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Entrevistas

Gastón Hauviller y lo que pasa ‘Cuando te vas’

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Cuando mamá sale de casa sin mí, no pasa nada. No me molesta, no lloro y nunca pierdo la calma… ¿o sí? Así nos presenta la editorial Tres Tigres Tristes este álbum ilustrado, ‘Cuando te vas’, un trabajo de Gastón Hauviller, con el que hemos charlado un poquito más sobre este libro.

¿Cómo nace este proyecto? Gastón Hauviller: ”Este proyecto es un poco hijo de la pandemia. Recuerdo que al comienzo, en pleno confinamiento, en los medios empezamos a ver esas imágenes de animales caminando libremente por las ciudades, pero no eran animales domésticos, sino animales salvajes que aparecían por las calles como queriendo recuperar ese espacio del que siempre los desplazamos cuando construimos las ciudades. Y también estaba la sensación de encierro que sentíamos en esos días, que de a ratos se volvía insoportable. Y bueno, todo eso fue, digamos, la semilla de “Cuando te vas”. Lo que siente el personaje que protagoniza esta historia, se podría resumir en la pregunta: ¿y por qué yo no puedo salir? Sobre todo porque la mamá se va, ella sí sale de la casa, al mundo exterior”.

Gastón Hauviller

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Sinceramente no lo sé. Es algo en lo que pienso bastante y cuantos más libros hago, más me doy cuenta de que no tiene mucho sentido intentar controlar eso, porque de todos modos el lector siempre va a encontrar cosas que tienen más que ver con su propio universo que con lo que, como autores, le podamos proponer. Como autor, propones un relato, pero siempre es un juego de ida y vuelta entre el autor y aquel que recibe y dialoga con esas imágenes y esas palabras que aparecen en un libro”. 

“Pero sí podría intentar decirte lo que yo mismo fuí encontrando como lector de este libro, que tiene que ver con algo que siempre me pasa cuando veo mis libros ya terminados o publicados -continúa Gastón Hauviller-. Y es que me sorprendo al darme cuenta de lo que me dicen a mí como lector, o incluso lo que dicen de mí como autor. Lectura que va cambiando con el tiempo, entonces, hoy pienso que este libro habla de la diferencia que existe entre lo que es amar y lo que es poseer a otra persona, como si esa persona que amamos nos perteneciera, que es un sentimiento muy primitivo y muy infantil. En este caso esa otra persona es la mamá del personaje protagonista, pero podría ser cualquiera. Pienso que eso es algo que a todos nos toca aprender en algún momento de la vida, sobre todo si queremos crecer. Pero es cierto que no es fácil y se ponen en juego muchas emociones y por momentos puede haber mucha tensión y frustración. Quizás la clave esté en aprender a confiar en las personas que queremos y que nos quieren, en este caso sería confiar en que la mamá se va a ir pero va a volver”.

Gastón Hauviller

La imaginación puede surgir en cualquier situación, ¿no? A partir de un dibujo… o leyendo un libro… “¡Totalmente!, una mancha en la pared o la borra del café en el fondo de la taza, o los juegos de palabras absurdos que surgen cuando leemos al azar carteles por la calle. Yo siento que estoy, literalmente, todo el tiempo imaginando y que no lo puedo evitar. A veces me resulta agotador incluso. Por supuesto que de toda esa imaginación, solo una pequeñísima parte se convierte en otra cosa, se materializa de algún modo, ya sea en un texto, un dibujo o un libro. Porque una idea, por más buena o por más original que nos parezca, no es un libro, le falta demasiado para ser un libro, es más, suele quedar muy poco de esas primeras ideas en lo que luego es una obra terminada. Quizás la imaginación sea algo así como esa transformación que sucede mientras estamos imaginando”, asegura Gastón Hauviller.

Gastón Hauviller

Haces un guiño a ‘Donde viven los monstruos’… “¡Sí claro! Es lo que nos pasa con nuestros referentes, en algún momento se nos aparecen en lo que hacemos. Soy un admirador de Sendak, parte de mi formación tiene que ver con el psicoanálisis y por eso su obra me resulta sumamente interesante, además de parecerme un ilustrador extraordinario. Y aunque cuando empecé a trabajar en mi libro no estaba pensando puntualmente en “Dónde viven los monstruos», en un momento me di cuenta de que podría abrirse un diálogo con esa obra. Salvando las distancias, si bien tienen algún punto en común, también hay grandes diferencias, lo cual es lógico porque el libro de Sendak, aunque no lo parezca, se publicó hace 60 años. Y creo que los libros siempre hablan, ante todo, con su propia época. Pero al igual que Sendak ocupa un lugar importante en mi biblioteca, quise que a modo de homenaje su libro también forme parte de la biblioteca del protagonista de “Cuando te vas””.

¿Qué diríais que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “En este libro trabajé con una línea estética con la que me siento muy cómodo y con la que ya había trabajado en el primer libro que publicamos con mis editores de Tres Tigres Tristes (“Viajeros Extraordinarios/Roque”). Y me pareció importante sentirme cómodo con el dibujo, porque me permitió experimentar con la narrativa visual -asegura Gastón Hauviller-. Quería probar algo que no había hecho antes en un libro álbum, que es combinarlo con un lenguaje más propio de la historieta o la novela gráfica, pero sin que deje de ser, en esencia, un libro álbum. Entonces aparecen unas secuencias de cuadros de historietas, intercaladas con dobles páginas que no llevan texto, por ejemplo”.

Gastón Hauviller

¿Con qué técnicas trabajaste? “Todo el trabajo de bocetos fue a lápiz, utilicé muchos posits (cuadritos autoadhesivos) para poder ir ajustando las secuencias, que como te decía, están narradas como si fuera una historieta. Luego, la estética de los personajes y los ambientes se la terminé definiendo con la tinta negra del estilógrafo. Me gustan mucho las tramas que genera la tinta y las imperfecciones y los posibles “errores” que luego se integran con la ilustración. Finalmente el color es digital, con colores más bien planos y saturados para que contrasten con la línea negra. Hay también una intención narrativa en el uso del color, que es la de ordenar los tres momentos de tensión en que el personaje “explota”, por así decirlo, y para ello organicé la paleta en torno a los tres colores primarios, uno para cada momento”. 

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Te contaba que este libro lo empecé a trabajar en la pandemia y en ese momento, con unos colegas amigos (Carlos Riaño, Dipacho y Carlos Díaz Consuegra), armamos un espacio virtual para charlar y mostrarnos nuestros trabajos, para hacernos devoluciones y en definitiva para sumar esas miradas que son tan importantes en un oficio como este, que se puede volver muy solitario -nos cuenta Gastón Hauviller-. Ese espacio funcionó al comienzo como un refugio, una compañía y luego ya se convirtió en algo más grande que bautizamos Colectivo Corocoro y que hasta hoy sigue funcionando como un colaboratorio creativo, en donde nos apoyamos y acompañamos en los proyectos particulares de cada uno y también planeamos proyectos colectivos. En este espacio pude desarrollar la primera maqueta del libro, que luego cuando se las mostré a mis editores de Tres Tigres Tristes, les gustó mucho y con ellos nos pusimos a pulir la versión final. Con Bárbara y Guillermo nos conocimos hace unos años en la Feria del libro infantil de Bolonia y nos entendimos muy bien desde el principio. Tienen una mirada muy clara de los libros que quieren publicar, son editores que te dan mucha libertad, a la vez que aportan mucho y acompañan el proceso creativo del libro. Para mí es un lujo trabajar con ellos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Te contaba antes que estoy todo el tiempo imaginando historias, voy anotando en papelitos sueltos que guardo en un cajón. A veces son unos garabatos, a veces palabras sueltas “nomás”. Otras veces los trabajo mucho hasta tener una maqueta prácticamente terminada, que luego dejo reposar un largo tiempo antes de mostrarla. Ahora mismo acabamos de enviar a imprenta un libro que forma parte de una colección que se llama “Arribabajo”, que hicimos en colaboración entre los cuatro autores que integramos el Colectivo Corocoro junto a Marcela Escovar de Picnic de Palabras, de Colombia (@picnicdepalabras). Y estamos muy contentos porque es nuestro primer proyecto colectivo y lo vamos a publicar muy pronto”. 

“Y también estoy muy contento, porque estoy trabajando en los últimos detalles de un viejo proyecto de libro acordeón llamado “Anoche me soñé dragón”, que vamos a publicar este año con la editorial Diego Pun (@diegopun_ed), a quienes conocí personalmente hace poquito en la Feria internacional del libro de Guadalajara, gracias al querido Adolfo Córdova que nos presentó y congeniamos inmediatamente -continúa Gastón Hauviller-. Este libro es un poema ilustrado por una de sus caras y por la otra es un juego, una invitación a imaginar dragones “nunca antes vistos” y no les puedo contar más de momento, pero pronto habrá novedades. Y por último, te cuento que para este año se vienen dos novedades junto a mis queridos Tres Tigres Tristes (@edicionesttt), son dos libros en los que ya estamos trabajando. Uno trata sobre las emociones, pero con un enfoque humorístico que se aleja muchísimo de la mirada convencional con la que se suelen tratar estos temas. Y el otro es una coautoría con mi compañera y escritora colombiana Natalia Mera, que es una mezcla de libro álbum, obra de teatro y poesía, que nos tiene a todos muy entusiasmados”. 

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Rut Pedreño nos acompaña en ‘Parque de perros’

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Rut Pedreño

Como todos los días, un chico y su perro salen a pasear por el parque, pero un pequeño ser aparece y en un instante se separan. De pronto, cada uno debe emprender la búsqueda del otro entre caminos extraños y criaturas desconocidas. Editado por La Granja Editorial, ‘Parque de perros’ es un viaje silencioso sobre la añoranza, la amistad y la belleza de reencontrarse. Un trabajo de Rut Pedreño, con la que charlamos un poquito más sobre este libro.

Rut Pedreño

¿Dónde está el origen de este proyecto? “Parque de Perros surge primero como un proyecto de cinco ilustraciones que realicé para presentarlo a la convocatoria Iberoamérica Ilustra de 2021, en la que fue seleccionado para formar parte del catálogo. En los siguientes años rescaté este trabajo y desarrollé unas 15 páginas a mayores y lo imprimí como fanzine para moverlo en ferias de autoedición. Fue allí donde conocí a la editorial La Granja que mostró interés en publicarlo, y aunque esto quedó un poco en el aire, me gustó tanto su línea editorial y el cuidado que le ponen a todos sus libros, que siempre tuve de fondo la idea de trabajar con ellos. Cuando en 2024 me concedieron una de las Ayudas INJUVE a la Creación para producir el libro, quise aprovechar para darle un cierre a la historia y no dudé en ponerme en contacto con ellos. El libro finalmente consta de 80 páginas”.

Rut Pedreño

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Es un libro mudo que nos cuenta la historia de cómo un chico y un perro se separan por accidente durante un paseo y lo que sucede mientras se buscan. Una historia sobre la amistad que se desarrolla en un mundo que se mueve entre lo real y lo onírico, apareciendo algunos personajes o criaturas fantásticas y lleno de metáforas visuales”, nos cuenta Rut Pedreño.

Háblanos un poco del formato del libro. “Gracias a las ayudas de INJUVE pude tener más control sobre el acabado final del libro invirtiendo la mayor parte del dinero en la producción del propio libro. Quería que el libro tuviera valor como objeto y que el formato y elección de papel aportará; es por ello que elegí un formato pequeño, muy parecido al del fanzine inicial y un papel poroso. Creo que esto le ha dado un carácter especial y una calidez que lo distingue de otras publicaciones. Puede que también surgiera inconscientemente de mi predilección por los objetos y cosas minúsculas”.

Rut Pedreño

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como ha sido un proyecto que se ha alargado mucho en el tiempo, ha tenido muchas fases distintas. Pero sí, el germen está en pequeños bocetos en mis cuadernos, casi todos con tinta en blanco y negro. Al pensar en el libro, decidí que quería hacer algo distinto a lo que ya tenía y desmarcarme de las ilustraciones del fanzine dibujándolo desde 0”.

“Desde hace un tiempo estoy retomando el trabajo con medios tradicionales -continúa Rut Pedreño-, venía de trabajar prácticamente en exclusiva en digital y llegó un punto en el que sentí que estaba perdiendo esa parte de los procesos en el que te permites jugar y experimentar, que para mi, es lo que da sentido a crear. Me propuse usar el libro como ejercicio para recuperar esto, pero al ser un proyecto largo tenía que ponerme algunas pautas. Garabateé el storyboard en un cuaderno y aproveche este inicio del libro que ya tenía claro gracias al zine para hacer pruebas con distintos materiales y papeles hasta que encontré el tono y las paletas de color. Como siempre, tuve que estar compaginando este proyecto personal con encargos, por lo que tuve que realizar las páginas en poco tiempo para llegar a la fecha de entrega, creo que esto ayudó también a que el dibujo se vea más fresco y espontáneo”.

Rut Pedreño

¿Por qué un libro sin palabras? “Al partir de estas 5 primeras ilustraciones que hice para la convocatoria, el fanzine del que surge también era mudo y quise mantenerlo y poner el foco en la narrativa visual y lo plástico. Cuando trabajo en proyectos suelo hacer muchas anotaciones escritas, sin embargo tengo una tendencia natural a querer contar más desde la imagen que desde el texto, supongo que es algo que va con mi forma de ser. Me gusta huir de lo explícito y hacer una historia muda es perfecto para ese fin, de este modo obligo al lector a detenerse en el dibujo y a hacer su propia interpretación de lo que está sucediendo”, asegura Rut Pedreño.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Como comentaba antes, creo que tienen un aspecto más fresco, menos perfeccionista y por mi parte, estoy muy contenta, porque era el objetivo. He trabajado con paletas de color limitadas, que es algo que no hago siempre pese a tener predilección por algunos tonos. También ha sido mi retorno a realizar un libro con medios tradicionales. También ha habido un cambio en la temática y enfoque, sobre todo viniendo de hacer “Al otro lado de la Vía” que es un libro que tiene un tono más intimista y realista, en este caso es una historia cercana a la fábula y al cuento, con elementos fantásticos. Me ha gustado mucho la sensación de descubrir un mundo nuevo. Se ha convertido en un proyecto muy especial del que he aprendido mucho y siento que ha marcado un antes y un después en la manera en la que quiero enfrentar mis próximos proyectos”.

Rut Pedreño

¿Con qué técnicas trabajaste? “Principalmente gouache acrílico, aunque también usé ceras, pigmento acuarelable, lápices de color y rotuladores acrílicos”, nos cuenta Rut Pedreño.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Ha sido un proyecto que se ha extendido mucho en el tiempo y ha tenido muchas versiones y enfoques, creo que esto permitió que, cuando me puse manos a la obra con el libro, me fuera posible hacerlo dejándome llevar e ir descubriendo lo que sucedía en la historia según dibujaba con cierta improvisación”.

Rut Pedreño

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este año se publicará un cómic infantil nuevo con Katia Klein como guionista. Es un libro muy colorido que da continuidad a Tuli, el protagonista de los libros de cartón de 0-3 años que sacamos junto a Combel a principio de año, para que niños un poco más mayores que están empezando a leer puedan seguir disfrutándolo. Por otro lado, sigo con mi trabajo como ilustradora, y espero poder trabajar pronto en algún proyecto personal nuevo”.

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Marina Montero nos acerca a la ‘Mecánica ilustrada’

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Marina Montero

¿Por qué una pelota vuelve al suelo cuando la lanzas? ¿Cómo consigue una noria mantenerse en movimiento? ¿Qué tienen en común una tortilla, un satélite, una bicicleta y una montaña rusa? La mecánica clásica es la rama de la física que estudia el movimiento de los cuerpos y las fuerzas que actúan sobre ellos. Aunque pueda parecer una disciplina compleja, sus principios están presentes en casi todo lo que hacemos cada día. Con un lenguaje accesible, mucho humor y unas ilustraciones llenas de personalidad, Marina Montero convierte conceptos como la gravedad, la inercia, la energía o las leyes de Newton en experiencias visuales fáciles de comprender y difíciles de olvidar. Premio Andersen de iIlustración 2026, ‘Mecánica ilustrada’ es un álbum que edita Zahorí Books y que estará en librerías los primeros días de septiembre. Con su autora hemos charlado un poquito más sobre este maravilloso libro.

Marina Montero

¿Dónde está el origen de este proyecto? “El origen de este libro está en el proyecto final de un curso de ilustración que realicé en la Escuela Minúscula. Aunque, pensándolo bien, creo que la semilla se plantó mucho antes, cuando dibujaba e ilustraba mis propios apuntes durante primaria y secundaria para motivarme con el estudio. El dibujo siempre fue clave en mis procesos de aprendizaje, sobre todo en las materias científicas, a pesar de que al terminar el bachillerato me decantase por las Bellas Artes”.

“Cuando me enfrenté al proyecto final del curso, volví a los manuales escolares de física que tan tediosos me parecían en su momento y, de repente, descubrí un universo fascinante -continúa Marina Montero-. No me preocupaba tanto comprender el contenido denso, sino que me cautivaron los diagramas y ese lenguaje visual científico tan cuadriculado, encontré una belleza inesperada en él. Tuve claro que quería apropiarme de esa estética, llevármela a mi terreno y explorar algo nuevo. El detonante fueron unas ilustraciones de máquinas simples del siglo XVIII que me parecieron hermosas. A partir de ahí nació la idea de crear una especie de glosario ilustrado de principios físicos. Tras presentarlo, hice una breve tirada en fanzine con Another Press y funcionó muy bien. Después lo presenté al Serpa Award y, gracias a la mención especial, contactaron conmigo unos editores italianos (Quinto Quarto) que vieron el potencial del proyecto para convertirse en un libro de física para niños”.

Marina Montero

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán una introducción algo particular a la mecánica clásica, que viene siendo la física de las cosas que podemos ver y tocar: aquella que no es ni macro ni microscópica y que no viaja a la velocidad de la luz. Se trata de un recorrido por algunos de los principios fundamentales de la mecánica clásica: levantarse de la cama, entrar en el metro, recalentarse unos espaguetis, dar la vuelta a la tortilla… Quiero decir: las máquinas simples, las leyes de newton, la ley de gravitación universal, los tipos de movimientos, las fuerzas… y que son explicados a través de situaciones cotidianas aparentemente absurdas o banales. Además, la editorial me pidió añadir breve repaso histórico para conocer a los pensadores que formularon estas ideas”, asegura Marina Montero.

¿Qué ha supuesto el reconocimiento en Bolonia? ¿Y el premio Andersen? “Honestamente, ni siquiera imaginaba que esta idea pudiera llegar a publicarse en formato libro, así que todo lo que ha venido después me ha sorprendido enormemente. Estoy muy feliz por estos reconocimientos y porque se haya valorado el trabajo. Sobre todo, me alegra ver que se apuesta por propuestas inusuales y por la visión subjetiva del creador. Siento que en este proyecto he podido ser muy fiel a mí misma”.

Marina Montero
Marina Montero

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Realmente fue la fase más lúdica del proceso -confiesa Marina Montero-. Elaboré un listado con los principios y fenómenos físicos que deseaba incluir. Los buscaba en manuales para analizar cómo se representaban visualmente y leer su definición teórica. A partir de ahí, el reto consistía en buscar analogías o momentos cotidianos que encajaran con ese principio físico para integrarlos en la composición”.

“Una vez resuelto esto, tocaba plasmar en la ilustración los diferentes vectores y magnitudes. Finalmente, tomaba la definición científica original y la modificaba para que dialogara con la escena cotidiana. Fue como realizar un ejercicio de estilo como hizo Raymond Queneau en 1947 con su obra Ejercicios de estilo, que era un referente que tenía muy presente en la cabeza en ese momento y que descubrí gracias a una clase con la ilustradora Ana Bustelo. Como es natural, también descarté muchas ideas por el camino. Algunos ejemplos cotidianos no lograban sintetizar bien el principio físico o resultaban menos sugerentes”.

Marina Montero
Marina Montero

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento tras todo ese proceso? “He aprendido muchísimo en el camino y me cuesta elegir un solo descubrimiento. Sin embargo, algo bellísimo ha sido comprobar que es posible trabajar con editores que confían plenamente en tu criterio y en tu visión artística. Antes de este proyecto, no me proyectaba como «autora» de libros ni pensaba que tuviera grandes historias que contar, me veía más como una ilustradora de encargo. Este proceso me ha demostrado que sí tengo una voz propia y que, curiosamente, lo que me interesa narrar a menudo está estrechamente ligado a la ciencia”, afirma Marina Montero.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que lo que caracteriza a estas piezas es el nivel de síntesis que he alcanzado, el cual dialoga muy bien con el código gráfico y técnico de la ciencia. Es un registro que no había explorado en proyectos anteriores y me sorprende lo bien que funciona en este contexto. También resultó novedoso para mí plantear una estructura en el diseño de la doble página: en el lado izquierdo presento los «ingredientes» (la definición, la fórmula, los personajes, las “variables” en juego), mientras que la página derecha funciona como la «resolución» visual del problema”.

Marina Montero

¿Con qué técnicas trabajaste? “Combiné técnicas digitales y analógicas. Siempre me gusta que mis ilustraciones contengan un componente táctil. En este caso, incorporé texturas de grafito, pinceles y tinta realizadas sobre papel -nos cuenta Marina Montero-. Después las integré digitalmente para aportar un acabado más orgánico. El digital me permite trabajar con la agilidad y rapidez necesarias para abordar un proyecto de este tipo. Para proyectos de otra naturaleza, sigo prefiriendo la pausa y la plasticidad del papel”.

Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Dediqué mucho tiempo a la investigación, especialmente cuando llegó el momento de ampliar la parte científica. Tuve que repasar conceptos y detenerme a comprender a fondo nociones que ya había olvidado. Precisamente eso es algo que valoro enormemente de esta experiencia, el haber recuperado el interés por materias que en su día me parecieron más ajenas. Poder mirarlas hoy con otra perspectiva y transformarlas en una propuesta creativa ha sido muy motivador y enriquecedor, sobre todo pensando en que pueda inspirar a otras personas a mirar la física con otros ojos”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente estoy ilustrando un nuevo álbum con Quinto Quarto, la editorial que publicó el título original en italiano. En esta ocasión trabajo sobre un texto e idea de otra autora: un libro que explora los diferentes tipos de corazas y armaduras, desde las que existen en el mundo natural hasta las creadas por el ser humano. En paralelo, estoy desarrollando otro proyecto con la editorial que lo publica en España, Zahorí Books, en coedición con el CSIC, para la colección Mentes Curiosas”.

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Ester García y ‘El día en que Úrsula Mon se convirtió en oso’

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Ester García

El día en que Úrsula Mon se convirtió en oso’ es una novela emotiva y magnética que transcurre en las montañas del norte peninsular, con una protagonista valiente y frágil, fuerte y vulnerable. Úrsula es una niña diferente que ha forjado una fortaleza especial para sobrellevar la ausencia de su madre, la convivencia con su abuela y superar las dificultades de comunicación por su tartamudez. Su infancia está marcada por las adversidades, los complejos y el rechazo en la escuela, que la llevan a refugiarse y evadirse en el bosque como una criatura más en la libertad de la naturaleza, desarrollando una habilidad única para entenderse con la fauna. Algo maravilloso le cambia la vida: el encuentro con un oso despierta en ella una conexión emocional tan intensa que buscar el reencuentro con ese imponente animal se vuelve una obsesión, desafiando incluso las advertencias del guarda forestal que, junto con la nueva maestra que llega a la aldea, son de las pocas personas que la comprenden.

Con una narrativa envolvente que atrapa y conmueve, Mónica Rodríguez se adentra en su Asturias natal para crear este relato, un viaje personal que comienza cuando las pupilas de su protagonista se funden con la mirada penetrante de un oso pardo. Ester García acompaña el texto con unas espectaculares imágenes realistas, de gran detallismo, que destacan por su calado poético, la expresividad y la ternura de los personajes que representa. Con ella hemos hablado un poco más sobre su trabajo en este libro que edita Kalandraka.

Ester García

Lo primero, cuéntanos dónde está el origen de este proyecto. “El punto de partida fue una llamada de Manuela, que me invitó a leer esta historia de Mónica porque desde la editorial Kalandraka pensaban que podría ser yo quien la ilustrara. Me contó que era una novela ambientada en Asturias, con un oso y una niña como protagonistas, y que a ellos les había fascinado. Creo que no necesité saber mucho más para lanzarme a la aventura”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Mónica va a llevarles de la mano a través de una historia en la que la naturaleza está muy presente. Úrsula, la protagonista, vive en un entorno rural y se siente diferente a todos los que la rodean. Encuentra cobijo y consuelo en el bosque y los animales que lo habitan. A través de su mirada nos adentramos en una reflexión honda sobre la soledad, el abandono y el instinto de supervivencia. El encuentro de Úrsula con un oso marcará el inicio de una transformación que cambiará para siempre su manera de habitar el mundo”, nos cuenta Ester García.

Ester García

¿Qué te pareció la historia de Mónica la primera vez que la leíste? ¿Qué es lo que más te gusta del relato? “Me resultó una novela muy hermosa, y también dura. Tiene un punto salvaje, y a la vez está narrada con mucha sensibilidad. Disfruto de la poética presente en las historias que Mónica crea, y de la naturalidad con la que hace avanzar el relato. Todo es muy verdadero, como si ella nos escribiese desde allí, en el monte, acompañando a los personajes, sintiendo con ellos, sabiendo de sus pensamientos, emociones y anhelos. Es un libro muy sensorial, de olores, tonos, sonidos y sensaciones. También silencios. Todo ello hace que haberlo ilustrado haya sido verdaderamente inspirador”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Siempre imprimo el manuscrito -no me gusta trabajar leyendo en el ordenador- y en los márgenes van apareciendo ideas, esbozos, palabras sueltas… Voy subrayando y tomando notas de los pasajes que me resultan más relevantes. Después, esas primeras ideas crecen en hojas aparte: las dibujo, las comparo, las dejo reposar, las descarto o vuelvo a ellas hasta que encuentran su forma -continúa Ester García-. También dedico mucho tiempo a la documentación. Reúno fotografías de animales, insectos, árboles o plantas y las organizo en carpetas que me acompañan durante el proceso. Me gusta que cada elemento pertenezca de verdad al lugar y al tiempo de la historia. En este caso, como la narración transcurre en paisaje de monte Asturiano, ha sido una oportunidad para perderme en el bosque y retratar algunas referencias de primera mano”.

Ester García

Ester García

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. Sigues más o menos con la línea de los últimos trabajos, ¿no? “Siempre que inicio un proyecto, lo que más tarda en aparecer es la primera imagen que dará el tono general al libro. Normalmente hago distintas pruebas, hasta que ya tengo una ilustración que abre el camino. En este libro, ese punto de partida fueron dos retratos, el del oso y el de Úrsula, ambos de frente. Desde el principio supe que esas dos miradas debían ocupar el centro de la historia. Fueron el tronco del que nació el resto. Y todo lo demás fue ir construyendo alrededor de ellas, ramas y hojas, hasta terminar el árbol de las ilustraciones, del libro”, nos cuenta Ester García.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Tinta Quink y grafito. Una vez escaneadas, apliqué un leve color digital”.

Ester García

Ester García

Ester García

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. Por lo que hemos visto en alguna imagen, al menos algún tema de ‘El último de la fila’ ha estado ahí en la banda sonora del proceso… “Sí, jeje… En esta ocasión me acompañaron mucho temas tan emblemáticos como «La piedra redonda» o «Dios de la lluvia». Suelo elegir una banda sonora de canciones concretas, y hacer una pequeña playlist de canciones que relaciono con el libro. Me ayudan a permanecer dentro de la historia mientras dibujo -asegura Ester García-. Desde hace un tiempo, además, he incorporado otra pequeña costumbre. A medida que voy avanzando en las ilustraciones, las coloco unas junto a otras en un panel, todas a la vista, para convivir con ellas. Me gusta ver cómo dialogan entre sí cuando están en proceso, y me ayuda a que el libro conserve una armonía visual de principio a fin y tenga coherencia.

Ester García
Ester García

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Acabo de terminar un álbum ilustrado para pequeños lectores, y ahora mismo estoy comenzando a ilustrar un clásico al que le tengo muchas ganas”.

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