Bahía de Guanabara, Brasil, años cincuenta. El joven Hélcio, futura estrella del equipo de fútbol Canto do Rio de Niterói, y su gran amigo Noel, quien padece una impactante malformación física, atisban desde la playa la práctica de pesca furtiva con explosivos. Seducidos por la posibilidad de recoger parte de los peces muertos y venderlos en la cercana isla de Paquetá, toman prestada una barca, emprendiendo un viaje que resultará más accidentado de lo previsto. Así comienza una arriesgada aventura que pondrá en peligro su amistad y la participación de Hélio en el importante partido que jugará su equipo al día siguiente. Así nos presenta ECC este cómic de Marcello Quintanilha, que se ha convertido en uno de los grandes referentes del cómic sudamericano, cuyo talento ha traspasado fronteras y conquistado a la crítica internacional. En ‘Luces de Niterói, se inspira en la vida de su padre, Hélcio Carneiro, para desplegar ante el lector una historia de suspense y amistad tan trepidante como emotiva. Con Marcello charlamos un poco más sobre este proyecto.

Marcello Quintanilha

¿Cómo nació este proyecto? Marcello Quintanilha: “La historia se inspira libremente en un día de caos, por así decirlo, vivido por mi padre, exfutbolista de equipos de la ciudad de Niterói, en los años 1950. Él me comentó el hecho en cierto momento, y ahí me quedé con la idea dándome vueltas por la cabeza a lo largo de varios años, hasta que encontré el momento de realizarla. El relato deriva de la nostalgia que experimento al trabajar el entorno en el que se desarrolla la acción, en el cual viví por casi 30 años: el barrio obrero de Barreto, que llegó a ser uno de los principales polos industriales de Brasil hasta el golpe militar de 1964, en la ciudad de Niterói. Cuanto más alejado en el tiempo, más se fue solidificando para mí el aspecto de la región. 

¿Qué encontramos dentro de este libro? “Las luces del título, las luces nocturnas de Niterói, son huellas imborrables de mi infancia y adolescencia, vistas desde lejos en las viejas embarcaciones de madera y hierro que cruzaban la Bahía de Guanabara en dirección a la capital, Río de Janeiro. Son también el componente de una atmósfera de mediados del siglo XX, autocrática, de un mundo hecho de certezas, donde Brasil se embarcaba en la aventura del crecimiento económico como nación — con su característica industria cultural, musical y cinematográfica, depositaria de un conjunto de cosas y valores de los que lamentablemente nos alejamos paulatinamente como nación, pero que son la base de la actual cultura de masas brasileña —, de bienes de consumo duraderos, de enormes modelos de automóviles, ajenos a la futura crisis del petróleo, los signos de sociedad que salió victoriosa de la Segunda Guerra Mundial”

Marcello Quintanilha

“Luces de Niterói también representa la recuperación del mito del fútbol brasileño proveniente de las fábricas, cuna del deporte en el país -continúa Marcello Quintanilha-. El cambio del eje industrial promovido a partir de los años 1960, sin embargo, hizo que los componentes de ese universo obrero se despidieran cada día, diezmados por la locomotora del colapso económico. Las fábricas cerraban sus puertas, las colonias eran desfiguradas, los campos de fútbol, adjudicados a las inmobiliarias. Todo lo que queda de aquel universo, vive conmigo.”

“La historia sigue una línea principal, estrictamente basada en hechos, recreados en dimensión ficticia, de modo que todo podría haber ocurrido exactamente en los mismos términos en los que se expresan en el álbum, siempre y cuando se reconozca en la ficción su contenido de verdad histórica”. 

Marcello Quintanilha

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Los trazos son mínimos, marcados por la imprecisión que contiene el grito cuando es reducido a línea uniforme -afirma Marcello Quintanilha-. Las viñetas son desaliñadas para reforzar la idea de la viñeta como unidad narrativa, independiente de la estructura de la página, prescindiendo de ésta como hito rítmico de la lectura. En cuanto a los colores, mi interés era crear una paleta extremadamente limitada, objetiva, de saturación media, a la vez que nostálgica, pero no necesariamente vintage, y buena parte de la preparación del álbum se consumió para este fin”. 

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “Bocetos y finalización sobre papel, a base de grafito, tinta china, pastel óleo y gouache y colores digitales. Siempre experimento con técnicas que están determinadas por la forma en que se debe contar la historia, en un sentido que me obliga a cambiar el registro, reaprender constantemente a dibujar, muchas veces empezando desde cero -asegura Marcello Quintanilha-. Sé que puede parecer extraño, pero me siento muy cómodo en esta situación; investigando nuevos recursos, nuevas formas de expresar la humanidad de los personajes. Las dificultades, por lo tanto, son demasiadas para mencionarlas, pero son inherentes a cualquier proceso creativo, lo que abre una perspectiva fascinante desde mi punto de vista, ya que cada álbum adquiere, más que su propio camino, una alma única”. 

Marcello Quintanilha

¿Cómo fue el proceso de realización de este libro? “La centralidad del relato se basa en lo que escuché de mi padre sobre el día de la tormenta, de igual modo que en sus anécdotas acerca de la actividad intramuros de la vida diaria de los jugadores, algo que me fascina mucho más en el mundo del fútbol que los propios partidos. Mi intención, si podemos usar esa palabra, es la comunicación más honesta con los lectores en cualquier etapa de la narrativa y todas ellas son tratadas de la misma manera. Trabajé gran parte del libro en una residencia artística en la localidad de Montalba-le-Château, al sur de Francia, que me permitió una inmersión completa en el universo del cómic. Realmente creo en la musicalidad del texto. Los diálogos de Hélcio y Noel son el hilo conductor de la historia. Creo que esa musicalidad puede crear un tempo y una experiencia peculiares en el momento de la lectura, en oposición a cierta percepción de ‘efecto cinematográfico’, con la cual estoy en total desacuerdo”. 

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabamos de finalizar un corto de imagen real, adaptación de una de mis historias, llamado “Batalla de flores”. Espero que podamos enseñarlo muy pronto”.