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Álbum Ilustrado

Giulia Landonio y ‘El hombre que perdió la cabeza’

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Giulia Landonio

La mañana en que el señor F. se da cuenta de que ha perdido la cabeza, todo su mundo comienza a desintegrarse. Un escenario onírico irrumpe en la vida de un hombre atrapado en la rutina. Lo absurdo ofrece la única vía para encontrar sentido. Una historia que desconcierta y deja paso a profundas reflexiones. Así nos presenta Diego Pun Ediciones este álbum ilustrado. ‘El hombre que perdió la cabeza’ es un trabajo de Fanuel Hanán Díaz y Giulia Landonio. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este libro.

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “Muy sencillo: la primavera pasada, Cayetano, editor de la editorial DiegoPun, con quien colaboré dos años antes en el álbum ilustrado «El Otro», escrito por Toño Malpica, me contactó para ilustrar un nuevo libro, y tras leer el texto de Fanuel, acepté”.

Giulia Landonio

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán atmósferas surrealistas, paisajes oníricos, colores vibrantes y muchos animales, todo ello aderezado con un toque de sarcasmo que, lo admito, a veces roza la tragedia. Me refiero en particular a la serie de ilustraciones en las que vemos, primero, al protagonista trabajando arduamente, empeñado en hacer aviones de papel; luego, huyendo del patio donde sus compañeros «paseaban», perseguido por las sombras de los aviones, y finalmente, engullido por una multitud que camina indiferente bajo un cielo barrido por aviones militares”, nos cuenta Giulia Landonio.

Giulia Landonio

¿Qué te pareció la historia de Fanuel la primera vez que la leíste? “Me impactó el contenido escueto, seco y casi silencioso del texto, del que inmediatamente vislumbré las numerosas interpretaciones gráficas”.

¿Cuál fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esta fase de investigación, documentación y experimentación, o dedibujar en un cuaderno… “Al principio, dibujé al personaje principal (que inicialmente era grande) en diversas situaciones en un cuaderno. Mientras tanto, vi algunas películas cuyo hilo conductor era la lucha entre el afán interno del individuo por la libertad y la presión social para ajustarse a ciertas normas de comportamiento -continúa Giulia Landonio-. Entre los títulos de las películas se incluyen: «Bartleby» (1970) de Anthony Friedman, «Bartleby» (1976) de Maurice Ronet, «El hombre elefante» (1980) de David Lynch, «La vida agra» (1964) de Carlo Lizzani, basada en la novela homónima de Luciano Bianciardi, «El desierto de los tártaros» (1976) de Valerio Zurlini, basada en la novela homónima de Dino Buzzati, y «Una giornata particolare» (1977) de Ettore Scola”.

Giulia Landonio

Giulia Landonio

Giulia Landonio

¿Qué dirías que caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otras obras? “El mayor reto que me planteé al crear este libro, en comparación con trabajos anteriores, fue sin duda el uso de una paleta de colores más amplia y vibrante (normalmente suelo usar menos) (anteriormente, había trabajado con tonos pastel). También intenté, basándome mucho en las películas que había visto, crear ilustraciones con tomas más cinematográficas para transmitir una mayor sensación de desorientación y alienación. La técnica (acuarela) también era nueva, ya que hasta entonces siempre había usado acrílicos, óleos muy líquidos o lápices”.

Giulia Landonio

¿Entonces qué técnicas usaste? “Como mencioné antes, usé acuarela. Como fanática del trazo, no pude resistirme a añadir marcas gráficas con grafito y lápices de colores. Finalmente, para corregir cualquier imprecisión, usé pasteles secos”, afirma Giulia Landonio.

Giulia Landonio

Giulia Landonio

Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “Como mencioné antes, la primera fase se centró en crear dibujos del personaje principal en diversas situaciones. Después de ver las películas mencionadas, procedí a crear unos tres o cuatro storyboards. Una vez que el autor y la editorial aprobaron el storyboard final, pasé a crear las ilustraciones. Primero, dibujé la imagen a lápiz en una hoja de papel fina, que luego calqué sobre papel de acuarela con una mesa de luz. Todas las láminas de acuarela se remojaron en un recipiente durante unos 30 minutos, luego se fijaron a tablas de madera con cinta adhesiva especial y se dejaron secar durante unas 12 horas. El primer paso para colorear las láminas consistió en humedecer el papel y aplicar un color muy acuoso (la técnica «húmedo sobre húmedo»). Para crear algunos fondos (aquellos que representan el elemento agua o el cielo estrellado), apliqué granos de sal al papel húmedo. Luego pasé a aplicar otras tres o cuatro capas de acuarela, a las que añadí algo de color a lápiz y/o pastel seco”, asegura Giulia Landonio.

Giulia Landonio

Giulia Landonio

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Desde mayo hasta mediados de octubre, trabajé como pastoraen una granja cerca del pueblo donde vivo. Hasta principios de septiembre, las largas jornadas de pastoreo se veían interrumpidas (además de mi trabajo como pastora) por la lectura, el dibujo del natural y las siestas. Durante el último mes y medio, debido al nacimiento de los corderos en la dehesa, tuve que dejar de lado estas actividades que tanto disfruto (¡incluidas las siestas en la naturaleza!), pero ahora me siento con energía para retomar nuevos proyectos. Entre mis ambiciones está crear una serie de grabados que combinen varias técnicas de grabado (aguafuerte, aguatinta, mezzotinta, fondo blando, colografía) en torno al tema de los “paisajes paradójicos”, es decir, paisajes en los que coexisten elementos de naturaleza opuesta”.

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Canizales invita a no fiarse de las apariencias en ‘Malo’

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Canizales

Esta historia comienza como una alegre melodía, pero sus notas se van apagando al adentrarse en la oscuridad del bosque. Aun así, entre las sombras, quizás podamos ver al Malo del Cuento. ¿O tal vez no nos hemos fijado bien? ‘Malo’ es un nuevo álbum de la exitosa colección “Guapa”. El ogro Prutt se convierte esta vez en el protagonista. Una historia que invita a no fiarse de las apariencias. Pero también a apartar nuestros prejuicios y a no juzgar a los demás a partir de las primeras impresiones. Una llamada al respeto a la naturaleza, al cuidado de los bosques y de nuestro entorno como fuente de vida para los animales y para nosotros. Un libro, editado por Apila Ediciones, que acompañará a los peques en muchas lecturas descubriendo cada vez nuevos matices en el texto y nuevos detalles en las imágenes. La sonrisa y la sorpresa están aseguradas de la mano de este trabajo de Canizales, con el que hemos charlado sobre este proyecto.

Canizales

¿Cómo nace este proyecto? “Nace de una mezcla entre mis búsquedas creativas y lo profundamente personal. Por un lado, quería explorar las múltiples relaciones que pueden darse entre el texto y la imagen en un álbum: el contraste, acompañamiento, complementariedad, divergencia… Por otro lado, mi identidad como colombiano atraviesa esta historia”.

“Tengo la tez “café con leche” y una barba oscura, rasgos que a menudo disparan prejuicios automáticos en los demás -nos cuenta Canizales-. Según el contexto, hay quien piensa que soy árabe y quien piensa que soy latinoamericano, pero en ambos casos parezco ser alguien de quien ‘se debe sospechar’. Recuerdo que, poco después del desastre de las Torres Gemelas, caminaba por un parque al atardecer; una madre y su hijo venían hacia mí, y el niño me señaló y mirándome a los ojos dijo: «Mira, mamá, un malo». Esa vivencia, sumada a cómo la gente aprieta sus bolsos cuando paso rápido por la calle o cómo me vigilan en las tiendas, me llevó a querer explorar ese fenómeno. He convertido esa «paranoia» ajena en un recurso creativo”.

Canizales

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? “Lo que más disfruté fue el reto de trasladar una cuestión tan compleja al lenguaje infantil. La literatura tradicional suele usar arquetipos muy rígidos: el bueno es bello, el malo es feo. Al romper esa norma, valoro la inteligencia de los pequeños lectores. También me gocé la oportunidad de confrontar al lector. Me interesa alejarme de esos libros «ñoños» que abundan hoy en las estanterías: historias planas, directas y excesivamente lineales que parecen tener como único objetivo cumplir una función didáctica predeterminada”.

“En ‘Malo’ presento una historia con capas. No soy condescendiente con los niños ni con los adultos. Busco que el lector se sienta un poco «incómodo» al darse cuenta de que su juicio falló. Es una alusión a cómo, en la vida real, la corrupción y la impunidad permiten que los personajes más viles sean vistos como «gente de bien» solo por su apariencia o estatus, mientras que quienes intentan revelar la verdad terminan siendo los villanos de la función. Véanse los archivos Epstein”, asegura Canizales.

Canizales

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Se van a encontrar con un juego de espejos. Quiero dejar algo claro: en ‘Malo’ la narración es absolutamente honesta. Al terminar el libro, si el lector siente que le he engañado, le invito a volver atrás. Al releer y observar detenidamente las imágenes, descubrirá que la información precisa siempre estuvo ahí. No fui yo quien lo engañó; verá reflejado que fueron sus propios prejuicios los que le llevaron a una conclusión equivocada.

Quiero demostrar que la literatura infantil tiene tantas posibilidades y profundidad como la «literatura para adultos». ¿Por qué las historias para niños deben ser lineales y planas? Aquí, el texto y la imagen narran divergentemente; el texto te sugiere que, aunque estés prestando atención, podrías estar equivocándote. Es esa sensación de confrontación y de preguntarse «¿qué está pasando aquí realmente?» lo que hace que la experiencia sea gratificante”.

Cuando hiciste Guapa, ¿intuías la dimensión que podría llegar a tener lo que hoy es toda una colección? “Para nada, cuando estoy sumergido en un proyecto, me concentro exclusivamente en potenciar esa historia. No imaginaba que el ogro terminaría protagonizando su propio libro, ni que llegaríamos a los cinco títulos, pero es fascinante ver cómo los temas se conectan. Guapa nació de una preocupación por los estándares estéticos en un paraíso de cirugía plástica como Colombia y cómo la presión por cambiar nuestro físico afecta cada vez más a edades más tempranas. Es curioso que en Malo retomemos el tema del aspecto desde una perspectiva diferente: cómo ciertos rasgos favorecen la inclusión y otros la exclusión. Seguimos dándole un peso desmedido a la estética para juzgar el valor de las personas”, nos cuenta Canizales.

Canizales

“En Guapa, el uso del dibujo de perfil en los personajes era vital porque la bruja cambia de forma constantemente; esa iconicidad facilitaba que el lector la reconociera a pesar de sus transformaciones. En ‘Malo’, he mantenido ese código visual para jugar con los estereotipos: el «bueno» de rasgos finos y europeos frente al «malo» de rasgos desproporcionados. Además, hay varios guiños para los seguidores de la serie. Por ejemplo, el libro concluye con una doble página de un libro abierto, un eco de la estructura de Guapa. Si en aquel libro veíamos el menú de la cena de la bruja, en Malo nos asomamos a la libreta donde el verdadero villano ha ido anotando sus malignos planes. Es una forma de premiar al lector fiel”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Parto siempre del dibujo a lápiz y de un proceso de síntesis muy riguroso. Hago muchos bocetos para eliminar lo decorativo; en mis páginas, si algo no está narrando, no tiene por qué estar -afirma Canizales-. Para ‘Malo’, escaneé esos dibujos y los trabajé digitalmente, pero manteniendo una estética orgánica y texturas que recordaran lo tradicional. Uso una paleta de colores contenida para que, cuando el rojo estalle en el clímax del libro, el impacto visual refuerce la revelación de la trama”.

Canizales

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Darle voz a Prutt, el ogro, era una deuda pendiente. Es un personaje que nos ha acompañado en muchos libros y es el coprotagonista de Guapa (que ya es un fenómeno con 11 ediciones, musical y 15 idiomas). El reto era monumental: crear una historia que estuviera a la altura de la bruja Verna. Quería que la historia fuera un campo de pruebas para el lector. Le di muchas vueltas a cómo equilibrar el texto para que fuera neutro. Mi intención era que el lector, de manera casi automática, asignara la maldad al personaje «feo» y la bondad al «guapo». Ver ese proceso de «caída de la venda» en los lectores ha sido lo más gratificante de todo el proceso”.

Canizales

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “¡Los personajes no me dejan descansar! Siempre me están pidiendo voz. Actualmente salto entre varios formatos: libros para bebés, álbumes ilustrados y cómic infantil. Estoy trabajando en la segunda parte de mi cómic Preanimales, donde exploramos la idea de que todos los animales, antes de serlo, van a una escuela para descubrir para qué especie tienen más talento. Además estoy trabajando en una nueva serie de álbumes titulada «Selváticos». En ella exploro la fauna de la selva amazónica y cómo las personalidades de animales como el chigüiro (o capibara), el colibrí o el jaguar se reflejan en nuestros propios «instintos selváticos». Es un proyecto muy divertido que me permite conectar con mis raíces”, confiesa Canizales.

“También me he propuesto un nuevo reto técnico: una colección que incluye ingeniería de papel y pop-ups. Me encanta saltar de un proyecto a otro porque se retroalimentan entre sí. Pero hay un proyecto que me tiene especialmente entusiasmado: he estado realizando una investigación exhaustiva sobre la representación de Caperucita Roja y su permanencia en el imaginario colectivo por más de 200 años. Es un análisis profundo sobre cómo ha evolucionado este icono y pronto veremos un título muy emocionante sobre este tema que dará mucho de qué hablar”.

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Tomás Olivos y las columnas del mundo en ‘Un árbol’

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Tomás Olivos

Un árbol’ es una invitación a escuchar la sabiduría de los árboles que día a día nos regalan silenciosamente la vida. Desde la altura de sus copas hasta los misterios escondidos en sus raíces, nos invita a escuchar su voz, maravillarnos con sus tesoros y comprender que cuidarlos es, en última instancia, cuidarnos a nosotros mismos. Nos explica conceptos científicos, culturales y artísticos de forma accesible: desde la fotosíntesis, las micorrizas o la “Wood Wide Web”, hasta la tradición japonesa del Hanami, la mitología o el uso de la madera en instrumentos musicales. Además es una potente herramienta para la educación emocional: a través de la metáfora del árbol, se exploran valores como la resiliencia, la generosidad y la interconexión. Con estas palabras la editorial Zahorí Books nos presenta este álbum ilustrado, un trabajo de Ángeles Quinteros y Tomás Olivos. Con ésta último hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.

Tomás Olivos

¿Cómo nace este proyecto? “El proyecto lo comenzó a escribir Ángeles junto con la editorial chilena ‘Escrito con tiza’, pensando en un libro que fuera de divulgación científica, pero con una bajada poética que permitiera a la persona que recorre cada página imaginar, soñar y hasta cantar con los árboles. Una vez que terminaron el texto, me invitaron a participar dando una segunda lectura con las ilustraciones para que el libro pudiera seguir creciendo”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Tal como lo describe la autora: Este libro es un homenaje a la generosidad de los árboles, una celebración de su conexión con los seres humanos y un recordatorio de que mientras existan, el cielo se mantendrá en su lugar. Porque los árboles son las columnas del mundo, maestros silenciosos que nos enseñan sobre resiliencia y renovación”, nos cuenta Tomás Olivos.

Tomás Olivos

“La poética que construyó Ángeles alrededor de los árboles me permitió crear ilustraciones muy libres dentro del libro, algunas veces se despliegan hacia arriba invocando a la verticalidad de los árboles y otras, abriéndose de forma horizontal para ampliar la visión e insertarse más profundamente en el imaginario de estas columnas del mundo”. 

¿Qué te pareció la historia de Ángeles la primera vez que la leíste? “Me encantó y a la vez me causó mucha curiosidad cómo podríamos ilustrar un árbol de tantas formas distintas para que no sea algo monótono. Para eso el texto de Ángeles facilitó mucho el trabajo, porque en cada doble página abre una puerta diferente de cómo nos podemos aproximar a los árboles y recordar que ellos están mucho antes que nosotros”, asegura Tomás Olivos.

Tomás Olivos

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Siento que crecí mucho con este libro, me permitió trabajar los trazos de manera más libre y aproveché con gusto el tiempo y la lentitud que significa dibujar y pintar sobre el papel antes de entrar a la edición digital. También fue interesante trabajar al protagonista de este libro, el árbol, de una manera que fuera mutando y apareciendo de diferentes formas junto con una serie de insectos y una niña que pareciera van viajando con él”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Es una mezcla entre analógico y digital. Voy trabajando todos los elementos separadamente utilizando tintas, acuarelas, grafitos y tiralíneas siempre en negro, los paso por el escáner y como si fuera un collage los voy uniendo en el ordenador asignando la paleta de color a cada pieza que voy construyendo. Por ejemplo, para ilustrar un ciempiés primero dibujo sus patas, pliegues, antenas y rostro con grafito y luego por separado su cuerpo con tinta negra más aguada”, confiesa Tomás Olivos.

Tomás Olivos

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Los múltiples regalos que nos entregan los árboles cada día, aprender a verlos en sus diferentes formas y, lo más importante, qué le podemos regalar nosotros a ellos para que sigan existiendo”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Nos juntamos muchas veces a pensar cómo construir el libro en reuniones virtuales entre Chile y España. Queríamos que fuera novedoso, curioso y que pudiera crecer tal como lo hacen los árboles. Fijamos dos tipos de desplegables, uno vertical para Un árbol nos obsequia papel y Un árbol nos narra una historia y otro horizontal en ambos lados para Un árbol nos recita una poesía. El diseñador Loren Avalloni junto con Carla Morales de Escrito con tiza pusieron especial cuidado a cada detalle del libro, desde las reservas UV en las tapas, la diagramación y finalmente la maquetación. Es muy lindo que este proyecto se haya gestado en Chile y ahora también es parte de la familia de Zahorí books”.

Tomás Olivos

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un libro con la editorial Amanuta y empezando otro con Hexagramm books. En mi cabeza hay un montón de ideas y proyectos nuevos, pero como siempre, se necesita tiempo. Así que a seguir trabajando con la calma”.

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Linda Bondestam nos presenta al robot ‘Vengavá’

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Linda Bondestam


Vengavá’ es un robot alegre, incansable y siempre dispuesto a echar una mano. Trabaja sin parar y con entusiasmo en todo lo que le encargan, pero el mundo que lo rodea cambia constantemente: nuevas máquinas, nuevos trabajos, nuevas exigencias. Programado para responder a cualquier demanda, Vengavá avanza al mismo ritmo que el mundo que lo rodea, dando siempre lo máximo de sí, aunque nunca parezca suficiente. Hasta que, casi sin darse cuenta, se ve arrastrado a un escenario que no encaja en absoluto con aquello para lo que fue creado. Con estas palabras, la editorial Takatuka, que edita el libro en España, nos presenta esta trepidante historia futurista con un final inesperado, impactante y también esperanzador. Un trabajo de Linda Bondestam, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

Linda Bondestam

¿Cómo nació este proyecto? ”Tuve la idea de usar un robot como protagonista en una noche oscura y nevada en Helsinki. En Finlandia, tenemos robots de reparto que llevan comida a domicilio. Vi uno atascado en la nieve, pidiendo ayuda a gritos. Logré liberarlo y continuó su camino como si nada hubiera pasado, sin siquiera dar las gracias. De alguna manera me sentí un poco ofendida, pero aun así me quedé fascinada. Empecé a observar cómo la gente interactuaba con los robots y me pareció entrañable cómo los trataban como si fueran niños pequeños o mascotas, hablándoles siempre con voz suave”.

Linda Bondestam

¿Qué encontramos en este libro? ”Nos encontramos con un pequeño robot, muy simpático y creado por el hombre, cuya principal tarea es ayudar a los humanos. Siempre quiere complacernos, sea cual sea el trabajo, pero a menudo falla y lo despiden, obligándolo a buscar otro empleo. A través de las numerosas tareas que realiza, llega a conocer mejor a los seres humanos. El libro trata en gran medida sobre la sensación de insuficiencia en el mundo actual. Hemos optimizado la sociedad y, al hacerlo, nos resulta cada vez más difícil seguir el ritmo vertiginoso”, nos cuenta Linda Bondestam.

”Al final, estalla la guerra y Vengavá debe unirse al esfuerzo bélico. A pesar de la oscuridad, el libro termina de forma esperanzadora: Vengavá logra crear una nueva vida y por todas partes brotan nuevas plantas”.

Linda Bondestam

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, quizás incluso los dibujos en un cuaderno… ”Me llevó mucho tiempo crear el personaje de Vengavá; quería que fuera perfecto. Inocente y extremadamente adorable, un poco infantil. Cuando escribo, no tengo un plan preestablecido al empezar a dibujar; todo el proceso es un poco como el de un detective: busco, fallo, busco de nuevo y, finalmente, encuentro una pista que me impulsa -continúa Linda Bondestam-. El elemento sorpresa es algo que me encanta, es lo que me llena de alegría. Tengo la gran suerte de contar con una editorial que me apoya y cree en mis ideas, incluso cuando no están del todo claras, y abordo temas que algunos considerarían inapropiados para niños, como la guerra, el cambio climático y el consumismo. Creo que no existen buenos libros infantiles exclusivos para niños; son para todos, y personas de diferentes edades los interpretarán de manera distinta, según sus experiencias vitales, pero todos pueden disfrutarlos. Creo que muchos ilustradores de libros simplemente no tendrían la oportunidad de trabajar de una manera tan creativa”.

Linda Bondestam

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. ”En este libro era importante que las imágenes tuvieran un toque espontáneo. Quiero que la gente vea que están dibujadas por un ser humano real. Dibujé todo a mano con acuarelas, gouache, lápices y tinta. Luego escaneo mis dibujos y sigo trabajando en ellos con Photoshop. Cada imagen es como un rompecabezas, compuesto por muchos dibujos pequeños que se pueden mover hasta encontrar su lugar perfecto. Me gusta Photoshop porque me permite mantener la creatividad hasta el final. Si una parte de la imagen no me convence, puedo redibujar solo esa parte sin tener que cambiarlo todo. Para mí, sigue siendo muy importante dibujar a mano sobre papel. En mi libro hago un comentario sobre la IA: Vengavá empieza a trabajar como ilustrador y los artistas se enfadan. Me parece triste que queramos ceder la creatividad a las máquinas; al fin y al cabo, es una de las cosas más bellas que hacemos los humanos. Quiero que la gente vea que mis dibujos son obra de un ser humano, y no algo frío y limpio producido por la IA”, afirma Linda Bondestam.

Linda Bondestam
Linda Bondestam

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? ”El proceso fue un poco como una montaña rusa. El libro se alargó mucho para ser un libro ilustrado; al principio, la editorial quería que lo acortara, pero a medida que avanzaba el trabajo, todos coincidimos en que debía ser largo. Hablé mucho de la historia con mis hijos; suelen ser mis críticos más duros. A veces, el proceso fue muy lúdico y creativo. Estuve varios meses en una pequeña isla de Finlandia y tuve tiempo de concentrarme en mi trabajo. Aun así, debo admitir que tengo una personalidad incurable con los plazos de entrega. Muchas de mis mejores ideas surgen cuando solo me quedan unos pocos días para terminar. Normalmente no tengo tiempo para dormir; trabajo como una máquina. En Vengavá, no se me ocurrió el final hasta unos días antes de la fecha límite, lo cual, por supuesto, fue muy estresante. Al mismo tiempo, creo que es la mejor parte del proceso: es extremadamente creativo y gratificante ver cómo cada pieza del rompecabezas encuentra su lugar”.

Linda Bondestam

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? ”Estoy a punto de empezar un libro sobre un extraterrestre nacido en una familia de humanos en la Tierra y otra familia de extraterrestres que tiene un bebé humano”.

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