Álbum Ilustrado
María Pascual y Ana Garralón transitan ‘Calle de la Oca’
Todos los días, Oliver recorre la misma calle para ir a la escuela pero, esta semana, caminando junto a nuevos acompañantes, un historiador, una bióloga, una fotógrafa… descubrirá un mundo diferente en cada trayecto. Una invitación a redescubrir tu calle. ‘Calle de la Oca’ es un libro de información ricamente ilustrado sobre las formas en que el conocimiento y la curiosidad cambian nuestros puntos de vista. Editado por Ekaré, ha obtenido el Premio Todos tus libros al Mejor libro infantil 2024. Sobre este libro hablamos un poco más con sus autoras, Ana Garralón y María Pascual de la Torre.

¿Cómo surge ese proyecto? Ana Garralón: “Bueno, hace tantos años, yo creo que surge a partir de una anécdota que cuenta una fotógrafa norteamericana que ha hecho muchos libros para niños. Ella va a una escuela experimental y les pregunta a los niños que habéis visto al venir a la escuela y ellos dicen nada. Entonces, les regala unas cámaras y la siguiente vez que los encuentra han visto un montón de cosas. Entonces, esta idea de mirar a través de un marco me parecía muy interesante y de ahí yo creo que llegué a esta idea de cómo vemos el mundo desde una perspectiva personal”.
María Pascual de la Torre: “El inicio de mi andadura en Calle de la Oca cuando aún era Una calle, tengo que agradecérselo a las dos magníficas sherpas-editoras de Ekaré, Irene Savino y María Cecilia Silva-Díaz que confiaron en mí para ilustrar el texto de Ana y embarcarme en la aventura que ha sido la construcción de este libro”.
¿Qué se va a encontrar el lector cuando empiece a pasar las páginas de este libro? Ana Garralón: “Se va a encontrar con que lo cotidiano es sorprendente y además encierra historias y puede ser hermoso”.

María Pascual de la Torre: “La vida de un barrio repleto de historias y peculiaridades que iremos descubriendo junto a Óliver, el niño protagonista que a lo largo de la semana irá por primera vez caminando desde su casa al colegio de la mano de diferentes acompañantes. Su abuelo historiador, un escritor, su tía bióloga, un filósofo, una fotógrafa, su primo músico, una tipógrafa y su vecino fisioterapeuta ciego. Descubriremos la cantidad de cosas que habían pasado desapercibidas dependiendo de quién nos acompañe en el camino y los mundos que abre cada profesión. Como un vecino más, podremos escudriñar por la calle asomándonos a los escaparates, fisgoneando por las ventanas, siguiendo a los personajes e imaginando sus historias”.
“Calle de la Oca es una invitación a la pausa, a la lectura detenida y minuciosa. Una declaración de amor a los barrios vividos por vecinos con los que se puede compartir desde la charleta en el portal a la copia de tu llave. Con establecimientos de largas raíces que conservan la caja registradora que contaba en pesetas y céntimos. Espacios que hacen más acogedor nuestro trajín cotidiano. Ante todo, busca pellizcar la curiosidad y abrir el apetito para conversar, dialogando con el mundo, máximas que contagia Oliver Sacks, a quien homenajeamos en este libro. El niño protagonista toma de él su nombre, su imagen, al igual que su abuelo”.

¿Y el trabajo con María? Ana Garralón: “Bueno, yo tengo que decir que Ekaré solamente me dijo que lo iba a ilustrar María. Ellos tienen una política que nunca nos encontramos, nunca hemos conversado, lo cual agradezco muchísimo, porque cuando vi la primera maqueta me pareció una locura que yo no imaginaba que alguien pudiera hacer ese trabajo. Creo que María realmente ha habitado esa calle, se la ha apropiado, ha creado personajes, ha dado mucha más vida a un texto que era relativamente sencillo, en un sentido, pero ella le ha dado una vida impresionante”.
¿Qué te pareció la historia de Ana cuando llegó a tus manos? María Pascual de la Torre: “Me abrió tal cantidad de senderos y posibilidades que lo difícil fue decidir el camino más sugerente para cada recorrido. Un milhojas que requería múltiples capas de lectura que fuesen desvelando nuevos matices. Uno de los retos fue estructurar visualmente los diversos hilos narrativos del texto para que se complementaran entre sí, buscando que cada doble página funcionara como un todo, interconectadas para construir un libro-calle sólido y coherente en su conjunto. Fue una mezcla de responsabilidad y disfrute máximo, buscando cómo potenciar las voces de cada acompañante para que sus recorridos ofreciesen transformaciones inesperadas de la calle dependiendo de sus universos. Que el riesgo de la monotonía de un mismo recorrido que se repite durante todo el libro se convirtiese en una aventura. Al fin y al cabo es lo que desearíamos que fuese nuestro caminar cotidiano”.

Los detalles, madre mía los detalles. Háblanos un poco de este aspecto, cómo lo has trabajado, cuánto tiempo te llevaron estas ilustraciones… “Una de las peculiaridades que me caracterizan como ilustradora es la minuciosidad en el empeño por crear diversos planos narrativos -confiesa María Pascual de la Torre-. Marca de la chifladura que sentí durante mi infancia por libros que me permitían descubrir más y más sorpresas en cada lectura. Ciertamente en ‘Calle de la Oca’ esta obsesión ha alcanzado quizás el punto más alto, a riesgo de no salir de ese mundo en dos dimensiones en el que viví durante períodos bastante intensos a lo largo de más de tres años. Comenzamos el proyecto en el último trimestre de 2021 y se publicó en octubre de 2024. Entre risas, la he rebautizado como la calle de la loca. He querido cuidar al máximo los detalles para que los diversos hilos propuestos se entrelazaran formando la unidad que debe de ser el libro álbum. Desde la planificación del urbanismo de la calle para lo que me asesoraron unos amigos arquitectos a los que freí a consultas, a extensos casting de todo tipo para cada elemento. Calle de la Oca la forman los personajes, los vecinos y los detalles que modelan la identidad del barrio: farolas, puertas, ventanas, árboles, alcorques, rótulos, señales,…”.

La perspectiva también es importante en algunas páginas… “Es un recurso muy potente para representar la singularidad de cada recorrido -asegura María Pascual de la Torre-. Refleja la manera de mirar, desde dónde nos posicionamos según lo que nos interesa o queramos contar. Entre los referentes que compartí, cada trayecto proponía diferentes perspectivas que abriesen itinerarios muy distintos. Poderlos contrastar forma parte del juego. La mirada arriba y abajo, adelante y atrás en el tiempo para asomarse a la historia actual y pasada. La perspectiva frontal, usada desde la escritura jeroglífica a las viñetas, para el relato del escritor y su camino. La perspectiva aérea y la imagen volteada para sugerir el cuestionamiento de las certezas que propone la filosofía. El recorrido sinuoso y bailongo del paseo musical. La vista de la ruta junto a la tipógrafa con la planta de la calle desplegada en sus dos lados para mostrarla al completo, usada también en la imagen nocturna de las guardas. Cierra el recorrido libre, azaroso y juguetón del fin de semana de Óliver junto a sus amigos, con la calle segmentada en casillas, versionando el tablero del juego de la oca”.

“Un camino en espiral que anima a la relectura. Esta representación que propuse para el fin de semana dio nombre a la calle y título definitivo al libro. Los nombres de los establecimientos y lugares de la calle están tomados de las casillas del juego de la oca: el puente, la posada, el laberinto, el jardín, el pozo, los dados… La oca ha sido considerada como animal sagrado y sabio en muchas mitologías, y en una de las simbologías más conocidas, ligada a la diosa Rea/Cibeles, es el acompañante que se transforma para facilitar tu trayecto, protectora del camino. El juego plantea un viaje iniciático que cambia la manera de ver el mundo”, nos cuenta María Pascual de la Torre.

Y sobre el proceso de documentación, porque hay mucha información en estas páginas… “Me fascina la documentación a la que me lleva cada nuevo proyecto y uno de los retos que más me cuesta es detener la búsqueda. El primer pdf que compartí con Irene y Cecilia tenía 170 páginas de referencias, sugerencias, propuestas y bocetos esbozando las primeras ideas para contar visualmente y estructurar la narrativa visual del libro. Me hechicé buscando archivos, recorriendo calles y multiplicando el contenido de centenares de carpetas de imágenes que me obligaron a ampliar la memoria del servicio de almacenamiento de mi ordenador. Pero cómo no alucinar descubriendo los antiguos Barrios de las Injurias de nuestras ciudades embarradas, sin asfaltar. Siguiendo el rastro de aguadores, edecanes, faroleros… El sonido del pito del sereno me llevó al del afilador que pasaba por mi plaza. ¿Cómo eran los camiones cisternas que reemplazaron a los burros para surtir de agua a las ciudades? ¿Cuánto tiempo nos acompañarán los quioscos en los que cada domingo escogía el tebeo que devoraría? 630 fotos de Robinia pseudoacacia en diferentes estaciones y posiciones a lo top model, 301 tiendas de ultramarinos para caracterizar “El Puente”. La diversidad de las bacterias que viven en un yogur. Investigar colegios que fuesen antiguas fábricas. ¿Cómo transmitir con imágenes las percepciones de una persona ciega? Aún no soy capaz de pasear sin seguir incorporando rincones de la calle”, afirma María Pascual de la Torre.

¿Con qué técnicas trabajaste? “Experimenté con muchas técnicas: grafito, lápices de colores, acuarela, acrílico, collage, mucha composición y limpieza digital, fotografía, e incluso sellos”.
Hemos visto algún famoso por ahí, pero me interesa saber cuántas personas conocidas, de tu entorno, pasean por esta Calle de la Oca… “Este libro está lleno de personas inspiradoras. Mi pareja, mi hermano, mis sobrinos y mi madre son musos recurrentes que no pueden faltar en mi barrio de la vida. La caminan mis tías, primos y sus peques, pero además de la piña familiar, dan identidad a la calle amigos con quienes comparto inquietudes, pasión, hallazgos y todo. No es el primer libro en el que encontraréis a mi querida Ellen Duthie, Llanos de la Torre, Patricia Metola, Raquel Martínez, Karishma Chugani y su hijo Rai, Pep Carrió, mis amigos arquitectos y sus hijas… Los niños que caminan por Calle de la Oca son grandes cómplices que enriquecen mi camino y me enseñan a mirar. No podían faltar las compañeras de este viaje, Ana, Cecilia e Irene y muchos autores y mediadores compañeros de profesión literaria. El listado de mi gente de la oca es inmenso, incluidos médicos y personal de la sanidad pública que me han atendido de manera excepcional, pero para seguir el juego con el lector que propone el libro, os animo a buscar entre los conocidos, lupa en mano, a Maurice Sendak, Roald Dahl, Christine Nöstlinger, Arnold Lobel, William Steig, John Burningham, Helen Oxenbury, Worlf Erlbruch, Tonucci, Joaquín Díaz, Ana Pelegrín, Gloria Fuertes, Antonio Rodríguez Almodóvar, Almudena Grandes, Javier Sáez Castán, Teresa Durán, Hitchcock, Vivienne Maier, Sophie Calle, Punset, Ara Malikian, Los Beetles, Rosalía, Montserrat Caballé, Louis Amstrong, Greta Thumber, Chus Lampreave, Emma Penella, Angelica Houston… Un vecindario que crece con cada nuevo lector”, afirma María Pascual de la Torre.



Hemos visto, igual nos equivocamos, un autorretrato en una de las páginas, a través de un reflejo… “Cazador cazado. ¿No es genial la cantidad de guiños cómplices entre autores y lectores que posibilita el libro álbum? Es muy gratificante comprobar cómo se siguen las piedrecitas que se van dejando y las propuestas tan diversas que abre un texto, estimulando la exploración. Ese juego de reflejos en el camino junto a la fotógrafa también es un homenaje a grandes fotógrafos y artistas que nos fascinan con su manera única de representar el mundo. Ojalá este libro incite a seguir buscando mientras caminamos por nuestras calles, a conocer grandes profesionales de otros campos, a leer otros libros, a dejarnos llevar en exposiciones, conciertos y actuaciones de todo tipo. En definitiva, a curiosear y a fliparnos”.

De esos trabajos, o profesiones que vamos conociendo a la par que el protagonista, ¿cuál es la que más te llama la atención? O la que elegirías si no fueses ilustradora… “Difícil elección. El rastreo al que me ha llevado el texto de Ana me ha permitido indagar sobre las profesiones de los acompañantes de Óliver desde otro ángulo y me apasionan todas -continúa María Pascual De la Torre-. La escritura, la fotografía o la tipografía las siento muy cercanas al explorarlas en mi trabajo. La historia, la biología y la filosofía me fascinan y espero seguir aprendiendo, pero las disfruto más como practicante amateur. Si tuviera que elegir otra vivencia profesional de lleno, soñaría con ser músico, aunque con lo que he fantaseado desde pequeña es con el baile. En concreto bailaora de flamenco, ¡arsa!”
Por último, ¿en qué andas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Estoy terminando un nuevo libro con Ekaré para los primeros lectores y están a punto de entrar dos álbumes en los que colaboraré con profesionales magníficos que garantizan un viaje lleno de descubrimientos. Me encantan estas inmersiones en otros campos que abren caminos antes encriptados, como le ocurre a Óliver. En cuanto a mis iniciativas personales, estoy pendiente de cerrar un proyecto propio especialmente “engatusante” que inicié hace diez años. Siempre hay ideas saltarinas esperando el espacio que necesitan, con muchas ganas de ser retomadas”.
Álbum Ilustrado
Carolina Luzón y Juan Mata nos dicen que ‘Siempre amanece’
Una noche, un cuerpo indefenso, una sombra, un abuso, un miedo, un daño irreparable.
Con gran delicadeza, autor e ilustradora ponen imágenes al horror de la violencia sexual contra la infancia y la adolescencia. Con estas palabras La Maleta Ediciones nos presenta ‘Siempre amanece’, un álbum ilustrado de Juan Mata y Carolina Luzón. Con ellos hemos charlado sobre este proyecto.
¿Cómo nace este proyecto? Juan Mata: “Por un deseo de llevar a un álbum ilustrado un asunto tan lacerante como el de los abusos sexuales contra la infancia y la adolescencia. Considero que los libros infantiles deben explorar también las zonas oscuras de la existencia humana. No es un capricho ni una provocación. Si damos crédito a las cifras habituales sobre violencia sexual en la infancia y adolescencia, deberíamos aceptar que casi el 30% de ellos la ha sufrido en esos años, lo cual es una atrocidad. Eso quiere decir que para muchos de los alumnos que asisten a diario a los colegios o los institutos esa lacra no es un asunto imaginario sino vivido. Siempre que en algún centro escolar me he referido a esta cuestión he comprobado que la inmensa mayoría de alumnos sabía de qué estaba hablando, tenían noticias al respecto y lo habían comentado entre ellos”.
¿Cómo llega a tus manos este proyecto? Carolina Luzón: “Me llega a través de Juan Mata, el autor del texto. Ya habíamos intentado trabajar juntos en una ocasión anterior pero no llegó a materializarse y en esta ocasión no dude en aceptar su propuesta”.

¿Qué te pareció la propuesta de Juan Mata para este libro? “Igual de interesante que de compleja. El tema del que habla el libro, el abuso sexual a menores, es muy delicado, muy duro y conseguir tratarlo sin que fuese demasiado desagradable o explicito fue todo un reto”.
¿Qué van a encontrar los lectores y lectoras en ‘Siempre amanece’? “Pues delicadeza, sensibilidad, belleza -nos cuenta Juan Mata-. El drama que se aborda no admite frivolidad ni zafiedad. Si de lo que se trata es de mostrar los dañados sentimientos de una víctima de abusos es obligado hacerlo con la máxima prudencia y el máximo pudor. Y hacerlo además con imágenes que sugieran más que evidencien. Hemos considerado que en este caso las metáforas y las insinuaciones eran la vía más valiosa para hablar sin ocultar, para mostrar sin angustiar”.
“Pues encontrarán un libro hecho con muchísimo respeto, que me encantaría que pudiera ser una herramienta efectiva para poder afrontar el tema con las víctimas de abuso -afirma Carolina Luzón-. Las imágenes dan pie a muchas interpretaciones, pueden abrir muchas puertas y facilitar el diálogo y la comprensión de la gran variedad de situaciones y emociones que suscita esta problemática”.

¿Cómo valoras el formato de álbum ilustrado para abordar asuntos como los que aborda este libro? “Nos parecía el formato apropiado, teniendo en cuenta además los potenciales destinatarios del libro -continúa Juan Mata-. La estrecha unión entre palabra e ilustración hace del álbum ilustrado el medio idóneo para contar una historia de modo preciso y mesurado. La condensación que requiere un álbum nos desafiaba a plasmar lo esencial sin perderse en divagaciones. La secuencia visual es en este caso fundamental. Los ojos o los brazos de un depredador sexual, por ejemplo, pueden ser protectores o hirientes, de modo que las imágenes que mostraran esa dicotomía debían poseer una gran carga simbólica para, como decía antes, decir lo indecible, para dejar constancia sin necesidad de agredir la mirada”.
Háblanos un poco del trabajo previo al libro, me refiero a esa fase de investigación, de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “Aunque cada proyecto tiene vida propia y crece de una manera diferente, la fase previa suele ser la misma. En mi caso, pensar. Pensar y pensar hasta que se va dibujando en mi cabeza -nos cuenta Carolina Luzón-. Hablé con Juan para entender bien qué le había motivado para realizar este texto y qué quería conseguir con él. No he hecho ningún dibujo preliminar, ni siquiera un story, en esta ocasión cada imagen me ha dado pie a la otra y el libro ha ido creciendo poco a poco. De hecho se ve una evolución de la primera a la última página que es la que he ido sufriendo yo en los 4 meses en los que estuve trabajando en este proyecto”.
¿Qué te parece el trabajo de Carolina en este proyecto? ¿Cómo ha sido el trabajo con ella? “Excelente, como se puede deducir de lo que vengo diciendo. Es una gran ilustradora. Ha sido un trabajo cooperativo, de diálogo permanente -afirma Juan Mata-. Era un camino que debíamos hacer juntos, que nos afectaba a ambos. Si bien había un texto inicial que servía de guía, lo cierto es que Carolina lo desbordó y fue creando imágenes cada vez más autónomas y sugestivas que hizo que en algunos momentos hubiera necesidad incluso de alterar el texto, pues ella iba contando una historia visual a la que el relato debía ajustarse. Ese diálogo ha sido muy respetuoso por ambas partes y muy fructífero”.

¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? “Quería que fuesen imágenes luminosas, que pudieran transmitir una idea de calma y esperanza a pesar del dolor -asegura Carolina Luzón-. Aparecen, como en todas mis imágenes, las texturas, que en este caso simbolizan las diferentes capas que vamos acumulando en la vida. A veces las capas que ponemos sobre los problemas para no verlos, para no tener que afrontarlos. Colores tenues, cálidos y fríos. Imágenes simples y complejas a la vez, llenas de simbolismo y significado. Detalles ocultos”.
¿Qué hay de diferente con respecto a otros trabajos? “Por primera vez utilizo el libro como objeto, es decir, el hecho de que se divida en dos partes para hablar de esta dualidad de situaciones, de sentimientos, que se pueden generar en las víctimas. Por eso las imágenes usan esta división, para separarse, para mezclarse, para confundirse”.
¿Con qué técnicas trabajaste en este caso? “He realizado todos las imágenes con a tableta gráfica”.

Cuéntanos un poco más sobre el proceso de elaboración de este libro. “Exceptuando dos imágenes que son un poco más explícitas para centrar el tema, las demás, diría que se pueden aplicar a cualquier tipo de problemática, son muy abiertas y metafóricas y pueden dar pie a muchas y personales interpretaciones. Creo que hay una evolución hacia la abstracción, hacia la transmisión del mensaje, cada vez más directo y con menos elementos”, afirma Carolina Luzón.
¿Cómo ves también el libro como herramienta para profesionales que trabajen con menores? “Justificaría con creces la publicación del libro si en alguna consulta pediátrica o psicológica, o en alguna biblioteca o aula, el libro sirviera para quebrar el silencio y la angustia de alguna víctima de abusos -confiesa Juan Mata-. En algunos casos, el libro puede servir para abrir los ojos, pero en otros también para abrir la boca, como sucede con la protagonista del relato. Lo normal en las víctimas es encerrarse en el mutismo, entre otras razones porque no tienen palabras para esa experiencia, no saben qué ni cómo decir lo que les ha pasado. Sienten vergüenza además y miedo a hablar. Si el álbum sirviera para crear un espacio de seguridad y confianza, el objetivo estaría cumplido con creces”.
Álbum Ilustrado
Guridi plantea en ‘Straniero’ el paradigma de la identidad sin rechazos
‘Straniero’ es un álbum ilustrado de Guridi, en el que el ilustrador ofrece una reinterpretación de la historia de Robinson Crusoe, y lo hace desde la perspectiva de Viernes. Editado por Kite Edizioni en Italia, hemos charlado un poquito más con su autor sobre este proyecto.

Lo primero es preguntarte por el embrión de este proyecto. ¿En qué momento decides abordar esta visión tuya de la historia de Robinson Crusoe? “La novela de Daniel Dafoe cae en mis manos muy joven, quizás sea de mis primeras lecturas junto a Frankenstein (por cierto, encuentro bastantes similitudes entre ambas, pero bueno, esa es otra historia) y siempre me ha fascinado la idea de la soledad compartida que impregna esta obra”.
¿Qué vamos a encontrar en las páginas de ‘Straniero’? “Straniero plantea el paradigma de la identidad, pero desde el punto de vista del arraigo, sin rechazos. Plantea como nuestra visión debería ser global en el más maravilloso de los sentidos, sin miedos, sin localismos, sin despreciar lo diferente”, asegura Guridi.

¿Cómo se aborda un proyecto con una historia que está tan arraigada en el imaginario colectivo? “Pues intentando aportar algo nuevo. No pretendo hacer crítica de la novela original ni exponer una perspectiva diferente en la que las visiones encontradas no sean lo clásico del encuentro de dos mundos, sino mostrar la visión del que recibe al invasor, el que valora y pone en contexto su riqueza natural y cultural desde el respeto”.
Respecto a la historia, al texto, me gustaría que nos hablaras de esas palabras que incluyes de la lengua del archipiélago de Juan Fernández. “En este álbum el proceso de documentación ha sido bastante intenso, la lengua, la flora, la fauna, las costumbres,… Me interesaba profundizar en aquello que el invasor encontraba al llegar y no era capaz de valorar ni respetar, por eso era importante nombrar como ellos nombran, en su lengua original”, nos cuenta Guridi.

¿Cuál era tu relación con la historia de Robinson Crusoe antes de este proyecto? “Como te citaba antes, tiene que ver con mis primeras lecturas y películas, con lo que forma parte de mi, con sentirse naufrago en el mundo actual”.
¿Ha cambiado tu visión de la historia tras todo el proceso de este proyecto? “Por supuesto, me ha abierto los ojos a planteamientos más solidarios, más conscientes y a pensar con más sentido común”, afirma Guridi.

Respecto a las ilustraciones, ¿qué dirías que tienen de característico? “Son ilustraciones deliberadamente poco definidas, con trazos expresivos y utilizando binomios de imagen y símbolos para ahondar en lo conceptual frente a lo descriptivo”.
Háblanos del color, ¿por qué ese binomio naranja y azul? “La idea es contrastar dos miradas diferentes, la del invasor y la del invadido, en principio quería realizar el proyecto sobre azulejos, de ahí el azul y or otro lado quería superponer el naranja a modo de veladura para forzar la mezcla de ambos”, continúa Guridi.

Sabemos que entre tus manos bailan muchos más proyectos, más a corto o largo plazo. ¿Qué nos puedes contar al respecto? “Pues a raíz del fallecimiento de mi madre, he tenido que posponer proyectos en los que la parte cómica o infantil estaban más presentes, centrándome en proyectos personales que trabajan desde lo más oscuro de mí. En concreto llevo adelante dos proyectos muy complejos: una versión de la Divina Comedia de Dante y un proyecto personal basado en la memoria, el recuerdo y las sombras como archivos biográficos. En Corea acabo de publicar con Namumalmi un proyecto llamado In the Future que está teniendo muy buena acogida con ilustraciones más enfocadas a lo que quiero hacer ahora”.


“Por otro lado estoy colaborando en proyectos muy curiosos con gente en Portugal y buscando planteamientos expositivos que están entre la pintura, el diseño y la ilustración. En total son más de 15 proyectos esperando a desarrollarse en estos próximos años”.
Álbum Ilustrado
Evelyn Daviddi ilustra ‘¿Qué es el sonido?’
¿Qué es el sonido? Hay sonidos cercanos, como la voz o los latidos del corazón, y sonidos lejanos, como el viento que sopla entre los árboles. Algunos sonidos pueden asustar, como el rugido de un león; otros nos hacen sentir bien, como la voz de un padre o una madre. De hecho, los sonidos transmiten imágenes y sensaciones, cuentan historias y nos emocionan. Muchos sonidos juntos crean el ritmo y la música. ¿Y el silencio? Hay silencios que hay que llenar de palabras, y otros preciosos que hay que cuidar… ‘¿Qué es el sonido? ¡Somos nosotros!’ es un libro lúdico y poético editado por Takatuka que consigue representar y explicar a los niños un concepto abstracto como el del sonido de una forma original y divertida. Un trabajo de Stefano Ascari y Evelyn Daviddi. Con ésta última charlamos un poquito más sobre este libro.

Lo primero, cuéntanos cómo nace este proyecto. “Este proyecto surgió a partir del primer libro de la colección «¿EL TIEMPO? ¡SOMOS NOSOTROS!», a partir de una idea de Christian Lodesani, uno de los otros dos autores. Su hijo de 5 años no paraba de hacerle preguntas sobre el antes y el después, el hoy, el ayer y el mañana, «dentro de un rato», «¿cuántos son 5 segundos?» y «¿y un año?», etc. Así que se dio cuenta de que hacía falta un libro divertido y creativo para responder a las preguntas de los niños. Me llamó a mí para las ilustraciones y a Stefano para el texto, y así nació el proyecto. Después del Tiempo, fue natural pasar al SONIDO, al ESPACIO, a la LUZ y, muy pronto, ¡llegará también el CUERPO!”.
¿Qué encontrarán los lectores en las páginas de este libro? “Los lectores encontrarán a los personajes que caracterizan al SONIDO, una familia de seres divertidos y creativos que les acompañarán en el descubrimiento del mundo de los RUIDOS y los SONIDOS, de la naturaleza, de la ciudad, de la música y del sonido que cada uno lleva dentro”, nos cuenta Evelyn Daviddi.

¿Cómo fue el trabajo con Stefano y Christian? “Trabajar con Stefano y Christian ha sido perfecto; somos amigos y hemos compartido plenamente nuestras visiones e intenciones, hasta tal punto que esto se ha convertido en una colaboración estable y duradera”.
¿Cómo fue el trabajo previo al libro? Me refiero a esa fase de investigación, de documentación, también de pruebas, no sé si de dibujos en algún cuaderno… “En cuanto al SONIDO, la preparación fue la fase más compleja: tuvimos que estudiar y comprender técnicamente la diferencia entre sonido y ruido, cómo se propagan y qué son las ondas sonoras; aunque el libro no pretende ser científico, debía ser preciso y contener información correcta -continúa Evelyn Daviddi-. Por eso fue muy valiosa la ayuda de Zoe, mi hija, que es música y se licenció en el Conservatorio. Para los dibujos tengo un cuaderno de bocetos y la creación de los personajes es siempre la parte más divertida”.

¿Qué nos cuentas del uso del color en este álbum? “El color es un elemento narrativo fundamental en este álbum: da vida a los personajes y las situaciones; el rojo representa, inevitablemente, el sonido agudo, y para el ruido me pareció perfecta la mezcla de colores que se superponen. Además, las partes en blanco y negro realizadas con grafito son necesarias para la comprensión narrativa del color, que dialoga con el lápiz y se expresa gracias al espacio visual que el grafito le concede”.
¿Qué dirías que tienen de característico tus ilustraciones para este libro? ¿Qué hay de nuevo o diferente con respecto a otros trabajos? “Sin duda, el rasgo distintivo de este y de todos los libros de la colección es la personificación de conceptos abstractos. Los sonidos que se convierten en personajes crean empatía con el lector y hacen más comprensible un tema que no resulta evidente a primera vista”, asegura Evelyn Daviddi.

¿Con qué técnicas trabajaste? “He trabajado con una técnica mixta: pasteles, rotuladores y témpera, alternados con lápices de grafito de diferentes grados de dureza. Además, he completado y retocado todo el trabajo de forma digital”.
Danos algunas pinceladas sobre el proceso de realización de este libro. “El libro ha surgido y se ha elaborado partiendo siempre de ideas comunes a los tres autores; los dibujos completan el texto y el texto respalda y refuerza los dibujos. Ha sido un auténtico trabajo en equipo”, confiesa Evelyn Daviddi.

¿En qué trabajas ahora? ¿Algún proyecto nuevo? “Ahora mismo estamos empezando a trabajar en las ideas para el quinto libro de la colección, el dedicado al CUERPO; en España, si no me equivoco, aún no han salido ni siquiera los del ESPACIO y la LUZ. ¡Espero poder tener pronto en mis manos también la edición española de todos los libros de la colección! ¡No dejéis de estar en contacto, por favor!”.
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