Entrevistas
Fabiola Anchorena y ‘Esperando el amanecer’
Un lamento contra los devastadores incendios que aniquilan los bosques, en la voz de las criaturas que los habitan. Con esta contundente frase presenta Kalandraka este álbum ilustrado, ‘Esperando el amanecer‘, un trabajo de Fabiola Anchorena, ganador del XV Premio Internacional COMPOSTELA para álbumes ilustrados. Con Fabiola hemos charlado sobre este libro y su proceso de creación.

¿Cómo nace este proyecto? Fabiola Anchorena: «En agosto de 2018 decidí hacer un viaje a Iquitos, una ciudad puerto en la Amazonía de Perú, para reencontrarme con la naturaleza, pues estaba pasando por un momento difícil y me hizo mucho bien navegar por el río Amazonas y estar entre caobas, shiringas, cedros, monos y mariposas.

«Exactamente un año después, la Amazonía ardía en uno de los peores incendios de los últimos años y esto me encogió el corazón no sólo por la tragedia en sí misma sino también por la poca empatía y valor que algunas personas le dan a los bosques y seres que viven en él. Fue entonces que decidí hacer un proyecto que hablara al respecto. Tenía claro el tema que quería tratar, pero aún no tenía una historia y fue en el 2020 que decidí trabajar en ella. Me topé con noticias y fotografías muy duras, y una en particular me llamó la atención, en la que hablaba sobre cómo el cielo de Sao Paulo fue cubierto por el humo, provocando una oscuridad general y ese fue el inicio de ‘Esperando el Amanecer’, nos cuenta Fabiola Anchorena.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Esperando el Amanecer es un libro álbum que explora desde la angustia y el miedo, la pérdida del hogar a través de sus habitantes. Los animales del día y de la noche, unidos y llevados por la incertidumbre, emprenden un viaje en busca del sol que parece que se ha escondido en lo profundo del bosque».

Como indicas al final del libro, es un libro protesta… «Los incendios forestales suceden en distintos lugares del mundo, cada vez con mayor frecuencia e intensidad debido a los efectos del cambio climático, pero muchas veces son directamente provocados por el ser humano».

«Mi intención no es aleccionar a nadie, pero sí es una invitación a hacer un alto para reflexionar sobre lo que sucede a nuestro alrededor -continúa Fabiola Anchorena-. Nosotros, los animales humanos, no somos la única especie que vive en este planeta, también están los que vuelan o saltan, los que rugen o aúllan y los que quieren cantar con la luz de cada mañana».

«Es también querer pensar que hay una esperanza, un amanecer después de ese miedo; que podemos encontrarlo poco a poco, gota a gota, con pequeños gestos que luego se convierten en grandes hábitos para lograr en conjunto un cambio».
¿Qué diríais que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? «Este es mi primer libro de mi completa autoría y le tenía mucho miedo. En un inicio no sabía cómo resolver la oscuridad. Nunca había trabajando con fondos tan oscuros, por lo menos no en ilustración impresa en papel. No quería que fuese un fondo negro y nada más, sino que buscaba que se entrevean cosas en esa atmósfera, pero sabía que la impresión sobre negro es todo un reto también», afirma Fabiola Anchorena.

«Trabajé primero con esta doble página para ver si lograba lo que quería transmitir. Luego ya en el proceso de edición tuve que agregar algunas plantas más para darle más contraste a la imagen final. Ya cuando resolví la oscuridad vino otro nuevo reto que fue el fuego y la lluvia, cosas que tampoco había trabajado antes».


«Mis ilustraciones suelen ser de perspectivas horizontales y quise incorporar aquí otros tipos de encuadre, que es a donde va mi búsqueda en estos días».

¿Con qué técnicas trabajaste? «Las atmósferas las trabajé con tinta y lejía. Iba escaneando progresivamente el cambio en el papel. Primero digitalicé la mancha solo con tinta, luego con un rociador esparcía la lejía, lo digitalizaba. Sobre ese mismo papel ya intervenido, ayudada con una punta de metal sumergida en lejía generaba las chispas de fuego y lo volvía a digitalizar. También hice manchas sueltas que me sirvió para la bruma y otras texturas».


«Todos los personajes y el entorno los trabajé con grafito acuarelable. Cada parte la trabajé por separado, cuerpo, pelo, manchas, alas, pico… y todo lo ensamblé digitalmente, esto me permitió trabajar mejor sobre el fondo oscuro», nos cuenta Fabiola Anchorena.

Cuéntanos algo sobre el uso del color en este proyecto. «Mi primer acercamiento gráfico a este proyecto fue trabajar en un estudio de secuencia de color, donde propuse una transición de la oscuridad con colores desaturados por la ausencia de la luz, al tenebrismo con colores más encendidos por el encuentro con el fuego, hasta la explosión de color por la llegada de luz gracias a la lluvia».

«No solo el texto y la imagen narran esta historia, para mí era importante crear diferentes atmósferas. Cosas que se ven y no se ven en la oscuridad y la pérdida del color en los animales representando la desolación que sienten».

«Cuando se van acercando al fuego buscaba mucho movimiento en las chispas para generar esta angustia que envuelve a los personajes y mostrar lo agobiante que es estar en esa incertidumbre de no saber qué es lo que está pasado. Aquí los colores del entorno ya se van encendiendo y saturando».

«Ya con el encuentro del fuego, todo se enciende y los personajes están cubiertos de este hollín que les deja el humo».
Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. «Esperando el Amanecer ha tenido sus grandes tropiezos y caídas muy dolorosas. En el fatídico 2020 se abrieron grandes oportunidades para estudiar en lugares impensados para mí y tuve la oportunidad de llevar el Diplomado de Libro Álbum y Libro Ilustrado en la UNAM dirigido por el maestro Gerardo Suzán. A pocas semanas de empezar el curso, corriendo por el corredor de mi casa para llegar a clase caí sobre mi mano derecha, una de mis herramientas de trabajo más importantes, y no pude utilizarla durante más de 4 meses».


«A inicios de 2021, Micaela Chirif abrió uno de sus talleres de revisión de proyecto y aproveché en revisar el guión que había escrito con la ayuda del teclado y unos bocetos que logré hacer con mi mano izquierda para entender el esquema narrativo. En cada sesión fui resolviendo la narrativa y ajustando el texto también».

«Cuando recuperé el uso de mi mano hábil logré trabajar en el guión visual y para el diplomado presenté dos imágenes terminadas pero no quedé muy contenta con ellas -nos sigue contando Fabiola Anchorena-. Sentí que no era el momento para trabajar este proyecto, así que lo dejé descansar.

«En 2021 tuve la oportunidad de tomar otro diplomado esta vez en ilustración editorial dictada por la Universidad Católica de Chile. En uno de los cursos de experimentación descubrí en clase con Leonor Pérez la magia de la lejía con la tinta y esa fue una gran señal para retomar mi proyecto».

«Luego trabajé en el estudio de los personajes, pensando en sus características y movimientos; y también en el entorno».

«Y ya con todas mis exploraciones y estudios era el momento de poner manos a la obra, ensamblar todas las partes y finalmente armar todo el proyecto».
¿Qué supuso el Premio Internacional Compostela para álbumes ilustrados 2022? «Mi camino hasta aquí ha tenido muchos desvíos. He pasado de hacer planos de estacionamientos a diseñar ropa, logotipos, revistas, manuales de marca, gráfica para empaques, he vuelto al diseño textil hasta llegar aquí dando un salto gigantesco. Cuando estaba esperando los resultados del premio, mi mamá me recordó que terminando la escuela secundaria le dije que antes de cumplir 40 tenía que publicar un libro. Ahora tengo mi primer libro con un gran premio y publicado en distintas lenguas que llegan a muchas personas alrededor del mundo. Esperando el amanecer es también mi amanecer porque me ha demostrado que me puedo dedicar a crear mis propias historias que es lo que más me gusta hacer», afirma Fabiola Anchorena.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Estos meses están siendo muy difíciles para mí porque perdí a mi compañera, mi hija de cuatro patas de casi 15 años y mi terapia está siendo trabajar en un proyecto sobre la resiliencia. También estoy retomando un proyecto que nació antes de Esperando el amanecer, que trata sobre la libertad animal».
Álbum Ilustrado
Raquel Catalina nos presenta a ‘Nina y Tita’
Nina y Tita son dos abuelas muy distintas a las que aparecen en los cuentos. No caminan con bastón ni se quedan en casa tejiendo: una siempre anda deprisa; hace dieta y va a la piscina; la otra se mueve en bicicleta; cocina a la parrilla y practica yoga. ¿Será entonces que los libros están equivocados? Todo se desvelará en la próxima reunión familiar. Con estas palabras la editorial Kalandraka nos presenta ‘Nina y Tita’, un álbum ilustrado de Beatriz García-Huidobro y Raquel Catalina. Con ésta última hemos hablado un poquito más sobre su trabajo en este libro.
¿Dónde está el embrión de este libro? “Curiosamente Manuela Rodríguez, editora de Kalandraka, me propuso este libro antes de presentarme con Arianna Squiloni al Premio Internacional Compostela. Y como al final ‘Grande y pequeña’ ganó, hubo que aplazarlo un tiempo. Así que cuando empezamos con el libro, había tenido ya la oportunidad de trabajar con Manuela y de conocernos”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Hay varias lecturas, pero a mí me gusta mucho la que habla de modelos y de generaciones distintas. La niña protagonista es aún una “página en blanco” y su familia, las mujeres que la preceden, son un espejo en el que mirarse y además, van llenando su vida de experiencias, de recuerdos. A la mesa de cumpleaños se sientan cuatro generaciones y creo que es inevitable pensar los cambios enormes que ha habido de unas a otras”, asegura Raquel Catalina.
¿Qué te pareció la historia de Beatriz la primera vez que la leíste? ¿Has tenido referentes para crear estos personajes? “Cuando leí el texto de Beatriz, la primera imagen que me vino a la cabeza fueron mis compañeras de gimnasio. Hago deporte por las mañanas y hay un grupo de amigas mayores que son tremendamente constantes y, sobre todo, ¡muy disfrutonas! Su mañana de gimnasio termina en la cafetería, con el almuerzo, las risas y las bromas”.
“Me da siempre la sensación de que son mujeres que han conquistado un espacio nuevo, que su manera de habitarlo es una celebración constante. Por eso disfruto con ellas, las observo mucho. En el libro es una niña la que habla de sus abuelas y de sus bisabuelas, no me parece casual que el texto hable de mujeres y que sea para describir una ruptura de roles, una ampliación de posibilidades, de cómo se ha desmontado un estereotipo. ¡Y luego además me di cuenta de que abuela podría ser yo misma! Es muy agradable pensar que no hay nada escrito sobre cómo debe de ser una abuela”, nos cuenta Raquel Catalina.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Tiendo a observar mucho a la gente, y sí, suelo llevar algún cuaderno para dibujar. En este caso, las bisabuelas son más cercanas al imaginario de los cuentos. Sus proporciones y su tamaño están estilizados. Las abuelas, en cambio, son más realistas. En mi cabeza tenía referencias de mujeres que conozco para Nina y Tita, no solo físicamente, sino también en su espíritu, en su manera de estar, en el tipo de energía que transmiten. Mis referencias, no obstante, son un punto de partida, una orientación, el personaje termina de tomar cuerpo en el papel, a base de pruebas”.
¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “Aprendo mucho trabajando con Manuela, la editora. Y eso que empezamos teniendo ideas distintas sobre algunos puntos, pero creo que ella me hizo algunas concesiones, y yo, desde luego, aprendo mucho de su mirada”, confiesa Raquel Catalina.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Desde un principio Nina y Tita se iba a incluir también en la colección de Minilibros Imperdibles, que miden 7 cm. Ese condicionante técnico fue muy interesante, tuve que trabajar todo el tiempo pensando en simplificar los dibujos y hacerlos legibles a ese tamaño. Me gusta mucho esa colección, me parece una idea preciosa. Son perfectos para llevarlos de viaje, en el bolso, son una alternativa maravillosa para esos momentos en que muchos padres recurren al móvil para entretener a sus hijos”.
No es la primera vez que dibujas un personaje con el pelo blanco… “La verdad es que después de mi primer libro con un personaje de un abuelo, “A manta do José”, me han ofrecido muchísimos libros con abuelos y abuelas, muchos más de los que he hecho en realidad. Creo que tiene que ver precisamente con que no suelo dibujar el estereotipo de abuelo o abuela”, afirma Raquel Catalina.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Hice una base de lápiz y grafito y luego lo coloreé digitalmente. La verdad es que no es mi manera habitual de trabajar”.
Cuéntanos un poco más sobre el trabajo de elaboración de este libro. “Bueno, una parte interesante para mi era que, en esa cantinela que compara las abuelas de los libros con las abuelas de la protagonista, la parte que muestra a Nina y Tita estaba bastante clara, pero como contar la otra parte no. Ahí se me ocurrió que fuesen preparando la fiesta de la tarde, y ella anda por aquí y por allá con su libro, que además un libro concreto Caperucita roja, y me gusta mucho reflejar ese deambular infantil, sin hacer nada y haciendo de todo. Ese es el tiempo que les roban muchas veces las pantallas”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Sí, tengo por delante tres proyectos de esos que ilusionan y con gente con las que es maravilloso trabajar, mentes deslumbrantes. Pero es pronto para contar…”.
Álbum Ilustrado
Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto.
¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.
¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”.
“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”.

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.
Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.
¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”.
¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.
¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.
¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.
Álbum Ilustrado
Guridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
‘Straniero’ es un álbum ilustrado de Guridi, en el que el ilustrador ofrece una reinterpretación de la historia de Robinson Crusoe, y lo hace desde la perspectiva de Viernes. Editado por Kite Edizioni en Italia, hemos charlado un poquito más con su autor sobre este proyecto.

Lo primero es preguntarte por el embrión de este proyecto. ¿En qué momento decides abordar esta visión tuya de la historia de Robinson Crusoe? “La novela de Daniel Dafoe cae en mis manos muy joven, quizás sea de mis primeras lecturas junto a Frankenstein (por cierto, encuentro bastantes similitudes entre ambas, pero bueno, esa es otra historia) y siempre me ha fascinado la idea de la soledad compartida que impregna esta obra”.
¿Qué vamos a encontrar en las páginas de ‘Straniero’? “Straniero plantea el paradigma de la identidad, pero desde el punto de vista del arraigo, sin rechazos. Plantea como nuestra visión debería ser global en el más maravilloso de los sentidos, sin miedos, sin localismos, sin despreciar lo diferente”, asegura Guridi.

¿Cómo se aborda un proyecto con una historia que está tan arraigada en el imaginario colectivo? “Pues intentando aportar algo nuevo. No pretendo hacer crítica de la novela original ni exponer una perspectiva diferente en la que las visiones encontradas no sean lo clásico del encuentro de dos mundos, sino mostrar la visión del que recibe al invasor, el que valora y pone en contexto su riqueza natural y cultural desde el respeto”.
Respecto a la historia, al texto, me gustaría que nos hablaras de esas palabras que incluyes de la lengua del archipiélago de Juan Fernández. “En este álbum el proceso de documentación ha sido bastante intenso, la lengua, la flora, la fauna, las costumbres,… Me interesaba profundizar en aquello que el invasor encontraba al llegar y no era capaz de valorar ni respetar, por eso era importante nombrar como ellos nombran, en su lengua original”, nos cuenta Guridi.

¿Cuál era tu relación con la historia de Robinson Crusoe antes de este proyecto? “Como te citaba antes, tiene que ver con mis primeras lecturas y películas, con lo que forma parte de mi, con sentirse naufrago en el mundo actual”.
¿Ha cambiado tu visión de la historia tras todo el proceso de este proyecto? “Por supuesto, me ha abierto los ojos a planteamientos más solidarios, más conscientes y a pensar con más sentido común”, afirma Guridi.

Respecto a las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? “Son ilustraciones deliberadamente poco definidas, con trazos expresivos y utilizando binomios de imagen y símbolos para ahondar en lo conceptual frente a lo descriptivo”.
Háblanos del color, ¿por qué ese binomio naranja y azul? “La idea es contrastar dos miradas diferentes, la del invasor y la del invadido, en principio quería realizar el proyecto sobre azulejos, de ahí el azul y or otro lado quería superponer el naranja a modo de veladura para forzar la mezcla de ambos”, continúa Guridi.

Sabemos que entre tus manos bailan muchos más proyectos, más a corto o largo plazo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Pues a raíz del fallecimiento de mi madre, he tenido que posponer proyectos en los que la parte cómica o infantil estaban más presentes, centrándome en proyectos personales que trabajan desde lo más oscuro de mí. En concreto llevo adelante dos proyectos muy complejos: una versión de la Divina Comedia de Dante y un proyecto personal basado en la memoria, el recuerdo y las sombras como archivos biográficos. En Corea acabo de publicar con Namumalmi un proyecto llamado In the Future que está teniendo muy buena acogida con ilustraciones más enfocadas a lo que quiero hacer ahora”.


“Por otro lado estoy colaborando en proyectos muy curiosos con gente en Portugal y buscando planteamientos expositivos que están entre la pintura, el diseño y la ilustración. En total son más de 15 proyectos esperando a desarrollarse en estos próximos años”.
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