Entrevistas
El expresionismo geométrico de Ángel Svoboda
¿Cómo es posible que un águila pueda ver a su presa mientras vuela a más de 100 metros de altura, y después volar en picado a más de 100 Km/h sin perderla de vista ni un segundo? ¿Cómo puede ser que un insecto sea capaz de distinguir más de 50 colores que nosotros no vemos? ¿Por qué las garras de ciertos animales pueden levantar un peso superior a 10 veces el suyo? Para estos y otras mil preguntas alucinantes solo hay una respuesta: la evolución. La evolución es un proceso de mejora constante de todos los sentidos y capacidades de los animales, que de esta forma pueden adaptarse y sobrevivir de forma más eficiente. Por lo tanto, las especies actuales son las mejor diseñadas para vivir sobre la Tierra. Todo lo que poseen, desde la piel hasta la vista, desde los pulmones hasta las plumas, es el resultado de millones de años de evolución. Así nos presenta Mosquito Books este álbum ilustrado, ‘Evolutivos’, ilustrado por Ángel Svoboda, un ilustrador alicantino muy aficionado al cómic y también a la naturaleza, con el que charlamos un poco más sobre este trabajo.

¿Cómo nace este proyecto? Ángel Svoboda: “Cuando Mosquito Books contactó conmigo para que ilustrara “Evolutivos” el libro ya estaba prácticamente escrito. Mosquito es una editorial que cuida mucho la concepción y ejecución de sus libros, mimando hasta el último detalle. Buscan ideas que, no sólo aporten información valiosa, sino que ésta además pueda ser plasmada de manera atractiva y evocadora, mirando con lupa hasta el formato y los papeles escogidos. Es un trabajo que busca la calidad en conjunto, así que te puedes imaginar lo contento que me puse de que quisieran contar conmigo para ilustrar este libro”.
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? “Encontrarán un compendio de curiosidades sobre la evolución en los animales, plasmadas de modo atractivo y preciosista. Es un libro con vocación de convertirse en objeto de deseo, tanto por su tratamiento estético como por la elección y elaboración de sus contenidos”.
¿Cómo fue el trabajo con Lucas Riera? “Como he comentado antes, el trabajo de escritura estaba prácticamente hecho, pero hemos trabajado codo con codo para que mi trabajo reflejara adecuadamente lo que Lucas pretendía contar -nos cuenta Ángel Svoboda-. Lo cierto es que me ha dado total libertad creativa, lo que me ha permitido explayarme dando rienda suelta a la creatividad para tratar de sorprender con las composiciones. Ambos hemos disfrutado mucho de este camino que hemos recorrido juntos en la elaboración del libro y lo bueno es que eso ya se ha reflejado en los resultados, pues se han vendido los derechos para su publicación en Francia, China, Corea y Reino Unido”.

De todas las cosas que se cuentan en el libro, ¿qué te llamó más la atención o te sorprendió más? “Me ha llamado especialmente la atención el capítulo de la evolución rápida. Es sorprendente lo rápido que es capaz de adaptarse la naturaleza a sus circunstancias para sobrevivir en un corto periodo de tiempo. Siempre piensas en procesos de miles de años y conocer estos casos transcurridos en cortos periodos de tiempo me ha fascinado”.
¿Cómo fue el trabajo de documentación/investigación para ilustrar este libro? “La verdad es que ahora internet facilita mucho las cosas -confiesa Ángel Svoboda-. Encuentras información, fotografías e incluso vídeos con los que es relativamente fácil entender la fisionomía de los animales, cómo se mueven, qué posturas adoptan… Así he podido elegir la pose perfecta que encaja con la precisión de un reloj y se hilvana con el resto de elementos de la ilustración. Para mí la composición es vital para conseguir buenos resultados”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Yo hago uso de la síntesis realizando un trabajo de expresionismo geométrico, buscando composiciones originales y sorprendentes con un uso de paletas de color limitadas, que ayudan a darle fuerza al conjunto. Lo bonito de esto es que el lector ve una ilustración atractiva y, una vez asimilada, puede observar que todo está construido a partir de geometrías, lo que no resta ni un ápice de calidez”.
¿Qué hay de diferente respecto a otros trabajos? “Si te refieres con respecto a otros trabajos que he realizado, en este libro he hecho un profundo trabajo de composición, llevándola hasta los límites de que soy capaz para resultar original e innovador en la medida de lo posible. Con respecto a otros trabajos de otros artistas, no soy ni el primero ni el único que realiza síntesis geométrica. Hay grandes artistas a los que admiro, como Charley Harper, pero yo trato de poner mi sello precisamente con este trabajo de composición que comento”, asegura Ángel Svoboda.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Trabajo con vectores, añadiendo detalles de texturas en mapa de bits”.

Háblanos un poco del proceso de elaboración de este libro. “Mi proceso es totalmente digital y Affinity Designer se ha convertido en mi principal herramienta, ya que me permite combinar en la misma aplicación vectores y mapas de bits de manera muy cómoda. Empiezo por bocetar en mi iPad Pro a lápiz (digital) la composición de la escena a partir de un boceto muy tosco donde encajo todos los elementos usando como referencia fotografías de los animales que deben aparecer, incluyendo además simulación de los textos que, en definitiva, también son elementos compositivos que deben integrarse en el conjunto. Después -continúa Ángel Svoboda– refino el boceto depurando el lápiz y buscando la síntesis geométrica que considero más acertada y sorprendente. Una vez finalizado el lápiz paso al iMac para dibujar con vectores a golpe de ratón toda la escena y darle color. Después vuelvo al iPad y aplico los detalles de texturas. Finalmente, de nuevo en el ordenador, coloco debidamente los textos y… ¡voilà! Una vez aprobada la página exporto la imagen sin los textos y hago una pre-maquetación en InDesign donde coloco la imagen y las cajas de texto. Envío estos ficheros a Mosquito y su equipo se encarga de crear el conjunto del libro y retocar, si es necesario, detalles de los textos en el proceso de edición final”.
¿Qué dirías que has aprendido con este proyecto? “A nivel de conocimientos he aprendido muchísimas cosas que desconocía sobre los animales y que me han sorprendido gratamente. Me encanta aprender. Es vital para mi trabajo. Cuanto más cultura tienes, más perspectiva adquieres sobre cualquier tema (y sobre la vida en general), lo que te permite profundizar y sacar más partido, además de enriquecerte como persona. Y a nivel de mi trabajo, me ha permitido asentar mi manera personal de componer y sintetizar en una obra global, creando un conjunto coherente y preciso. Como podrás adivinar soy un enfermo perfeccionista, je je.”

¿En qué estás trabajando ahora? “Acabo de terminar dos ilustraciones para la revista ‘Pantera’ de Savanna Books y me encuentro ultimando los detalles de una edición especial ampliada de mi libro “Damned Writers” con la editorial Bululú, mientras espero que Lucas Riera termine de escribir los textos de un nuevo libro que voy a ilustrar para Mosquito Books y que tengo muchas ganas de comenzar”.
Cómic
Antonio J. Jiménez y el miedo a las bombas literales y metafóricas
La vida de varios personajes se cruza un día cualquiera, un 22 de marzo, en el que, como en todos, el sol viene por el este y, antes de que se vaya por el oeste, habrá quien se enamore, quien pierda a un amigo, quien cuide de su madre enferma, quien nazca, quien llegue al trabajo tarde y cansado de todo. Un día en el que todo puede cambiar, mientras en otro lugar (siempre en otro lugar), las bombas caen, y el fin del mundo parece posible. Mientras los medios de comunicación informan de los conflictos que asolan medio mundo, varios personajes nos muestran cortes de su cotidianeidad: sus trabajos, sus relaciones sociales, sus desamores. En el futuro, en forma de un magistral prólogo, la amenaza se materializa en forma de bombas cayendo y vidas en peligro. El fin del mundo que nadie quiere ver.
Cada capítulo de ‘Viene del Este’ recorre las 24 horas del día y aborda una problemática contemporánea: el individualismo; la ceguera mental; la enajenación que provocan las nuevas tecnologías; la percepción selectiva. Mecanismos de evasión para seguir con la vida. De este cómic hablamos con su autor, Antonio J. Jiménez.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: el contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, en el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, afirma Antonio J. Jiménez.
Actualmente y desde hace, por desgracia, bastante tiempo, ese sonido de bombas se escucha en muchos puntos del mundo. ¿Cómo influye todo eso también en este cómic? “Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado, como dice el prólogo. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”.
Todo esto se refleja también en tu trabajo de una forma singular, por ejemplo con las noticias de la radio que en el cómic se convierten en frases que atraviesan las viñetas… Háblanos un poco de este recurso. “Hilando con la pregunta anterior, el contexto informativo de aquel día concreto fue vital en mi proceso creativo. Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrun de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro -continúa Antonio J. Jiménez-. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etc.”

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como dije al principio, algunos de los capítulos ya estaban dibujados como historias cortas. Una vez que decidí que quería que todas formaran parte de algo mayor, empezó una revisión y reestructuración de estas, manteniendo la esencia original de cada una. Esta revisión incluyó una sincronización de todas en el tiempo, junto con algunas nuevas que terminaron de hilarlo todo. Con un guión más o menos armado, elegí el día en el que sucedería la historia: el 22 de marzo de 2024. En este se daban varias condiciones que me resultaban evocadoras. Así, recopilé toda la información que pude sobre los eventos que discurrieron por aquellas 24 horas. Y con todo esto, empecé a dibujar. Finalmente en la novela gráfica ha acabado entrando una pequeña parte de todo lo recopilado, pero creo que a mí, a nivel vital, me influenció en mi proceso creativo. De algún modo mitifiqué el día”.
¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “La propia constancia que supone hacer algo largo. El sacar tiempo y dedicación para ver cómo avanza muy poco a poco. Sacar adelante un proyecto así me ha hecho relacionarme con él de una manera, en ocasiones, obsesiva. Llegue exhausto al final del proceso”, confiesa Antonio J. Jiménez.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.
Una de las cosas que más nos llaman la atención y también más nos gustan es ese salirse de la viñeta tradicional, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, los mensajes de WhatsApp,… danos algunas pinceladas de estos recursos. “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina. Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, nos cuenta Antonio J. Jiménez.

Y otro recurso son esos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.
Y las páginas de la librería… juegas con la distribución de la página y con portadas de otros cómics y libros que esbozas, podríamos decir, pero que son identificables, al final parece que las viñetas son estanterías… Háblanos un poco de cómo se te ocurrió esta idea y del modo de resolverla… “Dicha doble página es una pincelada a la cantidad de novedades que salen hoy día, con una calidad indudable, y que a veces pasan desapercibidas por el ritmo de publicación frenético de algunas editoriales. El porqué están dibujadas así prefiero no revelarlo pues, por poco que el lector se fije en las páginas previas y posteriores, intuirá la razón. En general en el libro no hay ninguna decisión estilística y narrativa que no estén ahí sin una razón, descubrirlas es parte del juego que propongo, y de algún modo va en contra de ese consumo rápido en el que nos están domesticando. Aun así, siendo consciente de la realidad, intenté hacer un libro que fuera agradable desde su primera lectura”, asegura Antonio J. Jiménez.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Debido a que viajo bastante y mi zona de trabajo suele cambiar constantemente, estoy acostumbrado a hacer todo en digital. Aunque, ya que al principio trabajaba en analógico, en mi método sigo las fases típicas del proceso de hacer un cómic: guión, storyboard, lápices, tinta y color. No obstante mantengo un diálogo bastante fluido entre todas estas partes, permitiéndome improvisar más o menos en función de cómo quiero contar cada página”
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente he retomado la fase de investigación y guión de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarme con ‘Viene del Este’. Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas. Todo ello lo estoy compaginando con diversos encargos de ilustración que voy recibiendo”.
Álbum Ilustrado
Miguel Pang y sus lectores y lectoras en el Retiro
El ilustrador Miguel Pang es el autor del cartel de la Feria del Libro de Madrid 2026. Con él hemos querido charlar un poquito más sobre este trabajo, cómo llega a sus manos, cómo fue el proceso de desarrollo de la idea, y también de cómo los y las diferentes personajes del cartel, siguen cobrando vida propia fuera del propio cartel.

¿Cómo nace este proyecto? ¿Qué supone para ti recibir un encargo de estas características? “Recibí un correo de la Feria de Libro un domingo por la mañana y desde allí todo fue muy fluido. Hablamos con Eva Orúe por teléfono y luego se sucedieron un viaje a Madrid para conocer de cerca el sitio donde tiene lugar la feria, el paseo de carruajes del Retiro, reuniones y dibujos en las libretas. Un encargo de este tipo es una alegría y un gran compromiso”, asegura Miguel Pang.
¿Qué has querido reflejar en tu propuesta? “Con mi propuesta quería reflejar el tema principal de la edición de la Feria del libro de este año, el humor. Lo he querido hacer con lectores y lectoras en posturas extrañas, personajes que iban apareciendo en mis libretas una y otra vez”.


¿Cómo ha sido el proceso previo a la imagen que finalmente vemos? Ideas, bocetos,… “El proceso anterior ha sido muy largo. Nada más que cuatro libretas. Una libreta inicial con dibujos del viaje a Madrid y el Retiro, del encuentro con las organizadoras para tener un brief más acotado. Con un dibujo obsesivo de querer captar todo lo que podía en esos días de escapada a Madrid”.


“Luego -continúa Miguel Pang-, dos libretas pequeñas donde me sumergí en el tema propuesto por la feria y también la incertidumbre de intentar explorar caminos inexplorados. Y finalmente una última libreta donde fui concretando más y donde ya aparecen las primeras propuestas de cartel y las exploraciones del último cartel”.



¿Con que técnica has trabajado? “La técnica del cartel es gouache sobre un formato de papel bastante grande. Al pintar el final tuve la necesidad de pintarlo a un tamaño más grande de lo que estoy habituado, porque el mismo cartel y los personajes me lo pedían”.
“Pero antes de la técnica creo que sobretodo ha sido más importante el trabajo con el calibrado Uniball o pilot en las libretas. Toda esa exploración anterior ha sido esencial y esos bolígrafos que corren tanto, me permitían poder dibujar sin parar, sin dejar un espacio para pensar reflexivamente. Cuando esbozo me gusta dibujar pensando y que el pensamiento y el dibujo fluyan. Una vez esbozado viene el análisis”, asegura Miguel Pang.

En el cartel vemos varios personajes, ¿con cuál de ellos te irías a dar una vuelta por la Feria del Libro de Madrid? “Con todos”.
Estos personajes van a seguir su camino y además en otras firmas artísticas. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Estos personajes como casi todo en mi trabajo se van entremezclando y en este caso se están transformando en esculturas (podéis ver algunas imágenes del proceso escultórico en el canal de Instagram de Miguel). Cuando acabé el cartel necesitaba que tomaran vida en tres dimensiones, así que volví a retomar el modelado en barro que hacía veinte años que no tocaba. Me hace mucha ilusión y estoy muy feliz de cómo están quedando. Espero poderlas presentar en la feria del libro”, nos cuenta Miguel Pang.

Y por último, que nos puedes contar de tus trabajos futuros. ¿En qué andas metido? “Ahora con dos álbumes por acabar y dos cómics en los cuales llevo ya un tiempo trabajando. Los cómics son proyectos personales. Uno es fruto y continuación de un cómic breve que quedó seleccionado en el Premio Ara de Cómic y que saldrá publicado pronto. Este trata sobre mi experiencia con el racismo en Barcelona desde mi infancia hasta ahora. El otro cómic trata de la historia de mi familia, que huyó de la guerra en Camboya y es en el que llevo más tiempo trabajando, con pausas entremedias y que espero poder acabar y publicar un día”.
Álbum Ilustrado
Rosa Álamo hace de guía en ‘¡Esto está en un museo!’
Una araña gigante, una lata de sopa, una rana de tela… ¿Se puede encontrar todo esto en un museo? ‘¡Esto está en un museo!’ te invita a viajar por los museos más sorprendentes del mundo, repletos de creaciones curiosas y extraordinarias. No solo esculturas o pinturas, sino también juguetes, arte callejero, fósiles, inventos y objetos cotidianos que demuestran que el arte puede surgir en cualquier lugar. Un museo es una puerta a la imaginación y la maravilla; ábrela de par en par y descubre el mundo que hay dentro. Porque en un museo cabe el mundo entero. Así nos presenta la editorial Tres Tigres Tristes este álbum ilustrado de Rosa Álamo, con la que charlamos un poquito más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Pues este libro nació después de haberle dado forma a mi primer libro álbum informativo titulado “Animales y artistas. Historias de amistad entre creadores y fieras” con mis editores Bárbara Centorbi y Guillermo Pérez para su sello Avenauta en 2024. Cuando estábamos ya en la última fase de construcción del libro, coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid, quedamos para tomar un café y ver los bocetos de la portada y las diversas pruebas de color que yo había hecho. En un momento dado, una vez que dejamos bien atado “Animales y artistas”, me propusieron un libro sobre museos del mundo para su otro sello Tres Tigres Tristes. La propuesta me fascinó. En ese momento ellos no sabían aún lo importantes que habían sido los museos en cada viaje que yo había hecho, tanto con mis padres, como yo sola o con mi pareja. Enseguida pensé que era un libro perfecto para mí. Fue muy bonito también porque ellos tenían esta propuesta para mí, pero yo iba con otra para ellos, porque me había mucha ilusión seguir trabajando con ambos”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En el mercado hay muchos libros sobre museos, así que cuando empezamos a darle forma decidimos salir un poco de los lugares comunes y pensar en aquellos museos que albergan piezas realmente extraordinarias, algunas de ellas incluso desconocidas para el gran público -nos cuenta Rosa Álamo-. Esto suponía dejar un poco más de lado la pintura, para hablar de instalaciones artísticas que parecen tiendas, esculturas de arañas gigantes, de fósiles de ballenas descomunales, de momias de gato, de un retrete de oro o incluso de marionetas de ranas verdes muy famosas”.

“La estructura es la de una página doble en la que describo y doy información sobre el museo en cuestión, y a continuación, en la página siguiente la pieza que me parece más increíble de ese museo. Por ejemplo, del Museo Ghibli, que se encuentra en Japón, conoceremos datos del mismo para acto seguido descubrir que la pieza que he escogido de ese museo es el impresionante robot de la película de Hayao Miyazaki “El castillo en el cielo” que nos espera desde la azotea, rodeado de pájaros y vegetación”.


“También hemos incluido algunas páginas especiales muy bonitas, como una sobre los museos del videojuego alrededor del mundo, otra sobre los museos del juguete o una página en la que hablo de la ciudad como museo a través del arte de Banksy”.

¿Cuál es tu museo favorito? ¿Qué hay en ese museo que lo hace especial para ti? “Esa pregunta es igual de difícil de responder porque me encanta descubrir o redescubrir museos -confiesa Rosa Álamo-. En una ciudad nueva es lo primero que hago cuando viajo: interesarme por sus museos. Y en las que ya conozco siempre hay tiempo para descubrir alguno o revisitar y perderte de nuevo en los que ya has visitado con anterioridad. En Madrid el Museo Geominero me parece una joya, tanto a nivel arquitectónico como por los tesoros que podemos encontrar”.
“Los miércoles, que es mi día de trabajar en mi estudio intensamente es fácil que salga un rato a ver alguna exposición. Perderme en un museo es puro placer, algo que difícilmente me dejará indiferente porque de un museo salimos transformados”.
“Volver al Museo del Prado siempre es una experiencia extraordinaria, y me encanta también encontrar algún rato para visitar de nuevo el Museo Reina Sofía y pasear por su colección permanente. Quien diga que por haber estado una vez en un museo lo conoce se equivoca, ¡hay tanto siempre por descubrir!”, afirma Rosa Álamo.

“Si hablamos de museos en el extranjero también me resulta muy difícil escoger, pero recuerdo con mucha viveza la impresión que me supuso como estudiante de quinto de Bellas Artes, tanto la estructura arquitectónica del Museo Pompidou, con sus líneas geométricas y sus colores, como todo su contenido, ya que además yo en ese momento estaba matriculada en todas las asignaturas de arte contemporáneo que encontré en la facultad, y ver en directo obras de Land Art o de Arte Povera, de Joseph Beuys o de Louise Bourgeois… me resultó absolutamente fascinante, iba como una loca por todo el museo y me sentía como si les conociese. Fui una chica muy feliz”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Hubo un período bastante largo de investigación. Recopilé muchísima información, algunas veces a través de catálogos de los propios museos, para trazar un primer “mapa” de los mismos y de las piezas de las que quería hablar. Estuvimos puliendo la lista durante unos cuantos meses entre Guillermo, Bárbara y yo, hasta que la delimitamos en los diecisiete que podemos encontrar en el libro”, continúa Rosa Álamo.

“Mientras tanto iba documentándome y escribiendo un primer borrador para desarrollar la estructura del libro en el que buscábamos que una primera doble página recibiese a los lectores con la fachada del edificio, y una segunda doble página en la que desvelaba la pieza escogida. Buscábamos sorprender al lector, y por eso hay museos más desconocidos, como el Museo de Astronomía de Shanghái, que es el más grande del mundo, y cuya pieza escogida es una instalación de realidad virtual donde el visitante puede tener la sensación de gravedad de la luna, que es seis veces menor que la de la Tierra. Me consta que es uno de los museos que más están sorprendiendo del libro, el que más gusta a niños y a adultos, y también es un guiño a mi hermano que es Doctor Cum Laude en matemáticas y astrónomo”.


“En otros libros no suelo empezar a hacer pruebas de color o esbozos hasta que tengo todo el texto construido, pero en este caso, cuando ya llevaba algunos museos redactados decidí que necesitaba empezar a hacer pruebas de técnicas para darle forma a las imágenes. Fui trabajando paralelamente imágenes y texto por períodos. Hacía bocetos, bastante detallados, para jugar con el tamaño de la página, se los iba enseñando a Bárbara y Guillermo y según me daban el visto bueno seguía avanzando con las ilustraciones finales y seguía escribiendo. Creo que ha crecido de una manera muy orgánica durante todo el proceso”, asegura Rosa Álamo.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Son más vibrantes, saturadas y coloridas que otros trabajos míos anteriores”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Tenía en la cabeza que en este libro la imagen quizá podría funcionar con técnicas mixtas, dudaba si acuarela y gouache, pero al final me decanté por gouache y pastel. Descarté el óleo sobre papel, que es la técnica que había usado en “Animales y artistas. Historias de amistad entre creadores y fieras”, Avenauta (2024) o “Mi madre me contó que mi abuela”, Thule (2025), porque buscaba un acabado diferente y otra vibración de color y texturas”.

“Los primeros museos que hice fueron La casa Azul de Frida Kahlo y el Museo Gibhli y me encantó el resultado. Vi que además podía jugar con el color del fondo del papel de las ilustraciones alternando varios colores a lo largo del libro. A Bárbara y Guillermo también les gustaron así que esta vez no aboceté en pequeño las escenas del libro en mi libreta, como estoy acostumbrada a hacer, sino que directamente realicé unos bocetos más detallados, de cada museo y cada pieza, con los que luego trabajé en el papel definitivo para pastel”, afirma Rosa Álamo.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Ha sido un proceso largo, que he ido intercalando con otros proyectos mientras lo dejaba reposar ligeramente. Lo he sentido como muy enriquecedor y sobre todo me ha parecido apasionante poder darle forma. Al ser mi segundo libro informativo me sentía un poco más segura de mí misma y te diría que me encanta ese proceso de crear un libro con la editorial y ver como va naciendo poco a poco. De las primeras listas con museos que fui haciendo, ilusionadísima hace ya año y medio, a ese libro que ahora tenemos en nuestras manos, pues ha pasado tiempo y muchas horas de trabajo. Es muy bonito como todo eso ha tomado forma gracias a un esfuerzo que es colectivo”.
“También me encanta la idea de acompañar a niños en sus primeros acercamientos a museos porque además el libro álbum es una especie de primer museo para los niños, un espacio maravilloso en el que sumergirse en la literatura y el arte, y del que puedes volver transformado y haciéndote muchas preguntas”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo me encuentro en la fase final de mi primera novela gráfica titulada “Personajes secundarios” y que saldrá publicado en castellano y catalán con la editorial Babulinka Books a finales de este año. Es un cómic que cuenta la relación entre cuatro amigos de quince años a finales de los años noventa. He querido explorar el sentir adolescente hablando sobre la amistad, el amor, y la capacidad de afrontar los cambios en esa época tan extraña de nuestra vida. Mis personajes aún se encuentran descubriendo quienes son cuando se enfrentan a que deben decidir qué quieren estudiar. Han sido dos años de trabajo muy intensos. Es un proyecto muy importante para mí y trabajar con Mar Gónzalez, de Babulinka Books, ha sido también un regalo porque desde el principio entendió muy bien el proyecto y apostó por él”.
“Después tengo una pequeña aportación como ilustradora a un libro homenaje a Dulce Chacón que saldrá el próximo año. Es un proyecto precioso movido por su hermana Inma Chacón en el que participamos varios ilustradores y escritores. Yo ilustraré un texto de Mónica Rodríguez, algo que soñaba hacer, así que estoy contentísima”, confiesa Rosa Álamo.
“Y estoy deseando darles un poquito más de forma a varios proyectos personales aún sin editorial: un libro informativo; un álbum sobre el tiempo compartido entre un padre y una hija, en el que no todo es lo que parece; y un libro ilustrado sobre una gran pintora por desgracia algo desconocida. Con el que más me apetece avanzar es con el libro informativo para el que me he ido documentando en los últimos meses y en el que quiero hablar de arquitectura, pero vinculándolo con otro elemento que no desvelaré aún”.
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