Entrevistas
Rafael Gil y Marisa Tomás hablan de su álbum ilustrado ‘Valentín’.
A Valentín le gusta el mar, le fascinan las olas, esas olas que no cesan de gritarle: ¡MIEDICA! ¡MIEDICA! Algo tiene que hacer. “Valentín”, una historia de superación personal. Una historia donde se entremezcla fantasía y realidad. Con un mensaje claro: “A veces, ante cualquier miedo, cualquier limitación, hay que atreverse a decir ¡BASTA! Entonces las cosas empiezan a cambiar… Con estas palabras presenta Ramaraga Cuentos este libro. Un trabajo de Marisa Tomás y Rafael Gil, con los que hemos charlado sobre el mismo.
¿Cómo nace esta historia? Rafael Gil y Marisa Tomás: «Lo cierto es que “Valentín” nació en un taller de escritura creativa que realicé online. Nos pidieron una historia corta y nació, así sin más. En un principio se titulaba “Lucas y el mar”, pero cuando decidimos ilustrarlo, fueron cambiando algunas cosas entre ellas su título, pues nos pareció que “Valentín” era perfecto para su temática».
¿Qué encontrarán los lectores en sus páginas? «Se encontrarán un álbum tierno, sencillo y con valores. En el que se entremezcla realidad y fantasía».

¿Quién es Valentín? «Valentín es un niño que tiene miedo al mar. Le gusta, le fascinan las olas, pero, esas olas, no cesan de gritarle… ¡Miedica! ¡Miedica!», nos cuentan Rafael Gil.y Marisa Tomás. «Ese miedo al mar representa cualquier miedo, cualquier limitación que cada uno de nosotros, quizá, podamos tener. Finalmente Valentín se enfrenta a él…»
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este proyecto? «Al ilustrar el proyecto he intentado que las ilustraciones dieran más información a la historia. De tal forma que texto e ilustraciones se complementan. Aunque no aparecen muchos personajes, todos ellos son importantes, incluso las olas del mar que cobran vida en la historia. He intentado caracterizar a los personajes de una forma sencilla -continúan contando Rafael Gil y Marisa Tomás-, pero llamativa. Valentín y Estela destacan en las ilustraciones y son inconfundibles por su pelo».
«Aparece también un pequeño cangrejo, en todas las ilustraciones (en ocasiones camuflado), que representa a ese amigo que pase lo que pase siempre está a nuestro lado, que no nos cuestiona, pero que se preocupa por nosotros. Es curioso, pero este pequeño cangrejo llama mucho la atención a los peques que intentan encontrarlo en todas las ilustraciones».

¿Con qué técnicas trabajaste? «Yo realizo los bocetos de todas las ilustraciones a lápiz, luego los escaneo y trabajo de forma digital el color. Uso texturas de tejidos, papeles… y luego las pinto encima para integrarlas en la ilustración. Es como un juego, un collage en el que finalmente encajan todas las piezas, pero sin saber exactamente cuál será el resultado».
Habladnos un poco del proceso de elaboración de este álbum ilustrado. «Lo cierto es, que al ser pareja el proceso de elaboración ha sido totalmente conjunto. No es lo normal al realizar un álbum ilustrado, en el que muchas veces autor e ilustrador, ni siquiera se conocen personalmente. Hemos disfrutado muchísimo en su elaboración. Teníamos toda la pared de la habitación donde trabajamos, llena de bocetos, con todo el storyboard de “Valentín” alrededor e íbamos poniendo, quitando y cambiando, continuamente, tanto el texto como las ilustraciones. Todo no ha sido de color de rosa, a veces discrepábamos y había que llegar a un acuerdo. Pero todo esfuerzo ha merecido la pena. “Valentín” ya está aquí y estamos felices con el resultado».

¿Qué habéis aprendido con este libro? «Bueno, “Valentín” ha sido nuestro primer álbum (publicado) para los dos, así como el primer álbum de Ramaraga Cuentos y lo hemos aprendido todo. De hecho, decidimos hacer el primer álbum de forma conjunta, pensando que si nos equivocábamos en algo, no implicábamos a terceras personas, y todo se quedaba en familia. Pero, que quede claro, no nos hemos equivocado en nada, ha ido todo genial».
¿Otros proyectos? «Pues podéis encontrar “Los Cucusillas” de Marisa Alonso Santamaría y “¿Cuántas reinas caben en una casa?” de Carmela Trujillo. Nos ha encantado trabajar con estas autoras y pensamos que han quedado unos proyectos estupendos. Tenemos otros proyectos previstos que todavía no podemos desvelar y no descartamos realizar, de nuevo, algún proyecto de manera conjunta, pues sinceramente nos encantó la experiencia».
Cómic
Giovanni Rigano ilustra ‘Weekly’, el primer spin-off de Blacksad
Dustin es un adolescente holgazán acostumbrado a deambular por las calles de Nueva York. Bajo la presión de su inefable abuela, tratará de ganarse la vida con los oficios más pintorescos: fotógrafo para la policía, soplón o incluso empleado de pompas fúnebres… Hasta que descubra su verdadera vocación: reportero… ¡Un oficio que le llevará a ser conocido un día con el nombre de ‘Weekly’!
Desde las páginas de Blacksad, la obra maestra de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, llega este spin-off con guión del cocreador de la serie original e ilustrado por el artista italiano Giovanni Rigano.

Primero, cuéntanos cómo nació este proyecto. “Nació del deseo de Canales y Guarnido de expandir el universo de Blacksad, dando a algunos personajes secundarios de la serie principal la oportunidad de contar sus propias historias”.
¿Cuál es la idea detrás de este spin-off de un cómic como Blacksad? “Se trata de apropiarse de los códigos estéticos y narrativos del mundo de Blacksad y hacerlos nuestros, para que el resultado sea respetuoso tanto con la serie original como con mi trayectoria profesional”, afirma Giovanni Rigano.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este cómic? “Una historia policíaca con elementos de crítica social, en este caso el Código del Cómic y el tema de la censura. Es una historia típica de Blacksad, con un toque de humor”.
¿Cómo fue trabajar con Juan Díaz Canales? “Fue increíblemente fácil. No el trabajo en sí, que obviamente fue largo y exigente, sino la relación con los dos autores, que se basó en el respeto y la confianza mutuos desde el principio”, asegura Giovanni Rigano.

¿Cuál fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, documentación, pruebas, no solo a dibujos en un cuaderno… “Ya tenía mucho material listo: fotos antiguas de Nueva York, fotos de objetos y portadas de cómics antiguos de los años 50. Y, por supuesto, los cómics de Blacksad, que sirvieron de inspiración para coches, edificios, ropa, etc. Uní las piezas, busqué las que faltaban y creé bocetos de personajes, lugares y mapas. Los mapas, sobre todo, me ayudan a situar a los personajes en entornos coherentes, y creo que esto ayuda a sumergir al lector en la historia”.
Háblame un poco del desarrollo del personaje. “Weekly es un personaje que ya conocía y me encantaba. Mi primer contacto con el cómic fue en el Festival de Angulema hace 25 años, y Blacksad fue una de mis primeras adquisiciones -nos cuenta Giovanni Rigano-. Así que dibujarlo fue algo natural, también por su lado humorístico, que conecta tan bien con mis sentimientos. Canales me indicaba qué animales representaban los demás personajes y yo los dibujaba a partir de ahí”.


¿Qué características dirías que tienen tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente en otras obras? “Fue la primera novela policíaca en la que trabajé, y fue un gran reto dominar los códigos del género. A lo largo de mi carrera, siempre he intentado que cada serie sea única. No creo que el estilo sea idéntico a la estética, por eso me gusta adaptar el diseño gráfico a la historia. En este caso, el mayor reto fue encontrar la paleta de colores adecuada. La de Blacksad suele ser oscura, y la representación en papel puede ser delicada. Los consejos de Guarnido y varias pruebas fueron vitales en este sentido”.

¿Qué técnicas utilizaste? “Digitalmente. No hay ni un solo dibujo original de este libro”.
Cuéntanos algo más sobre el proceso de creación de este libro. “El trabajo se divide en tres pasos: maquetación, tinta y color. Compartí cada uno de estos pasos con los autores para que me asesoraran durante el proceso. Además de los diseños, también les envié bocetos de nuevos entornos y personajes. En cuanto al color, cada vez que terminaba diez páginas, revisaba y ajustaba las diez anteriores para que el resultado fuera armonioso y la narrativa fluyera, incluso en cuanto al color”, afirma Giovanni Rigano.

¿En qué estás trabajando ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Recientemente terminé una novela gráfica titulada War, que se publicará en septiembre de 2026. Es el tercer libro de una serie escrita por Eoin Colfer y Andrew Donkin (Hodder Publishing), en la que abordamos temas importantes de forma no académica. En libros anteriores, hemos explorado la migración y el cambio climático. En esta ocasión, seguiremos a Kat, una joven adolescente, y a su familia mientras intentan sobrevivir a la invasión de un ejército extranjero”.
“También estoy trabajando en el quinto episodio de Tête de Pioche, mi serie ecológica para niños escrita por Frederic Brremaud y publicada por Dargaud, en la que una niña testaruda que habla con los animales vive intrépidas aventuras alrededor del mundo”.
Arte Urbano
Millo: «Me encanta pintar y, una vez en la plataforma, me siento como pez en el agua»
Desde que conocemos su trabajo nos fascina cada vez que nos topamos con alguna pared obra suya, por su estilo tan singular y por el significado de sus trabajos. Son como ilustraciones editoriales plasmadas en un formato gigante. En las siguientes líneas conocemos un poquito más sobre el trabajo como muralista de Millo, y lo hacemos partiendo de uno de sus trabajos, realizado en Nueva York.
¿Cómo surgió la idea de «Urban Ecosystem Restoration»? “La idea detrás del mural era reflejar nuestra conexión vital con la naturaleza y la necesidad de proteger la biodiversidad en las zonas urbanas. A pesar de la abundancia de acero, hormigón, multitudes y tráfico, las ciudades y pueblos siguen siendo ecosistemas cuya condición marca profundamente la calidad de nuestras vidas. Este mural en particular también forma parte de la serie Murales de Restauración de Ecosistemas y apoya la iniciativa global del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sobre restauración de ecosistemas”, nos cuenta Millo.

Me gustaría que me hablaras de tus procesos de trabajo. No sé si sueles trabajar con algún boceto previo… “Antes, solía hacer un boceto muy simple antes de la realización, solo era el personaje, para centrarme mejor en su postura. Ahora, cada vez me piden más que envíe bocetos con antelación, así que tengo que situar al personaje en la ciudad, así los bocetos se van completando. Después, estoy listo para empezar con las paredes”.
¿Con qué técnicas trabajas habitualmente? ¿Y qué materiales? “Como decía antes, completo el boceto y puedo empezar a trabajar. Con la ayuda de plataformas aéreas, empiezo a dibujar las fachadas. Uso un palo largo en cuyo extremo hay un pincel pequeño y dibujo el personaje y algunos edificios a mi alrededor, con las manos libres. Luego empiezo a pintar la pared con rodillos y pinceles, y siempre uso pintura para exteriores. Así que primero los colores, las sombras y luego el negro”, afirma Millo.

¿Hay algo nuevo en este sentido en ‘Urban Ecosystem Restoration’ con respecto a otros trabajos? “Ha sido la primera vez que he probado un tipo de diseño anamórfico, ya que las paredes formaban una esquina. Los tamaños de las paredes eran una locura, al igual que el tiempo necesario para realizarlo. Una experiencia muy intensa”.
¿Qué dirías que es lo más difícil a la hora de enfrentarse a una fachada en blanco? “Tiempo. Ser puntual no siempre es fácil. Puede llover, la máquina podría dejar de funcionar y, en consecuencia, hay que darse prisa para terminar el trabajo. La verdad es que no me gusta trabajar bajo presión”.
¿Y lo más satisfactorio? “Una pared es un lienzo gigante. Me encanta pintar y, una vez en la plataforma, me siento como pez en el agua”, confiesa Millo.

¿Qué importancia tiene la colaboración con otras personas en la realización de trabajos de esta envergadura? “Estoy acostumbrado a trabajar solo; recientemente mi compañero empezó a ayudarme con los colores planos, y no puedo negar que agiliza mucho el proceso”.
¿Qué dirías que caracteriza tus trabajos en la calle? “Creo que mi estilo sigue siendo el mismo en todas las ciudades, en todas las paredes, pero lo que marca la diferencia es el dibujo en sí, el mensaje que quiero transmitir, que cada vez es diferente”.

Me gustaría que me hablaras también de tu trabajo con la instalación ‘Los amantes’. “El verano pasado tuve la gran oportunidad de producir una instalación tridimensional en Roma. Roma es increíblemente hermosa, pero intocable. Casi toda la ciudad está protegida, lo que significa que es muy difícil construir un muro, así que tuve esta idea en mente desde hace mucho tiempo, y finalmente encontró su expresión en Roma. Los amantes eran inflables de 18 metros de largo por 7 metros de alto, totalmente hechos en Italia e instalados en la orilla del río Tíber, desde donde se podía ver el Castillo de Sant’Angelo y San Pedro al fondo. Ha sido realmente mágico, una especie de sueño hecho realidad”.

¿Qué nos puedes contar del proceso y el resultado de la exposición junto a Seth? “Conocí a Seth hace mucho tiempo. Me invitó a China a pintar para el mismo evento y, a partir de ese momento, seguimos reuniéndonos por todo el mundo en diferentes proyectos y festivales. Cuando recibimos la propuesta de hacer una exposición juntos en Miami, para Wynwood Walls, me sentí realmente feliz -continúa Millo-. Es innegable que nuestros mundos funcionan juntos; ambos compartimos caminos similares y solemos centrarnos en la imaginación infantil, llevándola al límite”.

“La exposición «Más allá de los ecos de una vida sin fronteras» funcionó como un «archivo viviente» de nuestros viajes, traduciendo narrativas personales y encuentros culturales a un lenguaje visual universal, celebrando el poder del arte para conectar a personas a través de la distancia. Ha sido un gran honor para mí trabajar juntos y una gran alegría. Ver cómo las cosas iban saliendo fácilmente”.
¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este año dedicaré más tiempo a los muros. Estoy planeando algunos viajes más, como a China y Australia, y luego me centraré en una producción más europea que incluya eventos sin ánimo de lucro y algunos festivales de arte callejero”.
Álbum Ilustrado
María Rico nos desgrana ‘Versos a la luz de la luna’
Carlos Reviejo escribe a la luna, a la noche, a los sueños y la naturaleza, acompañado por el arte y los colores de María Rico en ‘Versos a la luz de la luna’, quinta entrega de la premiada colección Abril. Esta colección, que publica la editorial Iglú, se propone acercar la poesía de calidad a los más pequeños a través de poetas consagrados e ilustradores de renombre.
Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “El proyecto nació casi de manera natural. Desde la editorial conocían un trabajo anterior mío ilustrando poesía y sintieron que mi forma de mirar y de construir imágenes podía encajar con la sensibilidad que buscaban para este título de la colección Abril. Cuando me propusieron acompañar los versos de Carlos Reviejo, sentí que era una invitación muy especial. Desde ahí empezó todo, con mucha ilusión y respeto hacia el texto”.

¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “En estas páginas los lectores encontrarán ilustraciones que nacen de lo cotidiano: pequeños gestos, miradas, juegos, momentos de calma… escenas aparentemente sencillas, pero llenas de emoción -nos cuenta María Rico-. Me interesa mucho esa poesía que existe en el día a día, en aquello que a veces pasa inadvertido. Mi trabajo ha sido detener el tiempo y dar protagonismo a esos instantes, aunque también hay fantasía, escenas imaginadas y metáforas visuales. Todo ello dialoga de una forma natural y sensible con los versos de Carlos Reviejo”.
“He intentado que cada imagen no solo acompañe al poema, sino que lo amplifique, que aporte una atmósfera y una emoción, creando un espacio donde texto e ilustración inviten a sentir”.
¿Qué te parecieron los poemas de Carlos Reviejo la primera vez que los leíste? “La primera vez que leí los poemas de Carlos Reviejo sentí una conexión inmediata -continúa María Rico-. Sus versos te llevan a su tierra, a su universo emocional y poético, con una sensibilidad tan delicada que realmente eriza la piel. Consigue que percibas los aromas, la luz, los paisajes… que te sientas navegando por el cielo, caminando entre pinos o sentada observando la luna. No estaba simplemente leyendo poesía: cada poema se convertía en una experiencia muy cercana. Y cuando algo te emociona de esa manera, el proceso creativo fluye con verdad”.

¿Cómo fue el trabajo previo al libro? “No siempre sigo el mismo patrón cuando afronto un proyecto así, pero en este caso hubo algo muy especial desde el inicio. Antes de empezar a dibujar, tuve una conversación con Carlos Reviejo que fue muy inspiradora. Me transmitió mucha confianza y me dio total libertad para interpretar sus poemas, aportando solo alguna sugerencia puntual, pero dejando claro que quería que yo decidiera y los llevase a mi terreno emocional y visual. Ese gesto de respeto creativo marcó mucho el proceso”, confiesa María Rico.
“A partir de ahí, comencé leyendo los poemas varias veces, dejándolos reposar, permitiendo que las imágenes se formaran poco a poco. Hubo pocos bocetos en papel porque, en este caso, gran parte del trabajo ocurrió primero en mi cabeza: visualicé escenas, atmósferas, gestos… y después busqué documentación para darles cuerpo. Investigué poses, objetos y escenarios, todo lo necesario para construir cada composición”.

“En este libro hubo además algo muy bonito: para algunos poemas preparé pequeñas sesiones fotográficas que me ayudaron durante el proceso, y mis dos hijos fueron los modelos en varias de las ilustraciones. Eso aportó una dimensión aún más emocional al proyecto. Una vez tuve clara la imagen, el siguiente paso clave para mí fue la paleta de color. Busqué los tonos que mejor expresaran la emoción que quería transmitir y, cuando esa atmósfera estuvo definida, pasé directamente a crear las ilustraciones finales. Fue un proceso intenso, pero muy fluido”, asegura María Rico.
¿Qué dirías que tiene de singular ilustrar poesía? “Aunque disfruto ilustrando cualquier tipo de proyecto, la poesía tiene algo que la hace muy especial para mí. Ilustrar poesía supone entrar en un territorio imaginario donde todo puede ocurrir, donde las metáforas, los símbolos y las emociones tienen un espacio natural. Es un lugar muy libre, en el que lo real y lo poético conviven, y donde puedo permitir que las imágenes nazcan tanto de la emoción como del texto”.
“La poesía me permite jugar con escenas reconocibles, cercanas, casi cotidianas, pero que contienen siempre un punto mágico, simbólico o emocional que conecta directamente con esa memoria visual que todos llevamos dentro: recuerdos, sensaciones, imágenes que nos han acompañado alguna vez. Me gusta trabajar en ese límite entre lo real y lo evocador. Para mí, ilustrar poesía es manejar un lenguaje en el que me siento muy cómoda: es libertad, es juego, pero también es profundidad y sensibilidad. Es un espacio creativo en el que puedo dibujar no solo lo que veo, sino, sobre todo, lo que siento”, afirma María Rico.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Creo que en este libro mi voz como ilustradora se muestra de una forma muy sincera. Las ilustraciones hablan mucho de cómo me gusta traducir emociones y sensaciones en imágenes aparentemente sencillas, pero cargadas de significado. Me interesa contar sin decirlo todo, sugerir más que explicar, dejar que la emoción se perciba a través de gestos, atmósferas y escenas cotidianas que invitan a sentir”.
“Con respecto a otros trabajos, ilustrar ‘Versos a la luz de la luna’ me ha permitido explorar un territorio diferente. Aquí no estaba narrando una historia lineal ni una única poesía, como en otros proyectos, sino interpretando versos y convirtiéndolos en imágenes. Ese diálogo entre palabra y dibujo ha sido un juego creativo muy enriquecedor, que me ha mantenido atenta y conectada durante todo el proceso. Además, la temática del libro ha supuesto para mí explorar un imaginario en el que he disfrutado mucho entrando y encontrando mi manera de habitarlo visualmente. En este proyecto hay continuidad con mi esencia, pero también descubrimiento y crecimiento”.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Cada proyecto me pide una forma distinta de trabajar. Manteniendo mi voz artística, estudio qué técnica resulta más acertada en cada caso -continúa María Rico–. Estoy en un momento personal y profesional en el que me siento muy abierta a explorar, investigar y cambiar de proceso si la obra lo necesita. Me gusta pensar que la técnica está siempre al servicio de lo que quiero transmitir. En este libro he trabajado con técnica mixta. Hay partes más definidas, especialmente en los rostros y en aquellos elementos donde considero que la precisión aporta significado, realizadas con lápiz de madera. Conviven con zonas mucho más libres realizadas con pincel y tinta, otras hechas con monotipos de tinta sobre plancha de silicona, manchas y texturas generadas de manera más intuitiva sobre papeles reciclados o superficies preparadas previamente”.
“Todo ese material lo integro después en digital. Trabajo en Photoshop, donde uno las distintas capas y ajusto atmósferas y color -ya que muchas de las ilustraciones nacen primero en blanco y negro- hasta que la imagen final encuentra su equilibrio. Es una técnica que combina control y espontaneidad, definición y emoción, algo que encaja muy bien con la poesía”.

Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “Este libro, la mayor parte del proceso creativo tuvo lugar en horas nocturnas, que eran las que en ese momento me permitían encontrar calma, silencio y espacio interior. Curiosamente, el propio título del libro se convirtió también en una compañía simbólica durante el proceso: ilustrar Versos a la luz de la luna… Fue un trabajo íntimo. Había algo casi ritual en esas noches de creación: leer, sentir, dejar que la poesía respirara y, poco a poco, permitir que las imágenes fueran apareciendo”, nos desvela María Rico.
“Además, he tenido la suerte de contar con el cariño y la sensibilidad de Carlos Reviejo durante todo el camino. En más de una ocasión le compartí emociones que surgían mientras ilustraba sus poemas. Recuerdo especialmente la ilustración para “La alondra levanta el vuelo”. Saber que estaba dedicada la convirtió en un momento muy bonito. Seguí su recomendación de escuchar música de Vaughan Williams mientras trabajaba y, casi sin darme cuenta, la imagen apareció: una niña bailando, con su capa convertida en alas, con el color y la luz construyendo ese amanecer que evocaba el poema. Fue uno de esos momentos mágicos en los que texto, emoción e imagen se unen de manera natural. En definitiva, ha sido un proceso cuidado y muy mío”.

De los poemas del libro, ¿con cuál te quedas? “Elegir un solo poema es realmente difícil, porque cada uno me ha llevado a un lugar emocional distinto. Aun así, hay algunos que guardo de una manera muy especial. “Se ha dormido la luna” me parece precioso; hay un verso en particular -“Se ha dormido la luna / sobre unas nubes / de algodones y espuma, / de gasa y tules”- que me atrapó desde la primera lectura por su delicadeza y su capacidad de crear imagen y atmósfera casi al instante”.
“También me emociona mucho “El viento en los pinos”, por esa idea tan sugerente de la luna como una niña que, con su pincel de plata, pinta de azul los senderos. Es una imagen poética que conecta directamente con mi manera de imaginar y dibujar. “En mi barco de papel” fue otro poema muy especial para mí, porque disfruté enormemente construyendo la ilustración y dejándome llevar por su universo”.
“Y hay poemas como “Versos para Olivia”, donde la relación entre abuelos y nietos me parece profundamente tierna y conmovedora, o “Paisaje con lluvia”, siempre evocador, con unos versos de una belleza muy sutil. En realidad, cada poema ha sido un pequeño regalo y ha encontrado su lugar dentro del proceso creativo”.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Este 2026 ha comenzado con muchos proyectos nuevos, algo que me llena de ilusión y energía. En estos momentos estoy inmersa en un nuevo libro para Editorial Iglú; se trata de un texto que no es poesía, y cuya entrega está ya muy próxima. Además, estoy terminando un álbum ilustrado de proyecto personal, en el que he trabajado tanto el texto como las ilustraciones. Es un proyecto muy especial para mí, y tengo muchas ganas de comenzar a compartirlo con editoriales y ver si encuentra su camino de publicación”, afirma María Rico.
“Paralelamente, estoy preparando una serie de ilustraciones para concursos, un espacio que para mí funciona casi como un reseteo creativo entre proyecto y proyecto, donde puedo experimentar, probar nuevas ideas y seguir creciendo como ilustradora”.
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