Álbum Ilustrado
Cuando la ilustración y la música se dan la mano
Hace tiempo que la ilustración encontró acomodo en múltiples soportes, que saltó fuera de las páginas de los libros, y podemos encontrarla en muchas manifestaciones, y la música, sin duda, es una de ellas. Hemos visto cómo diferentes artistas y grupos musicales recurren a la ilustración para dar forma a la imagen que acompaña a sus canciones, y esto es lo que queremos reflejar en las siguientes líneas. Sergio García, Asis Percales, Adolfo Serra… han trabajado canciones de Lori Meyers, Eskorzo o Sidecars.
Sergio García, Premio Nacional de Ilustración en 2022, recibió el encargo de los también granadinos Lory Meyers de ponerle cara a su último disco, Espacios Infinitos, publicado en 2021.

El batería de Lori Meyers, Alfredo, vio la primera portada para el New Yorker que había hecho Sergio en una exposición. Así fue como pensaron en él para hacer el trabajo, el que ha sido hasta ahora su primer y único trabajo en el campo de la ilustración musical. “Ellos ya tenían el disco acabado, bueno, estaba en una pre maqueta, pero una maqueta muy final. Entonces me pasaron los temas para escucharlos, y yo desde el primer momento tenía claro, porque aunque no había hecho ningún trabajo para la ilustración musical, que si alguna vez hacía un disco, quería que tuviera un carácter narrativo”, asegura Sergio García.
“Entonces yo se lo comenté a ellos, nada más iba a hacer el primer contacto, estuve en mi casa, estuve hablando con Noni, con Alejandro y con Alfredo, y les conté la idea de hacer algo narrativo, y les pareció bien, y entonces lo que hice fue, antes de empezar a dibujar nada, estuve hablando con cada uno de los tres. Un trabajo de portada, contraportada e interior, en principio, que luego ya se amplió a las piezas que se hicieron para los soportes digitales, para Spotify y demás. En este caso decidí hacer eso, una portada que era como un contenedor de historias, y en el que se incluía un microresumen de cada una de las canciones, y aparecían ellas tres, y luego eso continuaba en la contraportada y en los interiores, esa es la idea conceptual del disco”.

“Trabajé con Procreate para hacer el dibujo en blanco y negro y luego se añadieron sombras. En aquella época todavía estaba muy fuerte la estética que yo desarrollaba para el New York Times, para el Book Review, con un dibujo de tinta con lápiz digital, ahora ya no lo uso apenas, ahora todo es tinta digital y las sombras las doy con tinta plana, también digital, pero en aquel momento sí usaba la herramienta del lápiz para crear una especie de textura. Y se trabajó luego con Estudio Buenaventura para toda la aplicación de gráfica y de diseño gráfico”.
Historias de amor y otras mierdas es el título del disco que Eskorzo lanzaba en 2023. Los granadinos tiraron de otro granadino, Asis Percales, para la imagen de este trabajo. “Bueno, el proyecto fue porque se puso en contacto conmigo Rubén, que es su manager. Le llegó mi trabajo, lo había visto y lo había propuesto al grupo para hacer la ilustración de este nuevo disco. Me pasaron ellos los temas y fui proponiéndoles yo también las ilustraciones, y fue un poco trabajo entre las dos partes, y muy cómodo y muy fácil también trabajar con ellos, porque encajamos súper bien y el proceso fue bastante ágil, se juntaron bastante bien los dos estilos y creo que hice aquí un disco bastante completo a nivel de ilustración, con la música, que va bastante de la mano”.

“Lo que realicé fueron las portadas interiores del CD y el vinilo, el sobre, y luego de cada tema también le sacamos una pequeña ilustración que va también dentro del disco. Aparte también del merchandising, dándole sentido a toda la imagen gráfica del disco”.
“Lo quería situar también dándole un ambiente de estética como centrado en Granada. Por ejemplo en la portada aparecetambién como Sierra Nevada, hice como una alusión también al romancero gitano, con las puñaladas, historias de amor, de sufrimiento, pero a la vez como una historia de amor con sus encuentros, desencuentros, y es lo que va relatando todo el disco, las canciones de diferentes tipos de amor. Utilicé unos colores vivos, alegres. Sobre el proceso, ellos me pasaban lo que es la canción, cada tema, y yo les hacía un pequeño boceto de lo que a mí me había querido representar, o lo que yo creía que podía ser importante transmitir”.

“Son colores alegres, bastante vitalistas, igual que la música del grupo. Respecto a mi forma de trabajar, sobre todo el primer boceto, lápiz, papel, y un poco ordeno lo que es la idea. Luego al final, lo que es el trabajo manual de esto, lápiz, tinta, y el color en este caso si es digital. Me hizo ilusión, porque al final yo también he crecido en una banda mítica de Granada, y la he escuchado siempre, y el hecho de que te pidan a ti la ilustración de su disco, pues para mí fue un subidón”.
‘Primeras nieves’ es un disco-libro, sus protagonistas son el dúo Nelson, compuesto por Lucy Malbosque y Hélène Delufeu, que acercan a niños y padres su música electro-minimalista. Para las ilustraciones de este libro-disco contaron con el ilustrador español Adolfo Serra.

“Se trataba de un grupo de música experimental francesa, que ellos trabajan también haciendo conciertos con niños, y es como una música experimental para niños, y es curioso porque en este caso ellas seguían mi trabajo, y creo que a partir de algunas ilustraciones muy atmosféricas, empezaron a trabajar en un proyecto sobre nieve, sobre paisajes nevados… Me dijeron que muchas de mis ilustraciones les habían inspirado a hacer ese álbum. Hicieron un álbum, y luego estuvimos trabajando en una especie de libro ilustrado, que recopila esas canciones y que tiene como un CD”.

Y detrás de las ilustraciones del último disco de Sidecars, ‘13’, publicado en 2022, también está Adolfo. “Me dijeron que les gustaba mi trabajo y que estaban interesados en mis ilustraciones y combinarlo con sus canciones para darle esta línea gráfica a su nuevo disco. Y claro, me sorprendió porque es un tipo de trabajo que no suelo realizar. Fue muy bonito poner imágenes a canciones, a música. Es parecido a ilustrar un texto o un poema, pero aquí se añade un elemento nuevo que es como el ritmo, la música… Y creo que eso también hay que tenerlo en cuenta a la hora de ilustrar”.

“Me hicieron llegar las canciones para que yo las escuchara y las interiorizara un poco. Y luego yo empecé a hacer mis anotaciones, mis ideas en torno a cada canción. Luego tuve una entrevista con Juancho de Sidecars y estuvimos hablando un poco también del momento vital en el que él y los chicos del grupo hicieron las canciones y el porqué de los temas. Y eso fue también muy bonito, porque es como acceder a una especie de intimidad de una persona creativa que está creando y que está sintiendo cosas y que te abre esos procesos. Claro, yo como oyente puedo sentir cosas o puedo interiorizarlas a partir de mis propias experiencias al escuchar las canciones, pero es bonito que te cuenten un poco el porqué, qué les llevaron a crear eso, qué sentían en ese momento. Juancho me contó que este disco, ‘13’, estaba muy relacionado con lo que nos pasó en la pandemia, con el sentimiento de, bueno, de repente estamos encerrados, ¿qué va a pasar con todo? Se acaban las macro giras, se acaban los conciertos… Eso para una persona tan creativa que vive de cantar en público tiene que ser también un momento vital muy complicado. También está relacionado con el momento de Filomena, esa nevada increíble, con la que también hubo una especie de encierro, de otra manera”.

“Fue como abrir una ventana y poder ver los procesos creativos, y entender un poco su necesidad de contar a través de las canciones. Y eso a mí también me daba como una idea, una imagen de lo que él y los chicos de Sidecars estuvieron viviendo para trasladarlo a mis dibujos”.
“Yo hice toda la imagen exterior, toda la imagen interior, todo el libreto y también las adaptaciones que se hicieron para vinilo y tal, que son diferentes. De hecho, estuvimos trabajando con distintos colores, pues fondo blanco, fondo negro… También para el libreto hice muchas ilustraciones. Y como les gustaba también todo el toque manual que yo había ido haciendo con los dibujos, pues me pidieron que, ya que había hecho también a mano las letras y la tipografía del disco, que si podía también hacer todas las letras del libreto”.

“Trabajé con tinta, acuarela, también sí que hay una fase en la que ya lo digitalizo y a lo mejor añado alguna variación o superpongo con capas, pero sí que me gustaba mucho que se vea lo orgánico, lo manual, la mancha”.
No dejamos a Sidecars. Su single “Hasta que cierro los ojos” contó con la ilustración de Álvaro Pérez, ilustrador y diseñador madrileño. “Me pasaron la canción, estuve escuchando la letra y pensé hacer una ilustración muy años 50, que mezclaba un poco las gafas rojas y azules, entonces según te ponías esas lentes, tú ves a la chica hablando por teléfono o ves su esqueleto como parte maligna o interior. Entonces con Sidecars me parecía que era un poco ese juego, que dependía de cómo leyeses la letra de la canción, podía significar una cosa o la otra, amor limpio y puro o malicioso y tóxico”.

Álvaro Pérez es un referente en el diseño e ilustración de pósters y portadas para artistas en nuestro país. Ha trabajado con Bunbury, Luz Casal, Motorhead, Black Sabbath… “Desde canijo he sido muy melómano. Yo vengo del mundo de la música y llevo consumiendo, comprando discos, yendo a conciertos desde muy jovencito. Desde los 13 años empecé a ir a conciertos, 13-14 años. Y todos empezamos a montar grupos, algunos con más éxito, todos los amigos empezaron a sacar discos. Empecé a hacer ilustraciones, diseños para los bares de Malasaña, después carteles para los amigos, portadas de discos para los amigos… Y al final he conseguido convertir lo que era el anexo a mi trabajo, porque yo soy diseñador y estudio publicidad, convertirlo en mi oficio”.

“Cuando hago una portada de un disco, a diferencia de cuando hago mis exposiciones de ilustración, es que yo sé moldearme a los diferentes artistas. Yo siempre estoy detrás del artista para las portadas. La parte divertida del trabajo es que te llegan cosas muy diferentes y tú tienes que ponerte detrás. Y esa parte creativa a mí me parece la divertida, que cada trabajo es diferente. Con Bunbury, pues cada trabajo es diferente. Yo me pongo detrás suyo, yo le propongo cosas, él me propone cosas, y vamos trabajando y vamos haciéndolo entre los dos. Es mucho más divertido que hacer solo yo lo mío. Dependiendo de qué haga falta, pues trabajo más con las fotos o trabajo más con mis ilustraciones”.

“Yo empiezo a pensar siempre con un rotulador en la mano y emborronando papel para pensar. Un poco como cuando hacías apuntes en el instituto, que los haces para acordarte con las palabras claves, pues voy pensando y voy haciendo mis formas, y después ya paso directamente al ordenador. En general te diría que la música tiene una serie de códigos que están muy claros. Es un proceso muy divertido, te permite charlar con ellos y te ríes y te desesperas”.
La ilustradora Cristina Reina se embarcó con Samness en el trabajo Nomad, un álbum en formato vinilo ilustrado de 10 canciones que giran en torno a una historia. Un circo llega a España en julio de 1936 para proseguir su gira europea. Cada canción nos acerca a un personaje, a su historia y a todo lo que le sucede alrededor.

“Bueno, Nomad surgió a raíz de la pandemia. Convivía con Samuel, que es el compositor del disco. Y se nos ocurrió contar una historia a través de música e imágenes. Pensábamos hacerlo como al unísono, pero finalmente él se adelantó, porque es un creativo brutal y empezó a componer temas».
«Y bueno, pues empezamos a contar un poco, a escribir un poco lo que queríamos contar, qué personajes queríamos que apareciesen, en la historia, qué historia era. Y bueno, está enfocada en un circo, en la guerra civil, inventado por nosotros, pero con muchos referentes reales. Yo creo que la experiencia total es tenerlo en las manos, tocarlo, leerlo y sentirlo”.

“Mínimo hay una ilustración por cada tema, para alguno hay dos, pero esa era un poco la idea, que cada tema tuviese su historia y su imagen. En realidad es una historia conjunta, o sea, todo el libro cuenta una historia, pero cada tema se va centrando un poco en cada personaje. Como todo en este disco ha sido bastante orgánico, es decir, había algunas ilustraciones que yo ya tenía bocetadas y que luego proseguí digitalmente para darle una forma definitiva y luego en algunos casos me pidió, pues mira, ya lo tengo digital y me gusta, pero voy a hacerlo en físico porque creo que le puede dar esa calidez. Que a lo mejor no se la estoy dando con lo digital. Algunas son digital 100%. Todas tienen base física, ya sea grabado, acuarela, boceto sin más o tinta china, y luego escaneaba y ya digitalmente pues terminaba con lo que yo sentía”.

“Por suerte siempre con los discos que he ilustrado o los proyectos musicales en los que me he estado metida están muy conectados a mí o yo les he dado una forma que a mí me han dado libertad para dársela”.
El cantautor Javi Tejero contactó con la ilustradora Olalla Ruiz para su disco Minnesota. El primer tema que Olaya escuchó fue ‘Cabaña en el bosque’. A partir de ahí y tras lo que escuchó y las ideas que le llegaron de Javi salieron unas ilustraciones que transmiten serenidad dentro de lo salvaje.

“No nos conocíamos Javi y yo, y él iba a sacar su nuevo álbum y quería cuidarlo más. Entonces estaba buscando ilustrador y le dieron varios nombres. Le gustó mi estilo, como que encajaba a lo mejor con lo que él tenía en mente. Y fue ya cuando me escribió y me dijo lo que estaba buscando para su álbum y fue así como surgió, sin conocernos ni nada. Él solo tenía de momento un adelanto que era el tema de la cabaña en el bosque. Me pasó ese tema y me dijo también lo que quería más o menos, así quería algo en torno a la naturaleza y me pasó algún dibujillo de un zorro con unos árboles. Quería algo así como muy natural. Entonces ya solo con eso, escuchando la música, el tema, como que me llevó directamente al norte de Estados Unidos, porque su música era así como un poco, bueno Javi es cantautor, así como rock, folk, entonces como que me llevó para allá. Y encima el álbum que se llamaba Minnesota, pues también me llevó a esa mirada”.

Si queréis saber un poquito más y escuchar la música que han ilustrado estos y estas artistas, podéis escuchar el episodio de nuestro podcast Un altavoz para tu ilustración que realizamos sobre ilustración y música.
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Iacopo Bruno y Francesca Leoneschi dan forma a ‘Inseparables’
Bajo las aguas, dos seres aparentemente lejanos comparten un mismo dolor. Ichi, un pulpo tallador de palabras, busca salvar a su padre. Lucy, inmóvil entre los restos de un barco hundido, se deja mecer por la corriente. Esta narración ilustrada entrelaza sus destinos en una historia profunda, poética y visualmente deslumbrante sobre la pérdida, la esperanza y los lazos invisibles que nos unen. Edelvives edita ‘Inseparables’, un trabajo de Francesca Leoneschi e Iacopo Bruno. Con éste último charlamos un poco más en profundidad sobre su trabajo en este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Inseparables nació un día de verano entre las olas de las Cinque Terre a bordo de nuestro gozzo (un barco de pesca tradicional) Alina, mientras buscábamos el personaje para una historia de tintes gótico-victorianos. En ese preciso momento nació Ichi, el pequeño pulpo de la familia Real. Cuando nos dimos cuenta de que nuestra historia podía transcurrir bajo el nivel del mar, se nos abrió todo un mundo lleno de sepias que tiñen el mar de negro y de mantas que ocultan la luz del sol en señal de luto por la muerte del padre de Ichi, el Príncipe Consorte”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un inusual mundo marino donde se fortalece el vínculo y la amistad interespecie entre Ichi y Lucy, la niña que vive en el Abismo entre los tablones del naufragio del Golden Mary en busca de su corazón”, nos cuenta Iacopo Bruno.

¿Cómo fue el proceso de construcción de esta la historia? “Inseparables lo escribimos a cuatro manos pero, dado queFrancesca Leoneschi y yo estamos acostumbrados por trabajo a dialogar a través de imágenes, primero lo imaginamos visualmente de forma muy detallada. Después, bastó con sentarse y escribirlo de un tirón, pasándonos el texto el uno al otro para recortar, corregir o añadir”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿Cómo nacen estos personajes? “Francesca y yo siempre investigamos mucho, lo cual nos sirve para visualizar las escenas y los personajes, como te decía -continúa Iacopo Bruno-. Luego empezamos a contarnos la historia el uno al otro durante los largos viajes en coche cuando nos desplazamos de un lugar a otro. En cuanto la historia empezó a tomar forma, comencé a plasmar los pensamientos sobre el papel. Normalmente, cuando empiezo un libro, le dedico un cuaderno entero bastante grande, y para ‘Inseparables’ también llené un cuaderno de bocetos. El posfacio del libro reúne una selección de estos bocetos para que el lector pueda entrar entre bastidores en un proyecto como este”.


¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Diría que el reto consistió en fusionar el mundo marino con la época victoriana y hacer que resultara fascinante y creíble, pero sobre todo el esfuerzo se centró en intentar captar de forma sincera las emociones que caracterizan la historia. La novedad con ‘Inseparables’ es que durante treinta años he ilustrado libros para otros autores; esta vez, las ilustraciones eran para un libro totalmente nuestro. Fue un reto muy exigente porque Francesca y yo somos unos clientes decididamente exigentes”.


¿Con qué técnicas trabajaste? “Te agradezco mucho esta pregunta porque tengo un interés especial en recalcar que todas las ilustraciones de ‘Inseparables’ están realizadas de forma tradicional, es decir, son todo láminas originales pintadas con acuarela sobre papel. Durante años coloreé mis láminas de forma digital, pero desde hace unos seis años prefiero las técnicas tradicionales, analógicas por así decirlo. Trabajo al óleo, con tintas de colores, lápices e incluso con acuarela, como en el caso de Inseparables. Las técnicas tradicionales me ayudan a concentrarme y a sumergirme en el trabajo, y me dejan láminas originales en lugar de archivos guardados en discos duros que probablemente ya ni siquiera pueda abrir. El papel tiene otro encanto y una durabilidad excelente”, asegura Iacopo Bruno.


Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Como te decía, primero investigo, luego intento visualizar mentalmente, después paso las ideas a un cuaderno grande y solo entonces me sumerjo en la lámina definitiva. Hago los dibujos a lápiz sobre un papel de altísima calidad que me permite, a pesar de los borrones, obtener un dibujo final muy limpio. Para ‘Inseparables’, transferí el dibujo a un papel para acuarela utilizando un escáner y una impresora de excelente calidad. En ese momento coloreo y la lámina ya está lista”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, siempre estoy trabajando en nuevos proyectos. Actualmente, el trabajo más exigente es un libro ilustrado para una editorial francesa del que todavía no puedo contar mucho, salvo que serán 40 ilustraciones a color dibujadas con plumilla y coloreadas con tintas; y una novela ilustrada para una editorial estadounidense, que también es confidencial por ahora. Sin embargo, el trabajo que está llenando mi nuevo cuaderno es nuestro próximo libro, basado en un relato original de Francesca Leoneschi. ¡Esta vez estaremos en tierra firme, pero siempre rodeados por un mar tempestuoso!”
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Pedro Oyarbide ilustra ‘El rayo que no cesa’
‘El rayo que no cesa’ es la obra más representativa y lograda de Miguel Hernández. Resultado y testimonio de una profunda crisis vital, sus páginas exploran la vivencia del amor, un amor doloroso, intenso y frustrado que deviene una herida constante. A la riqueza poética de Miguel Hernández se suma aquí la sensibilidad artística de Pedro Oyarbide, quien acompaña estos versos desgarradores con ilustraciones igualmente potentes, profundizando en la simbología hernandiana.
Los treinta poemas de ‘El rayo que no cesa’ adquieren una dimensión inédita en esta edición profusamente ilustrada que invita a una lectura renovada, donde palabra e imagen dialogan para intensificar la emoción, el tormento y la belleza de un libro esencial de la literatura española. Una edición de Lunwerg sobre la que hablamos un poquito más con Pedro Oyarbide.

Lo primero, cuéntanos cómo llega a tus manos este proyecto. “Venía de hacer ‘El Principito’ con Lunwerg. En principio habíamos empezado a darle forma a otro libro ilustrado muy diferente, una colección de cuentos del siglo XIX, pero el proyecto estaba algo estancado y por mi parte no terminaba de fluir. La editora me dio libertad para proponer otros títulos y ‘El rayo que no cesa’ me vino enseguida a la cabeza. Siempre me ha gustado la poesía de Miguel Hernández y sabía que ese libro tenía ingredientes más que suficientes para construir una propuesta visual interesante”.
¿Cómo era tu relación con esta obra de Miguel Hernández antes de abordar este proyecto? “Hasta entonces había leído sobre todo poemas sueltos, más que un poemario completo. Pero había algo en Miguel Hernández que siempre me había atraído, tanto o más que su obra: su personalidad, su historia y, por supuesto, la fuerza y la belleza de su poesía”, nos cuenta Pedro Oyarbide.

¿Cómo dirías que ha cambiado esa relación con el título y con la figura del poeta? “Ha cambiado mucho. Para afrontar el libro me leí bastante sobre la biografía del poeta, el marco histórico, etc. Descubrir con más profundidad su trayectoria y, especialmente, su tristísimo final, hizo que conectara todavía más con sus versos”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas o dibujos en algún cuaderno. “Fue un proceso bastante natural, muy parecido al que sigo con otros libros -continúa Pedro Oyarbide-. Leí el poemario mientras tomaba notas y hacía algunos bocetos rápidos. Aunque el resultado está muy pensado, en cierto modo puedo decir que fue un trabajo bastante intuitivo. Los poemas me evocaban imágenes con mucha facilidad. Al tratarse de un libro de amor, hay elementos que aparecen una y otra vez, así que quizá el mayor reto fue evitar la redundancia y encontrar maneras distintas de representar esas ideas sin repetirme”.

¿Es la primera vez que ilustras poesía? ¿Qué tal ha sido la experiencia? “Sí, es la primera vez. Ha sido un proceso diferente a cualquier otro. Desde el principio tuve claro que quería que todas las páginas estuvieran ilustradas y que los textos estuvieran redibujados a mano. Ha sido un trabajo muy exigente y, por momentos, extenuante, ya que son 120 páginas ilustradas, pero también uno de los más gratificantes que he hecho”.
¿Tus versos favoritos?
«Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.»
Vuelven una y otra vez a mi cabeza.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente respecto a otros trabajos? “Creo que lo más característico del libro, aparte de mi estilo, que ya es bastante reconocible, es haber redibujado toda la rotulación de texto a mano -asegura Pedro Oyarbide-. Jugué con la propia tipografía incorporando recursos visuales: letras que se desploman, palabras que interactúan con las ilustraciones o que pasan a formar parte de la composición. Quería que el texto también fuera imagen”.
“Por otro lado, creo que la portada tiene mucha fuerza. Está basada en un relieve de un mausoleo del Cementerio Monumental de Milán. ‘El rayo que no cesa’ es un poemario de amor que Miguel Hernández escribió para su mujer, Josefina Manresa. Resulta casi premonitorio -o quizá simplemente consciente de la realidad de la época- porque escribe con un enorme desgarro y solemnidad, como si se anticipara a una muerte temprana y a una despedida inevitable de su amada. Por eso me pareció natural reinterpretar esa imagen. La portada incorpora una ventana troquelada que deja ver el retrato de Miguel Hernández, atravesado literalmente por un rayo. Ese retrato forma parte de una segunda cubierta interior, de modo que ambas imágenes dialogan entre sí. Creo que, como objeto, el libro ha quedado muy rotundo, atractivo y coherente con el espíritu de la obra”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Desde hace años todo mi trabajo es digital. Utilizo una tableta Wacom Cintiq y trabajo principalmente con Photoshop e Illustrator”, afirma Pedro Oyarbide.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Fue un proceso largo y muy inmersivo. Cada poema requería encontrar un equilibrio entre respetar el texto y aportar una lectura visual propia, sin invadir su significado. Más que ilustrar cada verso de forma literal, intenté construir una atmósfera que acompañara al lector y ampliara la experiencia de la lectura. También hubo mucho trabajo de composición para integrar texto e ilustración de manera orgánica en cada doble página”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy esperando la publicación de otro de los trabajos que he terminado recientemente y al que le tengo muchísimas ganas: una edición ilustrada de ‘La sombra del viento’, de Carlos Ruiz Zafón. Es un proyecto muy especial para mí y estoy deseando que vea la luz”.
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Verónica Aranda y su trabajo en ‘Bienvenida, amiga ardilla’
Cascabilla la ardilla tenía su nido en el hueco de un árbol y todo preparado para el invierno: una cálida cama hecha de hojas, una despensa a rebosar de frutos secos y cientos de semillas escondidas en lugares secretos del bosque… Ya falta poco para que se instale el invierno y Cascabilla ha trabajado duro para estar preparada. En su apacible nido, en lo alto del árbol, la ardilla ve caer las últimas hojas de otoño cuando, de repente, el tronco cae al suelo. ¡No puede ser! ¡Los castores lo han talado! Cascabilla está desconsolada. ¿Y ahora qué? Con estas palabras la editorial Cuento de Luz nos presenta ‘Bienvenida, amiga ardilla’, una emocionante aventura a través del bosque que construyen Daniel Cañas y Verónica Aranda, con la que hablamos de este álbum ilustrado.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? “Hace años que conozco a Daniel Cañas y, desde el primer día, habíamos tenido la intención de publicar algo juntos. Pero siempre iban surgiendo cosas y nunca encontrábamos el momento de ponernos manos a la obra con nuestro proyecto. Durante una etapa en la que yo tenía menos carga de trabajo pensé: “ahora es el momento”. Así que le escribí y le pedí que me enviara algunos de sus últimos cuentos. El de la Ardilla fue el que más me encajó y enseguida lo visualicé con mis ilustraciones”.

¿Qué es lo que más te gustó de este proyecto? ¿Qué te pareció la historia de Daniel la primera vez que la leíste? “Lo que más me gustó fue que los protagonistas fueran animales y que la historia transcurriera en el bosque. Soy una gran amante de la naturaleza y es lo que más disfruto dibujando -confiesa Verónica Aranda-. También me llamó la atención la estructura repetitiva del cuento, porque me pareció muy dinámica y divertida para los pequeños lectores. Además, transmite valores como el compañerismo, el respeto y la gratitud, algo que considero muy importante aprender desde edades tempranas”.
¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Animales. Muchos animales escondidos por aquí y por allá. En todos los libros que ilustro intento cuidar mucho los detalles para que los niños puedan entretenerse observando cada página. Pero en este álbum quise implicarme al 200%. Y si se fijan bien, incluso encontrarán una pequeña subtrama entre dos pájaros carpinteros que desarrollé para enriquecer todavía más la historia”.

¿Qué nos cuentas de las ilustraciones? ¿Qué dirías que tienen de característico? “Pues como he dicho anteriormente, creo que mis ilustraciones se caracterizan principalmente por la cantidad de detalles que contienen. A nivel de color, me gusta trabajar con gamas cromáticas vivas y luminosas, y sobre todo jugar con las luces para crear escenas cálidas y envolventes”, nos cuenta Verónica Aranda.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Yo soy digital 100%, desde el storyboard hasta el arte final. Trabajo únicamente con Photoshop, en una tablet con pantalla grande. Aun así, me gusta conservar cierta sensación tradicional en el acabado, por eso trabajo con muchos pinceles y texturas diferentes que aportan ese aspecto más orgánico y “hecho a mano”.

¿Qué has aprendido con este proyecto? “Siempre que ilustro un libro termino aprendiendo cosas nuevas relacionadas con su temática. En este caso descubrí algún que otro dato curioso sobre las ardillas, los pájaros carpinteros, los castores o las liebres. Por ejemplo, me sorprendió muchísimo la memoria que pueden llegar a tener las ardillas: son capaces de recordar los escondites donde almacenan su alimento creando mapas mentales y ayudándose con marcas visuales del entorno”, afirma Verónica Aranda.
Háblanos un poco del proceso de elaboración del libro. “En este álbum, la forma de trabajar fue muy distinta a la de otros encargos editoriales que había hecho anteriormente, porque Daniel y yo iniciamos el proyecto de una manera totalmente libre, sin la presión de una fecha de entrega. Fue un proceso que se cocinó a fuego lento durante dos años”.

“Primero realicé un storyboard para distribuir el texto en las distintas dobles páginas y decidir qué escenas podían ilustrarse mejor. Después empecé a trabajar en los bocetos a tamaño real, siempre contando con el feedback de Daniel. Precisamente, una de las cosas más bonitas de este proyecto fue la comunicación constante entre nosotros. Hubo un intercambio de ideas muy enriquecedor y, de alguna manera, ambos fuimos alimentando creativamente el trabajo del otro”.
“Cuando ya tuvimos una maqueta sólida, decidimos presentarla a algunos premios de álbum ilustrado, entre ellos el Premio Lazarillo, aunque finalmente no hubo suerte. Más adelante, Daniel -que ya tenía relación con la editorial Cuento de Luz y había publicado otros álbumes con ellos-, les enseñó nuestro proyecto. La editora quedó tan encantada que nos dio el sí prácticamente al momento. Gracias a ellos, nuestro cuento terminó convirtiéndose en realidad dos años después de haber comenzado este viaje”, asegura Verónica Aranda.

¿En qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Hace poco se publicó el último libro que he tenido el placer de ilustrar, Joel i el Drac Ocult, escrito por Laura Borao y editado por Edelvives. Y ahora mismo estoy en una etapa un poco más pausada, ya que estos últimos meses han sido bastante intensos tras la compra de mi primera vivienda. Además, trabajo a jornada completa como maquetadora en una editorial y entre unas cosas y otras apenas me queda tiempo. Aun así, espero poder retomar pronto el dibujo y empezar nuevos proyectos”.
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