Álbum Ilustrado
Cuando la ilustración y la música se dan la mano
Hace tiempo que la ilustración encontró acomodo en múltiples soportes, que saltó fuera de las páginas de los libros, y podemos encontrarla en muchas manifestaciones, y la música, sin duda, es una de ellas. Hemos visto cómo diferentes artistas y grupos musicales recurren a la ilustración para dar forma a la imagen que acompaña a sus canciones, y esto es lo que queremos reflejar en las siguientes líneas. Sergio García, Asis Percales, Adolfo Serra… han trabajado canciones de Lori Meyers, Eskorzo o Sidecars.
Sergio García, Premio Nacional de Ilustración en 2022, recibió el encargo de los también granadinos Lory Meyers de ponerle cara a su último disco, Espacios Infinitos, publicado en 2021.

El batería de Lori Meyers, Alfredo, vio la primera portada para el New Yorker que había hecho Sergio en una exposición. Así fue como pensaron en él para hacer el trabajo, el que ha sido hasta ahora su primer y único trabajo en el campo de la ilustración musical. “Ellos ya tenían el disco acabado, bueno, estaba en una pre maqueta, pero una maqueta muy final. Entonces me pasaron los temas para escucharlos, y yo desde el primer momento tenía claro, porque aunque no había hecho ningún trabajo para la ilustración musical, que si alguna vez hacía un disco, quería que tuviera un carácter narrativo”, asegura Sergio García.
“Entonces yo se lo comenté a ellos, nada más iba a hacer el primer contacto, estuve en mi casa, estuve hablando con Noni, con Alejandro y con Alfredo, y les conté la idea de hacer algo narrativo, y les pareció bien, y entonces lo que hice fue, antes de empezar a dibujar nada, estuve hablando con cada uno de los tres. Un trabajo de portada, contraportada e interior, en principio, que luego ya se amplió a las piezas que se hicieron para los soportes digitales, para Spotify y demás. En este caso decidí hacer eso, una portada que era como un contenedor de historias, y en el que se incluía un microresumen de cada una de las canciones, y aparecían ellas tres, y luego eso continuaba en la contraportada y en los interiores, esa es la idea conceptual del disco”.

“Trabajé con Procreate para hacer el dibujo en blanco y negro y luego se añadieron sombras. En aquella época todavía estaba muy fuerte la estética que yo desarrollaba para el New York Times, para el Book Review, con un dibujo de tinta con lápiz digital, ahora ya no lo uso apenas, ahora todo es tinta digital y las sombras las doy con tinta plana, también digital, pero en aquel momento sí usaba la herramienta del lápiz para crear una especie de textura. Y se trabajó luego con Estudio Buenaventura para toda la aplicación de gráfica y de diseño gráfico”.
Historias de amor y otras mierdas es el título del disco que Eskorzo lanzaba en 2023. Los granadinos tiraron de otro granadino, Asis Percales, para la imagen de este trabajo. “Bueno, el proyecto fue porque se puso en contacto conmigo Rubén, que es su manager. Le llegó mi trabajo, lo había visto y lo había propuesto al grupo para hacer la ilustración de este nuevo disco. Me pasaron ellos los temas y fui proponiéndoles yo también las ilustraciones, y fue un poco trabajo entre las dos partes, y muy cómodo y muy fácil también trabajar con ellos, porque encajamos súper bien y el proceso fue bastante ágil, se juntaron bastante bien los dos estilos y creo que hice aquí un disco bastante completo a nivel de ilustración, con la música, que va bastante de la mano”.

“Lo que realicé fueron las portadas interiores del CD y el vinilo, el sobre, y luego de cada tema también le sacamos una pequeña ilustración que va también dentro del disco. Aparte también del merchandising, dándole sentido a toda la imagen gráfica del disco”.
“Lo quería situar también dándole un ambiente de estética como centrado en Granada. Por ejemplo en la portada aparecetambién como Sierra Nevada, hice como una alusión también al romancero gitano, con las puñaladas, historias de amor, de sufrimiento, pero a la vez como una historia de amor con sus encuentros, desencuentros, y es lo que va relatando todo el disco, las canciones de diferentes tipos de amor. Utilicé unos colores vivos, alegres. Sobre el proceso, ellos me pasaban lo que es la canción, cada tema, y yo les hacía un pequeño boceto de lo que a mí me había querido representar, o lo que yo creía que podía ser importante transmitir”.

“Son colores alegres, bastante vitalistas, igual que la música del grupo. Respecto a mi forma de trabajar, sobre todo el primer boceto, lápiz, papel, y un poco ordeno lo que es la idea. Luego al final, lo que es el trabajo manual de esto, lápiz, tinta, y el color en este caso si es digital. Me hizo ilusión, porque al final yo también he crecido en una banda mítica de Granada, y la he escuchado siempre, y el hecho de que te pidan a ti la ilustración de su disco, pues para mí fue un subidón”.
‘Primeras nieves’ es un disco-libro, sus protagonistas son el dúo Nelson, compuesto por Lucy Malbosque y Hélène Delufeu, que acercan a niños y padres su música electro-minimalista. Para las ilustraciones de este libro-disco contaron con el ilustrador español Adolfo Serra.

“Se trataba de un grupo de música experimental francesa, que ellos trabajan también haciendo conciertos con niños, y es como una música experimental para niños, y es curioso porque en este caso ellas seguían mi trabajo, y creo que a partir de algunas ilustraciones muy atmosféricas, empezaron a trabajar en un proyecto sobre nieve, sobre paisajes nevados… Me dijeron que muchas de mis ilustraciones les habían inspirado a hacer ese álbum. Hicieron un álbum, y luego estuvimos trabajando en una especie de libro ilustrado, que recopila esas canciones y que tiene como un CD”.

Y detrás de las ilustraciones del último disco de Sidecars, ‘13’, publicado en 2022, también está Adolfo. “Me dijeron que les gustaba mi trabajo y que estaban interesados en mis ilustraciones y combinarlo con sus canciones para darle esta línea gráfica a su nuevo disco. Y claro, me sorprendió porque es un tipo de trabajo que no suelo realizar. Fue muy bonito poner imágenes a canciones, a música. Es parecido a ilustrar un texto o un poema, pero aquí se añade un elemento nuevo que es como el ritmo, la música… Y creo que eso también hay que tenerlo en cuenta a la hora de ilustrar”.

“Me hicieron llegar las canciones para que yo las escuchara y las interiorizara un poco. Y luego yo empecé a hacer mis anotaciones, mis ideas en torno a cada canción. Luego tuve una entrevista con Juancho de Sidecars y estuvimos hablando un poco también del momento vital en el que él y los chicos del grupo hicieron las canciones y el porqué de los temas. Y eso fue también muy bonito, porque es como acceder a una especie de intimidad de una persona creativa que está creando y que está sintiendo cosas y que te abre esos procesos. Claro, yo como oyente puedo sentir cosas o puedo interiorizarlas a partir de mis propias experiencias al escuchar las canciones, pero es bonito que te cuenten un poco el porqué, qué les llevaron a crear eso, qué sentían en ese momento. Juancho me contó que este disco, ‘13’, estaba muy relacionado con lo que nos pasó en la pandemia, con el sentimiento de, bueno, de repente estamos encerrados, ¿qué va a pasar con todo? Se acaban las macro giras, se acaban los conciertos… Eso para una persona tan creativa que vive de cantar en público tiene que ser también un momento vital muy complicado. También está relacionado con el momento de Filomena, esa nevada increíble, con la que también hubo una especie de encierro, de otra manera”.

“Fue como abrir una ventana y poder ver los procesos creativos, y entender un poco su necesidad de contar a través de las canciones. Y eso a mí también me daba como una idea, una imagen de lo que él y los chicos de Sidecars estuvieron viviendo para trasladarlo a mis dibujos”.
“Yo hice toda la imagen exterior, toda la imagen interior, todo el libreto y también las adaptaciones que se hicieron para vinilo y tal, que son diferentes. De hecho, estuvimos trabajando con distintos colores, pues fondo blanco, fondo negro… También para el libreto hice muchas ilustraciones. Y como les gustaba también todo el toque manual que yo había ido haciendo con los dibujos, pues me pidieron que, ya que había hecho también a mano las letras y la tipografía del disco, que si podía también hacer todas las letras del libreto”.

“Trabajé con tinta, acuarela, también sí que hay una fase en la que ya lo digitalizo y a lo mejor añado alguna variación o superpongo con capas, pero sí que me gustaba mucho que se vea lo orgánico, lo manual, la mancha”.
No dejamos a Sidecars. Su single “Hasta que cierro los ojos” contó con la ilustración de Álvaro Pérez, ilustrador y diseñador madrileño. “Me pasaron la canción, estuve escuchando la letra y pensé hacer una ilustración muy años 50, que mezclaba un poco las gafas rojas y azules, entonces según te ponías esas lentes, tú ves a la chica hablando por teléfono o ves su esqueleto como parte maligna o interior. Entonces con Sidecars me parecía que era un poco ese juego, que dependía de cómo leyeses la letra de la canción, podía significar una cosa o la otra, amor limpio y puro o malicioso y tóxico”.

Álvaro Pérez es un referente en el diseño e ilustración de pósters y portadas para artistas en nuestro país. Ha trabajado con Bunbury, Luz Casal, Motorhead, Black Sabbath… “Desde canijo he sido muy melómano. Yo vengo del mundo de la música y llevo consumiendo, comprando discos, yendo a conciertos desde muy jovencito. Desde los 13 años empecé a ir a conciertos, 13-14 años. Y todos empezamos a montar grupos, algunos con más éxito, todos los amigos empezaron a sacar discos. Empecé a hacer ilustraciones, diseños para los bares de Malasaña, después carteles para los amigos, portadas de discos para los amigos… Y al final he conseguido convertir lo que era el anexo a mi trabajo, porque yo soy diseñador y estudio publicidad, convertirlo en mi oficio”.

“Cuando hago una portada de un disco, a diferencia de cuando hago mis exposiciones de ilustración, es que yo sé moldearme a los diferentes artistas. Yo siempre estoy detrás del artista para las portadas. La parte divertida del trabajo es que te llegan cosas muy diferentes y tú tienes que ponerte detrás. Y esa parte creativa a mí me parece la divertida, que cada trabajo es diferente. Con Bunbury, pues cada trabajo es diferente. Yo me pongo detrás suyo, yo le propongo cosas, él me propone cosas, y vamos trabajando y vamos haciéndolo entre los dos. Es mucho más divertido que hacer solo yo lo mío. Dependiendo de qué haga falta, pues trabajo más con las fotos o trabajo más con mis ilustraciones”.

“Yo empiezo a pensar siempre con un rotulador en la mano y emborronando papel para pensar. Un poco como cuando hacías apuntes en el instituto, que los haces para acordarte con las palabras claves, pues voy pensando y voy haciendo mis formas, y después ya paso directamente al ordenador. En general te diría que la música tiene una serie de códigos que están muy claros. Es un proceso muy divertido, te permite charlar con ellos y te ríes y te desesperas”.
La ilustradora Cristina Reina se embarcó con Samness en el trabajo Nomad, un álbum en formato vinilo ilustrado de 10 canciones que giran en torno a una historia. Un circo llega a España en julio de 1936 para proseguir su gira europea. Cada canción nos acerca a un personaje, a su historia y a todo lo que le sucede alrededor.

“Bueno, Nomad surgió a raíz de la pandemia. Convivía con Samuel, que es el compositor del disco. Y se nos ocurrió contar una historia a través de música e imágenes. Pensábamos hacerlo como al unísono, pero finalmente él se adelantó, porque es un creativo brutal y empezó a componer temas».
«Y bueno, pues empezamos a contar un poco, a escribir un poco lo que queríamos contar, qué personajes queríamos que apareciesen, en la historia, qué historia era. Y bueno, está enfocada en un circo, en la guerra civil, inventado por nosotros, pero con muchos referentes reales. Yo creo que la experiencia total es tenerlo en las manos, tocarlo, leerlo y sentirlo”.

“Mínimo hay una ilustración por cada tema, para alguno hay dos, pero esa era un poco la idea, que cada tema tuviese su historia y su imagen. En realidad es una historia conjunta, o sea, todo el libro cuenta una historia, pero cada tema se va centrando un poco en cada personaje. Como todo en este disco ha sido bastante orgánico, es decir, había algunas ilustraciones que yo ya tenía bocetadas y que luego proseguí digitalmente para darle una forma definitiva y luego en algunos casos me pidió, pues mira, ya lo tengo digital y me gusta, pero voy a hacerlo en físico porque creo que le puede dar esa calidez. Que a lo mejor no se la estoy dando con lo digital. Algunas son digital 100%. Todas tienen base física, ya sea grabado, acuarela, boceto sin más o tinta china, y luego escaneaba y ya digitalmente pues terminaba con lo que yo sentía”.

“Por suerte siempre con los discos que he ilustrado o los proyectos musicales en los que me he estado metida están muy conectados a mí o yo les he dado una forma que a mí me han dado libertad para dársela”.
El cantautor Javi Tejero contactó con la ilustradora Olalla Ruiz para su disco Minnesota. El primer tema que Olaya escuchó fue ‘Cabaña en el bosque’. A partir de ahí y tras lo que escuchó y las ideas que le llegaron de Javi salieron unas ilustraciones que transmiten serenidad dentro de lo salvaje.

“No nos conocíamos Javi y yo, y él iba a sacar su nuevo álbum y quería cuidarlo más. Entonces estaba buscando ilustrador y le dieron varios nombres. Le gustó mi estilo, como que encajaba a lo mejor con lo que él tenía en mente. Y fue ya cuando me escribió y me dijo lo que estaba buscando para su álbum y fue así como surgió, sin conocernos ni nada. Él solo tenía de momento un adelanto que era el tema de la cabaña en el bosque. Me pasó ese tema y me dijo también lo que quería más o menos, así quería algo en torno a la naturaleza y me pasó algún dibujillo de un zorro con unos árboles. Quería algo así como muy natural. Entonces ya solo con eso, escuchando la música, el tema, como que me llevó directamente al norte de Estados Unidos, porque su música era así como un poco, bueno Javi es cantautor, así como rock, folk, entonces como que me llevó para allá. Y encima el álbum que se llamaba Minnesota, pues también me llevó a esa mirada”.

Si queréis saber un poquito más y escuchar la música que han ilustrado estos y estas artistas, podéis escuchar el episodio de nuestro podcast Un altavoz para tu ilustración que realizamos sobre ilustración y música.
Álbum Ilustrado
Ramón París acompaña en su viaje a ‘Amiga gallina’
Perro, cerdo y gallina no conocen nada más allá del cercado de su corral. Un día, muertos de aburrimiento, sienten que ha llegado el momento de salir a explorar. Aunque a gallina esta idea no parece hacerle ni pizca de gracia. Acompaña a estos tres amigos en una aventura a través de ríos, montañas y bosques y déjate guiar por la determinación de perro, el asombro de cerdo o la cobardía de gallina. ‘Amiga gallina’ es un cuento dulce y divertido que nos recuerda que lo más importante son los amigos, a pesar de sus defectos o, quizás, exactamente gracias a ellos. Un álbum ilustrado de Juan Arjona y Ramón París que edita A buen paso. Con Ramón hemos charlado un poquito más sobre este libro.
¿Dónde está el origen de este proyecto? “Arianna Squilloni, la editora de A buen paso, y yo coincidimos en una feria de libros en Miami y me comentó que tenía un proyecto en el que había pensado en mí. Una vez de vuelta ambos en Barcelona nos reunimos y me propuso trabajar una reedición de este cuento”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Una historia de tolerancia, aceptación y amor incondicional de la amistad. Pero dicho así suena muy formal; es una aventura de 3 amigos que salen de viaje con muchas, muchas ganas hasta que las cosas se tuercen y la solución a sus problemas llega de la manera más inesperada”, afirma Ramón París.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno. ¿Cómo nacen estos personajes? “Una vez me leí la historia y supe que los personajes eran un cerdo, un perro y una gallina, empecé a hacer bocetos en distintos cuadernos, papeles, técnicas, sin demasiado orden; sencillamente todo lo que dibujaba en mis momentos de ocio eran esos 3 animales. Nunca dibujé el entorno o dónde iban a convivir, creía que eso llegaría luego. Hasta que en un momento dado empezaron a aparecer los mismos, es decir, los hiciera como los hiciera empezaban, sospechosamente, a parecerse: el mismo cerdo, el mismo perro, la misma gallina. Casi como si se impusieran en mí. Así que los dejé ser; «supongo que estos son», me dije”.

¿Con cuál de los tres te identificas más? “Supongo que con el cerdo, que se apunta a cualquier plan y vive un poco más distraído -confiesa Ramón París-. Así voy yo por la calle: sé hacia dónde quiero ir pero me pierdo en el contexto”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el recurrente universo animal, que claro, trabajando para literatura infantil no es que sea el más original. Pero sí, dibujo muchos animales todo el tiempo, hago serigrafías de ellos, talleres; a lo mejor debí estudiar zoología o algo parecido, aunque uno nunca sabe si hubiera acabado en el mismo sitio. Lo que sí es que experimenté con una técnica nueva, por más que la realicé en digital. ¿Se puede hablar de diferentes técnicas si tu entorno de realización casi siempre es digital, en una tableta? Hmmm… bueno, igual sí, o por lo menos yo lo sentí totalmente diferente -continúa Ramón París-. En el libro anterior, El hombre dorado, había usado una escala cromática muy limitada buscando una metáfora de la estampación serigráfica. Para ‘Amiga Gallina’ son lápices de colores, trazos con más textura, colores menos planos y línea más discontinua. Vuelvo a usar la doble página para hacer ilustraciones desplegadas a todo lo ancho y largo de página y contar desde la totalidad del formato”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Una vez tuve los personajes empecé con la travesía; literalmente, de eso va: es un viaje, una road movie. Perro y cerdo, que se mueren de aburrimiento, deciden echarse una escapada para ver qué hay más allá; querían tener una aventura que los sacara de su hastío. Gallina duda, pero ante el temor de quedarse sola prefiere irse con sus amigos y vivir la experiencia con angustia. Partiendo del relato de Juan Arjona y de las evocaciones al entorno que hacía, decidí unirme a la aventura a ver adónde me llevaban los animales y realicé una primera secuencia de imágenes a ver como funcionaba la historia, más machas y composición que otra cosa. Luego busqué inspiración en los campos en los alrededores de donde vivo, Cardedeu, y fui construyendo una ruta imaginaria con ancla en la realidad”.


“Siempre trato de dibujar desde mi experiencia personal porque me sirve de apuntador. Hay imágenes que pertenecen a mi entorno y hay otras que quisiera que ya pertenecieran, aderezadas con recuerdos de mi infancia, paisajes en los que estuve. Y así salieron los entornos por los que discurre la historia. Lo demás, un poco más de lo mismo: horas de trabajo hasta que terminaba de perseguirme y dejaba tranquila cada ilustración para que viviera su vida sin mis constantes intervenciones”, nos cuenta Ramón París.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabo de terminar un libro para una editorial americana sobre el sonido; después de un par de meses de intensidad estaba en proceso de recuperación. Y el futuro lo tengo lleno de proyectos, a ver cuál termino: suelo ser bastante disperso y salto de un lugar a otro todo el tiempo, por eso me cuesta sentarme a desarrollar cada proyecto, y si a eso le sumamos todos los micro proyectos en el área de animación y diseño para mantenerme a flote, pues muchos quedan en el tintero. Espero poder terminar una biografía ilustrada que estoy haciendo de un científico del siglo XVIII, la cual además estoy escribiendo yo mismo. Ya veremos…”
Álbum Ilustrado
Miguel Pang y sus lectores y lectoras en el Retiro
El ilustrador Miguel Pang es el autor del cartel de la Feria del Libro de Madrid 2026. Con él hemos querido charlar un poquito más sobre este trabajo, cómo llega a sus manos, cómo fue el proceso de desarrollo de la idea, y también de cómo los y las diferentes personajes del cartel, siguen cobrando vida propia fuera del propio cartel.

¿Cómo nace este proyecto? ¿Qué supone para ti recibir un encargo de estas características? “Recibí un correo de la Feria de Libro un domingo por la mañana y desde allí todo fue muy fluido. Hablamos con Eva Orúe por teléfono y luego se sucedieron un viaje a Madrid para conocer de cerca el sitio donde tiene lugar la feria, el paseo de carruajes del Retiro, reuniones y dibujos en las libretas. Un encargo de este tipo es una alegría y un gran compromiso”, asegura Miguel Pang.
¿Qué has querido reflejar en tu propuesta? “Con mi propuesta quería reflejar el tema principal de la edición de la Feria del libro de este año, el humor. Lo he querido hacer con lectores y lectoras en posturas extrañas, personajes que iban apareciendo en mis libretas una y otra vez”.


¿Cómo ha sido el proceso previo a la imagen que finalmente vemos? Ideas, bocetos,… “El proceso anterior ha sido muy largo. Nada más que cuatro libretas. Una libreta inicial con dibujos del viaje a Madrid y el Retiro, del encuentro con las organizadoras para tener un brief más acotado. Con un dibujo obsesivo de querer captar todo lo que podía en esos días de escapada a Madrid”.


“Luego -continúa Miguel Pang-, dos libretas pequeñas donde me sumergí en el tema propuesto por la feria y también la incertidumbre de intentar explorar caminos inexplorados. Y finalmente una última libreta donde fui concretando más y donde ya aparecen las primeras propuestas de cartel y las exploraciones del último cartel”.



¿Con que técnica has trabajado? “La técnica del cartel es gouache sobre un formato de papel bastante grande. Al pintar el final tuve la necesidad de pintarlo a un tamaño más grande de lo que estoy habituado, porque el mismo cartel y los personajes me lo pedían”.
“Pero antes de la técnica creo que sobretodo ha sido más importante el trabajo con el calibrado Uniball o pilot en las libretas. Toda esa exploración anterior ha sido esencial y esos bolígrafos que corren tanto, me permitían poder dibujar sin parar, sin dejar un espacio para pensar reflexivamente. Cuando esbozo me gusta dibujar pensando y que el pensamiento y el dibujo fluyan. Una vez esbozado viene el análisis”, asegura Miguel Pang.

En el cartel vemos varios personajes, ¿con cuál de ellos te irías a dar una vuelta por la Feria del Libro de Madrid? “Con todos”.
Estos personajes van a seguir su camino y además en otras firmas artísticas. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Estos personajes como casi todo en mi trabajo se van entremezclando y en este caso se están transformando en esculturas (podéis ver algunas imágenes del proceso escultórico en el canal de Instagram de Miguel). Cuando acabé el cartel necesitaba que tomaran vida en tres dimensiones, así que volví a retomar el modelado en barro que hacía veinte años que no tocaba. Me hace mucha ilusión y estoy muy feliz de cómo están quedando. Espero poderlas presentar en la feria del libro”, nos cuenta Miguel Pang.

Y por último, que nos puedes contar de tus trabajos futuros. ¿En qué andas metido? “Ahora con dos álbumes por acabar y dos cómics en los cuales llevo ya un tiempo trabajando. Los cómics son proyectos personales. Uno es fruto y continuación de un cómic breve que quedó seleccionado en el Premio Ara de Cómic y que saldrá publicado pronto. Este trata sobre mi experiencia con el racismo en Barcelona desde mi infancia hasta ahora. El otro cómic trata de la historia de mi familia, que huyó de la guerra en Camboya y es en el que llevo más tiempo trabajando, con pausas entremedias y que espero poder acabar y publicar un día”.
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Rosa Álamo hace de guía en ‘¡Esto está en un museo!’
Una araña gigante, una lata de sopa, una rana de tela… ¿Se puede encontrar todo esto en un museo? ‘¡Esto está en un museo!’ te invita a viajar por los museos más sorprendentes del mundo, repletos de creaciones curiosas y extraordinarias. No solo esculturas o pinturas, sino también juguetes, arte callejero, fósiles, inventos y objetos cotidianos que demuestran que el arte puede surgir en cualquier lugar. Un museo es una puerta a la imaginación y la maravilla; ábrela de par en par y descubre el mundo que hay dentro. Porque en un museo cabe el mundo entero. Así nos presenta la editorial Tres Tigres Tristes este álbum ilustrado de Rosa Álamo, con la que charlamos un poquito más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Pues este libro nació después de haberle dado forma a mi primer libro álbum informativo titulado “Animales y artistas. Historias de amistad entre creadores y fieras” con mis editores Bárbara Centorbi y Guillermo Pérez para su sello Avenauta en 2024. Cuando estábamos ya en la última fase de construcción del libro, coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid, quedamos para tomar un café y ver los bocetos de la portada y las diversas pruebas de color que yo había hecho. En un momento dado, una vez que dejamos bien atado “Animales y artistas”, me propusieron un libro sobre museos del mundo para su otro sello Tres Tigres Tristes. La propuesta me fascinó. En ese momento ellos no sabían aún lo importantes que habían sido los museos en cada viaje que yo había hecho, tanto con mis padres, como yo sola o con mi pareja. Enseguida pensé que era un libro perfecto para mí. Fue muy bonito también porque ellos tenían esta propuesta para mí, pero yo iba con otra para ellos, porque me había mucha ilusión seguir trabajando con ambos”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En el mercado hay muchos libros sobre museos, así que cuando empezamos a darle forma decidimos salir un poco de los lugares comunes y pensar en aquellos museos que albergan piezas realmente extraordinarias, algunas de ellas incluso desconocidas para el gran público -nos cuenta Rosa Álamo-. Esto suponía dejar un poco más de lado la pintura, para hablar de instalaciones artísticas que parecen tiendas, esculturas de arañas gigantes, de fósiles de ballenas descomunales, de momias de gato, de un retrete de oro o incluso de marionetas de ranas verdes muy famosas”.

“La estructura es la de una página doble en la que describo y doy información sobre el museo en cuestión, y a continuación, en la página siguiente la pieza que me parece más increíble de ese museo. Por ejemplo, del Museo Ghibli, que se encuentra en Japón, conoceremos datos del mismo para acto seguido descubrir que la pieza que he escogido de ese museo es el impresionante robot de la película de Hayao Miyazaki “El castillo en el cielo” que nos espera desde la azotea, rodeado de pájaros y vegetación”.


“También hemos incluido algunas páginas especiales muy bonitas, como una sobre los museos del videojuego alrededor del mundo, otra sobre los museos del juguete o una página en la que hablo de la ciudad como museo a través del arte de Banksy”.

¿Cuál es tu museo favorito? ¿Qué hay en ese museo que lo hace especial para ti? “Esa pregunta es igual de difícil de responder porque me encanta descubrir o redescubrir museos -confiesa Rosa Álamo-. En una ciudad nueva es lo primero que hago cuando viajo: interesarme por sus museos. Y en las que ya conozco siempre hay tiempo para descubrir alguno o revisitar y perderte de nuevo en los que ya has visitado con anterioridad. En Madrid el Museo Geominero me parece una joya, tanto a nivel arquitectónico como por los tesoros que podemos encontrar”.
“Los miércoles, que es mi día de trabajar en mi estudio intensamente es fácil que salga un rato a ver alguna exposición. Perderme en un museo es puro placer, algo que difícilmente me dejará indiferente porque de un museo salimos transformados”.
“Volver al Museo del Prado siempre es una experiencia extraordinaria, y me encanta también encontrar algún rato para visitar de nuevo el Museo Reina Sofía y pasear por su colección permanente. Quien diga que por haber estado una vez en un museo lo conoce se equivoca, ¡hay tanto siempre por descubrir!”, afirma Rosa Álamo.

“Si hablamos de museos en el extranjero también me resulta muy difícil escoger, pero recuerdo con mucha viveza la impresión que me supuso como estudiante de quinto de Bellas Artes, tanto la estructura arquitectónica del Museo Pompidou, con sus líneas geométricas y sus colores, como todo su contenido, ya que además yo en ese momento estaba matriculada en todas las asignaturas de arte contemporáneo que encontré en la facultad, y ver en directo obras de Land Art o de Arte Povera, de Joseph Beuys o de Louise Bourgeois… me resultó absolutamente fascinante, iba como una loca por todo el museo y me sentía como si les conociese. Fui una chica muy feliz”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Hubo un período bastante largo de investigación. Recopilé muchísima información, algunas veces a través de catálogos de los propios museos, para trazar un primer “mapa” de los mismos y de las piezas de las que quería hablar. Estuvimos puliendo la lista durante unos cuantos meses entre Guillermo, Bárbara y yo, hasta que la delimitamos en los diecisiete que podemos encontrar en el libro”, continúa Rosa Álamo.

“Mientras tanto iba documentándome y escribiendo un primer borrador para desarrollar la estructura del libro en el que buscábamos que una primera doble página recibiese a los lectores con la fachada del edificio, y una segunda doble página en la que desvelaba la pieza escogida. Buscábamos sorprender al lector, y por eso hay museos más desconocidos, como el Museo de Astronomía de Shanghái, que es el más grande del mundo, y cuya pieza escogida es una instalación de realidad virtual donde el visitante puede tener la sensación de gravedad de la luna, que es seis veces menor que la de la Tierra. Me consta que es uno de los museos que más están sorprendiendo del libro, el que más gusta a niños y a adultos, y también es un guiño a mi hermano que es Doctor Cum Laude en matemáticas y astrónomo”.


“En otros libros no suelo empezar a hacer pruebas de color o esbozos hasta que tengo todo el texto construido, pero en este caso, cuando ya llevaba algunos museos redactados decidí que necesitaba empezar a hacer pruebas de técnicas para darle forma a las imágenes. Fui trabajando paralelamente imágenes y texto por períodos. Hacía bocetos, bastante detallados, para jugar con el tamaño de la página, se los iba enseñando a Bárbara y Guillermo y según me daban el visto bueno seguía avanzando con las ilustraciones finales y seguía escribiendo. Creo que ha crecido de una manera muy orgánica durante todo el proceso”, asegura Rosa Álamo.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Son más vibrantes, saturadas y coloridas que otros trabajos míos anteriores”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Tenía en la cabeza que en este libro la imagen quizá podría funcionar con técnicas mixtas, dudaba si acuarela y gouache, pero al final me decanté por gouache y pastel. Descarté el óleo sobre papel, que es la técnica que había usado en “Animales y artistas. Historias de amistad entre creadores y fieras”, Avenauta (2024) o “Mi madre me contó que mi abuela”, Thule (2025), porque buscaba un acabado diferente y otra vibración de color y texturas”.

“Los primeros museos que hice fueron La casa Azul de Frida Kahlo y el Museo Gibhli y me encantó el resultado. Vi que además podía jugar con el color del fondo del papel de las ilustraciones alternando varios colores a lo largo del libro. A Bárbara y Guillermo también les gustaron así que esta vez no aboceté en pequeño las escenas del libro en mi libreta, como estoy acostumbrada a hacer, sino que directamente realicé unos bocetos más detallados, de cada museo y cada pieza, con los que luego trabajé en el papel definitivo para pastel”, afirma Rosa Álamo.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido un proceso largo, que he ido intercalando con otros proyectos mientras lo dejaba reposar ligeramente. Lo he sentido como muy enriquecedor y sobre todo me ha parecido apasionante poder darle forma. Al ser mi segundo libro informativo me sentía un poco más segura de mí misma y te diría que me encanta ese proceso de crear un libro con la editorial y ver como va naciendo poco a poco. De las primeras listas con museos que fui haciendo, ilusionadísima hace ya año y medio, a ese libro que ahora tenemos en nuestras manos, pues ha pasado tiempo y muchas horas de trabajo. Es muy bonito como todo eso ha tomado forma gracias a un esfuerzo que es colectivo”.
“También me encanta la idea de acompañar a niños en sus primeros acercamientos a museos porque además el libro álbum es una especie de primer museo para los niños, un espacio maravilloso en el que sumergirse en la literatura y el arte, y del que puedes volver transformado y haciéndote muchas preguntas”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo me encuentro en la fase final de mi primera novela gráfica titulada “Personajes secundarios” y que saldrá publicado en castellano y catalán con la editorial Babulinka Books a finales de este año. Es un cómic que cuenta la relación entre cuatro amigos de quince años a finales de los años noventa. He querido explorar el sentir adolescente hablando sobre la amistad, el amor, y la capacidad de afrontar los cambios en esa época tan extraña de nuestra vida. Mis personajes aún se encuentran descubriendo quienes son cuando se enfrentan a que deben decidir qué quieren estudiar. Han sido dos años de trabajo muy intensos. Es un proyecto muy importante para mí y trabajar con Mar Gónzalez, de Babulinka Books, ha sido también un regalo porque desde el principio entendió muy bien el proyecto y apostó por él”.
“Después tengo una pequeña aportación como ilustradora a un libro homenaje a Dulce Chacón que saldrá el próximo año. Es un proyecto precioso movido por su hermana Inma Chacón en el que participamos varios ilustradores y escritores. Yo ilustraré un texto de Mónica Rodríguez, algo que soñaba hacer, así que estoy contentísima”, confiesa Rosa Álamo.
“Y estoy deseando darles un poquito más de forma a varios proyectos personales aún sin editorial: un libro informativo; un álbum sobre el tiempo compartido entre un padre y una hija, en el que no todo es lo que parece; y un libro ilustrado sobre una gran pintora por desgracia algo desconocida. Con el que más me apetece avanzar es con el libro informativo para el que me he ido documentando en los últimos meses y en el que quiero hablar de arquitectura, pero vinculándolo con otro elemento que no desvelaré aún”.
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