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Neus Caamaño e Inês Castel-Branco y ‘Un paisaje, una flor’

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Neus Caamaño

Las flores son seres maravillosos, arraigados en la tierra y orientados hacia el cielo. Estallan en los prados y las montañas, en los lagos y los estanques, en los bosques y las selvas, en las ramas de los árboles y en el borde de los caminos, en la arena y en medio del desierto. Cada una de ellas está intrínsecamente asociada a un lugar concreto, a un tipo de suelo y de clima que han forjado su personalidad y la han hecho tal como es. Cuando se juntan, crean un paisaje único teñido de blanco, amarillo, naranja, rojo, rosa, morado, azul…

Si por un instante nos detenemos a contemplarlas, nos daremos cuenta de que son uno de los regalos más delicados y sorprendentes de la naturaleza, un espejo donde encontrarnos y redescubrir quiénes somos. Y es que cada flor es una obra de arte, un milagro, un prodigio de la inteligencia de la vida. ¡Cada flor llena el mundo de belleza! Con ilustraciones que captan la esencia de cada paisaje y cada flor, ‘Un paisaje, una flor’ es un recorrido a través de los colores y las características extraordinarias de treinta flores muy especiales de todo el mundo. Así nos presenta Akiara Books este trabajo de Inês Castel-Branco y Neus Caamaño. Con ellas hemos hablado sobre este precioso libro.

Neus Caamaño

¿Cómo nace este proyecto? Inês Castel-Branco: “Este proyecto nace en una madrugada de mayo de 2024, cuando «vi» el libro que quería hacer con Neus. Teníamos otro libro medio pactado, pero que finalmente no iba a salir con Akiara, porque era un libro en cartón para niños muy pequeños, y mi compromiso con la ecoedición y la producción local no me permitían hacerlo. Neus me dijo que lo entendía, pero que le gustaría volver a trabajar con Akiara, que ya contaba con ello… Me acosté pensando en su mensaje, y por la mañana me llegó la inspiración. En este caso, vi claramente que el libro debería ir sobre flores en su paisaje natural, que debería tener una estructura muy clara, que debería ser muy bello. Lo vi de manera tan potente, que pensé que yo misma podría escribir el texto, haciendo a la vez de editora y de autora”.

Neus Caamaño

¿Qué vamos a encontrar en sus páginas? Neus Caamaño: “Es un libro con un título muy descriptivo, muy directo. Cada doble página presenta la misma estructura: en la página de la izquierda vemos un paisaje dominado por una flor, en la página de la derecha encontramos una ilustración más bien científica de esta flor en detalle que hace de acompañante de un texto de carácter informativo con toques literarios”.

Neus Caamaño

Inês Castel-Branco: “Vamos a encontrar treinta flores muy especiales de todo el mundo, ordenadas cromáticamente. No me interesaba una flor aislada, sino los paisajes rebosantes de colores que las flores configuran cuando se juntan en los prados y las montañas, en los lagos y las selvas, en los jardines y los desiertos. Más que unos conocimientos demasiado técnicos, que pudieran interesar a unos pocos especialistas, yo quería contagiar la pasión que siempre he sentido por las flores, e indagar sobre lo que nos pueden enseñar con su «carácter», con su forma, con sus estrategias para multiplicarse o sobrevivir, a veces en condiciones adversas”.

Neus Caamaño

¿Cómo ha sido todo el trabajo de investigación y documentación para este libro? Inês Castel-Branco: “Ha sido un trabajo intenso, de consultar muchos libros de botánica y páginas de internet, primero para escoger las protagonistas de nuestro libro (había muchas «suplentes» con las que se podría hacer un nuevo libro), y después para intentar descifrar lo que realmente importa de cada flor de cara a un lector adolescente o adulto. Para algunas flores era muy fácil encontrar su paisaje característico: los cerezos en Japón, los girasoles en Toscana, las lavandas en Provença, las hortensias en las Azores, las flores de nieve en los Alpes, los tulipanes en Holanda… pero otras pedían un trabajo más a fondo a fin de plasmar un contexto. Nos interesaba que la flor no fuera un elemento aislado, sino que creara un paisaje impregnado de un color característico. Yo iba pasando mis textos a Neus, ella hacía un primer boceto del paisaje, lo comentábamos, y después ella ya hacía la ilustración final. Lo bonito de todo este proceso es cómo íbamos avanzando cada semana: normalmente yo le enviaba los textos que escribía en mis «domingos con flores», y los lunes ella me pasaba todo lo que había trabajado durante la semana anterior. ¡Era emocionante el momento de ver cada nueva ilustración! Después yo maquetaba la doble página y, en función del espacio que quedaba, seguía afinando el texto. Hubo también un gran trabajo de diseño desde el inicio, de contraste entre fuentes tipográficas y de ordenación cromática, para que el libro constituya una experiencia estética para despertar el asombro”.

Neus Caamaño

Neus Caamaño: “El libro se ha ido construyendo poco a poco. Inês iba preparando los textos a partir de listas de flores posibles con datos informativos muy concretos para que yo pudiera empezar a investigar aunque el texto no estuviera redactado del todo. A partir de estas primeras listas, escogí un par de flores con las que siento un vínculo especial (la amapola y el acónito) para empezar a documentarme y a hacer esbozos, pruebas de técnicas, de composición… En definitiva, para encontrar el tono de las ilustraciones (especialmente el de los paisajes)”.

Tras ese trabajo de documentación, ¿cuál fue tu mayor descubrimiento? Neus Caamaño: “Cada vez que Inês me pasaba un texto nuevo había algo de descubrimiento, incluso de las flores que podemos considerar menos especiales por estar muy presentes en nuestros paisajes. Por ejemplo, de la retama me encantó descubrir que las abejas, con su peso, hacen que las flores se abran para así acceder al polen”.

Neus Caamaño

¿Cual es tu flor favorita? ¿Y tu paisaje? Inês Castel-Branco: “¡No es fácil contestar a esta pregunta! Puedo decir que el primer texto que escribí fue sobre el girasol, después la amapola… pero cada vez que entraba a fondo en el estudio de una nueva flor, ésta pasaba a ser mi flor preferida. De hecho, acabé el libro diciendo que quería tener un jardín con todas ellas, porque de verdad que ¡son maravillosas! Y cuando paso cerca de un prado, un jardín o una floristería, me detengo a mirarlas y a llamarlas por su nombre. Hay alguna ilustración de flor aislada que me ha impactado verdaderamente cuando la vi por primera vez, como por ejemplo la de las hortensias, que encuentro de una belleza extraordinaria, casi con una estética japonesa. Los paisajes que Neus iba ilustrando eran todos maravillosos. Me encantó el de las amapolas, que representa la silueta del Montgrí, una montaña que las dos conocemos bien, en la Costa Brava. Por ello la he escogido para la cubierta, ya que, además de sus colores potentes, tiene un significado simbólico para las dos. Pero también son bellísimos los paisajes de los nenúfares, de la flor de nieve, de los cerezos de Japón, de los campos de lavandines… ¡Estoy muy contenta con el libro! Pienso que Neus lo ha dado todo para que llegara a tiempo para la primavera, y que esta es la obra más madura, bella y pura que ha hecho nunca. Lo único que deseo es que el libro pueda despertar un poco del entusiasmo que las dos sentimos al hacerlo, al plasmar cada uno de estos paisajes y estas flores”.

Neus Caamaño: “No tengo una favorita, aunque justamente las que he mencionado hasta ahora son algunas de las que más me gustan: amapola, acónito, retama; y podría añadir: flor de cerezo, cempasúchil (o caléndula), pensamiento, aciano… si sigo enumeraré todas las del libro 😉

Neus Caamaño

¿Cómo fue el trabajo con Inês? “Es el quinto libro que publico con Akiara, pero esta es la primera vez en la que, aparte de ser editora, Inês es también escritora. Por muchos motivos, trabajar con ella es siempre un placer. Valoro enormemente su capacidad de escucha y su instinto editorial. Me fío de su criterio y siento que ella se fía del mío. Esta sensación de confianza mutua para mí es básica”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? Neus Caamaño: “No sabría decir qué hay de nuevo o diferente. Cuesta valorar esta parte del trabajo de una, creo que para eso se necesitan ojos frescos, externos. Lo que sí que puedo decir es que, para este trabajo, desde el principio he tenido muy presente la técnica del ukiyo-e, especialmente (claro) los grabados referentes a flores y paisajes. Es un estilo que me apasiona desde hace muchos años. Descubrí el mundo del grabado japonés al poco de acabar Bellas Artes, justo antes de empezar un curso de ilustración, y en mi recuerdo ha quedado como uno de esos descubrimientos que te marcan. No sé si fue así o no, pero me gusta pensar que ese descubrimiento me ayudó a acabar dar el paso para matricularme en la escuela de ilustración”.

Neus Caamaño

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé con mezcla de técnicas: estampación con goma eva, plata de gelatina y acetato, stencil con polvo de grafito, retoque digital para composición y color y, finalmente, algún pincel digital para reforzar alguna textura”, nos cuenta Neus Caamaño.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Ha sido un libro largo de elaborar -confiesa Neus Caamaño-. Cada ilustración (especialmente los paisajes) ha requerido su tiempo. Creo que soy una ilustradora de procesos lentos pero, en este caso, todavía un poco más. Hubo un momento en el que me quedé bastante estancada, no acababa de encontrar cuál era mi posición, desde dónde estaba ilustrando. Finalmente, después de muchas vueltas, di con una clave que me abrió un mundo de posibilidades y que he disfrutado enormemente. Es algo muy sencillo: se trata de añadir al paisaje un pequeño elemento humano. A veces es un rastro casi imperceptible, otras algo rotundo como un castillo o un faro. Con este pequeño elemento encontré una manera de reforzar un aspecto que a mí me importaba especialmente: hacer que el paisaje, más que ser una ilustración informativa, fuera una ilustración evocadora con posibilidades narrativas y que, además, esas narrativas tuvieran apertura de significados. Para mí, el elemento humano es una puerta, el inicio de una historia, un misterio”.

Neus Caamaño

“Otro tema que ha sido muy importante para mí durante la elaboración del libro ha sido la presencia del vínculo personal, íntimo, que tengo con las flores -continúa Neus Caamaño-. Mi madre, aparte de ser una gran amante de las plantas y las flores, es una gran conocedora de sus propiedades, sus usos y formas de elaborar preparados tanto cosméticos como medicinales. Sabe mucho, siempre está investigando, y habla de ellas constantemente. Así que, de alguna manera, cada dibujo que he hecho siento que ha sido por y para ella”.

Neus Caamaño

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en un álbum que me hace mucha ilusión porque es en tándem con Francesc Bononad, un escritor con el que ya he trabajado anteriormente con ‘El rey que reía y no reía’ (Thule, 2024). Me encanta el uso que tiene Francesc del lenguaje, del humor, y cómo su literatura me hace conectar con los cuentos de mi infancia. También voy a tener en breve sobre la mesa un par de textos para prelectores, un formato con el que cada vez me siento más conectada”.

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Richolly Rosazza nos habla del trabajo tras ‘Tornare’

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Richolly Rosazza

Cuando el invierno llama a las puertas de la ciudad, decide marcharse a un lugar donde aún es verano. Al regresar a casa, una sensación de inquietud la llevará a emprender nuevos viajes, en un intento por llenar el vacío que se ha instalado en sus pensamientos. Así comienza un viaje interior a través de las estaciones, entre partidas y regresos. Un relato poético de crecimiento interior, viajes y el descubrimiento de lo que verdaderamente importa. Así nos presenta Kite Edizioni ‘Tornare’, un álbum ilustrado de Nadia Al Omari y Richolly Rosazza. Con éste último hemos charlado un poquito más sobre este proyecto.

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Tornare es un proyecto que nace inspirado en uno de mis cuadros y en la idea de trabajar sobre las estaciones. Después, Nadia me entregó el texto y empezamos a trabajar juntos sobre la idea general del proyecto”.

Richolly Rosazza

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Nadia la primera vez que la leíste? “Del proyecto me gustó mucho la idea del viaje y, sobre todo, que el lugar al que llega la protagonista es un lugar que Nadia y yo conocemos bien. Además de realizar nuestros proyectos juntos, somos pareja y estamos casados, así que es un lugar que forma parte de nuestra vida. Busqué representar, de alguna manera, ese lugar y llevarlo al mundo de la historia. La historia me gustó mucho desde el principio, pero, trabajando juntos en nuestros proyectos, sé que puede evolucionar un poco durante el proceso. Me gusta esa posibilidad de ir descubriendo cosas nuevas mientras trabajamos”, asegura Richolly Rosazza.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Los lectores encontrarán una historia introspectiva y poética, en la que podrán reconocerse, al menos en parte. Tornare habla de viajes, partidas y regresos, pero sobre todo de ese viaje interior que todos emprendemos en algún momento para intentar comprendernos y encontrar aquello que realmente importa. Una historia sobre el crecimiento, las relaciones y la búsqueda de un lugar al que, más que volver, sentir que pertenecemos”.

Richolly Rosazza

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Busco crear en mis libros un escenario poético y onírico, donde lo cotidiano pueda convivir con lo fantástico. Me gusta crear imágenes que no lo explican todo, que dejan espacio a la imaginación y a la interpretación de cada lector -continúa Richolly Rosazza-. La naturaleza, las estaciones y los paisajes tienen un papel importante, porque acompañan y reflejan el mundo interior de los personajes. Intento que cada ilustración transmita una sensación o una emoción, más que simplemente representar lo que ocurre en la historia”.

Richolly Rosazza

¿Con qué técnicas trabajaste? “Para este libro utilicé acrílico y óleo sobre lienzo. Es una técnica que amo y que, hasta ese momento, había utilizado solo para mis cuadros. Sentía que Tornare necesitaba algo diferente, una técnica con presencia, que pudiera acompañar su parte más poética y emocional. Trabajar directamente sobre lienzo también me permitió disfrutar mucho de la materia y de la textura de la pintura”.

Háblanos un poco de ese recurso de la hoja a través de la que solo vemos el ojo o los ojos de los personajes… “Me gusta la idea de que la naturaleza forme parte de mis personajes, casi como una manera de fusionarlos con el entorno. La hoja funciona como una especie de máscara, con dos aberturas que son como ventanas o puertas: permiten al espectador acercarse y sentir curiosidad, pero también marcan un límite. Podemos ver los ojos del personaje, podemos intuir lo que siente, pero no podemos entrar en sus pensamientos sin su consentimiento”, afirma Richolly Rosazza.

“La idea nació de un cuadro que pinté durante el lockdown, cuando buscaba trabajar sobre algo enigmático y misterioso. Después sentí que este recurso podía encajar muy bien en Tornare, porque me permitía reforzar ese mundo onírico y dejar que algunas cosas permanecieran ocultas”.

Richolly Rosazza

¿Qué has aprendido con este proyecto? “He aprendido que limitarme pensando que una determinada técnica es adecuada para mis proyectos de ilustración puede ser un error. A veces salir de nuestra zona de confort y experimentar nos puede llevar a resultados inesperados y sorprendentes. Tornare me enseñó precisamente eso”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En general, para todos los proyectos que he realizado junto a Nadia, el proceso es casi siempre el mismo. Ella escribe el libro, a veces inspirándose en uno de mis personajes o, como en este caso, en uno de mis cuadros. Después me entrega el texto, hacemos juntos la división en páginas y preparo un storyboard. Diría que esta es la parte más difícil del proceso, porque es cuando tengo que encontrar el ritmo de la historia y decidir cómo se desarrolla visualmente página a página”, nos cuenta Richolly Rosazza.

“Una vez que tengo el storyboard aprobado, paso a realizar las ilustraciones definitivas. En esta fase me doy la libertad de añadir pequeños detalles o hacer algunos cambios que no comprometan la esencia del proyecto, pero que pueden enriquecer las imágenes y aportar algo más a la historia”.

Richolly Rosazza

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy evaluando algunas historias sobre las que me gustaría trabajar. Ya tengo algunas propuestas y estoy viendo cuáles pueden convertirse en mis próximos proyectos. Por ahora estoy en una fase de evaluación y de búsqueda, intentando encontrar aquellas historias que realmente me despierten algo y que me den ganas de trabajar visualmente sobre ellas”.

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Raquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’

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Raquel Catalina

Nina y Tita son dos abuelas muy distintas a las que aparecen en los cuentos. No caminan con bastón ni se quedan en casa tejiendo: una siempre anda deprisa; hace dieta y va a la piscina; la otra se mueve en bicicleta; cocina a la parrilla y practica yoga. ¿Será entonces que los libros están equivocados? Todo se desvelará en la próxima reunión familiar. Con estas palabras la editorial Kalandraka nos presenta ‘Nina y Tita’, un álbum ilustrado de Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina. Con ésta última hemos hablado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Dónde está el embrión de este libro? “Curiosamente Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, me propuso este libro antes de presentarme con Arianna Squiloni al Premio Internacional Compostela. Y como al final ‘Grande y pequeña’ ganó, hubo que aplazarlo un tiempo. Así que cuando empezamos con el libro, había tenido ya la oportunidad de trabajar con Manuela y de conocernos”. 

Raquel Catalina

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay varias lecturas, pero a mí me gusta mucho la que habla de modelos y de generaciones distintas. La niña protagonista es aún una “página en blanco” y su familia, las mujeres que la preceden, son un espejo en el que mirarse y además, van llenando su vida de experiencias, de recuerdos. A la mesa de cumpleaños se sientan cuatro generaciones y creo que es inevitable pensar los cambios enormes que ha habido de unas a otras”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué te pareció la historia de Beatriz la primera vez que la leíste? ¿Has tenido referentes para crear estos personajes? “Cuando leí el texto de Beatriz, la primera imagen que me vino a la cabeza fueron mis compañeras de gimnasio. Hago deporte por las mañanas y hay un grupo de amigas mayores que son tremendamente constantes y, sobre todo, ¡muy disfrutonas! Su mañana de gimnasio termina en la cafetería, con el almuerzo, las risas y las bromas”.

“Me da siempre la sensación de que son mujeres que han conquistado un espacio nuevo, que su manera de habitarlo es una celebración constante. Por eso disfruto con ellas, las observo mucho. En el libro es una niña la que habla de sus abuelas y de sus bisabuelas, no me parece casual que el texto hable de mujeres y que sea para describir una ruptura de roles, una ampliación de posibilidades, de cómo se ha desmontado un estereotipo. ¡Y luego además me di cuenta de que abuela podría ser yo misma! Es muy agradable pensar que no hay nada escrito sobre cómo debe de ser una abuela”, nos cuenta Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Tiendo a observar mucho a la gente, y sí, suelo llevar algún cuaderno para dibujar. En este caso, las bisabuelas son más cercanas al imaginario de los cuentos. Sus proporciones y su tamaño están estilizados. Las abuelas, en cambio, son más realistas. En mi cabeza tenía referencias de mujeres que conozco para Nina y Tita, no solo físicamente, sino también en su espíritu, en su manera de estar, en el tipo de energía que transmiten. Mis referencias, no obstante, son un punto de partida, una orientación, el personaje termina de tomar cuerpo en el papel, a base de pruebas”. 

¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Aprendo mucho trabajando con Manuela, la editora. Y eso que empezamos teniendo ideas distintas sobre algunos puntos, pero creo que ella me hizo algunas concesiones, y yo, desde luego, aprendo mucho de su mirada”, confiesa Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Desde un principio Nina y Tita se iba a incluir también en la colección de Minilibros Imperdibles, que miden 7 cm. Ese condicionante técnico fue muy interesante, tuve que trabajar todo el tiempo pensando en simplificar los dibujos y hacerlos legibles a ese tamaño. Me gusta mucho esa colección, me parece una idea preciosa. Son perfectos para llevarlos de viaje, en el bolso, son una alternativa maravillosa para esos momentos en que muchos padres recurren al móvil para entretener a sus hijos”.

No es la primera vez que dibujas un personaje con el pelo blanco… “La verdad es que después de mi primer libro con un personaje de un abuelo, “A manta do José”, me han ofrecido muchísimos libros con abuelos y abuelas, muchos más de los que he hecho en realidad. Creo que tiene que ver precisamente con que no suelo dibujar el estereotipo de abuelo o abuela”, afirma Raquel Catalina.

Raquel Catalina

¿Con qué técnicas trabajaste? “Hice una base de lápiz y grafito y luego lo coloreé digitalmente. La verdad es que no es mi manera habitual de trabajar”. 

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Bueno, una parte interesante para mi era que, en esa cantinela que compara las abuelas de los libros con las abuelas de la protagonista, la parte que muestra a Nina y Tita estaba bastante clara, pero como contar la otra parte no. Ahí se me ocurrió que fuesen preparando la fiesta de la tarde, y ella anda por aquí y por allá con su libro, que además un libro concreto Caperucita roja, y me gusta mucho reflejar ese deambular infantil, sin hacer nada y haciendo de todo. Ese es el tiempo que les roban muchas veces las pantallas”. 

Raquel Catalina

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, tengo por delante tres proyectos de esos que ilusionan y con gente con las que es maravilloso trabajar, mentes deslumbrantes. Pero es pronto para contar…”.

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Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’

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Carolina Luzón

Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto. 

¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”. 

¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

Carolina Luzón

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.

¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”. 

“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”. 

Carolina Luzón

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.

Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.

¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

Carolina Luzón

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”. 

¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.

¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Carolina Luzón

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.

¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.

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