las ilustraciones no se utilizan para explicar el significado del poema. El texto poético se presenta al lector de forma abierta, jugando con el sonido, el ritmo y las sugerencias emocionales. El ilustrador se mueve en un espacio particularmente libre para imaginar y experimentar”, asegura Anna Pedron.



¿Qué caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Quizás el aspecto más significativo de este proyecto sea el uso del grafito para crear amplios campos que sirven de fondo para los temas representados. En el contraste entre blanco/negro/color, quise expresar simbólicamente las diferentes dimensiones emocionales propias de la infancia y el proceso de crecimiento de niños y niñas: curiosidad, alegría, asombro, pero también miedo, dolor, soledad… También experimenté con una mayor libertad de expresión gráfica, yendo más allá de las formas de mi estilo habitual”.
¿Qué técnicas utilizaste? “Utilicé grafito, pastel acuarela y acrílico blanco sobre papel Fabriano de 300 gramos, creando las ilustraciones estrictamente a mano y sin intervención digital”, afirma Anna Pedron.
Cuéntanos brevemente el proceso creativo de este libro. “Mis imágenes se inspiraron en los textos poéticos. Intenté encontrar una continuidad visual y una dimensión narrativa entre un poema y el siguiente. Utilicé el color simbólicamente, contrastando la oscuridad, la sombría del grafito, con la luminosidad, la alegría de los colores brillantes”.
¿Cuál de los poemas del libro te gusta más? “Mis poemas favoritos son «Árboles», «Oscuridad» y «Mar».
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Tienes algún proyecto nuevo? “Además de los libros ilustrados, imparto talleres de arte con niños y adultos. «En el cajón», tengo un proyecto de libro que me apasiona especialmente y que espero desarrollar pronto. Esta vez, mis ilustraciones inspirarán el texto de un autor: un proceso inverso a los caminos de diseño que he seguido hasta ahora en mi experiencia”.
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