Álbum Ilustrado
Neus Caamaño e Inês Castel-Branco y ‘Un paisaje, una flor’
Las flores son seres maravillosos, arraigados en la tierra y orientados hacia el cielo. Estallan en los prados y las montañas, en los lagos y los estanques, en los bosques y las selvas, en las ramas de los árboles y en el borde de los caminos, en la arena y en medio del desierto. Cada una de ellas está intrínsecamente asociada a un lugar concreto, a un tipo de suelo y de clima que han forjado su personalidad y la han hecho tal como es. Cuando se juntan, crean un paisaje único teñido de blanco, amarillo, naranja, rojo, rosa, morado, azul…
Si por un instante nos detenemos a contemplarlas, nos daremos cuenta de que son uno de los regalos más delicados y sorprendentes de la naturaleza, un espejo donde encontrarnos y redescubrir quiénes somos. Y es que cada flor es una obra de arte, un milagro, un prodigio de la inteligencia de la vida. ¡Cada flor llena el mundo de belleza! Con ilustraciones que captan la esencia de cada paisaje y cada flor, ‘Un paisaje, una flor’ es un recorrido a través de los colores y las características extraordinarias de treinta flores muy especiales de todo el mundo. Así nos presenta Akiara Books este trabajo de Inês Castel-Branco y Neus Caamaño. Con ellas hemos hablado sobre este precioso libro.

¿Cómo nace este proyecto? Inês Castel-Branco: “Este proyecto nace en una madrugada de mayo de 2024, cuando «vi» el libro que quería hacer con Neus. Teníamos otro libro medio pactado, pero que finalmente no iba a salir con Akiara, porque era un libro en cartón para niños muy pequeños, y mi compromiso con la ecoedición y la producción local no me permitían hacerlo. Neus me dijo que lo entendía, pero que le gustaría volver a trabajar con Akiara, que ya contaba con ello… Me acosté pensando en su mensaje, y por la mañana me llegó la inspiración. En este caso, vi claramente que el libro debería ir sobre flores en su paisaje natural, que debería tener una estructura muy clara, que debería ser muy bello. Lo vi de manera tan potente, que pensé que yo misma podría escribir el texto, haciendo a la vez de editora y de autora”.

¿Qué vamos a encontrar en sus páginas? Neus Caamaño: “Es un libro con un título muy descriptivo, muy directo. Cada doble página presenta la misma estructura: en la página de la izquierda vemos un paisaje dominado por una flor, en la página de la derecha encontramos una ilustración más bien científica de esta flor en detalle que hace de acompañante de un texto de carácter informativo con toques literarios”.

Inês Castel-Branco: “Vamos a encontrar treinta flores muy especiales de todo el mundo, ordenadas cromáticamente. No me interesaba una flor aislada, sino los paisajes rebosantes de colores que las flores configuran cuando se juntan en los prados y las montañas, en los lagos y las selvas, en los jardines y los desiertos. Más que unos conocimientos demasiado técnicos, que pudieran interesar a unos pocos especialistas, yo quería contagiar la pasión que siempre he sentido por las flores, e indagar sobre lo que nos pueden enseñar con su «carácter», con su forma, con sus estrategias para multiplicarse o sobrevivir, a veces en condiciones adversas”.

¿Cómo ha sido todo el trabajo de investigación y documentación para este libro? Inês Castel-Branco: “Ha sido un trabajo intenso, de consultar muchos libros de botánica y páginas de internet, primero para escoger las protagonistas de nuestro libro (había muchas «suplentes» con las que se podría hacer un nuevo libro), y después para intentar descifrar lo que realmente importa de cada flor de cara a un lector adolescente o adulto. Para algunas flores era muy fácil encontrar su paisaje característico: los cerezos en Japón, los girasoles en Toscana, las lavandas en Provença, las hortensias en las Azores, las flores de nieve en los Alpes, los tulipanes en Holanda… pero otras pedían un trabajo más a fondo a fin de plasmar un contexto. Nos interesaba que la flor no fuera un elemento aislado, sino que creara un paisaje impregnado de un color característico. Yo iba pasando mis textos a Neus, ella hacía un primer boceto del paisaje, lo comentábamos, y después ella ya hacía la ilustración final. Lo bonito de todo este proceso es cómo íbamos avanzando cada semana: normalmente yo le enviaba los textos que escribía en mis «domingos con flores», y los lunes ella me pasaba todo lo que había trabajado durante la semana anterior. ¡Era emocionante el momento de ver cada nueva ilustración! Después yo maquetaba la doble página y, en función del espacio que quedaba, seguía afinando el texto. Hubo también un gran trabajo de diseño desde el inicio, de contraste entre fuentes tipográficas y de ordenación cromática, para que el libro constituya una experiencia estética para despertar el asombro”.

Neus Caamaño: “El libro se ha ido construyendo poco a poco. Inês iba preparando los textos a partir de listas de flores posibles con datos informativos muy concretos para que yo pudiera empezar a investigar aunque el texto no estuviera redactado del todo. A partir de estas primeras listas, escogí un par de flores con las que siento un vínculo especial (la amapola y el acónito) para empezar a documentarme y a hacer esbozos, pruebas de técnicas, de composición… En definitiva, para encontrar el tono de las ilustraciones (especialmente el de los paisajes)”.
Tras ese trabajo de documentación, ¿cuál fue tu mayor descubrimiento? Neus Caamaño: “Cada vez que Inês me pasaba un texto nuevo había algo de descubrimiento, incluso de las flores que podemos considerar menos especiales por estar muy presentes en nuestros paisajes. Por ejemplo, de la retama me encantó descubrir que las abejas, con su peso, hacen que las flores se abran para así acceder al polen”.

¿Cual es tu flor favorita? ¿Y tu paisaje? Inês Castel-Branco: “¡No es fácil contestar a esta pregunta! Puedo decir que el primer texto que escribí fue sobre el girasol, después la amapola… pero cada vez que entraba a fondo en el estudio de una nueva flor, ésta pasaba a ser mi flor preferida. De hecho, acabé el libro diciendo que quería tener un jardín con todas ellas, porque de verdad que ¡son maravillosas! Y cuando paso cerca de un prado, un jardín o una floristería, me detengo a mirarlas y a llamarlas por su nombre. Hay alguna ilustración de flor aislada que me ha impactado verdaderamente cuando la vi por primera vez, como por ejemplo la de las hortensias, que encuentro de una belleza extraordinaria, casi con una estética japonesa. Los paisajes que Neus iba ilustrando eran todos maravillosos. Me encantó el de las amapolas, que representa la silueta del Montgrí, una montaña que las dos conocemos bien, en la Costa Brava. Por ello la he escogido para la cubierta, ya que, además de sus colores potentes, tiene un significado simbólico para las dos. Pero también son bellísimos los paisajes de los nenúfares, de la flor de nieve, de los cerezos de Japón, de los campos de lavandines… ¡Estoy muy contenta con el libro! Pienso que Neus lo ha dado todo para que llegara a tiempo para la primavera, y que esta es la obra más madura, bella y pura que ha hecho nunca. Lo único que deseo es que el libro pueda despertar un poco del entusiasmo que las dos sentimos al hacerlo, al plasmar cada uno de estos paisajes y estas flores”.
Neus Caamaño: “No tengo una favorita, aunque justamente las que he mencionado hasta ahora son algunas de las que más me gustan: amapola, acónito, retama; y podría añadir: flor de cerezo, cempasúchil (o caléndula), pensamiento, aciano… si sigo enumeraré todas las del libro 😉

¿Cómo fue el trabajo con Inês? “Es el quinto libro que publico con Akiara, pero esta es la primera vez en la que, aparte de ser editora, Inês es también escritora. Por muchos motivos, trabajar con ella es siempre un placer. Valoro enormemente su capacidad de escucha y su instinto editorial. Me fío de su criterio y siento que ella se fía del mío. Esta sensación de confianza mutua para mí es básica”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? Neus Caamaño: “No sabría decir qué hay de nuevo o diferente. Cuesta valorar esta parte del trabajo de una, creo que para eso se necesitan ojos frescos, externos. Lo que sí que puedo decir es que, para este trabajo, desde el principio he tenido muy presente la técnica del ukiyo-e, especialmente (claro) los grabados referentes a flores y paisajes. Es un estilo que me apasiona desde hace muchos años. Descubrí el mundo del grabado japonés al poco de acabar Bellas Artes, justo antes de empezar un curso de ilustración, y en mi recuerdo ha quedado como uno de esos descubrimientos que te marcan. No sé si fue así o no, pero me gusta pensar que ese descubrimiento me ayudó a acabar dar el paso para matricularme en la escuela de ilustración”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé con mezcla de técnicas: estampación con goma eva, plata de gelatina y acetato, stencil con polvo de grafito, retoque digital para composición y color y, finalmente, algún pincel digital para reforzar alguna textura”, nos cuenta Neus Caamaño.
Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Ha sido un libro largo de elaborar -confiesa Neus Caamaño-. Cada ilustración (especialmente los paisajes) ha requerido su tiempo. Creo que soy una ilustradora de procesos lentos pero, en este caso, todavía un poco más. Hubo un momento en el que me quedé bastante estancada, no acababa de encontrar cuál era mi posición, desde dónde estaba ilustrando. Finalmente, después de muchas vueltas, di con una clave que me abrió un mundo de posibilidades y que he disfrutado enormemente. Es algo muy sencillo: se trata de añadir al paisaje un pequeño elemento humano. A veces es un rastro casi imperceptible, otras algo rotundo como un castillo o un faro. Con este pequeño elemento encontré una manera de reforzar un aspecto que a mí me importaba especialmente: hacer que el paisaje, más que ser una ilustración informativa, fuera una ilustración evocadora con posibilidades narrativas y que, además, esas narrativas tuvieran apertura de significados. Para mí, el elemento humano es una puerta, el inicio de una historia, un misterio”.

“Otro tema que ha sido muy importante para mí durante la elaboración del libro ha sido la presencia del vínculo personal, íntimo, que tengo con las flores -continúa Neus Caamaño-. Mi madre, aparte de ser una gran amante de las plantas y las flores, es una gran conocedora de sus propiedades, sus usos y formas de elaborar preparados tanto cosméticos como medicinales. Sabe mucho, siempre está investigando, y habla de ellas constantemente. Así que, de alguna manera, cada dibujo que he hecho siento que ha sido por y para ella”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en un álbum que me hace mucha ilusión porque es en tándem con Francesc Bononad, un escritor con el que ya he trabajado anteriormente con ‘El rey que reía y no reía’ (Thule, 2024). Me encanta el uso que tiene Francesc del lenguaje, del humor, y cómo su literatura me hace conectar con los cuentos de mi infancia. También voy a tener en breve sobre la mesa un par de textos para prelectores, un formato con el que cada vez me siento más conectada”.
Álbum Ilustrado
Mariana Ruiz Johnson nos lleva a dar ‘Una vuelta al año’
‘Una vuelta al año’ nos propone acompañar a una simpática familia de ratones humanizados en su vida cotidiana siguiendo el ciclo de las estaciones. Se trata de un relato de estructura circular para prelectores y primeros lectores: sin citar los meses, nos sitúa a principios de enero, en pleno invierno, cuando predomina la estancia en el hogar y la posibilidad de disfrutar de la nieve; sigue en primavera con la floración y el aumento progresivo de las actividades de ocio al aire libre con otros habitantes del barrio; después llega el verano con el calor, los juegos en la playa y la piscina; y avanza al otoño con la caída de las hojas y la vuelta al espacio doméstico, para retornar al tiempo invernal, con los encuentros en torno a las celebraciones navideñas.

Así nos presenta la editorial Kalandraka este álbum ilustrado de Mariana Ruiz Johnson que reúne una selección de vivencias propias de cada etapa -desde lo anecdótico hasta acontecimientos destacados- que suceden en distintos momentos -mañana, tarde, noche- y en las que la infancia se reconoce.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Hace varios años, por diversión, yo posteaba algunos dibujos rápidos en Instagram. En ese entonces -ahora tengo una relación más distante con las redes- me parecía una forma muy fácil de publicación y de interacción con mis lectores. Una de esas series se llamaba «Pequeños lujos» y recogía distintas escenas y rituales vinculadas a las estaciones, que iba dibujando a medida que las registraba en mi vida cotidiana. Por ejemplo, un pequeño lujo del verano es desayunar helado, o andar ligeros de ropa. En otoño, atravesar un remolino de hojas o reencontrarse con la lana de los abrigos. Ese registro me hizo tomar más conciencia de la naturaleza cíclica del año, de alguna manera me ayudó a estar más presente en las cosas que cada estación tiene para ofrecer. Cuando la editorial canadiense Greystone me contrató para hacer un libro, presenté un texto inspirado en esos Pequeños lujos y a las editoras les gustó”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Espero que encuentren un libro divertido, con ilustraciones cotidianas y humorísticas, y un texto escrito en segunda persona que interpela directamente al lector, que va relatando todas las cosas que le sucederán en un año y con los cambios de las estaciones. Todo esto a través de las vivencias de una familia de Ratones, en una ciudad llena de personajes que son animales antropomorfos. Desde lo más pequeño, vinculado al clima y los cambios en el ambiente, hasta lo más trascendental, como el crecimiento de los niños, los aprendizajes, y los cambios en la familia. Creo que es un libro bastante complejo y profundo, pero con una apariencia divertida y liviana”, afirma Mariana Ruiz Johnson.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Trabajé mucho con Kallie George, mi editora de Greystone Books. Ella fue sugiriendo cosas en el texto, que trajeron profundidad a mis ideas. Primero trabajamos el manuscrito y luego pasamos a una instancia de diseño de personajes. Hice varias pruebas de personajes antropomorfos, siempre inspirada por el gran Richard Scarry pero intentando dar una vuelta de tuerca más contemporánea a los vestuarios y actitudes -aquí debo nombrar a Bojack Horseman, que también trabaja muy bien la humanización de animales-. Y por supuesto hubo una larga etapa de boceto, en la cual trabajé mucho el ritmo de la secuencia, la alternancia entre viñetas de cómic, páginas simple al corte o páginas dobles”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Hay escenas corales con muchísimos personajes, vistas alejadas y muchas cosas pasando al mismo tiempo -continúa Mariana Ruiz Johnson-. Por ejemplo, un concierto, un mercado al aire libre, una piscina. Puse mucho trabajo en la expresividad de los personajes, en reflejar la personalidad y el humor de las escenas. Casi como pensando en tiras cómicas. Hace rato que estoy profundizando en el dibujo, en la línea como principal expresión. Esto se diferencia de trabajos anteriores, como otros libros publicados por Kalandraka que son más pictóricos. Acá el dibujo es protagonista”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé con un entintado a mano utilizando marcadores y estilógrafos de diferentes puntas para lograr distintos efectos, con contornos más gruesos y achurados finos que sugieren cierto volumen. El color es digital y para ese proceso conté con el trabajo de mi marido, Pato Campini, que me está asistiendo en estos procesos ya que lleva mucho trabajo de digitalización”.

Hay una ilustración que nos gusta especialmente, que es la escena en la que toda la familia está sentada viendo la tele. Cuéntanos un poco más sobre esa ilustración. “Hace unos años mi papá enfermó de Alzheimer y eso me hizo pensar mucho en los cuidados de las personas mayores o enfermas y en cómo es una realidad de muchas familias -nos cuenta Mariana Ruiz Johnson-. Pensé que es algo poco representado en las familias de las ficciones para las infancias. Por eso hay un abuelo viviendo con la familia de los ratones y es parte de las escenas cotidianas de los niños. En la escena de la tele, el abuelo está dormido y todos comparten una manta. También me inspiré en una escena muy personal porque en casa, con mis hijos, hacemos los viernes noches de cine”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Si, siempre trabajo en varios proyectos a la vez. Entre ellos, un nuevo libro para Greystone que trata sobre un mercado y los procesos artesanales detrás de las cosas que se venden allí. El proceso está siendo similar al de este libro”.
Álbum Ilustrado
Joanna Concejo y el reto de ilustrar ‘Jesteś’
Vimos este trabajo de Joanna Concejo en redes y nos llamó mucho la atención. En las siguientes líneas hablamos con ella sobre su trabajo en ‘Jesteś’, editado en Polonia por Wydawnictwo Format y previamente editado en Francia con el título ‘Tu es là’ por Les Grandes Personnes.

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “El libro empezó hace mucho tiempo. Laetitia Bourget, la autora, me contó su idea de un libro impreso en papel vegetal en 2014. Fue entonces cuando nos conocimos. Me encantó la idea desde el primer momento; me entusiasmé muchísimo. Dije que sí enseguida, sin siquiera pensar mucho en el texto. ¡La sola idea de la transparencia de las páginas me atraía muchísimo! No tenía ni idea de cómo iba a trabajar en el libro, pero eso no era importante”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro cuenta la historia de una amistad entre tres chicas, una amistad que solo existe dentro del libro. Se conocen, pero cada una pertenece a una generación diferente: abuela, nieta y bisnieta. También es una historia de transmisión entre ellas. Habla de gestos repetidos para aprender, y de aquellos repetidos inconscientemente, del saber transmitirse de una a otra, y de esa pequeña parte de la que se ha ido que perdura en las que quedan. También es una historia de presencia a través de la ausencia. En cierto modo, es una historia de eternidad, de amor. Y de vida”, nos cuenta Joanna Concejo. Al final del libro se encuentran los retratos de las tres mujeres. Estas personas existen realmente, y quería que esta historia estuviera arraigada en la realidad”.


¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación y experimentación; no sé si había dibujos en un cuaderno… “Al principio del proyecto, dibujé un pequeño cuadernillo de unas diez páginas, completamente transparente, directamente sobre papel vegetal. Quería ver de inmediato cómo podría funcionar este concepto de libro. Aún no sabía si sería capaz de crear las ilustraciones finales utilizando las mismas ideas que en este pequeño experimento, pero lo esencial para mí era ver qué posibilidades ofrecía la transparencia. Me gustó que se pudiera vislumbrar un poco del dibujo que estaría en la página siguiente. También me permitió probar la textura de este tipo de papel. Era transparente, pero no demasiado. Así que las ilustraciones también tuvieron que diseñarse teniendo eso en cuenta”.

“Después de este experimento, pasé por un período de bloqueo creativo, porque aún no sabía qué quería transmitir con las ilustraciones –continúa Joanna Concejo–. El texto de Laetitia me dio mucho espacio para respirar, lo cual agradecí, pero al mismo tiempo, me sentía un poco perdida. Me llevó mucho tiempo encontrar mi propia historia para acompañar el texto. Pero una vez que la encontré, el trabajo se facilitó mucho y mis ideas comenzaron a aclararse”.
“Después trabajé a fondo en mis cuadernos de bocetos para desarrollar secuencias narrativas que permitieran que todo fluyera con fluidez. Creé secciones de unas diez páginas. Una vez satisfecha con el orden de las páginas, pasé a los dibujos finales en papel blanco. Al terminar, imprimí el dibujo en papel vegetal para probar la colocación de los elementos y planificar los siguientes. ¡Llené un montón de cuadernos de bocetos trabajando en este proyecto! Más de lo habitual. Y el proyecto resultó ser mucho más complicado de lo que inicialmente pensé”.

¿Qué dirías que caracteriza tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente en comparación con tus otros trabajos? “No creo que haya nada realmente nuevo. La técnica es la misma: lápiz y lápices de colores. Ya he hablado un poco sobre el proceso de trabajo. Y quizás eso fue lo nuevo para mí. En este libro, todas las ilustraciones se crearon en el orden en que aparecen. Nunca antes había trabajado así. Pero la necesidad de considerar la transparencia influyó en mi trabajo”.

Hablemos un poco más sobre las transparencias, sobre esas páginas transparentes que revelan algo de lo siguiente… “Quería trabajar en este proyecto precisamente por las transparencias de las páginas. Me gustó mucho la idea. Sin embargo, no me di cuenta de lo difícil que sería este trabajo. Las secuencias de imágenes tenían que estar planificadas con mucha precisión para que la narrativa funcionara. E incluso así, tuve que aceptar que no podía controlarlo todo. Cada vez que pasas la página, puedes ver un poco de lo que se revelará a continuación. A veces más, a veces menos. A veces la imagen llena la página por completo, y a veces solo hay un pequeño detalle… Creo que es difícil describir con exactitud lo que sucede al hojear este libro. Es algo que tienes que experimentar por ti mismo. Sin duda, cada lector tendrá una experiencia diferente al encontrarse con este objeto que es el libro”, confiesa Joanna Concejo.

¿Qué técnicas usaste entonces? “Como ya mencioné, trabajé con lápiz y lápices de colores. Eso es todo. Todos los dibujos están hechos en papel blanco e impresos únicamente en papel vegetal”.
Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “Fue muy largo de preparar debido a la complejidad de la narrativa a través de imágenes transparentes. Además, dibujar más de 70 ilustraciones también me llevó mucho tiempo. La mayor parte de este trabajo se realizó durante la pandemia; tuve mucho tiempo, como todos, porque tuvimos que quedarnos en casa. Me alegré mucho cuando finalmente terminé el libro, porque realmente hice esperar mucho a Laetitia. Luego, durante la maquetación y las conversaciones con el editor, nos dimos cuenta de que el libro iba a ser muy caro debido a la materia prima (papel vegetal), y eso nos entristeció un poco, porque no queríamos crear un libro que poca gente pudiera permitirse. Personalmente, también pensé que era mucho trabajo ilustrarlo y que un libro caro no duraría mucho. Me pareció una pena. Pero al final, los lectores se mostraron bastante entusiasmados y el libro sigue a la venta, al menos en Francia”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en el cuento de Andersen «La pequeña cerillera» para una editorial polaca”.
Álbum Ilustrado
Raquel Catalina ilustra las múltiples lecturas de ‘Grande y pequeña’
‘Grande y pequeña’ es una historia conmovedora de múltiples lecturas que aborda el paso del tiempo, la memoria, la naturaleza, el arte y la inspiración. Nos acerca a la vida, desde la infancia a la vejez, de una mujer curiosa y creadora, libre y empoderada, sensible y auténtica; un apasionante recorrido desde su casa natal en el bosque hasta la ciudad, y de vuelta a sus orígenes. El arte -siempre inspirado en la naturaleza- ha marcado su trayectoria y también da aliento a un hombre desamparado que se instala en su casa cuando la protagonista ha menguado tanto que hasta el vecindario se ha olvidado de su existencia.
La obra distinguida con el XVIII Premio Internacional Compostela para Álbumes Ilustrados destaca por su calado poético y emotivo, su poder evocador y su carácter poliédrico: la vida, la memoria como sanación, el paso del tiempo, la soledad elegida, la naturaleza, el hogar, la resiliencia… Siguiendo un hilo cronológico y con un tono descriptivo, el texto de Arianna Squilloni aborda también el día a día de las personas mayores; una propuesta literaria que, de forma audaz, introduce silencios narrativos donde -en ausencia de palabras- se potencia el relato visual. Las ilustraciones de Raquel Catalina nos envuelven en una atmósfera cambiante que va desde la calidez de los escenarios domésticos a la frescura de los espacios abiertos. Con ésta última hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro que edita Kalandraka.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Arianna Squilloni y yo ya habíamos trabajado juntas en ‘Diario desayuno’, para su editorial A buen paso. Me ofreció ilustrar un cuento suyo. Podría haberle dicho que sí sin siquiera leerlo, porque me encanta su trabajo, su manera de contar y su mirada sobre las cosas. Me encontré con una historia llena de significados profundos y que me tocaba en lo personal. Recuerdo de forma muy nítida pensar que tenía un tesoro entre las manos, pensar “¡qué suerte!”. La idea en principio era presentarlo al Premio Internacional Compostela y luego ya veríamos”, nos cuenta Raquel Catalina.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Un relato sobre el paso del tiempo, sobre plenitudes, renuncias, sobre búsquedas y encuentros fortuitos…”.
¿Qué te pareció la historia de Arianna la primera vez que la leíste? “Como ya te decía, me enamoró. Las historias como ésta, que recurren a imágenes más simbólicas, tienen el poder de hablarnos de cosas profundas y muy universales”.

¿Cómo fue el trabajo con ella? “Yo con Arianna me siento muy a gusto trabajando, con mucha libertad para proponer ideas que a veces cuajan y otras no -confiesa Raquel Catalina-. Pero es muy delicada con el trabajo del otro. Fuimos poco a poco ajustando dibujo y texto y ese proceso siempre es bonito”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Mi búsqueda inicial fue en torno al personaje y cómo construirlo. Su físico, su ropa, los objetos que la iban a rodear, la casita del bosque… Siempre me hago un archivo lleno de fotos muy variadas y que selecciono de manera bastante intuitiva, poco racional. Son muy útiles para el proceso. Empiezo a dibujar sobre esa base, pero luego los dibujos siempre van creciendo solos”, asegura Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? La última vez que hablamos fue sobre tu trabajo en ‘Ingrávida’, ¿qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Ha habido una especie de coyuntura feliz para mí con esta historia. Me parecía que lo que más me apetecía hacer en ese momento en cuanto a técnicas, colores, le quedaba bien a la historia. Así que ha sido un proceso que he disfrutado mucho a pesar de que hubo que hacerlo en un plazo bastante ajustado de tiempo”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Usé gouache, lápiz y lápices de color”.

Si hablamos del color, al pasar las páginas el amarillo se nos hace muy presente… “En general no me gusta trabajar sobre papel blanco y, si es posible, lo suelo llevar hacia tonos cálidos. Pero en este caso el color del fondo tiene una función que es resaltar el pelo blanco del personaje de Natalia y ayudar a encontrarla cuando va encogiendo”, afirma Raquel Catalina.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “La parte que me llevó más tiempo fue encontrar el personaje de Natalia. Empieza siendo adolescente hasta cumplir los noventa años. Es difícil conectar todas estas etapas, necesitaba crear algún tipo de hilo conductor y acabé construyéndolo en gran parte a través de su pelo. Si te fijas hay toda una historia en torno a él que conecta con la narración. También quería que fuese un personaje con personalidad y encanto y creo que lo he conseguido porque ahora la gente ve “Natalias” por la calle y me lo cuenta. ¡Eso me encanta!”

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, voy justo a comenzar otro libro para Kalandraka que tiene como protagonistas a una niña y sus dos abuelas. Y otro con A fin de cuentos que me apetece muchísimo y será mi primer libro de no ficción”.
-
Arte Urbano4 semanas agoWedo Goás: «Intento que mis trabajos hagan reflexionar al viandante»
-
Álbum Ilustrado1 mes agoRaquel Catalina ilustra las múltiples lecturas de ‘Grande y pequeña’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoMercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoJoanna Concejo y el reto de ilustrar ‘Jesteś’
-
Cómic7 días agoLui Mort y Mariana Ruiz Johnson nos llevan a una ‘Isla’
-
Álbum Ilustrado3 días agoMariana Ruiz Johnson nos lleva a dar ‘Una vuelta al año’

