Cómic
Ana Miralles y Emilio Ruiz y la Ava Gardner menos conocida en ‘Ava’
En 1954, la estrella de cine Ava Gardner está en la cima de su carrera y acaba de estrenar una de sus obras cumbre: ‘La condesa descalza’. ‘Ava’ transcurre durante la promoción de la película en Sudamérica. Al aterrizar en Río de Janeiro, se encuentran con un país apasionado por el cine que está de luto por el reciente suicidio de su presidente, Getúlio Vargas. Un escenario y unas circunstancias extremas que sirven a los autores para descifrar las claves de la personalidad de Ava Gardner, una mujer que se enfrentó a todos en un tiempo en el que gozar de la misma libertad que un hombre suponía una verdadera transgresión. Emilio Ruiz y Ana Miralles, han buceado en memorias, biografías y documentos para tratar de reflejar con precisión a la persona detrás del mito y darle voz propia a una de las mayores estrellas de la época dorada de Hollywood en este cómic editado por Astiberri. Con Ana hemos charlado un poquito más sobre este libro, que ha obtenido el Premio Todostuslibros al mejor cómic nacional 2025.

¿Cómo nace todo? ¿Cómo empieza? Ana Miralles: “Teníamos ganas Emilio y yo de trabajar otra vez juntos. Hemos tenido un periodo en el que yo necesitaba también hacer otras cosas y me centré más en el tema de las ilustraciones, de la exposición y tal. Pero como hemos trabajado prácticamente desde el principio de mi carrera, siempre hemos hecho cosas juntos, pues pensamos que el siguiente proyecto también podría, después de ‘Djinn’, que fueron 16 años trabajando con Jean Dufault, pues pensamos que podía ser una oportunidad para hacer una historia ya más rotunda y con más tiempo y más seria. Entonces Emilio se puso a investigar y fue él quien propuso la historia, realmente. Estuvo estudiando y como los dos somos aficionados al cine, pues nos pareció muy adecuado”.
Entiendo que ha sido muy importante ese período de documentación, de investigación que hay, no sé si previo o incluso durante el proceso de elaboración de este proyecto. “Sí, bueno, las cosas no se preven así tan absolutamente rotundas, van surgiendo y es poquito a poco, Emilio y yo somos pareja, vivimos juntos y día a día vas construyendo un poco el edificio. Entonces, con ‘Ava’ pasó eso. Él, aparte del interés del cine, me dijo: “es que pienso que si alguien la tiene que dibujar, tienes que ser tú. Tú podrías abordar este problema del parecido, del aire, de darle vida a este personaje de una forma más o menos exitosa, por lo menos que se pareciera, dentro de lo que es el realismo y el registro que yo trabajo”, nos cuenta Ana Miralles.
“El tema de abordar el trabajo fue también muy paulatino, poquito a poco fuimos trabajando con mucha documentación, Emilio ha leído muchísimas, todas las biografías que le han caído en las manos y ha ido recogiendo lo que ocurre siempre con estos trabajos, un exceso de información que luego tienes que digerir y ponerlo en imágenes”.

¿Qué peso ha tenido en todo ese trabajo el cine, las películas? “Pues bueno, todo, porque ya te digo, nos gusta mucho el cine clásico y las referencias son constantes. Con ‘Ava’ teníamos también ese punto de, no sé cómo explicarlo, de decir que había que hacer un poco de justicia, aunque sea una justicia poética, porque todos los documentales que nos vimos, aparte de los libros, siempre daban la misma versión de su historia y de su vida, que es una versión que yo entiendo que ha sido la de sus supervivientes, concretamente todo el entorno de Sinatra y todo eso. Entonces se hablaba siempre más de su vida amorosa, siempre con él como protagonista y a nosotros esa versión concretamente también nos parecía sesgada, porque además se alineaba mucho con lo que sería el tratamiento que le había dado la prensa de la época al personaje. Entonces, claro, el afán de investigar un poco más en su vida nos llevó a eso. También yo intentaba a través de sus películas ver cómo actuaba ella, cómo evolucionó. También percibir un poco más de lo que era su personalidad, porque de ella no han quedado imágenes fuera de lo que es la actuación, me refiero a imágenes en movimiento. Hay muchísimas fotos, pero ella se preservó mucho lo que es su intimidad”.

“Trabajar ese personaje con esas claves, tienes que hacerlo desde el respeto y desde el cariño también -continúa Ana Miralles-. Y bueno, hemos intentado completar un poco el retrato que de ella hay, que no negamos todo lo que se dice de ella porque es cierto, que era alcohólica y que era una mujer que hacía su vida promiscua, pero como lo son muchos hombres, pero a ellos no les ponen objeciones si tienen muchas novias o no. Queríamos evidenciar la diferencia de trato al ser ella una mujer. Y como ella hizo lo que le dio la gana en esta vida, sin importar lo que dijeran de ella realmente, pues pagó por ello. Esa es la realidad. Se lo hicieron pagar y la prensa se le echó encima”.
Ana, si tuvieras que describir en unas pocas frases qué se van a encontrar los lectores cuando empiecen a pasar las páginas de este cómic… “Bueno, hemos trabajado varios niveles. Entonces, según el interés del lector, se pueden encontrar la historia de un fin de semana, de una star de la época en Río de Janeiro, con una serie de problemas que surgieron que no se esperaban y ver cómo ella reaccionaba. Y para los que están más metidos en el tema del cine, pues hay referencias. Sobre todo por las referencias que se nombran por los personajes, los enlaces que hay, los guiños, ese tipo de cosas. Entonces, yo creo que hay diferentes lecturas. También podemos hablar de la clave feminista y reivindicativa, en el sentido de que ella, con su actitud, aunque ella no era abiertamente, no se declaraba feminista, pero de facto sí que lo fue porque no permitió que nadie decidiera sobre su vida. Aunque fue una mujer que en su momento también fue maltratada y tuvo los problemas que sufren muchísimas mujeres. Pero bueno, por lo menos era alguien que tenía muy claro que era dueña de su vida. Desde ese punto de vista, yo creo que puede interesar a muchísimos tipos de lectores”.

Ana, si hablamos un poquito de las ilustraciones, de lo que es el dibujo, ¿qué dirías tú que tienen de característico tus dibujos para este trabajo? ¿Qué hay de diferente con respecto a otros anteriores? “Bueno, aquí he tenido que documentarme con muchísima aplicación, vamos a decirlo, ¿no? Porque al ser un personaje histórico no demasiado alejado en el tiempo, tampoco se podría fantasear tanto -asegura Ana Miralles-. Recuperar toda una época, que a mí es algo que me encanta, me encantan los viajes en el tiempo y de alguna forma con todas mis historias los recreo. Siempre me gusta recrear mundos perdidos y para ello hay que documentarse, hay que echar mano de todo lo que se tenga, ya sean fotos o pinturas de la época. Todo el tratamiento que le he dado tanto en el color como en el dibujo y la documentación, pues ha sido hasta donde yo he podido llegar de la forma más exhaustiva posible”.

“No me he permitido demasiadas licencias, pero vamos, para mí ha sido un verdadero placer. Desde los trajes, los personajes, los peinados, todo eso que te hace creíble una historia porque estás sintiendo un poco el aroma de la época, en todas las cosas que ellos hacen. También está, por ejemplo, el personaje de Río de Janeiro, que es una ciudad que hoy en día ya no es lo que Eva visitó, porque ella lo visitó en el año 54 y todavía tenía vestigios de una cierta arquitectura colonial. Era una ciudad muy blanca, edificios blancos, todos de los años 20, 30. Entonces, eso poco a poco en los años 60 fue desapareciendo, entró otro tipo de arquitectura y la ciudad cambió su fisonomía. Entonces, recrear esa ciudad también ha sido una búsqueda bastante interesante porque nos hemos basado en fotos, en algún documental y también hemos hecho un poco los recorridos que ella hacía”, asegura Ana Miralles.

“En la medida de nuestras posibilidades hemos intentado ser bastante exhaustivos, pero sin pasarnos. Tampoco esto es como para hacer un tratado ni de arqueología ni de arquitectura, por supuesto. Es siempre un trabajo libre y un trabajo de sugerencia más que académico. La idea era recrear el ambiente y un poco el aroma de lo que era el Río de la época”.
Y Ana, ¿con qué técnica sueles trabajar o has trabajado en este proyecto en concreto? “Yo soy, en ese sentido, fiel a lo que aprendí en su momento, y no me he reciclado con las nuevas tecnologías. Yo trabajo con lápiz y con acuarela. Y el soporte es el papel, no hago trabajo digital, porque aprendí a hacerlo de esa manera, lo hago relativamente rápido y me resulta muy satisfactorio estar en contacto con materiales físicos y palpables. Es algo que no lo puedo evitar. Necesito tocar materia y tener un soporte que sea físico, con pigmentos y con papel. A mí en las pantallas debe de ser una cuestión, ya no digo generacional ni mucho menos, pero ya debe ser algo genético. En las pantallas no veo bien los colores, no me sugieren la creatividad, tanto como coger un papel en blanco… En la pantalla parece que el medio no me favorece ese punto. Entonces, ya te digo que todos mis originales son en papel y hechos mayormente con acuarela. Los primeros que hice, en la época de los ochenta, esos también estaban hechos con tinta y con pincel. Era un paso que me alargaba mucho el proceso y con el tiempo lo he ido aligerando. Ya lo hago todo directamente con lápiz”, confiesa Ana Miralles.

Te quería preguntar por la repercusión que está teniendo el cómic, sobre todo la buena acogida, porque imagino que estáis contentos con esa recepción, con el reconocimiento que está teniendo el libro. “Eso ya es un capítulo aparte, porque ha sido una satisfacción salvaje. No nos lo esperábamos ni en nuestros mejores sueños. Lo digo en serio. No es ni falsa modestia ni nada, porque cuando haces un trabajo, y además da igual todo lo que hayas hecho antes, es que cada cosa que haces es una botella con un mensaje que lanzas al mar. No sabes si lo van a recoger o se va a perder en las profundidades. El hecho de que tú hagas algo depende de muchísimos factores. Primero, que el editor lo haga bien. En este caso lo ha hecho de maravilla. Ha hecho un libro precioso. Que salga en el momento oportuno. La fecha ha sido buena y que además no tuvieras al lado la aparición de otro autor que haya podido hacer algo dentro del mismo registro y que sea mucho mejor que tú. O que tenga más tirón comercial. Entonces, en ese sentido, hemos tenido suerte. Y después la prensa ha sido muy sensible a la historia y nos ha tratado muy bien. Ha sido bastante unánime al hablar de sus virtudes y nosotros estamos muy agradecidos. Es algo que para nosotros no era habitual, por lo menos en España. Habiendo hecho yo tanto trabajo fuera, estaba un poco desconectada de todo el sistema que hay aquí. Pero me ha sorprendido muchísimo, porque ha sido realmente muy interesante. Interesante ver cómo la prensa se ha volcado. Y luego el público, ya en las dedicatorias, pues lo veo que hay gente que está encantada y que además te lo dicen”.
Cómic
Anna Aparicio Català nos descubre a ‘La Ondina del estanque’
Tenía los ojos claros como el mar en verano, la piel blanca como la espuma de las olas y una voz que recordaba el vaivén de los océanos. Cuenta la leyenda que perdió su alma y que la soledad la sumió en una tristeza infinita. Desde entonces, vaga en búsqueda de un compañero… Con estas palabras la editorial Sallybooks nos presenta ‘La ondina del estanque’, un cómic de Anna Aparicio Català. Con ella charlamos un poquito más sobre este proyecto.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto surgió a raíz de mi primer viaje a escuelas francesas, durante el Festival de Annonay de 2020. Paseando por la ciudad, entré por casualidad en una librería y descubrí un cómic ilustrado por Nuria Tamarit. Era una adaptación de un cuento de los hermanos Grimm, con una edición preciosa de la editorial Les Aventuriers de L’Étrange. Vi que tenían más títulos publicados y, entre ellos, estaba El zapatero y los duendes, adaptado por Pedro Rodríguez. Nunca había trabajado en cómic y pensé que sería genial poder hacerlo, y además dentro de una colección que me parecía tan interesante. Conocía a Pedro, así que me puse en contacto con él para pedirle consejo. Me animó a preparar una propuesta y presentársela al editor, y así fue como empezó todo”, nos cuenta Anna Aparicio Català.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este cómic? “En La Ondina del estanque los lectores encontrarán una historia llena de misterio y magia, pero también una mirada muy personal sobre uno de esos cuentos tradicionales que han pasado de generación en generación. He intentado conservar el espíritu del relato original y, al mismo tiempo, llevarlo a mi propio terreno a través del dibujo y del lenguaje del cómic. Hay momentos de oscuridad y de tensión, pero también mucha belleza y delicadeza. El agua, el bosque y la naturaleza tienen además un papel muy importante y ayudan a crear una atmósfera onírica que me interesa mucho”.
“Sobre todo, me gustaría que el cómic invitara a recuperar esa capacidad de creer en la parte poética de la vida, en aquello que no siempre podemos explicar ni comprender -continúa Anna Aparicio Català-. Creo que las leyendas tienen precisamente ese poder: hablarnos de lo misterioso, de lo invisible, de todo aquello que escapa a la razón y que, sin embargo, forma parte de nuestra manera de entender el mundo”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Recuerdo haber pasado días buscando qué historia quería adaptar, y no fue fácil. Tenía claro que no quería trabajar con un cuento demasiado conocido y que me interesaba que el personaje principal fuera femenino, algo que no es tan habitual en las historias de esa época”.

“Al final encontré La Ondina del Estanque y me pareció una historia muy bonita. Además, el tema del agua me atrae especialmente. Siempre acabo encontrándome con historias en las que el agua tiene un papel importante, como en Agua, mi primer álbum ilustrado como autora, así que supongo que hay algo ahí que me interesa de manera muy intuitiva. La historia original era bastante larga y no encajaba con el número de páginas que teníamos, así que decidí acortarla, intentando mantener la línea del relato. A partir de ahí empecé a trabajar en el personaje, y la verdad es que surgió bastante fácilmente”, asegura Anna Aparicio Català.

“No siempre tengo la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos, así que fue algo que disfruté mucho. Y, además, imaginar y dibujar a una mujer que vive en un lago me parecía una idea muy poética. Creo que desde el principio hubo algo en ese personaje y en ese entorno que me resultó muy sugerente”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “El formato cómic es muy diferente al del álbum ilustrado y, para mí, trabajar en él fue todo un descubrimiento. Las viñetas permiten hacer juegos visuales muy interesantes y detenerse en pequeños detalles, gestos o momentos que quizá en un álbum no habría tenido la oportunidad de desarrollar. Para mí fue un regalo poder hacer este proyecto. Fue un trabajo muy libre y muy feliz. Tenía una historia como punto de partida, pero poder adaptarla personalmente, decidir dónde había texto y dónde no, y dejar que en muchos momentos fueran las imágenes las que contaran, me resultó muy liberador”, confiesa Anna Aparicio Català.


“También fue revelador trabajar con una historia algo más adulta de las que suelo ilustrar y, sobre todo, tener la oportunidad de dibujar personajes femeninos adultos. Hay una especie de tríada femenina en la historia: la Ondina, Hannah y la guardiana del bosque. Y me interesaba especialmente jugar con la representación de estos personajes y romper un poco con ciertos arquetipos visuales que tenía interiorizados: la idea de que el personaje protagonista es bella, mientras que el antagonista suele tener una apariencia menos idealizada. No quería plantear los personajes desde esa oposición tan evidente. Me interesaba que la belleza no estuviera necesariamente asociada a la bondad, ni su ausencia a la maldad, y que cada personaje pudiera tener una personalidad más compleja”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Al principio me planteé hacer los originales a tinta y trabajar después el color en digital, pero era un proyecto largo y, además, era la primera vez que hacía un cómic, así que finalmente decidí trabajarlo todo digitalmente, en Photoshop. Aun así, intenté en todo momento que el resultado fuera lo más orgánico posible, que no se percibiera como un trabajo excesivamente digital y conservar, dentro de lo posible, la textura y la sensación del dibujo tradicional”, señala Anna Aparicio Català.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La verdad es que todo el proceso salió de una manera muy orgánica. Hice todos los bocetos a lápiz y, poco a poco, la historia fue desvelándose mientras avanzaba. Lo hice durante el verano, cuando tenía mucho tiempo para mí, y fue genial poder trabajar sin presión y dejar que el proyecto fuera tomando su propia forma. El editor me acompañó mucho y muy bien durante todo el proceso, y yo podía ir viendo qué funcionaba y qué no, haciendo cambios sobre la marcha. Aunque al principio pensaba que serían unas 80 páginas, al final fueron cien y pico. Pero era lo que pedía la historia, así que decidí dejar que creciera”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Justo acabo de terminar un libro que ha sido también una nueva aventura para mí: Il libro di febbraio, para la editorial Nomos, en Italia. Forma parte de una colección de almanaques ilustrados, uno dedicado a cada mes del año, en los que cada día es una pequeña puerta a la historia: descubrimientos, personajes, acontecimientos, curiosidades, arte, ciencia, literatura… Me ha gustado mucho trabajar en un proyecto tan diferente y poder jugar con tantas historias e imágenes. Y también tengo una noticia muy bonita: este año se va a publicarEl Vals de la Montaña, que es mi primer cómic como autora integral. Se publicó en Francia el año pasado, con Les Aventuriers d’Ailleurs, y ahora Liana lo publicará en castellano y catalán, lo que me hace muchísima ilusión”.
Cómic
Júlia Rubau nos descubre ‘El misterio de la Geoda Rosada’
Lara, Nil y Dídac son tres amigos atrapados en el verano más aburrido del mundo. Como cada año, han ido con sus padres al pueblo y ya no saben qué hacer para entretenerse… Hasta que Lara descubre unas ranas que hablan y que crecen a una velocidad imposible. Tratando de averiguar algo más sobre el origen de esta magia, los tres amigos se ven inmersos en un misterio que incluye una geoda rosada capaz de cambiar las cosas, un complot y a una rana enfadada capaz de hacer cualquier cosa por perturbar la paz en el pueblo. Así nos presenta la editorial Astronave ‘El misterio de la Geoda Rosada’, un trabajo de Júlia Rubau, con la que hablamos un poco más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto.”Este proyecto nace justo cuando acabo mis estudios de cómic e ilustración en la Escola Joso de Barcelona. Me habían hablado de un concurso de cómic de la ciudad de Cornellà en el que solo tenías que presentar dos páginas, así que probé suerte. Todavía no tenía un estilo muy sólido y tenía muchas ganas de experimentar con diferentes influencias. Referentes como Kristof Ulbert, Ikegami Yoriyuki, Rebecca Sugar entre muchos otros, me llevaron a crear las páginas que entregué”, nos cuenta Júlia Rubau.
“En términos de historia no desarrollé demasiado; simplemente partí de la premisa de unos niños observando un río en medio del bosque en busca de algo. Uno de ellos, Lara, afirmaba haber visto un renacuajo mágico y esperaba volver a encontrarlo. Los demás no la creen y se marchan decepcionados, pero ella continúa con su búsqueda. Poco después, Lara presencia de nuevo un evento mágico: un pequeño renacuajo se transforma en rana, a una velocidad imposible. Solo gané una mención en ese concurso, pero no me quedé ahí. Al saber de la existencia de otro concurso, el Premi Carnet Jove de Còmic, el cual ofrecía la posibilidad de publicar con Norma Editorial, decidí desarrollar todo el trasfondo y la trama que esos personajes podían vivir. Unos meses después, y con cero esperanzas de ganar, recibí una llamada con una muy buena noticia”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En este cómic los lectores encontrarán una aventura de verano, uno de esos veranos que puede que muchos hayamos vivido, en el que el aburrimiento es el protagonista. Los personajes de esta historia pasan sus vacaciones en un pequeño pueblo donde los únicos niños son ellos y donde nunca pasa absolutamente nada. La protagonista, Lara, es una niña muy imaginativa y cabezota. Siempre es quien dirige fantásticas aventuras imaginarias para pasar el rato, pero ese verano está cansada de fingir, quiere vivir una aventura mágica de verdad. Así que no tarda en buscarse una por su propio pie. Lo que no espera es encontrarse con una geoda con poderes misteriosos y una sociedad de ranas parlantes y furiosas que planean algo muy malo contra el pueblo. Pero detrás de todos esos sucesos mágicos, esta historia habla sobre todo del rencor, del perdón y de la difícil tarea de gestionar las emociones dolorosas cuando todavía no sabes muy bien cómo hacerlo. En conjunto crean una tierna y divertida historia con muchas, muchas ranas”, afirma Júlia Rubau.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Profundizando un poco en lo que comentaba antes, este proyecto nace realmente en un momento en el que lo que más me movía era experimentar con el estilo: la composición poco convencional de las viñetas, la estilización de los personajes, el sombreado a lápiz, las paletas de color armoniosas, el uso del negro, etc. Este proyecto me sirvió como una liberación de todos los referentes que me habían inspirado hasta ese momento. Fue mi primer cómic, mi primera historia creada completamente por mí, y también la primera vez que terminaba un proyecto de esta envergadura: una historia que empezaba y acababa. Nunca había hecho nada parecido, así que supuso un gran salto para mí”.
“A nivel de desarrollo de personajes, personalmente no me requirió demasiado trabajo -continúa Júlia Rubau-. Con unos pocos bocetos ya encontré unos diseños que encajaban con la historia. Lo que realmente me interesaba era dibujar y componer páginas potentes, con fondos y colores impactantes, así que busqué muchas referencias de bosques, ríos y ranas para conseguirlo. También me inspiré mucho en los preciosos paisajes que Enrique Fernández crea en sus cómics”.

¿Cuántas ranas llegaste a dibujar? “Sinceramente, nunca las he contado, no diría con mucha seguridad que cientos de ranas pero unas cuantas decenas si”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que, al menos en este cómic en concreto, lo que más destaca es mi manera de estilizar a los personajes y las criaturas. Me gusta deformar ligeramente los cuerpos o llevar la anatomía hasta límites irreales para conseguir más vida y personalidad. Además, tengo una clara tendencia hacia las formas redondeadas y tiernas, o al menos eso es lo que suele decir la gente. También destaca bastante la paleta de color que utilizo. Me centro en una gama de tonos muy cercanos entre sí para crear paletas armoniosas que solo cambian según la escena. Además, en este proyecto, especialmente, utilicé colores muy ácidos que contrastan muy bien con el sombreado oscuro presente a lo largo de todo el cómic”, asegura Júlia Rubau.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Aunque ahora mismo cada vez siento más pasión por el trabajo tradicional, en ese momento necesitaba trabajar en digital, así que utilicé mi iPad y el programa de dibujo, Procreate. Aun así, intenté crear páginas que se acercaran lo máximo posible al aspecto de una página hecha a mano. Me gusta mucho imitar las texturas del lápiz y de la acuarela, así que hice todo lo posible para conseguir ese efecto”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue, básicamente, el siguiente: primero pasé unos tres meses escribiendo el guión y dibujando, de forma paralela, el storyboard, es decir, el esquema de composición de las viñetas. Una vez tuve el storyboard, terminé de escribir los diálogos que aún faltaban y, con toda la historia planificada, empecé a dibujar las páginas definitivas. Cuando todo el dibujo estuvo listo, pasé al entintado y al sombreado. Para entonces ya llevaba unos cuatro o cinco meses más de trabajo y solo quedaba colorear todas las páginas. En total fue un trabajo de casi un año y podría decirse que durante ese tiempo fue a jornada completa. Fue una experiencia muy interesante en la que aprendí muchísimo sobre mi forma de afrontar un proyecto de tal calibre”, comenta Júlia Rubau.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy trabajando en un nuevo cómic infantil gracias a haber sido seleccionada para una de las cuarenta ayudas del Ministerio de Cultura destinadas a la creación de cómic. Se trata de un proyecto protagonizado por Lalu, una niña hija única a la que le encanta serlo. La rutina que tanto le hace feliz es puesta en peligro cuando descubre que pronto tendrá una hermanita. Después de maldecir al universo y desahogarse con su circuito de canicas, es trasladada a través de su armario, a una realidad alternativa en la que siempre ha tenido una hermana gemela. Todos sus miedos toman forma en una niña igual que ella, una tal Lula. La vida de Lalu se convierte, según ella, en un infierno, mientras que Lula no entiende por qué su hermana de repente la odia tanto si siempre se han llevado bien. Antes de que termine la semana, Lula tendrá que convencer a Lalu de las ventajas de tenerla como hermana, si no lo consigue, la tradición de ir juntas en el autocar por las colonias de fin de curso se romperá por primera vez. Esta historia saldrá en un año aproximadamente, el nombre del proyecto es «Lalu & Lula».
Cómic
Clara Lodewick aborda la inmigración en ‘Moheeb en el aparcamiento’
Moheeb es un adolescente refugiado que vive en un centro de acogida. Mientras espera una resolución administrativa que no llega, su vida queda suspendida en un presente sin horizonte. El aparcamiento de un supermercado se convierte en su espacio de escape: un lugar donde, junto a otros jóvenes, recupera algo esencial -la amistad, el juego, la sensación de pertenecer a algún sitio-. Apoyado por una asociación, el tranquilo Moheeb parece disfrutar de los largos días de verano. A menos que un fuego secreto esté consumiendo en realidad su coraje y su salud mental… ‘Moheeb en el aparcamiento’ es una novela gráfica sobre la migración, adolescencia, identidad, violencia cotidiana y necesidad de vínculos. Un trabajo de Clara Lodewick que edita Garbuix Books. Con Clara hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo nació este proyecto? “Mi editorial me dio la oportunidad de crear un segundo cómic. Tenía total libertad creativa; es decir, no había ningún encargo. Así que decidí hablar de lo que más me preocupa: el trato que nuestras sociedades dan a las personas sin papeles. Cuando era adolescente, un grupo de afganos sin papeles ocupó una iglesia cerca de mi escuela. Conocí a los chicos, que tenían mi misma edad por aquel entonces (entre 15 y 17 años), nos hicimos amigos, y así descubrí una pequeña parte del infierno que su situación administrativa podía suponer para ellos en su día a día”.
¿Qué encontraremos en este libro? “Seguirás la vida cotidiana de Moheeb, de 17 años, y sus dos amigos, Qaïs y Fazal, que pasan dos meses de verano en un aparcamiento de un pequeño pueblo de Bélgica, esperando una respuesta a su situación. Conocerán a gente del pueblo; algunos les ayudarán, otros empeorarán su situación”, nos cuenta Clara Lodewick.

¿Cómo fue el proceso de preparación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Quería trabajar en los sentidos, las sensaciones de Moheeb. Son un indicador de la evolución de su salud mental a lo largo del libro. Así que practiqué mucho cómo representar un lugar dibujando solo pequeñas partes, y cómo representar los cinco sentidos en una sola página. Dibujé páginas en (y sobre) diferentes lugares, antes de empezar a dibujar el aparcamiento de Moheeb. Vivía en una autocaravana, así que pude probar muchos aparcamientos diferentes”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones y sobre las técnicas utilizadas en este libro. “En general, me inspiran Willy Vandersteen, Wilhelm Bush, Bruno Heitz, y para este cómic en particular, también me fijé en la obra de Shin’Ichi Abe. Él es mejor representando los sentidos. Fue todo un reto dibujar un cómic entero en un solo aparcamiento: aunque el cansancio y el aburrimiento son temas importantes, ¡no quería que los lectores se aburrieran demasiado! Así que tuve que pensar en cambiar el punto de vista, dibujar pequeñas escenas en el fondo, etc. -continúa Clara Lodewick-. Los dibujos están hechos con bolígrafo y los colores, una parte muy importante para mí, están pintados con gouache. Dedico mucho tiempo a colorear; es casi meditativo y una parte muy agradable del proceso”.

¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “¡Largo! Hacer un cómic sobre la situación de las personas sin papelesera algo que queríamos hacer juntos, con mis amigos, en 2014. Pero yo era muy joven entonces y era muy diferente: más bien un proyecto comunitario, con páginas de testimonios. Como adulta, 10 años después, tras haber visto la evolución de la situación de mis amigos y de mi país, tuve nuevas ideas y quise crear una obra de ficción. Quería hablar de diferentes temas, como la salud mental, las dificultades entre madres e hijos, las relaciones desiguales y cómo afrontarlas… Fue un trabajo emocionalmente intenso. Y me costó mucho despedirme de mi personaje al final del libro. Así que cuando dibujo a Moheeb para los lectores en una sesión de firmas, siempre me alegra volver a verlo, aunque sea por unos instantes”, confiesa Clara Lodewick.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Escribí un guión; el cómic es para niños y trata (otra vez, jaja) sobre niños que intentan valerse por sí mismos en un mundo dominado por adultos. Es un cómic de fantasía, dibujado por Andréa Delcorte, cuyos dibujos son increíbles. Se publicará en francés en 2027. Y por mi cuenta, estoy trabajando en una serie/telenovela, que me divierte mucho; los episodios se estrenan cada mes o cada dos meses. Trata sobre una joven que vive con su madre y su tía. A ella le gustaría mudarse de allí, pero cada vez que lo intenta, algo se interpone en su camino”.
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