Entrevistas
Carolina Luzón ilustra ‘Leo no es un extraterrestre’
Leo es un niño con TEA (Trastorno del Espectro del Autismo), no sabe comunicar sus necesidades ni expresar sus emociones a través del lenguaje oral. Sus padres están muy preocupados porque la comunicación con él es muy complicada. A veces se comporta como un gorila que golpea todo cuanto se pone a su alcance, otras como un tigre enjaulado y en ocasiones llora un mar. Pero un día Leo aprende a comunicarse con palabras, aunque ninguna sale de su boca. Un precioso texto lleno de sensibilidad y empatía. Las ilustraciones de Carolina Luzón nos muestran una imagen poética de la realidad para adentrarnos en el universo metafórico de Leo. Así nos presenta la editorial Libre Albedríoeste álbum ilustrado, del que hablamos con su ilustradora.
¿Cómo nace este proyecto? Carolina Luzón: “David y yo habíamos tratado ya el tema de las particularidades del autismo en «Lila la pequeña Libélula» y quisimos seguir en esa línea. David tenía una borrador sobre los chicos/as con autismo no verbales que me encantó y comencé a pensar en algunas ilustraciones mientras el texto iba tomando forma. David se lo enseñó a Susana que decidió participar a cuatro manos en la redacción de la historia, aportando toda su experiencia y energía. Así que asistí en directo al nacimiento del texto final mientras las ilustraciones comenzaban a consolidarse en mi cabeza. Fue un proceso extraordinario de gran entendimiento y creatividad colectiva”.

¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Una historia diferente, profunda, interesante y unas imágenes que sin ser redundantes la complementan, la enriquecen, conteniendo las claves para entenderla mejor. «Leo no es un extraterrestre» nos habla de la dificultad para comunicarse, de lo complejo que puede ser salir del propio mundo para compartirlo con lo demás. Pero con un mensaje de esperanza, que siempre hay un modo para conseguirlo”.
¿Quién es Leo? “Leo es un niño con trastorno del espectro autista que no sabe comunicarse a través del lenguaje oral -nos cuenta Carolina Luzón-. No gestiona bien sus emociones y por eso se transforma en un gorila cuando le asustan los ruidos o en un tigre furioso cuando tiene mucha hambre, por citar dos de las muchas situaciones que vive. A lo largo del libro vamos a acompañarle en su búsqueda de un equilibrio, de un contacto, de una forma de comunicación”.
Ya has comentado algo, pero, ¿cómo fue el trabajo con David y Susana? “David y yo nos conocemos desde hace mucho tiempo y nos entendemos de maravilla. Y con Susana Peix la conexión fue total, de hecho hemos seguido trabajando juntas en otros proyectos. Y ya te avanzo que no será el último proyecto en el que repetiremos los tres. También quiero agradecer a Gema Sirvent,la editoria de Libre Albedrío, su exquisita edición y su profesionalidad. Con este equipo el resultado no podía ser otro que un libro excepcional”.

¿Qué importancia crees que tiene el álbum ilustrado para poder hablar de cualquier tema? “Es un sector que está creciendo muchísimo, afortunadamente se va ampliando el número de editoriales que están publicando libros de gran calidad y que tratan temas cada vez más complejos. Son proyectos elaborados, verdaderas obras de arte que son capaces de tratar cualquier argumento y que van dirigidos a una franja de edad cada vez más amplia. El potencial del álbum ilustrado es ilimitado y puede ser una interesante puerta de acceso para tratar con los niños temas importantes”, asegura Carolina Luzón.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “He conseguido adaptar los recursos técnicos a las necesidades de la historia. He mezclado sutileza y fuerza, dos características del universo interior del niño. El grafito frente al acrílico, los chorreones o el papel. Los contrastes de luces y sombras que provoca el collage son los que vive el protagonista en su vida. En «Leo no es un extraterrestre» no he dejado nada al azar, todos los elementos están muy pensados, tienen un porqué. Sólo mirando las imágenes somos capaces de conocer a Leo e intuir que le está pasando”.
¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? “Creo que en este libro he conseguido que las imágenes cuenten una historia completa independiente del texto y que a la vez contengan las claves para entenderlo mejor. Por supuesto -continúa Carolina Luzón– está abierto a la interpretación personal del lector, pero si observa atentamente todos los detalles, se acercará mucho a la intención de los escritores y conseguirá comprender a Leo. Esa autonomía puesta al servicio de la historia en este libro ha alcanzado un nivel superior a los que había hecho anteriormente”.


¿Con qué técnicas trabajaste? “He utilizado una técnica mixta: grafito sobre papel, acuarela, acrílico, collage y digital. No todas las imágenes siguen el mismo proceso. Hay algunas imágenes que no han tenido ninguna manipulación posterior, como el dibujo de la hiena o el del niño comiéndose la tarta, otras como el primer plano de Leo o el de la gacela, tienen algún detalle añadido posteriormente en el ordenador como el color de la pulsera o los elementos de los ojos. En el resto de las imágenes los elementos han sido dibujados sobre papel y luego recortados y sobrepuestos a diferentes fondos para crear sombras y texturas. Los fondos y las gamas cromáticas tienen un papel importante porque contribuyen a crear la atmósfera de las escenas”.
Háblanos de esa pulsera que siempre lleva el protagonista del libro… “La pulsera es un recurso gráfico para poder identificar al protagonista cuando se transforma en los diferentes animales según su estado de ánimo. Es su manera de reaccionar antes los estímulos exteriores que no es capaz de controlar y la pulsera ayuda al lector a no perderlo de vista durante las diferentes escenas”.

Cuéntanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Empecé por la primera página doble, es un primer plano del protagonista hecho con grafito sobre papel, que ocupa todo el espacio disponible. Quería que el lector «entrase» dentro de los ojos de Leo, que pudiese ver su mundo interior. Normalmente uso los grafitos B (que dan un negro más intenso) pero esta vez he usado los H, que me han permitido crear una trazos muy delicados y una gama de grises más sutil. Leo seguirá estando durante todo el libro, dibujado, sin color, es mi manera de expresar que le falta algo. Solo cuando encuentra su manera de hablar, tendrá color. El resto de los personajes en cambio si que tienen colores aunque la base de dibujo esté siempre presente”.
“Una vez terminadas todas las páginas interiores seguí con la portadilla que nos presenta a un Leo que se tapa la boca, como un interrogante, quizás sea una pregunta que nos lanza o que se hace a sí mismo. Las guardas me gusta hacerlas diferentes -afirma Carolina Luzón-, las delanteras suelen contener pistas de lo que se van a encontrar más adelante y las finales del recorrido que ha vivido el protagonista. Después vino la contraportada y por último la portada que es la imagen clave que resume lo esencial de la historia”.
¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “A dar una interpretación mucho más personal del texto, a utilizar metáforas visuales más complejas y a establecer con el lector una relación más profunda. En este libro le pido una lectura pausada, atenta, en la que puede que necesite volver atrás para entender, en la que puede que tenga que volver a observar”.
Álbum Ilustrado
Sonia María Luce Possentini y la reivindicación de ‘Por mil blusas al día’
‘Por mil blusas al día’ cuenta la tragedia de la fábrica Triangle Shirtwaist de Nueva York en 1911, en la que un incendio provocó la muerte de 129 obreras. Sesenta y dos de ellas murieron al saltar desde las ventanas, intentando desesperadamente evitar quemarse vivas. La mayoría eran inmigrantes y habían llegado a la isla de Ellis con la cabeza repleta de sueños. La autora elige para narrar la historia un punto de vista muy original: el de una blusa expuesta en el escaparate de una tienda situada enfrente del rascacielos, desde donde lo contempla todo. El de la Triangle Shirtwaist fue el mayor accidente laboral femenino de la época y uno de las acontecimientos históricos que dieron pie a la celebración del 8 de marzo.

El libro no habla solo del incendio, sino que también recrea el nacimiento de las luchas de las mujeres por sus derechos laborales; mujeres que, en las manifestaciones, se atrevieron a pedir no solo pan, sino también rosas. Un trabajo de Serena Ballista y Sonia María Luce Possentini, que edita aquí en España A fin de cuentos, y ganador de No Ficción de los BolognaRagazzi Awards 2025. Con Sonia María Luce Possentini charlamos un poquito más sobre este libro.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Una historia real, ocurrida en 1911, pero también una historia de gran actualidad. Trata sobre la emigración, la lucha por los derechos, la explotación y las muertes en el trabajo. Pero también trata sobre la belleza y la esperanza”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a la investigación, la documentación, la experimentación, incluso a los bocetos en un cuaderno… “Sin duda, una extensa investigación histórica, documentos y referencias que me ayudaron a narrar a través de imágenes”, nos cuenta Sonia María Luce Possentini.
¿Cuál fue tu mayor descubrimiento después de todo este trabajo? “Que es un libro actual y atemporal”.
¿Qué fue lo que más te sorprendió tras este proceso? “La capacidad de los niños para comprender de inmediato lo que sucedía a través de las imágenes y, sobre todo, para hacer referencias históricas contemporáneas”.

¿Cómo fue trabajar con Serena? “Conozco a Serena y sus dificultades, y fue un proyecto maravilloso y profundamente compartido”, asegura Sonia María Luce Possentini.
¿Qué significó para ti el reconocimiento de esta obra en Bolonia? “Nunca lo esperé. Fue realmente importante, sobre todo porque un jurado internacional reconoció un libro que considero importante tanto históricamente como en la actualidad. Y, por supuesto, la oportunidad de ver tu obra trascender las fronteras de tu país”.

¿Qué caracteriza tus ilustraciones para este libro? “Me resulta difícil decirlo; dejo que los lectores hagan su propia crítica visual. Sin duda, es un esfuerzo de colaboración entre la editorial y la ilustradora -continúa Sonia María Luce Possentini-. En este caso, trabajar con Fausta Orecchio es un verdadero privilegio, y las cosas bellas nacen, sobre todo, del respeto mutuo. Que es lo que sucedió con este libro”.
¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sin duda, tener la oportunidad de contar la historia del antes, el durante y el después a través de imágenes sin texto, al estilo de un cómic, por así decirlo. Esto ha permitido a los niños y niñas ver la historia incluso en sus facetas ocultas. De dónde vienen, cómo llegaron, y luego la Isla Elis, que es una historia dentro de otra historia. Una comparación con los nuevos «refugios» y, dentro de ellos, cómo vivía la gente”.

¿Qué técnicas usaste? “Lápices de acuarela y témpera”, afirma Sonia María Luce Possentini.
¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “En muchas cosas… Sí, tengo un nuevo proyecto que estoy presentando en varias reuniones titulado: «La Canción del Mañana», escrito e ilustrado por mí y publicado por Orecchio Acerbo. Una historia vinculada en este caso al relato de mi abuela”.
Álbum Ilustrado
Elena Mompó ilustra los poemas de Alex Nogués en ‘Volátil’
A veces un poema llega sin permiso. El poeta tropieza en él. No sabe o no quiere contenerlo. Se sumerge en él. Deja que las palabras lo encuentren. Disfruta de la suerte de estar vivo. Y vuela. ‘Volátil’ es una recopilación de poemas en verso libre sobre una naturaleza viva y llena de encanto, en la que los campos, las playas o las noches se expresan con pinceladas únicas. Poemas de Alex Nogués que ilustra Elena Mompó y edita Akiara Books. Con Elena hemos charlado un poquito más sobre su trabajo en este proyecto.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Nace de una propuesta de Inês, la editora. Nos conocimos en la Feria de Bolonia en marzo, donde le presenté mi trabajo, y tres meses después llegó la propuesta. Me contó que los poemas habían nacido de forma muy espontánea y me envió el texto. Cuando los leí, me encantaron. Además, yo estaba en un momento de mi vida en el que intentaba desacelerar y centrarme en proyectos que realmente me llenaran, y este fue un regalo”, asegura Elena Mompó.
“Buscaban naturaleza, algo muy cambiante, fresco y vivo, que pudiera transmitir la energía de las flores, los árboles que aplauden o el cielo estrellado. También conectaba mucho con mi manera de trabajar, con esa pincelada más gruesa y suelta y el uso del color. Acepté muy rápido; hicimos un Zoom para conocernos mejor y así empezó todo”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Van a encontrar un recorrido muy sensorial, donde la imagen no ilustra de forma literal, sino que acompaña y baila con los poemas. Un libro para detenerse, mirar despacio y dejarse llevar”, afirma Elena Mompó.
¿Qué te parecieron los poemas de Álex la primera vez que los leíste? “Uf, me encantaron. Me puse muy nerviosa y muy contenta porque, como te comentaba antes, conectaban mucho con el momento vital que estaba viviendo. Para mí eran como un paseo: pararte, mirar los árboles, las flores, disfrutar de la luz del sol, de las olas del mar… Disfrutar de estar vivo y de estar presente. Además, el ritmo que tienen es como un balanceo, un baile, como volar de un lado a otro. Te dejan una calma y una ligereza muy bonitas”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Fue una fase muy libre y muy espontánea, sin juzgar demasiado, dejándome llevar por lo que me pedían los propios poemas y la composición de la página. Más que una investigación formal, fue una búsqueda de sensaciones y de lenguaje visual, jugando entre lo abstracto y lo figurativo -continúa Elena Mompó-. Después de esos bocetos diminutos vinieron otros un poco más grandes, pero manteniendo siempre esa frescura. Al final, queríamos que esa espontaneidad y ese movimiento también estuvieran presentes en los originales”.
¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? ¿Es la primera vez que ilustras poesía? “Lo especial es que no tienes una narrativa cerrada. Eso te da mucha libertad, pero también implica una conexión emocional muy fuerte: qué te transmite el poema y cómo decides llevarlo a imagen. Además, creo que abre mucho el juego en el uso del color, la textura y el movimiento, y eso lo he disfrutado muchísimo. Es la primera vez que ilustro poesía y me ha encantado”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Hay algo más gestual, más vivo en la pincelada. Se acerca mucho a mi obra personal, donde el paisaje tiene mucha presencia. Además, el color está muy cuidado. Fue un reto que cada poema tuviera su propia paleta, pero que a la vez todo conviviera de forma coherente dentro del libro. También hay un mimo especial en los detalles: todo está muy cuidado, incluso la tipografía y los títulos, que están hechos a mano”, nos cuenta Elena Mompó.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Todas las ilustraciones originales están hechas con gouache sobre papel. Después, en digital, ajusto contrastes y algunos detalles. Eso me permite trabajar el original con más libertad, sabiendo que luego puedo revisar la imagen al digitalizarla”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Primero mandé una tanda de bocetos y enseguida estuvimos de acuerdo en que la pincelada tenía que ser gruesa y tener mucho movimiento. El reto estaba en cómo compensar páginas más llenas y abstractas, como las olas, con otras más vacías y más figurativas, como las amapolas. Me sentí muy acompañada por la editora -confiesa Elena Mompó-. Hubo algunos cambios: algunas ilustraciones salieron muy rápido, de manera muy intuitiva, prácticamente a la primera, y otras las fuimos trabajando un poco más hasta que nos convencieron a todos. Ha sido un proceso muy fácil y muy bonito, y destaco especialmente la comunicación tanto con la editora como con el autor”.

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Desde el principio me enganchó el de los chopos, esa sensación de que te están aplaudiendo, el ruido de las hojas… Me pareció una imagen súper potente. En ese poema me llegaron muy claras las imágenes del paseo, de encontrarte a ti mismo en contacto con la naturaleza, la sensación de estar tumbado en el suelo mirando el cielo mientras las hojas bailan. Me dio mucho gustito cuando lo leí por primera vez y sigue siendo mi favorito, aunque me cuesta decidirme”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Está a puntito de salir, el mes que viene creo, un libro práctico de reverse colouring. Estamos ultimando detalles. Va a ser un libro con muchísimas ilustraciones de flores, en el que el lector está invitado a intervenirlo con bolis, lápices… Lo he disfrutado mucho y sigue bastante esta línea de mancha libre y pincelada gruesa. Además, estoy trabajando en algún proyecto personal que espero que muy pronto vea la luz 🙂
Cómic
Zainab Fasiki y el feminismo y la denuncia de sus cómics
Hace tiempo coincidimos con la ilustradora marroquí Zainab Fasiki y conocimos su trabajo. Tuvimos la suerte de poder charlar con ella. Hablamos de algunos de sus trabajos. De su participación en ‘Los nadie’, o de sus trabajos ‘Vergüenza’ o ‘Madame Haram’. En las siguientes líneas conocemos un poquito más sobre su trabajo.
“Los Nadie es uno de mis proyectos que trata, no solo el feminismo, no solo la cuestión sobre género e igualdad, sino también el racismo, todos los crímenes que suceden en las fronteras, y lo que ocurrió en Melilla en 2022. Fue un tema tabú también, y yo dibujo sobre tabús, sobre temas relacionados con la vergüenza, y fue una vergüenza que en 2022 muchos emigrantes murieron en el momento de cruzar la frontera. Después fueron solo números, es por eso el título de Los Nadie”.

“Es un cómic que trata cinco historias de cinco personas. En mi caso hablaba de un emigrante de Sudán. También en mis otros cómics siempre abordo historias reales, a mí no me gusta hacer ficción. Tenemos muchos problemas en la realidad que vivimos, y tengo que ilustrarlos. Entonces Los Nadie son cinco historias con el objetivo de dar un valor, y presentar la vida de los inmigrantes”, nos cuenta Zainab Fasiki.
¿Cómo fue el trabajo de documentación o de investigación para hacer ese cómic? “La verdad, todo ese trabajo fue de Sergio, el periodista que firma estas historias en el libro. Quiero agradecerle su labor, porque sin él no podríamos tener ese cómic en nuestras manos, y por supuesto a las otras artistas que hacen las ilustraciones. Para mí fue un honor poder participar. El público va a encontrar un estilo muy diferente en cada historia, porque cada artista tiene su universo, sus colores, y esa diversidad da valor a este cómic”.

Lo acabas de decir, cada uno tiene su universo, su estilo, ¿tú qué dirías que caracteriza tu trabajo como ilustradora, como dibujante? “Pues mi universo de colores fue siempre azul, rojo, colores llamativos. También me inspira mucho la religión hinduista, porque es la religión que tiene a mujeres como diosas, y eso para mí fue muy importante, porque siempre en mi cultura, en el norte de África, usamos el género masculino para el dios. Cuando era adolescente, cuando tenía 15 años, para mí fue una gran influencia -continúa Zainab Fasiki-. Las mujeres diosas en hinduismo tienen ese color azul de su piel, y yo lo uso también, el color azul en el piel de mis personajes. Esas mujeres fueron víctimas que después se transforman en diosas. Mis personajes tienen la piel azul, tienen esa historia, pero a mí no me gusta estar solo en eseterreno de victimización, así que se une también el poder, el ser diosa”.

¿Ves al cómic como herramienta de reivindicación y de denuncia social? “Por supuesto, para mí fue una herramienta de lucha por mis derechos, porque fue una terapia, fue una herramienta para escapar de la triste realidad de mi entorno. Crecí en la medina de Fez, y fui una chica que quería viajar, que quería siempre caminar por la noche, pero todo eso era muy complicado de hacer, por el entorno peligroso en el calle, en la noche… Entonces estar en mi habitación, con mi tableta, ydibujar, era el único momento seguro en mi vida”.
“Los dibujos en las redes sociales fueron también mi idioma, fueron mi manera de expresarme. Después de eso también tuve amenazas de muerte -confiesa Zainab Fasiki-. Es como que las mujeres nunca están en un entorno seguro, ya seanlas redes sociales o en su propia casa, porque la casa es también un ambiente peligroso para muchas mujeres, por la violencia doméstica”.

“Tanto Los Nadie, como Madame Haram, Vergüenza… Todos son libros, son cómics políticos, y a mí me encanta cuando jóvenes que leen manga todo el tiempo, pueden comprar esto también, ese tipo de cómics. Hago talleres cada semana en la universidad, mi público quiero que sean los jóvenes, porque son la esperanza para el futuro. Estos temas pueden seraburridos para ellos, en esos casos añado el dibujo, lo he hecho con jóvenes en Marruecos y funciona bien. Cuando lo hago, los jóvenes cuando ven mis dibujos, es muy bonito, tiene algo de energía positiva, pero estamos hablando sobre política”, asegura Zainab Fasiki.

¿Qué nos puedes avanzar contar de lo que se van a encontrar los lectores en las páginas de Madame Haram? “Es mi último cómic. Aborda el matrimonio de chicas menores en las aldeas de Marruecos. Surgió en una aldea cerca de Marrakech, después del terremoto. Estuve con una asociación de chicas menores, para hacer talleres de dibujo, pero después de cada taller, la mayoría de las chicas me contaban que estaban en una situación de matrimonio forzado por sus padres. Hablo sobre chicas que tienen 15 años, 12 años, entonces, cuando terminé mis talleres, después de 3 meses, tuve un trauma. Pero también creía que eso debía ser un cómic, para mí fue una obligación hacerlo, publicarlo. Y volví a la aldea, desde donde las chicas siempre me escriben, y son muy, muy, muy felices, porque, por fin, se ha tratado este tema que es un tabú en los medios en Marruecos. Es una cosa que ataca a la imagen del país, pero para mí, lo que es importante es la vida de esas chicas, no la imagen”.

-
Cómic4 semanas agoLui Mort y Mariana Ruiz Johnson nos llevan a una ‘Isla’
-
Álbum Ilustrado3 semanas agoMariana Ruiz Johnson nos lleva a dar ‘Una vuelta al año’
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoAnna Pedron ilustra el poemario ‘Y cien tesoros más’
-
Cómic6 días agoZainab Fasiki y el feminismo y la denuncia de sus cómics
-
Álbum Ilustrado2 semanas agoSusana Marinas gana el Premio Apila Primera Impresión
-
Álbum Ilustrado5 días agoElena Mompó ilustra los poemas de Alex Nogués en ‘Volátil’
-
Álbum Ilustrado2 horas agoSonia María Luce Possentini y la reivindicación de ‘Por mil blusas al día’

