Álbum Ilustrado
Cristina Sardà y las vacunas en ‘La vaca, el médico y el hijo del jardinero’
Cristina Sardà, autora de más de una treintena de obras, comienza con ‘Lal vaca, el médico y la hija del jardinero’, que podría subtitularse «una historia de las vacunas», una serie de libros ilustrados divulgativos para todos los públicos. Ahora que algunos de los sectores más reaccionarios de la sociedad cuestionan la eficacia de las vacunas, conviene recordar cuándo y cómo surgieron, qué significaron para la sociedad y el modo en que transformaron el mundo en un libro dirigido tanto a jóvenes como, por su rigor histórico y científico, a adolescentes y adultos. Este libro editado por Fulgencio Pimentel pretende contrarrestar la ola negacionista tan en boga en nuestros días, especialmente tras la pandemia del covid, a través de una historia contada de manera rigurosa y amena, sembrada de una multitud de otras pequeñas historias, de conexiones inesperadas y de casualidades que enriquecen la lectura y aportan una perspectiva sorprendente. Con Cristina charlamos un poquito más sobre este trabajo.

¿Dónde está el origen de este proyecto? “En septiembre de 2019 decidí dejar de lado un tiempo la docencia para desarrollarme como ilustradora y a los pocos meses llegó la pandemia de COVID-19 -nos cuenta Cristina Sardà-. En esas fechas todos pensábamos mucho en vacunas, y empecé a hacerme preguntas. Yo soy profesora de educación primaria y gran parte de mi trabajo (la que más me gusta) consiste en responder las fantásticas e inesperadas preguntas del alumnado. Leyendo sobre la vida de Edward Jenner y sus descubrimientos, me asaltaban algunas que podrían aparecer en clase: ¿Cómo se le ocurrió eso? ¿Se vacunó a sí mismo? ¿Cómo se llamaba la vaca? ¿Qué pasó luego? A partir de ahí, empecé a buscar información y ya no pude parar. Hice una primera versión rápida con dibujos cercanos al cómic humorístico, pero al cabo de pocos días decidí que esa historia merecía más atención. Reescribí el texto, ampliándolo bastante, y empecé a dibujar de nuevo, esta vez buscando un tono diferente. Al terminar presenté una maqueta a la editorial Fulgencio Pimentel y tuve la suerte de que se mostraran interesados”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Este libro no es un tratado sobre medicina, ni una biografía de Edward Jenner -continúa Cristina Sardà-. A mí me interesa reconstruir la red, buscar las conexiones de personajes, hechos históricos, casualidades, anécdotas… que hacen que el mundo cambie. Todo y todos estamos conectados, y espero que los lectores encuentren en el libro este placer que se siente cuando aprendes algo nuevo que conecta con el resto de tus conocimientos. Es como añadir una pieza nueva al puzzle que hace que la imagen se vuelva más clara”.

¿Cómo ha sido el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Han sido horas y horas de saltar de página web a página web, de rebuscar en la biblioteca, de acumular datos, corroborarlos, ordenarlos, conectarlos, eliminar lo que sobra… El texto ha ido avanzando a la par que el dibujo, porque mientras escribía iba montando las imágenes en mi cabeza, de manera que ya surgía un storyboard a medida que avanzaba”.
Tras ese trabajo de documentación, ¿cuál fue tu mayor descubrimiento? “¡Casi todo! Más allá de los rudimentos básicos de cómo funcionan las vacunas, desconocía su origen y la figura de Jenner, que en mi opinión debería tener una estatua en la plaza de todos los pueblos del mundo”, asegura Cristina Sardà.
De toda la información que recoge el libro, ¿qué es lo que más te llama la atención o te sorprende? “Descubrir que la viruela fue erradicada el mismo año que nací. Me hizo darme cuenta de golpe de una cosa muy simple: La personas mayores que yo tenían una cicatriz muy característica que dejaba esa vacuna en concreto en el hombro, y yo ya no la llevaba. El triunfo de la campaña de erradicación mundial en mi propia piel”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mucho de mi trabajo previo está en el mundo de la ilustración infantil. Aquí quería que las imágenes tuvieran un aspecto más atractivo para público de todas las edades, ya que la historia no está destinada únicamente a jóvenes. He buscado ser más sintética y que las ilustraciones tuvieran una base conceptual. Además, me gusta siempre incluir homenajes a obras de arte o pequeños guiños (que a veces solo entiendo yo) en mis trabajos. En este libro he usado muchas referencias artísticas que el lector puede identificar con más o menos facilidad”, nos cuenta Cristina Sardà.
Háblanos del uso del color en este libro. “Al encarar el proyecto sabía que iba a hacer muchas ilustraciones, así que me puse unas normas muy estrictas para que no se me fuera de las manos y tuviera un aspecto caótico. El usar solo cuatro tintas me ha obligado a ser muy estratégica, y eso ha dado coherencia y estilo al libro”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Siempre parto de unos esbozos sencillos en papel. A partir de ahí, busco referencias fotográficas (me gusta ser precisa cuando retrato escenarios, vestimentas… del pasado) y hago la mayor parte del trabajo con dibujo digital”.
Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Ha sido un proyecto apasionante. Me he lanzado a escribir (cosa que había hecho muy tímidamente hasta ahora) simplemente porque no podía dejar que todo eso se quedara dentro de mi cabeza, y he disfrutado mucho (y sufrido también) el proceso”, afirma Cristina Sardà.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este libro es el inicio de una colección en la que quiero explorar otras historias relacionadas con el mundo del arte, la ciencia, la historia… de una manera similar a “La vaca, el médico y el hijo del jardinero”. El segundo volumen ya está terminado y estoy en fase de documentación para el tercero”.
Álbum Ilustrado
Ernesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario
Los hermanos Grimm publicaron Los músicos de Bremen en 1819. En el relato original, un burro, un perro, un gato y un gallo —ya incapaces de realizar sus tareas domésticas— emprenden un viaje a Bremen con la intención de convertirse en músicos. Este texto es una adaptación teatral del clásico de la literatura infantil, pero lo verdaderamente extraordinario de este libro, editado por Pintacoda Ediciones, reside en sus ilustraciones: un relato paralelo que muestra una divertida función de teatro protagonizada por un grupo de niños simpáticos y llenos de encanto. Un trabajo de Ernesto Navarro, con el que hemos charlado un poquito más en torno a su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Un día se me ocurrió hacer un proyecto combinando un texto teatral y una función de teatro infantil. La idea era que el texto fuera neutro y universal, y que fueran las imágenes las que trasladasen al lector la puesta en escena particular de un festival de teatro. Es decir, que en las imágenes acontecieran cosas no incluidas en el texto: una introducción musical, el comportamiento de los niños-actores, un olvido de guion, el sonido de un móvil…”
“Después fue cuando tuve que elegir el texto para hacer la adaptación, en esta búsqueda recurrí a los clásicos. Hice una lista de fábulas, cuentos de hadas y cuentos tradicionales. Al final, me decanté por adaptar Los músicos de Bremen porque me siento muy vinculado a esa historia desde la niñez y porque me fascinaba la idea de disfrazar a los niños de animales”, nos cuenta Ernesto Navarro.


¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia muy divertida con dos relatos paralelos. Por un lado, una adaptación teatral del cuento recogido por los hermanos Grimm y por otro todo lo que ocurre encima del escenario. Es una experiencia familiar: el lector adulto lee el texto y el prelector expande la lectura con todo lo que ocurre en las imágenes”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Es un proceso muy laborioso. Adapté el guión a un formato teatral y, simultáneamente, realicé multitud de bocetos de diseño de personajes. De cada uno de éstos dibujé una hoja de personajes casi al estilo de una producción audiovisual. He llenado multitud de grandes páginas de apuntes y esbozos. Después realicé varios guiones gráficos para compaginar de manera adecuada texto e imagen. Como podréis comprobar la imagen releva al texto en numerosas ocasiones”, afirma Ernesto Navarro.


¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “No sabría decirte, yo disfruto mucho haciendo libros infantiles. En las etapas de ideación siempre hay más incertidumbre e inseguridad. Tomar decisiones para avanzar quizás sea lo más complicado”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el diseño de personajes es lo más particular. Como he comentado anteriormente, disfrazar a niños de animales fue una de las motivaciones para desarrollar el relato de Los músicos de Bremen -continúa Ernesto Navarro-. Otra característica original del libro es la manera de enfocar la relación texto-imagen. Aunque la idea en apariencia es sencilla creo que el lector se sorprende al encontrar este formato en el relato”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “El dibujo lo realizo con técnicas tradicionales: con lápices blandos. Realizo dibujos para las escenas y trabajo las texturas de manera independiente. El color lo aplico de manera digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido muy laborioso porque es un libro de ochenta páginas. Aunque el texto no es muy extenso si lo es la cantidad de imágenes. Me apetecía trabajar revisando un clásico de la literatura infantil y estoy muy satisfecho de la acogida que está teniendo por el público y la crítica”, confiesa Ernesto Navarro.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues tengo varias ideas en procesos de creatividad. Hago anotaciones, esquemas, bocetos, notas de voz… De momento estoy trabajando en paralelo con varias de ellas. Van creciendo y tomando forma poco a poco. Supongo que alguna de ellas tomará ventaja y se convertirá en un nuevo proyecto”.
Álbum Ilustrado
Nanen García-Contreras alza la voz: ‘No me tigres’
A veces, el miedo se apodera de nosotros, causando un bloqueo físico y mental tan grande que las palabras se traban en nuestra garganta. Nanen García-Contreras, la autora de este libro, responde con firmeza al miedo: «Sapo de ti, me voy. Me voy y no cuervo». De esta manera, se apropia del tartamudeo y juega con las palabras creando una fauna esperanzadora. La protagonista se vuelve loba en vez de bola; su sentimiento de culpa se vuelve pulga; y poco a poco, paso a paso, todo se va volviendo más jilguero, más ligero. Muchas personas sufren abusos a los que no saben o pueden responder. ‘No me tigres’ presenta una llamada a la libertad. Porque todos queremos ser liebres. Con estas palabras la editorial A buen paso nos presenta este álbum ilustrado, sobre el que hablamos con su autora, con Nanen García-Contreras.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “En Febrero de 2024, estuve de baja con una faringitis casi un mes, el otorrino me prohibió hablar y aproveché para crear. Hacía tiempo un compañero me había contado un chiste sobre una persona que cambia las sílabas al hablar y que acababa con la frase “¡A mí no me tigres!”, y empecé a darle vueltas a la idea de jugar con las palabras. Justo en enero, había estado en uno de los Laboratorios de creación de Alicia Bululú y trabajamos con la métrica y la rima, así que decidí atreverme con la poesía”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Pretendo que se diviertan con las palabras mientras juegan a adivinar la original, que disfruten las imágenes y colores acompañando a la protagonista en su proceso de aprender a poner límites y hacerse valer”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Me funciona muy bien ponerme retos, normas auto impuestas, para activar la creatividad, así que, además de buscar la rima, me centré en juegos de palabras con animales. Tengo cuadernos llenos de rimas y palabras que poco a poco fui depurando, es la parte que más me costó, pero también me divertí mucho. Cuando disfruto el proceso sin pensar mucho en el resultado, la obra gana”.
“En un principio pensé en otro estilo de dibujo, se ve en los bocetos, pero el texto pedía imágenes realistas -continúa Nanen García-Contreras-, realmente es el álbum en el que el proceso ha sido más fluido, ha ido surgiendo de manera natural. La protagonista nació adulta, luego fue Arianna, editora de A Buen Paso, quien me sugirió que con una niña funcionaría mejor, y estuve haciendo pruebas hasta encontrar a la protagonista actual”.

No sé si has pensado en este libro como una herramienta para trabajar con el tema del maltrato, la igualdad, o lo que es lo mismo, el feminismo, por ejemplo, en el aula… “No lo pensé como un álbum “para trabajar valores” porque creo que el álbum infantil debe priorizar el placer literario y estético. Me ilusiona pensar que los lectores disfrutarán con el ritmo, el juego sonoro, que desarrollarán la creatividad a través de la conciencia fonológica y de las imágenes… Pero también es verdad, que ya sólo el título, “No me tigres”, contiene toda una declaración de intenciones”.

“Como en álbumes anteriores, este también me ha servido un poco de catarsis. He sido educada en la sumisión, me ha costado poner límites y hacerme valer; por eso, en este trabajo he volcado parte de esas experiencias, he alzado la voz junto a la protagonista, para decir: ‘¡No me tigres!’ Y con ella, me he sentido “jilguera”. Si sirve para reflexionar sobre ello y como herramienta para trabajar en el aula y fuera de ella, me sentiré también muy satisfecha”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La característica principal es que son imágenes más realistas que combinan la línea y la mancha y el atrevimiento de meterme a poeta”.
Háblanos un poco del uso del color en ese libro. “En las primeras ilustraciones, el magenta chillón representa eso, lo estridente, el grito, ocupando gran parte del fondo, pero conforme la niña va poniendo límites, ese fondo pierde intensidad, pierde protagonismo hasta convertirse en las últimas ilustraciones en agua que fluye. Las imágenes se van tornando más ligeras, más libres, como la protagonista”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica es lápiz de color digital”, afirma Nanen García-Contreras.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. ¿Cómo fue también la búsqueda de las palabras adecuadas? “En cuanto al proceso de realización, ya he comentado que fue muy divertido (y también algo obsesivo) buscando nombres de animales para reordenar sílabas y crear nuevos significados, componiendo las estrofas, cuidando la métrica… Quería darle un tono a lo Gloria Fuertes, salvando las distancias, ¡claro!, pero es una autora que leía desde muy pequeña y fuente de inspiración. He aprendido que este proceso de cambiar de posición sílabas en una palabra se llama metátesis, muy frecuente cuando estamos aprendiendo a hablar. De hecho, me preocupó que pudiese confundir a los pequeños lectores, pero investigando sobre el tema, encontré que los juegos con el lenguaje, pueden ser muy estimulantes para la conciencia fonológica. Como en otros libros texto e imagen nacen casi a la vez para narrar con ambos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un cómic, un reto muy interesante con el que estoy aprendiendo mucho”.
Álbum Ilustrado
Eugenia Alcázar y la libertad de ‘El peluquero invisible’
En Nomepeino vive un peluquero muy especial que hace felices a todos sus habitantes, sin excepción, con sus divertidos y estilosos peinados gratis. Hasta que un día aparece un rico y avaricioso empresario que le contrata bajo sus órdenes y entonces… todo cambia. Así nos presenta la editorial Babidibú ‘El peluquero invisible’, un trabajo de Eugenia Alcázar. Con ella charlamos un poquito más sobre este proyecto en las siguientes líneas.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Todo comienza en mi cabeza con un verso de la poetisa italiana Alda Merini, que traducido dice algo así como “Nadie me peina tan bien como el viento”. Esta frase evoca un sentimiento de libertad y autenticidad. Yo me imaginé a un viento peluquero creando sus peinados libremente, sin imposiciones ni restricciones, o sea, la fantasía de cualquier artista. Pero ¿qué pasaría si perdiese su preciada libertad? A partir de ahí, desarrollé esta fábula (sin pretensiones de convertirlo en fábula)”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un texto sencillo y ameno, escrito con un sutil sentido del humor; una reflexión sobre la dificultad de desarrollar un trabajo artístico cuando anulan tu espontaneidad. Todo ello acompañado de unas ilustraciones frescas y divertidas”, asegura Eugenia Alcázar.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no se si de dibujos en algún cuaderno… “No necesité documentarme ya que es una historia inventada, ni siquiera busqué referencias o información real de peluquerías. Todo está dibujado con conceptos básicos, de ahí sus formas simples y su frescura. En cuanto al proceso, tanto de escritura como de ilustración, siempre lo realizo a mano, porque el ordenador no me inspira (soy como el protagonista de mi cuento, no me llevo bien con la tecnología), únicamente lo uso al final, para pasar el manuscrito y mejorar la calidad de las imágenes”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Mis ilustraciones en general tienen mucho color pero, paradójicamente, cuando ilustraba mis propios cuentos no lo usaba demasiado -continúa Eugenia Alcázar-. Con ‘El Peluquero Invisible’ he pretendido hacer un cuento más colorista. Por otro lado, una de las cuestiones que me “preocupaban” cuando empecé a ilustrarlo era cómo resolver el personaje de Viento, de alguna forma ya le estaba humanizando porque tenía voz, pero al dibujarlo limitaría la imaginación del lector, así que opté por la solución más sencilla, no dibujarlo”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Las ilustraciones las realicé con lápiz y las coloreé con témpera y rotulador. También incluí collage donde me lo pedía el dibujo”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Desde el principio hasta que el libro ha salido impreso he intervenido en cada uno de los procesos. Me gusta controlarlo todo, hasta la tipografía. Una vez que el manuscrito está aprobado y corregido y las ilustraciones terminadas, viene el trabajo de distribución (texto-dibujo) en cada página, es decir, crear las escenas. Esa labor siempre prefiero hacerla yo, al ser mi propia ilustradora me resulta más fácil. De todo, lo que más me costó fue elegir el dibujo de la portada, la portada de un libro es lo primero que la gente ve y hay que cuidarla mucho”, afirma Eugenia Alcázar.

¿En qué trabajas ahora?, ¿algún proyecto nuevo? “Aparte de hacer colaboraciones como ilustradora y organizar actividades en colegios o bibliotecas con ‘El Peluquero Invisible’, he comenzado a escribir mi próximo cuento, más que escribir a darle vueltas, porque aún no tengo la historia definida. Como dice Haruki Murakami: “Escribir es como abrir una ventana y dejar que el mundo entre en tu habitación”, y yo lo que he hecho es abrir esa ventana”.
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