Álbum Ilustrado
Neus Caamaño nos dice que somos ‘Casi iguales’
‘Casi iguales’. Humanos, elefantes, koalas, hormigas… A simple vista no nos parecemos en nada, ¿verdad? Sin embargo, nuestra forma de habitar el mundo nos une mucho más de lo que puedas imaginar. En este libro Neus Caamaño explora acciones, gestos y situaciones en las que seres humanos y animales nos movemos de manera similar. Una mirada a los primeros pasos de cuatro bebés en el mundo. Una melodía marcada por los cuatro colores que dan forma a las ilustraciones y por una secuencia de palabras repletas de sonoridad y acordes que no podrás evitar cantar. Un libro editado por A buen paso sobre el que hablamos con su autora, Neus Caamaño.
¿Dónde está el origen de este proyecto? “Después de mucho tiempo trabajando por encargo, me apetecía volver a la sensación tan particular que te da un proyecto personal. No es que vea una gran diferencia entre una cosa y la otra en cuanto al proceso, pero el origen de un proyecto personal, es decir, de algo que nadie te ha pedido, sí tiene un misterio particular por el hecho de partir completamente de cero, de encontrar un hilo del que tirar y ver qué pasa. Es ese típico nervio de la hoja en blanco que, por muy conocido que sea, nunca se acaba de domesticar”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Casi iguales es un libro para prelectores que compara, a través del formato de la doble página, situaciones del mundo animal y del mundo humano. Estas comparaciones, que se basan en la idea de similitud, se pueden apreciar tanto a nivel formal como conceptual y se complementan con un pequeño texto rimado que añade una capa narrativa a la colección de ilustraciones que pueden leerse, también, de forma independiente al texto”, afirma Neus Caamaño.
¿Cómo ha sido el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “A partir de la primera idea de comparación que me vino a la cabeza empecé a hacer esbozos minúsculos de relaciones tanto formales como conceptuales entre animales y humanos. En un momento dado, se me ocurrió que un hilo conductor para esa colección de dibujos que estaba creando podría ser el uso de la palabra entendida a modo de vocabulario. Por ejemplo, la palabra Refugio para un ratón debajo de una seta y una niña debajo de un paraguas. O la palabra Alumbrar para un pez linterna y un niño en una cueva con un frontal. Y así fui ampliando la colección hasta tener una buena cantidad de relaciones. A partir de ahí, fue ir descartando y encontrando maneras de ordenar que dieran un sentido u otro a la correlación de imágenes”.

¿Cómo es ilustrar para primeros lectores? “Desde mi punto de vista, es una experiencia muy interesante: por un lado, hay que buscar la sencillez y la depuración visual, por otro lado, está el reto de encontrar una idea lo suficientemente clara para la comprensión del público prelector pero que al mismo tiempo contenga la cantidad justa de complejidad, de juego. Es algo muy concreto. Hay que dar en el clavo y eso, muchas veces, no es fácil. Hay algo allí que me recuerda al concepto de cómo se construye un haiku”, nos cuenta Neus Caamaño.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Como estábamos diciendo, creo que lo que caracteriza las ilustraciones de este libro, en relación a otros trabajos, es la depuración. Había trabajado antes para público prelector, también con A buen paso (con ‘Hola, mañana’ y con ‘Hola, mi luna’, ambos con texto de Mar Benegas) y fue un proceso en sí mismo el hecho de encontrar el lenguaje pertinente, de adaptar mi forma de trabajar habitual al mundo de los primeros lectores”.
“En el caso de ‘Casi iguales’, como es muy cercano a los clásicos libros de vocabulario, ha venido muy rodada la necesidad de concreción -continúa –Neus Caamaño-. Creo que esta necesidad me ha facilitado el proceso de dar con un lenguaje visual bien sintético y conciso”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Como casi siempre, trabajo con una mezcla de técnicas analógicas y digitales. En este caso, las figuras están hechas con tampones de goma eva y con impresiones con placa de gelatina, usando siempre tinta negra de grabado al agua. El montaje y composición de las formas lo hago en digital, igual que el tratamiento de color y algunos pequeños detalles de línea”.


Imagino que el uso del color en estos libros es muy importante… “Desde el principio veía muy claro que el color debía ayudar a subrayar la sencillez, pero aunque trabajé con una paleta muy restringida, no fue hasta pasado un tiempo que también me quedó claro que los colores se tenían que limitar a 4: uno por personaje, de manera que se potencia la depuración visual al mismo tiempo que el color se convierte en una herramienta para definir los personajes y en una ayuda para identificarlos durante el transcurso de la lectura. ¡No fue nada fácil dar con los 4 colores! Pero ahora, al ver el libro, esas tintas pantone son una de las cosas que más me gustan”, asegura Neus Caamaño.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Como con tantos otros trabajos, de éste puedo decir que no ha sido un proceso fácil. En este caso, el trabajo de elaboración ha sido un recorrido en el que Arianna Squilloni, la editora de A buen paso, ha tenido mucho que ver. Para empezar, aunque la idea salió del concepto de vocabulario, hubo un momento de mi proceso en solitario en el que viré hacia la opción de libro mudo, es decir, de prescindir del texto. Pero al empezar a trabajar con Arianna, me convenció de volver a la opción con texto y, de hecho, fue ella la que propuso introducir la rima. Así, estructuramos el texto en pequeñas estrofas de 3 versos de una sola palabra (remitiendo a la idea de vocabulario) con un cuarto verso final que cerrara con una frase, de manera que lo que acabamos teniendo es algo así como un poema de 4 estrofas que cuenta una pequeña historia a los bebés y lo hace a través de la rima, es decir, a través de una sonoridad rítmica”.

“Y siguiendo con el texto, también me resulta curioso pensar que, aunque soy catalana y el catalán es mi lengua materna, la principal y la que uso a diario, el texto de este libro lo escribí en castellano (y aquí sería interesante investigar el porqué. Imagino que el hecho de vivir en Sevilla puede haber influido bastante). Entonces, cuando estuvo cerrado el texto, Arianna me propuso traducirlo al catalán, propuesta que rechacé enseguida, pero Arianna insistió, me dijo que simplemente lo probara y, mira, finalmente puedo decir que la traducción me gusta mucho y que estoy muy contenta de haberla hecho yo misma. O sea que aprovecho este sitio para agradecerle a Arianna tantos buenos consejos e ideas y tan buen acompañamiento en el proceso de creación”, afirma Neus Caamaño.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora estoy trabajando en un libro de cuentos tradicionales catalanes que me tiene muy ilusionada. Es un imaginario que adoro y que me conecta con mi infancia de una forma muy emocional, desde las entrañas. Es el universo que me formó como lectora y decir eso es casi como decir que es el universo que me formó como ilustradora”.
Álbum Ilustrado
Lulelia nos pregunta ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’
‘¡Mamááá! ¿Sabes dónde está mi lápiz amarillo? ¿Y mi estuche? ¿Y mi mochila?’ Cuando su lápiz favorito desaparece, la pequeña Rita emprende un viaje que la llevará a los lugares más recónditos e inesperados, hasta descubrir que lo que busca nunca estuvo tan lejos como pensaba. Indicaciones equivocadas, animales despistados y alguna estrella con buen ojo para los productos de papelería habitan las páginas de este maravilloso álbum debut de la argentina Lucía Rovira (Lulelia). Con humor y ligereza, la autora construye un delicado universo a dos tintas. Entre trazos de lápiz y un luminoso color amarillo, acompañamos a la artista Rita en un viaje para descubrir aquello que más le gusta. Con Lucía hemos hablado un poco más sobre ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’, editado por Editorial Juventud.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nació como tesis del Posgrado de Ilustración que hice en la Universidad de Buenos Aires. En un principio no sabía si iba a ser un libro, un juego o qué forma iba a tomar. Lo que sí sabía era que me gustaba el concepto de caos como obstáculo por el cual se genere una aventura, que ese obstáculo fuese excusa de entretenimiento y anécdota, en gran parte por experiencia personal, ya que siempre pierdo cosas y armo planes estrambóticos para resolver. Lo lúdico siempre estuvo presente como también la idea de que sea algo gracioso y, a medida que se fue desarrollando el guión, fue apareciendo la idea de búsqueda y de camino dentro de la posible historia, tomando su estructura desencadenada”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar la historia de una niña de unos 5 años que ha perdido su lápiz preferido y dialogará con quien se cruce en su búsqueda atravesando diferentes escenarios para lograr encontrarlo. Es un libro álbum híbrido que contiene recursos de historieta como globos de diálogo y viñetas diversas fragmentando las páginas a medida que la trama se dramatiza”, asegura Lulelia.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nace este personaje? “Tomé de referencia cuentos, cómics, películas o revistas de juegos que tuvieran personajes de niñas con actitud desenvuelta, espontánea, informal y desinhibida como la de Rita, la protagonista. Las referentes fueron desde Mafalda a Pippi Lamstrung. Además, fue autorreferencial porque busqué fotos mías de chiquita y tomé de accesorios los anteojos grandes que siempre se me rompían (o mejor dicho, se me rompen): El hecho de que Rita los tenga con una cinta en el medio del marco refuerza su cualidad inquieta”.
“Cuando empecé a bocetar los escenarios, mis amigas y colegas que tienen hijos/hijas me enviaron imágenes de los juguetes y objetos que podían andar por la casa y por su habitación -continúa Lulelia-. Hasta el último momento seguí agregando objetos en el libro para llenar cada doble página, para mostrar la acumulación de cachivaches y, por otro lado, para homenajear a las personas que me ayudaron a hacer el libro porque no me iba a alcanzar la página de agradecimientos”.
“Como dato de color, el libro trae un señalador (entiendo que en España le dicen “punto de lectura” o “marcapáginas”) con una lista de objetos para buscar además del lápiz… Quizás para Rita no son tan importantes como el lápiz pero andan por ahí tirados algunos pares de medias incompletos”.

¿Por qué el amarillo? “Quería que el lápiz perdido no fuese cualquiera, que sea algo más específico y que además vaya marcando un camino cromático en el libro a medida que avanza la historia. Fue muy fácil elegirlo porque es un color que me gusta mucho y me encanta su combinación con el gris del grafito -nos cuenta Lulelia-. Es el color más brilloso, se usa como resaltador de textos y para dar acentos en el gris de la ciudad (que es donde Rita arranca su recorrido), las señales de tránsito, los cascos de los obreros de la construcción, las maquinarias, muchos taxis e incluso el estereotipo del transporte escolar suele pensarse amarillo… Avanzando hacia la naturaleza podemos pensar en las representaciones del sol y el resto de las estrellas (que tienen su momento importante en el libro), animales de distintas especies, desde leopardos hasta aves… Los rastros de hojas otoñales, las margaritas (de acá viene el nombre del personaje) y también la comida que más me gusta (choclo, papas, queso, huevo…). Si sigo pensando referencias amarillas por supuesto se suma el universo Simpsons y hasta el primer Smile fue amarillo, por lo que los emojis que usamos también lo son”.
“Por otro lado, en distintos momentos de la historia editorial ha habido cubiertas amarillas para que llamen la atención, como la colección las novelas amarillas del siglo XIX o en la colección Robin Hood. También en la editorial Juventud que publica “¿Donde esta mi Lápiz Amarillo?”, podemos encontrar lomos amarillos en el clásico Tintín en español. Rita necesita llamar la atención así que se comunica con ese amarillismo”, confiesa Lulelia. “El amarillo destaca, es un camino… Desde las líneas que dividen los carriles de la ruta o como las baldosas del Camino amarillo de El mago de Oz”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La gran diferencia con otros trabajos es que es mi primer trabajo como autora integral y tuve total libertad al hacerlo. Durante el desarrollo encontré un modo de contar suelto como los trazos y esa forma llegó también a los textos que hice con lettering según el personaje que habla y según el tono con el que habla, creo que eso logró una integración total entre el texto y la ilustración”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabaje con lápiz de grafito al principio y lápices digitales para los archivos finales”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Le dediqué mucho tiempo a la parte de investigación y de guión, desde lo más general hasta los pequeños gestos, idas y vueltas de los personajes, guiños internos, relaciones entre las páginas. Le doy bastante atención a los chistes que se puedan encontrar tanto en el texto como en las ilustraciones. Tal es así que debe haber 2 capas de historias o más.. Me encanta dejar esos detalles para que quien lo lea pueda encontrar en una segunda lectura o años después”, afirma Lulelia.

“El proceso fue similar a la dinámica que vive Rita en el cuento; yendo y viniendo, tomando algo de todos los lugares donde lo estuve dibujando y con quienes compartí el proceso. Hasta que no tuve el guión completo no empecé a dibujarlo, solo tenía apenas bocetado el personaje de la protagonista, pero ni bien terminé de escribir los diálogos, las propuestas de las páginas salieron de una vez porque estaban en mi cabeza. Hacia la entrega final de los archivos, el trabajo fue de pulir los dibujos buscando la manera de “emprolijar” mis bocetos sin perder la expresividad que me gusta en cada momento de cada personaje”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Con respecto a “¿Dondé está mi lápiz amarillo?” se está desarrollando como corto animado. En cuanto a proyectos editoriales tengo en proceso un libro álbum con un escritor español, un cartoné para primeras infancias de mi autoría y, cuando encuentro el momento, sumo una viñeta a un proyecto personal en formato novela gráfica. En paralelo me dedico a la docencia en la facultad y en mi taller de ilustración”.
Álbum Ilustrado
Ramón París acompaña en su viaje a ‘Amiga gallina’
Perro, cerdo y gallina no conocen nada más allá del cercado de su corral. Un día, muertos de aburrimiento, sienten que ha llegado el momento de salir a explorar. Aunque a gallina esta idea no parece hacerle ni pizca de gracia. Acompaña a estos tres amigos en una aventura a través de ríos, montañas y bosques y déjate guiar por la determinación de perro, el asombro de cerdo o la cobardía de gallina. ‘Amiga gallina’ es un cuento dulce y divertido que nos recuerda que lo más importante son los amigos, a pesar de sus defectos o, quizás, exactamente gracias a ellos. Un álbum ilustrado de Juan Arjona y Ramón París que edita A buen paso. Con Ramón hemos charlado un poquito más sobre este libro.
¿Dónde está el origen de este proyecto? “Arianna Squilloni, la editora de A buen paso, y yo coincidimos en una feria de libros en Miami y me comentó que tenía un proyecto en el que había pensado en mí. Una vez de vuelta ambos en Barcelona nos reunimos y me propuso trabajar una reedición de este cuento”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Una historia de tolerancia, aceptación y amor incondicional de la amistad. Pero dicho así suena muy formal; es una aventura de 3 amigos que salen de viaje con muchas, muchas ganas hasta que las cosas se tuercen y la solución a sus problemas llega de la manera más inesperada”, afirma Ramón París.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Una vez me leí la historia y supe que los personajes eran un cerdo, un perro y una gallina, empecé a hacer bocetos en distintos cuadernos, papeles, técnicas, sin demasiado orden; sencillamente todo lo que dibujaba en mis momentos de ocio eran esos 3 animales. Nunca dibujé el entorno o dónde iban a convivir, creía que eso llegaría luego. Hasta que en un momento dado empezaron a aparecer los mismos, es decir, los hiciera como los hiciera empezaban, sospechosamente, a parecerse: el mismo cerdo, el mismo perro, la misma gallina. Casi como si se impusieran en mí. Así que los dejé ser; «supongo que estos son», me dije”.

¿Con cuál de los tres te identificas más? “Supongo que con el cerdo, que se apunta a cualquier plan y vive un poco más distraído -confiesa Ramón París-. Así voy yo por la calle: sé hacia dónde quiero ir pero me pierdo en el contexto”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el recurrente universo animal, que claro, trabajando para literatura infantil no es que sea el más original. Pero sí, dibujo muchos animales todo el tiempo, hago serigrafías de ellos, talleres; a lo mejor debí estudiar zoología o algo parecido, aunque uno nunca sabe si hubiera acabado en el mismo sitio. Lo que sí es que experimenté con una técnica nueva, por más que la realicé en digital. ¿Se puede hablar de diferentes técnicas si tu entorno de realización casi siempre es digital, en una tableta? Hmmm… bueno, igual sí, o por lo menos yo lo sentí totalmente diferente -continúa Ramón París-. En el libro anterior, El hombre dorado, había usado una escala cromática muy limitada buscando una metáfora de la estampación serigráfica. Para ‘Amiga Gallina’ son lápices de colores, trazos con más textura, colores menos planos y línea más discontinua. Vuelvo a usar la doble página para hacer ilustraciones desplegadas a todo lo ancho y largo de página y contar desde la totalidad del formato”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Una vez tuve los personajes empecé con la travesía; literalmente, de eso va: es un viaje, una road movie. Perro y cerdo, que se mueren de aburrimiento, deciden echarse una escapada para ver qué hay más allá; querían tener una aventura que los sacara de su hastío. Gallina duda, pero ante el temor de quedarse sola prefiere irse con sus amigos y vivir la experiencia con angustia. Partiendo del relato de Juan Arjona y de las evocaciones al entorno que hacía, decidí unirme a la aventura a ver adónde me llevaban los animales y realicé una primera secuencia de imágenes a ver como funcionaba la historia, más machas y composición que otra cosa. Luego busqué inspiración en los campos en los alrededores de donde vivo, Cardedeu, y fui construyendo una ruta imaginaria con ancla en la realidad”.


“Siempre trato de dibujar desde mi experiencia personal porque me sirve de apuntador. Hay imágenes que pertenecen a mi entorno y hay otras que quisiera que ya pertenecieran, aderezadas con recuerdos de mi infancia, paisajes en los que estuve. Y así salieron los entornos por los que discurre la historia. Lo demás, un poco más de lo mismo: horas de trabajo hasta que terminaba de perseguirme y dejaba tranquila cada ilustración para que viviera su vida sin mis constantes intervenciones”, nos cuenta Ramón París.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabo de terminar un libro para una editorial americana sobre el sonido; después de un par de meses de intensidad estaba en proceso de recuperación. Y el futuro lo tengo lleno de proyectos, a ver cuál termino: suelo ser bastante disperso y salto de un lugar a otro todo el tiempo, por eso me cuesta sentarme a desarrollar cada proyecto, y si a eso le sumamos todos los micro proyectos en el área de animación y diseño para mantenerme a flote, pues muchos quedan en el tintero. Espero poder terminar una biografía ilustrada que estoy haciendo de un científico del siglo XVIII, la cual además estoy escribiendo yo mismo. Ya veremos…”
Álbum Ilustrado
Miguel Pang y sus lectores y lectoras en el Retiro
El ilustrador Miguel Pang es el autor del cartel de la Feria del Libro de Madrid 2026. Con él hemos querido charlar un poquito más sobre este trabajo, cómo llega a sus manos, cómo fue el proceso de desarrollo de la idea, y también de cómo los y las diferentes personajes del cartel, siguen cobrando vida propia fuera del propio cartel.

¿Cómo nace este proyecto? ¿Qué supone para ti recibir un encargo de estas características? “Recibí un correo de la Feria de Libro un domingo por la mañana y desde allí todo fue muy fluido. Hablamos con Eva Orúe por teléfono y luego se sucedieron un viaje a Madrid para conocer de cerca el sitio donde tiene lugar la feria, el paseo de carruajes del Retiro, reuniones y dibujos en las libretas. Un encargo de este tipo es una alegría y un gran compromiso”, asegura Miguel Pang.
¿Qué has querido reflejar en tu propuesta? “Con mi propuesta quería reflejar el tema principal de la edición de la Feria del libro de este año, el humor. Lo he querido hacer con lectores y lectoras en posturas extrañas, personajes que iban apareciendo en mis libretas una y otra vez”.


¿Cómo ha sido el proceso previo a la imagen que finalmente vemos? Ideas, bocetos,… “El proceso anterior ha sido muy largo. Nada más que cuatro libretas. Una libreta inicial con dibujos del viaje a Madrid y el Retiro, del encuentro con las organizadoras para tener un brief más acotado. Con un dibujo obsesivo de querer captar todo lo que podía en esos días de escapada a Madrid”.


“Luego -continúa Miguel Pang-, dos libretas pequeñas donde me sumergí en el tema propuesto por la feria y también la incertidumbre de intentar explorar caminos inexplorados. Y finalmente una última libreta donde fui concretando más y donde ya aparecen las primeras propuestas de cartel y las exploraciones del último cartel”.



¿Con que técnica has trabajado? “La técnica del cartel es gouache sobre un formato de papel bastante grande. Al pintar el final tuve la necesidad de pintarlo a un tamaño más grande de lo que estoy habituado, porque el mismo cartel y los personajes me lo pedían”.
“Pero antes de la técnica creo que sobretodo ha sido más importante el trabajo con el calibrado Uniball o pilot en las libretas. Toda esa exploración anterior ha sido esencial y esos bolígrafos que corren tanto, me permitían poder dibujar sin parar, sin dejar un espacio para pensar reflexivamente. Cuando esbozo me gusta dibujar pensando y que el pensamiento y el dibujo fluyan. Una vez esbozado viene el análisis”, asegura Miguel Pang.

En el cartel vemos varios personajes, ¿con cuál de ellos te irías a dar una vuelta por la Feria del Libro de Madrid? “Con todos”.
Estos personajes van a seguir su camino y además en otras firmas artísticas. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Estos personajes como casi todo en mi trabajo se van entremezclando y en este caso se están transformando en esculturas (podéis ver algunas imágenes del proceso escultórico en el canal de Instagram de Miguel). Cuando acabé el cartel necesitaba que tomaran vida en tres dimensiones, así que volví a retomar el modelado en barro que hacía veinte años que no tocaba. Me hace mucha ilusión y estoy muy feliz de cómo están quedando. Espero poderlas presentar en la feria del libro”, nos cuenta Miguel Pang.

Y por último, que nos puedes contar de tus trabajos futuros. ¿En qué andas metido? “Ahora con dos álbumes por acabar y dos cómics en los cuales llevo ya un tiempo trabajando. Los cómics son proyectos personales. Uno es fruto y continuación de un cómic breve que quedó seleccionado en el Premio Ara de Cómic y que saldrá publicado pronto. Este trata sobre mi experiencia con el racismo en Barcelona desde mi infancia hasta ahora. El otro cómic trata de la historia de mi familia, que huyó de la guerra en Camboya y es en el que llevo más tiempo trabajando, con pausas entremedias y que espero poder acabar y publicar un día”.
-
Cómic4 semanas agoSilvia Bezos nos sube al metro en ‘Manos de pobre’
-
Cómic1 mes agoArianna Pisani nos lleva a las Grandes Landas en ‘Margot’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoAlice Piaggio nos anuncia que ‘Se necesita monstruo’
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoRosa Álamo hace de guía en ‘¡Esto está en un museo!’
-
Álbum Ilustrado1 mes agoUna vuelta al mundo en más de 60 infografías
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoMiguel Pang y sus lectores y lectoras en el Retiro
-
Álbum Ilustrado4 semanas agoSonja Wimmer nos presenta a las ‘Princesas de hoy en día’
-
Cómic4 semanas agoJavier de Isusi nos traslada a ‘El año en que fuimos reyes’

