Álbum Ilustrado
Laura Agustí y el recorrido íntimo de ‘Furor botánico’
Cansada de la estresante vida de la ciudad, Laura decide trasladarse con su pareja a una casa en Nevà, un pequeño pueblo de los Pirineos. La idea es pasar tres meses de prueba antes de atreverse a dar el gran salto y, tal vez, mudarse de forma definitiva. Pronto se reencontrará con todo un ecosistema muy familiar y que casi había olvidado: el de su infancia en la fría tierra de Teruel rodeada del lenguaje de las flores, los árboles y las plantas, así como el de toda una estirpe de mujeres comprometidas con el amor y el conocimiento de la naturaleza que le inocularon el «Furor botánico». Su bisabuela Pilar, que curaba los desánimos con azafrán y la planta de San Juan; su abuela Carmen, con la que Laura recogía la aceituna; su madre, que sigue mandándole alcoholes para friegas, y su hermana Marina, que calma las rabietas de su hija con aceites esenciales.
Entre recuerdos entretejidos con espléndidas ilustraciones, paseos por los senderos de los bosques para recoger setas, proyectos para su nueva casa y consejos para ajardinar nuestras vidas, Laura Agustí nos descubre la exuberante bondad del universo de las plantas. Editado por Lumen, en las siguientes líneas hablamos un poquito más sobre este proyecto con Laura.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “‘Furor botánico’ comenzó hace varios años, a partir de una idea sencilla: quería hacer un libro que hablara de las plantas que me recordaban a mi abuela y, a través de ellas, de todas las mujeres de mi familia. Con el tiempo, esa semilla fue creciendo hasta convertirse en un proyecto más amplio, que habla de la herencia femenina, del cuidado y de la memoria. De cómo las plantas, a veces, son un hilo que nos conecta con quienes ya no están”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Un recorrido íntimo y visual por el vínculo entre las personas y las plantas. No es un libro de botánica al uso, sino una reflexión ilustrada sobre el cuidado, el paso del tiempo, la calma y la observación. También hay historias familiares y esa forma de entender la naturaleza como algo muy cercano, casi doméstico”, nos cuenta Laura Agustí.

¿Qué hay de Laura en todo este libro? “En realidad, en todos mis libros hay mucho de mí. ‘Historia de un gato’ también era muy personal. Creo que, como autora, siempre parto de lo que vivo o he vivido, de lo que siento y me interpela. En ‘Furor botánico’ está mi entorno, mi familia, mis rutinas y esa forma de mirar las cosas pequeñas que muchas veces se pasan por alto”.
¿Es más fácil o más difícil cuando una habla de cosas más personales? “Para mí es más fácil hablar de lo que he vivido o de lo que vivo y siento. Cuando algo te atraviesa, escribir o dibujar sobre ello se convierte en una forma de ordenar y comprender. No me resulta tan complicado como puede parecer, porque hablo desde la experiencia, y eso siempre aporta una cierta verdad”, confiesa Laura Agustí.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? “El trabajo previo lo hice junto a mi hermana y mi madre, que siempre me ayuda mucho en mis libros y, sobre todo, tienen más memoria que yo. Estuvimos recordando historias, conversaciones y remedios caseros que habían pasado de mi abuela a mi madre y luego a nosotras. Fue un proceso de recopilar recuerdos y también de observar las plantas que tengo alrededor”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “El color -asegura Laura Agustí-. En mis libros anteriores predominaba el negro, y aquí me atreví con una paleta mucho más viva, más vegetal. También hay más detalle y textura, porque quería que las ilustraciones respiraran como si fueran parte de un herbario emocional”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Todo el libro está hecho en digital. Me llevó tiempo encontrar una manera de reproducir con Procreate la textura del rotring y una forma de colorear que se pareciera a lo manual. Para trabajar editorialmente resulta mucho más práctico hacerlo en digital: te ahorras escanear, limpiar y ajustar cada dibujo, y el resultado mantiene igualmente esa sensación manual”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Primero escribí el texto. Cada doble página trata un tema, y luego pensé qué imagen podía acompañarlo. El proceso fue lento, muy de laboratorio -afirma Laura Agustí-. Poder hacerlo desde la paz de los Pirineos ayudó a que esa calma se perciba al leerlo; no hubiera sido lo mismo hacerlo en Barcelona, donde los ritmos son otros. ‘Furor botánico’ me enseñó a trabajar con calma, a dejar que las ideas maduren, igual que crece una planta”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “El mes pasado entregué las ilustraciones para ‘Hamnet’, de Maggie O’Farrell, que se publicará en noviembre. Es un proyecto muy distinto, pero igual de exigente y emocionante. Mientras tanto, sigo dibujando para otros encargos y tomando notas para el próximo libro, sin prisa, dejando que las ideas crezcan poco a poco, como las plantas”.
Álbum Ilustrado
Mercè Galí nos cuenta lo que hay detrás de ‘Un artista es…’
¿Qué es un artista? ¿Qué inspira su creatividad? Quizá no haya una sola respuesta, pero lo cierto es que todos y todas compartimos la capacidad de imaginar, de emocionarnos y ¡de crear cosas extraordinarias! ‘Un artista es…’ es un pequeño manifiesto que pretende desmitificar las ideas preconcebidas sobre el arte, y nos hace sentir más cercanos a la figura del artista y a su manera de ver el mundo mediante la imaginación y la libertad creativa… Un álbum de Marta Ardite y Mercè Galí que edita Juventud. Con Mercè charlamos un poquito más sobre su trabajo en este libro.

¿Cómo nace este proyecto? «El proyecto nace a partir de la propuesta de Elodie, de la editorial Juventud. Ella y Marta pensaron que podía encajar conmigo y me enviaron el texto. Desde el inicio me dieron libertad para desarrollar el proyecto y darle una vuelta personal, tanto a nivel visual como narrativo».
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Encontrarán un álbum que invita a lecturas abiertas y a generar debate entre lectores de distintas edades. El libro aborda un tema que ha sido tratado muchas veces, pero desde una mirada muy vinculada al mundo del arte y a las personas que trabajamos en disciplinas creativas. Comparto muchas de las características que Marta describe en el texto y quise expresarlas desde el juego, la experimentación y una mirada muy personal», nos cuenta Mercè Galí.

«La relación entre texto e imagen es fundamental: uno no funciona sin el otro. En cada doble página el lector conecta lo que lee con lo que ve. El libro comienza con un diálogo entre Pau y su hermana Greta, a partir de la pregunta ¿qué es un artista?, y Pau va enumerando distintas características que siente que definen a un artista. Cada definición se traduce visualmente de una forma distinta. En algunas páginas se habla de inventar mundos, con guiños a artistas como Joan Miró; en otras, el collage, la fotografía o la poesía visual ayudan a ampliar el significado del texto. La idea es que cada lector complete la lectura desde su propia experiencia».

«En una de las dobles páginas aparece una fotografía integrada en la ilustración de mi hermano y mía cuando éramos pequeños, con las rodillas bien sucias. Me vino esta foto a la cabeza cuando leí este enunciado. En este caso encajaba perfectamente con el texto que habla de experimentar, ensuciarse y explorar nuevos caminos… Joan es escenógrafo y ambos hemos seguido caminos relacionados con el arte. Me gusta hacer este tipo de guiños cuando tienen sentido dentro del libro», afirma Mercè Galí.

¿Qué dirías que caracteriza las ilustraciones de este libro? «Cada doble página es como una pequeña sorpresa. Cuando empiezas el libro ya sabes que no se repiten las técnicas y esperas algo nuevo en la siguiente. Las imágenes se inspiran directamente en las definiciones del texto. He trabajado mezclando collage, fotografía, tinta china, acuarela, frottage, lápiz de color, estarcido, técnicas digitales y gyotaku, buscando siempre coherencia con lo que se está contando».
¿Con qué técnicas te sientes más cómoda? «Me gusta experimentar y mezclar materiales, pero siempre intento mantener un equilibrio entre trazo, mancha y color -continúa Mercè Galí-. Me interesa especialmente el trazo manual y dejar espacio al azar y a lo imperfecto, aunque después sea yo quien decide qué permanece en la imagen».

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? «Este verano terminé el álbum “Niño Tejuela” (Pehuén) y después trabajé en dos libritos de canciones tradicionales para Combel: Si fa sol de cantarelles y Mi sol si de cantinelas. Por último ilustré “Rondas para susurrar” para Muñeca de Trapo (Chile), un proyecto muy lindo escrito por Eugenia Roman. Ahora estoy con “Crecer” para Amanuta. un libro informativo que sigue la línea de “Nacer” con texto de Eugenia Perrella».


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Albert Asensio nos abre las puertas del Gran Teatre del Liceu
‘Me llamo Liceu’ es una memoria viva del Gran Teatre del Liceu, narrada en primera persona por el propio teatro que revela recuerdos, emociones y secretos a través de las historias que han dado forma a su alma y a sus espacios emblemáticos. En coedición entre Nórdica Libros y el Gran Teatre del Liceu, hablamos de este trabajo con su autor, el ilustrador Albert Asensio.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto nace a propuesta del Gran Teatre del Liceu junto con la editorial Nórdica. La idea era crear un libro que explicara el Liceu desde una mirada distinta, accesible y cercana, especialmente pensada para el público familiar, pero con las características propias de un álbum ilustrado, donde texto e imagen se combinan para contar la historia de forma inseparable. Desde el inicio me resultó muy adecuado que fuera el propio edificio quien se presentara y contara su historia en primera persona. A partir de ahí comenzó un proceso laborioso y muy estimulante de inmersión en el teatro”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Encontrarán un recorrido visual y emocional por el Liceu, por sus espacios más emblemáticos y también por aquellos que normalmente permanecen ocultos al público -nos cuenta Albert Asensio-. Es un libro que habla de historia, de memoria y de arquitectura, pero también de personas, de oficios y de emociones. Hay una voluntad clara de invitar a detenerse, a observar los detalles y a descubrir pequeñas historias dentro de la historia del teatro, dejándose envolver por la atmósfera propia del Liceu”.
Nos interesa mucho que nos hables del trabajo de documentación e investigación. “La documentación fue fundamental y se extendió durante aproximadamente un año. Incluyó varias visitas al Liceu, acceso a archivos, entrevistas con personas que trabajan allí y horas recorriendo pasillos, camerinos y espacios técnicos. Tuve la suerte de poder asistir también a varios espectáculos para observar no solo el edificio, sino al público y su relación con él. Concretamente, uno de ellos, La torre dels somnis, fue una fuente de inspiración clave para este proyecto. Todo ese material debía transformarse después en una narrativa visual comprensible”, relata Albert Asensio.

¿Cuál dirías que ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso? “Sin duda, todo lo que sucede detrás del escenario. La cantidad de personas, oficios y procesos que hacen posible cada función es impresionante y, en gran medida, invisible para el espectador. Descubrir esa “ciudad interior” que habita el Liceu fue uno de los grandes hallazgos, y quise que tuviera una presencia muy clara en el libro”.

¿Cómo ha sido tu relación con este espacio antes, durante y después del proyecto? “Antes de este proyecto apenas conocía el Liceu. Fue gracias al libro y a la generosidad del teatro, que me abrió sus puertas, que pude descubrirlo y acceder al corazón del edificio. Durante el proceso establecí una relación muy cercana con el espacio y con las personas que lo hacen posible, y después esa experiencia se ha convertido en un vínculo especial”, confiesa Albert Asensio.
Además de la documentación, ¿cómo fue el trabajo previo al libro? ¿Hubo una fase de pruebas y bocetos? “Sí, hubo mucho trabajo previo en cuadernos: bocetos, pruebas de composición, estudios de color y su simbología y de atmósferas, creo que una parte muy importante de este lugar. Decidir qué se mostraba y cómo, y establecer el diálogo entre imagen y texto. Ese trabajo previo es esencial para que el libro funcione de manera orgánica; es en el storyboard donde realmente se comprueba si esa simbiosis entre lo narrativo y lo gráfico funciona bien”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones en este libro? “Creo que destacan por la atención al detalle y por una clara voluntad narrativa. Cada ilustración intenta contar algo más allá de lo evidente. Hay una búsqueda constante de equilibrio entre el rigor arquitectónico y una mirada emocional y humana, donde los personajes —especialmente los niños— tienen un papel muy importante como reflejo del asombro y la curiosidad. Asistí como espectador a varias visitas escolares al teatro, y ver las caras de asombro de los niños en su primer contacto con el Liceu fue, en sí mismo, todo un espectáculo”, afirma Albert Asensio.
¿Con qué técnicas trabajaste? “El trabajo está realizado principalmente con técnicas tradicionales: dibujo a mano, mucho trabajo a lápiz con especial atención a las perspectivas, acrílico y otros recursos pictóricos como salpicados o collage. Posteriormente hay un acabado digital necesario para la reproducción en imprenta, pero siempre intentando conservar la calidez y la frescura del trabajo artesanal”.


Danos unas pinceladas más sobre el proceso de elaboración. ¿Qué ha sido lo más difícil y lo más gratificante? “Lo más difícil fue sintetizar tanta información y tanta historia en un formato de álbum ilustrado sin perder el valor narrativo propio de las ilustraciones, evitando que se convirtiera en un álbum meramente biográfico. Lo más gratificante, sin duda, ha sido poder dar forma a un proyecto tan especial, ver cómo el Liceu se convierte en un personaje vivo y sentir que el libro puede despertar curiosidad, emoción y asombro en lectores jóvenes y no tan jóvenes. Además, con este proyecto me estrené como espectador en mi primera ópera, lo que lo hace aún más significativo”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estoy inmerso en varios proyectos editoriales. La mayoría están relacionados con la poesía: uno dirigido al público infantil y otro para jóvenes y adultos, centrado en la poesía de la Generación del 27. Además, este año, aprovechando la reimpresión de la primera colección que realicé para la editorial Juventud sobre animales y sus hábitats, publicaremos dos nuevos títulos que ampliarán la serie”.
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Alejandra Fernández y ‘El libro de los mares extraordinarios’
¿Y si los mares pudieran contarte sus secretos? Desde el mar Rojo hasta el mar Amarillo, del mar de Coral al Mediterráneo, ‘El libro de los mares extraordinarios’ es una travesía por paisajes reales y legendarios, un viaje para descubrir criaturas sorprendentes, arrecifes que laten como ciudades vivas, aguas que cambian de color y mitos que duermen bajo las olas. En este libro, la naturaleza y las grandes historias navegan juntas: aprenderás sobre el origen de los mares, qué criaturas habitan sus profundidades y cómo las leyendas y el conocimiento científico se entrecruzan en muchos rincones del mundo marino. El mar es origen, viaje y misterio… y este libro es una invitación a sumergirse en todo lo que guarda en su interior. Un trabajo de Alejandra Fernández Mingorance, con la que hemos charlado alrededor de este proyecto que edita geoPlaneta.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Tengo que reconocer que el detonante de este libro fue otro proyecto aún no publicado. Trata sobre un mar que ya no existe en medio de Asia Central. Este proyecto me marcó mucho, porque me hizo pensar en cómo un mar puede definir la identidad de la gente que vive cerca y qué pasa si ese mar desaparece. Cuando se lo enseñé a geoPlaneta les gustó mucho, pero no encajaba en su catálogo, así que me propusieron hacer un libro más global y contar historias sobre mares de todo el mundo… Si te soy sincera, al principio me abrumó la idea, no sabía cómo empezar, qué contar. Al darle vueltas fue cuando me di cuenta, que había muchos posibles enfoques y de cómo ha influido el mar en nuestra historia, en nuestras creencias, en nuestro arte”, asegura Alejandra Fernández.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “El libro habla de 16 historias que a mí me fascinaron. No quería limitar la visión del mar a un solo enfoque así que decidí partir el libro en cuatro capítulos que me permitían abarcar todo tipo de historias: Cuatro historias sobre formas de vida marinas; Cuatro aventuras o desventuras navales; Cuatro paisajes donde el mar no es sólo azul; y tres historias más relacionadas con creencias, mitos o ensoñaciones y un mar en la Luna”.
“También es un libro-juego porque dentro del texto principal se pueden encontrar marcas o pistas que nos llevan a otras páginas con curiosidades -continúa Alejandra Fernández-. Por ejemplo, una historia trata de un vikingo que decide embarcarse con toda su familia y atravesar el mar de Noruega sin mapa en busca de una “tierra de nieve”. Su historia acaba por salir en uno de los primeros libros islandeses y que se considera un registro genealógico de Islandia y el nacimiento de las sagas islandesas. Estos datos no forman parte de la historia central pero son microhistorias que nos llevan a sumergirnos más aún en el mar”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también después de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Ha sido un viaje apasionante, he aprendido mucho. Lo maravilloso de la documentación es que no quieres que acabe. A veces entras en bucle porque es muy difícil ponerte a trabajar. A lo largo de todo el proyecto tuve un cuaderno de trabajo, ahí apuntaba cada libro, cada documental, podcast que me llamaba la atención y preguntas, muchas preguntas. Era un apoyo para trazar un mapa de dudas sobre la historia y la estructura que iba a tener la ilustración. Pero en todo el proceso tuve también mucha ayuda de mi editora María García Freire y la mirada técnica de Greta Boix que han sido una aportación valiosísima para poder hablar de algunos conceptos que se meten en materia más científica”.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento tras ese proceso o qué te ha sorprendido más? “Pues como te decía he aprendido muchas cosas. No tenía ni idea de que el mar Negro guarda en su lecho un espacio que conserva los barcos naufragados, un auténtico museo de civilizaciones gracias a la falta de oxígeno de su capa profunda. Tampoco conocía la película de Jaques Cousteau “Le monde sans soleil” que disfruté tanto y que me hizo hablar de su ciudad sumergida en el mar Rojo. O la belleza de la cultura de los pueblos nativos costeros del mar de Bering… Y especies fascinantes. Hay babosas marinas que tienen colores hipnóticos y formas preciosas, o peces que parecen de otro planeta como el pez Luna que sale en el capítulo del mar Rojo. Hay historias muy bonitas”, afirma Alejandra Fernández.

De todos los mares que reflejas en este libro, ¿con cuál te quedas? “¡Imposible! no podría escoger solo uno”.
¿Cuánto tiempo te ha llevado este proyecto? “He tardado dos años en hacer este libro. Aunque al final casi me ha faltado tiempo”.
¿Qué nos cuentas del álbum ilustrado informativo como herramienta? “Para mí este libro es en esencia un libro de historias. Diría que un libro informativo es solo el marco donde poner lo que quieres contar. Al final lo importante es la historia, luego tú decides si ese libro va a centrarse en las cifras, o en la denuncia, o en el formato periodístico, o humorístico… pero pasa igual con un texto de ficción. La no ficción te aporta peso, se refiere a algo que ha pasado, pero todas las historias llevan algo de ficción, de interpretación, de enfoque personal, así que para mí normalmente el libro informativo es una invitación a mirar a través de mis ojos una parte de la realidad, sin una función más allá”, confiesaAlejandra Fernández.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Para este libro quería que cada mar se percibiera distinto. Necesitaba mostrar que cada mar es único en sí mismo aunque el azul llene los huecos. Decidí dejar que fuera la historia la que me marcara qué tipo de ilustración debía usar. La primera parte que habla de formas de vida decidí enfatizar el paisaje, mientras que las aventuras náuticas preferí utilizar una mezcla entre panorama y cómic. Para mí era importante mostrar que hay muchos posibles enfoques a la hora de mirar el mar”.
¿Con qué técnicas trabajaste? “Dibujo con tinta negra la base, y luego aplico todo el color en digital. Aunque también hay partes del libro que son totalmente digitales”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “No todo el proceso ha sido igual en cuanto a la dinámica. Primero necesitaba escoger qué historias me parecían más interesantes, luego tenía que encontrar el equilibrio y el espacio adecuado para insertarlas, cada uno de los capítulos contiene cuatro historias de cuatro mares distintos. Tuve que renunciar a muchas historias”, relata Alejandra Fernández. “La mayoría de las veces empezaba por escribir el texto para secuenciar la ilustración. Pero otras veces no sabía cómo encender la chispa de la historia, sabía qué contar pero me faltaba el gancho. En esos casos me ayudaba mucho dejarme llevar por la emoción de la ilustración y hacía el proceso inverso. Por otro lado, las páginas de curiosidades me permitían poder ir metiendo todo lo que no me cabía en la historia y recrearme en ilustraciones más descriptivas y menos narrativas. Ahora lo pienso y ha sido un proceso bastante lúdico porque cada mar era como volver a empezar”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy inmersa ilustrando una preciosa obra de teatro de la que espero poder hablar muy pronto. Y muchos proyectos personales, esos siempre están ahí esperando el hueco para que les dedique tiempo”.
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