Entrevistas
‘Cinematográfico’, de Ana Pez y Gema Sirvent
Descubre de la mano de la primera directora de cine de la historia, Alice Guy-Blanché, los entresijos de la creación del séptimo arte. Desde la invención del Cinematógrafo de los Hermanos Lumière hasta el cine de hoy en día. Te mostraremos los secretos que se esconden en los planos y las angulaciones, y descubrirás los principios del lenguaje cinematográfico. Si te gusta el cine este libro no puede faltar en tu biblioteca o tu filmoteca… porque éste no es un libro cualquiera, es una experiencia cinematográfica. Así nos presenta la editorial Libre Albedrío este maravilloso trabajo de Gema Sirvent y Ana Pez. Con ellas hemos charlado un poquito acerca de este libro.

¿Cómo nace este proyecto? Gema Sirvent: “Siempre me ha fascinado el cine, desde niña he sido muy cinéfila, pero no fue hasta que llegué a la universidad y estudié Lenguaje fílmico, que empecé a entender de dónde venía esta fascinación. El cine tiene su propio abecé y este libro surge de la intención de hacerle un pequeño homenaje a mi profesor de esta asignatura que falleció hace unos años, Fernando Embid. Él fue quien me enseñó a entender el cine y a valorarlo como el arte que es”. Ana Pez: “La propuesta vino de Gema en una Feria de Bolonia hace unos cuatro años”.
¿Qué te pareció la propuesta de este proyecto? Ana: “Como Gema, soy una gran apasionada del cine desde niña. Como para ella, para mí es un placer y una pequeña guía para entender el mundo. Hacer un libro sobre cine me parecía un regalo”.

¿De dónde viene esa pasión por el cine y el audiovisual? Gema: “Creo que es una pasión heredada de mi padre, él fue quien me introdujo en el cine de Chaplin, los clásicos, el musical y por supuesto el cine fantástico (mi género de cabecera). Mi padre me llevaba mucho al cine. Me encantaban las antiguas salas que había en Alicante cuando era pequeña, y al lado de mi casa había un cine de verano donde proyectaban clásicos. Allí vi, por ejemplo, el Mago de Oz, siendo muy pequeña, y creo que me fui enamorando de este arte”.
En el libro se hace un repaso a la historia pero hay un personaje destacado, ¿quién es Alice? Gema: “Alice Guy-Blanché fue la primera persona en dirigir una película narrativa de ficción. Cuando yo estudiaba hablábamos de Georges Méliès como el primer director de cine de la historia, y más tarde descubrí que la figura de Alice fue relegada de los libros teóricos por el simple hecho de ser mujer. Una auténtica injusticia, pues fue una mujer extraordinaria, pionera en muchas de las técnicas y efectos especiales que hoy conocemos, creó la profesión de productor, fundó su propio estudio cinematográfico, Solax Company, y rodó películas de todos los géneros. Vivió de su profesión. Y aunque en su época fue reconocida y admirada por sus compañeros de oficio, más tarde desaparecería de los libros de historia siendo sustituida por su coetáneo Georges Méliès como primer cineasta. Desde finales del siglo pasado se está reivindicando su figura y me parecía importante que fuera ella la protagonista de esta historia, nuestra maestra de ceremonias, guiándonos por las páginas de este libro”.

¿Qué nos puedes contar de las ilustraciones para este trabajo? Ana Pez: “Fue muy divertido hacerlas. He trabajado con una amplísima libertad y confianza que Gema me ha dado, y he podido mezclar libremente estilos gráficos haciendo un libro muy rico y dinámico, creo. Para cada cosa, usaba el estilo de dibujo que creía era necesario. Por ejemplo, a la hora de retratar a personajes emblemáticos del cine, he usado un dibujo muy realista, para evitar el uso de fotografías, pero que los retratados fuesen rápidamente identificados. Pero también he usado un trazo mucho más suelto e incluso salvaje y naif para el personaje de Alice y su animal de compañía, y para otra partes del libro. He puesto el lenguaje gráfico al servicio de la narración. Aderezado con una gama de colores muy pop”.
¿Con qué técnicas trabajaste? Ana: “Mezclé técnicas analógicas con digitales. Dibujos a lápiz, tinta china y texturas con tinta, y recortes de formas y color con photoshop”.

¿Cómo ha sido el proceso de investigación/documentación para este libro? Ana Pez: “De ensueño. Ver películas e investigar sobre cine para hacer un libro son como los deberes ideales. Además de poder incluir guiños a películas que Gema y yo adoramos”.
De todo lo que cuenta el libro, ¿qué parte de la historia, herramienta o recurso audiovisual es el que más os gusta o llama la atención? Gema: “A mí me fascina cómo colocando la cámara en una angulación o escala determinada puedes cambiar por completo el sentido de lo que se está contando en la pantalla, y cómo este lenguaje ha ido evolucionando a lo largo de la historia y cada director lo ha adaptado a su forma personal de narrar”. Ana: “Yo estoy muy contenta con el metalenguaje que he creado con las imágenes durante todo el libro, especialmente notable en algunas páginas. Los personajes nos cuentan cosas sobre la historia o el lenguaje del cine, pero a la vez viven su propia relación con el tema o entre ellos a lo largo del libro. Para mi era muy importante no descuidar la propia vida del libro, su propio camino y alma, sin que dejase de aportar la parte informativa”.

Una película (no tiene por qué salir en el libro). Gema: “Es muy difícil elegir una sola película, soy muy de seguir a directores, pero bueno si tengo que elegir, te podría decir “Blade Runner”, es una de mis muchas favoritas, y “Cantando bajo la lluvia” siempre me pone de buen humor. Ana Pez: “’Caras y lugares’ de Agnès Varda y JR. Es un documental maravilloso de estos dos artistas, que se llevan unos cincuenta años de diferencia, viajando por toda Francia llevando a cabo proyectos artísticos, poniendo el foco en las personas más que en el artista. Creo que es una peli genial para una cuarentena, o para cualquier momento”.
¿Cómo es el papel de editora y autora? Gema: “Para este libro he contado con la mirada de Roger Alemany que ha hecho un poco de editor por parte del texto y del talentoso Kike Ibañez que nos ha prestado su visión de la obra. Como autora soy muy insegura, cosa que no me pasa cuando edito que suelo tener muy claro el planteamiento del libro antes de empezar a trabajarlo. Creo que es imprescindible tener una mirada externa y formada que edite el libro y en este caso he contado con dos fantásticos asesores”.

¿Qué supone el reconocimiento de Bolonia? Gema: “La Feria del Libro de Bolonia es la más importante de nuestro sector, obtener un reconocimiento allí es alucinante porque compites con libros de todo el mundo. Esta mención es un gran privilegio. Me siento muy afortunada”. Ana Pez: “Pues es una maravilla y un honor, también es una lástima que por las circunstancias generadas por el coronavirus no va a tener ni de lejos la repercusión que habría tenido si la Feria de Bolonia se hubiese realizado. Nuestros ánimos y atención están puestos en otra cosa, es normal. Pero nosotras vamos a seguir trabajando y, para terminar con una frase de cine: Definitivamente, mañana será otro día”.
Álbum Ilustrado
Mar Azabal nos muestra los ‘Tesoros en los bolsillos’
‘Tesoros en los bolsillos’ es una invitación poética a disfrutar sin prisas de lo cotidiano, lo pequeño, lo cercano, y a llenar los bolsillos de experiencias para compartir. Representa la curiosidad de la infancia, su capacidad de asombro y sorpresa, su habilidad para percibir belleza en lo más simple. Así es como de “cosas útiles e inútiles, bonitas y raras, cosas ni bonitas ni raras” se llenan los bolsillos de la niña que protagoniza estos poemas ilustrados de verso libre. Un trabajo de Isabel Cobo y Mar Azabal que edita Kalandraka. Con Mar hemos hablado sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Kalandraka se puso en contacto conmigo y me propuso ilustrar el poemario; ellos creían que yo encajaba para ilustrar los poemas de Isabel. Me pasaron el texto y me encantó”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Es una belleza de poemario. Se centra en lo cotidiano, en la naturaleza, en las cosas pequeñas que nos rodean, en objetos que a los ojos de un adulto son insignificantes, pero que a los ojos de un niño son verdaderos tesoros. Creo que es un poemario que no tiene edad; a través de sus páginas se nos invita a disfrutar sin prisas de lo cercano”.
“Los adultos pueden identificarse con la protagonista; yo lo hice, me vi reflejada en ella -confiesa Mar Azabal-. Sus miedos, sus sueños, sus anhelos eran los mismos que los que yo sentí cuando fui niña y pueden ser los mismos que siente cualquier niña o niño en la actualidad; son emociones atemporales, se sienten de niño y de adulto”.

“A mí me encanta, aun a día de hoy, guardar tesoros en los bolsillos, por ejemplo, piedras con formas peculiares. El verano pasado recogí de la playa dos trozos de cerámica; no sé a qué objetos habrán pertenecido, pero a mí me encantaron sus bordes pulidos por la arena, sus colores azules, blancos y amarillos. Ahora me acompañan, como muchos tesoros, en mi estudio, y cuando los miro, me imagino historias que podrían formar parte de ellos. Entre sus páginas encontrarán algunos de mis tesoros de niña, como por ejemplo las canicas, que acompañan al resto de tesoros que nos regala Isabel”, nos cuenta Mar Azabal.
¿Qué te parecieron los poemas de Isabel tras una primera lectura? “Delicados, sugerentes. Los leí y mi mente se llenó de imágenes; aún hoy, cuando los vuelvo a leer, acuden a mí montones de imágenes”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Lo primero que hice fue probar qué técnica me servía mejor para trabajar las ilustraciones. La primera ilustración que hice fue la que acompaña al poema Semillas; probé con la acuarela porque quería algo muy delicado, pero no me gustó el resultado. Decidí entonces usar el pastel y, al ver la ilustración finalizada, me gustó el efecto que daba. Decidí que trabajaría las ilustraciones con grafito y pastel y algún toque con lápiz de color. La siguiente ilustración que realicé fue la de la tiza y ya me quedó claro; la imagen tomaba un aspecto etéreo con el fondo de pastel difuminado, era como si la propia tiza de la niña estuviese siendo utilizada para dibujar el libro y eso me convenció del todo”, asegura Mar Azabal.

¿Qué poema te resulta más atractivo? “Mi poema preferido no va acompañado de ilustración; lleva por título Acerca de guardar. Pero tengo que decir que me gustan todos y que todos me generan imágenes y eso me encanta”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sólo había ilustrado un poemario y era para adultos; es la primera vez que ilustro poesía para niños y me he sentido muy bien haciéndolo, aunque como ya he comentado es un poemario para todas las edades”.

“Es totalmente distinto al trabajo que hay que realizar para un álbum ilustrado. No tienen nada que ver, la narrativa visual es totalmente diferente -afirma Mar Azabal-. A parte en los álbumes suelo usar técnicas mixtas, mezclo mucho; el trabajo es muy artesanal. En los últimos años he trabajado en proyectos muy diferentes unos de otros. He ilustrado novelas para adultos y he trabajado la ilustración fuera del mundo del libro, lo que me ha llevado a usar cada vez más la tableta gráfica; antes me resultaba imposible dibujar desde cero en digital, siempre tenía que tener un papel, algo físico, tangible, del que partía; ahora, dependiendo de los tiempos de entrega, ese paso prácticamente ha desaparecido”.
“En ‘Tesoros en los bolsillos’ ha sido como volver a mis inicios, a la línea simple del grafito. Más que algo nuevo, es una vuelta a mi esencia, a esas ilustraciones en las que, sin estar ligadas a un texto, había cierto aire poético, delicado, a las ilustraciones con las que comencé a darme a conocer”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Lo primero que hice fue un boceto de las ilustraciones que acompañarían los textos, algo así como un storyboard de todas las ilustraciones, para intentar dar continuidad a las ilustraciones. Tras decidir qué técnica iba a utilizar, comencé a dibujar distintas versiones de algunas de las ilustraciones que acompañarían a los poemas. Me resultaba muy agradable dibujar con una línea tan sencilla y tan mía; no sabría cómo explicarlo: es la primera vez que al afrontar un encargo de editorial me he sentido como si dibujase para mí, sin la presión que supone que esas ilustraciones van a ser después expuestas al público”, nos cuenta Mar Azabal.

“Como te decía, algunas ilustraciones tienen varias versiones distintas; se las mostré a la editorial y ellos seleccionaron las que mejor se ajustaban al texto. Solo una de ellas, la primera, me dio dolor de cabeza, porque la editora me comentaba que la posición de uno de sus brazos era forzada y yo me empeñaba en cambiar el que no era, hasta que al repasar las ilustraciones con la editora, coincidimos físicamente, ella señaló el brazo que tenía el fallo. Es la única ilustración que he repetido para corregir, y no una vez, sino cinco veces”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy trabajando con una novela clásica ilustrada para adultos y con un encargo para una asociación de un agenda. Los trabajos van llegando poquito a poco; lo importante es que no dejen de llegar, y que sean satisfactorios”.
Cómic
Sun Bai y los ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’
Cuando resultó seleccionado para viajar al espacio, fue el objeto de admiración de sus compañeros de estudios. Ahora, tras años realizando un trabajo monótono y posiblemente inútil, su vida parece menos envidiable. No solo no ha prosperado, sino que ha perdido todo el interés en hacerlo. Solo muy de tarde en tarde regresa a la Tierra, pero en su última visita se produjo un reencuentro. El recuerdo de ese día en que, junto a su única amiga, paseó por el parque y recordó unos pelícanos eléctricos que ya no existen será determinante para él. ¿Qué sentido tendría repetir un día que ya fue perfecto? ‘Pelícanos eléctricos en los lagos’, editado por Fulgencio Pimentel, es el último trabajo de Sun Bai, una de las voces más interesantes surgidas en el ámbito de la BD en la última media década. Aprovechando su reciente visita a nuestro país, hablamos con ella un poquito más sobre este trabajo.

¿Cuál es el origen de este proyecto? ¿Qué te impulsa a crear esta historia? “Al principio era un fanzine que creé en 2019 y que presenté en el Off del festival de Angoulême. Mi editor César lo descubrió en ese momento. El nacimiento de esta historia viene de mi experiencia personal: como el protagonista, dejé mi ciudad natal y hoy vivo en Francia. Cada vez que vuelvo a mi ciudad, tengo la sensación de conectarme a otro servidor, como si entrara en otra realidad. La historia nació de la nostalgia por mi ciudad natal y de la búsqueda de un equilibrio entre esas diferentes realidades. Como los personajes del libro, yo también echo de menos los momentos que pasé con mis amigos dando paseos en patines con forma de cisne por el lago del parque”, nos cuenta Sun Bai.
¿Qué van a encontrar los lectores en sus páginas? “Espero que encuentren ante todo una atmósfera, un momento suspendido y tranquilo. Quizás les den ganas de fumarse un cigarrillo o de tomarse un café”.

Háblanos un poco de las ilustraciones. ¿Qué dirías que tienen de característico? “Lo que me interesa de la ilustración es siempre la narración. No creo que se aleje demasiado de mi trabajo en el cómic.
Lo que las caracteriza, diría que son los personajes, las relaciones humanas entre ellos y las historias que existen detrás -continúa Sun Bai-. Como cuando hago un cómic, siempre me pregunto qué ropa llevan y qué tipo de vida llevan más allá de lo que se muestra. Con las naturalezas muertas es lo mismo: siempre pienso en quién podría usar esos objetos”.

Nos gustaría que nos contaras algo sobre el uso del color en este proyecto, el azul… “El azul es el color dominante del libro. El primer fanzine lo imprimí en casa con una impresora de escritorio. Usaba principalmente el cian, el amarillo y el azul. Luego conservé esa paleta para el libro. Decidí mantenerla por ese aspecto vaporoso, casi desvanecido, que produce esa técnica. Como el humo de un cigarrillo suspendido en el aire”.
En otra ocasión hablamos de ‘La playa más bonita del mar del Norte’. Nos hablabas entonces de una historia sobre el «fin del mundo». En este nuevo cómic, ¿ese mundo ya no existe? “Podría existir en otra realidad. Creo que nunca he abandonado del todo esa idea; en mis narraciones, el tiempo no es necesariamente lineal. El pasado, el presente y algunas posibilidades del futuro pueden a veces coexistir. En una de ellas, el mundo quizás ya haya desaparecido; en otra, algunos personajes siguen viviendo historias distintas. Todas esas realidades pueden existir de forma simultánea”, asegura Sun Bai.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Dibujar una historia que contiene varias realidades es bastante agotador. La próxima vez, igual me lo pienso dos veces antes de elegir realidades tan complejas de entrelazar :)”.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “Por lo general, en cuanto tengo una idea, empiezo a dibujar un storyboard muy en borrador. Trabajo el texto, los diálogos y las imágenes a menudo al mismo tiempo. Es raro que escriba un guión completo antes de empezar. Según el proyecto, a veces preparo un esquema o un resumen. Después desarrollo el storyboard, luego trabajo el dibujo a línea y, por último, el color. Por supuesto, también hay muchas conversaciones con mi editor a lo largo de todo el proceso”, confiesa Sun Bai.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Hay algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un nuevo proyecto de cómic, una historia de amor. Trata principalmente sobre hombres solitarios y las mujeres a las que nunca llegarán a alcanzar”.
Álbum Ilustrado
Marta Sevilla nos descubre a ‘Mi amigo el monstruo’
El protagonista lleva años habitando las profundidades del agua. Ha oído muchas historias sobre un monstruo terrible que, según dicen, vive allí… pero nunca lo ha visto. Mientras observa a todos desde la distancia se pregunta cómo será tener un amigo. Al salir a la superficie descubre por fin a ese ser extraordinario del que todos hablan. Sin miedo y con curiosidad, se acerca a él y nace una amistad sincera que desafía los rumores y las apariencias. ‘Mi amigo el monstruo’ es una historia que invita a preguntarse quién es realmente el monstruo y que celebra la amistad, la empatía y la mirada del otro sin prejuicios. Un trabajo de Marta Sevilla que edita Tres Tigres Tristes. Con Marta charlamos un poquito más sobre este álbum ilustrado.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto nace, como cualquier proyecto personal, de una mezcla entre preguntas que me hago sobre la vida y las relaciones, y un momento vital concreto. Estaba reflexionando mucho sobre las conexiones, la soledad y la amistad en una época de mi vida en la que, además, empecé a obsesionarme con el monstruo del lago Ness”.
“Comencé a leer mucho sobre él, sobre la historia que hay detrás, sobre todo lo que se dice y se cuenta, y de pronto apareció esta historia en mi cabeza. Sé que hay gente que cuenta experiencias parecidas, pero fue exactamente así: me vino de golpe. Escribí el texto de un tirón y dibujé los primeros bocetos también de una manera muy impulsiva, casi sin detenerme -confiesa Marta Sevilla-. Curiosamente, esto nunca me había pasado antes. La versión final del libro es muy parecida a la primera. Apenas sufrió cambios durante el proceso”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un libro sobre el valor de la vida, la amistad, las conexiones y los intereses o deseos que nos movilizan y nos llevan a acercarnos a los demás. Creo que es un libro que habla de ser diferente y, al mismo tiempo, de entender que todos somos diferentes. Hay algo de aceptar lo propio para poder aceptar también lo propio de los demás, y es precisamente eso lo que permite conectar. Además, encontrarán unas ilustraciones completamente analógicas, realizadas con tinta, monotipo, lápiz, plumilla… Imágenes que espero que tengan carácter y calidez, y que dialogan constantemente con el blanco, con el vacío y con el mar”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación o pruebas. ¿Cómo nace este personaje? “Como te comentaba antes, fue un proyecto personal que surgió de una manera muy natural y orgánica. Yo no me senté a pensar en hacer un libro. Simplemente estaba atravesando un momento en el que me hacía muchas preguntas, seguía trabajando en mis encargos habituales y leyendo cosas que me interesaban por puro placer”, nos cuenta Marta Sevilla.

“Fue entonces cuando, leyendo sobre el monstruo del lago Ness, apareció este personaje en mi cabeza junto con la primera frase del libro. A partir de ahí fui tirando de ese hilo. Obviamente, el monstruo del libro no es Nessie, pero el punto de partida sí fue ese personaje mítico. Mientras leía sobre él pensé: si hubiera existido, ¿qué solo tendría que haberse sentido? Siendo el único de su especie, viviendo durante tantísimos años… pensé que sería normal que, de vez en cuando, hubiera querido dejarse ver”.
¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “En este álbum el color es fundamental. Si te digo la verdad, soy una entusiasta del color en general, tanto en mis proyectos como en mis intereses personales, pero aquí me permití utilizarlo directamente como una herramienta narrativa. El blanco y el espacio vacío hablan de algo muy importante en la historia. El verde, que es el color del monstruo, habla de su singularidad, de aquello que lo hace diferente”, asegura Marta Sevilla.
“Cuando el monstruo está en su hábitat, aparece como una gran masa verde y texturada dentro de un mar blanco, mientras que el resto del mundo se mueve entre grafitos, blancos y negros. Hay dos personajes en este libro y ambos tienen color. Comparten algunos tonos y, cuando se encuentran, aparece además un nuevo color: el rosa. Me gustaba la idea de que la mezcla de sus singularidades ampliara también la paleta del libro”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos como Pipo y Bruma? “En este libro me permití mucha libertad. Creo que, precisamente porque surgió de una manera tan orgánica y porque respondía antes a una pregunta personal que a una intención de ser publicado, trabajé con menos filtros. En un principio ni siquiera pensé que alguien fuera a verlo. La principal diferencia con Pipo y Brumaes que aquel fue mi primer proyecto personal. Tardé mucho tiempo en hacerlo, cambió innumerables veces y las ilustraciones evolucionaron muchísimo entre la primera versión y la última. Fue un proceso precioso y muy formativo, pero también largo y complejo”, afirma Marta Sevilla.
“Mi amigo el monstruo fue justo lo contrario: rápido, fresco y espontáneo. Creo que ya tenía una base sobre cómo contar historias a mi manera, algo que fui construyendo durante años mientras trabajaba en Pipo y Bruma, y aquí pude apoyarme en todo ese aprendizaje de una forma mucho más natural. Todo en este libro fue fácil, en el mejor sentido de la palabra. Y para mí eso suele ser una buena señal: indica que algo está fluyendo y que tiene sentido”.

“Además, con el tiempo me he dado cuenta de que ambos libros no hablan de cosas tan distintas. Los dos nacen de preguntas que me hago sobre la vida y de asuntos que me importan profundamente. Aunque visualmente y técnicamente sean muy diferentes, conceptualmente comparten mucho más de lo que yo misma imaginaba. Descubrir eso ha sido una sorpresa bonita”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé principalmente con monotipo realizado con acrílico para construir al monstruo. Después utilicé distintos tipos de grafito para aportar unidad visual, pero también riqueza de matices y texturas. Además, empleé tinta china, plumillas, pinceles y una cera roja que aparece en momentos concretos del libro. Y, por supuesto, el blanco del papel, que para mí es un material más dentro de la historia y juega un papel fundamental”, confiesa Marta Sevilla.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso técnico comenzó con mucha experimentación. En aquel momento me interesaba especialmente el monotipo. Me atrae la idea de que sea una técnica de estampación que, sin embargo, produce una única imagen irrepetible. Hay error, accidente, sorpresa. Y eso me interesa muchísimo. Encontrarme con lo inesperado es una de las cosas que hacen que seguir trabajando tenga sentido para mí”.

“Estuve realizando muchas pruebas hasta que apareció el monstruo, o al menos una primera versión de él. Aquella mancha verde tenía tanta fuerza que decidí construir el resto del libro a su alrededor, también desde un punto de vista compositivo. Llenaba el estudio de monotipos, los dejaba en el suelo y los observaba durante días. Los miraba desde lejos hasta que poco a poco iba encontrando la siguiente página. Entonces la trabajaba con el resto de materiales y volvía a empezar el proceso”, continúa Marta Sevilla.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy en un momento bonito. Aunque sigo trabajando en algunos encargos que tenía pendientes y continúo dando clases en la universidad, también se están gestando cosas que me interesan mucho a nivel personal. Estoy trabajando en imágenes y pinturas que todavía no tienen una forma definida. No sé si acabarán convirtiéndose en un libro o en algo completamente distinto. De momento estoy intentando escuchar lo que necesitan ser y acompañar ese proceso con curiosidad”.
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