Entrevistas
Gonçalo Viana nos habla de su trabajo en ‘Haja Paciência’
Este señor tuvo la desgracia de vivir en un libro de cuentos. Parece divertido, pero tener que saltar de la cama para ser Pinocho o Cenicienta puede ser agotador. Es divertido leer sobre aventuras, pero ¿y si somos el personaje? Ni siquiera el sábado hay descanso. ¡Hay que tener paciencia! Así nos presenta la editorial Orfeu Negro este álbum ilustrado. ‘Haja Paciência’ es un trabajo de Gonçalo Viana, con el que hemos charlado un poquito más sobre este trabajo.

¿Cómo nace este proyecto? ¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? Gonçalo Viana: “Carla Oliveira, de Orfeu Negro, es aficionada a invitar ilustradores tanto para escribir como para ilustrar libros infantiles. Primero hice un libro con ellos, allá por 2019, llamado Troca-Tintas, con el que quedamos bastante contentos y, un año después, me acerqué a ella con una nueva idea para un proyecto. Estaba feliz de incorporarlo y ayudar a desarrollarlo, y este proyecto más tarde se convirtió en Haja Paciência”.
“Justo al principio, cuando el concepto de este libro era, todavía, solo una idea vaga, estaba pensando en la posibilidad de jugar con un sentimiento que, creo, muchos de nosotros tenemos cuando somos jóvenes, que es el miedo de que seamos extraños (mientras que todos los demás a nuestro alrededor son normales). Cuando somos niños, solo queremos pertenecer, ser parte del grupo y, al no tener aún una comprensión completa del mundo, nos preguntamos si realmente encajamos. Nos sentimos incómodos, extraños. Luego, a medida que envejecemos, descubrimos que, en realidad, todo el mundo es un poco extraño, a su manera, y eso es realmente lo que significa ser normal”.

“Así que pensé en tener un personaje en un libro que está haciendo todo lo posible -continúa Gonçalo Viana-, esforzándose mucho, para parecer completamente normal (que, por supuesto, es lo opuesto a lo que suelen ser los personajes de los libros), simplemente sentado tranquilamente, haciendo sus tareas domésticas, quehaceres, pero luego, viviendo dentro de un libro para niños, no puede evitar que todo a su alrededor siempre resulte caprichoso, surrealista, divertido y, a veces, mágico, mostrando su verdadera naturaleza”.
“Este era el concepto original, entonces, mientras me preguntaba por qué el personaje principal se negaría a comportarse como suelen hacerlo los personajes de los libros (es decir, embarcarse en una gran aventura, por ejemplo), me di cuenta de que estaba jubilado. Solía, en el pasado, trabajar como un personaje de libro, ese era su trabajo, y ya había tenido suficiente. ¿Por qué? Bueno, no es fácil ser un personaje de libro. ¿Alguna vez has notado cómo las aventuras siempre parecen divertidas y sorprendentes, pero solo para las personas que las leen? Para quienes las viven, pueden ser una experiencia bastante angustiosa. ¿Te imaginas luchando contra un dragón gigante de fuego? Eso no sería divertido, ¿verdad? No, y este personaje ya no quería nada de eso. Hoy en día, lo único que deseaba era que lo dejaran en paz y dedicar su tiempo a su pasatiempo favorito: leer cuentos”, afirma Gonçalo Viana.

“Usualmente, el lector, al abrir un libro, quiere que le cuenten una historia, pero, en Haja Paciência, el personaje principal no está dispuesto a hacer eso (lo deja muy claro). De esta manera, a medida que fue evolucionando, se convirtió en un libro sobre pensar en los demás. Cómo no siempre puedes tener lo que quieres. Para un niño, esto no es algo fácil de hacer. En sus años más jóvenes, los niños tienden a ser muy egocéntricos y solo se preocupan por su voluntad. La única vez que parecen ser conscientes de la voluntad de los demás es cuando alguien dice que no a algo que quiere, razón por la cual este libro comienza diciendo que no al lector”.
¿Qué diríais que tienen de características vuestras ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Una de mis principales preocupaciones con respecto a las ilustraciones de este libro era que, debido a que el personaje principal se esfuerza por ser lo más aburrido posible (ya que quiere que el lector se vaya), las ilustraciones tenían que ser exactamente lo contrario, ya que sería lo que mantendría al lector interesado -asegura Gonçalo Viana-. Traté de hacer que cada ilustración de este libro fuera especial de alguna manera, caprichosa, divertida, mágica, todas las características que el personaje principal está tratando de ocultar. Quería que el espacio en el que vive el personaje fuera, más que un escenario, un personaje secundario. En este tipo de libro, las ilustraciones siempre cuentan la mitad de la historia, especialmente en Haja Paciência. Mi estilo de ilustración suele ser bastante colorido, y este libro no fue la excepción, pero me esforcé para que lo fuera el doble. ¡Muchos estampados, texturas, diseño de interiores y humor!”

¿Con qué técnicas trabajaste? “Comienzo dibujando la ilustración con lápiz sobre papel, el contorno principal, algunos de los sombreados y la textura, luego lo escaneo y toda la pintura se realiza digitalmente, con una pantalla de lápiz creativo”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Este libro es un acto de equilibrio entre el personaje principal y el escenario, ambos trabajando en contra de los objetivos del otro. El personaje quiere que el lector se vaya (están entrando sin autorización en su casa, ¿verdad?) mientras que el paisaje y las acciones a su alrededor atraen al lector. En cuanto al personaje, hubo mucho trabajo para determinar qué tan antagónico debería ser. No está realmente enojado, solo muy molesto (y con razón), por lo que fue importante dar el tono correcto. Exponer sus motivaciones y deseos también fue importante (después de todo, el libro habla de empatía)”, nos cuenta Gonçalo Viana.

“Pensar en el paisaje y en las acciones que tenían lugar también fue clave. Quería que las situaciones que rodean al personaje fueran algo extrañas (después de todo, vive en un libro), pero no demasiado, solo lo suficiente para establecer el tema, pero dentro de las limitaciones de la posible realidad de ese lugar. Encuentro que exagerar las cosas a menudo funciona en su detrimento, hay mucho más humor y surrealismo cuando las cosas son sutiles, especialmente si el personaje principal está tratando de hacerlo pasar como «nada que ver aquí, solo sigue adelante».
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Trabajo principalmente en ilustraciones editoriales, por lo que la mayor parte de mi trabajo son, por lo general, ilustraciones para revistas y periódicos. Me llaman para otros proyectos, y actualmente estoy trabajando en dos bastante inusuales, pero no puedo hablar de ellos hasta que salgan 🙂 También estoy en el proceso de pensar una nueva historia para un libro, pero todavía estoy en la fase de «idea vaga».
Arte Urbano
Wedo Goás: «Intento que mis trabajos hagan reflexionar al viandante»
El mural As Mouras, del artista gallego Wedo Goás, creado en el marco del Perla Mural Fest 2025 de Fene, ha recibido el premio a mejor mural del mundo 2025 en la categoría Expert Spotlight por la plataforma internacional Street Art Cities. Hace unos días preparábamos una pequeña entrevista con él sobre su trabajo como muralista, partiendo de uno de sus trabajos. Este es el resultado.

¿Cómo surge la idea de ‘Don’t be afraid of wasting time’? “Esta idea me rondaba desde hace tiempo, casi desde mi llegada a Barcelona ya hace 13 años. Las grandes ciudades tienden a devorar el tiempo de las personas, a hacer que nos centremos en la productividad, el trabajo y el consumo, dejando apenas tiempo para poder tomar conciencia de nosotros mismos, nuestros intereses o nuestros verdaderos deseos”.
¿Qué has querido reflejar en este mural? “En este mural quiero generar un reflexión sobre cómo afrontamos nuestro día a día en esta sociedad de consumo. Creo profundamente en la necesidad de aburrirse, de no tener miedo a dejar que los minutos pasen sin un propósito concreto. Estos momentos son los que de verdad podemos utilizar para poner en marcha nuestra mente y cuestionarnos nuestro entorno, nuestra vida, divagar y dejar volar la imaginación. Una sociedad que termina con esto es una sociedad que ha terminado con la autodeterminación, la creatividad y el amor propio. Pero esta es mi opinión claro”, afirma Wedo Goás.

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Normalmente mi proceso creativo comienza como un bombardeo de ideas, los conceptos y las imágenes van tomando forma en mi mente a medida que me acerco al tema que me gustaría tratar y dónde lo voy a tratar. Una vez tengo la idea que quiero trabajar compongo la imagen mediante fotografías. Cada mural requiere de un proceso distinto para llevar la idea de la mente al muro”.
¿Con que técnicas trabajas habitualmente? Y ¿materiales? “Mis murales los trabajo completamente con pintura plástica, la clásica pintura de fachadas, y con brochas y rodillos -continúa Wedo Goás-. Me gusta afrontar el mural de la misma forma que se afronta un lienzo, con mi paleta de colores y mis pinceles. Solo cambia el tamaño del soporte y las brochas”.

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Don’t be afraid of wasting time’ respecto a otros trabajos? “Creo que en todos los trabajos siempre se añade algo nuevo ya sea de forma consciente o no. En este caso opté por mucha luz, una imagen a cielo abierto en un día soleado y despejado, a la mujer le da el viento en la cara y está en una azotea, sobre el bullicio de la ciudad. Son las sensaciones que yo evoco a ese momento de reflexión y de no hacer nada. Como curiosidad te diré que en un primer momento la mujer estaba sentada encima de una cámara de vigilancia, que quedaba situada entre sus piernas en la parte baja de la composición. Pero el ayuntamiento me invitó a quitar ese elemento. Elemento que en mi opinión reforzaba la narrativa del mural y ponía énfasis en una sociedad en continua exposición”.

¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “En mi caso lo más difícil siempre es el momento de dar color a la imagen, cambiamos constantemente de marca de pintura dependiendo de donde pintes y siempre se comportan de formas distintas -asegura Wedo Goás-. La pintura plástica al secar tiene la característica de que el tono varía mucho de húmedo a seco, por lo que controlar este cambio y hacerte con el control del color suele ser una batalla compleja cuando la pintura no está de tu parte”.
¿Y lo más satisfactorio? “Lo más satisfactorio es cuando hay pocos contratiempos y puedes invertir ese tiempo que has ganado en dar más detalle y más calidad a la obra. También, claramente, el momento final cuando el mural ya está terminado y todo ha ido bien, la gente está contenta con el trabajo y te sientes orgulloso de la obra”.

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Creo que la colaboración siempre es enriquecedora, se aprende mucho de otros artistas, su forma de afrontar el trabajo, su técnica y su visión. En este trabajo en concreto no tiene una envergadura muy compleja, pero en trabajos de edificios de 14 plantas o similares, creo que la colaboración es esencial, ya que este es un trabajo que desgasta mucho tanto física como mentalmente, y siempre es más fácil remar cuando no estás solo”, nos cuenta Wedo Goás.
¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Es complicada esta pregunta, me cuesta ver mucho qué es lo que me caracteriza. Intento que mis trabajos tengan un mensaje que hagan reflexionar al viandante, o que devuelvan trozos de la cultura que quizás se están perdiendo. Me gustan mucho la pintura clásica, el barroco y creo que eso también se hace notar en mi obra”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy en un proyecto que estoy disfrutando muchísimo. Se trata de una nueva línea de cuadros, en los que realizo maquetas de edificios representativos, con un alto realismo y detalle para luego intervenirlos con pinturas al oleo que simulan murales. Así pretendo unir mis pasiones, escapando del formato clásico de cuadro y generando estos objetos tridimensionales llenos de materiales y detalles que capturan la calle para llevarla a los interiores”.


Álbum Ilustrado
Raquel Catalina ilustra las múltiples lecturas de ‘Grande y pequeña’
‘Grande y pequeña’ es una historia conmovedora de múltiples lecturas que aborda el paso del tiempo, la memoria, la naturaleza, el arte y la inspiración. Nos acerca a la vida, desde la infancia a la vejez, de una mujer curiosa y creadora, libre y empoderada, sensible y auténtica; un apasionante recorrido desde su casa natal en el bosque hasta la ciudad, y de vuelta a sus orígenes. El arte -siempre inspirado en la naturaleza- ha marcado su trayectoria y también da aliento a un hombre desamparado que se instala en su casa cuando la protagonista ha menguado tanto que hasta el vecindario se ha olvidado de su existencia.
La obra distinguida con el XVIII Premio Internacional Compostela para Álbumes Ilustrados destaca por su calado poético y emotivo, su poder evocador y su carácter poliédrico: la vida, la memoria como sanación, el paso del tiempo, la soledad elegida, la naturaleza, el hogar, la resiliencia… Siguiendo un hilo cronológico y con un tono descriptivo, el texto de Arianna Squilloni aborda también el día a día de las personas mayores; una propuesta literaria que, de forma audaz, introduce silencios narrativos donde -en ausencia de palabras- se potencia el relato visual. Las ilustraciones de Raquel Catalina nos envuelven en una atmósfera cambiante que va desde la calidez de los escenarios domésticos a la frescura de los espacios abiertos. Con ésta última hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro que edita Kalandraka.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Arianna Squilloni y yo ya habíamos trabajado juntas en ‘Diario desayuno’, para su editorial A buen paso. Me ofreció ilustrar un cuento suyo. Podría haberle dicho que sí sin siquiera leerlo, porque me encanta su trabajo, su manera de contar y su mirada sobre las cosas. Me encontré con una historia llena de significados profundos y que me tocaba en lo personal. Recuerdo de forma muy nítida pensar que tenía un tesoro entre las manos, pensar “¡qué suerte!”. La idea en principio era presentarlo al Premio Internacional Compostela y luego ya veríamos”, nos cuenta Raquel Catalina.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Un relato sobre el paso del tiempo, sobre plenitudes, renuncias, sobre búsquedas y encuentros fortuitos…”.
¿Qué te pareció la historia de Arianna la primera vez que la leíste? “Como ya te decía, me enamoró. Las historias como ésta, que recurren a imágenes más simbólicas, tienen el poder de hablarnos de cosas profundas y muy universales”.

¿Cómo fue el trabajo con ella? “Yo con Arianna me siento muy a gusto trabajando, con mucha libertad para proponer ideas que a veces cuajan y otras no -confiesa Raquel Catalina-. Pero es muy delicada con el trabajo del otro. Fuimos poco a poco ajustando dibujo y texto y ese proceso siempre es bonito”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Mi búsqueda inicial fue en torno al personaje y cómo construirlo. Su físico, su ropa, los objetos que la iban a rodear, la casita del bosque… Siempre me hago un archivo lleno de fotos muy variadas y que selecciono de manera bastante intuitiva, poco racional. Son muy útiles para el proceso. Empiezo a dibujar sobre esa base, pero luego los dibujos siempre van creciendo solos”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? La última vez que hablamos fue sobre tu trabajo en ‘Ingrávida’, ¿qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Ha habido una especie de coyuntura feliz para mí con esta historia. Me parecía que lo que más me apetecía hacer en ese momento en cuanto a técnicas, colores, le quedaba bien a la historia. Así que ha sido un proceso que he disfrutado mucho a pesar de que hubo que hacerlo en un plazo bastante ajustado de tiempo”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Usé gouache, lápiz y lápices de color”.

Si hablamos del color, al pasar las páginas el amarillo se nos hace muy presente… “En general no me gusta trabajar sobre papel blanco y, si es posible, lo suelo llevar hacia tonos cálidos. Pero en este caso el color del fondo tiene una función que es resaltar el pelo blanco del personaje de Natalia y ayudar a encontrarla cuando va encogiendo”, afirma Raquel Catalina.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La parte que me llevó más tiempo fue encontrar el personaje de Natalia. Empieza siendo adolescente hasta cumplir los noventa años. Es difícil conectar todas estas etapas, necesitaba crear algún tipo de hilo conductor y acabé construyéndolo en gran parte a través de su pelo. Si te fijas hay toda una historia en torno a él que conecta con la narración. También quería que fuese un personaje con personalidad y encanto y creo que lo he conseguido porque ahora la gente ve “Natalias” por la calle y me lo cuenta. ¡Eso me encanta!”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, voy justo a comenzar otro libro para Kalandraka que tiene como protagonistas a una niña y sus dos abuelas. Y otro con A fin de cuentos que me apetece muchísimo y será mi primer libro de no ficción”.
Álbum Ilustrado
Mercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
¿Qué es un artista? ¿Qué inspira su creatividad? Quizá no haya una sola respuesta, pero lo cierto es que todos y todas compartimos la capacidad de imaginar, de emocionarnos y ¡de crear cosas extraordinarias! ‘Un artista es…’ es un pequeño manifiesto que pretende desmitificar las ideas preconcebidas sobre el arte, y nos hace sentir más cercanos a la figura del artista y a su manera de ver el mundo mediante la imaginación y la libertad creativa… Un álbum de Marta Ardite y Mercè Galí que edita Juventud. Con Mercè charlamos un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? «El proyecto nace a partir de la propuesta de Elodie, de la editorial Juventud. Ella y Marta pensaron que podía encajar conmigo y me enviaron el texto. Desde el inicio me dieron libertad para desarrollar el proyecto y darle una vuelta personal, tanto a nivel visual como narrativo».
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Encontrarán un álbum que invita a lecturas abiertas y a generar debate entre lectores de distintas edades. El libro aborda un tema que ha sido tratado muchas veces, pero desde una mirada muy vinculada al mundo del arte y a las personas que trabajamos en disciplinas creativas. Comparto muchas de las características que Marta describe en el texto y quise expresarlas desde el juego, la experimentación y una mirada muy personal», nos cuenta Mercè Galí.

«La relación entre texto e imagen es fundamental: uno no funciona sin el otro. En cada doble página el lector conecta lo que lee con lo que ve. El libro comienza con un diálogo entre Pau y su hermana Greta, a partir de la pregunta ¿qué es un artista?, y Pau va enumerando distintas características que siente que definen a un artista. Cada definición se traduce visualmente de una forma distinta. En algunas páginas se habla de inventar mundos, con guiños a artistas como Joan Miró; en otras, el collage, la fotografía o la poesía visual ayudan a ampliar el significado del texto. La idea es que cada lector complete la lectura desde su propia experiencia».

«En una de las dobles páginas aparece una fotografía integrada en la ilustración de mi hermano y mía cuando éramos pequeños, con las rodillas bien sucias. Me vino esta foto a la cabeza cuando leí este enunciado. En este caso encajaba perfectamente con el texto que habla de experimentar, ensuciarse y explorar nuevos caminos… Joan es escenógrafo y ambos hemos seguido caminos relacionados con el arte. Me gusta hacer este tipo de guiños cuando tienen sentido dentro del libro», afirma Mercè Galí.

¿Qué dirías que caracteriza las ilustraciones de este libro? «Cada doble página es como una pequeña sorpresa. Cuando empiezas el libro ya sabes que no se repiten las técnicas y esperas algo nuevo en la siguiente. Las imágenes se inspiran directamente en las definiciones del texto. He trabajado mezclando collage, fotografía, tinta china, acuarela, frottage, lápiz de color, estarcido, técnicas digitales y gyotaku, buscando siempre coherencia con lo que se está contando».
¿Con qué técnicas te sientes más cómoda? «Me gusta experimentar y mezclar materiales, pero siempre intento mantener un equilibrio entre trazo, mancha y color -continúa Mercè Galí-. Me interesa especialmente el trazo manual y dejar espacio al azar y a lo imperfecto, aunque después sea yo quien decide qué permanece en la imagen».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Este verano terminé el álbum “Niño Tejuela” (Pehuén) y después trabajé en dos libritos de canciones tradicionales para Combel: Si fa sol de cantarelles y Mi sol si de cantinelas. Por último ilustré “Rondas para susurrar” para Muñeca de Trapo (Chile), un proyecto muy lindo escrito por Eugenia Roman. Ahora estoy con “Crecer” para Amanuta. un libro informativo que sigue la línea de “Nacer” con texto de Eugenia Perrella».


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