Álbum Ilustrado
Ignasi Blanch y Anna Aparicio Català construyen ‘Vecinos’
Una niña y un niño viven en este libro. Ella, en la página derecha, él en la izquierda. Cada uno vive feliz, creando su mundo, sin interactuar con el vecino. Pero ¿qué pasa si un día, uno de ellos, se aventura a entrar en la página del otro? Este será el punto de inflexión, el inicio de una batalla de color y espacio. Después de la batalla, despertarán en la página del otro, descubriendo así que hay muchos colores desde los que observar la vida. ¿Y si dibujando juntos la vida pudiera ser más bella? Dos realidades, dos paletas de color. Y una doble página para compartir. ‘Vecinos’ es un álbum hecho a 4 manos, dos ilustradores, Anna Aparicio Català e Ignasi Blanch, haciendo un ejercicio de creatividad y generosidad compartida dibujando juntos en una única hoja. Una pequeña joya coronada con un magnífico texto a cargo de Àngel Burgas. Con Anna e Ignasi hemos charlado un poquito más alrededor de este libro.

¿Cómo surge este proyecto? Anna Aparicio Català: ”Nos conocemos con Ignasi desde 2012, cuando comencé a estudiar en l’Escola de la Dona de Barcelona, donde él es profesor y coordinador del área de ilustración. Con el tiempo, nos hicimos amigos y colegas de profesión. En 2017, cuando creamos el libro, éramos vecinos en el barrio de Gràcia y nos veíamos con frecuencia. En este mismo año, Ignasi sufrió una fractura en el brazo (¡no en el brazo con el que dibuja!), y tuvo que pasar un tiempo de reposo en casa. Yo lo visitaba y, durante esos encuentros, surgió la idea de crear un proyecto juntos. Partimos de la idea de trabajar con dos registros gráficos distintos, y a partir de ahí, se nos ocurrió el concepto de crear dos mundos que, por alguna razón, se terminan encontrando. El hecho de ser vecinos en la vida real también nos pareció un guiño, o igual fue una fuente de inspiración inconsciente”.
Ignasi Blanch: “Las visitas de Anna fueron un gran estímulo para crear este proyecto desde una situación, inicialmente adversa, por un accidente que me ocasionó cierta inmovilidad. Dibujar juntos en un mismo proyecto fue una idea enriquecedora y de crecimiento para ambos. ¡El resultado es sorprendente y tiene algo de magia y autenticidad al proponer un nuevo universo desde dos registros distintos pero complementarios!

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? “Un diálogo entre dos mundos. Es una invitación a reflexionar sobre la convivencia, sobre compartir la vida con otros, incluso cuando esas personas son muy diferentes a nosotros. Queremos que el lector se detenga y piense en lo que significa vivir juntos, en la intersección de las diferencias y en cómo, a veces, el contraste enriquece la experiencia”, nos cuenta Anna Aparicio Català.
“Un diálogo entre dos mundos y también entre nosotros mismos como ilustradores -continúa Ignasi Blanch-.¡La importancia de ser generosos y saber crear unos espacios de convivencia, donde la actitud de cada uno sea para construir, sumar y convivir con más ventajas! Las diferencias pueden enriquecer y hacen crecer y ampliar la mirada del mundo”.
¿Cómo fue el trabajo a cuatro manos? ¿Cómo se organizó? “Para mí fue un verdadero regalo poder trabajar de esta manera, a partir de una idea conjunta, y hacerlo codo con codo -afirma Anna Aparicio Català-. Era la primera vez que trabajaba con otro ilustrador para crear una historia y fue una experiencia muy enriquecedora. La colaboración se fue desarrollando de forma muy natural y orgánica. Fue, además, un proceso muy libre; acostumbrados como estamos a recibir encargos (que nos gustan mucho), donde la historia ya está escrita, aquí tuvimos la oportunidad de decidir qué dibujar y cómo hacerlo. Creamos todo el libro con imágenes, sin palabras, lo que nos permitió explorar mucho más la parte visual”.
¡Fue un regalo recíproco! -asegura Ignasi Blanch-. Sobre todo iniciar esta idea desde la confianza y con una ilusión conjunta por crear algo nuevo, hecho a cuatro manos (a pesar de que yo tenía una ¡en plena recuperación!) y con mucha energía positiva”.

Habladnos un poco sobre las ilustraciones de este libro. “Decidimos unificar la técnica para que el libro tuviera un registro gráfico coherente, pero queríamos que la diferencia en los estilos fuera evidente -relata Anna Aparicio Català-. El desafío era mantener una cierta unidad visual sin perder las particularidades de cada uno. Trabajamos juntos en el storyboard y cortamos los papeles a medida. A menudo nos instalábamos en el comedor de Ignasi, y mientras uno avanzaba en una ilustración, el otro comenzaba otra. De esta manera, el trabajo iba fluyendo y nos íbamos pasando los papeles”.
“Dibujamos encima de las mismas hojas de papel que nos íbamos repartiendo. Cada uno dibujaba en la misma hoja que quizás anteriormente, el compañero, ya había hecho su ilustración. Entre Anna y yo fue muy fácil y trabajamos con confianza absoluta pero también con cierta exigencia. Ambos mantuvimos una cierta espontaneidad a partir de la idea preconcebida. Por eso hay un trazo fresco y suelto y aparentemente inmediato. Gestual, podríamos decir”, nos cuentaIgnasi Blanch.

¿Con qué técnicas trabajasteis? “Principalmente, lápices de color y lápiz sobre papel. Para esta ocasión, decidimos que la gama cromática de Ignasi se basaría en azules, grises y negros, muy presentes en su trabajo, mientras que la mía sería a todo color (con lo que me identifico mucho). Esta diferencia de tonos y colores ayudaba a que el contraste fuera más evidente cuando se mezclaban ambos mundos, visualmente”, nos dice Anna Aparicio Català.
“Ciertamente como explica Anna, hicimos una selección cromática y la técnica, sobre todo en mi caso, venía determinada por las posibilidades de trabajo con una mano. ¡El grafito y los lápices de colores facilitaron mucho el trabajo!”, confiesa Ignasi Blanch.

Contadnos algo del proceso de elaboración de este libro. Anna: “Una vez que el libro estuvo terminado gráficamente y consideramos que se podía leer bien, decidimos pedirle al escritor Ángel Burgas que lo enriqueciera con su mirada. Su contribución le dio un nuevo significado, aportando una capa más profunda al proyecto y cerrando el ciclo de colaboración”.
Ignasi : “Los dibujos podían ir solos, pero la idea de añadir un texto y la experiencia del escritor Àngel Burgas nos pareció que daría un tono, aún más onírico, inspirador y con un punto surrealista. Finalmente, el resultado final es un relato revisado conjuntamente por la editora Mar González y quizás paralelo a la narrativa de las ilustraciones. Un libro que nos parece necesario para poder trabajar desde las aulas de una escuela pero, sin duda, que hay que tener en las bibliotecas familiares para no olvidar que es necesario aprender y saber convivir con los demás”.
Álbum Ilustrado
Linda Bondestam nos presenta al robot ‘Vengavá’
’Vengavá’ es un robot alegre, incansable y siempre dispuesto a echar una mano. Trabaja sin parar y con entusiasmo en todo lo que le encargan, pero el mundo que lo rodea cambia constantemente: nuevas máquinas, nuevos trabajos, nuevas exigencias. Programado para responder a cualquier demanda, Vengavá avanza al mismo ritmo que el mundo que lo rodea, dando siempre lo máximo de sí, aunque nunca parezca suficiente. Hasta que, casi sin darse cuenta, se ve arrastrado a un escenario que no encaja en absoluto con aquello para lo que fue creado. Con estas palabras, la editorial Takatuka, que edita el libro en España, nos presenta esta trepidante historia futurista con un final inesperado, impactante y también esperanzador. Un trabajo de Linda Bondestam, con la que hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nació este proyecto? ”Tuve la idea de usar un robot como protagonista en una noche oscura y nevada en Helsinki. En Finlandia, tenemos robots de reparto que llevan comida a domicilio. Vi uno atascado en la nieve, pidiendo ayuda a gritos. Logré liberarlo y continuó su camino como si nada hubiera pasado, sin siquiera dar las gracias. De alguna manera me sentí un poco ofendida, pero aun así me quedé fascinada. Empecé a observar cómo la gente interactuaba con los robots y me pareció entrañable cómo los trataban como si fueran niños pequeños o mascotas, hablándoles siempre con voz suave”.

¿Qué encontramos en este libro? ”Nos encontramos con un pequeño robot, muy simpático y creado por el hombre, cuya principal tarea es ayudar a los humanos. Siempre quiere complacernos, sea cual sea el trabajo, pero a menudo falla y lo despiden, obligándolo a buscar otro empleo. A través de las numerosas tareas que realiza, llega a conocer mejor a los seres humanos. El libro trata en gran medida sobre la sensación de insuficiencia en el mundo actual. Hemos optimizado la sociedad y, al hacerlo, nos resulta cada vez más difícil seguir el ritmo vertiginoso”, nos cuenta Linda Bondestam.
”Al final, estalla la guerra y Vengavá debe unirse al esfuerzo bélico. A pesar de la oscuridad, el libro termina de forma esperanzadora: Vengavá logra crear una nueva vida y por todas partes brotan nuevas plantas”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, quizás incluso los dibujos en un cuaderno… ”Me llevó mucho tiempo crear el personaje de Vengavá; quería que fuera perfecto. Inocente y extremadamente adorable, un poco infantil. Cuando escribo, no tengo un plan preestablecido al empezar a dibujar; todo el proceso es un poco como el de un detective: busco, fallo, busco de nuevo y, finalmente, encuentro una pista que me impulsa -continúa Linda Bondestam-. El elemento sorpresa es algo que me encanta, es lo que me llena de alegría. Tengo la gran suerte de contar con una editorial que me apoya y cree en mis ideas, incluso cuando no están del todo claras, y abordo temas que algunos considerarían inapropiados para niños, como la guerra, el cambio climático y el consumismo. Creo que no existen buenos libros infantiles exclusivos para niños; son para todos, y personas de diferentes edades los interpretarán de manera distinta, según sus experiencias vitales, pero todos pueden disfrutarlos. Creo que muchos ilustradores de libros simplemente no tendrían la oportunidad de trabajar de una manera tan creativa”.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. ”En este libro era importante que las imágenes tuvieran un toque espontáneo. Quiero que la gente vea que están dibujadas por un ser humano real. Dibujé todo a mano con acuarelas, gouache, lápices y tinta. Luego escaneo mis dibujos y sigo trabajando en ellos con Photoshop. Cada imagen es como un rompecabezas, compuesto por muchos dibujos pequeños que se pueden mover hasta encontrar su lugar perfecto. Me gusta Photoshop porque me permite mantener la creatividad hasta el final. Si una parte de la imagen no me convence, puedo redibujar solo esa parte sin tener que cambiarlo todo. Para mí, sigue siendo muy importante dibujar a mano sobre papel. En mi libro hago un comentario sobre la IA: Vengavá empieza a trabajar como ilustrador y los artistas se enfadan. Me parece triste que queramos ceder la creatividad a las máquinas; al fin y al cabo, es una de las cosas más bellas que hacemos los humanos. Quiero que la gente vea que mis dibujos son obra de un ser humano, y no algo frío y limpio producido por la IA”, afirma Linda Bondestam.


¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? ”El proceso fue un poco como una montaña rusa. El libro se alargó mucho para ser un libro ilustrado; al principio, la editorial quería que lo acortara, pero a medida que avanzaba el trabajo, todos coincidimos en que debía ser largo. Hablé mucho de la historia con mis hijos; suelen ser mis críticos más duros. A veces, el proceso fue muy lúdico y creativo. Estuve varios meses en una pequeña isla de Finlandia y tuve tiempo de concentrarme en mi trabajo. Aun así, debo admitir que tengo una personalidad incurable con los plazos de entrega. Muchas de mis mejores ideas surgen cuando solo me quedan unos pocos días para terminar. Normalmente no tengo tiempo para dormir; trabajo como una máquina. En Vengavá, no se me ocurrió el final hasta unos días antes de la fecha límite, lo cual, por supuesto, fue muy estresante. Al mismo tiempo, creo que es la mejor parte del proceso: es extremadamente creativo y gratificante ver cómo cada pieza del rompecabezas encuentra su lugar”.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? ”Estoy a punto de empezar un libro sobre un extraterrestre nacido en una familia de humanos en la Tierra y otra familia de extraterrestres que tiene un bebé humano”.
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Ernesto Navarro pone a ‘Los músicos de Bremen’ sobre el escenario
Los hermanos Grimm publicaron Los músicos de Bremen en 1819. En el relato original, un burro, un perro, un gato y un gallo —ya incapaces de realizar sus tareas domésticas— emprenden un viaje a Bremen con la intención de convertirse en músicos. Este texto es una adaptación teatral del clásico de la literatura infantil, pero lo verdaderamente extraordinario de este libro, editado por Pintacoda Ediciones, reside en sus ilustraciones: un relato paralelo que muestra una divertida función de teatro protagonizada por un grupo de niños simpáticos y llenos de encanto. Un trabajo de Ernesto Navarro, con el que hemos charlado un poquito más en torno a su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Un día se me ocurrió hacer un proyecto combinando un texto teatral y una función de teatro infantil. La idea era que el texto fuera neutro y universal, y que fueran las imágenes las que trasladasen al lector la puesta en escena particular de un festival de teatro. Es decir, que en las imágenes acontecieran cosas no incluidas en el texto: una introducción musical, el comportamiento de los niños-actores, un olvido de guion, el sonido de un móvil…”
“Después fue cuando tuve que elegir el texto para hacer la adaptación, en esta búsqueda recurrí a los clásicos. Hice una lista de fábulas, cuentos de hadas y cuentos tradicionales. Al final, me decanté por adaptar Los músicos de Bremen porque me siento muy vinculado a esa historia desde la niñez y porque me fascinaba la idea de disfrazar a los niños de animales”, nos cuenta Ernesto Navarro.


¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia muy divertida con dos relatos paralelos. Por un lado, una adaptación teatral del cuento recogido por los hermanos Grimm y por otro todo lo que ocurre encima del escenario. Es una experiencia familiar: el lector adulto lee el texto y el prelector expande la lectura con todo lo que ocurre en las imágenes”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Es un proceso muy laborioso. Adapté el guión a un formato teatral y, simultáneamente, realicé multitud de bocetos de diseño de personajes. De cada uno de éstos dibujé una hoja de personajes casi al estilo de una producción audiovisual. He llenado multitud de grandes páginas de apuntes y esbozos. Después realicé varios guiones gráficos para compaginar de manera adecuada texto e imagen. Como podréis comprobar la imagen releva al texto en numerosas ocasiones”, afirma Ernesto Navarro.


¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “No sabría decirte, yo disfruto mucho haciendo libros infantiles. En las etapas de ideación siempre hay más incertidumbre e inseguridad. Tomar decisiones para avanzar quizás sea lo más complicado”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que el diseño de personajes es lo más particular. Como he comentado anteriormente, disfrazar a niños de animales fue una de las motivaciones para desarrollar el relato de Los músicos de Bremen -continúa Ernesto Navarro-. Otra característica original del libro es la manera de enfocar la relación texto-imagen. Aunque la idea en apariencia es sencilla creo que el lector se sorprende al encontrar este formato en el relato”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “El dibujo lo realizo con técnicas tradicionales: con lápices blandos. Realizo dibujos para las escenas y trabajo las texturas de manera independiente. El color lo aplico de manera digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido muy laborioso porque es un libro de ochenta páginas. Aunque el texto no es muy extenso si lo es la cantidad de imágenes. Me apetecía trabajar revisando un clásico de la literatura infantil y estoy muy satisfecho de la acogida que está teniendo por el público y la crítica”, confiesa Ernesto Navarro.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Pues tengo varias ideas en procesos de creatividad. Hago anotaciones, esquemas, bocetos, notas de voz… De momento estoy trabajando en paralelo con varias de ellas. Van creciendo y tomando forma poco a poco. Supongo que alguna de ellas tomará ventaja y se convertirá en un nuevo proyecto”.
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Nanen García-Contreras alza la voz: ‘No me tigres’
A veces, el miedo se apodera de nosotros, causando un bloqueo físico y mental tan grande que las palabras se traban en nuestra garganta. Nanen García-Contreras, la autora de este libro, responde con firmeza al miedo: «Sapo de ti, me voy. Me voy y no cuervo». De esta manera, se apropia del tartamudeo y juega con las palabras creando una fauna esperanzadora. La protagonista se vuelve loba en vez de bola; su sentimiento de culpa se vuelve pulga; y poco a poco, paso a paso, todo se va volviendo más jilguero, más ligero. Muchas personas sufren abusos a los que no saben o pueden responder. ‘No me tigres’ presenta una llamada a la libertad. Porque todos queremos ser liebres. Con estas palabras la editorial A buen paso nos presenta este álbum ilustrado, sobre el que hablamos con su autora, con Nanen García-Contreras.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “En Febrero de 2024, estuve de baja con una faringitis casi un mes, el otorrino me prohibió hablar y aproveché para crear. Hacía tiempo un compañero me había contado un chiste sobre una persona que cambia las sílabas al hablar y que acababa con la frase “¡A mí no me tigres!”, y empecé a darle vueltas a la idea de jugar con las palabras. Justo en enero, había estado en uno de los Laboratorios de creación de Alicia Bululú y trabajamos con la métrica y la rima, así que decidí atreverme con la poesía”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Pretendo que se diviertan con las palabras mientras juegan a adivinar la original, que disfruten las imágenes y colores acompañando a la protagonista en su proceso de aprender a poner límites y hacerse valer”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… ¿cómo nace este personaje? “Me funciona muy bien ponerme retos, normas auto impuestas, para activar la creatividad, así que, además de buscar la rima, me centré en juegos de palabras con animales. Tengo cuadernos llenos de rimas y palabras que poco a poco fui depurando, es la parte que más me costó, pero también me divertí mucho. Cuando disfruto el proceso sin pensar mucho en el resultado, la obra gana”.
“En un principio pensé en otro estilo de dibujo, se ve en los bocetos, pero el texto pedía imágenes realistas -continúa Nanen García-Contreras-, realmente es el álbum en el que el proceso ha sido más fluido, ha ido surgiendo de manera natural. La protagonista nació adulta, luego fue Arianna, editora de A Buen Paso, quien me sugirió que con una niña funcionaría mejor, y estuve haciendo pruebas hasta encontrar a la protagonista actual”.

No sé si has pensado en este libro como una herramienta para trabajar con el tema del maltrato, la igualdad, o lo que es lo mismo, el feminismo, por ejemplo, en el aula… “No lo pensé como un álbum “para trabajar valores” porque creo que el álbum infantil debe priorizar el placer literario y estético. Me ilusiona pensar que los lectores disfrutarán con el ritmo, el juego sonoro, que desarrollarán la creatividad a través de la conciencia fonológica y de las imágenes… Pero también es verdad, que ya sólo el título, “No me tigres”, contiene toda una declaración de intenciones”.

“Como en álbumes anteriores, este también me ha servido un poco de catarsis. He sido educada en la sumisión, me ha costado poner límites y hacerme valer; por eso, en este trabajo he volcado parte de esas experiencias, he alzado la voz junto a la protagonista, para decir: ‘¡No me tigres!’ Y con ella, me he sentido “jilguera”. Si sirve para reflexionar sobre ello y como herramienta para trabajar en el aula y fuera de ella, me sentiré también muy satisfecha”, asegura Nanen García-Contreras.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “La característica principal es que son imágenes más realistas que combinan la línea y la mancha y el atrevimiento de meterme a poeta”.
Háblanos un poco del uso del color en ese libro. “En las primeras ilustraciones, el magenta chillón representa eso, lo estridente, el grito, ocupando gran parte del fondo, pero conforme la niña va poniendo límites, ese fondo pierde intensidad, pierde protagonismo hasta convertirse en las últimas ilustraciones en agua que fluye. Las imágenes se van tornando más ligeras, más libres, como la protagonista”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “La técnica es lápiz de color digital”, afirma Nanen García-Contreras.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. ¿Cómo fue también la búsqueda de las palabras adecuadas? “En cuanto al proceso de realización, ya he comentado que fue muy divertido (y también algo obsesivo) buscando nombres de animales para reordenar sílabas y crear nuevos significados, componiendo las estrofas, cuidando la métrica… Quería darle un tono a lo Gloria Fuertes, salvando las distancias, ¡claro!, pero es una autora que leía desde muy pequeña y fuente de inspiración. He aprendido que este proceso de cambiar de posición sílabas en una palabra se llama metátesis, muy frecuente cuando estamos aprendiendo a hablar. De hecho, me preocupó que pudiese confundir a los pequeños lectores, pero investigando sobre el tema, encontré que los juegos con el lenguaje, pueden ser muy estimulantes para la conciencia fonológica. Como en otros libros texto e imagen nacen casi a la vez para narrar con ambos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy trabajando en un cómic, un reto muy interesante con el que estoy aprendiendo mucho”.
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