Cómic
Alicia GM y las aventuras de ‘El libro endemoniado’
Mientras que en todos los reinos vecinos apenas pueden combatir la pobreza, las catástrofes mágicas y las criaturas mitológicas, en Viterland todo es prosperidad, alegría y fiestas. Lo que no sabe el pueblo es que tanta felicidad es fruto del Baelorit Grimorium, un libro maldito que encierra en su interior a un demonio y que concede todos los deseos del monarca regente… Aunque el límite de esos deseos es mil y, cuando se haga la última petición, el demonio escapará y probablemente querrá vengarse por los años encerrado. La situación es crítica, así que la reina usa su penúltimo deseo para averiguar cómo seguir utilizando el grimorio y que éste conceda otros mil deseos más. La respuesta supone un desafío para el cual sólo unos pocos están preparados, así que la misión es clara: mandar a Gregor (el soldado más valiente e insensato del reino), a Lenore (la hija del hechicero de la corte, buena en magia cuando recuerda los hechizos) y a Viv (la exploradora más optimista y enérgica de Viterland) a reiniciar el contador del grimorio. Si lo consiguen será un milagro. Con estas palabras la editorial Astronave nos presenta ‘El libro endemoniado’, un cómic de Fernando Llor y Alicia GM. Con ésta última hemos tenido la oportunidad de charlar alrededor de su trabajo en este libro.

Cuéntanos cómo empieza toda esta historia. “Lo gracioso es que esta historia comienza abriendo una puerta desastrosamente mala, cerrándola yo de golpe, y abriéndose otra maravillosamente. Yo estaba terminando el TFG, ese año estaba en cuarto de carrera y recibí un mensaje de Instagram de un guionista que me dijo oye, me encanta lo que haces, creo que podríamos crear algo juntos… Y entonces yo me emocioné un montón porque estaba terminando la carrera y claro, cualquier persona que está terminando la carrera lo primero que quiere hacer es encontrar trabajo y además de algo de lo que te gusta. Estaba contentísima. Pero también estaba muy liada, me quedaban uno o dos meses para terminar el TFG y le contesté que en ese momento no podía, pero agradeciéndole mucho que quisiera contar conmigo, que quizás en un futuro… Pero bueno, esa persona al día siguiente me dejó de seguir, y una semana después él cogió el mensaje que me había escrito y se lo envió a una amiga mía. El mismo mensaje pero en vez de poner mi nombre, ponía el de mi amiga, era un copia y pega. Yo me quedé muerta en ese momento, me dio una bajona… Estaba muy triste. Era la primera vez que recibía este tipo de mensajes y se me cerraba la puerta de golpe…”, nos cuenta Alicia GM.

“Entonces hablé con Manu Gutiérrez, le estuve explicando mi situación, y me dijo que quizá había un guionista que creía que podría llegar a funcionar muy bien con mi trabajo y que le iba a enviar un mensaje para que lo viera y así conocernos. Y ahí es cuando entró Fernando Llor. Estuvimos hablando, hicimos una videollamada, le enseñé el TFG, le estuve enseñando proyectos chiquititos de cómics que hice anteriormente, y Fernando me dijo: tengo un proyecto de 2018 de una revista que al final no se llegó a hacer y creo que puede llegar a funcionar muy bien con nuestro estilo y con nuestro humor. Y ahí sale ‘El libro endemoniado’. Lo presentamos a Astronave y nos dijeron: a tope. Así que ahí es cuando empezó toda la maravilla de este cómic”.
¿Cómo ha ido el trabajo con Fernando? ¿Cómo ha sido tu trabajo con él en la construcción del libro? “Maravillosamente, de verdad -confiesa Alicia GM-. Siempre está esa cosa de cuando vas a hacer tu primer trabajo, que te dicen prepárate a lo peor, porque te vas a encontrar cosas, porque eres inexperta, porque no conoces muy bien el terreno, pero es que Fernando, desde el primer día, me estuvo ayudando. Compartimos el mismo humor, por lo cual el trabajo en sí era graciosísimo por ambas partes. Él escribía una cosa muy graciosa, y yo decía, vale, ahora yo quiero rematar esto con otra cosa muy graciosa. La dinámica era tan buena… y cuando yo tenía alguna duda me la resolvía, con el tema de los contratos y de tratar con la editorial, que también fue un trato maravilloso por parte de la editorial, nos trataron súper bien desde el minuto uno. Fernando siempre estuvo ahí para ayudarme, para darme consejos”.
“Entonces, claro, para mí ha sido un sueño, porque tenía ese miedo de no llegar a cumplir las expectativas, pero es que fue todo maravilloso, fue increíble. Yo estoy contentísima. Y respecto al proceso, lo primero que me enseñó fue un pequeño esbozo y una escaleta con los puntos que iba a ir tratando, por lo cual sí conocía la historia completa, pero las escenas escritas como tal no estaban. Nuestro método de trabajo era que él me enviaba una escena, yo lo hacía en bocetos, lo enviábamos a la editorial, nos daba el visto bueno y así con la siguiente escena. Y eso también servía mucho, porque así Fernando conocía cómo trabajaba y podíamos añadir más cosas, viendo mi trabajo, pues le añadía más cosas al guión”, asegura Alicia GM.
“Justamente una de las partes del libro que no estaban planeadas hacer era sobre el demonio Baelor, sobre su pasado. Ese episodio no estaba en la escaleta, pero como íbamos tratándolo y a él le encantó cómo lo dibujaba y le parecía tan graciosa la dinámica que tenía, pues decidimos añadirle ese pasado para darle más personalidad y más conciencia, y así generar ese personaje tan carismático del cómic”.

¿Qué se van a encontrar los lectores en sus páginas? ”Creo que la palabra diversión es que lo define perfectamente, porque desde un principio al final yo me he reído con todas las escenas, es tan divertido… Sobre todo diversión, y no solo enfocado para los niños, tiene un humor que también llega a los adultos. Es más, muchas veces me han escrito padres por Instagram diciendo: «Mira, mi hijo todavía no se lo ha leído, estaba en una cómoda, me lo empecé a leer yo, y es que me encantó, me he reído un montón». Entonces, esa sensación de toda la gente diciendo: «Es que me he divertido tanto», pues yo creo que esa palabra, diversión, caracterizaría súper bien el cómic”, reconoce Alicia GM.
“Y sobre la trama, hay una aventura. Hay tres protagonistas, un demonio, un libro… ‘El libro endemoniado’ hace un homenaje a los cuentos clásicos y también a «Dragones y mazmorras», esa aventura de personajes en la que cada uno cumple con su función, el fortachón, la aventurera y la maga. Eso está en cualquier historia de acción clásica, pero nosotros les damos ese doble giro, intentamos llevárnoslo a nuestro terreno. Al principio se comienza como una historia de acción clásica y poco a poco va evolucionando y va cambiando a… Bueno, eso ya sería spoiler”.

Es muy divertido ese juego, ¿no? Está ambientado en una época antigua, medieval, pero al final los guiños, los giros, son temas muy del siglo XXI. “Sí, sí, tal cual. Nosotros clasificamos el cómic como en dos partes. La primera parte es lo que has dicho tú, que es la más clásica, la historia de héroes, de aventuras, y ya la segunda parte la adaptamos más a la locura actual, de referencias, por ejemplo, a la burocracia, que Viv se tiene que enfrentar a la burocracia o la batalla final contra el demonio…”.
¿Y en qué personaje de los protagonistas hay más de Alicia? “A ver, eso es interesante -prosigue Alicia GM-, Gregor quizás es el personaje que más se aleja a mi personalidad, yo creo que sería un conjunto entre Viv y Lenore. Porque Lenore, cada vez que la fastidia o está muy insegura y tal, dice: «me rindo, me rindo», o se pone muy nerviosa o coge veneno para matarse, yo no llego a tal extremo, pero yo la entiendo mucho. Pero también tengo esa parte de Viv de intentar buscar la parte positiva y echar para adelante. Entonces yo creo que sería una combinación de ambas, pero tiraría más para Lenore, porque cuando me pongo muy nerviosa me quedo tiesa en el set y ahí nadie me mueve”.
Con Lenore hay una cosa que además lo dices en tu dedicatoria del libro, que parece que te has divertido mucho dibujando estrellas en su vestimenta… “Sí, lo gracioso es que Lenore probablemente sea un diseño que me encanta, me encanta el uniforme, lo tenía en mente desde un principio, que fuera el clásico de mago, de estrellitas, … Y quería hacer eso, pero claro, dibujar estrellitas, todas las páginas, es verdad que ha sido un desgaste, desgaste mental, pero ha valido la pena, porque me encanta el diseño y me encanta su ropa”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este cómic. “A mí lo que me ha gustado mucho a la hora de hacer mis ilustraciones es que esté todo completo, y que haya subtramas en cada zona, que este mueble está aquí puesto por esta zona, y este objeto de aquí también está puesto de esa forma… Entonces las páginas están muy compuestas, por eso están tan cargadas y hay muchas cosas que incluso no aparecen en el guión. Yo decidí añadir una subtrama de los personajes -relata Alicia GM-. Por ejemplo hay un momento en el que Gregor pierde la camiseta, y hay un momento muy emotivo que están Viv y Lenore, se están abrazando, y Gregor se acerca a un muchacho y le levanta el puño, porque quiere su camiseta, y se queda la camiseta, y eso no estaba en el guión. Pero justamente eso es algo que me caracteriza mucho, querer meter mucha personalidad a los personajes y darles más trasfondo de lo que tienen. También una cosa que me gusta muchísimo es que en una misma viñeta haya muchas acciones. Por ejemplo como Viv es una persona muy hiperactiva, y está para arriba y para abajo, hay muchas viñetas en las que los demás personajes, Gregor y Lenore, están quietos en una posición y Viv está en 50 sitios diferentes, entonces eso creo que también puede ser algo que me caracterice, porque utilizo mucho ese recurso en mis ilustraciones”.

“Y sobre todo el color. Yo tengo una manía, que me gusta tener una gama cromática que suelo representar mucho, me gusta mucho jugar con los complementarios, no me suelo tirar para colores que sean realistas, siempre suelen ser un poco más fantasiosos de lo normal, que si estamos en una noche que todos sean morados, o que si estamos en mediodía pueden meter solo naranjas y azules, no me gusta tampoco que sean colores realistas. Entonces también tiene ese encanto de que tú abres el libro y dices ¡ah! Está lleno de color, porque me encanta el color y me encanta combinarlo, y que tenga ese toque de fantasía, que también se suele representar en mi trabajo en general”.
¿Y si hablamos de técnicas? “Sobre todo con Procreate. Suelo trabajar incluso los bocetos sen Procreate. Sí suelo hacer unos thumbnails en mi libreta, son chiquititos, pero muy muy pequeños, no más de 5 centímetros, para organizarme, pero en general suelo trabajar casi todo en Procreate. Hago mis bocetos, hago mi línea y hago mi color ahí, y ya luego los bocadillos sí los suelo poner en Photoshop”, afirma Alicia GM.

Me gustaría que me hablaras también un poco del desarrollo de los personajes, al final del libro también se incluye parte de ese trabajo. “Sí, esa parte final, como la parte final de extras, fue una cosa que fue de última hora, que a Fernando se le ocurrió. Quedaban dos semanas para la entrega, y Fernando me lo propuso. La primera impresión fue tirarme de los pelos, pero luego leí lo que quería hacer y dije, vale, está muy guay, me gusta muchísimo. Y en dos semanas lo añadimos, y creo que es muy importante para el cómic. Suelen haber este tipo de extras en los cómics, pero solo salen las imágenes, o quizá una muestra de bocetos, quizá con un comentario del artista o del guionista, pero no dándole ese juego que le hemos dado de que es una película, que están haciendo una película, y que están utilizando actores, es graciosísimo. Para interpretar aViv, que es una chica aparentemente normalita, cogen a una chica guapísima, así que no pega para nada para el personaje, entonces ese juego del metalenguaje, de que hace como referencias a una película, creo que es la guinda del pastel humorístico, que acompaña mucho a la diversión del cómic en general. Lo habíamos hecho de forma no intencionada, o sea, fue inesperado, porque el final de este cómic, esa parte de película, ya va a ir conectada con el siguiente cómic que vamos a hacer. Y hasta ahí puedo leer”.
Cómic
Mathias Martinez nos invita a su singular parque de atracciones
‘¿Qué hora es? ¡Es la hora de divertirse!’. Ese es el lema de CLOCKI, la mítica mascota con forma de despertador que durante décadas marcó la hora de la merienda a millones de niños frente al televisor. Nacido como héroe de cómic, alcanza la fama en 1932 con Clocki y el reloj parlante, el primer cartoon sonoro y en color de la historia del cine, y se convierte en una auténtica estrella. En 1955, en la cima de su popularidad, se inaugura Clockilandia, un parque de atracciones que promete ser el paraíso definitivo del entretenimiento. Pero tras ese relato de ensueño podría esconderse una realidad mucho más oscura.

En ‘Clockilandia’, Mathias Martinez reconstruye la memoria de un parque imaginario para mostrar la cara oculta de su éxito. Cada capítulo sigue a un personaje distinto -una mascota, un aficionado a las atracciones, una ex empleada y una niña- que da testimonio de un momento clave de su historia. Inspirado en cartoons de los años 30 de los estudios Fleischer, Martínez retuerce ese imaginario hasta lo grotesco: dibujos que gotean, decorados que se derriten y perspectivas deformadas como una película quemada en el proyector, creando una atmósfera tan fascinante como inquietante. Con Mathias hemos charlado un poco más sobre su trabajo en este proyecto.
¿Cómo nació este proyecto? “Desde niño, siempre me han fascinado los parques temáticos, pero siempre he sentido cierta inquietud al ver sus maquetas de cartón y sus sueños empalagosos. Quería hablar de este sentimiento que creo que comparten muchas personas, y de la felicidad un tanto forzada que se siente en estos lugares, ¡porque la entrada es carísima! En lugar de apoderarme de un parque ya existente, decidí crear el mío propio, como un niño jugando con bloques Kapla o Lego. ¡Disfruté muchísimo siendo un poco megalómano en este proyecto!”, nos cuenta Mathias Martinez.

¿Qué encontraremos en este libro? “Esta novela gráfica narra la historia de Clockilandia, un parque temático analizado desde sus inicios y su época dorada hasta su declive y su inevitable final, porque, obviamente, todo lo bueno tiene un final. También encontrarás las emotivas historias de las personas involucradas con el parque: sus empleados desilusionados, sus mascotas melancólicas, sus niños desencantados y sus padres hastiados. Pero también descubrirás hermosas historias de amor y amistad”.
¿Cómo fue el proceso de creación del libro? Me refiero a la fase de investigación, las pruebas, incluso los bocetos en el cuaderno… “Pasé mucho tiempo buscando la forma ideal para la mascota de mi parque, algo que evocara a Mickey Mouse sin ser demasiado similar, y que no se alejara demasiado de mi idea inicial de crear una historia sobre el fin de la infancia y esos espacios atemporales que son los parques de atracciones. Mientras buscaba ideas visuales para el libro, redibujé muchas mascotas antiguas japonesas y estadounidenses, y cuando no se me ocurría ninguna buena idea, redibujé un pequeño despertador Fisher-Price que tenía en mi escritorio. Entonces se hizo evidente: la mascota de Clockilandia tenía que ser un despertador”, asegura Mathias Martinez.

Cuéntanos algo sobre las ilustraciones. “Quizás el carácter altamente ilustrativo de Clocki sea aún más evidente porque está inspirado más en los libros ilustrados infantiles que en los cómics. Una de mis principales inspiraciones para este trabajo son los libros de principios del siglo XX de Benjamin Rabier, o los libros de Bécassine; no sé si son conocidos en España, pero les animo a leerlos o releerlos. En estas historias, el texto está en voz en off, como en algunos capítulos de Clocki. También hay un aspecto ligeramente megalómano en ello; es como si me dirigiera directamente al lector como autor. Este estilo narrativo un tanto anticuado me resultó divertido”.

Cuéntanos algo sobre la técnica utilizada en este libro. “El libro fue dibujado completamente con tinta azul y luego coloreado en Photoshop -continúa Mathias Martinez-. Mi cómic, con sus tonos naranjas y azules, recuerda a los antiguos libros infantiles de los años 50, y también evoca el año en que se creó la mascota Clocki y los dibujos animados que la inspiraron. Mis editores franceses, Misma, hicieron un trabajo increíble en las páginas para lograr colores intensos y diferenciarlos, y mis editores españoles, La Granja, mantuvieron la misma dirección artística y añadieron un mapa real del parque, ¡que me parece fantástico!”
¿Cómo fue el proceso de creación de este libro? “Me llevó tres largos años crearlo. Hubo momentos increíblemente alegres y otros muy estresantes. Mis editores me ayudaron muchísimo durante todo el proceso, que a veces resulta desalentador, ¡pero realmente vale la pena! Después de terminar mis estudios de arte, cuando empecé con Clocki, estaba buscando mi propia voz, ¡pero encontré en Clocki caminos que me encantan! Fue una experiencia muy formativa para mí. Creo que se puede sentir esta progresión narrativa, cómo gano más confianza a medida que avanzan los capítulos, lo cual me gusta mucho”, confiesa.

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Un nuevo proyecto? “Actualmente estoy trabajando en otra novela gráfica que publicará la misma editorial. Tratará sobre ratones, un libro hecho de queso, la transmisión del conocimiento y la memoria colectiva. Será un libro sobre libros y un homenaje a sus lectores más fieles: ¡estará dedicado a quienes aman tanto los libros que literalmente devoran sus páginas! No diré nada más sobre este futuro proyecto, y me llevará tiempo terminarlo, ¡pero estoy deseando enseñárselo!”
Cómic
Antonio J. Jiménez y el miedo a las bombas literales y metafóricas
La vida de varios personajes se cruza un día cualquiera, un 22 de marzo, en el que, como en todos, el sol viene por el este y, antes de que se vaya por el oeste, habrá quien se enamore, quien pierda a un amigo, quien cuide de su madre enferma, quien nazca, quien llegue al trabajo tarde y cansado de todo. Un día en el que todo puede cambiar, mientras en otro lugar (siempre en otro lugar), las bombas caen, y el fin del mundo parece posible. Mientras los medios de comunicación informan de los conflictos que asolan medio mundo, varios personajes nos muestran cortes de su cotidianeidad: sus trabajos, sus relaciones sociales, sus desamores. En el futuro, en forma de un magistral prólogo, la amenaza se materializa en forma de bombas cayendo y vidas en peligro. El fin del mundo que nadie quiere ver.
Cada capítulo de ‘Viene del Este’ recorre las 24 horas del día y aborda una problemática contemporánea: el individualismo; la ceguera mental; la enajenación que provocan las nuevas tecnologías; la percepción selectiva. Mecanismos de evasión para seguir con la vida. De este cómic hablamos con su autor, Antonio J. Jiménez.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “La forma primigenia de este proyecto era la de una recopilación de las distintas historias cortas que había ido dibujando desde que empecé a hacer cómics. Muy pronto, debido a mis propias inquietudes, esto derivó en algo mayor: el contar un día completo en una ciudad indeterminada, a través de las rutinas entrelazadas de sus habitantes. Este escenario común, temporal y físico, me permitía añadir muchas más capas de información a las tramas básicas de esas historias que ya tenía dibujadas. Además, al entrecruzarlas, todas se enriquecían recíprocamente”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Salvando las distancias, un espejo de la sociedad actual, con sus defectos y sus virtudes. Condensado, como decía antes, en el paso de un día completo en una ciudad occidental. Creo que en función del diálogo que el lector mantenga con el libro, el reflejo de ese espejo será más fidedigno o distorsionado”, afirma Antonio J. Jiménez.
Actualmente y desde hace, por desgracia, bastante tiempo, ese sonido de bombas se escucha en muchos puntos del mundo. ¿Cómo influye todo eso también en este cómic? “Vivimos tan sobreinformados que cada vez es más difícil hacernos reaccionar. Las palabras se repiten hasta el punto que han perdido su significado, como dice el prólogo. Estamos insensibilizados. Parte de este libro se ha construido a partir del miedo a las bombas literales y metafóricas de las que nos advierten constantemente; pero también a partir de la reflexión sobre la indiferencia que hay cuando las bombas no caen sobre nuestras propias cabezas”.
Todo esto se refleja también en tu trabajo de una forma singular, por ejemplo con las noticias de la radio que en el cómic se convierten en frases que atraviesan las viñetas… Háblanos un poco de este recurso. “Hilando con la pregunta anterior, el contexto informativo de aquel día concreto fue vital en mi proceso creativo. Las noticias que podemos ver de fondo en las historias no alteran las tramas de los personajes, pero sí provocan un runrun de fondo, que pretende trastocar el cómo el lector se relaciona con el libro -continúa Antonio J. Jiménez-. Como en nuestro día a día: puede que nuestra rutina sea la misma hoy que dentro de tres semanas, lo que cambia de ese día es el cómo percibimos la realidad del mundo a través de los móviles, noticias, informativos, publicidad, etc.”

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Como dije al principio, algunos de los capítulos ya estaban dibujados como historias cortas. Una vez que decidí que quería que todas formaran parte de algo mayor, empezó una revisión y reestructuración de estas, manteniendo la esencia original de cada una. Esta revisión incluyó una sincronización de todas en el tiempo, junto con algunas nuevas que terminaron de hilarlo todo. Con un guión más o menos armado, elegí el día en el que sucedería la historia: el 22 de marzo de 2024. En este se daban varias condiciones que me resultaban evocadoras. Así, recopilé toda la información que pude sobre los eventos que discurrieron por aquellas 24 horas. Y con todo esto, empecé a dibujar. Finalmente en la novela gráfica ha acabado entrando una pequeña parte de todo lo recopilado, pero creo que a mí, a nivel vital, me influenció en mi proceso creativo. De algún modo mitifiqué el día”.
¿Qué dirías que ha sido lo más difícil a la hora de acercarse a este proyecto? “La propia constancia que supone hacer algo largo. El sacar tiempo y dedicación para ver cómo avanza muy poco a poco. Sacar adelante un proyecto así me ha hecho relacionarme con él de una manera, en ocasiones, obsesiva. Llegue exhausto al final del proceso”, confiesa Antonio J. Jiménez.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Creo que este libro me ha servido para terminar de definir mi propia voz. A nivel artístico siempre he tenido el mismo estilo, pero aquí he podido experimentar con muchos tipos de composiciones de página, microcambios estilísticos, uso del color o calidad de línea. Además de definir el cómo se pueden contar infinidad de cosas a través de una escena aparentemente cotidiana”.
Una de las cosas que más nos llaman la atención y también más nos gustan es ese salirse de la viñeta tradicional, hay muchas páginas que son una sorpresa, pueden ser los planos cenitales siguiendo los pasos de algún personaje, los sonidos, los tamaños cambiantes de las viñetas, bocadillos que se cortan, los mensajes de WhatsApp,… danos algunas pinceladas de estos recursos. “La idea formal de la que parte el libro es que cada historia jugara con una estructura básica de viñetas, que fuera distinta entre ellas, en función de cómo se percibía el paso del tiempo en cada rutina. Esta estructura la rompo siempre que es necesario, a favor de la narración. De ahí que haya ciertas sorpresas para el lector, como las que comentas. Del mismo modo, quería que el libro reflejara esa sobreestimulación en la que estamos inmersos, ese querer profundizar en algo que nos ha llamado la atención, pero perder el hilo de pensamiento porque un nuevo estímulo nos llega por otro lado”, nos cuenta Antonio J. Jiménez.

Y otro recurso son esos cuadrados que te llevan como a otra escena, a otro espacio, a otra historia… “Ese recurso es algo que me sale de manera muy natural. Es un modo de hacer una descomposición más detallada del tiempo o de un espacio, contando varias cosas en paralelo, algo que solo permite el cómic. Volviendo a esa sobreestimulación de la que hablaba antes, este recurso podría ser una síntesis de cómo percibimos la realidad actualmente, con capas y capas de información”.
Y las páginas de la librería… juegas con la distribución de la página y con portadas de otros cómics y libros que esbozas, podríamos decir, pero que son identificables, al final parece que las viñetas son estanterías… Háblanos un poco de cómo se te ocurrió esta idea y del modo de resolverla… “Dicha doble página es una pincelada a la cantidad de novedades que salen hoy día, con una calidad indudable, y que a veces pasan desapercibidas por el ritmo de publicación frenético de algunas editoriales. El porqué están dibujadas así prefiero no revelarlo pues, por poco que el lector se fije en las páginas previas y posteriores, intuirá la razón. En general en el libro no hay ninguna decisión estilística y narrativa que no estén ahí sin una razón, descubrirlas es parte del juego que propongo, y de algún modo va en contra de ese consumo rápido en el que nos están domesticando. Aun así, siendo consciente de la realidad, intenté hacer un libro que fuera agradable desde su primera lectura”, asegura Antonio J. Jiménez.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Debido a que viajo bastante y mi zona de trabajo suele cambiar constantemente, estoy acostumbrado a hacer todo en digital. Aunque, ya que al principio trabajaba en analógico, en mi método sigo las fases típicas del proceso de hacer un cómic: guión, storyboard, lápices, tinta y color. No obstante mantengo un diálogo bastante fluido entre todas estas partes, permitiéndome improvisar más o menos en función de cómo quiero contar cada página”
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Actualmente he retomado la fase de investigación y guión de un proyecto que tenía a medias antes de embarcarme con ‘Viene del Este’. Puedo decir que está conectado con él y en algunos aspectos es su antítesis, pero está en una fase muy precoz como para dar más pistas. Todo ello lo estoy compaginando con diversos encargos de ilustración que voy recibiendo”.
Cómic
Javier de Isusi nos traslada a ‘El año en que fuimos reyes’
‘El año en que fuimos Reyes. Tomo 1’ es lo nuevo de Javier de Isusi, ganador del Premio Nacional del Cómic 2020 con La Divina Comedia de Oscar Wilde. Ya podemos leer el tomo 1 de este cómic que edita Astiberri. Es una historia ambiciosa que nos transporta a Babilô, una ciudad universitaria y efervescente, meca de la disciplina artística del Esquinismo y lugar de origen de revueltas sociales. Con Javier charlamos un poquito más sobre este proyecto.

¿Dónde está el embrión de toda esta historia, dónde está esa chispa que te hace empezar a trabajar en este proyecto? “Pues es una chispa múltiple, tiene varios orígenes, por eso es una historia con tantas capas. La primera chispa tuvo lugar hace 25 años, cuando yo era un estudiante que estaba haciendo el Erasmus. Fue un año muy especial, un año en el que yo también fui rey de alguna manera y en ese momento me surgió la idea de hacer alguna vez un cómic de lo que estaba pasando. Pero no lo hice porque no sabía cómo abordarlo, no soy muy de autobiografías”.
“Unos años después, hace 15 años, desarrollé un proyecto en el que contaba una revolución desde el punto de vista de unos estudiantes -continúa Javier de Isusi-. De alguna manera estaba queriendo vivir ese mayo del 68 que no me tocó. Presenté el proyecto a Astiberri, pero reconozco que no estaba muy bien armado y me lo rechazaron. Volví sobre él intentando darle una vuelta, pero ocurrió algo absolutamente inesperado: el movimiento del 15-M, que resultó ser tremendamente similar a lo que yo estaba imaginando para mi cómic. Recuerdo mi incredulidad al pasar por entre las carpas del 15-M, era como ver materializado lo que yo había inventado, pero mucho más interesante porque era real. Así que mi proyecto se fue al cajón. Ya no era necesario contarlo”.

“Ahora mismo me parece que vuelve a ser interesante, incluso necesario. En un momento dado se me ocurrió juntar esas dos historias de las que he hablado y otras que también me danzaban alrededor y así surgió esta historia con tantas capas… y tantas páginas”.
¿Qué se van a encontrar los lectores que empiecen a pasar las páginas de este cómic? “A mí me gustaría que vivan, en unas páginas, la experiencia de compartir piso con los cuatro protagonistas. Que se conviertan en el quinto inquilino del piso, podríamos decir”, asegura Javier de Isusi.
¿Tú compartirías piso con alguno de ellos? “Con los cuatro. De hecho, es un poco lo que estoy haciendo. Cuando haces una historia de alguna manera la estás viviendo. Y llevo aquí metido en el piso con ellos ya como mínimo dos o tres años”.
Y sigues con ellos, porque claro, este es el tomo 1, imagino que estás trabajando en el segundo… Estoy en el segundo. Y sí, sigo con ellos”.

Javier, hay mucho de arquitectura también en este libro. Ese concepto de ciudad y Bilbao tiene mucho que ver también, ¿no? “Sí, ya en el propio nombre de Babilô están las letras de Bilbao cambiadas de orden, es una especie de Bilbao de otra dimensión. Aquí desarrollo otra de las ideas que tenía en la cabeza, que era hacer una ciudad que podría ser la Bilbao que nunca existió. En Babilô lo que he hecho ha sido poner edificios que se proyectaron para Bilbao, pero no se hicieron, o edificios que sí se hicieron, pero se derribaron. Incluso planes urbanísticos que se diseñaron, pero que no se llevaron a cabo. Lo que hago es jugar con esa ciudad que es mi ciudad, donde nací y crecí, pero como si nos la encontráramos en una dimensión paralela: se parece mucho a Bilbao, pero es distinta. También tiene cosas de Lisboa, de Praga, de Roma incluso. Aquí me he permitido sacar mi vena más arquitectónica; yo estudié arquitectura, pero no ejercí apenas la profesión.

En el cómic se habla del Esquinismo. Uno de los ejercicios que hacen los estudiantes es buscar figuras en la forma de los edificios. No sé si tú eras de esos que veías figuras en las nubes, en las montañas… “Sí, la verdad que sí. No es que haya sido un virtuoso encontrando formas, conozco a gente que se le da mucho mejor que a mí, pero me parece divertido encontrar figuras en las montañas, en las rocas, en todo. Pero el concepto de Esquinismo, en realidad, no lo inventé yo, sino que lo saqué de un relato de la escritora mexicana Laia Jufresa, a la cual homenajeo: la única profesora interesante de la facultad de Esquinismo del cómic se llama Laia. Tengo una relación especial con este relato suyo de “El esquinista”. Le pedí permiso para usarlo y ella accedió entusiasmada. Todos los fragmentos en los que mi personaje Maesa Laia habla del Esquinismo y de la historia del Esquinismo, están sacados de su relato”.
Si hablamos un poquito del dibujo, ¿qué hay de diferente con respecto a otros trabajos anteriores, Javier? “Es el primero en el que yo hago bitono, en este caso negro y amarillo. En otros cómics también he utilizado solo dos colores, pero, al final, aunque yo usara solo dos tintas, se mezclaban y daban otros tonos, por lo cual la impresión era en cuatricomía. Pero este es bitono estricto y eso le da un aspecto diferente a otros cómics que he hecho, es más… fuerte”, asegura Javier de Isusi.

¿Y por qué el amarillo, Javier? “Cuando me planteé el bitono, era por economía de tiempos, pensé que tardaría menos. Podía haberlo hecho en blanco y negro, pero me pedía algo más de luz; es una historia que para mí tiene mucha luz, de ahí el color amarillo. Y además la combinación de negro y amarillo es muy enérgica. Es un libro en el que hay mucha energía, hay luz, pero también hay sombras”.
¿Con qué técnica trabajaste en este proyecto? “Es básicamente la misma que he usado desde hace años: lápiz y acuarela. Es verdad que en cada uno de los libros lo hago de manera un pelín distinta, pero muy parecida, al fin y al cabo. Me gusta mucho trabajar con acuarela porque crea unas texturas que permiten que la acuarela trabaje un poco por mí”.
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