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Álbum Ilustrado

Mercè López, Javier Bermúdez y ‘Nuestra vida en los árboles’

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Mercè López

¿Qué te parecería celebrar tu cumpleaños en la cima de un árbol milenario? ¿O viajar en coco por el mar? Pues Bea y Guille, dos gibones mellizos muy curiosos, lo han hecho, y junto a sus padres trovadores han vivido aventuras increíbles en los árboles más fascinantes del mundo. Desde Matusalén, un pino de casi cinco mil años, hasta Hyperion, la secuoya más alta del mundo, cada árbol tiene una historia que contar. Acompaña a esta familia de gibones en sus divertidas aventuras entre ramas y hojas, y descubre los secretos que esconden los árboles sobre la naturaleza y la vida misma. ‘Nuestra vida en los árboles’ es un libro editado por Pastel de Luna que hará que mires los árboles de una manera completamente nueva. Un trabajo de Javier Bermúdez y Mercè López. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este álbum ilustrado.

Mercè López

¿Cómo nace este proyecto? Javier Bermúdez: “Nace de una propuesta de David, editor de Pastel de Luna. Si no recuerdo mal -porque de eso hace ya unos seis años-, David pretendía hacer una especie de catálogo de árboles singulares, y quería que la propuesta gráfica estuviese hilada de algún modo. Con ese objetivo empezamos a barajar diversas alternativas que sirviesen de hilo conductor hasta que al final aparecieron Bea, Guille y el par de frikis que son sus progenitores, y desde el primer momento todos tuvimos claro que esa familia de gibones tan particular, junto a todos los árboles extraordinarios que iban a tener la suerte de conocer durante sus viajes, protagonizarían la historia del libro”.

Mercè López

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Pues parafraseando a Guille y a Bea, se van a encontrar con los árboles más flipantes que se puedan imaginar -continúa Javier Bermúdez-. Y también a dos gibones mellizos muy simpáticos y que, mientras nos explican las aventuras de su todavía corta vida, comparten con todos nosotros su asombro al descubrir todos los secretos y capacidades fascinantes que esconden entre sus ramas los árboles. Y también alguna otra sorpresa sonora que mejor no desvelamos a los lectores”.

Mercè pez: “Pequeñas pinturas de árboles peculiares. Ya que el protagonismo literario recae en el viaje de esta familia de gibones y sus personalidades, nos parecía importante que el peso visual recayera en los árboles. Y que fuera un viaje estético donde la composición y el color también te lleven de la mano como lo hacen Guille y Bea”.

Mercè López

Dadnos algunas pinceladas sobre el trabajo de investigación y documentación para este libro. “Yo suelo sumergirme muy profundamente en el tema antes de ponerme a escribir -nos cuenta Javier Bermúdez-. Sobre todo si es una materia que no conozco demasiado bien, necesito aprender muchas cosas. Y además es la excusa perfecta para dedicarme a hacer lo que más me gusta: leer. Así que esta vez he pasado mucho tiempo leyendo toda clase de literatura acerca de árboles y plantas”.

“Si bien con los gibones la cosa fue más ágil y rápida, con los árboles nos pasamos un buen rato. En primer lugar rastreando árboles singulares con los que formar una primera lista. Y luego recortándola, porque la extensión del libro es limitada, claro. Que yo recuerde, el listado definitivo pasa al menos por cuatro filtros. Primero decidimos que la excepcionalidad de los árboles debe referirse más a la natura que a la cultura. Es decir, que descartamos árboles míticos, sagrados o fundacionales como el Árbol del bien y del mal, o el Yggdrasil; árboles que formen parte del imaginario humano como por ejemplo el manzano de Newton, o el roble de Robin Hood, los ents; etc. Luego intentamos, en la medida de lo posible, que los árboles representen cierta variedad geográfica. Después cada cual -Mercè, David y yo- propone a sus candidatos innegociables. Y la última criba es fruto de las diversas necesidades que durante el proceso de escritura va teniendo la trama. Paralelamente a todo eso, y mientras Bea y Guille empezaban a saltar de árbol en árbol, pues yo seguía devorando manuales de botánica y libros de Joaquín Araújo, David G. Haskell, Stefano Mancuso, Peter Wohlleben, Ignacio Abella, Francis Hallé, Hope Jahren…”.

Mercè López

“Yo viví muy de cerca toda esta inmersión de Javi en el universo de los árboles y aprendí mucho de todo lo que me compartía y de leerme algunos de los libros que me aconsejaba -asegura Mercè López-. Mi trabajo de documentación fue más centrado en cada árbol. Algunos pocos los he visto, como el ginkgo, los baobabs, los ficus de Ta Phrom, las secuoyas… pero la mayoría los he tenido que vivir virtualmente, intentaba rodear cada árbol a través de vídeos, fotos y mucha lectura sobre su historia y sus particularidades”. 

Mercè López

“También estuve dando una vuelta por la historia del arte y los grabados de botánica. En el camino descubrí el trabajo de árboles de Iván Ivanovich Sishkin. Y aunque es difícil de percibir yo reconozco la influencia de la ciencia ficción, de la histología, de México, del fauvismo y del arte japonés y también el trabajo de artistas cercanos y de la ilustración como David de Heras y Miguel Pang, Beatrice Allemagna…”.

Mercè López

Tras todo ese trabajo, ¿qué es lo que más os ha sorprendido o qué es lo que habéis descubierto? “Comportamientos inesperados de los árboles, estrategias de reproducción, de supervivencia, de conservación… y luego, gráficamente ha sido todo un ejercicio adentrarse en los laberintos de ramas y hojas, en las texturas y los colores de los troncos -nos relata Mercè López-. He descubierto que los gibones tienen un esqueleto muy parecido al del ser humano pero que sus brazos les llegan a los pies. Que son de los pocos simios que braquían y que el braquío es ese movimiento pendular que les permite impulsarse de rama en rama y realizar grandes saltos. He aprendido que los árboles tienen un límite de crecimiento a partir del cuál las moléculas de agua se descomponen y no les llegan a alimentar las hojas”.

Mercè López

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Lo más nuevo para mí ha sido tratar el tema de los árboles, que no es un elemento que haya trabajado mucho, aunque llevo algunos años muy interesada en ellos. Lo que creo que caracteriza estas ilustraciones es que parten del deseo de recrearme y disfrutar de la pintura como lenguaje propio, del tiempo de creación de cada original. Y tratar cada ilustración como un pequeño cuadro que tuviera interés estético en sí. No es algo nuevo, aunque sí hacía tiempo que no le dedicaba tanta energía a cada cuadro desde mi lado más pictórico”.

Mercè López
Mercè López
Mercè López

¿Con qué técnicas trabajaste? “Acrílico sobre papel para la mayoría de las ilustraciones. Y algunos de los gibones son una mezcla de grafito acuarelable, acrílico y lápiz. En un libro sobre árboles es muy difícil no dar un lugar al impacto del ser humano en la naturaleza, en la mayoría de los casos está tratado con mucho cariño y algo de humor, pero hay una parte inevitablemente triste que he trabajado con una técnica muy distinta, en blanco y negro, a carboncillo. Si leéis el libro entenderéis el motivo de esta decisión. Aunque, por suerte, la naturaleza siempre sabe encontrar el camino de vuelta…”, asegura Mercè López

Mercè López
Mercè López

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un par de libros un poco grandes para EEUU, muy distintos entre ellos. Uno gira alrededor de las mujeres y la ciencia en la segunda mitad del s.XIX y el otro brilla con los colores del sol y de la India. Y lo que estamos a punto de empezar, Javi y yo de nuevo, es el desarrollo final del proyecto ‘Montañas’ que fue ganador del Premio Lazarillo 2022 de álbum ilustrado y que en principio saldrá publicado en Primavera de 2026”. 

Mercè López
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Marta Sevilla nos descubre a ‘Mi amigo el monstruo’

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Marta Sevilla

El protagonista lleva años habitando las profundidades del agua. Ha oído muchas historias sobre un monstruo terrible que, según dicen, vive allí… pero nunca lo ha visto. Mientras observa a todos desde la distancia se pregunta cómo será tener un amigo. Al salir a la superficie descubre por fin a ese ser extraordinario del que todos hablan. Sin miedo y con curiosidad, se acerca a él y nace una amistad sincera que desafía los rumores y las apariencias. ‘Mi amigo el monstruo’ es una historia que invita a preguntarse quién es realmente el monstruo y que celebra la amistad, la empatía y la mirada del otro sin prejuicios. Un trabajo de Marta Sevilla que edita Tres Tigres Tristes. Con Marta charlamos un poquito más sobre este álbum ilustrado.

Marta Sevilla

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto nace, como cualquier proyecto personal, de una mezcla entre preguntas que me hago sobre la vida y las relaciones, y un momento vital concreto. Estaba reflexionando mucho sobre las conexiones, la soledad y la amistad en una época de mi vida en la que, además, empecé a obsesionarme con el monstruo del lago Ness”.

“Comencé a leer mucho sobre él, sobre la historia que hay detrás, sobre todo lo que se dice y se cuenta, y de pronto apareció esta historia en mi cabeza. Sé que hay gente que cuenta experiencias parecidas, pero fue exactamente así: me vino de golpe. Escribí el texto de un tirón y dibujé los primeros bocetos también de una manera muy impulsiva, casi sin detenerme -confiesa Marta Sevilla-. Curiosamente, esto nunca me había pasado antes. La versión final del libro es muy parecida a la primera. Apenas sufrió cambios durante el proceso”.

Marta Sevilla

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un libro sobre el valor de la vida, la amistad, las conexiones y los intereses o deseos que nos movilizan y nos llevan a acercarnos a los demás. Creo que es un libro que habla de ser diferente y, al mismo tiempo, de entender que todos somos diferentes. Hay algo de aceptar lo propio para poder aceptar también lo propio de los demás, y es precisamente eso lo que permite conectar. Además, encontrarán unas ilustraciones completamente analógicas, realizadas con tinta, monotipo, lápiz, plumilla… Imágenes que espero que tengan carácter y calidez, y que dialogan constantemente con el blanco, con el vacío y con el mar”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación o pruebas. ¿Cómo nace este personaje? “Como te comentaba antes, fue un proyecto personal que surgió de una manera muy natural y orgánica. Yo no me senté a pensar en hacer un libro. Simplemente estaba atravesando un momento en el que me hacía muchas preguntas, seguía trabajando en mis encargos habituales y leyendo cosas que me interesaban por puro placer”, nos cuenta  Marta Sevilla.

Marta Sevilla

“Fue entonces cuando, leyendo sobre el monstruo del lago Ness, apareció este personaje en mi cabeza junto con la primera frase del libro. A partir de ahí fui tirando de ese hilo. Obviamente, el monstruo del libro no es Nessie, pero el punto de partida sí fue ese personaje mítico. Mientras leía sobre él pensé: si hubiera existido, ¿qué solo tendría que haberse sentido? Siendo el único de su especie, viviendo durante tantísimos años… pensé que sería normal que, de vez en cuando, hubiera querido dejarse ver”.

¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “En este álbum el color es fundamental. Si te digo la verdad, soy una entusiasta del color en general, tanto en mis proyectos como en mis intereses personales, pero aquí me permití utilizarlo directamente como una herramienta narrativa. El blanco y el espacio vacío hablan de algo muy importante en la historia. El verde, que es el color del monstruo, habla de su singularidad, de aquello que lo hace diferente”, asegura Marta Sevilla.

“Cuando el monstruo está en su hábitat, aparece como una gran masa verde y texturada dentro de un mar blanco, mientras que el resto del mundo se mueve entre grafitos, blancos y negros. Hay dos personajes en este libro y ambos tienen color. Comparten algunos tonos y, cuando se encuentran, aparece además un nuevo color: el rosa. Me gustaba la idea de que la mezcla de sus singularidades ampliara también la paleta del libro”.

Marta Sevilla

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos como Pipo y Bruma? “En este libro me permití mucha libertad. Creo que, precisamente porque surgió de una manera tan orgánica y porque respondía antes a una pregunta personal que a una intención de ser publicado, trabajé con menos filtros. En un principio ni siquiera pensé que alguien fuera a verlo. La principal diferencia con Pipo y Brumaes que aquel fue mi primer proyecto personal. Tardé mucho tiempo en hacerlo, cambió innumerables veces y las ilustraciones evolucionaron muchísimo entre la primera versión y la última. Fue un proceso precioso y muy formativo, pero también largo y complejo”, afirma Marta Sevilla.

“Mi amigo el monstruo fue justo lo contrario: rápido, fresco y espontáneo. Creo que ya tenía una base sobre cómo contar historias a mi manera, algo que fui construyendo durante años mientras trabajaba en Pipo y Bruma, y aquí pude apoyarme en todo ese aprendizaje de una forma mucho más natural. Todo en este libro fue fácil, en el mejor sentido de la palabra. Y para mí eso suele ser una buena señal: indica que algo está fluyendo y que tiene sentido”.

Marta Sevilla

“Además, con el tiempo me he dado cuenta de que ambos libros no hablan de cosas tan distintas. Los dos nacen de preguntas que me hago sobre la vida y de asuntos que me importan profundamente. Aunque visualmente y técnicamente sean muy diferentes, conceptualmente comparten mucho más de lo que yo misma imaginaba. Descubrir eso ha sido una sorpresa bonita”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajé principalmente con monotipo realizado con acrílico para construir al monstruo. Después utilicé distintos tipos de grafito para aportar unidad visual, pero también riqueza de matices y texturas. Además, empleé tinta china, plumillas, pinceles y una cera roja que aparece en momentos concretos del libro. Y, por supuesto, el blanco del papel, que para mí es un material más dentro de la historia y juega un papel fundamental”, confiesa Marta Sevilla.

Marta Sevilla

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El proceso técnico comenzó con mucha experimentación. En aquel momento me interesaba especialmente el monotipo. Me atrae la idea de que sea una técnica de estampación que, sin embargo, produce una única imagen irrepetible. Hay error, accidente, sorpresa. Y eso me interesa muchísimo. Encontrarme con lo inesperado es una de las cosas que hacen que seguir trabajando tenga sentido para mí”.

Marta Sevilla

“Estuve realizando muchas pruebas hasta que apareció el monstruo, o al menos una primera versión de él. Aquella mancha verde tenía tanta fuerza que decidí construir el resto del libro a su alrededor, también desde un punto de vista compositivo. Llenaba el estudio de monotipos, los dejaba en el suelo y los observaba durante días. Los miraba desde lejos hasta que poco a poco iba encontrando la siguiente página. Entonces la trabajaba con el resto de materiales y volvía a empezar el proceso”, continúa Marta Sevilla.

Marta Sevilla

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy en un momento bonito. Aunque sigo trabajando en algunos encargos que tenía pendientes y continúo dando clases en la universidad, también se están gestando cosas que me interesan mucho a nivel personal. Estoy trabajando en imágenes y pinturas que todavía no tienen una forma definida. No sé si acabarán convirtiéndose en un libro o en algo completamente distinto. De momento estoy intentando escuchar lo que necesitan ser y acompañar ese proceso con curiosidad”.

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Daniel Montero Galán nos mete en ‘La Casa de Bernarda Alba’

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Daniel Montero Galán

Viuda por segunda vez, Bernarda Alba impone un luto de ocho años para toda su familia. Las cinco hijas luchan por abrirse paso en una sociedad patriarcal marcada por el fanatismo religioso y el miedo al qué dirán. Dos de ellas se enamoran del mismo hombre y se desata la tragedia. Escrita en 1936, poco antes del ajusticiamiento de García Lorca, ‘La casa de Bernarda Alba’ no se estrenó hasta 1945. Esta obra maestra del teatro español contiene la quintaesencia del estilo lorquiano: el increíble manejo del lenguaje coloquial, el abrumador retrato de una mujer absorbente y, en resumen, la metáfora perfecta de la España reprimida por el odio y la envidia que se adivinaba en el horizonte. Daniel Montero Galán ilustra este trabajo de Federico en una edición de la Editorial Alma. Con Daniel charlamos sobre este proyecto.

Daniel Montero Galán

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Llevo unos años realizando libros junto a Alma, editorial especializada en editar libros clásicos con un enfoque actualizado a través de la ilustración. Este es el tercer texto de Lorca que ilustro, el primero fue Romancero gitano en 2023, al que le siguió Poeta en Nueva York en 2025”. 

“El placer es proporcional a la responsabilidad a la hora de ilustrar a un autor con la relevancia de Lorca -confiesa Daniel Montero Galán-. Aunque ya no me siento tan perdido como cuando realicé las imágenes de Romancero gitano, el compromiso sigue siendo gigantesco. La obra de Lorca es una gran carga, además del peso de su propia relevancia acarrea todas las adaptaciones que se han hecho de ella. Todos/as tenemos un montón de referencias grabadas en la retina asociadas a cada una de las obras de Lorca, es difícil limpiar la mirada y verlas con nuevos enfoques”. 

Daniel Montero Galán

“Ahora estoy más cómodo metiéndome en la cabeza de Lorca, es un lugar que ya he explorado, pero el peso de su obra cada vez es mayor. Ahora, además de distinguirme del resto de creadores que le han interpretado, también intento no repetirme”. 

¿Cómo era tu relación con este libro de Federico antes de abordar este proyecto? ¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título? “Cuando lees un texto como “espectador” no lo haces con los mismos ojos que cuando lo haces como ilustrador, es otra mirada, más profunda, una lectura rumiante en la que intentas sacar todo el sabor a cada una de las palabras para poder llevarlas a escena. Antes de recibir el proyecto nunca me había adentrado profundamente en la casa de Bernarda Alba, en un lugar que produce claustrofobia”, asegura Daniel Montero Galán.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Busqué adaptaciones teatrales, así como películas, composiciones musicales, obras pictóricas y demás obras artísticas que representen o evoquen esta obra, tanto de manera directa o indirecta, hay todo tipo de materiales”. 

“Lorca es omnipresente en nuestra cultura, uno no se da cuenta de cuantos artistas se han inspirado en su obra hasta que comienzas a leer con atención. Es un autor que no descansa, su obra sigue vigente tras casi un siglo de su asesinato, su alma vive en otros autores y su cuerpo sigue desaparecido en una cuneta”.

Daniel Montero Galán

“Para ilustrar esta obra, como cualquier otro proyecto, seguí la misma receta de siempre: Leer el texto, volver a leer, releer, rerreleer… Sé que las ideas no vienen por si solas cuando a mí me apetezca, así que a la vez que rerrerreleo salgo a buscarlas a la calle. La recolección de anotaciones comienza de manera errática, apuntando todo lo que se me pasa por la cabeza, aunque a priori no tenga relación con lo que he de representar. Llego a casa con montón de borrones, pintarrajos y garabatos y poco a poco trato de ordenar estas líneas confusas, agarrando el hilo que me guie en cada proyecto”, nos cuenta Daniel Montero Galán.

Este no es tu primer contacto con el teatro… “Efectivamente, tengo una larga trayectoria ilustrando los libros de Juan Mayorga para la editorial La uÑa Rota”. 

¿Qué personaje te resulta más atractivo? “No me gustaría estar en la piel de ninguna de ellas y deseo que ninguna mujer tenga que pasar por estas experiencias. Siento simpatía por la inocencia de María Josefa y admiración por la esperanza de Adela, pero es una época oscura a la que no debemos volver. La obra representa esa España reprimida por el odio y la envidia, presa del catolicismo y “elquedirán”.

Daniel Montero Galán

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Intento adaptar mi dibujo a cada proyecto, camuflarme con cada obra. Procuro modular mi voz para que el tono suene bien con lo que tengo que contar”, afirma Daniel Montero Galán.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Realicé los dibujos que componen cada escena sobre papel milimetrado, una vez digitalizados trabajé el color con Photoshop, suelo crear en papel las texturas que uso. El interior de los libros de esta colección de Alma están impresos en bitono, está técnica consiste en reproducir las imagen utilizando únicamente dos tintas, en este caso trabajé con un Pantone verde oscuro (Lorquiano) y otro naranja fosforito. Estas dos tintas se superponen y según su opacidad puedes ir creando tonalidades, el tono más oscuro (parecido al negro) se consigue con la suma de ambos colores. Esto requiere trabajar las imágenes de una manera muy específica y plantear las ilustraciones en conjunto, para que encajen con una paleta tan limitada”.

Daniel Montero Galán

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Me gusta trabajar con imágenes asociativas, buscar símbolos que se identifiquen con las esencias y que a su vez formen parte del contexto y de la época que representan, en este caso busqué cómo simbolizar la claustrofobia, el control, la toxicidad y la angustia con elementos rurales de la Granada de los años 30”, continúa Daniel Montero Galán.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy terminado las ilustraciones del siguiente libro que vamos a sacar de Lorca, Bodas de sangre”. 

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Lulelia nos pregunta ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’

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Lulelia

‘¡Mamááá! ¿Sabes dónde está mi lápiz amarillo? ¿Y mi estuche? ¿Y mi mochila?’ Cuando su lápiz favorito desaparece, la pequeña Rita emprende un viaje que la llevará a los lugares más recónditos e inesperados, hasta descubrir que lo que busca nunca estuvo tan lejos como pensaba. Indicaciones equivocadas, animales despistados y alguna estrella con buen ojo para los productos de papelería habitan las páginas de este maravilloso álbum debut de la argentina Lucía Rovira (Lulelia). Con humor y ligereza, la autora construye un delicado universo a dos tintas. Entre trazos de lápiz y un luminoso color amarillo, acompañamos a la artista Rita en un viaje para descubrir aquello que más le gusta. Con Lucía hemos hablado un poco más sobre ‘¿Dónde está mi lápiz amarillo?’, editado por Editorial Juventud.

Lulelia

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nació como tesis del Posgrado de Ilustración que hice en la Universidad de Buenos Aires. En un principio no sabía si iba a ser un libro, un juego o qué forma iba a tomar. Lo que sí sabía era que me gustaba el concepto de caos como obstáculo por el cual se genere una aventura, que ese obstáculo fuese excusa de entretenimiento y anécdota, en gran parte por experiencia personal, ya que siempre pierdo cosas y armo planes estrambóticos para resolver. Lo lúdico siempre estuvo presente como también la idea de que sea algo gracioso y, a medida que se fue desarrollando el guión, fue apareciendo la idea de búsqueda y de camino dentro de la posible historia, tomando su estructura desencadenada”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar la historia de una niña de unos 5 años que ha perdido su lápiz preferido y dialogará con quien se cruce en su búsqueda atravesando diferentes escenarios para lograr encontrarlo. Es un libro álbum híbrido que contiene recursos de historieta como globos de diálogo y viñetas diversas fragmentando las páginas a medida que la trama se dramatiza”, asegura Lulelia.

Lulelia

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nace este personaje? “Tomé de referencia cuentos, cómics, películas o revistas de juegos que tuvieran personajes de niñas con actitud desenvuelta, espontánea, informal y desinhibida como la de Rita, la protagonista. Las referentes fueron desde Mafalda a Pippi Lamstrung. Además, fue autorreferencial porque busqué fotos mías de chiquita y tomé de accesorios los anteojos grandes que siempre se me rompían (o mejor dicho, se me rompen): El hecho de que Rita los tenga con una cinta en el medio del marco refuerza su cualidad inquieta”.

“Cuando empecé a bocetar los escenarios, mis amigas y colegas que tienen hijos/hijas me enviaron imágenes de los juguetes y objetos que podían andar por la casa y por su habitación -continúa Lulelia-. Hasta el último momento seguí agregando objetos en el libro para llenar cada doble página, para mostrar la acumulación de cachivaches y, por otro lado, para homenajear a las personas que me ayudaron a hacer el libro porque no me iba a alcanzar la página de agradecimientos”.

“Como dato de color, el libro trae un señalador (entiendo que en España le dicen “punto de lectura” o “marcapáginas”) con una lista de objetos para buscar además del lápiz… Quizás para Rita no son tan importantes como el lápiz pero andan por ahí tirados algunos pares de medias incompletos”.

Lulelia

¿Por qué el amarillo? “Quería que el lápiz perdido no fuese cualquiera, que sea algo más específico y que además vaya marcando un camino cromático en el libro a medida que avanza la historia. Fue muy fácil elegirlo porque es un color que me gusta mucho y me encanta su combinación con el gris del grafito -nos cuenta Lulelia-. Es el color más brilloso, se usa como resaltador de textos y para dar acentos en el gris de la ciudad (que es donde Rita arranca su recorrido), las señales de tránsito, los cascos de los obreros de la construcción, las maquinarias, muchos taxis e incluso el estereotipo del transporte escolar suele pensarse amarillo… Avanzando hacia la naturaleza podemos pensar en las representaciones del sol y el resto de las estrellas (que tienen su momento importante en el libro), animales de distintas especies, desde leopardos hasta aves… Los rastros de hojas otoñales, las margaritas (de acá viene el nombre del personaje) y también la comida que más me gusta (choclo, papas, queso, huevo…). Si sigo pensando referencias amarillas por supuesto se suma el universo Simpsons y hasta el primer Smile fue amarillo, por lo que los emojis que usamos también lo son”.

“Por otro lado, en distintos momentos de la historia editorial ha habido cubiertas amarillas para que llamen la atención, como la colección las novelas amarillas del siglo XIX o en la colección Robin Hood. También en la editorial Juventud que publica “¿Donde esta mi Lápiz Amarillo?”, podemos encontrar lomos amarillos en el clásico Tintín en español. Rita necesita llamar la atención así que se comunica con ese amarillismo”, confiesa Lulelia. “El amarillo destaca, es un camino… Desde las líneas que dividen los carriles de la ruta o como las baldosas del Camino amarillo de El mago de Oz”.

Lulelia

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La gran diferencia con otros trabajos es que es mi primer trabajo como autora integral y tuve total libertad al hacerlo. Durante el desarrollo encontré un modo de contar suelto como los trazos y esa forma llegó también a los textos que hice con lettering según el personaje que habla y según el tono con el que habla, creo que eso logró una integración total entre el texto y la ilustración”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabaje con lápiz de grafito al principio y lápices digitales para los archivos finales”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Le dediqué mucho tiempo a la parte de investigación y de guión, desde lo más general hasta los pequeños gestos, idas y vueltas de los personajes, guiños internos, relaciones entre las páginas. Le doy bastante atención a los chistes que se puedan encontrar tanto en el texto como en las ilustraciones. Tal es así que debe haber 2 capas de historias o más.. Me encanta dejar esos detalles para que quien lo lea pueda encontrar en una segunda lectura o años después”, afirma Lulelia.

Lulelia

“El proceso fue similar a la dinámica que vive Rita en el cuento; yendo y viniendo, tomando algo de todos los lugares donde lo estuve dibujando y con quienes compartí el proceso. Hasta que no tuve el guión completo no empecé a dibujarlo, solo tenía apenas bocetado el personaje de la protagonista, pero ni bien terminé de escribir los diálogos, las propuestas de las páginas salieron de una vez porque estaban en mi cabeza. Hacia la entrega final de los archivos, el trabajo fue de pulir los dibujos buscando la manera de “emprolijar” mis bocetos sin perder la expresividad que me gusta en cada momento de cada personaje”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Con respecto a “¿Dondé está mi lápiz amarillo?” se está desarrollando como corto animado. En cuanto a proyectos editoriales tengo en proceso un libro álbum con un escritor español, un cartoné para primeras infancias de mi autoría y, cuando encuentro el momento, sumo una viñeta a un proyecto personal en formato novela gráfica. En paralelo me dedico a la docencia en la facultad y en mi taller de ilustración”.

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