Entrevistas
¿Llueves o haces sol? «La vida es cuestión de actitud»
Mira encima de ti. ¿Qué hace? ¿Llueve o hace sol? Mira dentro de ti. ¿Qué haces? ¿Llueves o haces sol? Ahora mira este cuento y en él verás como todo lo que hacemos tiene consecuencias para los demás. Ya puedes contar a todos el secreto, pero, ¡cuidado!, porque tú eliges… ¿Llueves o haces sol? Con esta introducción nos presenta Akiara Books este álbum ilustrado, un trabajo de Mireia Vidal y Anna Font. Con ésta última charlamos un poco más sobre este libro y su trabajo de ilustración.
¿Cómo nace este proyecto? Anna Font: «En Navidad de 2018 Inês Castel-Branco, de Akiara Books, me envió un correo proponiéndome ilustrar el texto de Mireia Vidal. Siendo que pocos años antes había dejado un trabajo estable para lanzarme a esto de la ilustración y apostar seriamente por convertirlo en mi profesión, el correo de Inês supuso un verdadero regalo. Inês había visto mi trabajo en internet y tanto a ella como a Mireia les gustó. En ese mismo momento yo estaba embarazada y a punto de dar a luz a mi segunda hija, Berta. Ni esto, ni que fuera mi primera experiencia con un encargo editorial, fue un problema para que apostaran por mí, cosa que les agradeceré siempre».

¿Qué encontraran los lectores en sus páginas? «En “¿Llueves o haces sol?” todo sucede en una ciudad, donde llueve y el mal humor se contagia de unos a otros con facilidad. La historia encadena anécdotas cotidianas de personaje en personaje a través de sus páginas, hasta que uno de ellos está de buen humor a pesar de la lluvia y consigue dar la vuelta a la situación, contagiando su estado de ánimo a los siguientes personajes».
«La lluvia en sus primeras páginas y el sol radiante al final del libro funcionan como metáfora para sugerirnos que todo en la vida es cuestión de actitud, y que de nosotros depende cómo nuestros actos afectan a los demás -continúa Anna Font-. Así, sus páginas están repletas de gente, paraguas, caras tristes y refunfuñonas, charcos… pero también de abrazos, sobremesas, sonrisas y rayos de sol».
¿Qué te pareció la historia de Mireia? «Desde la primera lectura no tuve ninguna duda que el texto en sí mismo era también un regalo. Mireia es guionista de cine, y su historia es muy visual y fluye a la perfección. La idea de encadenar situaciones hasta un final redondo me gustó de inmediato. Así como el hecho de que haya un mensaje sin una moraleja obvia ni pretender ser aleccionador».

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este proyecto? «Cuando nos pusimos manos a la obra, tuvimos claro el viaje cromático desde los grises de las primeras páginas hasta los amarillos y colores más intensos o vibrantes de las finales -nos cuenta Anna Font-. Con pocas consignas más y una libertad absoluta por parte de Inês y Mireia, abordé las distintas secuencias con ilustraciones más bien sintéticas, pero procurando transmitir y enfatizar las emociones que relata el texto. Quería que hubiera mucha gente en las todas las situaciones y que las secuencias también mostraran, de manera lúdica, la cadena de relaciones que propone el texto. Así, un personaje que se insinúa en una página, toma protagonismo en la siguiente».
¿Con qué técnicas trabajaste? «He realizado todo el álbum a mano, usando acuarelas y gouache para los fondos y las texturas, y los lápices de colores para dar profundidad y definir las formas y los detalles. Los escenarios están trabajados por separado de los personajes y distintos elementos de la composición, y el arte final de todos los originales está hecho con collage, pegando y ensamblando cada personaje o detalle.

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. «No suelo partir de story boards muy detallados o concretos. Suelo empezar dibujando las primeras imágenes que me sugiere el texto y me vienen a la cabeza, sean de cualquier parte de la historia -afirma Anna Font-. Estas primeras imágenes me sirven para experimentar los materiales y la técnica que utilizaré. Para esta historia también me fue muy útil esbozar e ir encontrando los diferentes personajes protagonistas de cada escena».
«En paralelo leí muchas veces el texto hasta definir las secuencias que quería que hubiese. El texto de Mireia no deja de ser una secuencia encadenada de situaciones, y esto, aunque pudiera parecer que facilita la secuenciación, para mi supuso una tarea compleja para decidir qué destacar y explicar de cada situación, y qué añadir en la imagen más allá de la literalidad del texto. Una vez lo tuve claro trabajé las escenas a tamaño real y solo usando esbozos muy simples y poco detallados para encajar la composición en cada una. A medida que avanzaba el trabajo sí completé un story a modo de guía para revisar el ritmo y peso de las secuencias en su conjunto».
«Fueron meses de intenso trabajo en que mi estudio se convirtió en un almacén desordenado de papeles y texturas, recortes, botes de pintura, pinceles, lápices y barras de pegamento por todas partes. Y donde parte de todo este material viajó dentro de una maleta entre Barcelona y Girona, donde vive la abuela de Berta, y que me ayudó infinito a dedicar horas al libro mientras cuidaba de ella».

¿Tú eres de día lluvioso o soleado? ¿O cada uno tiene su encanto? «Me gustan más los días soleados, en cualquier momento del año. Adoro el verano, pero también me encantan los días de invierno en que a pesar del frío puedo sentarme a tomar algo en una terraza y el sol me calienta las mejillas. Definitivamente soy de sol. Por dentro y por fuera. Me gusta estar de buen humor, reír y hacer reír, compartir buenos momentos con amigos y caricias y abrazos con los míos. Aunque eso no quita para que también me invada de vez en cuando la melancolía o esté de peor humor. Entonces, procuro guardar esos momentos para mí, sin estropear demasiado el día a los demás. Como cuando llueve fuera, que lo mejor es que te pille en casa, donde siempre hay una taza caliente y una mantita que te reconforte, y alguien que seguro escampa tus nubarrones».
¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? «Sin duda a afrontar el reto de un encargo editorial para poner imágenes a un texto ajeno. A conocer mis limitaciones, pero también a descubrir mis capacidades. Sentí vértigo cuando esta oportunidad llegó a la par de mi avanzado embarazo, y tuve que organizarme muy bien, aprovechar cada momento que podía para sentarme a dibujar. Mi hija nació en mitad todo el proyecto, y no fue fácil compaginarlo todo. Pero estaba tan feliz por ambas cosas que también aprendí que la actitud y buena predisposición con la que afrontas el trabajo es una parte importante del todo. Ha sido una gran experiencia, y el hecho de que haya sido de la mano de Akiara Books un gran privilegio. Inês Castel-Branco es una persona muy amable y cercana, y una editora con muy buen criterio. Su visión del trabajo, sus comentarios y consejos me fueron de gran ayuda durante todo el proceso».
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «En noviembre pasado quedé finalista del IV Premio Internacional Enric Solbes de álbum ilustrado con un proyecto junto a mi amigo Blai Senabre, cuentacuentos, que ha adaptado un cuento de la tradición oral al que he puesto imágenes: ‘La cabra Serafina’. La editorial Bromera lo editará en primavera, y ahora estoy trabajando en la maqueta definitiva. En paralelo he tenido la suerte de recibir un texto de Pilar Serrano de la mano de Editorial Tramuntana, que en estos momentos estoy ilustrando y que también está previsto que se publique este año. Así que el 2020 empieza movido, pero estoy muy ilusionada de estar empezando en este apasionante mundo del álbum ilustrado con proyectos tan bonitos como los que tengo entre manos».
Cómic
Cecilia Vårhed nos habla de su trabajo en ‘Santa Carencia’
A Amor acaban de ponerle los cuernos y tiene que ser ella misma quien rompa con su novio por teléfono porque él es demasiado cobarde para hacerlo. Además, no tiene ni casa ni trabajo ni dinero. Lo que sí tiene es un grupo de amigos en los que no se puede confiar demasiado, pero que han creado una extraña dependencia entre sí y, a pesar de todo, permanecen juntos. Quizá lo que los une es que ninguno parece capaz de hacer otros amigos, y que tampoco están mucho mejor que ella. Entre fiestas decadentes, videojuegos, citas fallidas, sueños frustrados y mucho autodesdén, Amor hará todo lo que la procrastinación le permita para sobrellevar su pena. Con estas palabras La Granja Editorial nos presenta ‘Santa Carencia’. Con Cecilia Vårhed charlamos en las siguientes líneas sobre este cómic.

¿Cómo nació este proyecto? “Alquilé una habitación en una casa que pertenecía a un «grupo de medicina alternativa». Eran como una secta. Los coches aparcaban afuera todos los lunes y realizaban exorcismos en la planta baja, justo debajo de mi habitación, así que oía cánticos, toses, gemidos y gritos. Cada semana había una nueva catástrofe con mis amigos y nunca supimos por qué. Fue una época miserable y cómica. He hecho cómics sobre mis amigos toda mi vida, así que se ha convertido en una especie de hábito”.
¿Qué encontramos en este cómic? “Santa Carencia trata sobre unos amigos que tienen una dinámica de grupo muy extraña: creen que todos los demás son unos perdedores, como una forma de defenderse de ser ellos mismos los verdaderos perdedores. No soportan la idea de que alguien se separe del grupo y triunfe por sí solo. Dentro del grupo hay amor, pero es indistinguible del odio”, nos cuenta Cecilia Vårhed.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, la documentación, las pruebas, quizás incluso los dibujos en un cuaderno… “Solía hacer fanzines sobre cosas que me sucedían la semana anterior, y cuando tuve cinco, ¡sentí que debía rehacerlos en un libro! Fue genial porque a todos les pareció bien que los usara como personajes de cómic. Zack dijo que le hacía sentir «como una persona real». Algunos eventos reales se edulcoraron en la versión de cómic, y no al revés”.

“También se hicieron algunos cambios entre los fanzines y el libro. Alfons solía ser humano, pero muchos personajes humanos resultaban espeluznantes. Además, los hice mucho más atractivos en el libro que en los fanzines. En Suecia, los personajes suelen ser muy feos. Incluso los dibujantes más atractivos se hacen ver muy feos en sus cómics. Entiendo que es una representación del yo interior del artista. Y eso suma; cuando hice los fanzines estaba muy agotada y ansiosa, pero cuando hice el libro me sentí genial. Por eso Amor solía parecer anémica y ahora parece que le han hecho una transfusión de sangre”, asegura Cecilia Vårhed.
¿Cómo nacieron estos personajes? ¿Por qué son diferentes? Cuéntanos tu enfoque al crearlos. “Originalmente tenía más personajes, pero el editor sueco Fredrik Jonsson me recomendó este ejercicio narrativo genial: escribir cinco adjetivos para cada personaje, que no se puedan superponer con los de ningún otro. Así defines a los personajes con mayor claridad. Todos provienen en mayor o menor medida de personas que he conocido, pero me aseguro de que sean arquetípicos para poder seguir inspirándome en ellos, independientemente de quién esté o no en mi vida. Quiero que los personajes crezcan conmigo para poder seguir usándolos incluso cuando tenga 100 años y esté en una residencia de ancianos. Siempre habrá un Alfons o una Guerrera del Amor en algún lugar”.

¿Con qué personaje te identificas más? ¿O cuál tiene más en común con Cecilia? “Es una mezcla entre Amor y Alfons… Amor tiene más de mi historia, pero temperamentalmente soy más colérica, como Alfons. Aunque gran parte del personaje de Alfons depende de que sea un hombre. Hay muy pocas mujeres que puedan ser mujeres como Alfons”, continúa Cecilia Vårhed.
Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “¡Me encantan los estilos de dibujo que cambian mucho! Muchos dibujantes de cómics de mi generación en Suecia empezaron a leer manga en la biblioteca del colegio, así que tenemos esta raíz en común. Cuando una chica del instituto empezó a darme la lata con la anatomía, dejé de dibujar manga y aprendí cómics alternativos. Entonces quise volver a hacer algo bonito y lo mezclé todo”.

¿Con qué técnicas trabajaste en este libro? “El libro está hecho digitalmente, lo cual tiene un estatus bastante bajo en la comunidad artística. En el futuro podría volver al dibujo tradicional por un tiempo, o tal vez no. Para mí, lo más importante es la narrativa, y cualquier método que me permita hacerlo y, al mismo tiempo, tener tiempo para mi trabajo en la fábrica de cajas prevalecerá”, confiesa Cecilia Vårhed.
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Fue muy largo, ya que hice los fanzines hace algunos años. Tuve que encajar todo en una historia coherente. Sabía que quería seguir usando a los personajes durante mucho tiempo, y como esta es su historia, tuve que empezar el primer libro como en los fanzines”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “¡La secuela saldrá en Suecia dentro de un año aproximadamente! En el nuevo libro, la pandilla se ha separado por el tiempo y parece que a todos les va bastante bien. Pero, a medida que avanza, todo se desmorona y se ven obligados a reencontrarse con la amistad. Se embarcan en un viaje para ver si el destino existe y, sobre todo, si está de su lado o no. Ha sido genial escribir algo completamente nuevo con todo lo que sé sobre el mundo ahora y que antes desconocía. El proceso ha sido divertidísimo, como bajar una montaña en coche”.
Álbum Ilustrado
Antonio Lorente y su versión personal de ‘El Principito’
En esta edición ilustrada, la célebre narración ‘El Principito’ vuelve a latir con fuerza gracias al talento del reconocido artista Antonio Lorente. Su trazo delicado y expresivo aporta una nueva mirada al pequeño príncipe venido de otro planeta, cuyas preguntas ingenuas desvelan las verdades más hondas sobre la vida, la amistad y el amor. Con estas palabras nos presenta la editorial Edelvives este proyecto, sobre el que hablamos con su autor, Antonio Lorente.

¿Cómo surge este proyecto? “Fue una propuesta mía. Sabíamos que la obra iba a estar libre de derechos. Hace un par de años lo comenté con mi editora, y en realidad estábamos pensando en lo mismo, íbamos todos al unísono”.
¿Cuándo fue la primera vez que leíste ‘El Principito’? “Yo tuve dos lecturas importantes de ‘El Principito’ en mi vida. Luego la he leído otras muchas, pero la más importante y, digamos, la que me ha marcado en mi vida, fue cuando era un niño. Igual tendría 8 o 9 años. No le vi la profundidad que realmente tiene, sino que me pareció como un libro de aventuras, ¿no? Y me marcó, me encantó -confiesa Antonio Lorente-. Pero después tuve una segunda lectura cuando fui a vivir a Londres, a buscarme la vida. Lo leí en inglés, quería un libro sencillo, un libro que no fuese muy denso para aprender inglés y para hacerme con el idioma, y me leí ‘El Principito’. En esa segunda lectura ya empecé a comprender lo que era esta obra, qué es lo que te quiere decir. La magia de este libro es que cada vez que te lo lees le sacas una lectura diferente”.

¿Cómo ha cambiado un poco esa visión? Ahora que lo has trabajado más en profundidad, por decirlo de alguna manera. “He llegado a hacerlo propio, y eso está muy guay. Al final he construido mi propio universo de ‘El Principito’. Me headentrado tanto, tanto, que al final lo he hecho muy mío, que era de lo que se trataba. Respetando todo lo que viene siendoel libro, lo que es la historia, intentando siempre respetar al máximo su imaginario. Pero en este caso me he permitido incluso algunas licencias”.
“Tienen bastante similitud, si te das cuenta, porque tiene mucho espacio blanco. Era difícil intentar hacer un libro con mi estilo de algo tan sencillo. Esas pequeñas líneas del autor, y hacerlas de repente tan barrocas… Entonces, ahí tuve un poco de miedo al principio, pero luego pensé que era una idea bastante buena, hacer una nueva versión”, asegura Antonio Lorente.

¿Has disfrutado este proyecto? “Un montón, lo he disfrutado muchísimo. Empecé con miedo, pero me suele pasar en muchos proyectos, sobre todo con proyectos que tienen una iconografía tan marcada, como el caso de ‘El Principito’. Esemiedo fue desapareciendo conforme humanicé a Mi Principito, y estoy súper contento, la verdad, con lo que he realizado”.
Recuero, por ejemplo, cuando hablábamos sobre tu trabajo en ‘Peter Pan’, como le habías dado también tu toque al personaje… ¿Cómo es El Principito de Antonio? “Yo quería que fuese muy especial. Muy especial ya desde ese primer impacto visual. Y al principio empecé a inspirarme un poco, no en el personaje en sí de Eduardo Manos Tijeras, pero sí en esa sensación que transmite de pureza, de nobleza, de un punto lunático. Por eso, cuando empecé a crear ‘El Principito’, en los primeros pasos, le di muchas vueltas, hasta que llegué al que quería. “Al principio lo hice como muy repeinado, y empecé como a desmelenarlo, a sacarle mechones más largos, a darle ese punto más lunático que yo considero que tiene, hasta que dije: “lo tengo”, este es El Principito que tiene que salir”, afirma Antonio Lorente.

Si hablamos de técnicas, imagino que está en la misma línea que los últimos proyectos… “Sí, es cierto que estoy retrocediendo, estoy volviendo a las bellas artes… pero luego, como todo, lo termino digitalizando, dándole toques de color digital, pero sí que hay mucho de gouache, de óleo, de técnica artesanal tratada con alguna pintura digital o con toques concretos”.

¿Qué hay de Antonio Lorente en este Principito? “Pues yo diría que todo, tiene todo de mí, porque he intentado volcar todo lo que sé en este libro y la verdad que viendo el resultado final estoy súper contento, he salido de mi zona de confort también, porque es algo muy diferente a lo que suelo hacer, imágenes sin fondo. “No me habría imaginado nunca hacer un libro prácticamente sin fondo, y que a la vez funcione como esa sensación de espacio. Todo lo conceptual que he metido en este libro creo que ha funcionado, y como objeto final estamos muy contentos”.
Cómic
Fran Mariscal une problemas sociales y fantasía en ‘Moribundo’
Novelista de terror en cierne, Egon trata de mantenerse a flote mientras su vida entera se va a pique. La causa de su caída se llama Liz Tombstone y es la única heredera del antiquísimo clan de vampiros que gobierna la localidad de Hollow Hill. Juntos, Liz y Egon han establecido una relación tóxica que solo puede conducir a un destino peor que la muerte. Fran Mariscal debuta con una historia angustiosa y sobrenatural a medio camino entre el horror y el delirio, una historia que expresa al mismo tiempo el miedo a la separación y la esperanza de construir una vida mejor. Norma Editorial publica este cómic. Sobre ‘Moribundo’ hablamos en las siguientes líneas con su autor.

¿Dónde está el origen de este proyecto? “Nace, precisamente, de una depresión que tuve a raíz de una ruptura de pareja que fue muy nociva, y que termina en una depresión. Estuve yendo a una psicóloga, con terapia, rodeado de la familia, todo para salir del bache. Y fue durante estas sesiones donde la propia psicóloga me sugirió la idea de que yo expresara, purgara ese malestar que tenía, mediante la escritura. Como la escritura no era mi medio de expresión, decidí hacerlo mediante el dibujo. Hice algunas páginas, pero no lo continué porque no estaba en condiciones en ese momento de hacer realmente nada”.
“Pasó el tiempo, me recuperé, rehice mi vida, con todo lo que conlleva una recuperación, que es un proceso lento. Cuando ya me vi más capacitado, retomé aquellas páginas y sentí la necesidad de terminar ese tebeo para ya purgar del todo lo que tenía ahí dentro. También para utilizarlo a modo de cuento, como podría ser un cuento de los hermanos Grimm, con metáforas y con alegorías de los peligros que de adultos nos podemos encontrar, por ejemplo, lo que puede ser una depresión, o una relación de pareja tóxica y relaciones, en general, nocivas”, nos cuenta Fran Mariscal.

“Yo no quería hacer una crónica ni una historia autobiográfica, así que me lo llevé a mi terreno y encontré la figura del vampiro, un ejemplo perfecto para hablar de esto mismo que he comentado, y así nace Moribundo”.
Si tuvieras que definirlo en una o dos frases, ¿qué se van a encontrar los lectores en las páginas de este cómic? “Se van a encontrar una historia con tintes góticos sobrenaturales, con una estética que bebe mucho de autores como Dave McKean, como Bill Sinclair, como Jorge González, y que bebe mucho, sobre todo, de esa gran época que fueron los cómics de vértigo, en mi opinión, y van a encontrar una historia con una doble lectura”, asegura Fran Mariscal.
Si hablamos del dibujo, de las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? A simple vista con ilustraciones como desdibujadas… “Sí, y creo que también está entrando por los ojos precisamente por el apartado gráfico. Sí que es mi primera obra como autor completo, pero con el tema de los lápices, sí que tenía más seguridad en mí mismo. Entiendo que gráficamente pueda sorprender, porque se ve diferente a lo que hay ahora”.

Has hablado de que te sientes cómodo con los lápices, ¿con qué técnicas sueles trabajar o con qué técnicas has trabajado en concreto en este proyecto? “Vengo de darle mucha caña a lo que es el tema tradicional y de mancharme las manos con pintura y técnicas mixtas, pero sí que es verdad que en ‘Moribundo’ y en los últimos trabajos que he ido realizando he optado por trabajar en digital, más que nada por la versatilidad y por la velocidad con la que se puede trabajar -continúa Fran Mariscal-. Siendo Moribundo un cómic tan extenso, haberlo hecho todo en tradicional habría sido muy laborioso y, sobre todo, que me habría llevado mucho más tiempo. Entonces opté por hacerlo en digital. El que me conoce sabe que yo trabajo el digital de la misma manera que en tradicional, voy pintando encima y voy aplicando mis texturas, uso mis pinceles, o sea, que más o menos es lo mismo, solo cambia el medio, la herramienta”.

Hay una cosa que me ha llamado mucho la atención, y es ese recurso que utilizas cuando rompes en pedazos la línea que separa las viñetas. “No puedo decir que sea original, no lo es, ya había un cómic de Batman, en el que cuando las cosas se iban poniendo un poco tensas o desagradables, pues las viñetas se rompían y parecían que formaban parte de la propia ilustración, como si fuera un collage, y eso en su día me sorprendió bastante. En Moribundo lo vi como un recurso que podía ir bien y que le podía aportar un punto más interesante, eso de romper lo que son las viñetas, al final las viñetas separan las acciones de la historia y muchas veces son elipsis de tiempo”, asegura Fran Mariscal.
“Entonces, siendo un cómic, digamos, tan onírico y tan personal, me parecía interesante que se rompieran todos los esquemas posibles y que precisamente el lector, cuando ve una página en la que se están rompiendo esas celdas que encasillan las acciones, se quede desconcertado también, y creo que eso sí que lo he conseguido”.

Me estás contando que al final es un proyecto que es bastante personal. ¿Es más fácil de trabajar con ello, porque es algo que evidentemente has vivido, o es más difícil porque realmente te expones al lector? “Creo que un poco de ambas, la verdad. Creo que no sería capaz de contar una historia de algo que no conozco, de lo que no tengo información o algo con lo que no me sienta cómodo. Pero, por otro lado, también durante el proceso de la creación del cómic, sí que había momentos en los que me incomodaba un poco contar alguna cosa, porque al final sí que eran muy parecidas a como realmente a mí me ocurrieron. Tenía que buscar alguna manera de contar cosas sin entrar en el morbo, porque es algo que a mí no me interesaba, yo realmente con esta historia no quería hablar de mí, ni de mi expareja, ni de nadie, al final quería hacer algo lo más genérico posible, pero teniendo alma, que no quedara un producto vacuo, y que, sobre todo, el lector se pudiera sentir identificado o que le pudiera ayudar si está pasando por algo parecido o conoce a alguien que haya vivido algo parecido”, nos cuenta Fran Mariscal.

Ahora estás volcado con la promoción de Moribundo, que acaba de salir, como quien dice, pero no sé si tienes algún proyecto ya en mente y no sé hasta dónde nos puedes contar. Pues sí, ahora estoy volcado con esto, pero sí que ya empecé con otro proyecto, que es un western. Es un género que a mí me gusta mucho y creo que se pueden contar historias también crudas e historias de violencia, de venganza, pero quiero darle mi toque de terror, volcar mis inquietudes ahí. De momento lo tengo en pausa. Ahora toca Moribundo”.
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