Entrevistas
La ‘Magia’ surge cuando creemos en nosotros mismos
Hola, soy Coralina, la chica guay. Estoy triste porque nada me sale bien. El retrato de plastilina que hice para el ogro me quedó horrible. Los animalitos del bosque me dicen que lo arregle con magia. Pero yo no sé hacer magia. ¿Qué harías tú en mi lugar? Así nos presenta Apila Ediciones este álbum ilustrado, ‘Magia’, un trabajo de Canizales, con el que charlamos un poco más sobre este título, y algunos que le precedieron.

¿Cómo nace este proyecto? Canizales: “Pues es curioso porque es como si los personajes mismos me hubiesen pedido que lo hiciera. Son personajes que aparecen en otros libros de esta colección, y cada uno tiene unas características, perfiles y visión del mundo que propician que se generen situaciones muy divertidas. Coralina es una niña muy traviesa, era de esperar que con un poco de presión por parte de los animalitos del bosque, no dudará en intentar tomar prestada-sin permiso-la varita mágica de la bruja Verna. La diversión es un ingrediente muy importante, pero para mí también es importante que haya un mensaje. En este caso relacionado con el hecho de que cuando creemos en nosotros mismos y luchamos por conseguir aquello en lo que creemos parece que ponemos en marcha unos mecanismos mágicos que nos permiten avanzar”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “La historia comienza con el ogro Prutt invitando a su fiesta de cumpleaños a sus amigos del bosque. Entonces Coralina decide que quiere hacerle un presente que sería un retrato de plastilina, pero cuando pide opinión a los animalitos del bosque, éstos la desaniman completamente diciéndole que lo que ha hecho es horroroso. No sólo eso, sino que la instan a utilizar magia para recomponer aquello que parece que su propio talento no consigue. Y para Coralina una travesura es una tentación difícil de evitar. Así que cuando la bruja sale de su casa y decide tomar una siesta en el bosque sosteniendo la varita en sus manos, el conejo, la ardilla, el ratón y Coralina se suben a una rama para desde allí intentar quitársela sin despertarla. Aunque ¿cómo se usa una varita mágica? ¿No hay que ir a Hogwarts?… Parece que a Coralina no le funciona. Al parecer es el conejo quien sabe utilizarla… Coralina siente entonces cómo la magia entra en sus manos y le ayuda a realizar un retrato fidedigno del ogro. Pero de repente la bruja despierta… Y ya no os cuento más que si no voy a arruinaros la lectura”.

Háblanos un poco de la colección ‘Guapa’. “Pues de momento encontramos cuatro libros: Guapa, Guay, Grande y Magia. Guapa es un libro que ha tenido muchísimo éxito, creo que ya va por la sexta edición, nos habla de la presión a la que nos vemos sometidos para transformar nuestra apariencia y ajustarnos a los cánones estéticos de la sociedad -nos cuenta Canizales-. Guay es la introducción de Coralina, en este libro ella hace una fiesta pero es sólo para la gente “guay”. Y cuando los invitados van llegando a su casa parece que ninguno es tan guay como ella quisiera. Aunque al final aprende que solamente eres guay cuando consigues ver qué hay de guay en los demás. Grande es un libro que ha calado muchísimo en el corazón de niños y niñas, ya que nos habla de Petra, una piedrecita muy pequeña, que sueña con que es muy grande, pero no sabe cómo hacer realidad sus sueños y busca amistad con animales grandes, pero estos la rechazan por ser tan diminuta. Finalmente el destino le tiene preparada una sorpresa muy bonita. Es un libro que anima a pequeños y pequeñas a soñar grande. Y la última incorporación a esta colección es Magia, un libro muy divertido en el que vemos a todos los personajes de la serie en una aventura que nos enseña cómo la magia surge cuando creemos en nosotros mismos y confiamos en nuestros talentos. Y la colección sigue… Vienen más cosas en el futuro”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para estos libros? “Pues en estos libros busco que los personajes tengan un aspecto bastante sintético, para que puedan reconocerse con facilidad, aunque no por ello detrayendo de su expresividad -afirma Canizales-. En esta serie también utilizo de fondo la textura del papel porque quiero que tengan un aspecto de cuento y de pequeña puesta en escena. Los fondos en realidad son como una tarima con cortinas, buscando esa relación entre teatralidad, fábula, narración, secuencialidad y experiencia lúdica”.
¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? “Que aquí podemos seguir la vida de estos personajes que viven en un bosque mágico. Que viven unas historias en las que hay mucho humor (en algunos casos un pelín oscuro) y que tienen como una de sus protagonistas principales a la bruja Verna que ya se ha hecho un sitio en el corazón de muchos lectores y lectoras. Algo también para destacar es que en la mayoría de estos libros no hay narrador, sino que la historia se transmite por las acciones que vemos en los personajes y sus diálogos -explica Canizales-. Esto da pie a que cuando se vuelven a contar o narrar se puedan añadir muchos más elementos a criterio e imaginación de quien lo narra”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Cuando tengo la idea, comienzo abocetando las situaciones y cuando consigo tener la historia clara procuro escribirla. Posteriormente elaboro el storyboard y a partir de allí comienzo a trabajar los dibujos en lápiz. Los cuales escaneo cuando considero que están terminados para trabajarlos en el ordenador. Trabajo muchas partes con técnicas tradicionales que luego incorporo a la imagen digitalizada. En la mayoría de mis libros yo también hago el diseño gráfico, ya que al ser yo la persona que concibe la historia, la escribe y la ilustra, me gusta que haya una interacción fluida entre la palabra y la imagen -confiesa Canizales-. Evito el distanciamiento que suele darse en la mayoría de los libros donde a veces incluso en una página hay sólo texto y en otra ilustraciones sin palabras”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración de ‘Magia’. “Para Magia estaba buscando una historia en la que pudieran salir todos los personajes de la serie y que a su vez nos pudiese mostrar todo lo que puede llegar a ocurrir en este bosque. Descubrí que magia es una palabra con aura muy brillante y que me permitía hacer algunos juegos semánticos en la historia para trasmitir un mensaje positivo. Éste es un libro que ha llevado bastante tiempo de trabajo, y que ha tardado en ver la luz debido a que su lanzamiento coincidió con el inicio de la pandemia. Entonces la editorial decidió esperar un poco y finalmente salió a la luz un poco más tarde de lo esperado. Pero ya lo tenemos por aquí, y es un libro que está teniendo muy buena acogida”.
¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Lo más interesante que he aprendido es que estos personajes ya están dentro de mí -afirma Canizales-. Y que no están latentes sino que tienen vida propia, y que tan sólo basta que abra la ventana de su mundo para que pueda ver en qué historia andan, para encausarla en una nueva entrega. En todos mis libros hay reflejado algo de mí, por ejemplo, tardé muchos años en poder empezar a publicar. La magia sólo se dio cuando de verdad creí en mí y me esforcé lo suficiente para conseguirlo. Dejé de hacer intentos a medias y de buscar por muchos caminos para concentrarme en un solo objetivo. Por supuesto, hay que añadir otros ingredientes como la ayuda que puedes recibir en un momento concreto y los golpes de suerte”.

¿En qué estás trabajando ahora? “Con Apila hemos sacado un libro que puede tener muchísimas lecturas. Además es un libro que necesita de la intervención del lector o lectora para que se produzcan los cambios esperados en la narración. El título: “La página de arriba”. Por otro lado estoy muy emocionado con la incorporación de la narración a los libros. Acabo de publicar en Colombia, con la editorial Ayeaye un libro titulado “¿Dónde está Rinrín renacuajo?, El cual es una secuela de una de las fábulas más conocidas en Latinoamérica: “El renacuajo paseado” del célebre Rafael Pombo. Lo menciono porque en este libro incluimos un código QR en el cual puede escucharse mi narración, en la que hago las voces de ranas, ratones gatos y patos. También he publicado con Porc Negre edicions, en las zonas de habla catalana, una nueva colección titulada “Mia i Mau” que narra las aventuras de un par de gatitos. Estos libros también llevan narración en código QR. Próximamente también saldrán en castellano. Para ver que lo que se está cociendo en mi estudio lo mejor es que sigáis mi perfil de Instagram. ¡Espero acompañaros en vuestra lecturas!, concluye Canizales.
Álbum Ilustrado
Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’
Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.


¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.


Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”
Álbum Ilustrado
Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’
‘El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.
Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con Pedro Oyarbide.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.
¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.
¿Tus versos favoritos?
«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»
Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.
“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.
Cómic
Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.
¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.
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