Entrevistas
Un domingo en Vilustrado: El trabajo salvaje de Emily Hughes, la independencia de algunas editoriales y el viaje en lápiz con Gusti
Se acabó Vilustrado 2016, y lo hizo por todo lo alto, con la presencia de grandes exponentes en este mundo de la ilustración. Arrancamos la jornada del domingo con una joven Emily Hughes, que ha conseguido un gran éxito con su primer álbum ilustrado, ‘Salvaje‘. Nos habló de este y de otros trabajos posteriores.
Las editoriales independientes también tuvieron su espacio en esta mañana tan intensa en el LAVA de Valladolid, con la presencia de Cristina Camarena, de la editorial Kireei, Diego Moreno de la editorial Nórdica Libros y Arianna Squilloni, de A buen paso.
Y como broche final, un viaje en lápiz con el ilustrador Gusti, uno de los momentos más emocionantes y aplaudidos de esta segunda edición de Vilustrado.
Emily Hughes
“Soy de Hawai, y eso se refleja también en mi trabajo. El trabajo de cada uno tiene que ver con la forma en la que te has criado, has vivido, tu mirada…”. Esta es la primera reflexión que nos aporta la ilustradora Emily Hughes a la hora de hablarnos de su trabajo. “Esta profesión tiene que ver también con una conexión apasionada con la infancia, y muchos adultos no tienen recuerdos de esa infancia”.
No cuenta que nada más graduarse de la facultad, surgió un trabajo con libertad total, ‘Salvaje’, sobre “una niña muy libre, reflejada en experiencias mías pero también de otras personas a las que he conocido. Una niña que se cría en la selva, en el bosque. No sabe muy bien por qué ha llegado allí… Pertenece a ese medio, ese es su mundo, su lugar, junto a los animales”.
“Nos parecemos un poco en el pelo, pero la inspiración es la figura de mi padre, que murió poco antes de que me embarcara en este proyecto. Por es digo que es un libro muy personal. Mi padre sufría una enfermedad mental y al mismo tiempo era consciente de enfrentarse al medio social en sus circunstancias… Es el período de mi vida en el que se gestó este proyecto y está en las influencias, claro”.
“En los trabajos creativos, la inspiración viene muchas veces de nuestras experiencias cotidianas. A veces las palabras son topes para comunicar las cosas… Yo al final he conseguido comunicar lo que yo quería”.
Nos habla a continuación de ‘El pequeño jardinero’. “Una cosa muy importante es la caracterización, y la expresión del personaje juega mucho aquí. Me gustan los perfiles limpios, sencillos. Quiero un jardín cuidado y bonito. Me encanta esa simplicidad que se acaba plasmando. En la literatura infantil los personajes son fundamentales. A través de su expresión la gente va siguiendo la obra, se engancha con el personaje, aprenden contenidos identificándose con ellos, es el tipo de lenguaje con el que se identifican. Doy importancia a la expresión porque es lo que genera confianza en los pequeños lectores”.
“El texto, cómo es un problema siempre. No se me da muy bien colocar el texto junto a las ilustraciones, me considero tímida en ese sentido y busco un estilo condensado en el texto, en los diálogos, para no poner algo ahí que me haga sentir incómoda. No quiero que el texto comprometa a las imágenes… En el jardinero conseguí que las imágenes fueran seguidas de esos pie de texto de una manera bastante armónica”.
Nos enseña ahora una especie de diario de viaje: ‘My favorite irish things’. “Tiene mucho que ver con la observación, con los detalles. Me ayuda mucho permanecer atenta, observando. Estar abierta a lo que sucede. Allí en Irlanda, no pasó nada especial, pero sí recuerdo detalles, experiencias, anécdotas triviales que nunca sabes a dónde te pueden acabar llevando. El mensaje sería el de mantener siempre los ojos abiertos. En realidad hay argumentos por todas partes”.
Tenemos la suerte de ver su trabajo de cara a varios proyectos futuros. Es el caso de ‘Everything you need for a treehouse’. “Un proyecto que saldrá en un año. Me ha parecido muy interesante. Tiene más texto del habitual, y eso es un desafío, pero todo tiene más que ver con sentimientos que con la narrativa, y eso me interesa, me gusta. Una de las ideas que tiene la historia es el valor de las cosas imperfectas… Es interesante porque es sin personajes”.
Otra historia que tiene en mente, sobre una patata. ‘Wild potatoes’. Solo una imagen de este proyecto. “¿Qué surgirá? No tengo un fin previsto. Solo tengo dos imágenes, viene a demostrar mi estilo de trabajo. No todo está claro desde el principio, solo hay una imagen lo suficientemente potente para seguir trabajando en ella”.
Editoriales independientes
Una especie de debate a tres bandas con tres editoriales, Nórdica Libros, A buen paso y Kireei. De esa charla, extraemos algunas de las ideas que más nos han llamado la atención.
Arianna Squilloni: “Tienes que ser independiente porque honestamente tienes que publicar los libros que crees que son los mejores libros. Es una tarea importante. Y tienes cierta responsabilidad respecto a los autores con los que trabajas. Es una pasión, pero es una pasión que se tiene que mover”.
Diego Moreno: “Somos muy independientes porque hacemos lo que queremos. Ningún libro se somete a un criterio económico. Una opción personal de trabajo, de vida, y siempre he procurado tener siempre un sueldo, pequeñito, pero para poder dedicarle las 24 horas.”
Cristina Camarena: “Yo todavía compagino mi trabajo de profesora con Kireei. Las dos cosas me gustan, me alimentan y se generan sinergias entre las dos. La editorial llegó de manera orgánica. Es mi parte romántica de justicia poética, de que el papel no puede desaparecer… Soy un poco defensora de las causas perdidas”.
Arianna: “Es importante el diálogo, contrastar las ideas. Yo lo hago con el diseñador con el que trabajo. Hay algunos autores con los que nos sentimos en sintonía, y hay una producción de libros bastante constante. Suelen nacer más de los textos y de las ideas de libro. A veces les hablo a los autores de alguna cosa, de algún personaje… Y por otro lado hay un listado de ilustradores con los que me encantaría trabajar. Me encanta ir a buscarlos, bucear… Es fundamental cuando hablo con ilustradores, conocer qué les gusta, qué leen, qué música escuchan… Me interesa su punto de vista de la ilustración, no las técnicas con las que trabajan…”
Diego: “Hemos abierto una vía, muy interesante. Al hacer libros ilustrados, las agencias de derechos han visto un camino. Los relatos me gustan mucho. El relato hay que leerlo de manera individual, y cuando le das entidad propia, lo ilustras, la gente lo lee como una novela. ¿Por qué no hacer lo mismo con otros géneros maltratados como la poesía? Y lo hemos hecho. Y el año que viene empezamos con el teatro. Si lo publicas bien y le das el formato adecuado, la gente lo lee”.
Arianna: “Me muevo en un ámbito pequeño, porque necesito moverme en un ámbito humano. Me hace feliz editar libros. La relación cercana con los autores: no podría trabajar con personas con las que no comparto ideales, es necesario hablar de lo que quieres contar y cómo lo quieres contar, …”
Cristina: “Haga lo que haga, en el centro está la persona, lo que me motiva es la experiencia humana y la relación entre nosotros. A la hora de trabajar con alguien, siempre hay una relación de mucho contacto, y una relación construida en el tiempo”.
Diego: “Es fundamental, ya que no nos vamos a hacer ricos, al menos que lo que hagamos sea bonito. Visitar librerías e ir de gira con ilustradores… Es mejor que nos llevemos bien en ese proceso, que la experiencia al menos sea gratificante para todos”.
Premio Concurso Ilustración ‘La duda’
Y como esta era una mañana de emociones, el jurado, formado por los profesores que han participado en esta edición de Vilustrado, y representado por la ilustradora Chiara Carrer, dio a conocer el fallo del Concurso de Ilustración ‘La duda’, cuyos finalistas eran los protagonistas de la exposición que pudimos visitar en el LAVA. La ganadora, la ilustradora Patricia Gutiérrez.
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Gusti y su viaje en lápiz
“Les voy a hablar de un amigo muy querido. Se llama ‘el lápiz’. Forma parte de mi vida”. Así iniciaba el ilustrador Gusti su charla en Vilustrado, y qué charla. Redonda, bien construida, con una historia, y con muchos mensajes de esos que llegan al corazón. Una charla inspiradora para todos los asistentes.
Gusti nos habló de su madre, Clarita. Ella quería que su hijo se convirtiera en el mejor dibujante del mundo, y él siguió los pasos que se suponían para llegar a ello: estuvo en Bolonia, recibió premios y empezó a publicar con muchas editoriales, en muchos idiomas. Y “cada vez me interesaba menos ser el mejor dibujante del mundo… Yo quiero ser un dibujante y, para ser dibujante hay que tener confianza, paciencia y saber esperar”.
El lápiz: “yo lo trato como un amigo. Hace amigos, cura, hace cosquillas, sirve para reír, para soñar… A mí me sirvió para luchar contra el miedo. Yo uso el lápiz como una ‘serradura’ para romper esa jaula y sacar el corazón hacia fuera. El lápiz es la llave para abrir mi corazón, y los conecto. Hacía falta una contraseña para conectar el lápiz con el corazón: ‘con amor’; ‘disfruta’.
“El dibujar es vivir, no es algo ajeno a mi vida. Está totalmente ligado, todo el tiempo. Hoy vengo a decirle gracias al dibujo. Yo a donde voy y hay una hoja en blanco, es mi casa. Eso me gusta mucho del dibujo. Gracias al dibujo, puedo aprender muchas cosas. El dibujo me enseñó a ser padre. La relación padre-hijo. El dibujo me permite ser hijo, sacar el niño que soy”. Gusti tiene dos hijos, de 17 y 9 años. De esos dibujitos salieron estos dos hijos (a su mujer la conoció en Bolonia). Esos hijos están siempre ahí presentes, gracias al dibujo”.
“Gracias al dibujo puedo jugar. Me encanta jugar. En el dibujo todo lo podemos hacer, somos creadores. Hay una realidad, pero en el papel es la realidad que nosotros queramos, y a mi me encanta una realidad inclusiva”.
“El dibujo me permite tener superpoderes. Y veo mucha magia… Transformar la realidad en una cosa mágica. No busco cosas informativas, me alimento de mis vivencias. Me encanta observar, dibujar a la gente, sin más. Dibujo a los alumnos en charlas, no hay intención de que esté bien hecho”.
Nos habla de su libro ‘Mallko y papá’, en el que retrata su vida cotidiana con su hijo Mallko que tiene síndrome de down. “El dibujo me sirvió como pura sanación. Yo puedo quitar cromosomas con el dibujo. Me sirve para los momentos difíciles, es mi manera de vivir el momento y darme cuenta de que no todo son risas. A veces da miedo dibujar esas cosas, pero ahí están (nos muestra dibujos en el hospital con su hijo)”.
“El humor también me funciona muy bien. Dándole vueltas a la realidad, a ese estereotipo (el síndrome de down). Es una manera de inclusión también. Los dibujos curan. Cuando nació mi hijo (con un cromosoma de más), me fui a la mierda. ‘Mallko y papá’ está detonando mucho porque toco un tema fuerte. El dibujo sirve para muchas cosas en la vida. Mandar mensajes preciosos, recibir mensajes, y el dibujo es inclusivo”.
“Trabajamos con todos los colores, incluso el negro, lápices nuevos, viejos, trabajamos con basura… Somos inclusión total. Aprovechemos eso. No solo niños con cachetes rosados, también hay niños sin cachetes rosados…”
“El cuaderno es una gran casa. Si vas con un cuaderno vas siempre acompañado. No se obsesionen con la técnica, lo importante es tener algo que contar. Disfrutar, compartir lo que disfrutas, trabajar mucho, dibujar, recibir, dibujar, poder ver un niño y no un niño discapacitado. Si dibujas, disfrutas, haces magia, ves un niño y no un niño con discapacidad… Ese es el secreto para ser el mejor dibujante del mundo”.
“El lápiz da su vida para que nosotros podamos contar la nuestra”.
P.D. Me ha hecho mucha ilusión ver algún ‘Me gusta’ en redes de una señora llamada Clari Rosemffet…
Más imágenes en la galería de Vilustrado.
Cómic
Lui Mort y Mariana Ruiz Johnson nos llevan a una ‘Isla’
‘Isla’ es un cómic mudo escrito y dibujado por Mariana Ruiz Johnson y Lui Mort que inaugura la sección de cómic de Savanna Books. En ‘Isla’, a través de los ojos de su protagonista, viviremos una aventura que puede ser, también, un hermoso sueño donde fantasía y realidad se funden. Con Mariana y con Lui hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. Lui Mort: “El proyecto nació allá por el 2018 de encuentros virtuales que tuvimos con Mariana e intercambios de dibujos que nos llevaron a pensar que podíamos crear una historia juntos”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro es una invitación a primeros lectores que intenta abrir un camino hacia la imaginación y una exploración hacia nuevos horizontes simbólicos”.

¿Por qué el formato cómic y por qué un libro sin palabras? Mariana Ruiz Johnson: “Creo que los niños se sienten muy cómodos leyendo viñetas, el cómic es un lenguaje que -si está bien trabajado- puede acercar a muchas infancias al interés por la lectura. Llevo mucho tiempo explorando el cómic para las infancias y cada vez incorporo más la viñeta como recurso a los álbumes ilustrados que escribo”.
“No recuerdo haber sentido la necesidad de incorporar palabras en Isla, y eso ha sido muy estimulante para los lectores argentinos (¡ojalá suceda en España!), ya que los personajes han sido nombrados de infinitas maneras, se le han inventado voces y palabras y la narración se sostiene por sí misma. Hay libros maravillosos de cómic silente y me gustaría nombrar a la editorial Mamut, que lleva mucho tiempo haciendo cómics de este tipo y que nos sirvió de inspiración a la hora de pensar en Isla”.

¿Como ha sido trabajar juntos en este proyecto? Lui Mort: “El trabajo fluyó sin interrupciones. Ambos nos sentimos muy cómodos y nos complementamos perfectamente, ya que Mariana tenía mucho camino recorrido y aportó la estructura y el tono y yo por mi parte aporté la espontaneidad y el juego dentro de la historia”.
Mariana: “Fue muy loco porque no nos conocíamos personalmente, pero entablamos una amistad virtual, porque ambos somos muy melómanos y lectores. Comenzamos a hacer breves intercambios a modo de cadáver exquisito, él me mandaba una viñeta, yo la continuaba y así. Era tan divertido y fácil que decidimos comenzar un libro. Él se enfocó en el personaje principal y yo hacía los entornos y el color. Cuando tuvimos algunas páginas, Musaraña Libros, una pequeña editorial argentina, se interesó y se involucró en el proceso. Ahí empezamos a ajustar el guión y a orientar el trabajo hacia una novela gráfica silente para pequeños lectores”.

“Trabajar a cuatro manos fue un placer -continúa Mariana Ruiz Johnson-. Nunca lo había hecho con otro ilustrador (y nunca volví a hacerlo). Pero creo que fue una gran experiencia, porque él es un dibujante brillante, sensible y creativo, y yo sumé mi experiencia editorial y narrativa. Hicimos un gran equipo y nos conocimos en persona cuando se editó. Todo fue muy fluido, creativo y feliz.

Por ejemplo, la tapa de Isla fue una idea de él. A mí no se me hubiese ocurrido nunca esa imagen retórica. Yo sumé el color y el diseño, pero siento que haber conversado con su manera de pensar hizo que el libro fuera tan especial. Ahora nos alegra mucho que Isla llegue a España de la mano de Savanna Books.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Hablamos sobre nuestros libros favoritos e intentamos imaginar personajes que no tuvieran referencias directas anteriores -nos cuenta Lui Mort-. Los mismos surgieron espontáneamente mientras intercambiábamos ideas sobre donde trancurriría la historia y quién sería la protagonista”.
¿Qué dirías que tienen de característico las ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Aún hoy, luego de haber trabajado mi estilo, sigo encontrando gestos de espontaneidad infantil en los trazos y cierto aire anárquico que me hace muy feliz y que conecta inmediatamente con los niños, a quienes está dirigido el libro principalmente”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Las líneas las trabajé con estilógrafos sobre papel y el color lo trabajó Mariana en digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso fue fluido y continuo. A medida que definíamos los paisajes y personajes intercambiábamos bocetos y los cerrábamos con muy poco retrabajo. Fue un proceso inolvidable y mágico”, asegura Lui Mort.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente me encuentro trabajando en mi segundo libro personal que saldrá en septiembre por la editorial La Granja y en un libro álbum para una editorial francesa”.
Álbum Ilustrado
Joanna Concejo y el reto de ilustrar ‘Jesteś’
Vimos este trabajo de Joanna Concejo en redes y nos llamó mucho la atención. En las siguientes líneas hablamos con ella sobre su trabajo en ‘Jesteś’, editado en Polonia por Wydawnictwo Format y previamente editado en Francia con el título ‘Tu es là’ por Les Grandes Personnes.

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El libro empezó hace mucho tiempo. Laetitia Bourget, la autora, me contó su idea de un libro impreso en papel vegetal en 2014. Fue entonces cuando nos conocimos. Me encantó la idea desde el primer momento; me entusiasmé muchísimo. Dije que sí enseguida, sin siquiera pensar mucho en el texto. ¡La sola idea de la transparencia de las páginas me atraía muchísimo! No tenía ni idea de cómo iba a trabajar en el libro, pero eso no era importante”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro cuenta la historia de una amistad entre tres chicas, una amistad que solo existe dentro del libro. Se conocen, pero cada una pertenece a una generación diferente: abuela, nieta y bisnieta. También es una historia de transmisión entre ellas. Habla de gestos repetidos para aprender, y de aquellos repetidos inconscientemente, del saber transmitirse de una a otra, y de esa pequeña parte de la que se ha ido que perdura en las que quedan. También es una historia de presencia a través de la ausencia. En cierto modo, es una historia de eternidad, de amor. Y de vida”, nos cuenta Joanna Concejo. Al final del libro se encuentran los retratos de las tres mujeres. Estas personas existen realmente, y quería que esta historia estuviera arraigada en la realidad”.


¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación y experimentación; no sé si había dibujos en un cuaderno… “Al principio del proyecto, dibujé un pequeño cuadernillo de unas diez páginas, completamente transparente, directamente sobre papel vegetal. Quería ver de inmediato cómo podría funcionar este concepto de libro. Aún no sabía si sería capaz de crear las ilustraciones finales utilizando las mismas ideas que en este pequeño experimento, pero lo esencial para mí era ver qué posibilidades ofrecía la transparencia. Me gustó que se pudiera vislumbrar un poco del dibujo que estaría en la página siguiente. También me permitió probar la textura de este tipo de papel. Era transparente, pero no demasiado. Así que las ilustraciones también tuvieron que diseñarse teniendo eso en cuenta”.

“Después de este experimento, pasé por un período de bloqueo creativo, porque aún no sabía qué quería transmitir con las ilustraciones –continúa Joanna Concejo–. El texto de Laetitia me dio mucho espacio para respirar, lo cual agradecí, pero al mismo tiempo, me sentía un poco perdida. Me llevó mucho tiempo encontrar mi propia historia para acompañar el texto. Pero una vez que la encontré, el trabajo se facilitó mucho y mis ideas comenzaron a aclararse”.
“Después trabajé a fondo en mis cuadernos de bocetos para desarrollar secuencias narrativas que permitieran que todo fluyera con fluidez. Creé secciones de unas diez páginas. Una vez satisfecha con el orden de las páginas, pasé a los dibujos finales en papel blanco. Al terminar, imprimí el dibujo en papel vegetal para probar la colocación de los elementos y planificar los siguientes. ¡Llené un montón de cuadernos de bocetos trabajando en este proyecto! Más de lo habitual. Y el proyecto resultó ser mucho más complicado de lo que inicialmente pensé”.

¿Qué dirías que caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente en comparación con tus otros trabajos? “No creo que haya nada realmente nuevo. La técnica es la misma: lápiz y lápices de colores. Ya he hablado un poco sobre el proceso de trabajo. Y quizás eso fue lo nuevo para mí. En este libro, todas las ilustraciones se crearon en el orden en que aparecen. Nunca antes había trabajado así. Pero la necesidad de considerar la transparencia influyó en mi trabajo”.

Hablemos un poco más sobre las transparencias, sobre esas páginas transparentes que revelan algo de lo siguiente… “Quería trabajar en este proyecto precisamente por las transparencias de las páginas. Me gustó mucho la idea. Sin embargo, no me di cuenta de lo difícil que sería este trabajo. Las secuencias de imágenes tenían que estar planificadas con mucha precisión para que la narrativa funcionara. E incluso así, tuve que aceptar que no podía controlarlo todo. Cada vez que pasas la página, puedes ver un poco de lo que se revelará a continuación. A veces más, a veces menos. A veces la imagen llena la página por completo, y a veces solo hay un pequeño detalle… Creo que es difícil describir con exactitud lo que sucede al hojear este libro. Es algo que tienes que experimentar por ti mismo. Sin duda, cada lector tendrá una experiencia diferente al encontrarse con este objeto que es el libro”, confiesa Joanna Concejo.

¿Qué técnicas usaste entonces? “Como ya mencioné, trabajé con lápiz y lápices de colores. Eso es todo. Todos los dibujos están hechos en papel blanco e impresos únicamente en papel vegetal”.
Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “Fue muy largo de preparar debido a la complejidad de la narrativa a través de imágenes transparentes. Además, dibujar más de 70 ilustraciones también me llevó mucho tiempo. La mayor parte de este trabajo se realizó durante la pandemia; tuve mucho tiempo, como todos, porque tuvimos que quedarnos en casa. Me alegré mucho cuando finalmente terminé el libro, porque realmente hice esperar mucho a Laetitia. Luego, durante la maquetación y las conversaciones con el editor, nos dimos cuenta de que el libro iba a ser muy caro debido a la materia prima (papel vegetal), y eso nos entristeció un poco, porque no queríamos crear un libro que poca gente pudiera permitirse. Personalmente, también pensé que era mucho trabajo ilustrarlo y que un libro caro no duraría mucho. Me pareció una pena. Pero al final, los lectores se mostraron bastante entusiasmados y el libro sigue a la venta, al menos en Francia”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en el cuento de Andersen «La pequeña cerillera» para una editorial polaca”.
Arte Urbano
Wedo Goás: «Intento que mis trabajos hagan reflexionar al viandante»
El mural As Mouras, del artista gallego Wedo Goás, creado en el marco del Perla Mural Fest 2025 de Fene, ha recibido el premio a mejor mural del mundo 2025 en la categoría Expert Spotlight por la plataforma internacional Street Art Cities. Hace unos días preparábamos una pequeña entrevista con él sobre su trabajo como muralista, partiendo de uno de sus trabajos. Este es el resultado.

¿Cómo surge la idea de ‘Don’t be afraid of wasting time’? “Esta idea me rondaba desde hace tiempo, casi desde mi llegada a Barcelona ya hace 13 años. Las grandes ciudades tienden a devorar el tiempo de las personas, a hacer que nos centremos en la productividad, el trabajo y el consumo, dejando apenas tiempo para poder tomar conciencia de nosotros mismos, nuestros intereses o nuestros verdaderos deseos”.
¿Qué has querido reflejar en este mural? “En este mural quiero generar un reflexión sobre cómo afrontamos nuestro día a día en esta sociedad de consumo. Creo profundamente en la necesidad de aburrirse, de no tener miedo a dejar que los minutos pasen sin un propósito concreto. Estos momentos son los que de verdad podemos utilizar para poner en marcha nuestra mente y cuestionarnos nuestro entorno, nuestra vida, divagar y dejar volar la imaginación. Una sociedad que termina con esto es una sociedad que ha terminado con la autodeterminación, la creatividad y el amor propio. Pero esta es mi opinión claro”, afirma Wedo Goás.

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Normalmente mi proceso creativo comienza como un bombardeo de ideas, los conceptos y las imágenes van tomando forma en mi mente a medida que me acerco al tema que me gustaría tratar y dónde lo voy a tratar. Una vez tengo la idea que quiero trabajar compongo la imagen mediante fotografías. Cada mural requiere de un proceso distinto para llevar la idea de la mente al muro”.
¿Con que técnicas trabajas habitualmente? Y ¿materiales? “Mis murales los trabajo completamente con pintura plástica, la clásica pintura de fachadas, y con brochas y rodillos -continúa Wedo Goás-. Me gusta afrontar el mural de la misma forma que se afronta un lienzo, con mi paleta de colores y mis pinceles. Solo cambia el tamaño del soporte y las brochas”.

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Don’t be afraid of wasting time’ respecto a otros trabajos? “Creo que en todos los trabajos siempre se añade algo nuevo ya sea de forma consciente o no. En este caso opté por mucha luz, una imagen a cielo abierto en un día soleado y despejado, a la mujer le da el viento en la cara y está en una azotea, sobre el bullicio de la ciudad. Son las sensaciones que yo evoco a ese momento de reflexión y de no hacer nada. Como curiosidad te diré que en un primer momento la mujer estaba sentada encima de una cámara de vigilancia, que quedaba situada entre sus piernas en la parte baja de la composición. Pero el ayuntamiento me invitó a quitar ese elemento. Elemento que en mi opinión reforzaba la narrativa del mural y ponía énfasis en una sociedad en continua exposición”.

¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “En mi caso lo más difícil siempre es el momento de dar color a la imagen, cambiamos constantemente de marca de pintura dependiendo de donde pintes y siempre se comportan de formas distintas -asegura Wedo Goás-. La pintura plástica al secar tiene la característica de que el tono varía mucho de húmedo a seco, por lo que controlar este cambio y hacerte con el control del color suele ser una batalla compleja cuando la pintura no está de tu parte”.
¿Y lo más satisfactorio? “Lo más satisfactorio es cuando hay pocos contratiempos y puedes invertir ese tiempo que has ganado en dar más detalle y más calidad a la obra. También, claramente, el momento final cuando el mural ya está terminado y todo ha ido bien, la gente está contenta con el trabajo y te sientes orgulloso de la obra”.

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Creo que la colaboración siempre es enriquecedora, se aprende mucho de otros artistas, su forma de afrontar el trabajo, su técnica y su visión. En este trabajo en concreto no tiene una envergadura muy compleja, pero en trabajos de edificios de 14 plantas o similares, creo que la colaboración es esencial, ya que este es un trabajo que desgasta mucho tanto física como mentalmente, y siempre es más fácil remar cuando no estás solo”, nos cuenta Wedo Goás.
¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Es complicada esta pregunta, me cuesta ver mucho qué es lo que me caracteriza. Intento que mis trabajos tengan un mensaje que hagan reflexionar al viandante, o que devuelvan trozos de la cultura que quizás se están perdiendo. Me gustan mucho la pintura clásica, el barroco y creo que eso también se hace notar en mi obra”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy en un proyecto que estoy disfrutando muchísimo. Se trata de una nueva línea de cuadros, en los que realizo maquetas de edificios representativos, con un alto realismo y detalle para luego intervenirlos con pinturas al oleo que simulan murales. Así pretendo unir mis pasiones, escapando del formato clásico de cuadro y generando estos objetos tridimensionales llenos de materiales y detalles que capturan la calle para llevarla a los interiores”.


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